Hola, chicos! Tanto tiempo! La verdad es que por ahora me estuve enfocando en dos fics solamente, por lo tanto, no pude actualizar este. Descubrir que era mejor enfocarme por el momento en dos fics, luego cuando los terminara, seguiría dos más, y así sucesivamente. Es más simple y mucho más práctico.

En fin, VAYAMOS AL CAPÍTULO!

Para los que no recuerdan que pasó en el capítulo anterior, Kendall corre un gran peligro del que al parecer ya no podrá escapar…

Capítulo 10: Vive… ¡Hasta que duela!

No supo en qué momento sintió algo frío y afilado en sus manos. Un bisturí, supuso. Lo agarró con más seguridad, o al menos con la poca que le quedaba, y clavó el objeto en la espalda de Víctor.

— ¡AAAAHH! — Lo empujó y se incorporó, respirando agitada. Bajó la vista y miró su estado.

Los tirantes de su sujetador estaban bajos, por lo que los acomodó rápidamente. Tenía una profunda mordida en la parte superior de su seno izquierdo. Su vientre tenía moretones y sus muslos unos rasguños. Se levantó de la mesa de laboratorio y miró a su alrededor, buscando algo con qué cubrirse.

Vio un delantal que solían utilizar cada vez que estaban en algún experimento. La tomó y se cubrió con ella, abotonándose con velocidad. Sin embargo el blanco de la tela duró poco cuando esta hizo contacto con la piel herida. Soltó un jadeo ante el ardor del roce del delantal con sus heridas.

— ¡MALDITA ZORRA!

Se giró abruptamente para ver a Víctor correr hacia ella. Kendall soltó un jadeo de miedo y se acercó a la salida del salón. Sintió la mano del hombre agarrar sus cabellos rubios, pero ella fue más rápida, tanto así, que algunos mechones fueron arrancados ante su prisa.

Abrió la puerta y la cerró para ahorrar algo de tiempo.

Comenzó a correr con pies descalzos por los fríos y oscuros pasillos de la secundaria cerrada.

Un sollozó se escapó de sus labios.

Solo esperaba que alguien se diera cuenta.

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— ¿Estás seguro?

— No lo sé, pero supongo que es la mejor posibilidad que cualquier otra. — Musitó al agarrar una motocicleta policial.

— Nos vamos a meter en problemas por esto...-

— Gunther. — Le interrumpió con una cansada pero irónica sonrisa. — ¿Cuándo NO nos hemos metido en problemas? — El rubio miró detenidamente los orbes zafiros de su mejor amigo y se rió suavemente.

— Supongo que nunca. — Se encogió de hombros cuando Kick se subió a la motocicleta. Él le siguió y se sentó detrás de él.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

Eso es.

Gunther se detuvo al oír a Kick decir eso. Se giró para verlo.

Iban rumbo a la habitación del castaño para que este fuera a descansar, pero al parecer… No sería así.

¿Kick?

—… Creo que ya sé dónde está.

El rubio terminó de girarse para ver a su mejor amigo correr en dirección contraria.

¡Hey, Kick! ¡¿De qué hablas?! — Le preguntó al comenzar a correr con él.

La secundaria Mellowbrook. Allí es posible.

¿Por qué allí?

Estaba escrito en el diario de Kendall. Que había algo que ella retenía allí. Algo valioso.

¿Y eso qué es…?

Son los supuestos estudios que le hicieron, los abusos de extraer su sangre de manera ilegal.

¡¿Qué?!

No estoy seguro de que Kendall está, pero tengo que ir allí. — Aseguró al acelerar el paso. — Ella necesita esos papeles. Así obtendrá la seguridad que quiere, la protección que desea.

¿Entonces…?

Todo este tiempo, ese sujeto la había estado persiguiendo e hiriendo en frente de nuestras narices junto con Reynaldo…— Respiró fuerte al sentir un ardor en el sector herido. — Y lo van a pagar.

-E-n-d-s-

Kick aceleró con la motocicleta, despertando a Gunther de los recuerdos. Cuando vieron de lejos el instituto, notaron algunas luces encendidas.

— ¿Están allí?

— Entonces terminaremos esto más rápido de lo que creí. — Por alguna razón, juró que Kick estaba sonriendo.

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Volcó una enorme repisa de libros para alentarle la carrera al hombre. Siguió corriendo hasta dar con el segundo piso. Estuvo a punto de tomar su segundo aire, pero una mano se lo impidió.

— Eres realmente molesta, Perkins. — La rubia forcejeó. — ¿Por qué no entiendes que no puedes huir de mí?

Kendall le dirigió una mirada asesina, para luego ver en la ventana algo. Sonrió, descolocando a Víctor.

— Claro que puedo.

— ¿Y cómo estás tan segu…-?

Una gran explosión de vidrios se hizo presente, cortando las palabras del hombre. Se giró para ver como una motocicleta policial había entrado, destrozando las ventanas por completo. Víctor apretó los dientes.

— Veo que no me perdí de nada aún. — El castaño jadeó. La herida se le había abierto hacia un rato, pero comenzaba a molestarle profundamente.

— No entiendo qué haces aquí. — Agarró a Kendall de la muñeca con rudeza. — Esta zorra es una cualquiera como su madre.

Kick alzó una ceja.

— Es la hija de la asesina de mi padre, él era inocente…-

— Mentira. — Le cortó la rubia. — ¡Mentira! — Se soltó. — ¡¿No lo sabías?! — Le miró sorprendida.

Ella creía que Víctor estaba tan desquiciado como su padre, pero… Al parecer él no sabía…

—… Víctor. — Trató de calmar su respiración. Le dolían las mordidas y hematomas de su cuerpo. — Mi madre… Sé que te hizo mucho daño… Pero te juro que no fue intencional, lo hizo por defensa propia…-

— ¡¿QUÉ DEFENSA PROPIA?! ¡¿Por qué querría defenderse?!

La mirada de Kendall se oscureció.

—… Porque quiso abusar de mi madre.

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El mayor se paralizó. Kick frunció un poco el ceño.

—… ¿Qué?

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

Kendall no entendía nada. ¿Por qué ese hombre estaba encima de su madre tratando de quitarle la ropa? Su brillante pero inocente mente no podía comprenderlo.

Soltó un jadeo de miedo cuando Isabella había soltado un chillido de miedo. Trató de empujarlo, pero el hombre la golpeo.

Kendall suprimió un grito de horror.

-E-n-d-s-

—… Mentira.

— Es la verdad. — La rubia apartó sus ojos de él. — Yo… Creí que lo sabías. Que tu venganza no tenía fundamento. Pero… Si no lo supiste, entonces…— Kick la jaló hacia él cuando Víctor había agarrado un trozo de vidrio y había tratado de herirla.

— ¡MENTIRA! ¡MI PADRE NUNCA…!

— ¡Víctor! — La rubia trató de zafarse de los brazos del acróbata. — Afróntalo. — Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Sé que te duele, pero no cambia su muerte, ni tampoco que mi madre haya asumido culpa de algo que no hizo.

— ¡LO MATÓ!

— ¡No tuvo opción! — Terminó por zafarse, y se acercó lentamente al mayor. — Víctor… Tú no eres una mala persona. — Trató de sonreírle. — Tú fuiste y eres alguien muy especial para mí, ¿recuerdas?

El corazón del acróbata pareció dejar de latir ante las palabras de la rubia.

—… Lo que me hiciste no tiene perdón. — Su voz era firme. — Pero no puedo borrar tampoco estos sentimientos de cariño que tengo por ti. — Tragó saliva. — Si tú cedes… No diré nada a la policía.

— ¡Kendall!

La rubia se giró para mirar por primera vez los ojos azules del acróbata. No pudo comprender el dolor de su mirada, pero sí el de su desconcierto.

— Lo siento, Buttowski. — Sonrió con amargura. — Pero creo que ya no necesito tu ayuda, ni tu protección. Ya puedes librarte de mí.

Ella no podía olvidar tan fácil las palabras hirientes del chico, seguían grabadas en su alma, no sería capaz de perdonarlo tan pronto.

—…— La tristeza resaltaba en sus ojos zafiros. Se veía realmente herido. — Kendall, yo…-

La rubia le dio la espalda para ver a Víctor mirando el suelo con una acongojada expresión. Los ojos esmeraldas de ella se suavizaron, pero las lágrimas seguían allí.

El maestro no reaccionaba.

¿Todo este tiempo…?

Pero… ¿Por qué su padre haría eso?

La respuesta se contestó sola al darse cuenta que los deseos morbosos de su padre también los hbía heredado él por lo que sentía por la rubia que tenía en frente.

Salió de sus pensamientos para mirar a Kendall.

Ella caminó lentamente hacia él, mientras Víctor retrocedía lentamente, pero le sostuvo la mirada.

El hombre quedó pegado en el borde de la ventana rota.

— He planeado mucho tiempo mi venganza, Perkins. — Su voz era suave, con ese tono que había hecho suspirar una vez a la rubia. — He llegado tan lejos… No puedo retroceder ahora. — La miró con un brillo extraño en los ojos. — Es TU vida, o la mía. Lo juré en su tumba. Y no lo voy a defraudar.

Kick soltó un jadeo de dolor al sentir un ardor en su herida.

Estaba cansado, se había arriesgado mucho en venir allí.

Y claro, solo para presenciar cómo Kendall perdonaba a ese soberano hijo de…-

Cerró los ojos, no soportando ver esa escena.

Kendall estaba muy cerca de Víctor, sus cuerpos casi chocaban. La rubia le miraba de una forma tan… intensa, que incluso él se había estremecido. Víctor, en cambio, tenía una hambrienta mirada, que le daba a entender que lo hecho, hecho estaba. Que él continuaría hasta el final.

Sin embargo, no espero lo siguiente.

Definitivamente no.

Lágrimas escaparon de Kendall, quien sonrió con dolor.

—… Entonces que sea tu vida. — Víctor abrió los ojos sorprendido. — Yo no puedo dejar a mi madre sola.

La rubia alzó los brazos, los posó en el pecho del hombre y con fuerza lo empujó. Víctor se paralizó, comprendiendo ahora el por qué ella le había acorralado contra los ventanales rotos.

Kendall había hecho lo mismo que hizo su madre años atrás.

Lo había empujado hacia el vacío.

. . .

Lo único que se escuchó después fue algo golpeándose contra el suelo.

Kendall se quedó en su sitio.

Y Kick estaba que no lo creía.

La rubia respiró entrecortadamente, tratando de calmarse. Sus manos temblaban.

—… Tenemos que volver. Estás sangrando. — Trató de sonar calmada.

— Tú también. — La miró detenidamente. El delantal de laboratorio tenía manchas rojas en el sector del pecho, brazos y estómago.

—…— Asintió mudamente y trató de salir de allí, pero el castaño la detuvo.

Kendall temblaba violentamente, sentía que si la soltaba, la pobre caería al suelo.

—…— Sollozó. — Tuve que hacerlo, Buttowski. — Se abrazó a sí misma. — Tuve que hacerlo, yo…-

— Kendall. — La cortó.

Tiró suavemente de ella para girarla. Ambos se miraron.

— Perdóname. — La rubia le miró algo confundida. — Ya sabes… Todo lo que te dije. — Apartó sus ojos de ella. — No era cierto, estaba… No tenía…— Cerró los ojos. ¡¿Por qué mierda no podía explicarse bien?! — Habían muchas cosas que me ocultabas, sentía que de ti podría ocurrir cualquier cosa, a tal punto que me creí…— La rubia se estremeció. — Lo siento. — Notó que Kendall seguía temblando y seguía mirando la ventana con los ojos llorosos.

—… Vive hasta que duela.

— ¿Qué? — Abrió más los ojos, sorprendido.

—… Hubo veces que decías eso. — Miró el suelo. — Siempre quise preguntarte… ¿Por qué decías eso? — Lo miró. — Toda mi vida he sufrido, Clarence Buttowski. He vivido hasta sufrir. Y aún duele. — Había un sentimiento extraño en los ojos verdes de ella. — ¿Ahora qué hago? ¿Qué hago?

— No puedes evitar el dolor, nadie puede. — Se encogió de hombros. — Pero puedes elegir superarlo. No puedes atormentarte toda la vida, Kendall.

— ¿Qué hago para superarlo?

— Haz todo, ya encontrarás la forma de volver a sanar.

—… ¿Y luego qué?

—…— Le sonrió. — Haz todo, Kendall. Y luego haz más.

Continuará…

PARA LOS QUE NO SABEN, SUFRÍ UN ACCIDENTE EN LOS OJOS! POR ESO NO PUDE ACTUALIZAR! LAMENTO LA TARDANZA, PERO COMPRENDAN!

Ya está acabando este fic, pero no se preocupen, que se vienen dos más que son de Kick Buttowski!

"Alianzas": Queda un mes para que terminen la preparatoria. Y para despedirla, participarán en las ¡ALIANZAS! Todo bien, claro, todos los compañeros unidos para un solo objetivo: GANAR. Pero lo difícil será juntar a un acróbata insensato y a una testaruda sabelotodo.

"Espíritus Afines": Kendall cree en lo sobrenatural, Kick lo duda, Gunther lo niega, y Jackie solo le da razón al acróbata. Todo quedará claro cuando un profesor exorcista se acerque a la secundaria Mellowbrook. [BASADO EN UNA SERIE]

Estos serán mis próximos proyectos!

Nos vemos, debo descansar!

Rossana's Mind.