Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento basada en el final del manga y la novela Candy Candy Final History de Kyoko Misuki. Los personajes originales no me pertenecen; sólo el orden de algunos acontecimientos y personajes secundarios son de mi propia imaginación.
CAPITULO 17
REENCUENTRO EN NUEVA YORK
Candy estaba buscando a Juliette y no podía encontrarla, ¡Que raro!, se decía a si misma - Pensé que las encontraría aquí.
Doralee había bajado con la niña unos minutos antes mientras hacían tiempo para que Candy se terminara de alistar. Querían aprovechar el hermoso dia para pasear por el jardín y si era posible llegar hasta la casa del árbol donde Archie y Stear la habian llevado una vez. Patty y Annie andaban de compras, transcurrida la primera semana después de la fiesta de presentación, las tres chicas aprovechaban los últimos dias de la visita de Patty para hacer muchas cosas juntas; pero ese dia, la tía Elroy le había pedido especialmente que se quedara pues habia invitado a almorzar a su "candidato" preferido, el joven Rothshare.
De pronto sintió voces y la risa de Juliette que venían de la terraza. Se acercó a ellas y se sorprendió al ver que la niña le mostraba su muñeca preferida a la tía abuela que con mucha paciencia compartia su juego. Candy se detuvo a observarlas, era una escena muy tierna y pocas veces antes vista. Se acercó despacio y al notar su presencia la anciana le dijo, Candice, que bueno que llegaste. Te esperaba para comentarte los planes para el almuerzo de hoy. Es muy importante y quiero que salga perfecto.
Buenos dias, tia Abuela, ¿Qué es lo que desea decirme? – le dijo con curiosidad. En los últimos días había recibido muchas atenciones de parte de algunos jóvenes que se interesaban por conocerla. A la mansión habían llegado varios arreglos florales muy hermosos e invitaciones a cenas y otros compromisos. Pero para ella nada de eso tenía ningun significado. El único que le habia interesado fue el del joven Mac Douglas que había pedido autorización para visitarla un dia.
Candice, le dijo la tia abuela – Me parece que Rothshare está muy interesado en ti, es una pena que no hayas aceptado su invitacion del otro día, por eso es que le pedí que viniera hoy a la hora del almuerzo. ¿Qué ocurre muchacha? ¿Por qué no muestras un poco de interés ante las pretenciones de lo jóvenes que se han interesado por ti?
Tia abuela, yo le agradezco mucho pero en realidad no quiero darles falsas expectativas.
No digas tonterias. Mira, si quieres conseguir algo de alguien "especial", le dijo tomandola de la mano – debes hacer que se esfuerce por ello, ¿me comprendes?
Candy la miró sorprendida. No entendía bien a qué se refería.
A veces hay que dar un empujoncito a los hombres para que se decidan a hacer lo que nosotras queremos, por supuesto que ellos no se deben dar cuenta. Sigue mi consejo niña y ponte muy bonita para el almuerzo de hoy, trátalo con amabilidad y verás que todo resultará como lo estamos esperando.
Candy seguía mirándola confundida. La tia abuela tenía una expresión risueña y maternal, algo a lo que se estaba acostumbrando de alguna manera. Cuando Mme Elroy le pidió de comenzar de nuevo, había sido en serio y debía reconocer que la anciana estaba poniendo todo de su parte para construir una relacion amigable entre ellas.
Candy lo único en lo que estaba interesada era en que Albert por fin hablara con la ella; pero él, que habia estado muy ocupado esa semana, no había tenido tiempo. Lo había visto poco y estaba empezando a extrañarlo.
Candy, le dijo, recordando que debia avisarle que habia aceptado recibir al joven Mac Douglas el fin de semana – Arthur Mac Douglas me pidió permiso para venir a tomar el té con nosotras el sabado a la tarde y yo le autoricé a que viviera, espero no te moleste.
No se preocupe tía abuela no me molesta en absoluto que nos visite, Le contestó- al contrario, durante la fiesta bailamos algunas piezas y tuvimos una conversacion muy agradable; luego fué muy amable mandandome flores al dia siguiente.
Que bueno, le dijo emocionada – quizá te interese conocerlo más, podríamos hacerle una invitación para almorzar después de todo…
No lo sé tía, le contestó preocupada de que se hiciera ilusiones al no comprender sus verdaderos motivos, Digame por favor, ¿Usted conoce bien a su familia?
Si, de hecho su abuela es una amiga muy querida para mi. Su origenes son escoceses, como los nuestros, nos habiamos dejado de ver por un tiempo y ahora que regresaron a Chicago aproveché la ocasión para volvernos a visitar. Arthur es el único nieto que le queda, su hermana murió en trágicas circunstancias hace unos años y dejó a la familia sumida en una profunda tristeza, se aislaron de todo evento social y el carácter de su padre se endureció más de lo que ya era. El quería muchísimo a su hija y la había comprometido con un jóven escocés que estaba por venir a conocerla.
¡Qué tragedia!, le respondió sensiblemente apenada- ¿y usted conocía a la joven?
No mucho, dejé de verla cuando era una adolescente, pero sé que se convirtió en una muchacha muy hermosa. Su cabello era rubio y su porte muy elegante. Su padres tenían grandes expectativas con ella.
Me imagino… Es una historia realmente triste.
La conversación quedo interrumpida cuando Juliette se acercó nuevamente a ellas y le pidió a Candy que la llevara a pasear como se lo había prometido.
Tia abuela, le dijo antes de retirarse – le prometo que regresaré a tiempo para arreglarme como me lo pidió y recibiré como corresponde a nuestro invitado.
Bien, niña - le dijo – yo voy a aprovechar para inspeccionar que la comida y el arreglo del comedor queden como lo ordené.
Gracias tía, nos veremos a la hora del almuerzo….
…
Albert se sentía sofocado. La semana había sido realmente agotadora, pero felizmente todos los pendientes estaban solucionados. Tenía que llegar a tiempo a la hora del almuerzo como se lo habia prometido a su tía y después se tomaria el resto de la tarde libre. Ya tenía bien planificado todo lo que iba a hacer, desde soportar la visita del insistente joven inglés, hasta la del inesperado Mac Douglas. Le interesaba mucho conocer mejor a este último, y para eso había aceptado que los visitara el sábado por la tarde.
Lo del viaje a Nueva York también estaba resuelto. El baile al que asistiría con Candy sería el primero de muchos en que la sociedad entera los vería juntos, y aunque su compromiso aún no sería público, si sería de conocimiento de la familia. Hablaría con sus tía de corazón a corazón, esperaba que lo comprendiera y que no se opusiera a su relación con Candy, pero en caso contrario, no le quedaría más remedio que hacer uso de su posición como patriarca para imponer sus deseos.
¿William?, Lo interrumpió la voz de George – El chofer nos espera ya estamos listos para regresar a la mansión.
Bien George, me alegro mucho. Esta semana ha sido bastante recargada de trabajo, pero me siento satisfecho con los resultados. ¿Te entregaron el contrato de alquiler del coche vagon en que viajaremos?
Si, no hubo ningún inconveniente. Tengo hechas las reservas para que salgamos el próximo martes y también he rentado un departamento donde estaremos más comodos y en privado.
Me alegro George, estoy deseando poder tomarme unos dias de descanso. Las firmas con el consorcio maderero estan casi solucionadas, así que no nos tomará mucho tiempo cerrar las negociaciones. De los quince dias que estaremos en Nueva York, la mayoría serán para descansar y recorrer los lugares más importantes. Quiero que ésta vez Candy regrese con un bello recuerdo del lugar.
Estoy seguro de ello, William.
Bien, entonces regresemos a la mansión, quiero estar antes que llegue el invitado de la tia.
…..
Sr, Andrew, Mme Elroy, dijo respetuosamente Leonard – gracias por su invitación a almorzar.
El placer es nuestro, le contestó Albert.
Elroy Andrew quería impresionar al joven haciendo que Candy se reuniera con ellos después de que lo recibieran en el hall principal. Antes de bajar había pasado por su habitación para verificar y arreglar cualquier detalle de su arreglo para que se vea impactante. Estaba segura de que dejaría impresionados a todos. Annie y Patty también estaban invitadas y lucían hermosas, después de sus compras se habian dirigido a la habitación de huespedes donde se alojaba esta última para arreglarse.
Mary, le dijo a su doncella personal en voz baja para que no la oyeran – por favor avisale a la señorita Candice que ya puede bajar.
Si madame, con su permiso.
Señor Rothshare, le dijo llamando su atención – nos alegra mucho tenerlo con nosotros nuevamente. Candice, dijo mirando hacia las escaleras mientras la veia bajar elegantemente vestida, me comentó lo mucho que le agradaron las flores que le envió el otro dia…
Para su satisfación, el jóven ya no prestaba atención a lo que le decian. Su ojos se habían quedado encandilados desde el momento que la observó bajando de las escaleras. Pero no era el único. Albert también estaba muy complacido y orgulloso de ver a la belleza que habia conquistado su corazón.
Archie sonreía al ver la expresión de ambos. Pobre Leonard, pensaba - no creo que el tio permita que se le acerque demasiado. Generalmente es muy comprensivo, pero no cuando se refiere a compartir la compañía de su novia…
Señorita Candice, le dijo cuando ésta llegó al último escalón – Luce usted muy hermosa… permítame escoltarla.
Gracias señor Leonard, le dijo con cierta incomodidad, mientras que de reojo observó que Albert se comportaba estoicamente tratando de guardar la compostura.
Sir Andrew, madame… les dijo el mayordomo. Todo esta dispuesto para que pasen al comedor.
Gracias Alfred, le contestó la anciana y dirigiéndose a Albert, tomó su brazo y les dijo a los demás – por favor pasemos al comedor…
Todo estuvo excelente, la comida, la exquisita decoración de la mesa. Albert, sentado a la cabecera habia acomodado a su lado derecho a su tía, al izquierdo a Candy y a su costado a Archie, Annie y Patty dejando a Rothshare al lado de la tía abuela. La conversación giró en torno a distintos temas, algunos sociales y otros de negocios. En realidad ambas casas habian hecho acuerdos importantes que en un futuro próximo desarrollarían para gran bebeficio de ambas familias. Leonard estaba por regresar a Inglaterra, por eso quería acelerar las cosas y viajar con la seguridad de que Candy lo aceptara como su pretendiente. Para esto buscaria la forma de hablar con ella a solas y declararle sus intenciones.
Acabada la cena, pasaron al salón de música para tomar un té mientras que Annie tocaba al piano unos hermosos valses.
Le gusta a usted la musica señorita Candy, algún instrumento en particular? - Le preguntó interesado.
Si, por supuesto, me gustan mucho los valses y algunos de los nuevos bailes que se han impuesto hoy en dia, aunque no si son demasiado movidos.
Entiendo, le respondió educadamente, Si no le parece un atrevimiento de mi parte, me gustaría que me concediera el honor de ser mi acompañante en algún evento antes de marcharme. De hecho, prosiguió – dentro de dos semanas se celebrará el cumpleaños del hijo de un socio que conocí aquí en Chicago, y me haría muy feliz que usted pudiera acompañarme. Por supuesto que su familia puede designar una dama de compañía para que vaya con nosotros.
Candy se sintió incómoda, no sabía cómo rechazar la invitación sin herir sus sentimientos, pero de ninguna manera asistiría a un evento social de otro brazo que no fuera el de su prometido. Felizmente para ella Albert, que estaba pendiente de todo lo relacionado a su prometida, se adelantó y le respondió.
Me temo, señor Rothshare que Candy no podrá asistir a ningún evento en Chicago las próximas semanas porque debe viajar conmigo a Nueva York.
Todos guardaron silencio por un momento. La tía Elroy rompió el hielo y preguntó, Se trata de algun viaje de negocios? No me habias comentado que debias viajar y menos con Candy. ¿Irán todos juntos? Me refiero si llevarán a la niña con ustedes.
Si tia, le respondió – además viajaremos con George y Doralee. Me gustaría también que asignara a alguna de sus doncellas de confianza para que acompañe a Candy y la ayude en su arreglo, el principal motivo de nuestro viaje es cerrar el acuerdo de industrialización maderera con el consorcio Woodstong y luego asistiremos al baile anual de la Sociedad de Beneficencia de Nueva York al que nos han invitado.
Candy bajó la mirada, se sentía incómoda pero era mejor no decir nada, después de todo ella confiaba plenamente en los planes de Albert. En los pocos momentos que tuvieron para estar juntos esa semana, él habia aprovechado para contarle la conversación que había tenido con George y el plan para conocer a los Paterson. Además, ella sabía que Albert iba a hablar con su tía acerca de su relación ese fin de semana y por eso había decidido llevar con ellos a varias personas para que no pusiera objeciones.
La tía abuela también se quedó sorprendida. Era algo inesperado, pero sabía que el tema debia ser tratado en privado y no en medio de una reunión como aquella.
Comprendo William, le respondió – veré a quien elijo y lo conversamos más tarde.
Albert solo asintió con la cabeza y luego se dirigió a Leonard - Espero que nos disculpe señor Rothshare, pero ya teníamos este compromiso arreglado de antemano.
Por supuesto sir William, le contestó un tanto contrariado – nadie mejor que yo sabe que existen compromisos imposibles de eludir… y dirigiendose a Candy le comentó – Señorita Candy, lamento haberla incomodado, espero poder contar con su compañía en otra oportunidad.
Después de un par de horas en que la conversación fue desviada hacia otros temas, el jóven inglés se retiró apenado. Sabía que no tendría otra oportunidad como la de ese baile antes de viajar de regreso a europa así que planificaría una nueva estrategia para cuando los Andrew regresaran de su viaje.
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Esa noche, después de cenar Candy y Patty conversaban en la habitación de ésta. Candy, le dijo Patty – Somos amigas desde hace mucho tiempo, así que quiero que me respondas con sinceridad, ¿Te gusta Rothshare?
Por supuesto que no Patty, a mi no me interesa para nada, es muy amable y apuesto; me agrada, pero de una forma amistosa, nada más.
Gracias, Candy, te creo, pero parece que él quiere cortejarte ¿te diste cuenta? Si no fuera por la forma en que Albert rechazó su invitación, en estos momentos ya estarías comprometida para asistir con él a ese baile.
Lo sé y se lo agradezco, no quiero que se haga falsas expectativas con respecto a mis sentimientos.
Candy… ¿entonces sólo lo ves como un amigo?
Si, claro…. ¿Pero porque me lo preguntas tanto? … ¡Patty!, exclamó – ¿Acaso te gusta Leonard? ¡Oh Patty eso es algo maravilloso!
Su amiga se puso roja enseguida, ella siempre había sido muy tímida y después de haber perdido a Stear, penso que núnca se iba a interesar por nadie más, pero apenas conoció a Leonard… lo que la apenaba era que enseguida se dió cuenta de que el jóven había puesto sus ojos en su mejor amiga y ella no podía competir con Candy. Ahora, gracias a lo que atestiguó esa tarde, estaba casi segura que su amiga había perdido una gran oportunidad de salir con el jóven, por eso se animó a preguntarle acerca de sus sentimentos hacia él, pero nunca se imaginó que Rothshare no era correspondido de la misma manera. Ahora, sintió una nueva esperanza, tal vez ella podría darse la oportunidad de acercarse y hacerse notar. Annie, que sabía de su inclnación hacia el joven, la había animado a sincerarse con Candy para saber si correspondía a sus sentimientos, en caso contrario, ella y Archie la ayudarían llevándola al cumpleaños del hijo del socio de Rothshare que también era conocido de los Andrew.
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Tía, le dijo Albert esa noche después que todos se retiraron a descansar, si no está muy cansada me gustaría conversar con usted un momento…
Así habia comenzado la delicada reunión que había estado deseando hacer desde hace meses. Ambos se encontraban sentados en la antesala de la habitación de la tía Elroy.
William, le dijo la anciana una vez que se sentaron - Me parece que fuiste un poco descortés esta tarde con Rothshare, él esta intentando captar el interés de Candy y ….
Tía, le dijo tratando de ser paciente – justamente de eso quería hablarle, y por favor le pido que me escuche. De esta conversación dependen muchas cosas, entre ellas la felicidad de Candy.
Te escucho, le respondió temiendo que le reprochara nuevamente por intentar emparejar a Candy.
Candy es una mujer muy especial; usted ha podido apreciar en todo este tiempo desde que decidió acercarse a ella sin prejuicios, que su temperamento, lejos de ser rebelde, es por el contrario dulce y muy abnegado. Desde que la conocí descubrí en ella un espíritu libre que sólo deseaba ser amado y protegido, a cambio, era capáz de hacer los más grandes sacrificios en favor de aquellos que la necesitaban, pero no fué comprendida y por el contrario, fué atacada y perseguida sin descanso.
La tía se sintió incómoda, era evidente que ella encajaba perfectamente entre los que se estaba refiriendo su sobrino.
No obstante, ella nunca se dejo abatir y pudo superar las pruebas más difíciles que se le presentaron, hasta que se convirtió en la gran mujer que es ahora. Yo la considero la persona más importante en mi vida, y de hecho le estoy muy agradecido por haberme salvado. Pero no es solo por eso que yo la defiendo y protejo siempre, sino que por sus multiples cualidades… desde hace tiempo, ella… ella se ganó mi corazón y mi amor incondicional…
La tia Elroy abrió los ojos sorprendida, su sobrino había decidido confesarle lo que ella ya sospechaba, una mezcla de sentimientos estrujaron su corazón, la niña a la que siempre habia repudiado y que ahora empezaba a apreciar era la que el patriarca de la familia había elegido como su esposa, porque conociendo a su sobrino, él no le haría esta declaración si no tuviera intenciones serias. La forma en que había rechazado todos los pretendientes que se interesaban por Candy la hicieron sospechar de que había algo más en sus sentimientos que simple gratitud, y ahora se lo estaba confirmando… ¡Estaba enamorado de ella! De una chica hermosa, si; de buenos sentimientos y leal a sus principios, también; pero que no poseía ningún linaje y que había rechazado siempre todo lo que su apellido le ofrecía dentro de la alta sociedad. ¿Acaso podría soportar lo que significaba ser la esposa del jefe del clan?
Tia, le dijo dándose cuenta de su expresión confusa– Yo la amo, con todo mi corazón, ella es la única que ha sabido entenderme, la que me llenó de alegría mientras mi espiritu se revelaba a todo lo que significaba mi apellido, la que me hizo volver y asumir mi responsabilidad. Sin ella yo andaría perdido sin rumbo definido, amnésico o peor aún muerto, porque en ese entonces yo no tenía ningun motivo para seguir viviendo . Con su dulzura Candy me hizo sentir amado y me dió un hogar sin importarle lo que la sociedad pensara de ella, me reunió con mis sobrinos a quienes casi no conocía. La época en que vivimos juntos en ese pobre departamento fué la más feliz de mi vida, y aunque yo quise verla como una hermana, no pude resistirme, mis sentimientos cambiaron hasta convertirse en un amor profundo…
William, yo…
Tia, por favor dejeme terminar. Felizmente para mi, Candy comparte mis mismos sentimientos y ha callado hasta ahora para no mortificarla, esperó pacientemente a que yo me decidiera a hablar con usted para informarle que he decidido hacerla mi esposa y continuar a su lado la dinastia de nuestra familia, para lograr que los Andrew vuelvan a ser una familia unida y feliz.
William…
No, tia, por favor no me haga ningun reproche, le estoy abriendo mi corazón, ella es la única que puede hacerme feliz y no aceptaré a ninguna otra como mi esposa.
Albert no podía continuar en ese momento, habia sido sincero, había abierto su corazón como pocas veces en su vida. La expresión de su tía lo mantenía en suspenso, no podía descifrar si era de disgusto o no, pero lucharía hasta el final para hacerle entender que debía aceptar la realidad aunque no le gustara. Candy y sólo Candy sería su esposa.
William, le contestó su tia – te tardaste mucho muchacho… - y tomando su mano le dijo sonriendo tiernamente – en otro tiempo me hubiera opuesto rotundamente a esta unión, pero ya te he dicho que estoy vieja y cansada, sólo quiero que me prometas que podré ver al heredero antes de morirme.
Albert se quedó impresionado, él esperaba reclamos, hasta gritos, pero nunca una aprobación inmediata por parte de ella, ¿le dijo que se había tardado mucho? Entonces, ¿ella ya se había dado cuenta y sólo dejaba que aparecieran tantos pretendientes para presionarlo?
Ya no importaba, lo único que lo embargó fué un sentimiento de felicidad que lo llevó a abrazarla con efusividad.
Después de un momento en que ambos dejaron escapar unas lágrimas, se soltaron lentamente y Albert le dijo emocionado.
Gracias tía, me ha hecho muy feliz, para Candy y para mí contar con su bedición es algo muy significativo. Le prometo que pondremos todo de nuestra parte para que usted se sienta orgullosa de nosotros.
William, tu sabes que soy una mujer que ha tenido que reprimir sus sentimientos por el bien de la familia. Ahora dejo el resto en tus manos, sólo deseo que seas feliz.
Gracias tia, estoy seguro que así será.
La tia Elroy se quedó contemplando por unos segundos a su sobrino, pero luego un pensamiento la sobresaltó.
William, ¿que haremos con la visita del joven Mac Douglas?, no pensarás cancelarla, sería de muy mala educación.
No tia, a Candy y a mí nos interesa mucho conocerlo. Déjeme explicarle por qué…
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…
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La mañana siguiente muy temprano Candy se encontraba lista para desayunar. Ella adoraba esos momentos en que podían verse con Albert antes de que se fuera a trabajar, pero ese fin de semana en particular él estaría libre asi que esperaba que en algún momento del día pudieran darse una escapada para disfritar de un momento a solas.
Ya estaba por salir de la habitación cuando sintió que gopeaban a su puerta, inmediatamente pensó que podía ser Albert que venía a buscarla, asi que inmediatamente se apresuro a abrirle. ¡Cual fue su sorpresa de encotrarse cara a cara con la tia abuela Elroy que la miraba seriamente!
¡Tia abuela! – fué lo único que atinó a decir
Buenos dias Candice, le contestó - veo que ya estas lista para bajar a desayunar, ¿podriamos hablar un momento a solas las dos?
Por supuesto tia, le respondió – pase por favor…
Ambas se sentaron en la salita y Candy se sintió un poco incómoda porque la tía abuela la estaba mirando detenidamente aunque no emitía ninguna palabra.
Tia abuela, le dijo preocupada – la noto muy seria, dígame por favor ¿Ha pasado algo malo?
No Candice, en realidad vine a conversar contigo antes de hacer alguna declaración delante del resto de la familia.
¿Declaracion? – se preguntaba Candy.
La tia abuela hizo un carraspeo antes de continuar.
Candice, William habló conmigo anoche. Dice que se ha enamorado de tí y que quiere que seas su esposa. También me dijo que correspondes sus sentimientos y que esperaba que yo apruebe su relación.
Candy se quedó en shock, ¿Albert habia hablado ya con ella?, ¿habrian discutido? ¿Estaría molesta y por eso la estaba buscando tan temprano? Sintió como su rostro se encendía derrepente y un escalofrio corrió por todo su cuerpo.
No te asustes niña, le dijo la anciana notando su sorpresa y como el rostro de la chica se habia transfigurado a uno de pánico.
No he venido a reprocharte nada. Asi como le dije a William, yo me habia dado cuenta de sus sentimientos hacia ti desde hace un tiempo, aunque pensaba que en realidad tú no lo veías de la misma forma, sino solo como tu protector.
Tia abuela, yo…
Espera, déjame continuar. Quiero que sepas que a pesar de que tengo mis dudas, no me opondré a su matrimonio. Es más, quisiera que me permitas ayudarte. Quiero que comprendas la importancia del compromiso que adquirirás al convertirte en la esposa del patriarca de la familia. Es algo mucho más complicado de lo que jamás podrías haber imaginado. Mi temor es que no puedas soportar la carga, dado que a ti nunca te ha gustado regirte por los protocolos de la sociedad a la que pertenecemos. Siendo la esposa de William, tendrás que representarlo y dejar muy buena impresión ante los demás. Tu comportamiento protocolar debe ser impecable.
Candy la miraba con horror, habían cosas en las que no habia pensado y lo último que ella quería era dejar mal a Albert y a la familia.
La tia, comprendiendo que Candy necesitaría su apoyo más que nunca, tomó su mano y le dijo sonriendo, Candice, no estoy diciendo esto para asustarte, lo hago porque he empezado a apreciarte y creo que si te esfuerzas lograrás ser la esposa que William necesita a su lado. Por lo menos me tranquiliza saber que no se quedará soltero, te cofieso que ya empezaba a preocuparme.
Tia abuela, le dijo tratando de evitar que sus lágrimas corrieran por su mejilla, Gracias, yo lo amo profundamente y por él soy capáz de hacer cualquier sacrificio. Le prometo que haré todo lo que esté de mi parte para que usted se sienta orgullosa de mí. Gracias por su ayuda y su comprensión.
La anciana se sitió complacida y soltando su mano le dijo, Candice, prométeme que no tardarán en darme la alegria de un nuevo nieto.
Candy se ruborizó, por increible que pareciera, la idea de tener un hijo con Albert nunca había pasado por su mente. Ella lo amaba y se sentía como en las nubes cada vez que la besaba, sus cuerpos se amoldaban a la perfección, y eso le hacia sentir una corriente placentera que la volvía más y más adicta a su cercanía, pero para tener un hijo ellos….
La tia abuela la sorprendió cuando le preguntó un poco preocupada, ¿te ocurre algo Candice?
Ella reaccionó rápidamente, por supuesto que quería tener hijos con Albert y no solo uno, sino muchos, todos los que Dios le permitiera tener.
Oh no tia abuela, le respondió con una sonrisa, estoy bién, por supuesto que haremos lo posible para que pronto la llenemos de nietos, usted sabe que a mi me gustan mucho los niños.
Bien, le dijo aliviada. Había sido una conversación muy emotiva para las dos, de ahora en adelante, se prometió a si misma que se encargaría de que Candice sea respetada dentro del clan.
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Todos se encontraban desayunando, Albert esperaba conversar con Candy apenas terminaran para ponerla sobreaviso de que su tía ya estaba enterada de su noviasgo, pero antes de que pudiera decirle nada, ella se le adelantó.
William, Candice, quisiera que nos reunieramos en la biblioteca para conversar acerca de lo que haremos de ahora en adelante. Quiero que coordinemos bien lo de su viaje a Nueva York y su aparición en público como pareja.
Archie, abrió los ojos sorprendido, él sabía del secreto entre ellos, pero no tenia idea si la tía abuela ya se habría enterado.
Por supuesto tía, le respondió sorprendido - De hecho ya habiamos terminado, ¿me permite antes unas palabras con Candy?
No es necesario, le respondió, nosotras ya hemos hablado y todo está bien.
Albert miró a Candy con expresion de incredulidad. Ella le respondió con una sonrisa ruborizandose inmediatamente.
Bien, entonces pasemos, Archie ¿nos disculpas?
Si tio, por supuesto, yo ire a casa de Annie estaré de regreso a la hora del almuerzo; ayer Patty se quedó a dormir en su casa y les prometi que las iría a visitar.
Cierto, dijo Candy, Annie estaba muy contenta de que ella se quedara unos dias en su casa, después de todo le falta poco para volver a Florida.
Archie, le dijo la tía abuela, me gustaría que las trajeras contigo para el almuerzo, y de paso que se queden a tomar el té, no se olviden que hoy tenemos un invitado y me gustaría presentárselos.
Si tia, como usted diga, con su permiso, y retirándose del comedor les dijo bajito a albert y Candy guiñandoles un ojo, nos veremos luego tíos…
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Una vez reunidos en la biblioteca la tía tomó la palabra.
William, quiero que me expliques los planes que tienen para su compromiso, por que va a haber una reunión de compromiso, ¿verdad? No será suficiente con hacer una publicación en el periódico, por lo menos debemos hacer una cena con los familiares más representativos del clan.
Bueno tia, le dijo Albert tomando la mano de Candy, nosotros habíamos pensado hacer público nuestro compromiso antes de la boda de Archie y luego me gustaría que nos casáramos a su regreso de la luna de miel.
La boda es dentro de dos meses, le respondió - es muy pronto para anunciar el compromiso, Candy ha sido presentada en sociedad recientemente y sería un poco brusco que aparezca como tu prometida, eso daría mucho que hablar a todos los malintencionados que siempre están detrás de nosotros. ¿Qué les parece si esperan un poco más y mientras tanto se presentan juntos en algunas reuniones como para que la gente se vaya acostumbrando a verlos y el anuncio de su compromiso sea mas natural?
Albert comprendía muy bien a lo que se referia su tía, pero le había prometido a Candy hacer las cosas rápidamente. Ella comprendiendo su dilema respondió – Tia abuela, gracias por ayudarnos, creo que usted tiene razón, William y yo podemos mover las fechas que habíamos planificado sin problema, ¿verdad? Le dijo mirándolo suplicante.
Albert se sintió aliviado, queria tanto poder desposarla, pero debía tener paciencia, total un mes o dos de retraso no seria mucho. Por supuesto, le dijo, podemos hacer la cena después que regresen de la luna de miel y el matrimonio a los tres meses…
Tres meses es poco tiempo sobrino, le respondio la tía. Por lo menos necesitamos medio año para programar una boda como corresponde, no te olvides que hay que invitar a algunos parientes que vendrán desde Europa y eso toma tiempo.
Albert se quedó consternado, ellos querían algo simple, pero como patriarca no podía negarse.
Si es asi, dijo resignado- Archie regresará en Agosto, el compromiso lo podemos hacer un mes después y el matrimonio en seis meses más, es decir en Marzo, al comienzo de la primavera, ¿qué te parece Candy?
Me parece bien Albert, yo estoy de acuerdo.
Me alegro, dijo la tia abuela complacida, pero eso es para los demás, nosotras empezaremos tu preparación y tu ajuar desde ahora. Antes de que viajes a Nueva York te daré una lista de lo que puedes traer de allá. Quiero que Marie viaje contigo y sea tu chaperona, ella te ayudará a elegir, conoce muy bien mis gustos y te sabrá aconsejar.
Gracias tia abuela, le dijo emocionada. ¡Mi ajuar de novia! pensaba Candy – realmente me voy a casar con Albert. Ella, a diferencia de Annie, no tenía madre que la ayudara a preparar su boda, por eso apreciaba enormemente los consejos que la tía le daba y se prometió a si misma complacerla en todo lo que le pidiera…
El resto de la conversación giró en torno a quiénes debían ser invitados a la cena de compromiso, de cuáles debían ser los eventos que debían atender antes del mismo, y sobretodo de cómo se debería llevar a cabo su boda, quiénes serían invitados, en qué iglesia se haría la ceremonia, y por supuesto la grandiosa fiesta se llevaría a cabo en la mansión.
La tia abuela sólo tenía una inquietud y no se quedaría con ella.
William, le preguntó - ¿Qué van a hacer con respecto a Julliete?
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En el almuerzo Albert anunció los planes de la boda a su sobrino y a las chicas, todos los felicitaron con gran emoción, Annie y Patty no lo podían creer, Archie complacido por fin de no tener que guardar más el secreto, no paraba de gastarles bromas. Juliette no comprendía mucho, sólo entendía que Albert y Candy se querían y que iban a vivir juntos para siempre.
La tía abuela Elroy ante el empecinamiento de ambos por adoptar a la niña en vez de hacerlo ella, les había pedido que lo hagan formalmente después de que naciera el primero de sus hijos. Ella entendía la necesidad de Albert de averiguar cuáles eran los verdaderos familiares de la niña y si tratarían de recuperarla o no. Por ello, pensaba, no era conveniente ningún escándalo alrededor de ellos, así que trató de que comprendieran su razonamiento y logró hacerlo después de mucho esfuerzo. Mientras no se legalizara la adopción, la niña seria conocida como la ahijada de la tía abuela y como era huérfana estaría bajo su protección.
Pasado el momento de euforia, todos quedaron de reunirse nuevamente en el salón para la hora del té.
Candy, le dijo Albert – ¿me acompañarías un rato al jardin?
Si Albert, por supuesto, después iré a ver a las chicas para que me cuenten los planes que tienen durante mi ausencia, creo que van a ir a una fiesta…
La tarde cálida de primavera los envolvió en su abrazo, la tranquilidad de que por fin su relación era conocida y bendecida por todos los llenaba de una enorme felicidad. Pasearon por el bosque hablando de sus planes y de lo sorprendidos que estaban de la reacción de la tía. Albert, al llegar a la orilla del lago no pudo contenerse más y abrazó con efusividad a Candy, le dio un profundo beso y luego, elevándola por los aires empezó a darle vueltas haciendo que estallara de risa.
Al fin princesa, al fin… le decía mientras giraban - pronto serás mi esposa y nadie podrá evitarlo…
….
A la hora del té, Arthur Mac Douglas se presentó elegantemente vestido con dos ramos de flores uno para su anfitriona, Mme Elroy y el otro para Candy.
La reunión fué agradable, y conversaron amenamente sobre ellos mismos. Arthur les contó que se había entrenado desde joven en los negocios familiares, pero que su verdadera inclinación era hacia la medicina. Grata fué su sorpresa al enterarse de que Candy había sido enfermera y de que trabajó un tiempo en el hospital Santa Juana.
Archie congenió inmediatamente con él y le dijo que le gustaría que asistiese a su boda y que se encargaría de hacerle llegar una invitación. Ambos eran casi de la misma edad, el carácter jovial del muchacho agradó a todos. Candy observaba cada gesto en él para ver si le recordaba a la madre de Juliette, tal vez su sonrisa, se decía, aunque encontré más coincidencias con su madre. Supongo que es porque Arthur se parece físicamente a su padre.
Albert mantenía la conversación con tranquilidad, ya no se sentía amenazado, su tía le había prometido ayudar investigando un poco con su amiga, tratando de obtener alguna información acerca de su nieta fallecida, no cabía duda de que se habia encariñado con la niña y no quería que la lastimaran.
Arthur hubiera deseado cruzar algunas palabras a solas con Candy para ver si lograba que se interesase en él, pero el joven patriarca no se despegaba de la chica, y no queria ser descortés con la familia, así que pensó que trataría de invitarla en otro momento a algún lugar donde estuvieran a solas, aunque sospechaba de antemano que Candy no saldría sin una dama de compañía como correspondía a cualquier dama de sociedad. Aunque las costumbres generales estaban cambiando y las muchachas se volvían más liberales, inclusive en su forma de vestir, veía con agrado que Candy era muy conservadora y educada.
También le llamó gratamente la atención su otra amiga, Patty. Era una chica tímida y agradable, no tan bella como Candy, pero si muy elegante y refinada. Junto con Archie y su novia Annie, formaban un grupo alegre y cordial. Ellos le contaron como se conocieron y se hicieron amigos, obviando algunos detalles penosos y sobre todo el origen de Candy y de Annie, a esas alturas de la vida eso había quedado atrás y ahora ellas eran reconocidas con respeto dentro de la sociedad debido a la familia a la que pertenecían.
Acabada la tertulia, el jóven se despidió de todos y luego se dirigió a Candy, Señorita Candy, muchas gracias por recibirme hoy, me he sentido muy a gusto con su familia y espero poder volver a vernos en otra oportunidad.
Gracias Señor Mac Douglas, le contestó sin prometerle nada – nosotros también nos hemos sentido muy a gusto con su visita. Espero pueda asistir al matrimonio de mis primos.
Sin duda no faltaré, le contestó - pero antes me gustaría invitarla a salir a cenar uno de estos días, por supuesto que puede ir con alguna acompañante.
Candy se sintió comprometida nuevamente. Y para no rechazar de plano la invitación le contestó – Me agradaría señor Mac Douglas, pero siempre y cuando Albert y mis primos nos acompañen, podríamos aprovechar para hacerle una despedida a Patty antes que regrese a Florida.
Como usted desee, le contestó un poco decepcionado, hubiera deseado que solo fuera una chaperona con ellos - Estaremos en contacto – y después de esto se retiró.
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Los días pasaron con tranquilidad y el esperado viaje a Nueva York llegó. La tía abuela le habia dado varios consejos a Candy para que comprara muchas cosas en las fabulosas tiendas del centro de la ciudad. Annie y Patty los fueron a visitar a la mansión antes que salieran a la estación de trenes y también le hicieron algunos encargos.
Albert se sentia felíz, su tía le habia pedido que tratara de no hacer muy evidente su verdadera relación y que dejara que en el baile Candy bailara con otros jóvenes también, a él eso no le había gustado mucho, pero comprendía que tenía razón. Ellos iban sólo como los herederos Andrew después de todo.
El viaje aunque largo resultó cómodo debido al coche especial que habían contratado. Marie, la doncella particular de Candy era de buen carácter y muy acomedida. Habían congeniado bien y también era cariñosa con Juliette, aunque se sentía un poco intimidada ante la presencia de Albert, después de todo era el patriarca de la familia y Mme Elroy siempre les había enseñado a respetarlo como tal.
Cuando llegaron a la estación, Candy aún sin quererlo recordó la primera vez que estuvo alli, una ligera nostalgia llegó a su corazón, pero pronto fue desplazada por alegría al posar sus ojos en el increíble hombre que ahora la llevaba del brazo.
¿Estas bien?, Le pregunto Albert con ternura temiendo que los recuerdos de su antiguo amor resurgieran.
Si, le contestó con una sonrisa - siempre y cuando estés junto a mí yo seré felíz. No importa dónde ni cómo, sólo sé que es a tí a quien necesito a mi lado.
Albert sonrió complacido, él compartía el mismo sentimiento y estaba dispuesto a no separarse nunca de ella.
El portero del elegante edificio donde se encontraba el departamento que habian rentado los recibió ceremoniosamente. Candy se sorprendió al ver lo enorme y finamente decorado que estaba.
Es hermoso, le dijo a Albert.
Debemos agradecer a George por su buen gusto, le respondió.
George, le dijo Candy – gracias, el departamento es hermoso y muy espacioso.
De nada señorita Candy, me complace saber que le agrada.
Bien, dijo Albert. Como tenemos cuatro habitaciones, George tomará una, la otra será para Doralee y Marie, la tercera para mí y la habitación principal será para Candy y Juliette.
Dicho esto todos se acomodaron para desempacar y refrescarse apropiadamente para luego salir a cenar a un elegante restaurante. Doralee se encargaba de atender a Juliette, mientras que Marie y George acompañaban a la pareja Andrew.
Durante los siguientes tres dias, George y Albert se dedicaron por la mañana a las negociaciones que tenían pendientes, mientras que Candy y las doncellas se encargaban de lo referente a las compras que la tia y las amigas de Candy le habían sugerido. Para movilizarse con tranquilidad tenían un auto con chofer que las llevaban a donde necesitaran. Por las tardes salían a pasear a algún lugar importante y asi disfrutaron de los primeros dias en aquella gran ciudad.
Era sábado y las negociaciones habían terminado con éxito el dia anterior. Albert propuso ir a pasear a Central Park para descansar y llevar una merienda para almorzar en el mismo parque.
Juliette estaba encantada, habia disfutado cada dia del viaje, ya sea en el departamento o cuando salían de compras o a pasear. Albert y Candy eran muy cariñosos con ella y le dedicaban mucha atención. Esa tarde en el parque habia corrido hasta el cansancio, mientras que Doralee y Marie estaban tras de ella, habia jugado a las escondidas, también con la pelota y comido de la merienda que era exquisita. Ahora disfrutaba de un momento de tranquilidad con Candy sentadas en una banca dándoles de comer a las palomas. De pronto escucharon una voz profunda y melodiosa que se dirigió a ellas con asombro.
Candy, ¿en verdad eres tú?
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Espero que este capítulo les haya gustado, muchas gracias a todas por sus reviews, me alientan a continuar escribiendo y compartiendo esta romántica historia.
Espero actualizar lo más pronto posible, primero voy a publicar un cuento navideño y luego continuaré con ésta hasta terminar.
¿Que pasará ahora en este encuentro en Nueva York?… Pronto lo sabrán
…Continuará
