El taxi se estaciono en frente de una enorme casa antigua de color azul, de este salió una hermosa figura femenina con una larga y sedosa melena tan dorada como los mismos rayos del sol, sonrió de lado - ¡Estoy en casa! - dijo tomando sus maletas y en caminándose a la entrada. Subió los pequeños escalones del pórtico uno por uno, hasta llegar a la puerta, con añoranza toco el timbre de esta y de ella salió una alegre niña con una cabeza con forma muy peculiar a balón quien sonreía con grata alegría hasta que sus ojos se posaron en la figura femenina que estaba parada en frente de ella quien le sonreía con cariño.

Capítulo 11: "Una tormenta se acerca" Parte I.

Petrificada cual roca se encontraba la pequeña Lizzie al ver a aquella mujer parada en el pórtico de la casa de sus abuelos solo significaba una sola cosa… ¡Helga, ya lo sabía".

- ¡Lizzie! - grito la mujer, quien se había abalanzado a abrazar a la pequeña niña.

- ¿¡T. ti...tía Amy?!- dijo con dificultad - ¿Qué haces aquí? - pregunto realmente alarmada.

- ¿Qué acaso no puedo venir a visitar a mi par de sobrinos favoritos? - dijo con un tono despreocupado mientras ingresaba al interior de la vivienda.

-Debería de al menos avisar- interrumpió una voz nada feliz.

- ¡Olga, querida! - saludo animada - ¡Tanto tiempo, que gusto verte-!

-No puedo decir lo mismo querida- al parecer nada estaba bien entre ambas mujeres. Sin embargo, la gran sonrisa de Amy no se borraba en lo absoluto por los comentarios de su arrogante prima mayor.

Amy empezó a caminar por los alrededores de la sala observando cada cuadro familiar que había en ella. Se detuvo en uno muy especial para ella y lo tomo, era de una de las primeras navidades que había pasado con la familia Pataki cuando ellas eran niñas.

Sintió como su sangre hervía por dentro al recordar como era todo en aquellos días... pero ahora, todo era diferente y ella se encargaría de que ella no volviera a sufrir nuevamente.

- ¿Cómo están mis tíos? - pregunto dejando el cuadro nuevamente en su lugar.

-Bien, están de viajes de negocios- respondió tajante.

-Mmm… ¡Qué raro! - respondió mientras seguía examinando la casa -Pensé que a la Tía Miriam no le gustaban esas cosas, veo que los rumores de que se han unido eran verdad- sonrió de lado, mientras que la observaba por el rabillo del su ojo - ¿Y Phill?, les traje obsequios-.

-Iré a buscarlo- respondió la pequeña niña quien subía las escaleras a toda velocidad.

- ¿Ya tienes donde quedarte? - pregunto -Porque aquí no hay lugar-.

-Tranquila Olga, no sabía que te preocupabas tanto por mi- sonrió.

-No me preocupo, solo te informo por si planeabas quedarte aquí ya no eres bienveni…

-Oh no, de ninguna manera ya tengo planeado donde me hospedare- la miro desafiante y con una sonrisa maligna dijo -Seguro que ya sabes a que lugar me refiero-.

Olga abrió sus hermosos ojos tan enormes como pudo al darse cuenta de que lugar se refería su prima -Lo dudo mucho querida, oí que ellos ya no alquilan más habitaciones- respondió tratando de sonar tranquila.

-Ya lo veremos- rio por lo bajo -Debo irme, tengo mucho trabajo por hacer ya sabes a lo que me refiero- antes de salir por la puerta le dirigió una mirada amenazante -Diles a los terrores que volveré en cuanto me haya terminado de instalar-.

Mientras bajaba los escalones se encontró con un joven castaño que la veía curioso, ella acaricio su hermosa melena con la palma de su mano -Son tan parecidos- pensó.

Mientras tanto…

Lizzie entro en el cuarto que compartía con su hermano mellizo, este lo vio despreocupado ya que su hermana era muy dramática y le gustaba siempre asustarlo con sus travesuras - ¿Y ahora que te paso? - le pregunto mientras lanzaba y atrapaba una pelota de beisbol.

- ¡Ella está aquí! - exclamo agitada y al borde del pánico.

Phill rodo los ojos - ¿Ella quién? - .

- ¡Amy! - soltó.

En ese momento la pelota con la que estaba en el aire que cayo y rodo por el piso, ya que al escuchar ese nombre no pudo articular movimiento alguno.

La mano derecha y mismísima sombra de la gran Helga G. Pataki habia llegado Hillwood.

Ambos mellizos se vieron preocupados.

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La hermosa rubia caminaba alegre por las calles de la hermosa cuidad que la habia acogido parte de su niñez y su amada adolescencia. A pesar de los años no habia cambiado mucho, sonría con añoranza al recordar los momentos vividos con Helga y el resto de la pandilla.

Amy Pataki era la hija menor de la hermana del gran Bob Pataki. Luego de la muerte de su madre su padre al no poder el parecido de su hija con su difunta esposa tomo la decisión de mandarla a vivir con sus tíos.

Era una hermosa joven de tez blanca, melena larga rabia y portadora de unos hermosos ojos verdes tan puros como la misma naturaleza. Una joya Pataki sin duda alguna.

De repente se detuvo frente a una antigua casona, algo antigua con un cartel "Sunset Arms" la casa de huéspedes, la verdadera gran joya de la cuidad. Respiro hondo, deleitando el aroma que salía de esta -La abuela está cocinando- pensó, ya era hora del almuerzo y Pookie preparaba los mejores sin duda alguna -Concéntrate- se abofeteo mentalmente -Es hora de trabajar- susurro y toco el timbre.

Una mujer bajita castaña con algunas canas a la vista salió -Hola señora Shortman- saludo la joven rubia.

Los ojos de la mujer se abrieron tanto como estos se lo permitieron, no podía creer lo que estaba viendo - ¿¡Amy?!-.

Ella le sonrió con cariño -Si Señora, soy yo-.

-Wow cariño, que bella que estas y enorme, casi no te reconozco- dijo alegre pero algo preocupada, al percatarse de sus maletas le dijo -Pasa, pasa, adelante- la mujer castaña se corrió de la entrada dándole así espacio para que la joven pudiese ingresar.

- ¿Quién es querida? - una voz masculina se escuchó que provenía de la cocina, un hombre rubio y canoso salía de este y se encontró con las dos mujeres que aún estaban paradas en la entrada de la casa -Mira cariño, es Amy- le respondió su esposa con una mirada preocupada mientras la joven rubia sonreía sonrojada.

- ¿Cómo esta señor Shortman? - saludo alegre.

-Oh cariño, que grata sorpresa, tanto tiempo- saludo amablemente el hombre - ¿Qué te trae por aquí? - pregunto curioso, aunque al ver las maletas que acompañaba a la joven era evidente el motivo de su visita.

-Me preguntaba si podría quedarme aquí un tiempo, en lo que estoy en la cuidad- le comento.

-Claro que si querida, deja que te preparemos un cuarto, siéntete como en tu casa puedes esperarnos en la cocina... Miles, cariño ayúdame- dijo la mujer mientras arrastraba a su esposo por las escaleras.

Amy reía por lo bajo mientras se dirigía a la cocina donde creía encontrarse con los abuelos, pero al parecer ellos no estaban en casa -Así que el delicioso aroma provenía de la comida de Stella, no me sorprende ella es una muy buena cocinera- dijo tomando asiento.

En una habitación de la planta alta se encontraba los padres de Arnold arreglando un cuarto para la recién llegada - ¿Qué haremos Miles? Sabes que su llegada solo significa una cosa- decía preocupada la mujer.

-Tranquila amor, de seguro solo estará aquí un par de días… es bueno que Arnold haya salido de viaje, tratare de contactarme- trato de calmarla -Ahora vamos, el cuarto ya está listo y de seguro ella tiene que estar cansada- la animo a que bajaran.

-Listo cariño, ya puedes instalarte y descansar… en un rato más estará listo el almuerzo, mientras puedes tomarte una ducha- le dijo amablemente la mujer.

-Muchas gracias por todos señores, siempre me sentí como en casa estando aquí- tomo su bolso y siguió a Miles quien cargaba las maletas de la joven hacia la habitación.

Una vez instalada y refrescada saco de sus maleta una notebook y un folio con papeles, de este saco una fotografía que pego con cinta en la pared -Bien Arnold Shortman, es hora de saber en que andan ustedes tres- dicho esto se sentó en un escritorio y prendió su computador -Ahora si, a trabajar se ha…- pero el sonido de su celular interrumpió su monologo -Hola… si, ya estoy instala, la primera fase ha sido completada te mantendré informada- le informaba a la otra voz del otro lado de la línea, su mirada era completamente seria.

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-Anuncia la llegada del vuelo AL302 a New York- un joven rubio cabeza de balón bajaba del avión, sus ojeras reflejaban la falta de descanso en sus hermosos ojos -Pasare por mi departamento antes de ir con ellos- pensaba mientras se dirigía a buscar un taxi -Resolveré esto de una vez por todas, no dejare que ella me los arrebate-.

¡HOOOOLAAAAA CAAABEEEZOOONEEES!

¿Cómo están? ¡Tanto tiempo!... bien, luego de más de un año aquí hay nuevo capítulo de nuestros mellizos favoritos.

Antes que nada, quiero disculparme por haberme desaparecido por tanto tiempo, por asuntos personales perdí la inspiración e incluso me bloqueé para poder seguir escribiendo.

Además, estoy con un montón de cosas del colegio, es más debería de estar haciendo unos informes, pero la inspiración vino a mí y no podía dejarla pasar. Espero que les guste este nuevo capítulo, la verdad de todo esto está muy cada vez más cerca y también ella.

Quiero que me cuenten si creen que Amy estaba hablando con Helga o con alguien más, ojo no se dejen engañar, ya saben que amo hacerlos creer cosas que no son jaja soy mala lo sé.

También quiero agradecerle a mi amada amiga, compañera y hermana con quien tengo el gran privilegio de trabajar nuevamente junto con ella en este proyecto y también es la creadora de nuestra nueva integrante Amy Pataki quien jugara un gran papel para saber más del pasado de esta pareja que tanto amamos, un aplauso para ella Serenitymoon20 gracias por aceptar mi invitación sabes que amo trabajar a tu lado siempre.

Muchas gracias a todos por leer esta historia y espero que lo sigan haciendo, un fuerte abrazo y nos leemos pronto se los prometo.

Saludos *-*/