Disclamer: Los personajes no me pertenecen a mi, sino a Masami Kurumada y la Toei Animation.
/Mansión Kido, Habitación de Shun/
El joven Kido despertó de repente mientras tenía un hermoso sueño, se maldecía mil veces por haber despertado sin haber terminado de vivir aquella hermosa escena junto a su amada, la cual, él esperaba que algún día se hiciera realidad.
Frotó sus ojos lentamente y pudo notar que su habitación se encontraba completamente a oscuras, se levantó perezosamente de su cama y se dirigió a la ventana que adornaba el lugar, tomó la cortina con delicadeza y la abrió sólo para contemplar que el sol aun no había salido. Esto le pareció sumamente extraño al peli verde, volteó su rostro y pudo ver claramente la hora que marcaba su reloj.
-05:12 am – susurró mientras dejaba salir un leve bostezo, giró nuevamente para cerrar la cortina pero se detuvo al divisar la habitación de su amada frente a la suya.
Una sonrisa boba reservada sólo para los enamorados se dibujó en el rostro de Shun al pensar en la persona que había adueñado su joven corazón. Su mente recordaba perfectamente cada detalle de la joven Cefeo, cosa que lo hacía sonrojar de sobremanera al recordar ciertas partes que él preferiría evitar. O al menos eso decía él…
Se dispuso a volver a su mundo de sueños con la esperanza de terminar con su reciente fantasía pero movimientos en la mansión de en frente llamaron mucho su atención. Se acercó lo más que pudo y pudo notarlo, era él, el mismo hombre con el que se había encontrado la noche anterior, el mismo muchacho de cabello azul y ojos turquesa que le había hecho sentir una profunda molestia hace tan solo unas cuantas horas. Pudo notar que el joven entraba sigilosamente a la mansión, tratando de no ser visto, cosa que le hizo comprender a Shun, que su rival no había pasado la noche en la mansión y no quería que los habitantes de esta lo descubrieran.
-Algo te traes en manos – susurró al notar que la figura de aquel muchacho se adentraba finalmente en la mansión Cefeo, ¿Acaso era un nuevo custodio? ¿O algún nuevo aliado? Era difícil saberlo, ya que nunca había visto o escuchado mencionar a alguien como él en su casa, entonces el peli verde se decidió a tratar de conseguir información, no estaría tranquilo sin saber que su amada se encontraba en buenas manos y mucho tenía ya con tener que soportar las idioteces de Saga.
Volteó alejándose de la ventana y descubrió, muy a su pesar, que ya no tenía sueño. Suspiró y decidió bajar a desayunar algo, aunque fuera él mismo quien debía prepararlo, él lo prefería así.
Bajó lo más silenciosamente que pudo, no quería despertar a nadie, pasó por la sala y pudo notar que la TV se encontraba prendida y con volumen mínimo, se acercó sigilosamente y se encontró con la figura de su hermano mayor.
-¿Ikki? – Preguntó casi en un susurro, al parecer, el muchacho se había quedado dormido mientras se entretenía la noche anterior, el peli verde sonrió al ver que en el rostro de su hermano se dibujaba una sonrisa muy parecida a la que él tenía cuando pensaba en su amor imposible.
La curiosidad lo invadió, ¿Quién habrá sido la muchacha que logró derretir el frio y duro corazón de Ikki? Obviamente se lo preguntaría cuando su hermano despertara. El peli azul comenzó a tiritar demostrando que sentía un poco de frio, Shun subió a su habitación para buscar una manta con la cual poder tapar a su hermano y aprovechó para cambiar su pijama por algo más presentable. Luego bajó hacia donde se encontraba el Peli azul y cubrió cuidadosamente el cuerpo de este con la manta, apagó la TV y se dispuso a abandonar la mansión para dar un pequeño paseo, ya que no podía dormir aprovecharía ese tiempo para salir y despejar un poco su enredada cabeza.
/Mansión Cefeo, Entrada principal/
Milo logró entrar a la mansión en completo silencio, agradecía el hecho de que no hubiera nadie custodiando la entrada principal, ya era una ventaja, podría ser el educado y cortes muchacho que Abiore esperaba que fuera y también podía escabullirse cuando todos dormían y dirigirse hacia un lugar, él cuál sólo él conocía, al igual que el propósito de sus silenciosas salidas.
Camino en cuclillas lentamente en dirección a su cuarto, pero al llegar a las enormes escaleras fue repentinamente detenido por una sombría voz.
-¿Se puede saber que hace aquí a estas horas? - Preguntaron a sus espaldas.
El muchacho se enderezó, cerró los ojos y dio un gran suspiro para luego girarse sobre sus talones y enfrentar al hombre que había detenido su, casi perfecta, travesía.
-Salí a dar un paseo- Contestó el muchacho de ojos turquesa con el tono más educado que podría expresar.
-¿A las 5 de la mañana? - Preguntó nuevamente mientras arqueaba una de sus cejas, la explicación del visitante no le era del todo convincente.
-Padezco insomnio debido al cambio de horarios - Explicó Milo con suma paciencia, su interlocutor dejó salir una leve carcajada.
-Mira niño, a mi no me vengas con esas sandeces, puede que hayas engañado a Marín y June pero yo no soy un idiota, conozco tu reputación... Scorpion - Dijo el hombre de voz sombría en un tono sumamente arrogante, Milo sonrió de lado para luego contestar:
-No eres el único que posee información valiosa, Saga. Tanto mi padre como yo conocemos tu pasado y tenemos tanta información como pruebas que podían hacer que pases el resto de tu mugrosa vida pudriéndote en la cárcel, así que te sugiero que no me vuelvas a hablar en ese tono y que de ahora en adelante muestres una conducta más apropiada ¿Entendido? -
El peli azul mayor se intimidó un poco al escuchar esas palabras de su interlocutor, pero el era Saga, el hombre más temible y autoritario después de Albiore, no debía permitirse que un muchachito mimado que apenas llevaba allí unas horas se deleitara amenazando su libertad. Sin embargo, las cosas que Milo había dicho no eran del todo falsas, Saga sabía que corría peligro si alguien hablaba de más y en esos momentos no le convenía mucho hacer que el visitante, o su padre, se disgustaran con él.
-¿Por qué tanto escándalo a estas horas? - Ambos jóvenes voltearon en dirección hacia donde habían escuchado aquella voz y se encontraron con la adormilada figura de Marín.
-Buenos días señora - Milo se apresuró a acercarse hacia la joven y la ayudó a terminar de bajar las escaleras - Lamento si la despertamos, prometo que no volverá a suceder.
-Eso espero, miren que aún no son las 6 de la mañana y ustedes ya están despiertos ¿Se puede saber por qué? -Preguntó observando a ambos muchachos, Milo observó a Saga con una seria mirada indicándole que no debía decir nada acerca de lo sucedido desde su silencioso arribo.
-Sólo me levanté para ir al baño, me voy a seguir durmiendo - Dijo el gemelo mayor y se marchó rápidamente del lugar.
-Si no lo conociera hubiese jurado que parecía nervioso - Susurró la pelirroja entrecerrando los ojos con desconfianza al ver que el peli azul mayor se marchaba.
-Seguramente tuvo una pesadilla o algo parecido, no se preocupe por favor -
-¿No te estaba molestando verdad? - Preguntó la joven volteando a ver al visitante, el muchacho negó suavemente con la cabeza.
-De hecho yo me dirigía a la cocina a por un vaso de agua y me encontré con él, sólo fue una casualidad - Marín suspiró un tanto aliviada al escuchar las palabras de Milo.
-Está bien, entonces iré a recostarme un poco más, aún es muy temprano -
-Por favor, permita que la acompañe - Dijo el peli azul de la manera más educada que pudo.
-No es necesario, no quiero causar molestias - Contestó la pelirroja comenzando a subir nuevamente las escaleras que la llevarían hacia su habitación, se detuvo un instante y volteó lentamente hacia donde se encontraba Milo -Si necesitas algo no dudes en avisarnos - Y, sin decir más, se perdío de la vista del peli azul.
-Por poco... - Susurró el joven Scorpion para luego dirigirse a la cocina, necesitaba saciar un poco su sed.
Abrió lentamente el refrigerador y sacó un refresco de este, cerró la puerta y se encontró de frente con un hombre.
-Tú debes ser... Aioria ¿O me equivoco? - Preguntó sin demostrar la sorpresa que la repentina aparición de ese hombre le había provocado.
-Me siento halagado de saber que el heredero Scorpion conoce mi nombre - Dijo el castaño con sarcasmo.
Milo lo observó de reojo mientras bebía su refresco, le había quedado muy en claro que su visita sólo le había resultado agradable a la joven pelirroja, a Albiore y a su única hija, June.
-¿Necesitabas algo? - Preguntó el peli azul con un tono sumamente tranquilo.
-Hm, sólo quería conocerte - Contestó Aioria esbozando una media sonrisa - Quería saber porque tanto alboroto contigo - Dijo mientras se acercaba cada vez más al hombre de ojos turquesa.
-Bueno... Ya me conoces, así que si me disculpas, me iré a mi habitación - Terminó su refresco de un sorbo y se dispuso a seguir su camino, pero fue detenido abrupta mente por el castaño.
-Dime, ¿Cuales son tus verdaderas intenciones, niño bonito? -
-No estoy obligado a contestar eso - Contestó el joven peli azul haciendo que Aioria se enfadara mucho.
-¿Pero quién eres? Vienes aquí como una simple visita y te atreves a contestarle de esa manera a uno de los custodios del hombre que te da asilo en este lugar, contesta sino quieres que te convierta en simple basura, niño bonito - Dijo el hombre demostrando su completo disgusto.
-¿Quién soy? - Preguntó el joven Scorpion mientras cerraba sus ojos con una sonrisa en su rostro, dio un suspiro y acomodó su cuello, haciendo sonar sus huesos, para luego contestar su propia pregunta- Soy simplemente el hombre que convertirá tu vida en una completa pesadilla si me sigues haciendo enfadar, así que te pediré educadamente que te largues de mi vista ahora mismo-
Una expresión de sorpresa inundó el rostro del castaño, él no podía creerlo. Ese muchacho lucía tan correcto y educado que era muy difícil de creer que le haya hablado con esa voz tan amenazante. Entonces, él hizo lo mismo que cualquier otro hombre habría hecho en su situación, se marchó lo más lejos que pudo de ese muchacho-
- Patético- Susurró Milo con una sonrisa triunfante cuando vio que aquel muchacho había huido cuál gatito herido del lugar. Dejó una sonora carcajada escapar de su boca. "Si yo fuese Albiore ya habría despedido a toda esta gente incompetente" Pensó mientras se dirigía a su habitación.
Cuando finalmente llegó, se dirigió a su ventana con intención de cerrar las cortinas, no dejaría que los molestos rayos del sol lo despertaran. Entonces logró divisar la mansión Kido, tan imponente y respetable. Una imagen llegó a su mente: El rostro del hijo menor de Mitsumasa Kido. No sabía por qué pero ese muchacho no era de su agrado. También recordó el rostro disgustado que June demostró cuando el hizo un mal comentario acerca de esa familia.
- Hay algo entre ellos que debo descubrir- Dijo decidido, cerró las cortinas y caminó lentamente hasta su cama donde dejo caer su cuerpo, no había dormido en toda la noche y realmente necesitaba descansar un poco, así que cerró sus ojos lentamente.
/Mansión Cefeo, Habitación de June/
La joven se levantó perezosamente y estiró su cuerpo, volteó su mirada buscando el reloj y pudo encontrarlo fácilmente.
-Hum, son apenas las 7:00- Bostezó aún adormilada- Qué más da- Giró sobre sus talones y se dirigió directamente al baño.
Abrió la llave de la ducha y dejó que el agua recorriera su cuerpo una vez más. Esto siempre era reconfortante para ella, así que se permitió deleitarse con el cálido líquido el tiempo que necesitara.
Media hora después, la rubia salió finalmente del lugar, de ser por ella no saldría nunca de la ducha, pero tampoco se permitiría desperdiciar la tan preciada agua, la cual escaseaba ya en ciertos lugares.
Se vistió ligeramente y tapó por si sola las marcas que Saga había dejado en su cuerpo. Luego decidió salir a dar un paseo para luego visitar a su mejor amiga, Esmeralda. Se encontraba impaciente por saber lo que había hecho su amiga el día anterior. Y no era para menos, la muchacha había tenido una "Cita" con el frío y serio hermano mayor de Shun. Además no soportaría la presión de pasar el día en el mismo lugar que Milo y mucho menos, Saga.
Cuando por fin se encontró lista fue directamente hacia la habitación de su nana, no quería que esta se fuese a preocupar si se levantara y no pudiera encontrarla por ningún lugar.
Se paró frente a la puerta de la habitación de la pelirroja y golpeo suavemente tres veces, no hubo respuesta así que volvió a golpear. En el tercer golpe, la rubia pudo ver como la puerta se abría lentamente dejando ver la figura de Marín.
- ¿Qué rayos sucede ahora?- Preguntó mientras frotaba sus ojos.
- Lo siento, creí que ya estabas despierta- Dijo June apenada.
- ¿June? ¿Eres tú?- Preguntó nuevamente mientras intentaba ver más claramente la figura frente a ella- ¡Mi niña! Lo siento... ¿Qué hora es?-
- 07:45- Contestó intentando recordar la última vez que fijó su mirada en el reloj.
- ¡Oh! ¡Es muy tarde!- Exclamó la pelirroja sorprendida- Hay mucho por hacer- Estaba a punto de regresar a su habitación para cambiarse pero la voz de la rubia la interrumpió.
- Vine a informarte que saldré a dar un paseo y luego me pasaré por casa de Esmeralda-
- De ninguna manera- Dijo Marín cruzando sus brazos- Se supone que pasarías el día con nuestro invitado, no puedes salir ahora-
- Oh, por favor, ¡Es injusto!- Exclamó June mostrando una expresión de decepción- Él estará aquí por una semana, yo sólo quiero salir hoy, por favor- Juntó sus manos a modo de súplica.
- No estoy segura, podría ser peligroso, sabes perfectamente que no confiamos en el padre de tu amiga-
-Pero él está en un viaje de negocios ahora, por favor Marín, seremos cuidadosas, y si algo sucede aquí sólo llama a casa de Esme y estaré aquí enseguida-
La pelirroja suspiró, era extremadamente difícil para ella el decirle NO a ese lindo y angelical rostro que tanto le recordaba a su difunta mejor amiga.
- Está bien, pero sólo por hoy ¿Entendido? Luego pasarás el resto de la semana con Milo- La rubia sonrió victoriosa, dejó un beso en la mejilla de su nana y se marchó corriendo con completa felicidad- Niñas- Dijo Marín dejando salir una sonrisa en su rostro, creyó que su niña necesitaba un tiempo de descanso, además... Esa sería la última vez que June podría salir con completa libertad y la pelirroja lo sabía. Así que luego se metió en su habitación cerrando lentamente la puerta.
Mientras tanto la joven Cefeo salía de la mansión con una enorme sonrisa inundando su rostro, no tendría que ver la cara de Saga o la de Milo al menos por ese día. Caminó por las calles disfrutando del bello paisaje que se formaba a su alrededor, paró en un kiosco y aprovechó para comprar varios dulces, los cuales tenía planeado compartir con su amiga al llegar.
Llegó a un hermoso parque y descubrió que este era el mismo lugar en que ella había hablado por primera vez con su amor prohibido, sonrió al recordar la sonrisa del peli verde y continuo con su camino lentamente.
Pero ella no se había dado cuenta de que una curiosa persona se había percatado de su presencia en el lugar y ahora corría en dirección a ella con mucho entusiasmo.
- ¡June!- La joven buscó con su mirada a la persona que había gritado su nombre pero no pudo encontrarla.- ¡June!- Gritaron una vez más, la rubia volteó completamente para encontrarse cara a cara con aquella persona. Sus ojos se abrieron de par en par al darse cuenta que se trataba de él...
- Shun... Eh... Hola- Dijo mientras saludaba al peli verde con una de sus manos, no es necesario agregar que la joven se encontraba completamente sonrojada.
- Me alegra verte June- Contestó el muchacho con una enorme sonrisa en su rostro mientras se acercaba cada vez más a la rubia, obviamente, él se encontraba igual o más sonrojado que ella.
- Me gustaría poder decir lo mismo- June bajó la mirada tristemente, él la miró desconcertado para luego tomar su rostro entre sus manos y subirlo para que ella lo mirara a los ojos.
- ¿Qué sucede?- Preguntó preocupado mientras observaba los ojos de su amada.
- No quiero que vuelvan a lastimarte por mi culpa- Contestó mientras desviaba su mirada y recordaba todo lo sucedido luego de su último encuentro- No podría soportarlo- Sus ojos se cristalizaron dando a entender que un par de lágrimas amenazaban con salir en ese preciso momento.
- Oye, mírame- Sonrió para dejarle saber a su amada que todo estaba bien- No hay nadie conocido por aquí cerca ahora, no hay peligro alguno, podríamos pasar un tiempo juntos y a solas-
- No hay forma... Esto... Esto es imposible, no podemos estar juntos-
- ¿Por qué no?- Preguntó con tristeza mientras buscaba la mirada de la rubia.
- Soy Cefeo, tú eres Kido, nosotros... Nosotros deberíamos odiarnos y lo sabes muy bien- La joven ya no pudo contenerse mucho más, varias lágrimas rebeldes comenzaron a salir de sus azulados ojos.
- Sí, deberíamos, pero...- Usó sus manos para limpiar las lágrimas que brotaban de los ojos de su amada y la observó tiernamente- ¿Acaso no lo ves?- Preguntó haciendo que la rubia lo observara con curiosidad y confusión- Nosotros no podemos odiarnos-
- Pero... Nuestros padres...-
- Ya te lo he dicho anteriormente, al diablo con ellos, yo no puedo... No- Se corrigió- Yo no voy a odiarte sin importar lo que ellos digan que debemos sentir. Pero... ¿Qué hay de ti? ¿Tú me odiarás, June?-
- Yo... Yo...- ¿Qué debería decirle? Su cabeza gritaba: "Yo te amo, te amo con toda mi alma" Pero aquellas palabras no podían salir de su boca en ese instante.
- ¿Interrumpo algo?- Preguntaron a espaldas de ambos jóvenes, estos retornaron a la realidad y voltearon para encontrarse frente a frente con aquella persona...
Ahí lo dejo por hoy (No me odien x3) Iba a ser más largo pero temo que eso me habría tomado mucho más tiempo y no quiero que esperen demasiado, les digo que tardaré en actualizar un poco ya que mi netboook se rompió y sólo cuento con 2hs en la PC para escribir así que me demoraré un poco u.u
Como siempre, espero que este capítulo haya sido de vuestro agrado y puedan seguir acompañándome con esta locura.
Agradezco especialmente a geminisnocris, darkacuario, Mel-Gothic de Cancer, Adele Melody, y Guest por vuestros reviews y demás.
¡Hasta pronto!
