Hola, hola, hola!
Aquí sigue la intrepidante historia. Gracias de nuevo a todos los lectores que lo seguís!
NUEVOS CAMINOS.
Tardaron un par de días en llegar de nuevo a la aldea dónde habían dejado a Ino con los tres ancianos.
-¡Son ellos! – Gritó Ino desde la lejanía saludando con la mano.
-Esa mujer es Takana de los Setsu-Haifen, ¿verdad? – Preguntó Rin.
-Sí es ella. – Contestó Kirtash correspondiendo a Ino con un gesto de saludo.
Se encontraron todos de nuevo cerca de la casa dónde se ocultaban.
-Os he echado de menos. – Dijo Ino con una gran sonrisa.
-Habéis vuelto más pronto de lo previsto, ¿qué fue lo que ocurrió? – Preguntó Klaus.
-Tuvieron un pequeño imprevisto con mis padres, ¿verdad? – Dijo Ino dirigiéndose a todos y terminando con su mirada puesta en Kirtash.
-No me digas más, tus sueños. – Dijo Kirtash adivinando. Ella asintió. – Si hubiese sabido que habías dejado todo de esa manera en la villa de la Hoja te hubiese llevado.
-Yo intenté decírtelo. Pero estabas decidido a que me quedara.
-¡Por que no tenía idea de todo esto! – Dijo Kirtash.
-¿Quién es ella? – Preguntó Takana al ver que la parejita no podía apartar su atención el uno del otro.
-Ah, ella es… - Comenzó Kirtash.
-Soy Rin. – Dijo ella sin darle tiempo a terminar.
-Espera. ¿Rin? ¿La ninja médico de la hoja? – Preguntó Ino.
-Exacto. Veo que aún hablan algo de mí. – Dijo ella.
-En Konoha todo el mundo sabe casi todo del resto. – Dijo Ino sonriendo. – Pero se decía que habías desaparecido. Muchos dijeron que habías muerto.
-Pues como puedes comprobar soy de carne y hueso. – Dijo ella sonriendo a Ryoma que se acercaba hacia la reunión.
-¿Así que la conoces Ryoma? – Dijo Klaus sin perder detalle.
-Ya veo, estas aquí por Ryoma. Por eso sabes tanto de todo lo del objeto. – Dijo Kirtash.
-Exacto. – Respondió ella con una sonrisa.
-Cualquiera diría que es la misma con la que salimos de Konoha… - Comentó Haku en un susurro que sólo Ino y Takana escucharon.
-Bueno vayamos a dentro. Os prepararé algo de comer. Vamos.
Entraron en la casa y se congregaron alrededor de aquella mesa central de grandes dimensiones.
-No podemos quedarnos mucho. – Comenzó a decir Kirtash. – Gracias a nuestra querida amiga. – Miró a Ino. – La Hokage me pidió que te llevase de vuelta antes de 3 días aparte de este. Debiste avisarme de que medio pueblo me asaltaría como a un secuestrador asesino nada más verme.
-¡¿Eh?! ¿Eso hicieron? Lo siento no esperaba algo así. Es cierto que tuve que marchar sin decirles nada a mi familia, pero…
-¿Y que esperabas que hicieran? Denunciaron tu desaparición como es lógico. Y entonces todos sospecharon de la última persona con la que te vieron desayunando en un popular restaurante de la aldea.
-Lo siento. – Dijo ella. – Si os supone un inconveniente iré yo misma a aclarar todo el asunto.
-No seas tonta. Nosotros iremos también. – Intervino Haku.
-Gracias. – Dijo Ino ante aquellas palabras.
-Por cierto, he pensado que igual podríais ayudarme con… Bueno si no tenéis nada más importante o si os apetece. – Comenzó a Kirtash mirando más bien hacia Takana y Ryoma. El resentimiento entre Klaus y él seguía vigente. – Quizá podríais ayudarme a encontrar a los que están detrás del objeto. Tengo una serie de informes de la Hokage de la Hoja. Me preguntaba si podríamos analizarlos. – La sala se quedó en silencio unos instantes mientras todos miraban a Klaus, menos Rin que no entendía nada.
-Claro que te ayudaremos. – Dijo Ryoma el cual recibió una rencorosa mirada de Klaus. – Bueno, al menos yo te ayudaré.
-Gracias. – Dijo Kirtash.
-Yo también podría ayudar. Conozco bastantes organizaciones de todo el mundo. Por ejemplo se bastantes cosas de la organización que nos atacó hace dos días.
-¿Quién os atacó? ¿Fue ese Sheridan de nuevo? – Preguntó Ino seriamente.
-Sí. Esta vez con dos ninjas de gran nivel. Pero no pasó nada.
-De paso que vamos de vuelta a la Hoja podría llevaros a la zona dónde se mueven. Los conozco bastante bien. Sólo queda un poco más al norte su guarida actual.
-Seria de gran utilidad. Pero Haku no debería ir con nosotros entonces. Seria meterse en la boca del lobo.
-En ese caso que él se quede en Konoha. Allí lo protegerán. – Dijo Ino. Haku puso cara de pocos amigos.
-¡Que estupidez! Puedo valerme por mi mismo gracias. – Dijo el chico, pero apenas le escucharon.
-Entonces mañana partiremos hacia allí. Después tendréis que seguir solos. Yo tengo asuntos pendientes. – Dijo Rin dejando su mirada en Kirtash y luego en Ryoma.
-Está bien. – Dijo Kirtash de acuerdo con ella.
-¿Y pretendéis que nosotros nos quedemos haciendo papeleo? – Dijo Klaus con tono irónico, simulando que estaba muy indignado.
-Bueno… - Comenzó a decir Ino tímidamente.
-Sí, Klaus. – Dijo Takana interrumpiendo. – Eres igual que un crío.
-Aguafiestas. – Contestó él.
Momentos después Ryoma y Rin se despidieron del grupo hasta la noche. Aquellos dos tenían algo entre manos, eso era claro. El resto se quedaron en la casa discutiendo y revisando los informes de la Hokage Tsunade. Haku en varias ocasiones quiso cambiar el plan de los días posteriores pues no quería quedarse en Konoha. A lo que saltó Takana como si fuera su madre:
-Si no quieres quedarte en Konoha entonces te quedarás aquí conmigo.
Haku acabó aceptando aquel "malévolo" plan.
Momentos después de mirar aquellos papeles parecía que la relación entre Kirtash y Klaus volvía a la normalidad. No habían sacado mucho en claro con aquella cantidad de nombres y datos. Habían llegado a la conclusión de hacer una lista con todos los que pudiesen tener algo que ver. Después del inevitable viaje a Konoha, comenzarían la búsqueda de la lista por la banda de Sheridan al Norte.
Cuando dejaron de rabilar en el papeleo Kirtash se fue a la habitación para tumbarse un rato. Tenía bastantes cosas en la cabeza. El comienzo de la búsqueda, la pelea con Sheridan y sus compañeros, ¿qué era lo que Rin y Ryoma estarían haciendo? Sabía que podía confiar en los dos pero de alguna manera eran los que más le desconcertaban. Las últimas batallas habían sido impactantes. El aura negra de Haku, aquella técnica devastadora de Rin… Era muy misterioso.
Absorto en sus pensamientos Kirtash no se dio cuenta que Ino llevaba un tiempo a su lado. Le había seguido hasta la habitación sin que el reparase en ello.
-¿Qué haces aquí? – Dijo Kirtash algo sorprendido. – Pensé que estarías con el resto.
-Te echaba de menos. – Dijo ella que no dejaba de desviar su mirada de un ojo a otro de Kirtash.
-¿Me echabas de menos? ¿Tan mal te trató Takana? – Dijo Kirtash algo esquivo.
-No, que va. Me ha tratado muy bien. Pero echaba de menos tu voz, tu mirada…
-¿Y no echas de menos a tus padres?
-Lo siento, Kirtash. No quería que ocurriese eso.
-Lo sé, no te preocupes.
-En realidad si los echo un poco de menos. Sé que no están pasando por un buen momento, pero decidí no decírselo. Empeoraría las cosas. Seguramente no me hubiesen dejado marchar. Ya ves que en el momento que te vieron se abalanzaron sobre ti. Sé que me necesitan, pero no puedo evitar sentirme atrapada a su lado.
-Te quieren mucho.
-Lo sé. Pero se preocupan demasiado. Y se preocupan demasiado por la familia y su imagen. Es algo que no me gusta, pero he de asumirlo.
-Tienes suerte de tener a tus padres… - Dijo Kirtash desviando su mirada al techo.
-Sí, eso es cierto. – La conversación se detuvo durante un breve espacio de tiempo. – Oye Kirtash. ¿Qué es lo que sucedió con Rin? ¿Por qué Haku la mira con cierto miedo?
-Ah, fue por la pelea con Sheridan y aquellos tipos. Pocos momentos después de que comenzásemos a luchar algo extraño sucedió. Rin usó una técnica con un humo venenoso que hizo que el cuerpo de uno de los compañeros de Sheridan de alguna manera implosionase. Fue realmente algo extraño. Hizo que Sheridan y su otro compañero, una mujer, huyesen. Tenías que haber visto el estado del cuerpo de aquel hombre. Por su aura diría que era un hombre bastante fuerte, es increíble como en tan poco tiempo y sin esfuerzo Rin hiciese aquella extraña técnica y acabase con él. Por eso Haku está impactado.
-Resulta algo aterrador. – Comentó Ino. – Pero es de esperar que tenga ese poder. Estaba en el grupo con Kakashi y un Uchija cuando era joven. No es para menos. Parece mentira que una ninja médico utilice técnicas tan espeluznantes. Y sobretodo llama la atención por como se comporta y sonríe. No parece alguien que pudiese matar de esa manera tan cruel.
-Cuando la conocimos actuaba de una manera más misteriosa. – Comentó Kirtash.
-Ah, por eso Haku hizo aquel comentario de que parecía otra.
-Puede ser. Yo no lo oí.
-Y… ¿por qué te miró cuando dijo que tenía asuntos pendientes?
-¿Eso son celos? – Preguntó Kirtash divertido.
-¡No!, no. Sólo curiosidad.
-Nada, me miró por algo que me contó.
-¿Y qué es?
-¡Serás cotilla! No te lo voy a contar. Son cosas de ella, si quieres más información tendrás que hablar con Rin.
-Vale, vale. Ya veo que no sueltas prenda.
-Bueno te he contado todo lo que pasó mientras fuimos a Konoha. ¿Por qué no me cuentas qué hiciste tú por aquí?
-Nada en espacial. Takana me ha enseñado muchas cosas de las Revelaciones. Aparte de eso nada relevante. Salvo mis sueños. Soñé con una mujer que no conozco de nada. Aquella mujer estaba hablando con un hombre que parecía como su jefe. Pero de alguna manera no podía entender lo que decían. Así que no me aportó muchos datos nuevos, salvo que seguramente ellos están relacionados con esta misión. El resto del tiempo soñaba con dónde estabas. Como si tuviera una conexión contigo. Pero tú siempre estabas durmiendo y no podía ver nada más. – Estuvieron unos instantes callados.
-Ya veo. Presiento que encontraremos algunas respuestas a todo esto cuando Rin nos lleve hacia Sheridan. – El silencio volvió.
-Bueno iré a ayudar a Takana. Quiere hacer algo especial para esta noche. – Dijo Guiñando en ojo. Le besó en la frente a Kirtash y se alejó sonriendo.
Aquel beso le desconcertó un poco, pero decidió dormir un rato.
Mientras la ayudaba, Takana volvió a preguntar a Ino sobre aquel tema que tanto habían hablado mientras Haku y Kirtash habían estado en Konoha.
-¿Qué tal te fue con él? – preguntó Takana.
-Pues sigue como siempre. Evitando nuestra relación. No entiendo por qué lo hace.
-Es el guardián. Ya te expliqué lo que significaba, es realmente fácil de entender que no quiera aumentar vuestra relación.
-Lo sé, Takana. Sabes que me quejo por quejar. ¡Pero es que es tan frustrante!
Takana comenzó a cantar la canción que Ino ya había escuchado por Kirtash hacía tiempo.
-Esa canción… Le trae muchos recuerdos. Se pone muy triste cuando la oye.
-Yo misma le enseñé esa canción a su madre. Ella la cantaba bastante, le encantó desde que se la di a conocer. Seguramente le recordará a su madre. Klaus no quiere contarme nada, pero se que algo le sucedió. Y no esperes que Kirtash cuente algo. Ese chico es un océano de secretos y dudas. En cierto modo admiro que siga teniendo ese humor.
-Entonces, ¿conociste a su madre?
-Sí, hace muchos años. Fue cuando Klaus y yo llegamos a un pueblecito dónde nos quedamos un buen tiempo. Bueno, yo me quedaría un buen tiempo, Klaus siguió viviendo allí siempre. Aún tiene su casa allí aunque apenas tiene tiempo para pisarla. Allí conocimos a los padres de Kirtash. Ella se llamaba Kaíla. Ya estaba embarazada de Kirtash cuando llegamos. Era una mujer alegre y muy habladora. Si había algo que debía saberse sólo tenías que preguntarle a ella. Pasábamos tiempo juntas entre las tareas del pueblo y en las pequeñas fiestas. Después de tener a Kirtash empezó a tener problemas con su marido y se volvió más cerrada. Ya no hablaba mucho y no nos veíamos apenas. Pronto su marido marchó. Nunca supinos exactamente a dónde, se habían vuelto muy reservados y nadie sabía lo que les pasaba. Dos años más tarde se enteró que su marido había muerto. Entonces vino a mí para contármelo. No quiso contarme los detalles, sólo quería olvidarlos. Así que le enseñé esta canción. Ella quería muchísimo al padre de Kirtash, no dejaba de cantar aquella canción después de lo ocurrido. Yo no tardé en marchar del pueblo. Pero Klaus y alguna gente de allí me dijeron que no tardó en volver a ser la que era. Quizá la alegría de Kirtash le devolvió la vida, o quizá era su manera de enfrentarse a la situación. No lo sé. Murió a los pocos años…
-Es realmente triste. Me gustaría saber algo más. Me gustaría poder ayudar y consolar a Kirtash.
-No desistas. Puede que un día te lo cuente. Aunque no creo que sepa muchos detalles ya que era un niño aun muy pequeño. – Se quedó un rato pensativa. – Klaus es quien tiene todas las respuestas. Pero algo debió de suceder que se empeña en no soltar prenda. Es extraño porque siempre hasta ese momento me lo había contado todo.
-Gracias de todas maneras Takana. – Dijo Ino y la abrazó con sentimiento.
Nada nuevo ocurrió en la cena. Takana e Ino había preparado toda una variedad de platos realmente buenos. Seguramente aquella sería la última reunión en la que estarían todos ellos. Rieron, comieron, bebieron discutieron y hasta cantaron. Aquella fue una gran noche a recordar, ya que las próximas no serían tan buenas. Antes de la medianoche todos se fueron a acostar. Al día siguiente todos ellos abandonarían la casa. Debían descansar para el viaje.
