¡Hola! .o. / ¡No me maten! D: ¡La universidad se está encargando de eso!.Dx Empezó su ciclo otra vez y reuniones para la tesis de grado me dejan sin tiempo. Q—Q Espero que disfruten el cap y me cuenten sus opiniones. Es muy probable que para el 14 actualice, ya saben ¡San Valentín llegó! Y como no tengo novio, me desquitaré escribiendo. xD La cuestión es que ya llevo la mitad del cap 12. Les gustaría un One Shot de regalo ¿De qué pareja quieren? EwE Solo díganmelo… por review o por inbox. El trece se cierra la votación. La pareja que más piden lo obtendrá. Sin más, disfruten el cap… .o. /


Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, pertenece a Hiro Mashima.


Referencia De Lectura

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.


CAPITULO XI


~Semana y Media~


Abrió los ojos con pereza y observó que a través de la ventana de abiertas cortinas azules aún no entraba la luz del sol.

Eso era bueno.

Todavía no era hora de levantarse y siendo sincera con ella misma no quería hacerlo, dormir en los brazos de su rubio hombre era tan cómodo y cálido que le gustaría quedarse todo el día así...

Subió un poco su mirada para observar el rostro del pikachu durmiente y encontró que su rostro parecía algo triste «¿Qué estaría soñando?» Por alguna razón la cara que tenía le recordó cuando lo había conocido, de eso hacía tantos años...

De eso estaba tan agradecida.

El sueño le volvía a ganar, besó el pecho de Laxus y le deseó mejores sueños, mientras cerraba sus ojos no observó que el rostro de su chico engreído cambiaba al de uno más pacífico, su sueño avanzaba al parecer por un mejor camino.

-0-

Desde lo sucedido con la chica de cabello blanco había estado distraído completamente, aunque la mayoría de personas no se daba cuenta que él los ignoraba más de lo normal.

Laxus nunca había sido muy social que digamos, sin embargo, en esa pantomima de beneficencia se encontraba una persona que podía llamarse amigo del chico, y justamente él, junto con su largo cabello verde se acercaba al rubio malhumorado.

― ¡Laxus Samaaa~! ―Un chico alto, delgado y de cabello verde se acercó con un fervor evidente al chico rubio― ¡Me alegra verle! ¿Pero por qué la cara larga, Laxus Sama?

― ¿¡Podrías dejar de ser tan ruidoso, Freed!?. Estás llamando demasiado la atención ―Lanzándole una mirada mortal a una chica que sonrojada los miraba mucho, siguió tomando de su copa de ponche frutal― Y es obvio que iba a estar acá, el viejo es uno de los principales donadores.

― ¡Oh, es verdad Laxus Sama! Tonto de mí. Pero aún no me ha respondido el por qué la mala cara. ―Acomodando su largo cabello verde por sobre su hombro lo miró preocupado.

― ¡Que no es obvio! Es porque me tienen de niñera.

Jamás admitiría que estaba preocupado por la chica peliblanco de hace unas horas.

― ¿Niñera, Laxus Sama? ¿De quién?

― Obvio que de Lucy, ¿A qué otra mocosa voy a estar cuidando? ―Frustrado lo miró como si fuese un idiota por preguntar algo tan obvio.

―Pero, Laxus Sama ¿Dónde está Lucy San? ―Observó a izquierda y derecha del rubio sin dar con la pequeña rubia.

―Es obvio que está a mi la.. ¿Lucy? ―Dio una vuelta completa sobre sí mismo y se dio cuenta que la rubia no estaba― ¡Maldición! ―Sin decir más se abrió paso por entre la gente buscando a la niña que debía de estar cuidando. El chico peliverde se le quedó viendo sorprendido y decidió ayudarlo, con el rostro sonrosado se fue al lado contrario de donde su Laxus Sama se había ido.

Sin embargo, encontrar a una pequeña niña rubia en un salón lleno de gente elegante, bailando bailes elegantes con hipócritas sonrisas elegantes, no era cosa fácil, y la cara de frustración con un poco de angustia del chico rubio lo dejaba muy claro.

Treinta minutos después no había encontrado a su pequeña prima, sintió el pecho oprimido por la preocupación y su respiración se hacía trabajosa, de pronto se sintió asfixiado, sacó su celular y decidió dejar su orgullo de lado y llamar a sus tíos.

«Si a Lucy le pasaba algo…»

Ese pensamiento lo hizo moverse más rápido hasta la zona del jardín externo para alejarse del ruido y hacer la llamada, estaba a punto de marcar el botón de llamada cuando escuchó la voz de una chica cantando...

"Wasurenaide
Kaeru bashou ga
Kaeru bashou ga aru kara
Matteiru hito ga iru kara"

La dulce y suave voz lo distrajo de su acción principal, de pronto se sintió calmado, respiró hondo y apretó la tecla de llamada.

Pero antes de que le contestasen del otro lado de la línea colgó. Una voz más que conocida para él le pedía a la chica que terminaba de cantar que lo volviese a hacer.

Acababa de encontrar a su pequeña prima.

Se acercó en silencio y observó con sorpresa que la peliblanco en la que había estado pensando era quien cantaba para la pequeña rubia, por un momento pensó en seguir oculto y escuchar de nuevo la canción de hacía un momento pero la peliblanco ya lo había visto y lo dejó muy claro.

―Un hombre que se queda observando a dos jovencitas en la oscuridad o es un pervertido o es un acosador. ―Las palabras llenas de malicia de la peliblanco fueron inmediatamente entendidas por el chico.

― ¡Mamá me dijo que si me encontraba con un pervertido gritara! ―La pequeña rubia hizo una respiración profunda para gritar al máximo de su capacidad pulmonar, pero en media inhalación fue detenida por un Laxus nervioso y colorado.

― ¡Soy yo, Lucy! ¡Y te he estado buscando, pequeña mocosa! ¿¡Por qué demonios te alejaste de dónde estaba!?

― ¡Lasmsusm nmii mno mne pnoníam atemciónm! ―Fue la respuesta de la rubia.

― ¿¡QUÉ!?

―LASMUSM NMII MNNO MNE PNOMIAM ATEMCIÓNM!

― ¡NO TE ENTIENDO!

―No soy una experta pero… Si no le quitas las manos de la boca no podrá hablar muy bien… ―La peliblanco se golpeaba la frente ante tal situación absurda.

― ¡Oh, demonios! ―El rubio aún más rojo que antes soltó a su pequeña prima quien cayó de rodillas recuperando el aliento― Eso, eso, ¡Eso te pasa por irte por tu cuenta, pequeña diablilla! ―Le dio un pequeño coscorrón a la cabeza de la niña― ¿Por qué te fuiste a andar sola?

―¡LAXUS NII NO ME PONÍA ATENCIÓN! ―Con un gran grito y un puchero en la cara la rubia se sobaba la cabeza y amenazaba a romper en llanto― ¡Te estaba contando el cuento que inventé y no me escuchabas! ―Sorbiéndose los mocos que amenazaban a salir junto con las lágrimas la pequeña rubia lo miraba de forma acusatoria.

― ¡Esa no es una razón aceptable! ¡De todas maneras nunca pongo atención a tus cuentos! Siempre son princesas y unicornios… ¡Son aburridos! ―Devolviéndole la mirada a la pequeña, el rubio trataba de justificarse.

―Laxus Nii… Laxus Nii… Nunca… ―Sin poder contenerse más la pequeña rubia rompió en llanto.

El llanto de una niña se dejaba oír por todo el jardín, y también el sonido de un fuerte golpe.

― ¡Auch! ¿Qué te pasa? ―El rubio se sobaba la cabeza mientras trataba de retener las lágrimas que se le querían escapar.

― ¡Ara! Solo quería saber si esa cabezota tenía un cerebro adentro. ―Una sonrisa terrorífica por parte de la peliblanco hizo que el ojiverde quedara pálido. ―Y por como sonó, ¡Está bien hueca! ―Sin más, la chica se agachó a consolar a la pequeña chica― No te preocupes pequeña, los hombres suelen ser medio brutos. Lo más seguro es que tu hermano sea un poco tonto y no pueda entender tus cuentos. ―Gracias a estos razonamientos la pequeña ojicafé se iba calmando poco a poco, y el ojiverde iba acumulando enojo.

―En…entonces… Laxus Nii… ―Secándose las lágrimas con sus pequeñas manos la rubia miraba a la chica peliblanco― Laxus Nii no tiene la culpa… desde ahora le hablaré más despacio para… para que me entienda… ―Volviendo a ver al rubio la pequeña vocalizó su anterior pensar― ¡Dis – cul - pa La - xus- Ni - i! ―Ambas mujeres dirigieron una mirada de pena al rubio.

El chico estaba a punto de explotar, en especial por la risita que fallaba en ocultar la peliblanco.

Estaba a punto de dejar las cosas claras cuando el sonido de un celular lo detuvo.

― ¡Oh, creo que es el mío! ―La joven ojiazul sacó su celular de la chamarra y contestó. ―¡Mira al habla! Claro. Si. Espero llegar temprano a casa. ¡No olvides terminar la tarea!. No, lo siento, no podré llevar esta vez. Umm… no te preocupes estoy bien. Hablamos cuando llegue a la casa. Bien, no le abras a algún extraño. ¡Bye bye! ―Colgando el teléfono no pudo evitar un largo suspiro de cansancio.

― ¿Mira Nee? ¿Estás bien? ―La pequeña la miraba preocupada.

― ¡Oh, sí! Era mi hermanito. ―Sonriendo con dulzura le palmeó la cabeza agradecida por su preocupación.

―Oye… ―El rubio sabía que ella ocultaba algo «¿Por qué le pareció más una mamá preocupada que una hermana cuándo habló por teléfono?»Ya que cuidaste de ésta mocosa, te debo una. ¿Necesitas qué te ayude en algo? ―Su propuesta era sincera, sentía que se lo debía no solo por lo de Lucy sino también por lo de antes, a la peliblanco se le notaba un poco hinchada la mejilla derecha, probablemente ahí fue donde el tipo la había abofeteado antes de que él llegase.

Cerró sus puños enojados por su impotencia en esa situación por la que se sentía culpable.

― ¿Eh? No, no te preocupes. También me gustaría que alguien cuidase de mi hermanito si se perdiese. Claro, asumiendo que yo fuese tan torpe e irresponsable como para perderlo de vista. ―Con la malicia rezumando en la sonrisa la peliblanco parecía divertirse a costillas de un rubio al que parecía que las venas de la frente le iban a estallar.

―Para empezar ella no es mi hermana, es mi prima. Y segundo, ella se escapó. ―Con una mueca que intentaba ser una sonrisa el rubio se arrepentía un poco de querer ayudarla.

― ¡Ara! Ahora entiendo por qué ella si es inteligente.

― ¿Qué estás insinuando?

―Yo, nada. Solo digo que la pequeña no tendrá problemas en su educación.

―Acaso quieres decir qué…

―Yo no quise decir nada, yo dije lo que dije….

La pequeña rubia miraba sonriendo de uno a otro como si se tratase de un partido de ping pong.

― ¡Pequeña demonio! ―El rubio cerraba los ojos para evitar soltar su furia. ―Te voy a dejar las cosas en claro… No sé quién te crees que soy…

― ¡Bye bye, Lucy Chan! ―La ojiazul se daba la media vuelta y dejaba hablando solo al rubio.

― ¡Oi! ¡NO ME DEJES HABLANDO SOLO MUJER!

― ¡Ara! No sabía cuánto tardaría el discurso y aún tengo que ver como recupero mis cosas. Escríbelo y si nos volvemos a ver lo leeré. ―Restándole importancia con su mano volvió a caminar.

― ¡YA SÉ! ―La voz aguda de la pequeña ojicafé le ganó al reclamo que el rubio estaba por hacer. ― ¡Laxus Nii, ayúdala a recuperar sus cosas! Mira Nee me dijo que tenía que ir por su bolso a la cocina pero que había un ogro malo que no la dejaría entrar. ¡Laxus Nii, serás un héroe! ―Los ojos de la rubia brillaban de emoción, era como si sus cuentos se hiciesen realidad.

― ¡¿QUÉ!? ―Esa fue la respuesta del "héroe"

― ¡Oh! ―La rubia se tapó la boca con sus manitas― ¡Olvidé que tenía que hablarte lento! La - xus Ni- i… A – yú – da - la a re - cu... ¡Itte! ―Un coscorrón la detuvo. La risa de la peliblanco se dejó escuchar sin tapujos.

―Esto es por tu culpa… ¡No te rías! ―Con una mirada asesina el rubio logró que la ojiazul dejará de reír― ¡Y en cuanto a ti mocosa, no tienes que hablarme así!

―Pero…pero… ―La rubia se trataba de quitar la mano del rubio de su cabeza.

― ¡Las mujeres son un dolor en el…! ―No terminó la frase porque sabía que su prima lo acusaría de decir groserías a su tía y esa era otra mujer que era mejor mantener contenta. ― ¿Por dónde se entra al cuarto de empleados?

― ¿Eh? ―La peliblanco lo miraba confundida.

―Y luego dices que yo soy el lento… ¡Iré por tus cosas, mujer! Supongo que habrá alguien que me diga cuales son las tuyas. Así que ¿Por dónde?

―Espera, no tienes por qué…

―Sí, sí tengo. Y ésta mocosa me reclamará toda la vida si no te ayudo con el "ogro". Así que, déjame tener una vida libre de los reclamos de ésta soñadora. ―Con cara de fastidio le insistió.

―Eres más raro de lo que pensé… ―Con una sonrisa extraña la peliblanco se sacó una cadena larga de la chamarra. ― ¡Ten! Es la llave de mi locker, el número siete. La puerta detrás de la fuente que se ve allí adelante es la que lleva al cuarto de empleados.

―Esto lo hace más fácil. Te dejo a Lucy un rato más. ―Empezó a caminar y se detuvo― Oye, si veo al "Ogro" ¿Quieres que le dé algún mensaje?

«Muérete maldito ¿Tal vez? Yo sí le diría eso» Pensó el rubio.

―Ni siquiera sabes quién es… ¡Déjate de perder el tiempo y cumple tu misión!

El rubio alzó los hombros y siguió caminando hasta desaparecer en la puerta detrás de la fuente.

―Mira Nee, aunque Laxus Nii parezca un peleón en realidad es bueno. ―La niña tomaba la mano de la mayor.

―Sí, lo sé, Lucy Chan. Es por eso que es divertido molestarlo. ―Las dos chicas rompieron en risas.

Llegar al cuarto de empleados fue fácil, mirar de manera asesina al ogro que parecía custodiar el locker número siete también lo fue.

―Creí que mi abuelo le dejó en claro que dejará tranquila a la chica. ―Utilizando su voz más peligrosa el rubio se acercó al locker― Espero que usted no tomé a menos los apellidos Dreyar o Heartfilia… señor. ―Vio palidecer al hombre.

Por primera vez disfrutó realmente el poder que su apellido le podía dar.

Introdujo la llave en el candado del locker y lentamente sacó las pocas pertenencias que habían adentro, le pareció curioso encontrar dos bolsos. Uno tenía un estampado de flores y otro de serpientes. "¡Vaya combinación!"

―No, señor… yo no… solo venía… venía a… ¡Oh, sí! Venía a dejarle el pago a Mira…

―Señorita Strauss, para usted.

―Sí, sí… lo siento… el pago de la señorita Strauss…

― ¿Y bien?

― ¿Disculpe?

― ¿Dónde está el pago?

―Éste… verá…

― ¿Está usted haciéndome perder el tiempo con una mentira? ―«Con las ganas que tengo de romperte la cara por tocarla... estás peligrando, maldito»

―No, no… claro que no… pero pienso que sería mejor dárselo a ella en persona…

―…

―Lo que pasa…

―…

―Se..señorito…

―…

―I…ré a mi oficina, creo que lo olvidé ahí… ―Sin decir más el tipo se retiró como si una puerta del infierno se hubiese abierto ante él.

―Disculpe… ¿Usted es amigo de Mira? ―Una chica de cabello morado acababa de entrar al cuarto de empleados.

―En este momento soy más como su recadero… ―Señaló los bolsos, el suéter y la bolsa de plástico que había sacado del locker.

―Bueno, en realidad uno de esos bolsos y el suéter son míos. Mira y yo compartíamos locker, estaba esperando que ese idiota se fuese para poder llevarle el bolso a Mira. Cuando lo intenté la primera vez me sacó a la fuerza. ¡Es un imbécil! ―Sacándole la lengua a la puerta por donde el ogro había salido, la pelimorado continuó.― Me alegra que usted pudiera ayudarla. ¡Muchas gracias! ―La chica de cabello morado le hizo una reverencia.

El rubio solo asintió educadamente ante la amable amiga de la peliblanco.

―Bueno, salude a Mira por mí. Dígale que rezaré para que consiga un empleo pronto. Mira estaba preocupada porque se aproxima la matrícula de la escuela de su hermano. Ya sabe, es difícil para ella ya que ella paga todo y no tienen más familia. ―Como no hubo más que silencio incómodo, la pelimorado optó por retirarse― Creo que mejor me voy, si él me ve aquí me regañará. ―Con una inclinación de cabeza la chica dejó la habitación.

― ¿Ella paga todo? ―Susurró el rubio.

La corriente de sus pensamientos que empezaban a unir piezas se vio interrumpida con la llegada del ogro.

―Ya era hora. Espero que el salario esté completo. ―Tomando el sobre que temblorosamente le extendía el hombre le continuó hablando― Averiguaré si esta era la cantidad correcta, si hay un billete menos… bueno, ya imaginará.

―No, señor. ¡Le juro que esta todo! Ni siquiera le cobré la tarta que se comió. ―Y era verdad, incluso añadió un extra por el miedo de la amenaza que le habían hecho tanto el abuelo como el nieto.

― ¡Tsk! Lo de la tarta fue culpa mía. ―Sacando su billetera le arrojó unos cuantos billetes― Eso es más de lo que valía. ―Volvió a meter lo que no era de la peliblanco al locker y le puso el candado mientras el ogro levantaba los billetes que le había tirado.

Cuando tomó las cosas de la ojiazul ya él otro se había ido. Laxus suspiró y salió del cuarto de empleados. Antes de llegar a la puerta que daba al jardín se topó de nuevo a la pelimorado.

―Disculpe, ¿Podría darle esto a Mira? ―La chica le extendió con dificultad dos grandes bolsas negras con manigueta― Son sobras. ―Explicó al ver la cara extrañada del rubio― Siempre nos permiten llevarnos algunas. ¡Son de gran ayuda! ―La chica hizo una reverencia y se fue a seguir trabajando.

El rubio quedó sumido en sus pensamientos todo el camino de vuelta a donde estaba su pequeña prima y la ojiazul.

Al verlo llegar con tres bolsas en las manos y un bolso grande de flores en el brazo ambas rompieron a reír de nuevo.

― ¡Ara! ¡Jajajajaj! Ese bolso hace que te veas más amistoso. Cuando quieras hacer amigos me lo puedes pedir prestado.

― ¡Tsk! ¡Muy graciosa! ¡Ten! ―Le dio las bolsas y se quitó el bolso de encima.

―Ummm… Estás bolsas no son mías. ―Mira miraba extrañada las bolsas negras.

―Esas bolsas te las envía la chica que compartía el locker contigo. Y por cierto, ella ¡SI! que es amable y educada. ―Esperaba que la peliblanco entendiese la indirecta.

― ¡Kinana Chan! ¡Claro que sí, ella es una persona espléndida! ―Y volviendo a ver al rubio levantó una ceja― ¡Ara! ¿No será que te enamoraste de ella? Te lo advierto, ella tiene novio.

― ¡¿Qué demonios tienes en tu cabeza, mujer!? ―Un poco más, un poco más y la vena de su frente explotaba.

―Bien. ¡Esto será de gran ayuda!. Apenas pueda la llamaré para agradecerle. ―Sonriendo se agachó hasta la altura de la pequeña rubia y la abrazó― También gracias a ti, Lucy Chan. ¡A sido muy divertido hablar contigo, pequeña! Ya me tengo que ir, así que es hora de despedirnos. ―Las dos chicas se abrazaron tiernamente― Y en cuanto a usted, señorito… ―La peliblanco se levantó y lo señaló― Ponga atención cuando una mujer le habla, ese es el camino para ser un hombre de bien.

― ¡Tsk!

―Y también…

― ¡Otro sermón! Espera… Antes de que se me olvide, me topé al ogro y lo convencí para que me diera tu pago, está en tu bolso. ¡Y antes de que me reclames, no revisé tu bolso!

― ¡Gracias! ―Poniéndose de puntillas besó la mejilla del rubio― ¡Muchas gracias! ―Lucy le había contado que habían visto su situación con su ex jefe y le contó también que desde entonces el rubio había estado molesto.

Con las mejillas sonrosadas y los ojos llorosos la ojiazul le sonreía agradecida al aturdido ojiverde.

― ¡Es como en mi cuento! ¡Laxus Nii, salvaste a la princesa! ¡Ahora se casaran y vivirán felices para siempre! ―La rubia chillaba de emoción.

― ¿¡QUÉ DICES MOCOSA!? ―Ya el rubio no recordaba cuantas veces se había sonrojado esa noche.

―Entonces, me despido. ―La chica peliblanco tomó las bolsas y sin volver a verlos empezó a caminar.

Sí, también estaba avergonzada.

Le había besado sin pensar.

― ¡Cuidate, Mira Nee Hime! ―La rubia movía su manita despidiéndose.

― ¡Tsk! ¿Hime? ¿Qué tiene de princesa una mujer que carga con esa facilidad esas pesadas bolsas?

―Laxus Nii, eres peor que un niño. ―La rubia movía su cabeza de forma desaprobatoria.

― ¿Qué dices mocosa?

Mientras ambos discutían la peliblanco se perdía de sus vistas.

A pesar del gran interés que despertó la peliblanco en el rubio, no averiguó más de ella.

Le pasó por la mente hacerlo, pero se sintió un acosador al intentarlo. Solo averiguó que ella vivía sola con su hermano menor y que luego de ese incidente había empezado a trabajar en un restaurante como mesera.

Cuando su abuelo se enfermó gravemente y varias responsabilidades correspondientes a su apellido y familia recayeron sobre él, el asunto de esa chica se fue desvaneciendo de su mente, pasaría bastante tiempo para que la casualidad, como muchos osan llamar al destino, los juntase de nuevo...

Y unos cuantos años más pasaron para que Laxus y Mirajane compartieran un amanecer en los brazos del otro.

-0-

Ya había pasado una semana y media desde que la casa se mantenía relativamente tranquila.

Sin embargo, era más que obvio de que la familia estaba tensa. Jellal, el miembro que faltaba en esa familia no se había comunicado con ellos en todo ese tiempo, y eso era lo que los tenía en esas condiciones.

Según lo que pudo averiguar la pelirroja, era normal que cuando Jellal visitaba a su prometida no se comunicará con ellos, lo extraño era que su estadía se extendiese por tanto tiempo. Generalmente dos días eran lo máximo. Erza estaba curiosa del por qué, pero detuvo su lengua, sabía que Mira notaría que esa curiosidad era extraña y empezaría a hacer preguntas. Por el momento era mejor que la peliblanco no supiese nada de lo que pasó entre ellos.

«No sería buena idea invocar al demonio» Pensó la pelirroja.

Así que moviendo su cabeza para despejarla se concentró en las cartas que tenía en la mano.

―Er Chan, es tu turno. ―La peliblanco sonreía. No era buena señal. La pelirroja observó el monte de cartas.

Mira había tirado un ¨Tome Cuatro¨. Y no solo eso, debajo de ese ¨Tome Cuatro¨ había un ¨Tome Dos Rojo¨ de parte de Lucy, debajo de éste estaba un ¨Tome Dos Verde¨ que había sido puesto por Obaba Sama mientras gritaba ¡UNO! Y como si fuese poco, debajo de ese estaba un ¨Tome Dos Azul¨ que había puesto un pelirosa...

«¿En qué momento prepararon esa masacre?»

Observó a las personas sentadas en la mesa de la cocina. Definitivamente...

«¡Esto es una guerra!»

Cerró sus ojos y sonrió...

Un ¨Tome Dos Amarillo¨ se acumuló en la pila.

―¡JAJAJAJAJJAJA! El hielito degenerado se sacó el premio. ¡Vamos chico bóxer toma las doce cartas! ¡JJAJAJAJAJAJAJA! ¡Perderás este juego y tendrás que comprar helados para todos! ¡JAJAJAJJAJAJAJJAJA!

―No sé de qué hablas, lagartija pastel. ―El chico pelinegro sonrió con maldad mientras tiraba una carta― Mejor comienza a contar las dieciséis cartas que te tocan. ―El pelirosa incrédulo miró el ¨Tome Cuatro¨ que descansaba por encima del ¨Tome Dos Amarillo¨ que la pelirroja había puesto.

―¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ―Mientras el pelirosa se transformaba en una estatua de piedra todos en la mesa no aguantaban la risa.

― ¡Deja el drama, pelo de chicle! ¡Dieciséis cartas! ¡Vamos tómalas! ―Con la maldad en su rostro el pelinegro le alcanzaba la baraja para que tomará las cartas.

― ¡Ustedes hicieron trampa! ―El pelirosa sollozaba con cada carta que tomaba.

― ¡Ara! ¿Dices qué yo hice trampa? ―Mira le sonrió con dulzura.

― ¡NO! ¡Mira, tú no! ―El sudor corría por la frente del pelirosa.

―Entonces… lo dices por mí, jovencito. ―La anciana se acomodó los anteojos de sol que nadie supo de donde habían salido.

― ¡NONONO! Tampoco por usted, Obaba Sama… ―La abuelita mafiosa le daba tanto miedo como Mira.― Lo digo por Calzoncillo Man. ¡Por este tipo que tengo a mi lado! –Señalando al pelinegro se levantó de la mesa― ¡De seguro que tiene cartas escondidas!

― ¡Que dices lagartija de caño! ¿Quieres ver que no tengo nada que ocultar? ―No había terminado de decirlo cuando una camisa negra salió volando y unos pantalones de mezclilla azul caían al suelo― ¡No necesito esos trucos para hacer que un idiota pierda! ―Puso sus manos en el borde de sus bóxer para bajarlos cuando el grito de Lucy y el golpe de Erza lo detuvieron.

― ¡No tienes que desnudarte para probarlo! ―La pelirroja ya preparaba otro golpe.

― ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! Te lo mereces por exhibicionista. ¡JJAJAJAJAJA! ¡AUCHHH!

― ¡Esto también es tu culpa, Natsu! ―El golpe que estaba preparando terminó descargado en la cabeza del pelirosa― ¡Ahora vístete, Gray! ¡Y termina de tomar las cartas, Natsu!

Lucy y Mira asintieron.

Gray y Natsu se sobaban sus cabezas.

Erza se sentó luego de imponer agua.

Y Obaba Sama se limpiaba la sangre de la nariz mientras pensaba en que los hombres jóvenes tenían todo muy bien puesto.

Cuando se reanudó el juego y Lucy colocó un ¨Cinco Verde¨ Obaba Sama colocó un "Siete Verde¨ y ganó la partida.

Por supuesto, el pelirosa… Perdió.

―¡Siiii! ¡Helados para todos! ―Emocionada Mira se levantó de su asiento. ― ¡Para mí de vainilla!

― ¡Chocolate!

― ¡Fresa!

― ¡Mora!

El pelirosa lloraba en una esquina.

―Cuando traigan el mío lo guardan en el congelador, iré a hablar con los señores sobre las cuentas de la semana. ¡Tengan buen día, jovencitos! ―La anciana se retiró sonriendo.

Aún no había nacido la persona que le ganará en algún juego relacionado con las cartas.

―Supongo que será mejor que vaya a comprar los helados ya… ―La entidad rosa que estaba en el rincón se levantó de pronto.

―Natsu Kun… No es necesario que me compres un helado. No te preocupes. ―La rubia de ojos café miraba preocupada al chico.

― ¿¡Qué dices, Lucy!? Una apuesta es una apuesta. Es mi deber de hombre pagarla. –Con una sonrisa de chico genial se acercó a la chica― Por cierto, no dijiste que sabor querías.

―Yo… ―Él estaba cerca-

― ¿Y? ―Una sonrisa más grande.

―Yo… este… ―Él estaba más cerca…

―Dime, dime…

―Y…yo… ―«¿Por qué se acercaba cada vez más?» Su cara le ardía por la cercanía.

― ¡Ya entendí! Aún no sabes que escoger… ¡Genial! Entonces vamos juntos a la heladería. ―Sin importarle nada más tomó a la rubia de la mano y casi corriendo se la llevó con él.

Aunque había perdido en el juego, el pelirosa sentía que él había terminado con el mejor premio.

«¡Tengo a Lucy para mí solo!»

Era lo que pensaba el pelirosa mientras con una sonrisa y un sonrojo sujetaba la mano de la rubia.

― ¡Espera, Natsu! Lucy tiene que… ―El chico de cabello negro le gritaba al viento.

El pelirosa ya había desaparecido tras la puerta.

― ¡Demonios! Se supone que solo venía a ver las fotos y a recibir mi pago…

― ¡Lo oíste, Er Chan! Nuestro hijo solo viene a visitarnos por el dinero. ―La ojiazul se limpiaba unas lágrimas invisibles.

― ¡Oh, ya veo! Así deben de sentirse los cajeros automáticos. ¡Qué triste! ―La pelirroja secundaba con las lágrimas inexistentes a su amiga.

― ¡Basta con su papel de madres! ¡Y los cajeros automáticos no sienten! ―El pelinegro fruncía el ceño molesto.

― ¡Ara, Er Chan! Esto es un record, ya frunció el ceño.

― ¡Tienes razón! ¿Cuánto tiempo duró esta vez?

―Treinta y ocho segundos… ―Mira observaba su móvil― Definitivamente un nuevo record.

― ¡Yey! ―Ambas mujeres chocaron las palmas de sus manos.

―Ustedes dos… ―El ceño se profundizaba aún más.

―Y pensar que hace un rato se estaba divirtiendo… ―La ojiazul susurraba a la pelirroja utilizando un abanico para tapar su boca.

―Ya sabes Mira, la pubertad y sus cambios hormonales. ―La pelirroja respondía disimilando con su mano.

Erza aún no dominaba la técnica del abanico.

― ¡YO YA SUPERÉ LA PUBERTAD! ¡Y jugué porque ustedes me obligaron!

―Mira, ¿Crees que sea ¨eso¨?

―Definitivamente es ¨eso¨, Er Chan.

― ¿A qué se refieren con ¨eso¨? ―Sabía que no debía preguntar pero ellas se pusieron serias

¿Tal vez era algo importante?

―Verás Gray… ―Comenzó la ojicafé.

―Puede que sea a causa de Andrés… ―Continuó la peliblanco

― ¿Andrés? (*) ―«¿Tendrá que ver con las fotos?» Pensó el pelinegro

―Cada veintiocho días…

― ¡ME LARGO! ―Rojo como un tomate por el enojo y la vergüenza se dirigió hacia la puerta, estas mujeres lo sacaban de quicio.

― ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJ! ¡Espera…espera, Gray! ―La pelirroja se sostenía el estómago a causa de la risa― ¡Ya…ya! Es que has estado muy pensativo desde hace días. ¡JAJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJ! ―La chica trataba de hablar pero la risa apenas le permitía respirar.

Y ni que hablar de la peliblanco, ella solo podía reír y golpear la mesa con su mano.

― ¡TSK! ¡Bonita manera de preocuparse! ―El pelinegro respiró hondo y lleno dos vasos con agua― Tengan, se van a morir si siguen así.

― ¡Jajaja! Gracias Gray. ¡Jajaja! ―La pelirroja comenzó a tomar tratando de no atragantarse. La peliblanco prefirió terminar de reír.

― ¡Bueno, bueno! Se están pasando… ―El chico se sentó en la silla que ocupó durante el juego.

― ¡Jaja! Sí, tienes razón. ―La ojiazul tomó un gran respiro para controlarse. La ojicafé se sentó también.

― ¿Creen que la lagartija desteñida dure mucho?

― ¡Ayyy! Me duele el estómago por reírme… ―La pelirroja terminó de tomarse el agua e inhaló profundamente antes de responder― Es probable. Ya deberías conocer la respuesta.

― ¡Que fastidio!

―Oye Gray Kun, la peliblanco se limpiaba las lágrimas de risa. ¿Has hablado con Juvia Chan? Parecía que se llevaban muy bien. ―Las miradas de ambas mujeres de clavaron curiosas en él y aunque lo intentó evitar, se sonrojó.

―N..no.

― ¿No? ―Ambas mujeres se unieron a coro.

―No es como que nos conozcamos mucho…

―Humm… Entonces para comérsele la boca de un beso está bien, pero para llamarla o mandarle un mensaje necesitan conocerse más… ¿Eh? ―La pelirroja fue la que habló pero ambas le dieron la mirada de ¨Eres una basura de hombre que utiliza a las mujeres para sus bajas pasiones y después las olvida como si fueran un juguete viejo que te dio alguna tía para navidad¨

Sí, esa mirada exacta.

― ¿¡Có... Cómo saben lo de los besos!?

―Oh, fue más de uno… ―Esta vez fue la peliblanco quien habló― Gray Fullbuster, estás actuando de una manera en la que tienes que ser corregido.

―Espera, Mira… ―«¡Maldición! Dijo mi nombre completo»

―Secundo la moción, Mira. ―Ambas mujeres se levantaron y caminaron hacia su silla.

― ¡Esperen, esperen! ¡No es lo que piensan!

―Ummm… ―Pelirroja junto a él.

―… ―Peliblanco detrás de su silla.

― ¡ME DIO VERGÜENZA Y NO LO PEDÍ EL NÚMERO! ―Gritó rápidamente y cerró sus ojos esperando su castigo. «¡Espero sobrevivir!» Fue su pensamiento más fuerte. Solo sintió un golpecito en su frente y luego escuchó como las dos se volvían a sentar y el coro de sus voces.

― ¡Lo supusimos!

― ¿Qué?

―Bueno, Gray Kun. Las madres saben qué clase de hijos tienen y ni tu ni Natsu son de esa clase de hombre. ¿Nee, Er Chan?

―Hai, Mira. ―De nuevo ambas mujeres chocaban sus manos― Y lo que está en tu frente, es el número de teléfono de Juvia Chan.

― ¿Su número? ¿Cómo?

―Somos sus amigas, Gray Kun. Por cierto, Er Chan te pegó el papel con saliva.

― ¿¡Ehhh!? ―Se levantó como un resorte y se fue a lavar la cara mientras guardaba el papel, no tardó mucho en escuchar las risas de las mujeres.

―Debería sentirme ofendida, pero su reacción fue muy graciosa. ¡Jajajaja!

― ¡Ustedes son un par de demonios!

― ¡Jajajaja! Conocerás demonios si no la llamas, Gray Kun. ―Mira lo miró dulcemente.

― ¡Tsk! Ya entendí…

―Ten. ―La pelirroja se levantó y le pasó una toalla de cocina para que se secará la cara. ―Recuerda Gray, cuando necesites ayuda en cuestiones del corazón siempre tendrás a Mira. ―La puerta de la cocina se abrió en el momento en que la pelirroja abrazaba al pelinegro― Y yo estoy para ti, siempre lo estaré.

― ¡Vaya! Imaginé que todos estaban en la cocina, y no me equivoqué. Lamento interrumpir. Solo vine por algo de comer. ―El recién llegado miró la escena de los abrazados y caminó directo al refrigerador.

― ¿Jellal? ―La peliblanco lo miró sorprendida.

―Sí, yo. ―El peliazul sacó unas cuantas frutas que ya estaban cortadas y tomó una caja de jugo.

― ¿Estás bien? ¿Acabas de llegar? ¿Quieres que te prepare algo? ―Se levantó de su silla y se dirigió a la cocina.

―No, no te molestes Mira. En realidad lo que más quiero es dormir. Comeré para la cena. Así que nadie me moleste en mi habitación. ―Con una mirada fría se dirigió a Erza que había soltado al pelinegro y parecía confusa al verlo ahí― Entendido, señorita Scarlet. ¡Que nadie me moleste! Puede ir y avisarle a mis tíos que he vuelto. ―¡Aaauuuuuch! ―El peliazul volvió a ver a la peliblanco quien lo había pellizcado en un brazo.

― ¡No sabes que hemos estado preocupados! ¡No te vengas a hacer el importante, Jellal Fernandes! ¡El único que tiene que ir y avisar que ya regresó eres tú! ¡Así que deja esas frutas aquí y se un hombre y mira a la gente que preocupaste a la cara y pide disculpas! ―Con otro pellizco lo hizo dejar las frutas en el desayunador.

― ¡Espera, Mira! ―No pensó que Mira lo retaría así frente a los demás ya que generalmente ella actuaba como una empleada normal frente a otras personas.

«¡Cuando llegase Laxus iba a ser peor! ¡Mira tomaría su rol de hermana mayor con él!»

― ¡AHORA!

― ¡Sí, enseguida! ―Dejó el jugo rápidamente en la encimera y salió de la cocina― ¡Maldición! ―No solo el enojo de Mira se adelantó sino también tuvo que ver a SU pelirroja prometiendo su amor al modelucho idiota― ¡Tanto que soporté para volver lo más pronto posible! ¡Soy un idiota! ―Y renegando se encaminó rápidamente al salón donde sus tíos estarían a ésta hora.

Mientras tanto una pelirroja trataba de controlar el latir de su corazón, no era fácil, como tampoco lo era controlar esa angustia que la embargó al sentir esa mirada fría...

Tan diferente a la que él le dio al despedirse ese día en que compartieron pastel en su habitación…


¿Review?

T-T Un review es gratis, alegra mi corazón y motiva la escritura… T-T


Aclaraciones:

-La canción que canta Mirajane es la que canta en el festival del gremio.

-Aquí Kinana tiene la misma edad que Mira y Erza.

-Elfman es cinco años menor que Mira.

-Por si no lo conocen, el juego de cartas que estaban jugando era UNO.

-Andrés, 28 días… supongo que entendieron que se referían a la menstruación. xD


Rincón De La Autora En Proceso:

¡Hola! Espero que les gustase el cap. Me divirtió escribir de varios pj´s juntos a la vez. xD La parte que falta de la historia de Mira y Pikachu será desde el punto de vista de Mira, pero será en otro cap futuro. ¡Jujuju! EwE Y Jellal, pues ya volvió, en el próximo cap sabrán que pasó en esos días con él. Gracias por sus reviews, me alegran y me animan. .o.7


Agradecimientos:

Erzychan: Me haces tan feliz al contarme eso. No sabes los nervios que tenía el primer día que lo publiqué. T.T Gracias por el apoyo, saber lo que ustedes piensan al leerlo te hace mejorar y anima a seguir escribiendo. De nuevo, gracias. Espero seguir leyendo tu opinión. .o.7

Elinash1: ¡Feliz cumpleaños! Espero que te hayas divertido mucho y te hayan regalado un gran pastel. X3 Gracias por esperar la actualización y por tu review. Por cierto, ¿Por qué tu cumple será diferente a otros años? D:

Jbadillodavila: Siiii… ella es genial *-* ¡Gracias por tu review! *-*

Cistxc: Claro, sabrás por que el abuelo expulsó a Laxus. Te adelanto que será cortesía de Mira que lo sabrán. xDD Ya te imaginarás. ¡Jellal apareció! D: ¿Qué crees que pasará? xD Gracias por leer y dejarme saber tu opinión. .o.7

Ero No Oni: ¡Jajajja! Tus reviws me hacen reir mucho, original manera de leerlo. (?) xD Gracias por las críticas, me ayudan mucho. ¿Cuadruple lemon? What! OMG! O-O Lo de Ero no es solo de nombre. xD Por supuesto que me pasaré a leerlo. .o.7 Gracias de nuevo por el review.

Claudia: ¡Quitas un peso de mi conciencia! T,T)b xDD Me alegra que sigas leyendo la historia. Si, Jellal es importante para todos, son una familia unida, diferentes circunstancias los han hecho muy unidos, espero que te guste la conti. (Yo también quería matar al viejo pero… bueno xD) Espero saber tu opinión de nuevo. Gracias por pasarte. n-n7

PezZitoO: Me alegra que te gustara el MiraLAx a pesar de que no es de tus preferidos. Me hace llorar de alegría. ;o;)b Lucy es todo una ternura. xD Espero que te haya gustado la conti. Spoiler Alert: EL siguiente cap tendrá sopa picante. ¡Jojojo! Espero seguir teniéndote por acá. Gracias por leer! .o.7

TitaniaSoul: Me alegra que te gustaran las partes en que intento comedia y las partes donde pongo cosas "serias" t,t)b Muchas gracias por hacérmelo saber. Gracias por sacar tiempo y leer y aún más por dejar review cuando puedes. Espero que sigas leyendo esta historia. Gracias de nuevo! .o.7

Sonatika-San: ¡NO MUERAS! D: Sip, el cap reveló muchas cosas, en especial la cuestión de los padres de Jellal y de Makarov. Ambas situaciones tuvieron que ver en el hecho de que Laxus se preocupe tanto por Jellal. El pikachu no evolucionará digo no cambiara nunca. xDD Gracias por seguir la historia y dejar tus comentarios, me animan tanto que lloro de alegría. *Se limpia los mocos* Espero que disfrutes la actualización. Q-Q/

Chicos Del Inbox: Ya saben, los amo. xD


¡A todos los reviews, favs, follows, mensajes al inbox, y lectores fantasmas

¡Muchisimas gracias por el apoyo! T-T7

Sin más, me despido…

¡Nos leemos en las historias!

¡Adieu!

.o.7