XI
La noche cayó, y los equipos de Konoha, Suna y Taiyô lograron encontrar lugares dónde refugiarse. El equipo 3 todavía no encontraba un pergamino de Tierra, pero lo importante era poder evitar a los equipos mientras tramaban algo.
-Hasta ahora hemos tenido suerte, pero no sé hasta cuándo durará… -Hikaru dijo, descansando sus ojos.
-Cierto. Y todavía falta mucho para llegar al centro del bosque.
-Mendokusee…
-Mejor no te quejes, Shikaji, o nos harás sentir peor –Aki dijo.
-Déjame quejarme en paz.
-Miaaaurrr… -Toramaru gruñó, alerta.
-Silencio –Aki dijo. –Toramaru presintió algo.
Los otros dos se quedaron callados y observaron a su alrededor. Hikaru no activó el Byakugan debido a que tenía los ojos cansados, pero se mantuvo alerta.
-Vaya. Qué niños más ingenuos, quedarse aquí en medio en lugar de esconderse…
Delante de ellos apareció uno de los otros equipos, formado por tres adultos, dos hombres y una mujer (lo habitual, vamos).
-¿Y para qué escondernos, eh? –Akidzuki dijo.
-Aquí hay muchos ninjas mayores y más experimentados que ustedes, niña –la mujer dijo, sonriendo.
Toramaru maulló, mostrando los colmillos.
-Él dijo que si tienen más experiencia que nosotros, ¿entonces por qué siguen siendo genin? –Aki tradujo.
Los otros tres se miraron, contrariados.
-No nos molestamos mucho en ascender –respondió uno.
-Mentirosos –Shikaji dijo, mientras se concentraba. Por suerte Aki y Toramaru estaban distrayendo a los otros lo suficiente para que su jutsu de sombras actuara.
-¿Tienes alguna prueba de lo que dices? –replicó la mujer, que al parecer era la que más luces tenía.
-Yo tengo una –la Hyuga intervino finalmente. –Sus organismos se alteran cuando mienten.
-¿Y cómo puedes ver eso? –contraatacó el líder del otro equipo.
La mujer le dio un codazo.
-Imbécil –susurró. –Es un Hyuga. Tiene el Byakugan.
-O sea que no nos cree –respondió el líder.
-¡No!
-¡Pues luchemos!
-No digan…
-Que no…
-Se los advertimos…
-¡Miau!
-¿Que no qué? –gruñó el líder. Se iba a lanzar contra Aki, pero no pudo moverse a causa del jutsu de Shikaji.
-Lo dicho. No se dieron cuenta que Shikaji usó un jutsu para inmovilizarte. Ahora es mi turno. Kage Bunshin no Jutsu! –Aki dijo, creando más o menos diez clones.
-No pensamos quedarnos de brazos cruzados… Byakugan!
-¡Miaaau! –y Toramaru hizo un par de clones más.
Los clones de la chica y el gato atacaron al otro hombre, mientras Hikaru peleaba con la mujer, Shikaji mantenía su jutsu activo y Aki y Toramaru peleaban con el líder.
-¡Quizá podamos hablarlo! –gritó el atacado por los clones.
-¡Arrastrado! –gritó el líder, justo antes de que Aki lo dejara fuera de combate.
-Mucho ruido y pocas nueces –la Uzumaki dijo, mientras Toramaru soltaba la nariz del adulto. Entretanto, Hikaru tenía una pelea más dura contra la mujer.
"Al contrario que estos idiotas, ella sí sabe pelear" –se dijo la peliplatino, mientras esquivaba los golpes.
"¿Por qué tuve que quedar en un equipo con estos dos…?" –se dijo la mujer, desesperada.
Su otro compañero de equipo acabó por caer también, pero ella aguantaba. A duras penas, pero aguantaba.
Sin embargo, aquella persona que estaba vestida de rojo había logrado bloquear su chakra, y estaba a punto de derribarle.
-¿Te rindes?
-¡Sí, vale…! ¡Tampoco hay que ponerse así!
Con eso, Hikaru terminó por bloquear todo el chakra, dejando a la mujer indefensa.
-¿Qué pergamino tienen? –dijo, con dos dedos muy cerca de donde había un punto casi letal.
-De la Tierra… Lo tiene él –la mujer dijo, señalando al líder.
-Aki-chan, ya sabes qué hacer.
-Por supuesto –la Uzumaki tomó el pergamino, que en efecto era el que necesitaban. –Parece que tuvimos suerte otra vez.
-Al menos esto fue más fácil que cuando regresamos de esa misión –Shikaji dijo, mientras recogía las cosas del equipo con ayuda de Toramaru.
-Y por cierto… Soy Hyuga, sí, pero no soy ni chico, ni chica. Mi amiga es la hija del Hokage y mis otros compañeros son genios a su manera. Sobrevivan para la próxima vez –y con eso, el equipo 3 se fue.
-Inútiles… -gruñó la mujer mirando mal a sus compañeros.
Entretanto, en el centro del bosque, en una torre, Miyao estaba pendiente de cómo iba todo. Desde que Mitarashi Anko se había retirado y a él le habían encomendado esta parte de los exámenes, sabía que más de una vez podría haber problemas. Tal como los hubo cuando él presentó el examen.
-Sora-sensei… -un informante dijo, entrando al recinto donde estaba.
-Sora-sensei es mi hermana. A mí llámame Miyao. ¿Qué sucede?
-Ya, ya llegó el primer equipo.
El hombre quedó asombrado.
-Estoy seguro que eso rompe el récord que impuso el Kazekage en su tiempo.
Miyao bajó al primer piso, donde en efecto, estaba el primer equipo en llegar.
-Felicidades en pasar la segunda prueba.
-Gracias –Sualtaim respondió con una inclinación.
-Creí que iba a ser más difícil –Elohim añadió, sonriendo.
-Ahora esperen a que lleguen los demás equipos. Yo debo volver a mi lugar.
-Qué bien, no nos ha echado ningún discurso… -Elohim dijo en voz baja.
-Cállate –gruñó Phoenix.
-Así es Sora, digo, Miyao-sensei –uno de los chûnin presentes dijo. –Directo al grano.
Poco a poco llegaron otros equipos, entre los cuales estaban los de Konoha, Suna, Taiyô y el equipo que pasó cerca del de Kaede.
-Vaya, somos bastantes –Kaede dijo, mirando alrededor.
-Sí… Y al menos es bueno saber que los de nuestro grupo llegaron bien, o al menos vivos –Shikaji dijo, a modo de broma.
-Como comediante te mueres de hambre –Aki dijo, molesta.
-¿Y ahora qué? –Hwoarang preguntó. –Está todo el mundo aquí…
En efecto, había varias personas enfrente de ellos, aunque no tantas como para llamarlas "todo el mundo".
-Bien, bien, bien… Ya todos abrieron sus pergaminos y eligieron. Mi nombres es Umino Jidai, y seré su censor para la tercera parte de la prueba.
-¿Y qué, en qué consiste la prueba? –Hiperion preguntó.
-Como son muchos los que llegaron aquí, habrá un torneo para decidir quiénes llegan al final del examen. Sus nombres serán elegidos al azar y se enfrentarán hasta que uno de los dos se rinda o no esté en capacidad de luchar.
Mors abrió la boca y la volvió a cerrar al recibir un codazo de Hiperion.
-¡Au! ¿Y ahora qué?
-¡No preguntes eso! –Hiperion dijo.
-¿Por qué? Es importante para mí saberlo –Mors replicó. -¿Se puede matar al oponente?
-Eso incurrirá en descalificación.
-¡Rayos!
Claro que se oyó un montón de suspiros de alivio bastante audibles después de eso.
-Así que por favor suban al segundo piso, mientras llega el Hokage y se procederá a elegir los dos primeros participantes en los combates.
Y no bien dijo eso, llegó Uzumaki Naruto, con todo el atuendo de Hokage. En primera instancia eso calmó a Akidzuki, pero después se sintió más nerviosa. No podía decepcionar a su padre.
-No impone tanto como Aglae-baasama –Elohim comentó en voz baja. –Al menos en presencia.
-¡Shhh! Que empieza la selección… -Sualtaim gruñó.
-Seré breve –el Hokage dijo. –Que las peleas sean limpias y demuestren su valía honestamente. ¡Que comiencen los combates!
Con eso, en un par de pantallas pasaron varios nombres rápidamente, hasta que se detuvo.
-Shiroyama Inoko contra Hyuga Hikaru. Pasen, por favor –Jidai dijo, consciente de la rivalidad desigual que había entre las dos personas.
Inoko dio un respingo.
-Ánimo –le dijo Ryoga.
Ella asintió, con una sonrisa de medio lado, y bajó.
-Mucha suerte, Hikaru –Aki dijo.
-Miaaau.
-Gracias. La necesitaré –y la Hyuga también bajó.
-¡Comiencen! –Jidai dijo, levantando la mano entre las dos personas.
Inoko comenzó por crear tres clones y utilizarlos para mantenerse alejada de Hikaru mientras pensaba en una manera de vencerla. Las técnicas mentales que había aprendido de su madre no iban a ser muy útiles.
-Inoko, no quería enfrentarme a ti –Hikaru dijo, sin tomar posición de pelea. –No me obligues a pelear contigo.
-¿Y qué pretendes que haga, rendirme? –Inoko respondió, oculta tras uno de sus clones. –Lo llevas claro.
-Sólo quiero saber una cosa, Inoko. ¿Por qué me odias tanto?
-No te odio, quiero superarte, que no es lo mismo.
-¿Por qué no pelean? –protestó Mors. –Esto es aburrido.
-Pues no lo demuestras. Siempre he sentido que me odiabas…
-¡Pues lo sentiste mal! ¿Vas a luchar o no?
-Lastimosamente no tengo otra opción –y al fin Hikaru se preparó, pero curiosamente, no había activado su kekkei genkai.
-¡Ey! ¡No quiero que me des ventaja! –Inoko dijo. -¡Quiero superarte por mí misma!
-Esto es mejor que un culebrón –Hiperion comentó.
-Lo que hay que oír… -Tia lanzó un resoplido.
-No pienso usar mi Byakugan más de lo necesario. Mis ojos están cansados, Inoko.
Inoko se encogió de hombros.
-Lástima por ti –y se lanzó al ataque, a la vez que sus clones.
No fue buena idea. Hikaru esquivó los ataques dando varias volteretas, apoyándose contra la pared y golpeando los clones con las manos extendidas, como era típico de el estilo de pelea de los Hyuga. Ni siquiera golpeó a la rubia; sólo tocó un par de puntos en la espalda, limitando el flujo de chakra.
Hikaru aterrizó y levantó la cara. No sonreía en lo más mínimo.
-¿Eso es todo? –Inoko dijo. –Así no tiene gracia…
-No quiero lastimarte. Eres mi prima al fin y al cabo.
-Esto no es serio…
Inoko lanzó varios shuriken, ninguno de ellos directo hacia Hikaru, sino con efecto.
La Hyuga lo notó, y aunque esquivó casi todas las armas, una alcanzó a dejarle una cortadura en su brazo. Sin embargo, ella no se detuvo a curarse. En el suelo, como estaba, tomó impulso, y girando con sus manos, le dio una patada en el estómago a la Shiroyama.
-Ya te dije que no te quiero lastimar, pero no me estás dejando otra opción –dijo, una vez estaba de pie.
-¡Es lo que intento! –gritó Inoko. -¡Es mi única oportunidad de vencerte en combate oficial! ¡Si sólo te defiendes, no tiene ninguna gracia!
-¿Y qué ganarías con eso? Cierto, llegarías a chûnin, y yo tendría que esperar al siguiente examen, pero, ¿es eso realmente lo que quieres? ¿O acaso sólo quieres alimentar tu ego?
-¡No intentes hacerme dudar de mi propósito! ¡Sabes perfectamente lo que pienso! ¿Qué quieres tú, Hikaru? –devolvió Inoko.
-Se está enfadando de verdad… -Ryoga dijo. –Y no creo que eso le convenga.
-Ya te dije qué quiero: Quiero llegar a chûnin, pero también quiero evitar lastimarte –y la Hyuga dejó escapar un suspiro. –Está bien. Pelearé con todo, pero no me odies si al final sales más lastimada, Shiroyama Inoko.
Y con eso, el grito de 'BYAKUGAN!' resonó en la arena.
-Y ahora es cuando empieza lo bueno –Mors dijo, apareciendo interesado por primera vez en lo que iba de examen.
-Es tonta. Podría haber vencido más fácilmente, y en lugar de eso motiva a su rival… -Dana comentó.
-Hikaru tiene buen corazón. Valora a sus seres queridos sobre todas las cosas –Akidzuki dijo a la Testament. –Por eso no quería lastimar a Inoko.
-Casi parece de los nuestros –Dana respondió. –Espero que a ninguno de nosotros le toque contra otro, porque acabaríamos demasiado rápido.
-Mejor ni pensarlo.
Y como Mors había dicho, la pelea de verdad comenzó. Inoko llevaba gran parte de la ofensiva, pero Hikaru estaba mucho menos golpeada que la Shiroyama. Tanto, que entre golpe y golpe lograba bloquear puntos de chakra.
-Ahora van a ver el verdadero estilo de pelea de Hikaru –Shikaji dijo, cuando notó que su compañer de equipo había retrocedido un poco.
-El estilo de los Hyuga es muy conocido por cualquiera que entienda de esto –repuso uno de los compañeros de Dana.
-Y que lo digas, Yomi. La rubia ya perdió, así de claro –respondió el del cabello rizado.
Pero Inoko seguía atacando a Hikaru, a pesar de notar que cada vez podía usar menos chakra.
-No. Hikaru es diferente –Aki dijo, con Toramaru dándole la razón. –No creerán que es pelea.
Y no bien lo dijo, Inoko salió despedida hacia atrás. Hikaru tenía ambos brazos extendidos, en una pose que más parecía de danza.
-Pues claro que lo creo. Mors también se mueve así, aunque no luche de la misma manera –Dana dijo.
Girando, saltando y haciendo acrobacias, la joven del cabello platinado acertaba gran parte de sus golpes, pero no parecía pelear. No desperdiciaba movimiento alguno.
-¿Has tenido suficiente? –dijo, deteniéndose.
Hwoarang sí parecía que no creía que aquello fuera lucha. Se había quedado como hipnotizado mirando cómo peleaba Hikaru, bajo la mirada maliciosa de Sensu.
-No –Inoko respondió, poniéndose en pie.
-Pero qué terca es… -Ryoga gruñó.
-Entonces lamento decirte que este es el fin –y con eso, Hikaru dio dos volteretas y golpeó a Inoko en el pecho con una de sus manos, terminando con una rodilla en el suelo.
-Shiroyama Inoko no puede continuar. El ganador, digo, ganadora, digo… La persona que pasa a la siguiente fase es Hyuga Hikaru –Jidai dijo, causando algunas risas.
-Lo lamento, Inoko –Hikaru dijo, desactivando el Byakugan y ofreciéndole una mano para que se levantara.
-Bah… La próxima vez lo conseguiré –Inoko respondió, aceptando la ayuda de su prima.
Aki y Shikaji comenzaron a aplaudir, con Toramaru maullando. Poco a poco los demás fueron aplaudiendo por el gesto de juego limpio entre ambas primas, y ambas subieron para descansar.
-Ahora, los siguientes participantes… -y otra vez la angustia se apoderó de todos.
De improviso, el movimiento en la pantalla se detuvo, y al principio todo el mundo creyó que había un error, pero después de ver con cuidado… Resultó que los siguientes en pelear eran…
-Aburame Kaede vs. Aburame Shifuu.
Kaede tragó saliva. Aunque disfrutara molestándolo, a veces temía a su hermano.
-¡Bueno…! ¡Deséenme suerte! –y bajó, dispuesta a dar lo mejor y, a ser posible, vencer a Shifuu.
-Las malas cosas están a la orden del día –el chico dijo, y bajó sin más ni más. –Prepárate, Kaede.
-Ya estoy preparada, Shifuu –su hermana respondió.
-¡Comiencen! –Jidai vociferó, y ambos hermanos se prepararon.
-¿Tienen muchos más parentescos que enfrentar? –Hiperion preguntó, a modo de broma.
-¿Qué pasa? Ninguno de los dos se mueve… -Chôsuke dijo.
-Esto va a ser difícil para Kaede-chan –Iwanori dijo.
-Pues si no fuera porque Shifuu está en mi equipo, la animaría a ella –Ryoga dijo, mirando a Inoko. -¿Ya estás bien?
-Más o menos… -Inoko respondió.
-No tendré piedad porque seas mi hermana. Así que más te vale estar preparada, Kaede –Shifuu dijo, apretando los puños.
-Lo mismo digo yo –Kaede respondió. –No me infravalores, Shifuu… Valgo mucho más de lo que parece.
-Demuéstralo entonces –y Shifuu se lanzó al ataque.
-¡Será un placer! –Kaede adoptó una posición de defensa.
Podía desequilibrar la balanza a su favor. Los insectos no les iban a servir en este combate, pero en lo referente al cuerpo a cuerpo, Kaede era más rápida y más ágil que su hermano. Pero no por ello Shifuu se quedaría atrás.
Puños, patadas, saltos… La pelea era muy intensa. Ninguno daba su brazo a torcer, y más de una vez se vieron en igualdad de condiciones.
"Kaede… Te has vuelto más fuerte, pero no me voy a dar por vencido. Siempre peleando, siempre discutiendo, así hemos vivido. Por eso no puedo dejarme vencer; no toleraré tus burlas nunca más" –pensó el chico, apretando las mandíbulas.
-Para ser una chica, pega muy fuerte –Sensu comentó.
Kaede pasó a usar armas y lanzó una senbon en dirección a su hermano, usándola como señuelo. Aprovechando que él trataría de esquivarla, ella usaría uno de sus clones para atacarlo por detrás.
El ataque pareció surtir efecto, pero Shifuu contraatacó mientras caía, haciendo caer a su hermana con una certera patada.
-Me impresiona cómo los dos no pierden la calma en medio de esto –Shikaji dijo.
-Son Aburame, ¿recuerdas? Ellos nunca pierden la calma –Ryoga respondió. –Bueno, Kaede a veces sí.
Kaede se levantó de inmediato, más rápido que su hermano, y atacó a su propio clon con otra senbon.
-Vale. No más clones de insectos por esta vez. ¡No los necesito! –y esta vez fue ella quien se lanzó al ataque, al parecer sin pensar.
Pero Shifuu logró detenerla con una certera patada y un salto.
-¡Si no te mantienes calmada, no vas a lograr nada! –dijo.
-¿Qué te hace pensar que no me mantengo calmada? –ella replicó.
Entonces Shifuu se dio cuenta de que su voz no venía de la Kaede que tenía delante. Y de que el auténtico ataque venía por detrás. La chica golpeó la espalda de su hermano con la mano abierta, dejándolo sin respiración y haciéndole caer hacia delante.
Eso no detuvo al muchacho. Se puso de pie y cerró los ojos escuchando con cuidado… Y en un momento casi imprevisto lanzó un puño hacia un lado, golpeando a su hermana. Acto seguido, se lanzó a atacarla con todo, golpeándola bastante.
Kaede se defendió como pudo, mientras pensaba en otra estrategia. Sólo golpear no le servía para mucho. Necesitaba un ataque definitivo.
-Ese golpe por la espalda me ha impresionado –Elohim admitió. –Me ha recordado a los de Phoenix, cuando tienes la mala suerte de que te toque.
Sualtaim hizo una mueca.
-No sé cómo pueden ser hermanos –murmuró abrazándose a sí mismo.
Sin embargo, notaron que Shifuu se detuvo y retrocedió con un par de saltos. Estaba cansado, pero no por ello dispuesto a rendirse. Pensó con detenimiento, observando a su alrededor, y usando una senbon fingió atacar a Kaede antes de desaparecer.
Sin embargo, varios insectos salieron de la nada y rodearon a la chica. No la tocaban, pero parecían ser cada vez más, cerrando el círculo y al parecer agotando poco al poco el aire que rodeaba a Kaede.
A medida que la prisión de insectos iba cubriendo a Kaede, los demás creyeron que ella perdería, pero el sonido de una bomba de humo los alertó. Los insectos, aturdidos por el humo, se dispersaron, y Kaede saltó, respirando profundamente.
-¡Shifuu! –dijo, aterrizando y lanzando una kunai hacia el frente. Con tanta suerte dio en la ropa de Shifuu, atravesando el cuello del chaleco y clavándose en la pared. El chico era alto, pero los pies le colgaban debido a la fuerza y la altura con que la chica había lanzado el arma.
-Bien, ganaste. No puedo seguir peleando; mis insectos están agotados.
-La ganadora de este combate es Aburame Kaede.
Shifuu se agarró de la kunai y se soltó, cayendo al suelo.
-Te has vuelto fuerte, hermana. Pero no vayas a echármelo en cara todo el tiempo.
Kaede lanzó un suspiro de alivio.
-Ni lo creas, casi me ganas. Enhorabuena, peleaste bien.
-En fin –y cada uno volvió a su lugar.
