¡Hola de nuevo!
Disclaimer: El mundo de Final Fantasy VII no es de mi creación, sino que pertenece a SquareEnix. Por lo tanto, yo sólo lo uso como una manera de entretención.
Datos: Lo prometido es deuda. Aquí les va de manera seguida el capítulo 11 de Feel. Aunque, eso sí, debo explicarles que toda la escena de Gold Saucer se divide en tres, siendo en tres parejas en específico. Aquí va la primera de ellas, Zack y Aerith. Las otras dos se viven esa misma noche pero en diferentes lugares de la ciudad, y las tres están conectadas. Así que no se preocupen de lo demás.
¡Ah, una recomendación! Para que disfruten más, cuando venga la tercera separación de este capítulo, escuchen esta canción: .com/watch?v=6Pi9xgOXvTs. Ahi verán a lo que me refiero (:
¡Disfruten!
Feel
Capítulo 11: Teatro en las Góndolas
En la infinidad del cielo, con unas estrellas que iban apareciendo lentamente mientras el sol anunciaba su despedida, Aerith sonreía como una boba. No podía creer su suerte, que personajes míticos como Alejandro o Odín se hayan acordado de ella y le permitieran gozar de este tranquilo día en una ciudad tan bella como Gold Saucer, que nunca antes en su vida había visitado.
Y que estuviera con Zack. Completamente solos, confundiéndose en la masa que tan solo deseaba disfrutar de ese momento. La chica soltó una pequeña risita. Este día no podía ser mejor.
Aunque ahora que intentaba acordarse, no lograba llegar al momento donde se despidieron de Cloud y Tifa, ni tampoco sabía dónde estaba Yuffie. Los cinco habían llegado, una vez tomaron los buses (junto a las naves que tardaron una hora) en llegar al parque. La muchacha tenía conciencia de que llegaron a eso de las dos de la tarde… pero, ¿dónde estarán los demás? ¡Aerith,no pienses esa scosas! ¡Estás sola con Zack ahora! ¡CON ZACK, SIN NADIE DEL INTERNADO! ¡Debes disfrutar este momento!
Mientras intentaba aclarar esos pensamientos, entre de ir a buscar a los demás o quedarse más tiempo a solas con su "amigo"; el moreno la sacó de su ensueño.
- ¡Aerith! ¿Aló, estás por ahí? -
- ¡Aah! Sí estoy Zack, ¿por qué crees que me habría ido? – dijo la chica mientras inclinaba su cabeza levemente hacia un lado.
- Porque te estaba hablando y como que no estabas… te habías ido a la luna y no querías volver – Ella solamente río.
- ¿Y qué querías decirme? – Ese momento fue donde a Zack se le olvidaron las palabras. Se percató que enseguida se puso nervioso y, típico gesto suyo, se rascó la cabeza; intentando encontrar una respuesta a esa pregunta.
- Mmm… ¿a dónde quieres ir? Creo que es tu primera vez en Gold, ¿no? – Ella asintió con la cabeza, de hecho, Era la primera vez que salía a otro continente… ni siquiera había salido mucho de Midgar. – Bueno, si es así… ¿no quieres ver una obra de teatro? Normalmente son muy entretenidas –
- Claro que sí, ¡será genial! –
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.O.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
Cuando llegamos al Teatro Colosal, Zack se desprendió de mí durante unos momentos para ir a comprar los tickets. Mientras esperaba en la fila, sentí una mirada en mi nuca. Me sobresalté y miré hacia todos los lados… tal vez esté tan nerviosa por estar así con él que me estoy pasando películas.En ese momento el moreno, quien se veía espectacular esa noche, llegó a mi lado.
Pero al entregar nuestros tickets al empleado, y cruzar el umbral que daba paso al Teatro; sucedió algo inesperado. Empezó a sonar una alarma bastante fuerte, que puso a Zack alerta y a mí me asustó. Inconscientemente, retrocedí y me pegué al cuerpo del deportista; buscando protección, por lo probable. El joven que estaba atendiendo, recibiendo tickets, se acercó con una gran sonrisa en su rostro.
- ¡Felicidades! ¡Han salido ganadores por haber sido el número 100 en haber cruzado este umbral! – Los dos jóvenes miraban con estupefacción al hombre, como si no comprendieran qué habían ganado.
Aerith decidió adelantarse a Zack.
- Amm… ¿eso significa que tendremos unos mejores puestos para la obra, o algo parecido? – Se acercó al hombre, quien consultó una lista que llevaba; para luego volver a ver tanto a Zack como a Aerith.
- No, para nada… será mejor que eso. Es cortesía de la casa – Con eso empezó a caminar con lentitud, incitando a la pareja a seguirlo. Zack no estaba muy seguro de seguirle, tal vez esta ciudad fuera un lugar maravilloso y él lo había visitado varias veces, pero no le daba buena espina.
Pero la chica no pensaba de la misma manera.
- ¡Vamos, Zack! ¡Será entretenido! – Ella salió persiguiendo al joven.
- ¡H, hey! – dijo el moreno, intentando alcanzarlos.
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Hace mucho, mucho tiempo atrás… La voz del narrador sonaba por todo el sector de EVENT de Gold Saucer, que estaba repleto de personas que querían ver la obra de teatro "El Poder del Amor". A penas retumbó la voz, el silencio reinó el lugar, viendo el simpático escenario que estaba frente a ellos. Una música se escuchaba a la lejanía.
"Una fuerza maligna apareció en el tranquilo reino de Galdia… Y para colmo de males, la princesa Rosa fue secuestrada por el malvado rey dragón Valvados. ¿Quién ira por ella?
¡Justo en ese momento aparece el valiente guerrero, Albert!" Zack sintió como lo empujaban al escenario, y no le queda más remedio que correr para evitar caerse. Termina en medio de escena, viendo como todos esperan los siguientes segundos de la historia. Estaba el moreno vestido con una armadura un poco extraña, y llevaba una espada y capa. Se veía elegante, y alguna que otra chica mantuvo el aliento. Pero el traje estaba tan lleno de polvo que Zack sentía que estornudaría en cualquier momento.
Al mismo tiempo, entró un chico con una armadura medieval, y se colocó al lado de Zack. Con una extraña pose, le habló:
- ¡Oh! ¡Tú debes ser el gran caballero, Albert! – El silencio de Zack hizo que el caballero lo fulminara con la mirada – Oye, di tu línea –
- ¿Yo? ¿Qué línea? – dice el moreno, sin comprender ni jota qué hacer.
- Sí, tú… - susurra el caballero. Se para, vuelve a hacer ese movimiento y grita - ¡AHEM! ¡Oh! ¡Tú debes ser el gran caballero, Albert! ¡Te lo ruego, salva a la princesa Rosa! ¡Ahora, habla con el rey! –
Con una inclinación del caballero, entra de una manera parecida a la escena el supuesto rey, y se veía tan chistoso que Zack tuvo que aguantarse la risa.
- Oh, dulce caballero; ruego que salves a mi querida Rosa, que está en la montaña más alta, prisionera del rey dragón Valvados… - Un bufón de Zack, aguantándose de reir a carcajadas de las apariencias de los actores, hizo que el Rey se saltara toda su línea - ¡AHORA, por favor, elige a quién pedirás consejos! – Así, junto al caballero entró un mago.
De las tribunas, se escuchaban muchos gritos de pequeños: "¡Elige al mago! ¡No, no, el caballero, se ve más astuto!" y otros gritos como "¡Albert, elígeme a mí!". Por la presión, Zack optó que lo mejor sería omitir al caballero y hablarle al mago.
- ¿Y, bueno… qué debo hacer? –
- ¡Debes vencer al rey dragón con el AMOR! ¡El amor es la única medicina posible para todas estas curas! Pero, ¡oh, caballero Albert! ¡Mira! – Del otro lado del escenario, venía el disfraz de Dragón más patético que Zack nunca hubiese visto, y él traía cargando en sus brazos a Aerith, que le habían hecho poner un vestido medieval de color verde esmeralda. Ella estaba conteniendo la risa tanto como Zack.
El rey dragón la dejó en el suelo, y luego apuntó al chico.
- ¡Cómo se atreven a ignorar al rey dragón Valvados! ¡GAAAAAAAAAAAAAAA! – Eso ocasionó que muchos gritaran entre el público - ¡El tiempo ha llegado! ¡He estado esperando este momento! –
- ¡Por favor, caballero Albert! ¡Sálvame! – gritó Aerith, muy risueña. Luego, miró al caballero y le susurró - ¿Así está bien? –
- ¡Este es el momento, caballero Albert! ¡El poder del amor debes manifestar! ¡Un beso bastará con todo! - Y, como Zack no sabía qué hacer, decidió "dedicar el poder del amor" a Aerith, dándole un beso en una de sus manos.
Aerith, roja como un tomate, susurró – Oh, Zack… ¡digo, Albert! –
El rey dragón empezó a convulsionar de manera chistosa en el suelo - ¡AAAAAAAH! ¡TE MALDIGO, EL PODER DEL AMOR…! – Con eso desapareció de escena.
- ¡Ooooh, el amor ha vencido! Ahora volvamos al reino… y celebremos – dijo el Rey.
- ¡Sí, sí! – dijeron todos, que salieron de escena.
"Y así, el poder del amor venció nuevamente, donde el caballero Albert reinó durante muchos días…"
Los aplausos comenzaron por doquier, dando por terminada la obra.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.O.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
- Oh, eso fue muy entretenido – dijo Aerith, una vez que volvieron a la sala de transportación de Gold Saucer, que lleva a las demás atracciones. Estaba muy contenta, y sonreía. Zack, a su lado, la miraba.
- Sí… pero por sobre todo, ha sido espeluznante –
- Pero, ¡fue muy genial! ¡Los niños gritando, los actores, la escena…! – Se defendió Aerith, acercándose rápidamente a Zack. Él enrojeció un poco.
- Eso sí, creo que lo mejor fue cuando te sonrojaste con ese beso – Aerith abrió sus ojos verdes sorprendida, mientras se ponía roja de vergüenza.
- ¡Oh, tú! – Dijo, golpeando suavemente en los hombros a Zack, con sus manos. Él tan sólo sonreía, Aerith a veces era realmente muy tímida. Cuando se volvieron a mirar, quedaron un rato sin que el mundo les importara, como si la conexión de sus ojos la hubiesen hecho por primera vez, y que apreciaran los sentimientos que se vertían en cada uno.
Aerith quiso romper esa conexión.
- ¿Te parecería bien ir a la góndola? He escuchado que es hermoso el trayecto que hace – Así se dirigieron al lugar, mientras hablaban animadamente; yendo tomados de la mano. Cuando llegaron, la chica se acercó a una de las encargadas del lugar.
- Dos, por favor –
- Claro, tomen sus tickets y disfruten del viaje – Mientras Aerith recibía el cambio, una góndola bastante grande, hecha de madera, se acercaba hacia ellos. Luego de que les abrieran las puertas, Zack permitió a Aerith entrar y se sentaron frente a frente, al lado de una ventana.
Cuando empezó a moverse la góndola, Aerith empezó a mirar la ventana. El recorrido que hacía era realmente bello. Como ya era de noche, se veían todas las luces de la ciudad… estaba la rueda de la fortuna, la montaña rusa que llevaba a todas esas personas, como la gente aplaudía en el EVENT y como se escuchaban los vítores de personas dedicadas a los campeones en el BATTLE.
- Tan hermoso… ¿no es cierto? – Dijo Aerith, emocionada. Zack sólo sonrió.
- Sí, que lo es… - dijo, pero no haciendo alusión al paisaje. Nunca antes había visto a la joven tan conmovida en el tiempo que la conocía. Estaba tan sorprendida, que no deseaba interrumpirla.
A la lejanía se escuchaban los primeros fuegos artificiales, que ya salían para celebrar la llegada de la noche.
- Nunca antes había salido de Midgar, el mundo es tan sorprendente… -
- ¿Nunca? – Aerith asintió.
- Sí y no… había salido antes, pero era muy pequeña para recordarlo. Mi madre murió cuando llegamos a Midgar, así que se podría decir que soy de ahí. Tú sí has salido, ¿no? –
- Claro, mi ciudad natal es Gongaga; no está lejos de Gold Saucer. De hecho, hay una pequeña escuela ahí, pero mis padres prefieren mandarme a Midgar porque es más seguro –
- ¿Sí? – Aerith estaba extrañada – Midgar es una ciudad muy peligrosa, hay robos casi todos los días, Zack –
- Claro, pero mis padres creen que es mejor estar ahí que con ellos… si me quedara en Gongaga, nunca podría salir; ser alguien… ese es el anhelo de mis padres, no quedarme estancado – La chica abrió mucho sus ojos, jamás había escuchado eso de Zack, él estaba abriéndole su corazón, los motivos por los cuales él estaba en ese internado. Para cumplir uno de los deseos de sus padres, sin contarlos suyos propios.
Aerith le tomó las manos, y lo miró fijamente, mientras Zack se conmocionó con esa acción que tomo la chica. La miró, sus ojos verdes irradiaban ternura. Mientras, la góndola no dejaba de moverse.
- No te preocupes, Zack. Ellos estarán bien, estarán contentos de cómo lo pasas - ¿Cómo supo Aerith… qué ésa es una de mis preocupaciones? No se la había dicho a nadie… El chico estaba conmocionado, nunca nadie había llegado con tanta facilidad a comprenderlo. Ni siquiera… bueno, no importa. Consciente de que se le estaban humedeciendo los ojos, miró hacia la ventana.
- Aerith, mira la ventana – Ella obedeció. Una carrera de chocobos estaba haciéndose, donde los jinetes pasaron corriendo al lado del transporte. Aerith sonrió mientras miraba.
- Había un chocobo que tenía el color de su plumaje parecido al color del pelo de Cloud – dijo con una risita. Zack se rió.
- ¡Lo has notado! Ahora ya no seré el único molestándolo – Ambos se rieron, mientras inconscientemente se acercaban. Sus labios estaban muy cerca, mientras los fuegos artificiales seguían sonando y las luces no se apagaban. Aerith sentía el perfume de Zack muy penetrante, y él sentía la respiración de la castaña. La distancia era pequeñísima…
- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! – El gritó de una chica en una de las montañas rusas los asustó a ambos. Miraron en la ventana, pero el grito y la chica, como habían llegado, ya se habían ido.
- Menudo susto… - dijo Zack – Esa chica sí que tenía pulmones… -
- Sí… - Aerith había puesto una de sus manos en su pecho, sorprendida por el repentino susto – Aunque, no sé por qué, siento que conozco esa voz de algo… -
En ese instante la góndola se detuvo. La encargada les abrió la puerta, y ambos se bajaron del transporte, para aprovechar los últimos instantes dentro de la mágica ciudad. Andaban de la mano, sin que se dieran cuenta, disfrutando de la compañía del otro; a gusto.
El mundo era algo pasajero, sin relevancia. Si los dos estaban juntos, así, como ahora, ya nada importaba.
Pero Zack no podía olvidarse de las palabras de su amigo Cloud. "¿Qué piensas hacer con ella? […] No sé mucho qué ha sucedido; pero habla con ella.Y toma la decisión correcta".¿Qué haría? La cabeza de Zack estaba totalmente confundida, mientras el corazón dictaba otra cosa. Disfrutaba tanto la compañía de Aerith, pero no quería sufrir de nuevo. Apenas había podido superar lo otro; y la herida todavía seguía latente. No quería que esa herida afectara a la bella joven que lo acompañaba.
Cuando llegaron al sector de las tiendas de regalos, Zack se detuvo en seco. La chica se detuvo con él.
- ¿Qué sucede? – dijo ella.
- Aerith – dijo Zack, suspirando - ¿Quisieras…?
Comentarios:
¡Aquí va el capítulo 11 de Feel! En lo particular, es uno de los cuales más he disfrutado al escribir porque es Zerith puro, del bueno. Y como soy una autora de fics, me doy el lujo de poner varias escenas de las copilaciones de FFVII en la escena, como la que tienen los dos tórtolos cuando deciden ir a la góndola (la saqué de la cita del parque que tienen en el Crisis Core) o la del teatro (cuando la tuve con Cloud y Tifa me reí un montón, y para que Aerith no estuviera OCC, saqué todos sus diálogos de la cita con Cloud, que tiene en el juego original). En este capítulo se muestra ese don particular de Aerith para percibir lo que sucede en su alrededor... junto al problema que ha atormentado tanto a Zack; y durante tanto tiempo. ¿Qué será?
¿Habrán notado las conexiones con las otras dos parejas que estarán en los próximos dos capítulos? Si lo hacen son unos genios xd. Espero en verdad que también hayan escuchado la canción que les recomendé, da más sentido a la góndola misma. Cuando tuve la cita de Cloud con Tifa fue realmente hermoso.
¡Espero que les haya gustado!
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Kmy42
