Por un amigo

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Por todo el aire que hay en tus pulmones, por toda la alegría que esta por venir, por todas las cosas que te hacen sentir vivo... sólo deja que el dolor te recuerde que tú corazón puede sanar.

Hate to see your heart break, Paramore

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[Annie]

El corazón se me encogía dentro de mi pecho al presenciar que una vez más el corazón de Eren había sido roto en diminutos pedacitos, me sentía bastante enojada, había mucho enojo en mi interior que seguía bullendo como rabia caliente. Tenía deseos de ahorcar al idiota ese del tal Levi quien resuelto siendo un chico, tenía ganas de aplastar las bolas de Jean hasta que no quedara nada más que un charco de sangre y sobre todo, quería cortar a Mikasa en cachitos tan pequeños que nadie supiera que se trataba de ella. Nuevamente ella era la culpable de todo lo que estaba sucediendo, ella provocó la confusión y sembró el odio en el corazón de Jean y este último, no tuvo más opción que descargar todo ese odio en Eren, quien también era una víctima más en todo esto.

Tenía tantas ganas de ir y buscar a Jean, a Levi... y a todos los que estuvieron involucrados en esto para molerlos a golpes, hacerlos besar el suelo y ahogarlos en su propio charco de sangre, pero todo lo que podía hacer era quedarme de rodillas, viendo como otra vez Eren se desmoronaba poco a poco y como Armin volvía a recoger las piezas de un corazón que recientemente había sido reparado. Odiaba esto, ver a mi mejor amigo así... lo adoraba tanto que dolía, Eren siempre me había defendido de los abusivos y no sólo a mí, también a Armin, era él quien daba la cara por nosotros y el primero en aceptarnos, fue él quien hacía tanto por nosotros, pero... ¿y yo? Yo otra vez no había podido hacer nada, nuevamente no pude evitar que lo lastimaran, lo único que pude hacer aquella vez y ahora, es verlo sufrir y preguntarme "¿por qué?, ¿por qué Eren tenía que seguir pagando por los errores de Mikasa?, ¿por qué la persona que alguna vez se dijo mejor amigo de Eren, insistía en culparlo a él y arrastrarlo a la mierda miserable en donde él estaba ahora?, ¿por qué Mikasa no se aparecía de una buena vez y aclaraba todo este embrollo, como me lo había prometido cuando se fue?, ¿por qué las cosas tenían que ser así?

Mordí mi labio inferior con fuerza, entre más doloroso se hacía el llanto de Eren... entre más lo pensaba, me llenaba más de rabia; una vez más había fracasado en mi cometido de proteger a una de las personas que más me importaban en este mundo.

—Quiero ir a casa— Murmuró el castaño, parecía que no había más lágrimas que pudiera derramar, pero sus ojos estaban tan rojos e hinchados que incluso dolía verlos— Llevénme a casa.

Pidió con la voz rota, aferrándose a Armin como si su vida dependiera de aquello, como lo supuse, por más que él quería volver a llorar ya no habían más lágrimas que dar. Me coloqué de pie con algo de esfuerzo y enseguida ayude a mi novio a levantar a un tembloroso Eren, él había querido tanto a Rivaille que sólo se podía comparar a cuando Mikasa se vio en la necesidad de romperle el corazón. Caminamos en silencio por los pasillos de la escuela, Eren estaba ausente, daba más la impresión de ser un zombie andante guiado por impulsos cerebrales que una persona con vida; había tardado tanto en superar lo de Mikasa y aquí íbamos nuevamente... incluso me temía que está vez fuera peor y que él ya no pudiera sobreponerse, me aterraba el hecho de pensar que quizá, está vez, ya no pudiera levantarse. Asustaba mucho pensar en eso.

De igual forma, caminamos en silencio hasta llegar a donde vivía, pero a unas cuantas calles antes de llegar a su casa nos pidió que lo dejáramos ir solo. A mí me preocupaba mucho dejarlo ir así, temía mucho porque hiciera una locura o que algo le pasara, pero Armin no me dejo protestar, después de todo, él era el más sensato de los tres.

—¿Estás bien dejándolo irse así?

Pregunté con preocupada voz, mientras veía la figura encorvada de Eren alejarse más y más.

—Sí— Respondió con voz ausente mi novio, volteé el rostro para verlo y él también tenía la mirada clavada en la figura de Eren que se hacía cada vez más pequeñita conforme avanzaba; frunció los labios y apretó la correa de su mochila entre sus puños— Él necesita espacio... fue un shock muy fuerte para él y debe de estar asimilándolo aún, por eso... debemos ser compresivos con él.

Asentí con un suave movimiento de cabeza, volví a llevar la mirada por el lugar en donde se había ido Eren pero él ya había desaparecido, sin embargo los sollozos de mi rubio novio me hicieron volver a posar la mirada en él. Tenía la mirada gacha y apretaba con fuerza los puños a cada lado de su cuerpo, mordía su labio inferior con fuerza y... pronto las espesas lágrimas comenzaron a caer una a una.

—Me siento mal.

Confesó con la voz rota y dejó escapar varios hipidos en el proceso. Lo comprendía, claro que lo hacía, yo también me sentía de la misma forma.

—También yo— Admití en voz muy bajita, en momentos como este debía ser fuerte por ambos, no podía dejarme caer porque siempre había sido de esa forma.

—¡No!— Negó rápidamente con la cabeza, su rubio y largo cabello también se meció con ese gesto— Es diferente...

—Te noté raro alrededor de Eren— Suspiré de forma exagerada y enarqué una ceja— Me dio esa impresión de que tú ya sabías lo que estaba pasando, mucho antes de que Eren nos lo contara.

—Es cierto...— La suave brisa meció algunos de sus mechones, mientras que su labio inferior temblaba de la impotencia.

Abrí muy grande los ojos, sin poder creer lo que acababa de decir, también me quedé impactada y había una parte de mí que quería creer que había escuchado mal.

—¿Eh?

—¡Yo sabía que Levi no era una chica y callé todo este tiempo!

Levantó la voz, luciendo bastante alterado y yo sólo pude mirarlo incrédula, sin poder creer lo que me estaba diciendo. Él seguía sollozando y derramando lágrimas mientras que mi ira seguía y seguía subiendo por mi cabeza como lava hirviendo para nublar el poco juicio razonable que ya de por sí me quedaba; no supe exactamente cómo, o en qué momento sucedió... pero todo lo que se escuchó por la solitaria calle fue un golpe sordo que hizo eco en todos los rincones y espantó a las palomas que estaban cerca. Le había volteado el rostro de una cachetada a Armin, yo aún tenía esa expresión en mi rostro que gritaba lo que sentía en mis adentros, una mezcla de confusión y enojo, él sólo me miraba con los ojos bien abiertos, sin poder creer lo que acababa de pasar e incluso el llanto se detuvo.

Cuando por fin pude caer en la cuenta de lo que yo misma acababa de hacer y de lo que el mismo Armin acababa de confesarme, fruncí el ceño y apreté con fuerza la correa de mi mochila y pronto las palabras salieron disparadas de mis labios.

—¡¿Qué demonios pasa contigo?!— Armin se llevó la mano a su mejilla roja y no pudo hacer otra cosa que bajar la mirada— ¡¿Lo sabías y no dijiste ni una mierda?! ¿qué... qué esto?

Fruncí los labios y me di media vuelta cruzándome de brazos, simplemente no me entraba en la cabeza que Armin se hubiera callado algo que terminó lastimando a Eren así de mucho, él pudo haber evitado todo esto y sin embargo, ¿se lo calló? Me estaba jodiendo.

—¡No tuve opción!— Escuché como rápidamente se excusaba con desesperación— ¡Yo de verdad, de verdad quería contarle a Eren! Pero... Jean... y luego Levi me pidió que le guardara el secreto y...

Escuchar el nombre de esos dos en la misma oración hizo que la sangre me hirviera y me terminara por quemar los sesos, simplemente no podía creer lo que Armin me estaba diciendo, me volteé para encararlo y de ser necesario para volver a abofetearlo.

—¡Ese maricón de Jean no es tu amigo! ¡mucho menos el travestí de Levi!— Hice una pequeña pausa para tomar aire y luego agregué:— ¡Se supone que Eren es tu amigo! ¡era a él a quien debías proteger y no a esas escorias!

Armin asintió con una mueca de completo dolor en los labios y más gruesas lágrimas rodaron por su bonito rostro, de pronto me sentí mal por gritarle... sabía perfectamente que si Armin era un traidor, yo me convertiría también en una para protegerlo, incluso por encima de Eren y eso dolía, a pesar de lo mal que hiciera Armin yo lo amaba con todo mi ser y sabía con mucho dolor que si me ponían a elegir entre Eren o Armin, mi elección sería el rubio, sin importar el qué y por eso me dolía, no quería traicionar a la persona que más me había apoyado y ayudado en los momentos difíciles.

—Tienes razón, supongo que al final sólo quise protegerme a mí mismo— Agachó la mirada, había tanto arrepentimiento en ella que el enojo que yo estaba sintiendo poco apoco se fue esfumando— Pero es que tuve tanto miedo cuando Jean amenazó con hacerle algo a mi abuelo que yo...

—¿Qué?— Interrumpí a Armin en medio de su oración, enseguida él abrió muy grande los ojos y negó con la cabeza, como si no quisiera que esto se supiera— ¿Ese maldito se atrevió a amenazarte con eso?

—Uhm, sí... si le decía a Eren que Levi era un chico, él le haría algo a mi abuelo— Desvió la mirada y apretó los labios— Los escuché por accidente una vez que estaban hablando de eso, se lo quería decir a Eren pero... Jean me obligó a base del chantaje a no decir nada, perdona Annie.

—N-no... perdóname a mí por haberme alterado tanto sin haber escuchado toda la versión de la historia— Ahora era yo quien bajaba la mirada un tanto avergonzada de mi comportamiento, la culpa se alojo en todo mi pecho— Y también... por haberte golpeado.

—Es comprensible, yo en tu lugar habría hecho lo mismo.

Se acercó a mí y me dedicó una sonrisa amable, antes de tomar mi mano y entrelazarla con la suya deforma cariñosa y como una prueba más de que no estaba molesto conmigo. Pronto toda la vergüenza que había estado sintiendo conmigo misma mutó en algo mucho más desagradable y se proyectó directamente en esa estúpida yegua de feria. No sólo se había metido con Eren, sino que también tuvo el atrevimiento de meterse con Armin y su familia, la lista seguía creciendo y mis motivos para hacerlo papilla comenzaban a tener más peso y más fundamento; inconscientemente, apreté con mucha fuerza la mano de mi amado rubio por toda la furia que sentía acumularse por todo mi cuerpo, no presté atención a los quejidos de dolor de Armin... seguía demasiado metida en mis propios pensamientos sádicos de las mil formas en como podría matarlo lenta y dolorosamente, igual que al maldito enano ese.

Después de todo, el maricón de Jean no resultó ser tan maricón... no le temía en absoluto al diablo.

—Oh... pero esto no se va a quedar así, definitivamente va a conocer lo que es tenerle miedo al demonio.

Apreté con más fuerza la mano de Armin y cuando él soltó un alarido de dolor, fue que regresé en mí y rápidamente le solté la mano, un tanto alarmada por haberlo lastimado por segunda vez en el día.

—Lo siento.

—Ah... Annie— Murmuró con una sonrisita un tanto forzada, mientras abría y cerraba su mano para desentumirla— Definitivamente no tienes remedio.

Al día siguiente todo el mundo en la escuela ya sabían lo que había sucedido entre Eren y el tal Levi, no había nadie que no supiera lo que Jean había dicho. Había personas que, desde luego eran neutrales y no les interesaba en lo absoluto pero había otras que desde luego estaban a favor y decían cosas como "se lo merecía", "por creído" y en su mayoría eran hombres que sólo le tenían envidia por tener tantas a tantas chicas detrás suyo, y la otra mayoría eran chicas ardidas que alguna vez fueron novias de Eren. Y claro que también había gente apoyando a Eren y que lo defendían a capa y espada. Yo me sentía bastante molesta porque no podía hacer que la demás gente que se alegraba de esto se callara, tenía unas ganas locas de ir y cerrarles la boca a puñetazos de ser necesario, pero era porque Armin no quería que me metiera en problemas que no hacía nada más que seguir con mi camino hasta mi casillero; daba gracias a Dios que Eren decidiera quedarse en su casa, odiaría pensar en lo mucho que esto repercutiría en su autoestimas ya de por sí lastimada.

Pero definitivamente toda mi cordura y buena disposición se fue al caño cuando vi a Jean y a la bola de sus amigos riendo y bromeando como si nada, como si la tarde anterior no le hubieran hecho la peor cochinada a mi mejor amigo. Caminé a pasos apresurados hasta él, sintiendo como la sangre me hervía dentro de mis venas y la adrenalina se acumulaba por todo mi cuerpo, siendo más especifica, en los brazos y en mis puños que ya tenía muy cerrados, listos para atacar en cualquier momento.

En menos de lo que pensé ya estaba frente a esa basura, Armin se había quedado atrás, intentando alcanzarme y rogándome una y otra vez que no hiciera nada imprudente, pero a estas alturas, ya poco me importaba si lo que hacía era prudente o no, Jean me miró de arriba hacia abajo y luego me sonrió ampliamente, haciendo que el enojo dentro de mi pecho se incrementara a niveles insospechados.

—¡Hey, An...

Pero ni siquiera lo deje terminar cuando mi puño ya había impactado contra su rostro, fue tanta la fuerza que apliqué que terminé haciendo que Jean diera algunos traspiés; enseguida todos los que estaban cuchicheando acerca de lo de Eren, callaron en enseguida y se enfocaron en lo que acababa de suceder, pero no... eso no era todo lo que le haría a ese malnacido, aún me quedaban muchísimas fuerzas en mis dos manos y le haría pagar con intereses lo que le había hecho a Eren e incluso a Armin. Sin pensármelo mucho, pronto me abalancé en contra de Jean, haciendo que este cayera al suelo conmigo encima de él, estaba a punto de darle otro puñetazo cuando Farlan intervino tomando con fuerza mi muñeca, pero yo siempre he sido más fuerte que toda esta bola de debiluchos cobardes, por lo que soltarme de su agarre y propinarle un buen golpe en la nariz a él también, me resulto pan comido. Abajo de mí, Jean me veía entre horrorizado y enojado, pero no me inmute ni un poco, fruncí el ceño mostrando todo el enojo que aún sentía y antes de volverlo a golpear, dije:

—Te metiste con las personas equivocadas— Apreté el cuello de su camiseta, haciendo que este comenzara a forcejear conmigo, con lo cual sólo obtuvo que le soltara otro puñetazo que esta vez sí le saco sangre de la nariz— ¡No eres tan valiente si no tienes al marica trasveti de tu amigo! ¡¿verdad?!

Iba a soltarle un nuevo golpe pero esta vez Armin intervino, abrazando mi cintura e intentando con todas las fuerzas de su menudo cuerpo el contenerme para que esto no terminara en una desgracia.

—¡Annie! ¡déjalo! ¡no vale la pena! ¡Annie!

Como pudo —quién sabe de dónde sacó tanta fuerza— hizo que me pusiera de pie, alejándome de Jean y que ahora sus amiguitos le hicieran de escudo a ese cerdo. Poco apoco me fue arrastrando lejos de ahí, entre gemidos que salían de sus labios por el esfuerzo y suplicas de que no cometiera una locura.

—¡Te salvas de que te arranque las bolas porque estamos en la escuela!— Dije con un tono de voz muy fuerte y amenazador, en el proceso forcejeaba con Armin porque me soltara.

—¡Ya, Annie! ¡Por favor!— Volvió a pedir el rubio mientras que intentaba con todas sus fuerzas sacarme de ahí.

—¡Y por consideración a Armin!— Logre zafar uno de mis brazos de la prisión de los brazos de Armin y señalé a Jean con mi dedo acusador— ¡Así que cuidadito, porque te haré estiércol de caballo si te agarro solo!

—¡Maldita loca!

Gritó de pronto, sabiendo que tenía el apoyo de sus amigos y del grupito de retrasados que estaban felices con lo que le había sucedido a Eren, toda la escuela había permanecido en silencio, sólo observando la escena, sin tratar de detenerme o de apoyarme, sólo siendo testigos mudos que seguramente hablarían más tarde de esto. Armin me arrastró con las pocas fuerzas que tenía hasta la enfermería, ni cuenta me había dado que los nudillos de mi mano derecha estaban sangrando. Me sentó en una de las camillas y me sostuvo por los hombros para evitar que en otro arranque de ira fuera a terminar lo que ya había comenzado, su respiración era errática y sus mejillas estaban rojas por el esfuerzo sobrehumano que debió hacer para intentar amansar mi enojo.

Tomó mi mano derecha entre sus manos y suspiró con resignación, luego caminó hasta donde estaba el botiquín de primero auxilios y regreso con él, cogió un banco de madera que estaba en alguna esquina y se sentó en él frente a mí.

—Annie, no puedes hacer este tipo de cosas.

Me regañó mientras sacaba el alcohol, unos algodones, gasas y vendas, chasquee la lengua e intenté controlar el temblor de mi cuerpo ocasionado por la exaltación y la rabia que parecía no querer desaparecer.

—¡Pero..! ¡¿qué querías que hiciera, si..? ¡auch!— Me quejé cuando paso un algodón mojado con alcohol sobre mis nudillos lastimados, con la intensión de desinfectar la herida— ¿Si ese desgraciado estaba ahí cómo si nada?

Suspiró por segunda vez y continuó limpiando la herida.

—Te pueden suspender— Habló con voz serena y comprensiva, mientras colocaba la gasa sobre mis nudillos y luego comenzaba a envolver mi mano con la venda— Además, imagina si Jean decide vengarse e intenta hacerte algo.

Detuvo lo que hacía en ese momento y me miró con los ojos llenos de autentica preocupación; sabía que Armin no se equivocaba en cuanto a que Jean tal vez quisiera vengarse, pero yo no le tenía miedo, era él quien debía sentir miedo por tenerme a mí como enemiga. Si me lo proponía, podía ser incluso más cruel que él, eso no había sido nada en comparación con lo que yo era capaz de hacer. Arrugue la nariz y encogí los hombros.

—No le tengo miedo— Armin hizo una mueca cuando me escuchó decir eso y apretó con más fuerza la venda alrededor de mi mano— ¡Ay! ¡oye!

Proteste ante las atenciones poco amables que me estaba dando mi novio, éste soltó mi mano para luego cruzarse de brazos y verme con una mirada de completa desaprobación.

—¿Y qué si se venga de ti a través de mí?— Arrugó la nariz y luego sus facciones compungidas se suavizaron poco a poco— ¿O si lo hace a través de Eren? Jean es un cobarde por naturaleza, nunca te haría frente a ti directamente.

—Tienes razón.

Suspiré con desgano, entendiendo las verdaderas razones del por qué Armin se angustiaba demasiado. Pero estaba tan enfadada... quería que Jean comprendiera que Eren nunca estaría sólo y que yo siempre sacaría las garras y los colmillos por él, tal y cómo lo haría una leona con su cachorro y no sólo dejárselo claro a él, sino también a las demás personas que pensaran en meterse con él por este asunto. Armin besó mis labios, en un beso corto y suave, luego tomó mis manos entre las suyas y me dedicó una sonrisa amplia, mostrando la hilera de perfectos dientes blancos.

—Pero gracias por lo que haces por Eren y por mí— Murmuró con voz suave y melosa, haciendo que en el proceso yo me sonrojara— Ahora Jean se lo pensara dos veces antes de intentar hacernos algo de nuevo. Estoy orgulloso de mi chica.

Volvió a sonreír y ante la vergüenza que se acumuló en mi rostro, sólo pude desviar la mirada y balbucear cosas sin sentido, ganándome la risa armoniosa de Armin y otro beso en mis labios. Él siempre era suave conmigo, aunque aveces yo fuera ruda con él, lo amaba tanto y todo esto fue gracias a Eren.

—Armin— Lo llamé con voz suave y agaché la mirada un tanto apenada por lo que estaba a punto de decir— Me dieron ganas de hacerlo.

—¿Qué?— Parpadeó con confusión al principio, pero luego soltó una carcajada que retumbo en mis oídos— ¡Ay, Annie! En serio que no tienes remedio.

Miré como Armin reía con algo de vergüenza y de pronto, un pinchanzo de culpa me atacó, recordándome que Armin no había sido el único que había guardado un secreto importante, que afectaría directamente a Eren... porque yo también he estado guardando un secreto que de haberlo dicho cuando debía, nada de esto estaría pasando. Maldita Mikasa, todo esto era su culpa, se las había ingeniado para embarrarme en lo que sucedió hace dos años, y ahora que sucedió todo esto, había estado tan enojada que no me di cuenta de que ella no tenía toda la culpa, porque al final también era culpa mía.


All the love. 🐉🌹