Capítulo: 10

Ira

Pov Shippo

La sala estaba impregnada de aura demoniaca. Tanto Misuki y Kagome lloraban.

Lo primero que pensé al ver a Misuki por primera vez, era que; su parecido con Irasue era increíble. Pero Misuki era más cálida y su sonrisa…Su sonrisa era hermosa.

Hermosa, brillante y cálida.

Eran tres palabras que sin duda describirían a Misuki. ¡Kuso! ¿Shippo que demonios te pasa? No podía pensar de esa manera de la Hija de Kagome. Mi mirada fue hacia Sora y me di cuenta que estaba callado y su flequillo tapaba la mitad de su rostro. Se ocultaba. Esto no podía estar bien. Su aura estaba cada vez más oscura.

—Kagome—La llame, al hacerlo tanto ella como Misuki me voltearon a ver. Me acerque a ella lentamente, no sabía cómo reaccionaría Sora si hacia algún paso en falso. Kagome aún no se había dado cuenta de ello. Al estar ya cerca de ella pude sentir su confusión al igual que la de Misuki. —Kagome, observa a Sora—Le susurre una ver a su lado. Ella se limpió las lágrimas y observo a su hijo.

Su mano fue a su boca y sus ojos pudieron demostrar el horror a descubrir que…el sello de Sora se estaba rompiendo. Me miro y negó con la cabeza frenéticamente. Sabía también como yo que si su sello se rompía, ahora, su aura llamaría a su padre. Eso no era una buena noticia para nadie. Ni para mí, que había tratado de mantener a Sesshomaru alejado de Kagome los últimos 16 años. Usaría mi pelaje como alfombra.

Kagome tendría que hablar primero con Sora y Misuki sobre su condición y luego hablar con Sesshomaru, sobre el pasado y ahora sobre el presente.

Esto iba hacer una excelente reunión familiar. Pensé con sarcasmo

Pov Kagome

Tenía que sacar a Sora de aquí, pero no sabía cómo, cualquier cambio drástico de temperamento podía romper el sello. Ira o Angustia. Eran dos sentimientos ciertamente podían romperlo.

Mi hijo. No ahora. Es aún muy pronto. Pronto cumplirían 16 años. Ese era el límite. No antes.

Sentí la mano de Misuki en mi rodilla, la mire. Mi hija. Estaba confundida, molesta y dolida. Había mentido todos estos años. La entendía, a ambos, los entendía si no querían saber nada más de mí.

—Okaa-san ¿Qué sucede? —Su pregunta me descoloco un poco, no sabía que decirle— ¿Qué sucede con Sora? —Pregunto con más insistencia.

Pov Misuki

Tanto Shippo y mi madre se estaban comportando extraños. Se daban unas extrañas miradas, para luego mirar a Sora. Mire a Sora, y al hacerlo recibí una especie de escalofrió. Conocía a mi hermano, éramos gemelos, él tenía la capacidad de saber cuándo lo necesitaba y viceversa. Y por lo que lo conocía sabía que no estaba bien.

Decidí acercarme, al hacerlo una mano me cogió el brazo. Era mi madre.

—Misuki, es mejor que no te le acerques — ¿Había oído bien? Ella no quería que me le acercara a mi hermano. Eso era estúpido.

—Okaa-san, con todo el respeto creo que conozco lo suficientemente a mi hermano para saber que no me haría daño. Solo está molesto por…por la noticia de nuestro padre. —Me costó decir lo último. Pero si me di cuenta que al decir la palabra padre el aire en la habitación cambio drásticamente. Mire a Sora.

Tenía ambas manos encima de sus rodillas, estaban empuñadas. Estaba molesto. Su…Su aura había cambiado. Subió la cabeza lentamente y la mirada que me dio, hizo que todos los vellos de mi piel se erizaran. Sus ojos eran…dorados. Y me miraban con una frialdad y furia que hizo que retrocediera.

—So… ¿Sora? —Hable insegura. ¿Qué mierda le sucedía? Los ojos de las personas no cambian de colores.

—Misuki—su voz salió tan tranquila, que me dio miedo. Esa tranquilidad no estaba acorde a su ira. A la ira que mostraban sus ojos. —Nosotros. No. Tenemos. Padre—Lo último lo pronuncio tan bajo que tuve que hacer un esfuerzo para oírlo.

Quería acercarme y abofetearlo. Estaba actuando como un crio. Y lo iba hacer, sin importar su mirada. Pero el agarre de mi madre era cada vez más fuerte.

—Mi Cie—empezó hablar mi madre, pero Sora la interrumpió bruscamente. Gritándole.

— ¡NO ME LLAMES ASÍ! —Hasta Shippo se sobresaltó.

—Sora será mejor que—Shippo trato de hablarle. Pero fue interrumpido con un fuerte estallido. Las ventanas se habían roto, sentí el peso de mi mama a caerme encima, evitando que el vidrio llegara a mí. — ¡SORA!

Dirigí mi mirada hacia el mueble y no lo vi. Mi madre se levantó rápidamente ayudándome. Sora se había ido. No estaba en la sala.

— ¡Shippo! ¿A dónde fue? —le exigió mi mama. Le eche una mirada a Shippo y pude darme cuenta que tenía una cortada de un lado de la cara, la sangre salía.

—No se Kagome, solo desapareció. Esto es un gran problema. Si se llegara romper—miro a mi madre y esta asintió. Me dirigió una mirada y me beso la frente rápidamente.

—Iré al tembló. Tú quédate con Misuki. —Me dio una última mirada y salió. Mire a Shippo buscando respuestas, pero este solo esquivo mi mirada. Me acerque más a él y lo tome de la barbilla, sus ojos verdes me miraron sorprendido.

—Quiero respuestas, y tú me las darás. Pero antes te curare e— No pude terminar de hablar. No estaba, el corte, no estaba.

Pov Shippo

Sentir las manos de Misuki en mi barbilla me sorprendió. Nunca pensé que ella misma por su propia iniciativa me tocara. Estuve a punto de sonreír al ver su sorpresa al contemplar el lugar donde antes estaba ese pequeño corte. Ya no estaba. Lo sabía, ese tipo de corte solo lleva unos segundos curarse.

Empezó a balbucear: —Etto…estaba ahí, Omo* yo...yo lo vi —Miraba mis ojos y luego miraba mi mejilla. Moviendo mi rostro bruscamente en el proceso.

—Misuki, te explicare, pero no todo. Pero antes tenemos que irnos. No podemos estar aquí —Tome su mano de mi barbilla y la sostuve. Sus cejas se fruncieron y me miro con suplica.

—Necesito que me digas que está sucediendo aquí. Siento que me volveré loca. —Asentí y procedí a sacarla de la casa. Ya no era un lugar seguro. Estaba impregnado de aura demoniaca. Muy pronto demonios de bajo nivel vendrían. Para ellos este lugar seria como un nuevo nido.

Pensé en Sora, esa mirada. Sin duda era hijo de su padre.