¡Hola, FanFiction!
Finalmente, sí, por fin una actualización porque por fin estoy en vacaciones.
A los que no me han seguido vía Facebook, les comunico que ayer terminé de escribir el último capítulo de este fic. ¡Después de años!
En fin, no los entretengo más, espero que puedan por lo menos disfrutar de este fail de capítulo, nos leemos más abajo.
11. Desde la nueva cara del Shibusen
El autobús se detuvo a las puertas del Shibusen aquella mañana. Las puertas se abrieron y de allí bajaron los estudiantes con sus equipajes, algunos cansados, otros vitalizados, unos quejándose y otros riendo. Stein de inmediato los hizo formarse en una fila y los encaminó hacia dentro de la institución, instruyéndolos para que fueran directo a la clase.
Mientras que los chicos terminaban de bajar del autobús, un automóvil de color oscuro y espacioso se estacionó detrás del primer vehículo, transportando a ciertos alumnos faltantes con la excusa de la falta de espacio en el otro bus. Ni siquiera esperaron a que el chofer abriera las puertas, Soul y Vlad fueron los primeros en bajarse para abrir la parte trasera, pudiendo ver cómo Chrona ayudaba a Maka a bajar.
Estaba algo pálida todavía, y completamente exhausta a juzgar por su expresión.
Soul le tendió la mano, ofreciéndose él para intercambiar papeles con la bruja y llevarla, a lo que ella asintió.
—Vamos, todavía hay gente por aquí, sonríe un poco al menos para que no parezcas tan cadáver— Bromeó el vampiro de cabello blanco, en un tono bajo para que sólo ella pudiera oírlo.
Pero como respuesta, ella sólo le miró con fastidio. No tenía energías ni para reclamarle.
El segundo vampiro le estampó un golpe en la cabeza al otro, haciéndolo enfadar.
—¿No te das cuenta de la situación, idiota? No la molestes— Le reclamó, antes de permitirle tomar la palabra.
Mientras que los dos muchachos daban inicio a su pelea rutinaria, Kid volteó a ver de reojo a Hero, tieso en su asiento, con los puños cerrados sobre sus piernas. No se había movido desde que partieron, y al parecer todavía estaba tan alterado que ni ganas tenía de ir a acosar a Maka, como era costumbre.
Decidió no prestarle más atención al asunto y bajar de una vez, dejándole la puerta abierta para cuando regresara en sí. Intercambió miradas con una preocupada y algo temerosa Chrona. Estaba a punto de decirle algo, cuando se les acercó Stein.
—La próxima vez intenta no destruir media instalación, ¿Quieres?... fue bastante problemático tener que dar explicaciones y estar pensando en excusas— Le reclamó disimuladamente en voz baja, para luego exhalar el humo de su cigarro.
El pelinegro arrugó levemente el entrecejo, pero no reclamó. Se lo tenía merecido y lo sabía perfectamente.
—Stein…— Lo llamó, con su voz seria de siempre, mirándolo fijamente.
—¿Hmm?— Él lo volteó a ver, alzando levemente una ceja.
—Tenemos un pequeño inconveniente… pero creo que será mejor convocar una pequeña junta de emergencia y hablarlo frente a mi padre.
Black Star bufó una vez más, caminando hacia el comedor con las manos guardadas en los bolsillos y el ceño fruncido. ¿Dónde rayos se habían metido todos? O mejor dicho… ¿Cómo osaban abandonar a su "dios"? Si estaban teniendo alguna fiesta secreta o algo así les patearía el trasero. Pero rápidamente desechó la idea al pensar que no habría fiesta posible si él no estaba ahí, por lo que de seguro deberían de estar aburriéndose en alguna parte por no tenerlo a su lado. Sí, eso era.
Recobrando su habitual y amplia sonrisa egocéntrica, saludó con la mano y uno de sus estrepitosos gritos a las chicas, quienes se encontraban ya en la mesa.
Patty y Tsubaki le devolvieron el saludo, mientras que Liz se encontraba muy ocupada tirada sobre la mesa, al parecer agotada y con lo que parecía ser un pequeño fantasma escapándole de la boca.
El muchacho ni se molestó, supuso que estaba deprimida por no haberlo visto en tanto tiempo y sin mucho cuidado la hizo a un lado para arrimar una silla de una mesa cercana y tomar asiento junto a su novia.
—¡Descuida, Liz. No tienes por qué seguir llorando, el grandioso yo acaba de llegar!— Anunció tras darle un corto beso de saludo a la pelinegra.
Patty rió divertida ante el comentario, haciendo que Tsubaki soltara un ligero suspiro, algo cansada también. El fantasmita pareció regresar por la boca de Liz y de pronto ella se incorporó para mirar con cara de mala leche al chico.
—¿Y se supone que debería de alegrarme por eso o algo?
Black Star se cruzó de brazos con autosuficiencia.
—¡Pues claro! No sabes la suerte de que el grandioso yo haya decidido sentarse a tu lado, considérate afortunada— Y acto seguido, soltó su típica risa estridente.
Liz se hizo hacia atrás, apoyándose pesadamente en el respaldo de la silla y lanzándole una mirada a Tsubaki para que lo hiciera callarse.
Esta le sonrió un poco, como disculpándose silenciosamente.
—Liz está cansada por todos los… inconvenientes que tuvimos en nuestra visita al zoológico— Explicó brevemente en un disimulado llamado de atención que logró silenciarlo.
Él arqueó una ceja algo curioso.
—¿Qué pasó? ¿Te atacaron las gaviotas otra vez?— Le preguntó a la mayor de las Thompson.
—¡No seas tarado, eso fue en la playa!— Contestó con cierta irritación, para luego suspirar. —A Patty se le ocurrió la grandiosa idea de meterse al sector de las jirafas, y como si fuera poco, liberó a los murciélagos y a los loros— Relató entre exhausta y molesta, a lo que la aludida se limitó a reír a carcajadas.
—Pero onee-chan~ lo de los murciélagos ya te dije que me confundí de jaula— Se excusó infantilmente.
—¡Esa no es excusa!— La regañó nuevamente, para luego suspirar y masajear el puente de su nariz con una mano. —Lo único bueno de todo el viaje fue ese muchacho tan tremendamente guapo…— Agregó ahora, cambiando completamente su expresión a la de una tonta enamorada.
Tsubaki arrugó levemente el entrecejo con cierta preocupación, cosa que no pasó desapercibida para su algo celoso novio.
—¿Ah sí?... pues si se atreve a acercarse a mi chica se ganará una paliza— Bramó con el ceño algo fruncido, haciendo un ademán con sus manos para darle énfasis.
Ella se limitó a regalarle una sonrisa tranquilizadora que afortunadamente tuvo un rápido efecto.
—Sabes que de ninguna manera miraría a otro, Black Star— Le aseguró. —Es sólo que…— Miró a Liz, todavía embobada en su mundo rosa. —No sé… había algo en ese chico que no me inspiraba mucha confianza.
Black Star estaba a punto de preguntar por más, pero Patty tomó primero la palabra.
—Por cierto, ¿Dónde están todos los demás?
—Ya veo…— Murmuró algo pensativo Shinigami-sama tras un largo silencio.
Las miradas expectantes del personal allí reunido seguían clavadas sobre él. De un momento a otro, el enmascarado aplaudió un par de veces con sus enormes manos enguantadas para llamar la atención una vez más.
—Bien, eso será todo por ahora. Se les informará más tarde acerca de las medidas que tomaremos en caso de que suceda lo peor— Recobró una vez más su habitual tono divertido, restándole seriedad al asunto. —Pueden retirarse.
Tanto Azusa como Stein intercambiaron una fugaz mirada a través del vidrio de ambos lentes, mientras que Marie, Sid y los demás se retiraban. Justin tampoco parecía estar conforme con ello, pero se retiró tan pronto Azusa y Stein lo hicieron.
Por otra de las puertas apareció Death the Kid, sujetando firmemente a Hero por uno de sus hombros para evitar un posible intento de fuga ante un repentino ataque de pánico. Siguió guiándolo/empujándolo hasta situarlo frente al gran espejo, mientras que el cuerpo del muchacho se tensaba cada vez más.
Hero llegó finalmente frente al espejo, mirando con sus ojos extremadamente abiertos al director, sin poder creer que estuviera dentro del espejo. Nunca antes había estado allí, ni siquiera sabía de la existencia de dicho lugar. No pudo dejar de temblar como una hoja ante la mirada escudriñadora del enmascarado.
—Bien bien~ es un honor tenerte aquí. Qué bueno que hayas decidido unírtenos~— Soltó satisfecho Shinigami-sama, haciendo graciosos ademanes y movimientos para intentar quitarle un poco los nervios.
"Como si hubiera tenido una mejor opción…" Bramó el muchacho en su fuero interno.
—Padre, tomando en cuenta lo sucedido, sería conveniente comenzar a entrenarlo de una vez— Habló como siempre serio el hijo del director.
—Lo sé, lo sé— Contestó este. —Pero en estos momentos la mayoría del personal se encuentra ocupado con asuntos más importantes, dudo que alguno tenga tiempo para entrenarlo.
Hero se limitaba a oír en silencio, y ganas de dar media vuelta y salir corriendo, no le faltaban. Pero el otro lo tenía bien sujeto del hombro, y tenía la sensación de que aquellas espeluznantes guillotinas que formaban el techo del pasillo no eran sólo para decoración. Tragó grueso.
—¿Quieres que yo lo entrene?
—No no~, no creo que sea necesario— Contestó de inmediato, moviendo nuevamente una de sus enormes manos. —Tú ocúpate del pequeño trabajo que te tengo asignado. Para este caso creo que le pediremos ayuda a Excalibur.
Kid pareció sorprenderse un poco, incluso parpadeó un par de veces.
—¿De verdad crees que pueda soportarlo cinco minutos sin querer suicidarse?... es decir…— Sacudió su cabeza un par de veces, como queriendo hacer de cuenta que nunca se le escapó el comentario anterior. —¿De verdad crees que soporte ese duro entrenamiento? Además, se suponía que estaba en una misión en Rumania.
—Pues resulta que acabo de regresar debido a la repentina llamada de Shinigami-sama— Resonó una nueva voz por el lugar, haciendo que todos voltearan hacia esa dirección.
Por el pasillo resonaron unos pasos lentos y sin prisa, sumado a un extraño sonido adicional de algo que golpeaba el piso al caminar. Hero prestó especial atención a aquello que parecía estarse convirtiendo en una película de ficción, logrando ver finalmente una silueta que se hacía cada vez más visible. Pronto reconoció que el ruido extraño provenía de un bastón blanco, haciendo juego con el resto de la ropa clara y su cabello. Lo primero que pensó fue en un anciano, pero cuando el sujeto en cuestión salió por completo de las penumbras del pasillo, pudo apreciarlo bien.
Era casi tan joven como él, con un curioso atuendo blanco como la nieve. Traía consigo una gabardina del mismo color al estilo militar, junto con botas a las rodillas a juego y unos guantes blancos. El cabello le recordó a Soul, pero el de él estaba un poco más largo y despeinado, terminando en una pequeña coleta baja marrada con un lacito blanco. Por último y como detalle incomprensible, ya que no combinaba para nada con el resto del atuendo, llevaba un alto sombrero de copa.
Kid entrecerró ligeramente disgustado los ojos, deseando que se hubiese quedado en Rumania un tiempo más.
—Muy oportuno— Comentó, sin poder disimular un ligero sarcasmo.
Shinigami-sama suspiró. Sabía lo mal que se llevaban esos dos, y que era una muy, pero muy mala idea juntarlos de aquella forma en un espacio cerrado… pero no le quedaba de otra. En un intento por disipar los aires asesinos que surgían en el ambiente y se encendían con cada chispa que desprendían en su duelo de miradas, volvió a aplaudir dos veces para llamar la atención.
—Bienvenido, Excalibur~ me alegra que hayas llegado a tiempo— Saludó brevemente. —Tenemos a un nuevo alumno para ti— Señaló con la cabeza al rubio, que se sobresaltó ante aquello y rápidamente comenzó a sudar nervioso.
Kid no hizo más que darle un "leve" empujón al muchacho para que caminara hacia el sujeto de blanco, sin notar que no había moderado muy bien su fuerza y el pobre rubio terminó tambaleando hasta caer a los pies del otro.
Excalibur rió levemente ante aquello, para luego mirar a su jefe.
—Muy bien, pero que conste, no me hago responsable por lo que le pase o por deserción— Aceptó con cierta soberbia en la voz, quitándose la gabardina militar blanca y dejando al descubierto un traje parecido al de un mago, nuevamente, reinado por el blanco y ahora sí haciendo juego con su sombrero de copa.
Hero siguió mirando algo perplejo a aquél extraño sujeto, y él a su vez le devolvió la mirada, algo divertido y siempre con ese notorio aire de soberbia.
—Antes de darte el lujo de entrenar conmigo— Avisó el de blanco, para luego extraer de un bolsillo un enorme y grueso libro, más grande que los que Maka solía leer y enterrarle en la cabeza. Soltó el libro sin ningún cuidado, haciendo que Hero tuviera que rodar hacia un lado para esquivarlo y no morir por un aplastamiento de cráneo cuando el pesado objeto se enterró en el suelo. —Debes leer eso, son las normas del contrato y de comportamiento que debes tener cuando estés a mi lado. Ya sabes, normas básicas de conducta y otros requisitos para mi comodidad— Explicó brevemente, mirando más interesado sus propias uñas, todavía con el guante puesto, que a él.
El rubio lo miró incrédulo y algo molesto, incorporándose levemente para echarle un rápido vistazo.
—… ¿Himno a Excalibur?— Espetó incrédulo.
—Así es, como mi estudiante, debes de alabarme y venerarme correctamente. Oh, y no olvides los tributos diarios.
Kid suspiró, aquello era demasiado denigrante como para seguir viendo.
—Padre, me retiro. Voy a ver cómo sigue Maka— Avisó, antes de dar media vuelta y retirarse por el pasillo de guillotinas.
Hero de inmediato paró la oreja al oír el nombre de su amada, y sin perder tiempo, se puso de pie también para ir tras él.
—¡Espera, yo también quiero ir a verla!— Pero de un momento a otro fue derribado, sintiendo cómo le plantaban un pie en la espalda.
Era Excalibur, quien se apoyaba en él como si fuese una roca o algo.
—Acabas de romper una de las normas del contrato, chico. Sólo debes preocuparte por mí y prestarme atención a mí y a nadie más— Le recordó con la misma soberbia que antes, convirtiendo su bastón en un látigo del mismo color. —Necesitas disciplina…
Nygus terminó de colocarle la nueva transfusión a Maka con cierta preocupación. Ya era la tercera transfusión en el día y continuaba mal, cuando se suponía que debía de mostrar signos de mejora desde hacía ya mucho tiempo. Si bien la "transfusión" improvisada con las jeringas en las aguas termales había sido un procedimiento precario, el tratamiento adicional de Chrona debería de haberle ayudado.
La mirada fija de los dos vampiros detrás de ella no ayudaba mucho. Habían permanecido en la misma posición desde que la llevaron a la enfermería, y ya parecían estatuas de tanto tiempo de no moverse.
A pesar de estar tan debilitada, logró incorporarse un poco, no sin dificultad.
—No te levantes, debes descansar— Nygus impidió que la chica se levantara y la volvió a acostar.
—Nygus-sensei…— Murmuró con cansancio. —¿Y qué sucedió con la otra enfermera?
—Oh… ¿Te refieres a Rachel-san?— A lo que Maka asintió, recién enterándose del nombre. —Pues… ella no sabía nada sobre este otro lado del Shibusen, y al ocurrir tantos sucesos extraños, como todas las chicas "anémicas" que llegaban— Miró acusadoramente a los dos vampiros, que se tensaron un poco y desviaron la mirada disimuladamente. —Tuvimos que despedirla. Claro que antes le borramos la memoria para que pudiera seguir con su vida normal.
Maka probablemente hubiera expresado más sorpresa en sus facciones de no haber estado tan débil. Se había enterado apenas de lo de Hero, y sobre la oferta de trabajar como cazador o borrar sus recuerdos, e inevitablemente pensó en qué pudo haberle sucedido de haber elegido la segunda opción.
Nygus estaba a punto de sentarse, cuando alguien tocó la puerta para casi inmediatamente y sin esperar respuesta, abrir.
—Nygus, ven un momento, tengo un mensaje de Shinigami-sama para ti— Apareció Sid.
Ella volvió a ponerse de pie para hacerle caso y dirigirse hacia la puerta, no sin antes enviar una última mirada a los otros vampiros.
—Vigílenla mientras no estoy, no me tardo.
Ambos muchachos esperaron hasta que la puerta se cerrara para hacer sin ningún recato lo que les viniera en gana.
Soul rápidamente se situó al lado de Maka para observarla más de cerca, sin importarle si la incomodaba o no con su escudriñadora mirada. Se centró en su cuello sin poder evitarlo, y el simple hecho de imaginarse a Wes mordiéndola le ponía los pelos de punta.
—¿No recuerdas qué sucedió exactamente cuando el bastardo te mordió?— Inquirió, sin retirar su mirada de la piel de su cuello.
Ella comprendió al instante, ya que también le habían relatado brevemente sobre el hermano de Soul durante el tiempo que había permanecido allí acostada, recibiendo las transfusiones.
Hizo una pequeña mueca, como intentando hacer memoria. La verdad, las cosas estaban demasiado confusas y borrosas en sus recuerdos como para acordarse de algo concreto, incluso había pensado que era un sueño. Lo único que tenía claro era ese cabello blanco que brillaba con la luz de la luna. Pero luego llegó algo más… recordó fugazmente haber visto sus ojos escarlata brillantes y aterradores que la observaron con burla cuando el vampiro alzó la vista para mirarla, con un hilo de sangre escurriendo por la comisura de su boca.
Pero apenas podía distinguir bien la imagen, lo único que resaltaba era ese cabello blanco y sus ojos. El resto de su rostro, tras de que se encontraba completamente ensombrecido, no lograba enfocarlo bien.
Estaba a punto de abrir la boca para comentarle sobre el nuevo recuerdo, cuando unos insistentes ruidos los hicieron voltear a ambos para mirar al otro vampiro.
En efecto, era Vlad el causante de tanto escándalo. Parecía un niño curioso viendo en cada recipiente, cajón y estante que se encontraba, revolviendo todo.
—¿Y a ti qué rayos te sucede?— Espetó Soul.
El otro se volteó para verlo por un momento, y luego volver a su posición anterior con intenciones de seguir revolviendo las cosas.
—Ahora que sabemos que este es un lugar para entrenar cazadores y producir armas, deberíamos aprovechar momentos como estos para ver qué tipos de armas tienen, así podemos prevenir a los nuestros si se da otra guerra— Abrió ahora unos cajones. —Más bien me extraña que sigas tan tranquilo luego de haberte enterado de la verdadera cara del Shibusen.
Soul frunció un poco el ceño.
—Precisamente por eso debemos mantenernos al margen, grandísimo idiota— Se puso de pie para caminar hacia él. —Estamos en zona enemiga, ¿Qué crees que nos harán si nos ven haciendo todo este desastre?
—Oh, vamos… ¿Qué no te preocupan esas nuevas armas que puedan tener? De seguro aquí tienen que haber algunas— Siguió buscando y revolviendo todo, sin hacerle caso al albino.
—Oye, basta ya— Lo regañó otra vez, viéndolo tomar un frasco con unas cuántas píldoras. —Deja eso— Insistió al ver que pretendía abrir el recipiente para husmear allí dentro.
Vlad lo ignoró, y el otro, con la paciencia en el límite, tomó el frasco para arrebatárselo. El pelinegro no estaba dispuesto a soltarlo, por lo que comenzó a forcejear con él para quedarse nuevamente con el recipiente. Así fue como dio inicio otra de sus inútiles peleas, fastidiando a Maka por encontrarse demasiado cansada como para hacer algo al respecto… o mínimo golpearlos con lo más cercano a ella.
—Dudo que vayan a encontrar lo que buscan allí dentro— Los interrumpió una nueva voz.
Todas las miradas se dirigieron hacia la puerta, topándose con el rostro inmutable de Kid.
Ambos vampiros se congelaron por un momento, para luego mirarse mutuamente de manera acusadora. Ahora peleaban por asegurarse de que el otro se quedara con el frasco.
El muchacho soltó un suspiro frustrado, para luego negar levemente con la cabeza, como planteándose mentalmente que esos dos no tenían caso. Observó luego a la muchacha que yacía en la cama, decidiéndose finalmente a encaminarse hacia ella. Relajó un poco sus facciones para permitirse sonreír un poco.
—¿Cómo te sientes?— Preguntó ahora con su voz un poco más suave.
Maka le devolvió el gesto, contenta de ver al mismo Kid de siempre y no al caza-vampiros.
—Pues…— Quiso decir "mejor, gracias", pero sin duda aquello sería mentir descaradamente. —Todavía me siento algo cansada. Creo que Nygus-sensei aún no termina con las transfusiones.
Por unos instantes, Maka juró ver cierta preocupación y hasta una ligera frustración en el rostro de su amigo, pero fue durante un lapsus tan breve que descartó la idea y se convenció de que simplemente se lo imaginó. Es decir, todo estaba bien... ¿no?
—Ya veo…— Comentó calmado. —En ese caso, espero que te recuperes pronto. Nos vemos más tarde— Se despidió únicamente de ella y luego se dispuso a abandonar el cuarto.
Cerró la puerta y luego caminó unos pocos pasos hasta toparse con una pensativa Nygus. Ella tardó en notar su presencia, por lo que se sorprendió un poco al topárselo tan repentinamente.
—¿Ya te dijo Sid?— Quiso saber él, volviendo a emplear su tono serio.
Ella asintió.
—Bien… me reuniré con mi padre para discutir las medidas que tomaremos al respecto.
CONTINUARÁ…
Oh, bien, así termina este nuevo capítulo, disculpen el fail.
Ahora seguiré escribiendo Ghosts Hunter o quizá me ponga a editar La Cosa Nostra y los demás fics...
Todas las demás noticias sobre los fics las iré dando mediante mi Facebook, y les recuerdo una vez más que allí dejé otra vez el link al foro.
Una galletita a cambio de un review, que los necesito para motivarme a escribir :3
Nos leemos~
