Centro de Tokio, 7 pm.

Kumiko, Reina, Asuka, Yuuko y Natsuki caminaban alegremente por las calles de Tokio camino al cine, lugar donde verían una misteriosa película que ninguna de las chicas había visto u oído nunca de ella. Kumiko y Reina aún seguían sonrojadas debido a todos los chistes y comentarios inapropiados que Asuka había hecho respecto a su estado, sobre todo al ver el número de chupones que no lograron cubrir con maquillaje. A pesar de todas las burlas de su senpai, las chicas estaban contentas de poder salir a pasear luego de tanto tiempo, realmente necesitaban despejar sus mentes… aunque lo pasaban bastante bien estando en su departamento.

Asuka, siendo una maestra para ocultar sus verdaderas emociones desde la preparatoria, se sentía un tanto ansiosa al salir de su departamento junto a las chicas, sobre todo porque, desde entonces, el guardia del vestíbulo le había avisado que Tsukamoto había intentado entrar al edificio unas cuantas veces, la más reciente sucedió ayer por la noche. Disimuladamente, la joven miraba a todos lados, sintiéndose insegura por la posible locura de aquel chico.

"Esto pasa cuando te metes con imbéciles" pensó mientras escuchaba la usual discusión de Natsuki y Yuuko.

Asuka tenía miedo de lo que pudiera pasar, tenía miedo de no poder hacer nada ante ese psicópata. Ya dio informes a la policía respecto al sujeto, pero no ha habido indicios legales que puedan realmente inculparlo. La joven se molestó mucho cuando escuchó eso, en pocas palabras, mientras Kumiko o Reina no fueran agredidas físicamente ellos no podían hacer nada al respecto… ¿acaso no existía un castigo por acoso? Suspiró sin darse cuenta, por lo que llamó la atención de las demás.

—Asuka, ¿pasó algo? — preguntó Kumiko.

—Nada importante, Kumiko-chan~ — dijo con su usual sonrisa, pero en cuanto vio la seria expresión de la menor, no pudo seguir con el secreto —. No puedo decirles aquí, esperemos a entrar al cine, ¿les parece?

—Está bien — acordó Kumiko.

Una vez hicieron la fila para comprar palomitas de maíz y algo para beber, se dirigieron al asistente que chequeaba las entradas al cine.

—Sala 10 al fondo del pasillo, por favor.

—Muchas gracias — contestaron las demás y prosiguieron con su camino.

Ya sentadas y acomodadas en sus respectivos asientos, Kumiko miró atentamente a Asuka con tal de que siguiera con su explicación anterior.

"Esta niña no sabe cuándo rendirse, ¿eh?"

—Asuka-senpai, ¿qué sucede? — esta vez fue Yuuko quien intervino.

—¿Tanto se me nota? — sonrió, intentando desviar la conversación.

—Por favor no desvíes la conversación, te conozco, por tanto, sé que algo me estás ocultando, algo que nos concierne a Reina y a mí, ¿o me equivoco? — la castaña se cruzó de brazos, sorprendiendo a Reina y a las demás en el proceso.

—Sí que has crecido, Oumae-san… — rio unos segundos antes de suspirar —. Es sobre ese imbécil…

—¿Tsukamoto? — el enojo presente en la voz de Reina llamó la atención de Yuuko y Natsuki.

—¿Qué hizo para ganarse tanto odio? — preguntó inocentemente Yuuko.

—No sabría por dónde empezar, chicas… — respondió Asuka —. Ese tonto ha intentado varias veces entrar al edificio donde las chicas y yo vivimos, al parecer no le gustó mucho la forma en que lo enfrentamos ese día… se fue con el orgullo pisoteado y su masculinidad herida después de todo…

—Asuka, ¿desde cuándo sabes esto?

—Desde hoy en la mañana, Kumiko — se miraron a los ojos unos segundos —. Está bien, lo sé desde hace unos días, pero me preocupé aún más ya que… ayer casi logró entrar.

—¿Eh? — aquello descolocó a Reina — ¿Lo supiste del guardia?

—Sí, le pedí su número para que me mantuviera informada al respecto, incluso avisé a la policía, pero dijeron que Tsukamoto no tenía ningún informe o registro criminal, por tanto, no podían llegar y arrestarlo…

—¡¿Entonces esperan que viole a Kumiko para hacer algo?!

—Reina — Kumiko calmó a su novia con un abrazo —. Tranquila… tranquila, amor…

—¿C-Cómo quieres… que esté tranquila? — intentó aguantar las ganas de llorar.

—Chicas, en verdad lamento no haberles dicho antes, pero quería ver si había algo que pudiera hacer… al parecer no, así que debemos tener mucho cuidado a partir de ahora, ¿sí?

—Gracias, Asuka… — la sonrisa que dio Kumiko para intentar calmar la situación hizo que Asuka se calmara un poco, al menos por ahora —. Reina, veamos la película, ¿sí? Luego pensaremos cómo resolver lo demás…

—Si tú lo dices… — Reina se acurrucó en los brazos de Kumiko al igual que un gato.

—Eres adorable, Reina — susurró Kumiko.

—N-No empieces ahora…

"Prometo hacer lo posible para que ese tonto no se meta en su relación" pensó Asuka mientras observaba atentamente a la pareja.

Después de la película, las cinco chicas decidieron ir a comer algo ya que, al parecer, lo que habían comprado en el cine no era suficiente. Decidieron ir a un restorán de tipo familiar ya que poseía un ambiente más relajado y hogareño. Una vez ahí, se sentaron para ser atendidas, sin embargo, nunca imaginaron que el sujeto que las iba a atender fuera Tsukamoto.

—Buenas tardes, señoritas… enfermitas… — susurró lo último, de modo que solo las presentes pudieran escucharlo.

Afortunadamente, Asuka ya tenía su celular en las manos, por lo que, cuidadosamente, comenzó a grabar a Tsukamoto y su interacción con el resto de las chicas. Apoyó su celular contra su pequeño bolso que había dejado sobre la mesa, de esa manera se vería más natural.

—¿Qué desean ordenar? — la burlona sonrisa del joven estaba sacando de quicio a las demás, especialmente a Reina.

—Vámonos de aquí… — dijo Reina, pero Kumiko la detuvo — ¿Kumiko? —. La castaña observaba atentamente los movimientos de Tsukamoto.

—Aww… ¿estás feliz de verme, Kumiko? ¿Por qué no dejas que la rarita se vaya? Así podremos conversar a solas —. Lo último lo dijo con un tono sugerente.

—Escúchame, bastardo… — Reina estaba a punto de levantarse, pero Natsuki fue la que intervino esta vez.

—Tsukamoto-san, ¿podría por favor tomar nuestra orden? — dijo con un tono frío.

—¿Mmm? Ohh, tú… ¿acaso es el club de las raritas? Están por todas partes… iuuugh… — hizo una mueca de disgusto.

—¿Se podría saber qué quieres? — Esta vez intervino Asuka.

—¿Qué quiero? ¿Acaso no es obvio? — apuntó descaradamente a Kumiko.

—¿Por eso has estado intentando meterte a su departamento?

—¿Mmm? ¿Cómo te enteraste de eso? — el semblante del joven se mostró un poco más nervioso —. Mejor dicho, ¿tienes pruebas de que era yo? — sonrió triunfalmente.

—De hecho, sí… — sonrió satisfecha —. El guardia me ha mostrado las grabaciones donde intentaste escalar, pero te caíste sobre unos arbustos. Luego me mostró una donde te disfrazaste de una manera similar a uno de los habitantes del edificio… qué mal que te hayan pedido tu identificación y huella dactilar —. A medida que la joven proseguía con el relato, Tsukamoto iba poco a poco mostrando su verdadero ser — ¿Quieres que mencione que le rogaste de rodillas el dejarte entrar porque querías reconciliarte con tu novia? Pero qué mal que él haya visto cuando Kumiko y Reina se hicieron novias… espera… ¿no fue el mismo día en el que hiciste un escándalo frente al edificio? —. En ese momento, Asuka comenzó a reírse por el rojo rostro de Tsukamoto consumido por la ira —. Eres patético, ¿lo sabías?

—Perra…. Tú y todas las presentes… ¡SON UNAS PERRAS! ¡No hay forma de que me alejen de Kumiko! ¿Acaso no entienden que ella y yo estamos destinados a estar juntos? ¡Solo quería hacerla mía hasta que se diera cuenta que es necesario tener un pene para hacer que una mujer tenga un orgasmo! ¡Pero no! Tenía que llegar la desviada de Kousaka a seducirla con sus mentiras y juegos lésbicos…

En ese momento, Kumiko se levanta de su asiento y, con fuerza que ni ella misma sabía que poseía, le dio un puñetazo a Tsukamoto, quien, por la fuerza del impacto, se tambaleó. Con ira consumiendo su mente, el joven agarró del cuello a Kumiko, quien no hizo nada para detenerlo.

—¡¿Cómo te atreves a levantarme la mano?! — gritó alterado y fuera de sí el joven.

—¡SUÉLTALA MALDITO! — gritó Reina, tratando de alejar a Tsukamoto de su novia.

—¡SI NO QUIERES ESTAR CONMIGO, NO ESTARÁS CON NADIE! ¡PREFIERO MATARTE A QUE PISOTEES MÁS MI ORGULLO!

—¡SUÉLTALA, AHORA YA! — gritó un hombre.

—¡NO TE METAS! — pero en cuanto Tsukamoto gritó eso, se arrepintió —. J-Jefe… n-no es lo que parece…

—¿No es lo que parece? — junto al hombre había tres oficiales de policía — ¿Te das cuenta del escándalo que has hecho? Toda la gente me pidió que llamara a la policía… más encima estabas por hacerle daño a la chica… ¡¿Y te atreves a decirme que no es lo que parece cuando prácticamente la amenazaste con matarla?!

—Y-Yo… — el joven se tiró al piso, derrotado, su vida se había acabado.

—Oficiales… — en ese momento, Asuka se acerca a los oficiales —. Si necesitan pruebas más concretas, puedo mostrarles un video con toda la situación, además de los que podría proveerles el equipo de seguridad del edificio donde vivimos, ya que este sujeto intentó entrar en variadas ocasiones…

—Muchas gracias por su información, señorita — uno de los oficiales observó a Kumiko — ¿Se encuentra bien?

—S-Sí, solo me duele un poco la garganta… me estaba quedando sin respiración… — tosió un poco, preocupando a Reina aún más.

—Oficial, ¿puedo pedirle un favor? — Reina, de la nada, comentó —. Hay algo que necesito hacer, pero no sé qué me costará realizarlo…

—Coménteme qué tiene en mente…

—Bien… — Kousaka se acercó al oficial con calma y, una vez estuvo lejos de Kumiko, le dijo —. Quiero hacer que este mal nacido pague por todo lo que ha dicho y hecho…

—¿A qué se refiere exactamente?

—A que me dejen golpearlo hasta sentirme satisfecha…

—Señorita, usted sabe que yo no puedo hacer eso-

—Por favor, solo será un poco, al menos déjeme dejarlo sin la capacidad de engendrar… me sentiré bien al saber que lo único con lo que él se sentía hombre, desaparecerá…

El policía sabía que lo que estaba pidiendo Reina era casi imposible, pero también la entendía, la joven se veía furiosa y muy alterada frente a la situación.

—Le diré lo que haremos, señorita…

Las leyes en Japón son consideradas dentro de las más estrictas que existen en el mundo, siendo la pena de muerte una de ellas. Con respecto a los castigos sobre acoso, intento de homicidio, desorden público y las amenazas a más de una persona, Tsukamoto arriesgaba un castigo bastante severo, de hecho, si no fuera por la intervención de Reina, el joven se hubiera enfrentado a algo bastante similar a la pena de muerte debido al número de leyes violentadas en ese momento. Su sentencia se resumió en estar preso durante 20 años, además de la extracción de sus genitales, debido a que, en varias de sus amenazas y palabras dedicadas a las chicas, se hallaron indicios de un posible violador. Los criminales en Japón son considerados como escoria, por lo que la humillación pública ya estaba asegurada para Tsukamoto.

Cuando las chicas supieron la sentencia, la mayoría se alegró por los resultados, sin embargo, la única que estaba perdida en sus pensamientos fue Kumiko.

—¿Me podrías decir por qué sientes compasión por ese mal nacido? — preguntó Reina, bastante molesta por la actitud de su novia.

—No siento compasión por él, Reina, solo me sorprende en lo que terminó convirtiéndose… me parece increíble. Él era un buen chico, no le hacía daño a nadie… por eso me pregunto qué lo hizo cambiar tanto…

—El que lo hayas dejado porque en realidad amabas a Reina, hizo algo más que herirle el orgullo, Kumiko — irrumpió Asuka —. Para algunas personas, la frustración puede llegar a transformarse en violencia, sobre todo si fuiste criado dentro de una familia que no acepta cosas fuera de lo común.

—Sí, recuerdo cómo eran los padres de Tsukamoto… recuerdo que se alegraron de verme con él, ya que tenían la sospecha de que me gustaba Reina…— en ese momento, algo hizo clic en Kumiko — ¡Eso es!

—¿Eh? — Reina se asustó con la abrupta acción de su novia — ¿Q-Qué sucede?

—Recordé algo muy importante… — suspiró — ¿Recuerdan que él y yo fuimos amigos de la infancia? —. Las demás asintieron — A veces, cuando iba a su casa a jugar con él, podía escuchar a su padre decirle algunas cosas que en ese entonces no entendía… cosas como… "Si una mujer te rechaza, síguela hasta el día en que sea capaz de abrir las piernas para ti, todas son iguales así que no hay forma en que una de ellas no abra las piernas por un hombre…".

—Qué demonios… — dijo Reina —. Con razón el bastardo salió como es…

—Al parecer su padre se encargó de criarlo con la mente de un violador, ¿eh? — susurró Asuka, sumergida en sus pensamientos —. Qué lástima, ahora me hace sentido que él haya reaccionado así cuando lo rechazaste y te negaste a tener sexo con él…

—Sí, todo me hace sentido…

—Pero nada lo justifica, por muy animal que haya sido su padre, uno tiene la capacidad de pensar por sí mismo… así que no me victimicen a ese imbécil… — Reina ya no podía con el tema, estaba harta de todo lo que tenía que ver con el sujeto que intentó sobrepasarse con Kumiko en más de una forma.

—Amor, tranquila… — Kumiko la abrazó —. Ya todo terminó, él ya no está aquí… no aparecerá más en nuestras vidas…

—Eso espero… — apretó el abrazo.

—Así será… descuida…

—Bien, ¿les parece si dejamos a las tórtolas a solas? — se dirigió a Yuuko y Natsuki, quienes prefirieron callar por el momento.

—Sí, vamos… adiós chicas.

—Adiós, gracias por venir… — se despidió Kumiko — ¿Reina? ¿Estás bien?

—¿Estás bien? Por favor Kumiko, ya no tienes que guardar tus emociones, estás conmigo amor, por favor…

—R-Reina… yo…

—Así es, llora todo lo que necesites llorar… estoy aquí, contigo…

—T-Tenía… m-mucho miedo…

—Fuiste muy valiente amor, muy valiente… estoy orgullosa de ti… y me aseguraré de taparle aún más la boca a ese imbécil, porque te haré feliz, te haré realmente feliz… ¿sí?

—Reina…

Kumiko tendría que pasar por un largo proceso para olvidar todo lo que vivió en menos de dos meses, se sorprendía de lo mucho que había cambiado Tsukamoto, de la locura y la desesperación reflejada en su mirada y de lo violento que se había puesto últimamente; nunca pensó estar luchando por su vida de esa manera. Ahora lo único en lo que debía enfocarse, era en seguir con su vida junto a Reina, sin más distracciones, sin más Tsukamoto, sin más miedo de entregarse a su novia, quien ha estado a su lado desde el comienzo de toda esa locura.

"Creo que ya sé cómo la voy a recompensar" pensó mientras sumergía su rostro en el pecho de Reina, dejándose llevar por sus emociones.

Continuará...


Se me pasó un poco la mano :'v