Hola, soy un disclaimer y quiero decirte que ni los personajes, ni nada de aquí pertenece a la autora, excepto la idea.


- ¿Cómo que has quedado con esos merluzos? - la preguntó, molesto por tener que soportarles aún más. Ya bastante con la cena como para ahora una noche entera, y seguramente, como cubas.

- Oh, vamos Gov, no seas tan gruñón, diviértete un poco - le intentaba animar la otra, dándole palmaditas en la espalda - Si quieres, no nos acercamos mucho a ellos y ya, aunque no veo que tienes en contra de ellos, son muy majos y no parecen mala gente.

- Son tan retrasados que no podrían serlo ni queriendo - la gruñó, molesto, mirando al frente con la otra todavía enganchada a su brazo como un koala, llevándole tirando de él por las calles.

- No digas eso hombre, tampoco veo que tienes contra ellos - le volvió a decir, riendo con suavidad al oírle aquello.

- Desde que les conozco he tenido roces con ellos, nada más, punto - la respondió con tranquilidad, mirándola.

- Aw~ Eres un gruñón, terminarás rodeado de gatos, ¿sabes? - prosiguió, cogiéndole de la muñeca y balanceándole el brazo de arriba a bajo, de manera exagerada.

- Los gatos no me apasionan - la respondió con simpleza, dejándose.

- Pues...Pues... ¿Qué animal te gusta? Si los gatos son muy majos - le preguntó, curiosa.

El holandés se calló, dudando si decirlo o no, aunque al final la respondió con un suave tono de voz, rápidamente- Conejos.

La otra se le quedó mirando. ¿Conejos? ¿Hablaba en serio? No tenía nada en contra, sólo le parecía gracioso que con aquella cara de mal humor y lo imponente que era, le gustasen aquellos animalitos - Aww~ Que tierrrno~ - rió con suavidad, sin poder evitarlo, estirando un brazo y pinchándole la mejilla mientras que el otro gruñía, molesto.

- Para.

- Ya llegamos ~ - exclamó la otra, haciendo pensar al rubio que todo el mundo le ignoraba cuando hablaba. Jaló con más intensidad de su brazo, llevándole con él hasta la puerta del bar, donde entró tranquilamente sin soltar al otro, andando en su interior vislumbrando rápidamente una cabeza blanca. - Gilbo~ - exclamó de nuevo la chica, acercándose a paso ligero sin soltar al otro, acercándose a los tres amigos que estaban sentados frente la barra, tomando unas copas.

El alemán levantó su vaso con cerveza, de forma de saludo a los recién llegados - ¡Hey! Ya pensamos que no llegaríais, no es para nada asombroso el hacernos esperar, ¿sabéis? - dijo, con dramatismo, haciéndose ver ofendido.

- Oh, vamos, vamos, tampoco es para tanto, ¿qué son cinco o diez minutos tarde? Nada~ - dijo, quitándole importancia la rubia, quien soltó al holandés y se acercó a alemán quien puso cara de indignado, cosa que hizo reír a la otra y que siguió con una carcajada del albino.

- Te lo perdono, pero porque eres lo bastante digna como para ello, eso sí, al cascarrabias de allí no, parece un perro con pulgas - dijo con una sonrisa de lado, señalando al holandés, quien le miraba matadoramente.

- No me digas eso, me voy a poner a llorar - le respondió con una marcada ironía, sentándose en una de las sillas de la barra, alejado tanto del francés como del español.

- Vamos Govert, no seas así~ - le dijo el castaño, moviendo la mano para que se acercase, aunque le ignoró, cosa que le hizo poner un mohín - Buuh, qué crueel.

- Querido, es así, no puedes hacer nada, es como Lovino - dijo con suavidad el francés, quien se llevaba a la boca una copa con líquido transparente y bebía.

- Pobre Gov, no me le digáis eso, que luego le tengo que oír gruñendo todo el camino de vuelta - dijo la rubia, acercándose al aludido y dándole palmaditas en el pelo, sin despeinarle en absoluto - ¿Qué quieres para beber?

El holandés gruñó, mirándola y encogiéndose de hombros al oírla, a señal de que le daba igual. A esto la otra se acercó un poco más a la barra, buscó al camarero de la barra y le pidió dos cervezas. Tendría diecisiete años todavía pero pasaba ya perfectamente como mayor de edad, y si sumamos el hecho de que el otro estaba junto a ella, colaba aún más por mayor. Se las trajeron y cada uno cogió la correspondiente. La chica se giró y alzó su copa al aire frente al alemán - ¡Brindemos por la cerveza y porque nosotros lo valemos! - le exclamó, sonriente.

El otro no tardó en levantar también su vaso y chocarlo contra el ajeno - Ningún brindis es suficiente para demostrar todo lo que valgo, pero algo es algo, ¡Salud! - y tras ello ambos dieron un largo trago a las copas.

Así se pasó la mayor parte de la noche, el holandés se tomó un par de copas igual que el resto, menos el alemán, que se tomó dios sabe cuántas y aún seguía en pie tan feliz, y tan feliz.

- ¡Mire todo el mundo! Les voy a enseñar a mi polla - empezó a decir, con aquel tono de voz alto tan común en él. La mitad del bar se giró a mirar, aterrorizados. El holandés estaba rojo de vergüenza y sus amigos y la danesa reían, unos porque ya lo sabían lo que haría y la otra reía por simple gracia. El albino sacó de su pantalón su cartera y de allí unas fotos todas juntas en escalera - Miren, miren que hermosa, cuánto ha crecido mi linda pollita - y extendió las fotos para que se viesen: se veía desde un huevo a una serie de fotos de un pollito amarillo hasta un pollo - Mi hermosa Julchen como ha crecido.

Govert estaba simplemente horrorizado con aquella panda de borrachos, aunque la otra parecía encantada hablando con el otro sobre su polla. - Ya es tarde, ¿nos vamos? - preguntó a la chica el holandés, ya cansado de aquel panorama pues ya habían pasado unas tres horas desde que entraron y estaba completamente aburrido.

La rubia le miró unos momentos antes de asentir y acercarse a él - Vale, vale, tranquilo - dijo al rubio, sonriente, de pie junto a él y volviéndose a los otros, despidiéndose de ellos con la mano - Nos vamos ya~

- Ale, corred, que se os pasan los Lunnis * - dijo mientras reía con suavidad el español debido a una mano francesa bajo su camiseta, pues le hacía cosquillas - Francis, tío, me haces cosquillas.

Al ver aquel panorama el holandés tomó de la muñeca a la danesa y la arrastró fuera del bar, por pura vergüenza.

- ¿Qué ocurre? - le preguntó, sin entender aquellas prisas.

- Nada, nada - la respondió, intentado disimular - Vamos, te acompaño a casa.

La rubia le miró y le hizo un ademán con la mano, intentando quitarle importancia - No hace falta hombre, ni que me fuese a secuestrar alguien o algo por el estilo. - le dijo con suavidad, riendo levemente hasta que vio que empezaba a andar dirección a su casa - ¡Oye! Pero escúchame, no me ignores.

- Te voy a acompañar quieras o no - la respondió el otro con tranquilidad, recibiendo un mohín por parte de la otra quien andaba cruzada de brazos como un niño pequeño.

- Eres malvado y perverso.

- Y tú tonta, y no me quejo.

- Sí te quejas, me lo dices todo el rato - le replicó la otra.

El holandés suspiró y la miró - Como sea, vamos, ya es tarde - la respondió, ignorando lo que dijo.

- Vale, vale - dijo con simpleza la rubia, tomándole del brazo y cogiendo su mano, empezando a juguetear con ella, concentrada, comparándola con la propia debido a la diferencia de tamaño con la propia, hasta llegar al su portal, sin soltar todavía su mano. El otro la miraba, esperando que le soltase, todo en completo silencio.

- Cuando quieras, me puedes soltar - la dijo con suavidad, observándola.

- ¿Cómo puedes ser tan grande? Tienes que tener un problema o algo, en serio, eres gigante - le decía, ensimismada en su mano, la cual era bastante mayor que la propia.

- No es para tanto.

- Igual es por comer tulipanes de pequeño. - respondió como si nada la otra, medio ida.

- Imbécil - gruñó algo avergonzado el otro, acordándose en toda la familia de cierto español.

La chica soltó una sonora carcajada que resonó en toda la calle debido a la escasez de ruido - Hombre, tampoco hay que avergonzarse - le dijo, poniéndose de puntillas y pinchándole una mejilla, mientras que el otro gruñía, dejándose.

- Sí lo es.

- Ni que de pequeño alguien no hiciese cosas tontas como esa - le decía, sin parar de pincharle, intentando quitarle importancia.

- El resto me da igual.

- Uuuh, eres un gruñón~ A la reina no me gusta.

- Como si le importase a la reina.

- ¿Qu' p'sa 'quí? (¿Qué pasa aquí?) - una tercera voz con un familiar acento apareció de la nada tras oírse cómo la puerta del portal. La danesa apartó su mano de la mejilla ajena y se giró, horrorizada, al nuevo hablante; al igual que el otro, aunque éste lo hizo con más tranquilidad.

- Berwald - dijo la chica, como para asegurarse de que era él. Sabía que aquella noche estaría en su piso, lo que no imaginó era que fuese a bajar y verla allí.

No recibió respuesta, sólo pudo ver la matadora mirada que mandó al holandés.

- Te d'je qu' no t' 'cercara' a 'lla ( Te dije que no te acercaras a ella ).


Los Lunnis: no tengo ni idea si se les conoce fuera de España, así pues, lo aclaro. Son marionetas de una serie infantil de acá que a las ocho (creo) cantan una canción para que los niños pequeños se vayan a dormir~.

Ale, aquí traigo la continuación~ Espero que les guste y tal, no fue de mis favoritas para escribir y tal, pero bueno, ahora viene tensiónC:

Reviews:

Rhythm15: no tiene twitter, que no puede etiquetar a gente en sus increíbles fotos (?) Es irónico que los personajes que menos toco son los que más fácil hagoxD Cara de besugo arrugado (?) Muchas gracias mujer~ PD: Es que hay que remarcarlo lo más que se pueda.

Nekolandia: No sabes lo que me alegra leer eso, en serio, gracias ;AAA; Pero no te me mueras, que me dejas sola y a ver si viene Lovino y me mete un tarisco D (?) Es genialoso, sinceramente~ Pues pitonisa (?) Todo cuadra ahora, sí señor; aunque no me extrañaría nada el verme actualizar a las dos de la noche (Hora España). No tienes que darlas, gracias a tí por leerme y dejar comentario~ Bueno, tendrás que esperar a la siguiente a ver~ ( No te preocupes, hacen ilusión~ )

VidadeLechuga: No hay problema, cada una a su ritmo~ Pues sí, hace que coja más tirria al grupito de amigos, pobrecico (?) Es que no sé, tenía ese presentimiento porque veía que hacía pasar todo muy rápido, aunque me ha tranquilizado mucho el ver tu opinión, gracias~ Porque tampoco quiero que sea de el tipo "Oh, te acabo de conocer y ya te amo, ¡bésame!"

Y sin más, me voy ya, adiós~