Noche agradable.

-Qué bueno que llegas Bella, así podemos explicarte como son las rondas, los lugares que te tocara a ti, el tiempo y con quienes las harás- dijo Leah, saliendo a mi encuentro apenas pude divisar la casa de Billy.

La verdad es que estaba muy emocionada por empezar las rondas para vigilar la reserva en caso de que algún vampiro se infiltrara en nuestras tierras con intensiones de alimentarse de las personas de aquí. Aparte de eso me moría de ganas por recorrer el bosque, siempre me había gustado Forks, y más aun La Push por los grandes y verdes bosques que los rodeaba que te daban una sensación de paz ya que estaban llenos de vida.

-De acuerdo, ahora que llego Bella vamos a dividirnos- comenzó a hablar Jacob apenas Leah y yo llegamos donde se encontraban, detrás de la casa de Billy que daba dirección al bosque- dentro de unos minutos serán las ocho así que el turno de Paul, Sam y Jared está por terminar, a relevarlos irán Quil, Embry y Seth, ya saben la zona del recorrido, su turno termina dentro de cinco horas, lo que quiere decir que a media noche están libres para descansar. Eso nos deja a Bella, Leah y a mí para el último turno que comienza a la media noche, cinco horas, y a las cinco vendremos a descansar. Creo que eso es todo alguna duda- todos negamos con la cabeza- Bien, los del turno de ahora vayan, nos vemos mas tarde.

Y así Quil, Embry y Seth dieron media vuelta trotando y de un momento a otro se perdieron entre la espesura y oscuridad del bosque, mientras que nosotros tres, Leah, Jacob y yo nos quedamos allí observándolos un rato.

-Entonces ¿que se tiene que hacer mientras esperamos nuestro turno?- pregunte porque no tenía ni la menor idea de que hacer.

-Pues si quieres puedes aprovechar y descansar un rato o, vamos a pasear por la playa- contesto Jacob con esa sonrisa cálida y radiante que lo caracterizaba.

-La verdad me encantaría un paseo por la playa, hace una noche hermosa y seria un desperdicio no aprovecharla- dije también sonriendo.

-No pues gracias por invitarme- intervino sarcásticamente Leah- pero yo prefiero ir a casa y echarme un sueñito.

-Pues qué bien, así no nos arruinas la noche antes de nuestra ronda-le replico Jacob, aunque a leguas se notaba que estaba bromeando y lo hacía más bien para molestarla.

-Idiota- dijo ácidamente Leah.

-Amargada- a Jacob parecía que le costaba hablar, claro si se estaba aguantando la risa.

-Eres un…. Aaarg nos vemos luego Bella, y no te descuides del imbécil este- dijo Leah despidiéndose de mí, y señalando con la cabeza a Jacob, después dándose vuelta empezó a caminar en dirección a su casa.

-Yo también te quiero Leah- le grito Jacob, ella solo le mostro el dedo medio por encima del hombro, causando esta vez que él se carcajeara.

Cuando por fin pudo calmar su risa, empezando a caminar hacia la playa hablando de trivialidades, me sentía cómoda estando con él, era muy divertido y cariñoso, pero para cuando tocaba ponerse serio era una persona muy madura a pesar de su corta edad, a mi parecer era un digno alfa.

-¿Cómo te sientes siendo alfa de la manada Jacob?- pregunte de repente.

El se quedo pensando un rato antes de responder.

-sabes, yo no fui el alfa desde el principio- eso la verdad me dejo sorprendida, porque no me lo imaginaba- cuando me transforme por primera vez, estaba aterrorizado, no sabía lo que me había pasado, antes de cambiar estaba muy enfadado, no recuerdo ni porque, solo era consciente de que empecé a temblar, más bien parecía que estaba convulsionando, mi padre estaba conmigo en ese momento, me pedía que me calme, pero no podía iba mas allá de lo que podía controlar, hasta ahora no se qué fue lo que me impulso a alejarme de él y correr hacia el bosque, solo sé que de haber estado a su lado por un minuto más me hubiera transformado justo allí y lo hubiera matado. Como te dije cuando el cambio ocurrió estaba aterrorizado, al principio pensé que estaba soñando; pero después empecé a oír voces en mi cabeza y me convencí de que definitivamente me había vuelto loco- en ese momento empezó a reírse de sí mismo, yo no pude hacer más que acompañarlo- después de unos minutos aparecieron frente a mi tres grandes lobos, eran Sam, Jared y Paul. Sam era el alfa en ese entonces ya que fue el primero en transformarse, y él se encargo de explicarme todo lo que había pasado, el porqué y de lo que ahora formaba parte.

-Entonces, ¿cómo es que ahora eres tú el alfa?- pregunte muy curiosa e impaciente porque siguiera contándome su historia.

-Tranquila Bella, a eso voy- rio de mi impaciencia- Después de eso empezaron a unirse los demás, los últimos en unirse fueron Leah y Seth. Una tarde mientras estábamos patrullando la zona Sam se encontró con dos vampiros alimentándose de una persona, el nos llamo de inmediato pero todos nos encontrábamos un poco alejados de su posición, y como los vampiros ya se habían dado cuenta de su presencia no le quedo de otra que luchar el solo contra ellos hasta que uno de nosotros llegara a ayudarlo. Dos contra uno para nosotros no es nada ya que le duplicamos en tamaño, pero uno de esos vampiros era uno de los nuevos…

-Neófito- le interrumpí.

-Neófito- confirmo asintiendo- y era mucho más fuerte y rápido, de un momento a otro Sam se distrajo y el nue…quiero decir el neófito aprovecho y lo agarro por la espalda dándole, por decirlo de una manera un abrazo de oso, logrando romperle casi la mayoría de las costillas dejándolo incapacitado de poder moverse gracias al dolor, por suerte antes de que alguno lo mordiera, llegamos Paul y yo y los descuartizamos. Cuando el resto llego tomamos a Sam en brazos y lo llevamos a casa de Emily, allí le volvieron a poner los huesos en su lugar y lo vendaron, como no podía volver a transformarse sino solo hasta que sus huesos estén totalmente soldados y en su lugar, quede yo a cargo de la manada. Cuando se recupero completamente hablo conmigo y me pidió que yo tomara el mando de la manada ya que por derecho ese era el lugar que me correspondía, al principio me negué porque la verdad yo no quería tener tanta responsabilidad en los hombros, pero después de haberlo pensado mucho y claro de mucha insistencia por parte de todos acepte, y no me arrepiento de haberlo hecho, se siente como si hubiera nacido para ser un alfa.

-Es que técnicamente naciste para serlo Jacob- dije sonriéndole- tu vienes directamente de una larga línea de antepasados alfa.

-Jaja, pues sí. Supongo que tienes razón.

Seguimos en un agradable silencio, caminando por el borde de la playa, escuchando el susurro del viento y el vaivén de las olas, creando una dulce sinfonía en la silenciosa noche que solo era tímidamente iluminada por algunos rayos de luz que se filtraban de la luna por entre las nubes.

-Es tan pacifico estar así- susurre perdida en los sonidos que relajaban el ambiente.

-Ven, sígueme te mostrare algo- me dijo Jacob caminando hacia un extremo de la playa donde se podía ver los acantilados.

Caminamos adentrándonos un poco en el bosque y luego ascendiendo un buen tramo, después de unos minutos pasamos por entre unos arbustos y ya nos encontrábamos en la cima del acantilado.

-Acércate Bella, esto te encantara- dijo invitándome a colocarme a su lado, al borde del acantilado.

Me fui acercando despacio, una vez llegue a su lado la vista simplemente me dejo impresionada. Desde allí se veía toda la playa, y el bosque que la rodeaba; se veía el dulce y lento danzar de la aguas del mar, el viento que movía acompasadamente las copas de los arboles, las olas chocando suave y finamente con las rocas inferiores del acantilado y finalmente la luna que había quedado libre de nubes reflejándose en el mar, haciendo que el paisaje se vea sublime y prácticamente de otro mundo, un paisaje digno de ser pintado.

-Es hermoso- dije en un susurro, temiendo cortar y arruinar la paz y el paisaje a nuestro alrededor.

-Lo es-dijo Jacob sentándose sobre una roca e invitándome a imitarlo.

Así nos quedamos allí sentados dejándonos llevar por la belleza que nos rodeaba, y esperando a que llegara la hora para iniciar nuestras rondas.