Disclaimer: como sabéis los personajes de Naruto y escenarios, así como todo lo que reconozcáis del anime o el manga, pertenece a Masashi Kishimoto, solo está historia es mía y esta hecha sin fin de lucro. ¡Digamos no al Plagio!
Remembering You
.
by Butterfly
.
Capítulo 10: Crepúsculos
.
.
.x.
.
Me encuentro en la costa fría
Que agita la mar bravía,
Oprimiendo entre mis manos,
Como arenas, oro en granos.
¡Que pocos son! Y allí mismo,
De mis dedos al abismo
Se desliza mi tesoro
Mientras lloro, ¡mientras lloro!
¿Evitare ¡oh Dios! su suerte
oprimiéndolos mas fuertes?
¿Del vacío despiadado
Ni uno solo habré salvado?
¿Cuánto hay de grande o pequeño
Solo es un sueño en un sueño?
Fragmento del poema "Un sueño en un sueño"
De Edgar Allan Poe.
.
.
.x.
.
Naruto miró con cierto dolor la lapida que había frente a él. El suave sollozó de Ino, lo hizo removerse incómodamente y su mirada se desvió ligeramente. Sus ojos encontraron los enrojecidos de Chōji quien intentó darle una sonrisa temblorosa. Entonces sus ojos buscaron entre la multitud al genio perezoso Shikamaru, sin embargo, le fue imposible encontrarlo.
— No esta aquí —murmuró Chōji, también un tanto desconcertado por la ausencia de su amigo.
— Ese vago —murmuró Ino quien estaba afanosamente limpiando las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos—. Se supone que debería estar aquí, Kami, parece que no entendiera lo que es puntualidad y deber.
Naruto sonrió ligeramente ante el intento del equipo ocho de recomponer sus emociones. Él sabía que pese al dolor que ambos estaban sintiendo se tenían entre ellos para no caer. Sus ojos en automático se dirigieron a la fila siguiente de tumbas donde sabía que la de Sakura estaba. Soltó un suspiró tembloroso y miró con nostalgia hacia él cielo.
Había sido tan ingenuo cuando niño había pensado que todo sería la mar de fácil cuando una vez gennin comenzara su camino para convertirse en Hokage, había pensado que las batallas serían sencillas y el dolor de la soledad con el que había crecido finalmente se haría solo un efímero recuerdo; había pensado ingenuamente que todas las batallas ya estaban ganadas, después de todo ¿acaso no los buenos siempre ganan? ¿Acaso no al final el héroe siempre se queda con la chica, y se hace amigo de todos aquellos que habían sido sus enemigos creando finalmente un mundo de paz y prosperidad? Y él siempre se había visto como el héroe.
Todo había sido bueno cuando el equipo siete había iniciado sus misiones, recolectar basura, mala hierba y encontrar mascotas perdidas, luego vino la misión en el país de las olas y todo comenzó a ser diferente; las personas no siempre se salvan por más buenas intenciones, deseos o intenciones que son reconsideradas. La muerte se vuelve parte de la vida y en los ninjas un credo del que se tienen que ser consciente día con día. El dolor solo se vuelve una extensión, un arma y un motor para el shinobi. El dolor, la tristeza, el miedo y la muerte solo acrecientan con cada día que pasa y la inocencia infantil va muriendo y desapareciendo. La historia esta llena de héroes y sus hazañas pero raramente del dolor y sufrimiento que debieron pasar para llegar a serlo. Naruto había comenzado a percatarse de eso y sabía que ser héroe de la historia no sería fácil…
El tacto suave de una palmada en su espalda le hizo olvidar momentáneamente sus pensamientos, miró hacia el lugar y con cierta sorpresa se dio cuenta que Kakashi-sensei finalmente había llegado. Apretó con ligereza su hombro y después le soltó.
El toque sobre su mano contaría le hizo desviar la mirada de su maestro.
— Naruto, iremos a buscar al vago de Shikamaru —pronunció Ino, sus ojos azules ligeramente enrojecidos—. Luego iremos a comer, barbacoa, ¿quieres acompañarnos?
— Y-yo…
— No te preocupes Chōji paga.
— Pero Ino…
— Tal vez Shikamaru te ayude con la mitad de la factura —cortó la joven de cabello rubio a su compañero—. Entonces Naruto…
Los ojos azules de Ino se clavaron en los de Naruto, sin embargo, el joven Uzumaki no se encontraba muy seguro, él sabía que hasta cierto punto era su manera de sentir un destello de normalidad.
— Vamos Naruto, Hinata también estará ahí —agregó la rubia con picardía. Las mejillas de Naruto se colorearon de un tono rojo y balbuceó algo inentendible incluso para él porque no tenía la menor idea de lo que Ino intentaba de insinuar—. Nos vemos a las cinco, no lleguéis tarde.
— Tirana —murmuró mientras la miraba alejarse con su compañero de equipo. Sin embargo se encontró sonriendo ligeramente.
… La historia no era fácil y las batallas mucho menos pero mientras tuviese amigos como aquellos, cada día valía la pena y sabía que a pesar de las perdidas todo estaría bien mientras unidos siguieran.
Colocó la flor que traía consigo sobre la lapida.
— Descanse tranquilo Asuma-sensei —murmuró Naruto con suavidad. El equipo acho estaría bien, después de todo Uzumaki Naruto se aseguraría de ello.
Una semana antes en alguno de los escondites de Orochimaru.
Sasuke contempló el brillante sol que se reflejaba sobre la cascada. Empuñó su katana y con un movimiento fluido interrumpió momentáneamente el recorrido del agua. Después de unos segundos el agua continuó su cause sin pausa alguna.
Aspiró con profundidad y miró el lento recorrido de las nubes que hoy en día recorrían el cielo.
Después de su pequeño encuentro con Sakura, su paciencia se había cortado. Nunca había sido paciente pero después de aquel encuentro algo se había roto y el pasar los días entrenando movimientos que ya sabía y podía realizar dormido lo exasperaba.
Además, había pospuesto ligeramente la fecha de muerte para Orochimaru. Sabía que el sannin era muy bueno recopilando información. Prueba de ello había sido que aun el bastardo contaba con aliados poderosos en Konoha pese a que había invadido y casi destruido el lugar hace tres años; pero para frustración suya, no había logrado encontrar información relevante o que ya no supiera de la organización a la que era perteneciente su hermano.
La electricidad recorrió su cuerpo y con cierta frustración un rayo salio disparado de su mano hasta perforar un tronco.
El asesinato de Orochimaru no podía ser pospuesto por más tiempo. Si lo que Kabuto había estado insinuando el cambio de cuerpo se haría en alguno de los próximos días debido al deterioro de su contenedor actual.
Hundió la cara en la cascada, disfrutando del agua fría corriendo a través de él, cuando el andar ligero de unos pasos se escuchó.
— Sasuke-kun —la voz suave y empalagosa de Kabuto le hizo fruncir el ceño en automático. Odiaba la manera en la que pronunciaba su nombre—. Orochimaru-sama esta ansioso de verte.
Sasuke giró a mirarle mientras sacudía ligeramente su cabeza para deshacerse del exceso de agua en su cabello negro.
Kabuto se relamió los labios y Sasuke apenas y pudo contener la mueca de asco.
— ¿Para qué? —preguntó en su lugar el joven Uchiha, mientras enfundaba su Katana. Sus ojos aparentemente centrados en reajustar su yukata, totalmente al pendiente de los movimientos del shinobi de anteojos.
Kabuto se encogió de hombros, sin embargo, la sonrisa que se había formado en sus labios indicaba que sabía perfectamente de lo que se trataba.
— A saber —pronunció con lentitud, sus ojos mirando con detalle cada movimiento de Sasuke. Estaba ansiosos de ver las cosas que Orochimaru-sama realizaría con el cuerpo joven del Uchiha—, ya sabes como es él, jamás da gran detalle. Tendrás que averiguarlo por ti.
Sasuke asintió secamente y se dirigió al hueco por el que se entraba al escondite.
— No lo hagáis esperar demasiado Sasuke-kun —pronunció Kabuto antes de girar al sentido contrarió al que él se dirigia.
Con una sensación de aprensión Sasuke se encaminó a su habitación, con calma sacó del pequeño ropero de su habitación una capa de viaje ya preparada con anterioridad específicamente para este día.
— Un día perfecto para morir, hn —se dijo y reacomodando su Katana, se dirigió hacia el lugar donde el sannin lo esperaba.
Cuando abrió la puerta del lugar, los ojos de Orochimaru brillaron y sus labios fueron relamidos.
— Tu entrenamiento ha sido completado —inicio la conversación el sannin—; has dominado todo lo que te ha sido enseñado y el tiempo ha terminado y ahora…
— Es momento de matarte —cortó Sasuke con su voz apenas un seseo en la estancia.
Orochimaru apenas y pudo fruncir el ceño cuando Sasuke empuñando su katana, atacó. La batalla se desató y afuera el sol aun brillaba.
La luz del sol brilló a través de la ventana, sus ojos parpadearon repetidamente hasta que se ajustaron a la luminiscencia de la habitación.
Cuando finalmente sus ojos se encontraron abiertos se clavaron en un punto inexistente del techo de la habitación.
Un suspiro de frustración abandonó sus labios y finalmente con cierta reticencia se puso de pie.
Contempló su habitación con los ojos siendo atraídos sin remedio a la figurilla de arcilla que Deidara le diera antes de partir a su misión.
Sujetó con una mana lo figura, una joven sentada en una roca cepillando su cabello, sintió cierta culpa llenarle cuando mirando más detalladamente se dio cuenta que era una representación a escala de ella.
Una de sus manos ascendió hasta sus labios, delineó con cuidado el labio inferior, mientras con la otra apretaba ligeramente la figurilla. Recordó el beso que se diera la primera vez con Deidara, había sido todo un cúmulo de sentimientos que le habían hecho sentir la peor persona del mundo; luego había un suave revoloteo que sintió en su corazón la segunda vez que sus labios se encontraron. Sin embargo, el recuerdo fue fácilmente sustituido por el del joven hermano de Itachi, el suave roce de sus labios contra los suyos, el sabor dulce de su boca y sobre todo el palpitar frenético de su corazón y la aparente manada de avispas que se había desatado en su estomago.
— ¿Sakura? —recordó la manera desconcertante en que la había mirado. Los ojos totalmente abiertos y la manera incrédula en que la reflejaban. Luego la expresión se había modificado y un ceño había cubierto sus características.
Ese había sido el momento en el que algo se había removido incómodamente en ella, era como si parte del vacío que solía llevar en el pecho se hubiese llenado solo un poco, pero aun conservando ese aire de melancólica nostalgia de algo que no alcanzaba a comprender del todo.
Soltó un suspiro de exasperación y agitó la cabeza como sin con eso pudiese deshacerse de tan confusos pensamientos.
Tenía exactamente un mes de aquello y algo parecía haberse desatado en su cabeza.
— Tienes que centrarte Rin —se reprendió ligeramente. Sus ojos encontraron los suyos a través del espejo y frunció el ceño con molestia ante las leves ojeras que adornaban sus ojos.
Desde su nuevo encuentro con el hermano de Itachi-nii había estado recibiendo más de esos extraños sueños de si misma cuando era más joven.
De pronto su mirada se enfocó en el Sharingan en su ojo izquierdo. Las aspas giraron.
— Debería estar entrenando —se dijo mientras soltaba finalmente la figurilla, posándola sobre su tocador mientras el tono de su cabello se volvía el castaño habitual. Con una de sus manos cogió el parche y lo coloco sobre su ojo.
Cuando estuvo lista, con la capa de nubes rojas sobre sus hombros salió finalmente del edificio. El sol antes brillante y resplandeciente había sido sustituido por nubes negras de tormenta. La lluvia se precipitó y con cierto fastidio Rin colocó sobre su cabeza el sombrero de paja.
La lluvia cayendo sin tregua la hicieron soltar un suspiro de exasperación. Realmente Pain se tomaba al pie de la letra el nombre del poblado.
Encogiéndose levemente de hombros comenzó con un lento andar hacia el hospital de Amegakure.
— ¡Shinto-sama! Shinto-sama!...
Se iba oyendo el clamar de las personas mientras pasaba, mientras profundas reverencias le eran dadas.
Miró finalmente el hospital y sonrió, le encantaba ayudar a las personas, mientras se encontraba en el hospital, siempre su ánimo era mejor. El asesinato era parte de ella al ser un ninja e hija de uno de los shinobis más fuertes de los que ella estaba segura existía, además, del clan prominente del que era parte; sin embargo, no significaba que ella estuviera satisfecha con el trabajo de asesinato.
Respiró profundamente el olor antiséptico del lugar y con una sonrisa suave comenzó a curar a varios de los pacientes que hoy en día había.
— Gracias Shinto-sama.
Las personas le decían, al principio no había entendido el porque, hasta que finalmente un día que salieran con Konan, a quién todos llamaban tenshi, le aclarara la situación. Pain era un Dios para todas estas personas y al ella ayudar en el hospital y estar en relativa frecuencia con Pain y Konan y haciendo labores que ayudaban a mejor la villa, le habían otorgado ese nombre.
Miró con dulzura la flor blanca que uno de los niños que atendiera la semana anterior le diera y sin saber el porque una lágrima resbaló de su ojo derecho.
— "Espero que te recuperes pronto" —se miró a si misma colocando una flor similar a esa en un pequeño jarrón—. "Te quiero Sasuke-kun"
Rin parpadeó para contener las lágrimas que quisieron desbordar sus ojos y con un respiró profundo y una sonrisa temblorosa agradeció al pequeño niño, quien con un ligero sonrojo en sus mejillas se alejó.
Aun con una sensación desconcertante sobre su pecho ante lo recordado, colocó la flor en el jarrón con flores sobre su escritorio.
— Los ninjas somos armas y todo aquello que este fuera de nuestra misión es una distracción… —murmuró para si como un mantra mientras con una sonrisa invitaba a entrar a su siguiente paciente.
Tres semanas antes en las afueras de Amegakure.
Viento era frío pese a que el sol estaba en lo alto, sin embargo, nubes negras de tormenta habían comenzado a arremolinarse, listas para dejar caer de un momento a otro su agua de lluvia.
Itachi cogió una respiración profunda y despegó la mirada del cielo para observar a sus compañeros de equipo. Kisame parecía de lo más relajado mientras avanzaban hasta el escondite de Akatsuki donde Pain les había ordenado reunirse, incluso parecía estar silbando una cancioncilla que habían escuchado en el último poblado por el que habían pasado. Luego sus ojos se desviaron a Rin-chan, su ojo visible estaba desenfocado y sabía con toda certeza que estaba pensando en otras cosas pese a que su mirada estaba visiblemente en el camino.
Había estado actuando de esa manera extraña desde que la técnica del sellado del dos colas había terminado hace tres días.
Se encontraba retraída y su mano derecha recorriendo con frecuencia el contorno de sus labios en un tic nervioso que parecía haber desarrollado durante los tres días que él y Kisame habían estado "indispuestos".
De hecho, estaba haciendo justamente eso en este momento, la miró negar con la cabeza ligeramente y mormurarse así misma. Sus ojos en ese punto se encontraron y ante los ojos negros y profundos de Itachi, ella se sonrojó; mordió su labio inferior y con las mejillas aun teñidas de rojo miró hacia otro lado.
Itachi suspiró no teniendo idea de que pensar, sabía que algo había sucedido, pues ella había salido ese primer día que habían realizado la técnica de sellado, después de todo, no era como si no tuviese la capacidad para realizar la técnica y estar al pendiente de sus alrededores a la vez, sus habilidades ciertamente se volvían ligeramente en desventaja debido que el sellado de las bestias le impedía moverse, pero si una percepción detallada de su entorno se permitía y había escuchado con claridad cuando ella había anunciado que iría a echar un vistazo a los alrededores. Kisame incluso había gruñido en respuesta, porque no era justo que mientras el estaba en un posición no del todo cómoda y enfriándosele el culo, ella estuviese recorriendo el lugar. Sin embargo, cuando ella había llegado, el andar frenético y respiración irregular con la que le había escuchado entrar a su refugió le habían hecho fruncir el ceño con cierto desconcierto, él esperaba que no fuese porque algún enemigo les había descubierto, se vio muy tentado a preguntarle pero después de unos minutos ella se relajó.
Sin embargo, desde aquel día ella estaba distraída y distante.
Itachi relentizó su andar y dejó que su compañero de la niebla avanzara por delante de ellos. Sus pasos se acompasaron hasta el andar lento de Rin. Le escucho dar un suspiró profundo sin dar muestras de conocimiento a su persona.
— ¿Sucede algo? —Preguntó finalmente, observó como ella se sobresaltaba ligeramente a su cuestión y solo le hizo fruncir el ceño aún más profundamente, ella estaba demasiado distraída y eso era peligroso para un ninja.
Rin se sonrojó violentamente ante su andar distraído y sus ojos se encontraron con los ojos negros de Itachi-nii la preocupación visible en ellos. Se mordió el labio inferior con nerviosismo y negó con la cabeza.
— No pasa nada —finalmente dijo, intentó hacer una sonrisa confiada pero apenas y pudo formar una sonrisa temblorosa.
— Eres una pésima mentirosa, Rin-chan —murmuró Itachi, su ceño se había vuelto más pronunciado y miraba a Rin de una manera tan intensa que ésta desvió la mirada sin remedio.
Rin por otra parte quiso soltar una carcajada burlona, ella era una excelente mentirosa. De hecho era tan buena que en ocasiones incluso perdía la percepción de quien era verdaderamente ella, Sakura, Rin, Shinto, hija, aliada, hermana, prima, novia, amiga, estudiante, asesina, doctora, un montón de personalidades convergían en ella, alineándose, desalineándose, mezclándose y separándose hasta que ella perdía su verdadera yo.
— ¡Kisame! Adelántate al refugió Rin irá conmigo hasta la villa.
Pronunció el Uchiha sin esperar la replica de su compañero de la niebla pues en un parpadeo él y Rin se desviaron de su compañero.
Una vez se encontraron lo suficientemente lejos de oídos indiscretos, Itachi miró a Rin quien con insistencia desviaba su mirada de la de él.
— ¿Qué sucedió en el pueblo? —finalmente preguntó el joven de cabello negro cuando se dio cuenta que ella no hablaría a menos que él la interrogase.
— ¿Qué te hace pensar que algo ha sucedido? —cuestionó ella en su lugar sin cumplir con la mirada del joven Uchiha, en su lugar miró sus manos, blancas y perfectas y al mismo tiempo recubiertas de sangre—. ¿Cómo sabes que Sasuke hará lo que deseas después de tu muerte?
Itachi la miró sin comprender a que iba su última pregunta, un tanto sorprendido por que simplemente jamás se había tocado ese tema tan delicado entre ellos. Itachi la apreciaba como estaba seguro jamás volvería a considerar a nadie que no fuera su hermano, sin embargo, en los pocos años que había convivido con ella, había encontrado cierto consuelo en volverse hasta cierto punto su guía. Recordaba a la niña huraña y pésima mentirosa que había visto aquella tarde en la reunión con Pain.
— "Estoy aquí por venganza" —ella había dicho y el recuerdo de su pequeño hermano había surgido al instante en su mente.
El dolor en los ojos negros de un pequeño Sasuke de apenas ocho años preguntándole quien había hecho aquel crimen contra su familia, su clan. El dolor abrazador que había sentido al ver sus ojos negros llenarse de terror ante la comprensión de lo que su amado aniki había hecho. Las lágrimas corriendo sin tregua sobre sus delicadas mejillas mientras el pronunciaba las palabras más crueles y afiladas jamás dichas mientras el cielo de rojo se teñía.
Y luego sus ojos habían parpadeado y había visto a esta niña de la edad de su hermano ya afiliada a una organización criminal dispuesta a tomar venganza por los asesinos de su clan. Los ojos fríos y su voz tan inflexible y segura.
— "Eres débil porque te falta odio" —era lo que había dicho a su hermano la última vez que se habían encontrado. Pero cierta parte de él estaba contento que pese a la tragedia y el dolor su hermano conservará cierta esperanza y pureza que había faltado en esa niña, aunque al mismo tiempo no, pero no estaba seguro del porque.
Sin embargo, mirando al pasado y ahora no estaba seguro si Sasuke realmente podría volver, había pasado demasiado tiempo y las cosas cambian sin tregua en tan solo un segundo.
— No entiendo que tienen que ver Sasuke con lo que sea que te haya sucedido —pronunció él en cambio mirando como ella hacia una ligera mueca.
Rin se encogió de hombros con cierto desinterés y sus ojos se perdieron en el sol que apenas y lograba verse entre las nubes que cada vez más llenaban el cielo.
— Solo… —frunció el ceño y negó violentamente con la cabeza—. Solo recordé.
Finalmente ella pronunció. La primera gota de agua se precipitó hasta caer de lleno sobre su mejilla, Rin la limpió con cierta furia.
— ¿Recordaste qué?
— A los niños perdidos que caminan en las guerras —fue apenas un murmullo pero Itachi le había escuchado perfectamente, de hecho se había tensado por completo ante la mirada hasta cierto punto significativa que Rin le había dado.
Luego ella sonrió levemente como si todo aquello fuera una broma y dijo:
— Vamos, vamos, espero que Yukka-san haya traído de ese delicioso chocolate de Iwa.
Rin avanzó aun más deprisa divagando sobre las delicias del chocolate mientras Itachi veía su espalda.
— "Te hace falta más odio" —recordó nuevamente sus palabras y por algún motivo un escalofrío recorrió su cuerpo.
La lluvia se había desatado por completo.
El sendero por el que avanzaban apenas y era visible, el sol hacia aproximadamente dos horas que se había ocultado y la luz de la luna apenas y era suficiente para alumbra el camino.
"Tobi" y Deidara avanzaban a paso calmo fundiéndose con la oscuridad.
Un ruido se escucho entre los árboles y "Tobi" soltó un gritillo agudo que le causo un tic nervioso a Deidara.
— ¡Senpai! —chilló el ninja de máscara naranja mientras abrazaba al shinobi de la roca.
— ¡Joder Tobi! ¡Quítate! —gritó con exasperación el ninja de cabellos rubios mientras le asentaba una colleja.
— Mira que eres malo con Tobi, senpai. Eso pudo haber sido un monstruo —se lamentó Tobi.
— Y yo hubiera aplaudido mientras te tragaba —murmuró en cambió el shinobi de la roca—. No entiendo porque tengo que cargar contigo, hn. Rin-chan haría una perfecta compañera.
— Solo lo dices porque quieres hacerle cosas pervertidas, Tobi se ha dado cuenta —pronunció el enmascarado.
Deidara se sonrojó profusamente y su mano se alzó lista para soltarle un fuerte porrazo, sin embargo la voz de Pain a través de su justu les interrumpió, una reunión extra oficial había sido llamada.
Cuando finalmente ambos shinobis encontraron un lugar cómodo y lo suficientemente aislado que los protegería de posibles enemigos, iniciaron la comunicación.
Pronto se encontraron en lo que parecía ser una cueva, rodeados de los demás miembros a excepción de dos.
— Han llegado noticias —comenzó Pain—, tras una batalla con las fuerzas de Konoha, Kakuzo y Hidan han muerto.
— Pensé que Hidan era inmortal —pronunció Kisame, su voz un tanto desinteresada pese a lo dicho—. ¿Cómo es que le han matado?
— Le han volado en pedazos —agregó Pain, sin inmutarse mucho ante lo sucedido—. Sin embargo, debido a esto es necesario llenar por lo menos unos de los lugares dentro de la organización.
De pronto un nuevo holograma se hizo presente. La sonrisa amable de Rin quedo a la vista y sobre su indice izquierdo el anillo "San" que había pertenecido a Hidan.
— ¡Rin-chan! Hola Rin-chan, Tobi te ha echado de menos —la seriedad que había poseído el lugar hasta él momento se había borrado ante la voz eufórica de "Tobi".
Deidara soltó un suspiro de exasperación ante la actitud de su compañero, sin embargo, le dirigió una leve sonrisa a Rin, habían pasado casi dos meses que la había visto en persona y después de ese tiempo que para él ya parecía una eternidad debido a las extravagancias de su compañero, se le hacia aun más preciosa. Rin le devolvió la sonrisa un tanto temblorosa y vacilante pero Deidara apenas y lo notó.
— Ante esta integración oficial pero ante la evidente falta de personal ella se unirá al equipo de Itachi, ha tenido buenos resultados y es necesario —agregó Pain haciendo que el Deidara frunciera el ceño. Después de cierta pausa dijo—: Itachi específica a Rin, el lugar donde os encontráis para que parta de inmediato a vuestro encuentro. Los demás os pueden retirar hasta la próxima captura o nuevas noticias.
Después de eso Pain desapareció, seguido de Zetsu y Kisame y tras informar su ubicación a Rin, Itachi también desapareció. Entonces solo eran los tres de ellos.
— ¿Cómo os encontráis? —finalmente Rin cuestionó, rompiendo así el silenció en el que se había sumido el lugar.
Deidara se encogió de hombros ligeramente indiferente. Había algo extraño en el comportamiento de Rin pero no podía decir lo que era cuando todo lo que podía ver de ella era una visión holográfica. La siguió mirando mientras Tobi se extendía en dar información detallada de lo que su viaje había sido en esos días que no se habían visto, gesticulando acaloradamente y haciendo que Rin soltase ligeras carcajadas.
— …y entonces Deidara-senpai dijo que deseba hacerte cosas pervertidas —pronunció Tobi como quien no quiere la cosa.
Deidara parpadeó repetidamente hasta que el significado de lo que había dicho Tobi se hundió en él…
— ¡Serás imbécil! —exclamó él con las mejillas encendidas, sus manos apretándose ligeramente con toda la intención de estrangular a su compañero y esa acción solo fuese un prologo ante la acción a realizar que estaba seguro lo llenaría de una eufórica sensación, después de todo, Kakuzo había asesinado a varios de sus anteriores compañeros no entendía porque él no podría hacerlo.
Sin embargo la carcajada alegre que Rin soltó le hizo desistir de su posible homicidio.
— De verdad os he extrañado —murmuró, y por fin podía ver en ella algo de esa ligereza de la que era portadora pero durante la reunión e incluso antes de ahora no había mostrado—. Me gustaría reunirme con vosotros.
Negó con la cabeza lentamente aun con una sonrisa y finalmente conectando su mirada con las suyas…
— Me tengo que ir… —soltó un suspiró y cuando pensó que diría una cosa más solo agregó—: No os arriesguéis demasiado, os veo pronto.
Su imagen se desvaneció y solo el sonido de algunos grillos inundo el lugar. Por alguna razón el pecho de Deidara se contrajo dolorosamente ante la última mirada que ella le había dado.
— "¿Nunca has sentido que el mundo no tiene sentido?" —De pronto, recordó aquella vieja pregunta hecha por ella la primera vez que se decidiera a besarla.
En aquel entonces ella se había visto tan triste, nostálgica y perdida, que él solo había querido coger su corazón y protegerlo de todos aquellos sentimientos que parecían abrumarla a tal punto que nada tenia sentido.
Deidara en ese entonces jamás había sentido un sentimiento tan abrumador como aquel. Había sido nuevo y aterrador y muy similar a lo que estaba seguro era una explosión. Por eso, aquella noche había cerrado los ojos y la había besado con la intención de hacerle saber que él intentaría entender y cuidar su corazón porque había odiado esa mirada y hoy, ella había parecido similar a esa noche y no podía hacer nada para ayudarla, porque pese a que ella le había aceptado en cierta forma aun había un montón de secretos y detalles de ella que cuando parecía finalmente alcanzarlos se le escapaban entre los dedos como agua fluyendo a través de ellos.
— Nee, ¡Senpai! —el grito de Tobi le saco de sus pensamientos y ligeramente avergonzado de su distracción miró a Tobi con el ceño fruncido.
— ¡¿Por qué coño gritas?! —espetó.
— Como eres gruñón senpai, si seguís así os vas a llenar de arrugas y Rin-chan os va a dejar por alguien más guapo y feliz como Tobi —pronunció el enmascarado sin prestar atención a la vena palpitante en la frente del shinobi de la roca—. Y entonces senpai llorara por que Tobi le haga caso porque se sentirá más solo que un perro y Tobi solo dirá: "¿Qué coño quieres senpai?". Si ya estoy mirando el futuro.
— Tobi… —murmuró Deidara con un puño ya formado en su mano derecha, sin embargo, el otro shinobi siguió divagando sobre el mal carácter del rubio y de cómo el cabello se le llenaría de canas rápidamente y luego se le caería porque Tobi estaba seguro que eso le pasaría debido a la manía de su senpai de tirar de su cabello de vez en cuando al estar enojado y él estaba seguro de ver ya inicios de alopecia —. ¡Cállate!
— A eso me refería senpai —murmuró Tobi, encogiéndose levemente cuando Deidara levantó la mano para darle un puñetazo—. Tobi solo quería saber si vamos a quedarnos aquí o seguiremos avanzando.
Deidara soltó un suspiró e intento contar hasta diez, mientras distraídamente se pasaba una mano por su cabello, estaba seguro que Tobi solo estaba exagerando e intentando sacarle de sus casillas. Abrió los ojos y miro la destartalada cabaña que habían encontrado en medio del bosque.
— Es un buen lugar —finalmente pronunció y con un suspiró cansado se derrumbo sobre el suelo—. Te toca la primera ronda de vigilancia, hn.
— ¡Claro senpai! —exclamó Tobi con su habitual entusiasmo, mientras sus ojos finalmente se cerraban.
— "¿Nunca has sentido que el mundo no tienen sentido?"
La voz de Rin en su cabeza fue lo último que escuchó antes de caer dormido.
La lluvia se había detenido apenas hace diez minutos y como prueba de que solo se trataba de una técnica creada por Pain, el cielo ya se encontraba totalmente despejado.
Las estrellas se miraban completamente, resplandeciendo aun más fuerte ante la forma de luna menguante que anunciaba pronto una luna nueva.
Su mano se elevó hasta el cristal frío de la ventana por la que miraba. Tembló ligeramente ante el contraste con su piel caliente y soltó un suave suspiro mientras miraba el anillo que Pain le entregara esa mañana.
— Recuerdas tu misión —la voz grave de su padre, la sobresaltó.
Miró el ligero reflejo que la ventana le daba y aun con los ojos clavados en la imagen asintió lentamente.
Sin embargo, su padre noto la ligera alteración en el comportamiento de su hija.
— ¿Qué ha pasado? —preguntó, el tono cuidado y con la cantidad justa de preocupación.
Hacia casi dos meses que no la había visto y una ligera agitación en su pecho se desató. Esperaba que ella no estuviera teniendo más de esos recuerdos.
— Me he encontrado con Sasuke-kun —finalmente Rin confesó.
La mirada se había vuelto a centrar en las estrellas, por lo que no se percató de la ligera tensión que se apoderó del cuerpo de su padre.
— Me hizo preguntarme si esta es la única forma —su voz era suave con un borde tembloroso que si él no se equivocaba anunciaba futuras lágrimas.
— El mundo requiere sacrificios, Rin-chan… —comenzó con precaución.
— Lo sé padre —ella le interrumpió y finalmente se giró a mirarle—. Solo no quisiera que fuese de esta forma.
Una lágrima descendió y Obito con suma delicadeza la limpió de su mejilla izquierda, el sharingan giró violentamente mientras lo enfocaba.
— No me gusta verte llorar —murmuró mientras ella finalmente se arrojaba a sus brazos.
— Te he echado de menos, padre —pronunció ella, el sonido amortiguado por el pecho de su padre.
Cuando finalmente se hubo calmado lo suficiente, se alejó de su padre.
— Sasuke-kun ha descubierto mi identidad —finalmente confesó con las mejillas arreboladas de vergüenza—. Te juro que no era mi intención solo yo, no creí encontrarle en ese poblado y que mucho menos fuese a reconocerme. Yo lo lamento tanto padre, siento que he fallado y no siquiera la misión más importante ha comenzado.
Obito tensó nuevamente su postura y esta vez fue obvio para Rin, sus ojos se cerraron con cierto pesar, odiaba decepcionar a su papá. De pronto, los cuestionamientos hechos por Sasuke-kun llegaron a su mente.
— Por cierto padre —comenzó ella, cuando obtuvo la atención de su padre de nuevo, pronunció—: él por alguna razón creía que Itachi-nii me trajo a la organización por alguna extraña razón.
Obito relajó su postura ante aquella información. Tal vez no era tan mala idea que joven Sasuke-chan pensará aquello,
— Sin embargo, he negado aquello, pero me hizo pensar —Rin mordió su labio y se giró a ver las estrellas—. No quiero verlo morir.
No especificó a quien se refería y su padre no pregunto. Solo aferró con fuerza su hombro y Rin soltó un suspiro, antes de negar tristemente con la cabeza.
— Ni siquiera se si puedo seguir ocultando mi identidad, dime padre, ¿cómo esta Deidara-kun?
— Bien, ahora mismo esta descansando en una pequeña cabaña —contestó él sin saber a que venía aquella cuestión de su hija. Le desconcertó aun más cuando ella soltó una carcajada.
— ¿Sabéis que él parece odiar a todos los Uchiha? —Cuestionó ella sin esperar realmente una respuesta pues continuó—, me preguntó si también me odiaría al saber quien soy. Pero no tienen sentido ¿verdad?
— Nadie nunca podría odiarte, princesa.
— Eso lo dices porque sois mi padre —la voz de Rin sonó medio temblorosa pero aun así no se giró. La mirada aun en las estrellas—. Me alegra de tenerte aquí hoy padre.
— ¿Por qué?
— Siempre estarás ahí para mi ¿verdad? —ella murmuró sin contestar su pregunta.
— Sabes que siempre.
Finalmente se giró a mirarle y una sonrisa radiante se formó en sus labios.
— De verdad te he echado de menos —volvió a abrazarle.
Obito soltó un suspiro y su mirada enfocó las estrellas.
— Pronto estaremos juntos de nuevo y el mundo resplandecerá bajo nuestro dominio.
Obito la miró soltar un bostezo y levantándola sobre sus brazos la llevó hasta su cama donde la arropó.
— Descansa princesa —murmuró antes de desaparecer.
— Te quiero padre —dijo ella a una habitación vacía—. La muerte se vuelve un principio y el legado Uchiha renace de nuevo.
Con aquello en su cabeza ella cerró los ojos, en la mañana le esperaba un largo viaje para reencontrase con Itachi-nii y Kisame de nuevo.
La oscuridad llenaba todo el lugar, Rin caminó a paso calmo e intentó distinguir algo entre esa oscuridad abrumadora que le indicara donde es que se encontraba.
— La venganza no te hará feliz, ni a mí… —entre la oscuridad su voz le llegó a los oídos y desconcertada siguió el sonido de donde parecía haber llegado. La misma frase se repitió con insistencia cuatro veces más y cuando estaba apunto de llegar, una fuerte luz inundo el lugar obligándole a cerrar los ojos.
La frase volvió a repetirse pero esta vez parecía estar la fuente justo frente a ella. Sus ojos se abrieron en automático y ahí estaba, ella a los doce años, el vestido rojo agitado por el viento así como sus cabellos. Por delante Sasuke-kun, la postura ligeramente tensa.
Por un ínfimo instante él se tensó a un más y pareció que había aceptado las palabras de su joven yo, sin embargo…
— Vete a casa, Sakura.
Observó con el corazón ligeramente acelerado a su joven yo dar un paso valiente al encuentro del huraño muchacho y con las lágrimas aún escurriendo, proclamó…
— Yo... ¡Te amo tanto...! Si tu y yo estuviéramos juntos...seguro que no te arrepentirías, viviríamos felices cada día, finalmente encontraríamos la felicidad... ¡Haría cualquier cosa por ti!... así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... Mataría por ti...por favor, quédate conmigo...y si no puede ser...Llévame contigo a donde vayas…
Rin respiró profundamente, mientras su pecho se agitaba violentamente. Sus ojos de pronto estaban empañados y las lágrimas corrían por sus mejillas. Miró a Sasuke-kun dar un pasó hacia delante.
— ¡Si te vas gritare! —su pequeña yo gritó, las manos hechas en puños impotentes.
De pronto Sasuke-kun estaba detrás de ella, el aire frío de la noche agitando su cabello y la luna llena resplandeciente iluminando a los dos apenas adolescentes.
— Gracias…
El susurró atravesó el viento y en cámara lenta miró al pequeño Sasuke-kun levantar la mano listo para noquear a la joven que había sido.
Su mano se alargo hasta donde ambos jóvenes se encontraban y cuando sus dedos rozaron el cabello rosa de la joven.
Su cabeza giró a mirarla, los ojos verdes centrados en los suyos. Cuando ella estaba apunto de cuestionarla un nueva explosión de luz se hizo presente obligándole a cerrar los ojos momentáneamente.
Cuando los abrió nuevamente, el lugar había cambiado, un fondo azul luminiscente sin llegar a ser lastimoso para la vista cubría todo el lugar.
— ¡Finalmente! —exclamó su yo más joven apareciendo de repente, cambiando de pronto a una copia de si misma, excepto por los ojos, los de su copia seguían siendo ambos verde.
— ¡¿Quién mierda sois?! —exclamó Rin, sus ojos escaneando el área por una posible salida sin dejar de prestar atención a su falsa yo. Esto se había vuelto de lo más extraño.
— Es obvio que tú —contestó la otra con calma. Sus manos posadas en sus caderas—. Estuve guardando vuestros recuerdos, estúpida, deberíais estar un poco agradecida, ¿no crees?
— ¿Qué?
Rin había entendido pero después de todo esto era un sueño no…
— Como habéis oído, he estado guardando vuestros recuerdos, así que dime "Rin-chan" —comenzó su doble con una sonrisa en sus labios—, ¿estáis lista para saber toda la verdad?
Rin aspiró profundamente, luego exhalando igual o más lentamente asintió, después de todo, ¿qué podía perder? Era un sueño ¿no?
Hello corazones de chocolate ¿cómo os encontráis?
Bien finalmente he vuelto después de semejantes "vacaciones" (sarcasmo) que me he tomado. La verdad fueron unas semanas de lo más movidillas. Además de un accidente que he tenido con mi ordenador y ya sabéis como es cuando los ordenadores se revelan o se enferman (jajaja es que yo trato al mío como una persona, ya se, ya se, eso es raro.)
Sin embargo, ya he solucionado mis distracciones y estoy de vuelta, las actualizaciones llegaran un poco más veloz que esta, eso es seguro. Así que, que no cunada el pánico que estoy de vuelta.
Espero que el capítulo os haya gustado.
Esta vez no os podré contestar a vuestros comentarios aquí que esta publicación es express, pero os juró que me los he leído todos y me han dado tantos ánimos que me sentía tan culpable por no actualizar pronto.
Pero como os dije ya estoy de vuelta, solo resta agradeceros por su tiempo y paciencia con este intento de escritora, sois maravillosos.
¡Mil Gracias! Por sus bonitos comentarios a chan, chan, chan…chan: Dalanny Danae, Marcela2761, tatutu, ailudelastiernas, f-zelda, sakurita-1491, Mix, Harug21, Guest, emmamador, Cami, gabi, Angel Caido2, lyzz, daliapv. perez, Aleja Grace y Kimberly-miau.
También mil gracias a todas aquellas personitas guapetonas que agregan a favoritos y/o alertas y por supuesto a los que anónimamente leen.
Esperó vuestros comentarios que pese a que esta historia comenzó como un capricho para mí y tal vez mi hermanita Jaz-chan, ahora también es para todos ustedes. Además prometo que os responderé la próxima vez. Es más estoy dispuesta a hacer un one-shot/ drabble de lo que deseéis a los primeros cinco comentarios como muestra de cómo os adoro. Solo dejad los detalles de la pareja y de lo que más o menos queréis de lo que vaya, solo os advierto que el humor escrito no es lo mío.
*Los comentarios del capitulo anterior os estaré respondiendo en la semana a todos aquellos que tengáis cuenta.
En fin después de esto os dejó, o por cierto he subido un fic Harry Potter qué se llama "Counting Stars", medio raro por si os gusta, si tenéis tiempo y quieren por supuesto, podéis pasar a darle una leída.
Os quiero montones guapetonas/nes, os deseo unos días de lo más agradables y un montón de geniales momentos solos o acompañados y dulces (porque, ¿quién no los ama?) y si todo sale bien aquí os espero con el siguiente capítulo.
