El primer lugar de la gira fue en Filadelfia, la compañía permaneció en esa ciudad por una semana, durante la cual, Candy asistió diariamente al teatro para ver las presentaciones de Terry, a pesar de que no le agradaba mucho ver que su esposo compartía escenas románticas con Susana. Después de cada presentación, Terry se iba con Candy al hotel donde se hospedaban, en más de una ocasión se cruzaron en el pasillo con Susana, Candy siempre la saludaba por educación, ella le contestaba el saludo por el mismo motivo.
Durante el siguiente mes, viajaron por cuatro ciudades diferentes, Candy comenzaba a sentirse cada vez más cansada, había días que prefería quedarse descansando en el hotel que ir al teatro. Terry nunca le reclamó nada, él entendía perfectamente a su esposa. El embarazo de Candy era cada vez más evidente, a pesar de que no tenía el vientre muy pronunciado, podía notarse el contorno de su panza a través de los vestidos que ella usaba.
Un día, mientras que Candy esperaba a Terry en el restaurante del hotel, Susana se acercó a ella - Hola Candy, desde hace varios días he tenido muchas ganas de preguntarte algo, ¿estás embarazada? – Preguntó Susana abiertamente.
- Sí, ya tengo algunos meses de embarazo.
- Felicidades – Dijo Susana, fingiendo una sonrisa - ¿Y no se te hace pesado tener que viajar de un lugar a otro en tu estado?
- Por el momento no, aunque solo acompañaré a Terry un par de meses más, después me iré a mi casa a descansar y a esperar el nacimiento de nuestro hijo.
Susana pensaba seguir indagando sobre los planes de Candy, pero vio que Terry se acercaba a ellas.
- Disculpa la tardanza, pero me quedé platicando con el director – Le dijo Terry a Candy y le dio un beso en la boca.
- No te preocupes amor, mientras llegabas me entretuve platicando con Susana – Candy tomó la mano de su esposo y la apretó con fuerza.
Susana no fue capaz de soportar tanta miel entre ellos dos, así que se disculpó y se dirigió a su habitación. Ella estaba molesta, celosa, dolida, sentía que odiaba a esa mujer pecosa con todas sus fuerzas, Candy representaba todo lo que ella anhelaba tener y no podía.
En cada lugar que visitaban, Terry aprovechaba sus tiempos libres para salir con Candy a comprar cosas para el bebé, ellos trataban de escoger colores neutros, ya que no sabrían el sexo de su futuro hijo hasta que naciera. Una noche, mientras descansaban en el hotel, comenzaron a platicar del bebé.
- No sabes cómo deseo que nuestro hijo sea un varón, para que porte con orgullo mi apellido. Además, estoy seguro de que va a ser tan apuesto como yo – Dijo Terry.
- No, yo quiero que sea niña, para que sea mi compañera. Yo le voy a enseñar a trepar a los árboles y a lanzar la cuerda.
- Lo que tú quieres, es revivir tu época de tarzán pecosa – Dijo Terry riendo.
- Oh Terry, no me llames así – Dijo Candy fingiendo molestia y le dio un golpe a Terry en el brazo.
Terry fingió que no le dolió – Candy, creo que el embarazo te ha vuelto más voluble, lo único que espero es que nuestro hijo, sea niño o niña, no saque tu carácter – Dijo él bromeando.
Candy se volteó y le dio la espalda a Terry.
- No es cierto, si es niña, estoy seguro que será igual de hermosa que tú, ojalá que herede tu espíritu aventurero y que también herede tus pecas, porque yo amo tus pecas – Candy se volteó de nuevo hacia Terry y le dio un beso.
- Yo espero que tenga tu misma mirada, porque yo amo tu mirada – Le dijo ella, Terry le dio un beso en la frente, después apagó la luz y se durmieron abrazados.
Durante los siguientes dos meses, Susana trató de evitar a la pareja de enamorados, ella no era capaz de soportar tanta felicidad entre los dos. Un día, mientras Susana caminaba por el corredor del hotel, vio a Candy parada en la orilla de las escaleras, mientras esperaba a Terry, sus seis meses de embarazo ya eran bastante notorios. Una idea perversa cruzó por la mente de la actriz, pensó que si empujaba a Candy por las escaleras, ella perdería al bebé y no podría seguir acompañando a Terry durante la gira.
Susana se acercó sigilosamente a ella, tenía la intención de hacerlo parecer un accidente, golpearía a Candy con su cuerpo mientras pasaba a lado de ella. Terry salió de su habitación y vio que Susana caminaba despacio hacia Candy, por un momento creyó adivinar sus negras intenciones, pero se dio cuenta de que, aun corriendo, no llegaría antes que Susana, así que decidió llamar a su esposa.
- Candy, podías venir un momento, por favor – Gritó Terry.
Candy se encontraba contemplando un cuadro, al escuchar que Terry la llamaba, volteó hacia él. Ella pudo ver a Susana que se encontraba a escasos dos metros de ella, Susana, al verse descubierta, siguió caminando y bajo las escaleras como si nada. Candy caminó a encontrarse con Terry.
- ¿Qué pasa? – Preguntó ella.
- No nada, es solo que no encontraba la llave, pero ya la encontré – Terry no quiso preocupar a Candy, de cualquier forma no estaba seguro de cuáles eran las intenciones de Susana.
Después de desayunar con Candy, Terry se fue al teatro, una vez que terminó el ensayo, fue a confrontar a Susana - ¿Qué es lo que intentabas hacer en la mañana? – Le preguntó él.
- ¿En la mañana? – Contestó Susana, fingiendo demencia.
- Sí, en la mañana, vi cómo te acercabas a Candy.
- Creo que estás alucinando, yo solo iba caminando por ahí, no tenía intenciones de acercarme a tu esposa.
- Te juro que si te atreves a lastimarla, no respondo de mis actos – Le dijo Terry y se alejó de ahí hecho una furia.
Susana se quedó ahí parada viendo como Terry se alejaba, sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos, amaba a Terry como nunca había amado a nadie en su vida y deseaba ser ella la esposa de Terry y la madre de su hijo.
Susana estaba tan absorta en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que la cuerda que sostenía las luces del escenario se había soltado, ella escuchó un pequeño rechinido y volteó hacia arriba, solo para ver como las luces caían sobre ella, trató de correr, pero tropezó y no pudo escapar, ella quedó tirada en el suelo con las luces sobre sus piernas.
Uno de los actores encontró a Susana casi una hora después y rápidamente la llevaron al hospital más cercano, debido a que no contaban con un remplazo para ella, se suspendió la función de esa noche.
Terry llegó temprano al hotel, Candy se encontraba tejiendo, se sorprendió de verlo llegar antes de tiempo.
- ¿No se supone que la última función empezaba a las 7? – Preguntó Candy.
- Sí, pero ocurrió un accidente en el teatro y se suspendió la función.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- La cuerda que sostenía la iluminación se soltó y le cayó encima a Susana.
- ¡Qué horror! ¿Y cómo está ella?
- Al parecer está delicada, hace rato fui al hospital, me dijeron que la estaban interviniendo, según escuché una de sus piernas quedó destrozada.
- Pobrecita, espero que todo salga bien para ella.
- Ojalá.
Al día siguiente Terry se fue temprano al teatro, los rumores del estado de salud de Susana no dejaban de circular por los pasillos, unos minutos después llegó el director para hablar con todos los actores.
- Como ya sabrán, el día de ayer nuestra querida Susana tuvo un terrible accidente, debido a la gravedad de sus heridas, tuvieron que amputarle una de sus piernas, por obvias razones, ella no podrá continuar actuando con nosotros. Debemos encontrar una actriz que reemplace a Susana en los próximos días y comenzar de nuevo con los ensayos para que la pareja protagónica se acople, por lo tanto, tendremos que cancelar la gira temporalmente y regresar a Nueva York.
A pesar de que Terry se sentía mal por lo que le había pasado a Susana, decidió no ir a visitarla al hospital, pensó que el accidente de Susana era un castigo divino por lo que había intentado hacerle a Candy. Por otro lado, él se sintió contento de que hubieran cancelado la gira, sabía que tendría unos días libres en lo que encontraban el reemplazo de Susana, los cuales aprovecharía para estar con su amada esposa.
Candy y Terry partieron a Nueva York al día siguiente, ella estaba contenta de regresar a su hogar. Al llegar al departamento, la casera le entregó a Candy un montón de cartas que le habían enviado sus amigos y también la señorita Pony y la hermana María. Ella las leyó inmediatamente, en casi todas le preguntaban por su embarazo y le mandaban los mejores deseos.
Candy también recibió una carta de Albert en la que le contaba que en ese momento se encontraba viajando por varias partes del mundo, debido a las obligaciones que tenía como jefe de familia, también le decía que extrañaba los días tranquilos que había pasado con ellos en Nueva York y que le gustaría repetirlos algún día. Ella le respondió enseguida y le contó en su carta que debido al accidente de una de las actrices de la compañía de teatro, la gira de la obra se había suspendido y ellos habían regresado antes al departamento, también le dijo que si tenía ganas de visitarlos, era más que bienvenido.
El director tardó casi dos semanas en encontrar un reemplazo para Susana, al final, Robert se decidió por Carren Cryce, una joven actriz con una carrera prometedora. Después de presentarla ante el resto del elenco, iniciaron de nuevo con los ensayos de la obra. Durante las siguientes tres semanas, los ensayos fueron cada vez más pesados, el director quería reanudar la puesta en escena en las dos semanas posteriores. Terry pasaba gran parte del día en el teatro y Candy se sentía muy sola en el departamento.
Una tarde, mientras ella se encontraba limpiando el departamento, alguien tocó a su puerta, al abrir, Candy se sorprendió enormemente cuando vio que eran sus queridos amigos.
- ¿Pero qué hacen aquí? – Preguntó ella, emocionada.
- Nuestro querido tío nos trajo para que te hiciéramos compañía – Dijo Stear.
- ¿Albert?
- Sí, él fue por nosotros a Lakewood, llegamos a Nueva York por la mañana, pero nos demoramos buscando un departamento donde quedarnos – Respondió Annie.
- ¿Y dónde está él?
Albert salió detrás de la puerta, estaba cargando junto con Archie un hermoso moisés para el bebé.
- Albert, está bellísimo, no te hubieras molestado – Dijo Candy.
- No es ninguna molestia, ahora arréglate, que vamos a ir a comer.
Todos fueron a un elegante restaurante a comer y platicaron por varias horas de todo lo que les había sucedido durante el tiempo que no se habían visto.
- Ya que tú no quieres acompañarnos a Lakewood, decidimos quedarnos aquí hasta que nazca tu bebé – Dijo Archie.
- Oh, ¿de verdad?
- Sí, es por eso que buscamos un departamento donde quedarnos – Respondió Paty.
- Además queríamos darte una maravillosa noticia – Dijo Annie.
- ¿Y cuál es esa noticia tan maravillosa?
Stear tomó a Paty de la mano – Patricia y yo nos comprometimos hace una semana, sus padres fueron a Lakewood a visitarla y aproveché para pedirles su mano, pensamos casarnos dentro de un año.
- ¿De verdad? Que emoción, los felicito de todo corazón.
- La tía Elroy estaba muy emocionada, creo que es la primera vez que la veo tan feliz – Dijo Archie.
- ¡Como me hubiera gustado estar presente en ese momento! – Exclamó Candy, con nostalgia.
- Podrás estar presente en nuestra boda – Le contestó Paty.
Después de comer, sus amigos fueron a dejar a Candy al departamento, cuando ella entró, vio que Terry la estaba esperando, él ya comenzaba a preocuparse por ella. Terry se sorprendió de verla llegar con sus amigos, ellos lo pusieron al tanto de sus planes y luego se retiraron.
Albert solo estuvo con ellos una semana y después se regresó a Chicago para seguir con sus deberes como patriarca de la familia Andrew.
El siguiente mes se pasó volando, Candy estaba a pocos días de dar a luz, ella se sentía muy tranquila, pues sus amigos la acompañaban mientras Terry no estaba en casa. La puesta en escena también se había reanudado, la actuación de Carren había tenido buena aceptación entre el público y había planes de iniciar otra gira dentro de 4 meses. Terry había acordado con Candy que ella se quedaría en Lakewood el tiempo que durara la gira.
El primero de agosto, por la tarde, Candy comenzó a sentirse mal, Stear y Archie la llevaron al hospital, Paty y Annie se quedaron en su departamento para esperar a que llegara Terry. Cuando él regresó del teatro, por la noche, se fue con ellas al hospital para ver a Candy.
- Felicidades Terry, acabas de ser papá – Le dijo Stear a Terry, cuando lo vio llegar al hospital.
- ¿De verdad? ¿Y qué fue? – Preguntó Terry, ansioso.
- Una hermosa niña.
- Paty y Annie gritaron de emoción.
- Voy a preguntar si puedo pasar a verla – Dijo Terry y rápidamente se fue a la recepción.
Cuando entró al cuarto, vio a Candy con su hija en brazos, era una niña hermosa y completamente sana, Terry no pudo evitar llorar ante tan maravillosa escena.
Después de tres días, Candy regresó al departamento, ella estaba completamente asustada, no tenía idea de cómo cuidar a una recién nacida, para su buena suerte, Eleanor fue a visitarla ese mismo día y ella se encargó de ayudarla con todo lo relacionado con la bebé.
- A pesar de que fui madre hace mucho tiempo, aún recuerdo bien como cuidaba a mi hijo – Le dijo ella a Candy.
Candy estaba muy agradecida con su suegra, su suegra era realmente buena con ella y con su hija, además Eleanor estaba muy emocionada con la llegada de su primera nieta. Esta vez, ella no estaba dispuesta a perderse ningún momento de la vida de su nieta, tal y como le pasó con su hijo.
Terry trataba de llegar a casa lo más temprano posible, muchas veces ni siquiera se quedaba a las aclamaciones, para él no había nada más importante que su familia. Algunos días después del nacimiento de su primogénita, los orgullosos padres la llevaron a registrar, ambos decidieron que la niña se llamaría Isabella. Eleonor y los amigos de Candy los acompañaron.
Albert fue a visitar a Candy dos semanas después del nacimiento de Isabella, al ver a la pequeña, él se sorprendió de lo mucho que la niña se parecía a Candy. También les llevó muchos regalos para ella y se quedó con ellos un par de días y después se regresó a Chicago.
Paty, Stear y Archie se regresaron a Lakewood un mes después del nacimiento de Isabella, Annie quiso quedarse a apoyar a su amiga, ambas se regresarían dentro de un mes y medio, cuando la gira de Terry comenzara. Por órdenes de Albert, George iría personalmente a recogerlas.
Las siguientes semanas se pasaron muy rápido, cuando Terry se dio cuenta, la gira de la obra estaba a punto de comenzar. Él sintió mucha nostalgia al tener que dejar a su esposa y a su hija recién nacida, pero le aliviaba saber que solo serían seis meses y que el tiempo se pasaría volando.
Una vez que Candy y Annie regresaron a Lakewood, lo primero que Candy quiso hacer, fue ir a visitar el Hogar de Pony, ella deseaba volver a ver a la señorita Pony y a la hermana María, semanas antes les había escrito una carta avisándoles del nacimiento de su hija y ellas morían de ganas de conocerla. Annie acompaño a Candy a visitarlas, ella también tenía muchas ganas de regresar al Hogar de Pony, desde que había sido adoptada, no había vuelto a pisar ese lugar.
La señorita Pony y la hermana María las recibieron con mucho cariño, las dos estaban muy emocionadas de volver a ver a Annie y de conocer a Isabella. Candy y Annie estuvieron casi una semana ahí, ambas recordaron los viejos tiempos de su infancia, cuando corrían juntas por la colina de Pony y se iban de picnic a escondidas, para curar el corazón adolorido de Annie.
Cuando ellas regresaron del hogar de Pony, Archie les organizó una cena de bienvenida en la mansión, mientras cenaban, Archie le pidió matrimonio a Annie, ella casi se muere de la emoción. Durante el tiempo que Annie había estado con Candy en Nueva York, Archie la había extrañado demasiado y se había dado cuenta de lo mucho que la amaba. Él se prometió que al regreso de Annie, le pediría matrimonio.
Archie ya había hablado con sus padres y los padres de ella al respecto. Después de mucho platicarlo, la pareja decidió que se casarían en la misma fecha en que lo harían Stear y Paty. Los cuatro creyeron que sería divertido organizar una boda doble.
Candy recibía Carta de Terry cada semana, él le contaba todo lo que hacía durante sus días de viaje, también le mandaba una postal de cada lugar al que iba durante su gira. Terry siempre se despedía diciéndole lo mucho que las extrañaba y las ganas inmensas que tenía de volver a estar con ellas. Una vez que la gira terminó, Terry se sintió aliviado de poder regresar con su esposa y su hija.
Él tomó el primer tren hacia Chicago, quería aprovechar que tendría algunos meses libres en lo que comenzaban los ensayos para Hamlet, la nueva puesta en escena de la compañía. El director había quedado tan satisfecho con el trabajo de Terry en Romeo y Julieta, que había decidido que él tomaría el papel protagónico de su nueva obra.
Candy quiso aprovechar la llegada de Terry para bautizar a su hija, días antes de que él regresara, ella le escribió a Eleonor y a Albert para que los acompañaran. Fue realmente difícil encontrar unos padrinos para Isabella, ya que ninguno de sus amigos estaba casado. Albert tuvo que darle una buena compensación al párroco de la iglesia, para que él aceptara que Annie y Archie, que estaban próximos a casarse, fueran los padrinos de la niña.
El bautizo se realizó en Chicago, Albert mandó a traer a la señorita Pony y a la hermana María, junto con los niños del orfanato para que estuvieran presentes durante la celebración. Eleonor quiso regalarles el ropón para la ocasión, el cual era precioso y además, bastante costoso. Después de la ceremonia, todos fueron a la gran fiesta que Albert organizó en la mansión que tenían en esa ciudad.
Candy y Terry no podían estar más agradecidos con Albert, ya que él se portaba como un verdadero padre con Candy. Después de la fiesta, ellos viajaron a Lakewood, donde permanecieron una corta temporada y decidieron que regresarían a Nueva York después de la boda de sus amigos, que también se realizaría en Chicago.
Los dos iban al hogar de Pony cada fin de semana y siempre llevaban comida y muchos presentes para todos los que vivían ahí. Cuando estaban en la mansión, solían dar largos paseos con su hija, por el jardín y por el lago, Lakewood tenía un ritmo de vida demasiado tranquilo, muy diferente al ajetreo de Nueva York.
- Creo que voy a extrañar toda esta tranquilidad cuando volvamos al departamento.
- Yo voy a extrañar mucho a mis amigos y las visitas al Hogar de Pony.
- Podríamos pasar aquí todas las vacaciones, estoy seguro de que a Isabella le hará bien estar en un lugar como éste – Sugirió Terry.
- Tienes razón, aquí ella aprenderá a ser libre y a trepar a los árboles como yo – Dijo Candy, Terry comenzó a reír - Además así podré visita a la señorita Pony y a la hermana María, ellas la quieren mucho.
- Todos la quieren mucho, ella va a ser una niña muy amada, igual que su madre.
La boda se realizó a principios de Junio, fue una ceremonia realmente hermosa y la recepción fue muy elegante, había muchísimos invitados, sobre todo gente muy rica y poderosa de la ciudad y sus alrededores.
La tía Elroy estaba muy complacida de ver casarse a sus dos nietos, ella no pudo evitar derramar algunas lágrimas mientras se oficiaba la ceremonia. Eliza y Neal, junto con sus padres, también estuvieron presentes, ellos tuvieron que comportarse amablemente con Candy, bajo amenaza de Albert de retirarles su apoyo en un futuro.
Las novias se veían hermosas, y sobre todo muy felices y emocionadas de unir sus vidas a los hombres que amaban. Candy les dio un gran abrazo, ella estaba muy contenta por compartir con ellas ese maravilloso momento.
La fiesta se prolongó hasta altas horas de la noche, Candy, Terry e Isabella, se quedaron a dormir en la mansión de Chicago, ya que era muy tarde para regresar a Lakewood. Esa noche hicieron el amor apasionadamente, por un momento recordaron el feliz día cuando ellos también unieron sus vidas en matrimonio.
