Sé que no tengo cara para venir a dejarles capítulo y tenerlos olvidados por tanto tiempo, cada vez estoy batallando más para escribir esta historia, pero descuiden, la terminaré, espero les guste este capítulo


Capítulo 11: Culpabilidad

"…Al menos allá afuera hay alguien que me necesita, mis fans, ellos me han hecho sentir que realmente valgo para algo y para alguien que cuando canto les ayudo a olvidar sus problemas…si ellos supieran lo que esas canciones me hacen sentir, toda mi inspiración viene por él y cuando canto lo hago pensando en él, si tan solo ellos supieran un poco de lo que me pasa, mi vida no se estaría derrumbando. ¿Es mucho pedir que la persona a la que amo me ame también? Al parecer si, Ese escritor jamás me dará la pauta para demostrarle lo mucho que siento por él. Tal vez deba cambiar ese sentimiento, no puedo darme ese lujo de ser amado, porque soy un hombre y él…él puede cambiarme por cualquier modelo guapa en el momento que quiera. Al menos a mis fans eso no les importa, de ellos puedo recibir cariño, ese amor incondicional, ese sentimiento que me falta, esa plenitud, aunque cada que cante me mura por dentro, porque todo empieza y termina con Eiri Yuki…."

"…Hoy me llamó, me llamó y me dijo lo mucho que me extrañaba que necesitaba escuhar que estaba bien, pero al final de la charla empezamos a discutir, ¿es mucho pedir un momento para los 2 sin peleas, sin reproches, sin dolor? Al parecer no, yo cambié todo por él, dejé a mi familia, a mis amigos, mi trabajo que está ligado a él y no obtengo nada a cambio. Yo no pido lujos, no pido dinero, no pido casas, no pido autos, simplemente quiero una relación normal, un amor puro, una frase sincera….pero sé muy bien que esto no pasará."

-Qué idiota Eiri, que idiota eres, ese niño te entregó su vida, te entregó su alma y tú lo tratas como si fuera alguien más, él no quiere nada más que amor a tu lado…necesito saber más de esto necesito saber que ha pasado.

La frustración se apoderó de la única persona que quedaba en esa habitación, habitación que era anteriormente habitada por una pareja, una pareja que se había dedicado a amar, se habían demostrado sus sentimientos de manera desigual e incomprendida. La única constante en esas demostraciones era el mismo amor, la misma pasión, la misma pureza y el mismo corazón.

La lluvia de recuerdos comenzó a abrumar al nativo de Kyoto, cada recuerdo que le involucraba se quedaba tatuado en su mente y abría heridas una más profunda que la anterior, pero se lo tenía merecido, estaba consciente que el padecimiento que sufría en este momento no se comparaba a esos 2 años de silencio, 2 años de estar aguantado sus desplantes, 2 años de sangrar internamente y de perder hasta la esperanza de vida.

-No, esto no debe ser así necesito saber donde está.-

"Creo que he descubierto la raíz del problema, he encontrado lo que realmente ha pasado entre Yuki y yo… él jamás me pidió que entrara en su vida y me entrometí en sus rutina, nadie me tiene aquí, solo esta maldita ilusión, esta maldita obsesión por quedarme a su lado, por tenerlo conmigo, por besarlo, por dejarme amar al extremo por él…..Mejor dicho dejarme tocar por él porque ya me ha quedado claro que no siente nada por mí, probablemente solo siente lástima por eso no se ha atrevido a correrme de su casa, pero ha intentado huir de mi más de una vez y ha regresado aquí no porque esta es su casa, estas son sus cosas. El ya hizo su vida y yo solo vine a echarle a perder todo ¿cuánto tiempo más seguirá el pobre de Eiri aguantándome?... Tengo que buscar el momento perfecto para alejarme, en silencio y de la misma manera en la que entré a su vida, me iré de ella…."

"No sé si me encuentro en las puertas del infierno o simplemente la vida se está cobrando lo mal que la pasa Eiri a mi lado…. Y es que el destino me ha jugado una broma cruel y despiadada….Vi a mi verdugo, el tipo que mancilló mi cuerpo y lo hizo trizas para fotografiarlo y luego exhibirlo… ¿No era suficiente el castigo de hacerme todas esas atrocidades hace tiempo atrás, sino que ahora que mi vida está en un momento horrible y perverso, me muestra a mi agresor. Al mirar esos ojos de nuevo y ver como mordía ferozmente su labio inferior pude sentir de nuevo esas caricias inmundas en mi piel quemándola y reduciéndola a cenizas, hubo entonces oscuridad en mí y me desmayé. Desperté en el avión horas después incapaz de decirle a mis colegas lo mal que la estaba pasando, que un antiguo fantasma venía a cobrar venganza por pecados que probablemente no cometí pero que justamente debía pagar. Dios, siento morir, ahora entiendo porque Eiri no me ama, no soy digno de él, si a mi regreso él me muestra que le importo, se borrarán mis culpas y quedaré sanado. Ahora todo depende de él.

"Ya no hay necesidad de nada, ya no puedo más, mi curso vital llegó a su fin, El fantasma de mi pasado quebrantado me ha superado y mi único salvador se ha negado a salvarme…Ahora, ¿en qué me he convertido? En un títere, en un cuerpo sin alma que vive por vivir, que vive simplemente esperando a morir… y creo que es lo que debo hacer… Ya sobro en este espacio, para mis amigos ya represento una carga, el pobre Hiro tiene suficientes problemas con la dulce Ayaka, no es justo que cargue el mundo de un pseudo cantante de quinta que no es capaz de cantar canciones para el amor de su vida porque este le ha dado la espalda ¿De qué te sirve la vida si el destino se ha encargado de pisotearte hasta humillarte? Creo que es mejor así.

¿No lo escuchas? Es el silencio de la habitación, mis lágrimas ya no suenan y mi llanto se ha apagado. Este es el sonido que se escuchará de ahora en adelante. Esta es la tranquilidad que mi cuerpo añora. Me he despedido en silencio de mi amante, después de compartir otra noche vacía de intimidad se ha levantado demostrándome lo que verdaderamente importo, lo que verdaderamente soy y lo que verdaderamente valgo, no valgo nada.

Has sido un amigo formidable, mi paño de lágrimas por más de un año entero, has aguantado en silencio cada una de mis penas, ese mismo silencio que acompañará mi tumba todos los días. Por eso ahora me despido y para siempre.

Ahora cerraré mis ojos como un ensayo para entregar mi vida al vacío, para cuando salga el sol mañana, ponga en marcha el plan que me hará fallecer junto al ocaso. Este es el final de este ser Shuichi Shindou ha llegado a su fin."

-No, no, no- Se gritaba a sí mismo el escritor, gritando desgarradoramente mientras arrojaba el diario hacia el otro extremo de la habitación, golpeando cuanto objeto inanimado se cruzara en su camino. Se levantó del piso y pateó la cama. Sobre el buró descansaba una lámpara que tomó en sus manos para verla hacerse añicos al azotarla contra la pared, el escritor continuó su camino para cruzarse con el espejo y ver su propio reflejo, sintiendo al momento un rechazo infinito hacía el mismo, veía su mirada sentimientos llenos de desprecio, rencor y odio, al contemplarse a sí mismo reflejado la ira contenida en su sangre comenzó a hervir y por acto de inercia cerró su puño y golpeó el cristal rompiéndolo, pero aún así seguía viendo su mirada en los pequeños residuos de espejo que quedaban ahí.

Y entonces lloró… lloró amargamente al ver que la carta le había dicho la verdad, Shuichi se había quitado la vida al no poder soportar el dolor. Se dio cuenta de todo el daño causado, de todas las heridas abiertas y toda la sangre derramada pero era demasiado tarde, ya no podía enmendar todo el mal que había causado. Pero si estaba seguro de hacer justicia, estaba seguro que se encargaría de hacer pagar al responsable por la muerte de su kobito, ese infeliz pagaría por todas esas cosas que había provocado, en ese momento Eiri Yuki se auto declaraba la guerra, se dedicaría exclusivamente a escribir en honor a su amante a la par que cada palabra le torturara hasta causarle la muerte, sabía que el dolor no lo libraría del castigo pero si aminoraría la carga. Y estaba dispuesto a comenzar desde ahora.

No se dio cuenta de cómo o cuándo llegó al bar al que acostumbraba a ir a tomar unos tragos con su cuñado, ese mismo Bar donde llevó a festejar a su amante hacía un año. Las palabras que le había dicho rondaban en sus oídos y quemaban sus insuficientes ganas de vivir.

Nunca antes la frase "Feliz primer aniversario" había dolido tanto pues al dirigir su mirada a esa mesa en aquella esquina pudo casi visualizarse abrazando a su amante mientras le besaba con frenesí desenfrenado. Había reservado el bar solo para ésta ocasión y ahora, todo ese amor era un recuerdo por su culpa.

-Eh, tú rubiesillo, ¿pretendes seguir mirándonos a mi novia y a mi o qué?- Escuchó una voz ruda que lo sacó de sus pensamientos, efectivamente, la mirada del rubio se encontraba hacía el vacío pero sus ojos apuntaban a una mesa donde se encontraba una pareja. La chica se veía molesta de ahí que su novio se haya levantado a reclamarle al escritor.

-Yo soy libre de mirar hacía donde me plazca ¿no?- Contestó con un tono que denotaba ebriedad.

-Pero no a mi novia-

-Aquí entre nos ella y yo pudimos haber compartido cama cuando yo quisiera….pero no quise- Contestó altaneramente, sabía que si decía eso se metería en graves problemas. Aún así no le importó y como era de esperarse el primer golpe a puño cerrado le fue dado en la cara provocando que Eiri cayera de la silla al suelo, reincorporándose se abalanzó sobre su agresor pero solo logró que este le propinara 2 golpes más y ya en el suelo comenzó a recibir patadas y punta pies que comenzaron a hacerlo sangrar mientras una multitud cercaban el paso para ver la pelea más de cerca haciendo todo el alboroto posible. El barman encargado al ver lo que pasaba fue a detener al agresor exigiéndole que se retirara y ayudándole a levantarse pudo reconocerlo. No cabía duda era Eiri Yuki,

-Tú, llama al señor Seguchi, es uno de nuestros clientes más especiales, dile que su cuñado está en problemas y que necesita ayuda.-

-De acuerdo señor-

Seguchi Thoma llegó en muy poco tiempo, y vio el estado en el que su querido Eiri se encontraba, al instante supo el motivo de la golpiza, reconoció que no, efectivamente no era por buscar pelito, Su querido protegido no era un brabucón, quería sentir dolor por la muerte de su amado, lo sabía y se sentía culpable por eso.

-Thoma… ¿eres tú?- dijo entrecortadamente el escritor. De sus labios brotaba sangre al igual que de su ceja y su nariz, muy apenas podía sostenerse en pié y con una de sus manos se tocaba las costillas, era seguro que necesitaría ir al hospital.

-Sí, Soy yo Eiri, ya estás a salvo.-

-Shu…. Shu…- el escritor no pudo terminar su frase, que sin duda iba dedicada a su amado, el dolor pudo más con él y lo dejó inconsciente.

A millas de distancia, un cantante se retorcía en una cama tratando de conciliar el sueño, desde su llegada la isla no hacía más que atormentarse a sí mismo con fantasmas del pasado, nada parecía haber cambiado, ni siquiera el trayecto de Japón a Hawái había sanado un poco sus herida. Antes de esa tormentosa semana lo tenía casi todo, una vida, una carrera, amigos, familia. Si bien no tenía una relación estable al menos si contaba con alguien que le hiciera el amor todas las noches, pero estaba harto, casado y enfermo de esa vida maniquí donde todo era más falso que los unicornios y hadas. No se merecía esa vida, había trabajado tanto y la vida la pegaba en la cara y antes de que se recuperara le escupía otra vez.

-Shuichi… ¿Puedo pasar?- Llamaron a la puerta, pero no contestó, no contestó porque ni siquiera las palabras salían de su garganta. De cualquier manera la puerta se abrió y una hermosa mujer entró por ella.

-No te ves nada bien y eso que ya llevamos 2 días aquí, levántate-

-Pero Noriko, no me siento….-

-Shhh, calla y acompáñame- lo tomó de la mano y lo llevó a la playa, la chica había prometido ayudar al chico y sin duda lo cumpliría.

Bajaron del hotel hasta sentir la arena en sus pies y la brisa en su cara, caminaron un largo rato y se adentraron un poco en la playa en un lugar donde no había nadie, solo la luna, el agua y la arena hacían compañía a un alma herida juntos a su guía y umbral para la sanación.

-Siéntate.- sentenció tranquila pero firme, el peli rosa obedeció y se tendió en la arena con la espalda erguida mirando hacia el mar.

-¿Esto como me ….-

-Cierra tus ojos, cierra tus ojos y respira lentamente, respira con calma y trae a tu violador a la mente-

Shuichi obedeció, al oscurecer su mirada vino a su mente ese inepto, ese desgraciado que se había atrevido a tocarlo suciamente, responsable en gran parte del luto que sentía su alma. El chico acarició sus brazos con horror, estaba reviviendo cada segundo de su doloroso tormento.

-No puedo, no puedo.-

-Si puedes, moja tus manos en el mar y lava tus dolor, lávalo.-

-Eso no será….-

-Hazlo.- Noriko habló decidida, Shuichi obedeció simplemente, estiró sus manos para sentir el agua salada, cogió un poco y se la untó en los brazos, el cuello, sus piernas….. asi hasta quedar completamente mojado, realmente era liberador. Cada gota de agua parecía borrar esas sucias manos, esos repugnantes labios, ese acto de cobardía y venganza, todos fueron lavados por el agua.

-¿Ahora te sientes mejor?-

-Sí, si lo siento.- Explicó Shuichi con un mejor semblante, podía sentir como esa experiencia se escapaba de su ser sin dejar huella, sin dejar rastro en él. Pero aún no estaba curado, no del todo, aún estaba Eiri, el dolor más grande venía por su causa.

-Ahora tienes que perdonar a Eiri.-

-Pero, pero…. Es que no puedo-


Y bien, ¿Qué tal? espero les haya gustado este capítulo, la razón porque no había podido terminarlo es porque me han salido ideas para nuevas historias, entre eso y trabajos finales no me quedaba mucho tiempo, gracias por su comprensión y agradeceré un Review con sus sinceras opiniones