Los personajes de Katekyo hitman reborn le pertenecen a la maestra Amano Akira, yo soy solo una simple mortal que no tiene derecho sobre nada excepto la trama de este fanfiction.
Es el festival deportivo de Namisho y todos los grupos están listos para competencia.
Los A´s contra los B´s, los C´s contra los D´s, primero vs primero, segundo vs segundo, y así, creo que ya quedo entendido. El angelito y el diablito están en el equipo rojo, 5-A, los dos listos para la competencia. El uniforme deportivo constaba de una playera blanca de algodón y una short deportivo azul marino que estaba cuatro dedos arriba de la rodilla.
- Esto es genial! En Venecia no hacemos este tipo de eventos! – menciono Tsuna con la emoción brillando en sus ojos.
Reborn y Colonello miraban enternecidos al castaño.
- Baja tus humos, kora. Debemos ir a con los demás administrativos y ayudar a preparar los eventos. – indico Colonello mientras acariciaba la cabeza de Tsuna como lo haría con una mascota.
- Está bien! – respondió feliz Tsuna, le gustaba ser de los que están a cargo.
- Cuídalo bien Colonello, no queremos que se repita algún accidente. – amenazo Reborn, no que Tsuna se hubiese dado cuenta de la amenaza implícita.
El rubio palideció de recordar lo que Reborn y Hibari le habían hecho y se juró a si mismo jamás perder de vista a Tsuna de nuevo.
- C-claro q-que no, kora! – respondió nervioso Colonello.
- Pórtate bien mientras no estamos, Reborn. – instruyo Tsuna con seriedad.
El susodicho sonrio divertido.
- Está bien… pero solo si ese pequeño caníbal no viene y me arruina el día. – negocio el de las patillas rizadas.
Tsuna suspiro exasperado.
- No entiendo porque no se pueden llevar bien tú y Hibari-san, si lo intentaras verías que tienen bastante en común. – regaño Tsuna a su mejor amigo.
- No gracias. – desvió la vista Reborn.
- ¿Qué voy a hacer contigo? - reprocho Tsuna.
- Quererme. – respondió Reborn sincero mirando a los ojos a Tsuna.
El menor se sonrojo adorablemente y se encogió un poco ante la intensidad de la mirada de Reborn, por algún motivo su corazón se aceleró.
- Última llamada para los representantes de los grupos! Por favor presentarse con los administrativos! – anuncio la voz de los altavoces.
- Vámonos Colonello! Se nos hace tarde! – dijo de repente Tsuna, el sonrojo de su rostro aun intenso mientras se alejaba.
Colonello siguió a Tsuna no sin antes darle una mirada reprobatoria a Reborn, el susodicho solo sonrio con su ya clásica autosuficiencia.
En la junta de los encargados del festival deportivo todos los representantes deportivos de grupos se habían juntado, algunos miembros del comité directivo decidieron cambiar alguna cosas de último minuto y se lo estaban dejando saber a los representantes para que de las dijeran a sus compañeros.
- ¿Cómo que cambiaron las actividades? ¿Por cuáles? – cuestiono preocupada la jefa del comité de representantes.
- ¿Tiro al blanco, pasamanos, carreras de obstáculos de 500 metros? Señor, no creo que estas sean actividades de niños de primaria. – comento incomodo Tsuna mientras leía la lista de nuevas actividades.
- No se puede hacer nada, los de la mesa de directiva quieren que los niños realicen las actividades. Algo acerca de una mejor calidad o algo así. – le restó importancia el director de la escuela.
¿Calidad..? No será… Un pensamiento inquietante inundo la mente del pequeño castaño.
- Bueno… lo del tiro al blanco no suena tan mal, kora, ¿Tu qué opinas Tsuna? – cuestiono Colonello a su joven amigo, pero el angelito estaba demasiado sumido en sus propios pensamientos - ¿Tsuna? – volvió a llamar el rubio, Tsuna finalmente respondiendo.
- ¿Dijiste algo? –
- Estas bien, peque? De repente estas muy distraído, kora. – comento preocupado el rubio.
- No pasa nada Colonello. – calmo el menor a su amigo – Oye, ¿Te importaría ir tu primero y decirles a los demás las nuevas noticias? Tengo que ir a hacer una llamada. –
Una alarma sonó estridente en la cabeza de Colonello, el recuerdo de las repercusiones de la venganza de Reborn y Hibari aun fresca en su alma.
- No! – exclamo el rubio sorprendiendo a Tsuna – Ni loco voy a dejarte solo! Aprendí mi lección la última vez, kora! ¿Dónde está tu celular? –
- E-en m-mi gabinete. – respondió algo asustado el angelito debido a la actitud de su amigo.
- Pues vamos, te acompaño. Nuestros compañeros ya se enteraran de las nuevas actividades y se las apañaran, kora. – comento Colonello mientras empujaba a Tsuna en dirección de la zona de gabinetes.
Mientras tanto, Reborn estaba calentando con los demás chicos de su grupo, Hibari se encontraba patrullando los alrededores de la escuela buscando infractores que no estuvieran en sus respectivos lugares de competición… aunque el mismo no esté en su lugar de competición y rompiendo sus propias reglas… pero hablamos de Hibari Kyoya así que… él no cuenta. Y como el canarito caníbal no estaba a la vista del diablillo este se encontraba tranquilo y relajado.
- Oigan, ¿Dónde están Sawada y Amesaki? ¿No han venido a darles la información? – cuestiono algo hostil la presidenta de los representantes de salón.
Esto llamo la atención de Reborn (como cualquier cosa que involucra a Tsuna) y detuvo sus estiramientos para dirigirse a la chica de sexto.
- ¿De qué información hablas? – cuestiono Reborn. La sola presencia del niño de patillas rizadas hizo sonrojar a la presidenta del comité, pero ahora que le hablo la pobre niña era un manojo de nervios.
- S-se n-nos d-d-dijo q-que hu-hubo un ca-cambio en l-las ac-actividades. – respondió casi mordiendo su lengua la chiquilla.
- Eeh. Ya veo. – zanjo Reborn la conversación sabiendo que la niña no podría hablarle humanamente y volvió a sus ejercicios.
Volviendo con el angelito y su amigo rubio, ya habían sacado el celular de Tsuna y este se encontraba haciendo una muy, MUY, importante llamado telefónica.
Tsuna se retorcía y caminaba de un lado para otro mientras el tono de espera sonaba, cada segundo alimentando su ansiedad, Colonello le miraba entras divertido y preocupado, entonces el sonido de que alguien tomaba la otra línea.
- VROOOOOOOI! – se escuchó fuerte, tan fuerte que Tsuna tuvo que alejar su celular de su oreja y Colonello dio un salto de sorpresa.
El rostro de Tsuna se ilumino lleno de esperanza…
- Si estas escuchando este chingado mensaje significa que no hay nadie en casa! Deja el maldito mensaje después de tono y deja de molestar basura! – indico el ¿curioso? Mensaje de la maquina contestadora.
El rostro de Tsuna se llenó de desesperación cuando el mensaje se acabó, un tic nervioso naciendo bajo su ojito derecho.
- No están en casa. – se dijo Tsuna con un hilo de voz – No están en casa. – volvió a decir casi histérico – Espera, Tsuna. Tranquilo. Tal vez solo fueron a comer fuera… todos al mismo tiempo… solo tengo que llamar a sus teléfonos personales. – se dijo Tsuna con algo de histeria intentado calmarse a sí mismos.
Colonello seguía mirando al menor con algo de preocupación mientras el castaño se hundía en la locura.
Tsuna marco varios números, una tras otro pues ninguno contestaba. Con cada llamada sin contestar la ansiedad de Tsuna no hacia otra que crecer y crecer, Colonello no necesitaba ser un genio para notar que Tsuna empezaba a volverse loco.
- Ninguno de ellos contesta… ninguno. – se dijo con el rostro preocupado el castaño – No, un momento, no debo desesperar, mejor llamo al abuelo y él sabrá que está pasando. – se dijo para si el castaño, la presencia de Colonello hace mucho olímpicamente olvidada.
Tsuna marco ese último número, el número que solo debe marcar si es secuestrado por Aliens o está atrapado en medio de un mar de lava, o si Dino e Ieyasu están en el mismo coche sin Romario o G como copilotos, Tsuna llamo a su abuelo.
- Hola, abuelo. Soy Tsuna… sí, estoy bien… si, Onii-chan también está bien… disculpa las molestias pero es que tengo una duda que me perturba…
Ahora Colonello miraba con asombro a Tsuna, ya sabía el ojiazul que el menor venia de Italia, pero esa era la primera vez que lo escuchaba hablando en completo italiano, se oía tan elegante y misterioso.
De repente el rostro de Tsuna perdió color y soltó el teléfono celular que al caer se cerró cortando así la comunicación con el abuelo de Tsuna.
- ¿Tsuna? – llamo preocupado el rubio.
- Oh mi Dios… están aquí. – dijo en un susurro horrorizado el castaño.
Reborn tomo una de las pistolas de salva que les estaban dando a los cuatro participantes de tiro al blanco, también estaban dando cuchillos pero el de patillas rizadas prefería el arma de fuego, el diablillo cargo el arma como un profesional y disparo tres veces, todas dieron en el blanco, otros dos de los participantes, que también tomaron una pistola de salva, salieron volando hacia atrás con el primer disparo, Reborn sonrio confiado, entonces tres cuchillos se enterraron justo en el centro de la diana que aún quedaba sin usar, Reborn miro en dirección de quien había lanzado los cuchillos y se llenó de amarga sorpresa cuando vio a Kyoya mirándolo burlón mientras jugaba con uno de los cuchillos que quedaban. La sangre de Reborn ardió con rabia, ¿Se molestaría Tsuna si le disparaba una vez a ese canario caníbal?
Mejor no tientes a la suerte. Le dijo una vocecita en su cabeza al diablillo.
Colonello estaba zarandeando a Tsuna intentando espabilarlo, desde que había terminado abruptamente la llamada con su abuelo el castaño tenía los ojos desmesuradamente abiertos y balbuceaba incoherencias, algo acerca del mal encarnado, disparos que resonaban como el rugido de un leon y botellas de wiski y vino que eran lanzadas a la cara de alguien.
- Tsuna! Vamos viejo! Reacciona, kora! Tsunaaaah! – zarandeaba el rubio al menor, la desesperación apoderándose de su ser.
Donde Reborn o Hibari encuentren a Tsuna en ese estado…
- Anno. – un fino susurro llego con el viento a los oídos de Colonello haciéndolo saltar del susto y detener sus intentos de espabilar a Tsuna.
El rubio volteo tan rápido su cabeza que casi se rompe el cuello, pero cuando vio quien le había llamado se tranquilizó y suspiro de alivio.
- Aah, eres tú. – dijo con claro alivio el rubio cuando vio a la misma chica con el parche y el curioso cabello en forma de piña.
- Hola. – respondió en un susurro tímido y quedo la niña, un ligero sonrojo avergonzado decoraba sus mejillas – ¿Necesitan ayuda? – cuestiono al ver a Tsuna en su estado de shock y lo asustado que estaba el rubio.
- Se nota tanto, kora. – bromeo el ojiazul – Ha estado así ya cinco minutos y no sé qué hacer, kora! – exclamo desesperado – Ayúdame!... Por cierto, soy Amesaki Colonello, ¿Tu cómo te llamas, kora? Ahora que lo pienso, debí presentarme desde hace un rato, haha. – sonrio como en disculpa el rubio.
La niña del parche sonrio suavemente mientras negaba ligeramente.
- Mi nombre es Rokudo Nagi, pero mis allegados me llaman Chrome, así me llama mi hermano mayor, es un placer, Amesaki-kun. – se presentó cortésmente la niña.
- Con Colonello basta, kora. Oh, este es Tsuna y cómo puedes ver está en estado de shock… Y no sé qué hacer, kora! – grito de repente el rubio.
- Yo sé cómo hacerlo reaccionar. – dijo en un suave susurro Chrome, Colonello le miro con esperanza en los ojos – Mi madre me enseño un método. – continuo con su suave voz la niña.
Colonello se alejó de Tsuna y le dejo campo libre a Chrome.
Chrome se acercó a Tsuna, luego alzo el brazo derecho y extendió su manita, finalmente, con la velocidad de un rayo, Chrome bajo la mano tan rápido y tan fuerte que la bofetada que le dio a Tsuna resonó por toda la zona de gabinetes que estaba vacía a excepción de los tres niños. Los ojos de Colonello casi se salen de sus orbitas cuando vio a Tsuna volar medio metro y caer escandalosamente el suelo.
- ¡¿Por qué lo golpeaste, kora?! –
- Así despierta mi madre a mi hermano cuando se queda dormido. –
Por suerte la bofetada funciono y Tsuna se espabilo, la marca de la manita de Chrome estaba pintada de un rosado y arcada en el cachetito de Tsuna.
- Auch… eso dolió. – se dijo el castaño mientras se sobaba la majilla lastimada y se ponía en pie.
- Tsuna, kora! Estas de vuelta! – exclamo feliz Colonello mientras corría hacia su amigo y le daba un gran abrazo.
De repente Tsuna recordó el dilema al que se enfrentaba y aparto a su amigo con brusquedad.
- No hay tiempo, Colonello! Tenemos que detenerlo! – exclamo el pequeño castaño, fue ahí donde reparo en la presencia de Chrome - ¿Quién es ella? – cuestiono curioso el angelito.
- Dokuro Nagi, mis allegados me llaman Chrome, es un placer. – se presentó de nuevo la del parche.
Esa voz…
- Eres la niña que me advirtió cuando me metí en el territorio de Mochida!- reconoció Tsuna la voz.
Chrome asintió ligeramente, feliz de que Tsuna recordara aquella ocasión, pero el problema volvió a la mente del castaño.
- No es momento para esto! Vengan los dos! Debemos detenerlo! –
- ¡¿Detener a quien, kora?! – cuestiono exaltado Colonello no entendiendo nada.
- A mí tío Xanxus. –
Reborn ya había acabado su turno y tenía quince minutos libres hasta la actividad final del día, la carrera de obstáculos de 500 metros donde se utilizaría el mismo concepto del maratón, un grupo de cinco chicos se estaría pasando un bastón en diferentes etapas de la carrera, Hibari y él eran los dos últimos corredores… y hablando del canarito caníbal…
- Oye, Hibari. – se acercó Reborn al susodicho.
Kyoya le dedico una mirada gélida a Reborn, el de la patillas alzo sus manos en señal de paz, Hibari se relajó un poco… muy poco.
- No sientes como si…
- Me observaran. – termino Kyoya la oración.
- Exacto. Al principio fue interesan pero ahora es realmente incomodo, ¿No podrías mandar a alguno de tus achichincles para que lo resuelva o llamar a Fon? Además Tsuna ya lleva un buen rato sin aparecer. – comento Reborn, olvidando por completo que Colonello tampoco estaba por ningún lado.
- Mi tío tiene suficiente con su trabajo como docente como para preocuparlo por algo que yo puedo manejar sin ningún problema, carnívoro. Además se me ha informado que Tsunayoshi se encuentra con el carnívoro rubio y otra niña del salón 5-B, una tal Dokuro si no mal recuerdo, por lo que no hay que preocuparse de su seguridad. – informo Hibari – Solo asegúrate de no echar a perder la carrera, carnívoro de extrañas patillas o te morderé hasta matarte. – prometió el de ojos de acero antes de marcharse a algún sitio.
Reborn lo vio marcharse con la cara en blanco, no iba a discutir con Hibari por ahora, al menos le dio la información que necesita.
- ¿Me repites que estamos buscando, kora? – cuestiono Colonello a Tsuna mientras corría detrás de él, Chrome corría cerca de ellos.
- Un salón grande o un espacio amplio que tenga vista a la pista de obstáculos, debe ser tan grande como para que entre un trono y una mesa de banquetes. – indico Tsuna.
- No tenemos ese tipo de estructura., kora! Es un escuela primaria no un salón de fiestas, kora! – reclamo Colonello.
- ¿Qué tal la azotea? Es amplia y tiene buena vista sobre la pista, además, me pareció ver a alguien llevar bandejas con comida en la mañana. – informo Chrome con voz ya más audible.
- ¡¿Por qué no le dijiste antes, kora?! – regaño Colonello.
- No importa eso ahora, Colonello! Vamos a la azotea! – indico el castaño.
Los tres niños aceleraron el paso de su carrera. Cruzaron pasillos y escaleras hasta que finalmente tenían frente a si la puerta de la azotea, Tsuna la abrió de golpe.
- Tío Xanxus! – exclamo el menor al salir al exterior en la azotea.
Colonello y Chrome llegaron detrás de Tsuna.
- VROOOOOOI! Cuantas veces debo decirte que no grites mocoso idiota! – exclamo otra voz. Colonello la reconoció como la voz de la contestadora en la primera llamada, lo siguiente que el rubio pudo distinguir fue un flash plateado, un cuchillo había sido lanzado al rostro de Tsuna, el pequeño castaño atrapo el cuchillo de plata por el mango cuando solo faltaban milímetros para que se enterrara en su adorable y bella carita.
- Grito porque estoy muy molesto, Squalo! ¡¿Cómo se les ocurre poner a prueba un montón de niños de primaria?! ¡Van a morir! – recalco Tsuna.
- Ara, Tsu-chan. – hablo un voz afeminada pero que no podía esconder el tono bajo de la voz de un hombre, un escalofrió recorrió la espalda de Colonello y Chrome cuando la oyeron – No te enojes, tu carita preciosa se llenara de arrugas, además, esos dos amiguitos tuyos parecen tener calidad Varia sin ningún esfuerzo. – canto afeminado un hombre que tenía el cabello cortado en mohicano de colores verde y rojo, usaba lentes oscuros y un boa de plumas color rosa.
- Ese no es el punto aquí Lussuria-nee! Hablamos de niños inocentes! – siguió Tsuna.
- Basura. – resonó de repente otra voz.
Esta era profunda y rasposa, provenida del trono que estaba acomodado debajo de un toldo, un extraño sujeto con piercings, barba extraña y cabello en punta que tenía un gran abanico de plumas abanicaba a la persona sentada ahí y que miraba las actividades desde un ángulo que era imperceptible desde abajo, Tsuna guardo silencio de inmediato, Colonello y Chrome se tensaron al escuchar la áspera voz.
- No ha muerto nadie, así que deja de joder. – hablo de nuevo aquella voz.
Los ojos de Tsuna se endurecieron y aquel brillo ambarino los inundo, Colonello trago pesado al darse cuenta de eso, Tsuna empezaba a molestarse en serio.
- Como ya dije. – la voz de Tsuna era fría y neutra, la suavidad del tono un claro indicio de su enojo – Ese no es el punto aquí, tío Xanxus. –
- Y aun así no me interesa. Pescado, más wiski. – ordeno Xanxus a Squalo, un vaso para wiski vacío se alzó por encima de la espalda del trono.
Un hombre alto, de largo y brillante cabello plateado y rostro noble con brillantes ojos grises que resplandecían como una espada recién afilada, tomo un botella de wiski que estaba en la m esa del banquete y sirvió la cantidad exacta antes de lanzarla de regreso a la mesa, asombrosamente la botella cayo perfectamente a salvo.
- Tío Xanxus. – llamo Tsuna otra vez, su voz todavía fría y seria – Desiste de esta ridícula actividad o habrá represarías. – advirtió el angelito.
Eso llamo la atención de los cuatro adultos en la azotea.
Colonello y Chrome hacía rato que decidieron no inmiscuirse y prefirieron ponerse a comer del banquete, nadie les dijo que no lo hicieran así que se estaban llenado sus estomaguitos mientras observaban la interacción de Tsuna y su tío.
El sujeto del abanico gigante dejo de abanicar y el que estaba entado en el trono se puso de pie, el hombre se giró y dio la cara, tenía el cabello se color negro y peinado de manera desenfadada, sus filosos ojos castaño rojizo tenían la intensidad de un leon mientras cazaba, cicatrices de quemaduras decoraban su rostro, no eran muy marcadas, pero habían dejado manchas oscuras en la piel del hombre, en su cabello tenia colgado un accesorio compuesto de plumas y una cola pequeña de zorro que colgaba perezosamente por su hombro izquierdo, se veía amenazante e imponente.
Xanxus se acercó a su pequeño y adorable sobrino, lo encaro con toda su altura para intimidarlo pero Tsuna no se hecho para tras, los ojos rojos y los ambarinos se sostuvieron calculadores.
- ¿O qué? – cuestiono desafiante Xanxus, su mirada clavada en la de Tsuna.
El angelito sonrio triunfal y complacido, sus ojos ambarinos obtuvieron un brillo malicioso y burlón, se veía adorablemente siniestro, Colonello tomo una foto con su celular.
- Luego me das una copia de esa foto, pequeño. – hablo de repente Lussuria mientras aparecía detrás de Colonello y Chrome, sobresaltándolos.
- Te acuso con mi mamma. – respondió Tsuna.
Silencio.
Ráfaga de viento.
Canto de pajaritos.
.
.
.
- Hahahahahahahaha haha! – los cuatro adultos rompieron en carcajadas.
Xanxus se había doblado hacia atrás y puso su mano derecha sobre su rostro mientras se carcajeaba.
Squalo golpeaba la mesa con el puño y reía estrepitosamente.
Lussuria se cubrió la boca educadamente con su boa de plumas y reía gustosamente.
El tipo de los piercings y el abanico se abrazaba así mismo por el estómago de la risa.
Colonello no entendía nada y siguió comiendo.
Chrome pensó que los adultos eran idiotas y siguió comiendo.
- Es bueno verte basura! Me alegra saber que no has dejado de lado tu entrenamiento! Exclamo Xanxus cuando dejo de reír y jugo con el cabello de Tsuna hasta dejarlo aún más revuelto.
- Hoho, parece que nos preocupamos por nada. – agrego Lussuria.
- Dile eso al jodido jefe! – señalo Squalo.
- Boss. – lloro el tipo del abanico y los piercings.
- Oye, ¿Tú escuchaste el nombre del tipo del abanico? – le susurró al oído Colonello a Chrome.
La niña del parche negó.
- Hablo en serio tío Xanxus. – recalco Tsuna.
- Muy bien basura! Bajemos y acabemos con esto antes de que empieces a llorar! – señalo Xanxus.
- Mis más sinceras disculpas por todos los inconvenientes que ocasiono mi tío. – se disculpó Tsuna por medio del micrófono cuando su tío había detenido todo de un disparo.
Xanxus amenazo al director de la escuela con su revolver para que detuviera la carrera.
- Algo me dice que fue así como los convenció en primer lugar. – comento Colonello.
Chrome asintió en silencio.
Un montón de alumnos llenos de vendas y parches y muy molestos miraron a Tsuna cuando este se alejó del micrófono.
- ¿Así que ese es tu tío Xanxus? – cuestiono Reborn al acercarse a su angelito. Tsuna asintió dándole la razón – Porque no me asombra que parezca un ex convicto. – Reborn no está impresionado.
- Me asombra que no dijeras ex asesino, hehe. – le siguió la broma Tsuna al diablillo.
A lo lejos Xanxus y sus acompañantes miraban la interacción entre el angelito y el diablillo, una macabra idea formándose en la mente de Xanxus, nadie se acercaba su sobrinito a menos de que fuera calidad Varia, era hora de ver si Reborn la tenía en verdad.
OMAKE *EL CASTIGO DE COLONELLO*
Como todos sabemos, Colonello tiene una aficion con la milicia, el pequeño rubio sabe des rifles, escopetas, estrategia e historia de guerra, si su madre quiere contarle un cuento para antes de dormir tiene que ser un relato belico de cualquier epoca y el pequeño rubio caia dormido como tronco.
Sin embargo, Colonello tiene otra aficion un poco más normal, de hecho, es total y completamente normal, a Colonello le gusta la fotografia, y aunque solo toma fotos de amigos o del cielo y sus nubes o de paisajes esporadicos, es muy buen fotografo, pero lo que más disfrutaba Colonello de la fotografia era que podia tomartle fotos a su amor de mil amores, Lal Mirch.
El pequeño rubio tiene un collage de al menos cien fotos de la hermosa entrenadora peliazul pegadas en el interior de su armario... y Reborn lo averiguo.
- No,kora! Todo menos eso! - lloro Colonello mientras era retenido por Hibari.
Frente a ellos habia una fogata y un siniestramente sonriente Reborn que tenia en sus manitas las cien fotos de Lal Mirch que Colonello atesoraba con toda su alma y corazon.
- Esto te enseñara a no perder de vista a Tsuna. - comento Reborn mientras un brillo vengativo decoraba sus ojos.
Y así, una por una, cada una de las cien fotos fue lanzada al vivaz fuego.
Colonello no pudo hacer nada para defender su amado tesoro u aun cuando intentaba apartar la vista, Reborn y Hibari encontraban alguna manera de hacerlo mirar a fuerzas.
Desde ese día Colonello se juro jamas-nunca perder de vista a Tsuna de nuevo.
Y ese fue el castigo de Colonello.
