Logan pudo oír cuando la puerta principal se abrió aquella noche, había un silencio sepulcral en toda la casa y su corazón se estremeció cuando escucho a su marido subir las escaleras. Era la primera vez que volvía a casa después de… bueno, todo lo sucedido. La verdad era que estaba exhausto después de 48 horas de rondas en el hospital, sobretodo después de todo el trabajo extra que había supuesto el regresar después de haber renunciado precipitadamente, pero no había podido conciliar el sueño sin Kendall a su lado.
Inevitablemente levanto su mano izquierda para observar a contraluz el brillante anillo de platino que rodeaba su dedo anular, tenía un diseño minimalista pero muy elegante. De pronto una mano con una sortija gemela hizo girar la perilla y Kendall entro arrastrando los pies a la habitación. Con paso lento se movió hasta el borde de la cama solo para dejarse caer.
Una sonrisa perfecta inundo el rostro del ojinegro, al igual que una especie de calor se apodero de su corazón. Con una mano jugueteó con el cabello del rubio por un momento.
-¿Como estuvo tu día?- preguntó
Kendall movió la cabeza que mantenía enterrada entre las sabanas y miró a su esposo directo a los ojos, ambos sonrieron debido a la familiaridad de la situación.
-Horrible- dijo en tono de fatiga, para justo después volver su cabeza contra el colchón.
El rubio emitió un par de quejidos cuando Logan comenzó a despeinarlo mas fuertemente, pero este continuo, cuando al fin se detuvo Kendall volvió a alzar la cabeza, su cabello era un desastre esta vez. Ambos se rieron al mirarse.
-Ven aquí- dijo finalmente Logan mientras hacia un ligero movimiento de cabeza
Kendall se arrastró hacia la cama hasta estar al mismo nivel que su amado, se miraron por unos segundos y después se besaron, dulce y tiernamente.
-Estas en casa- dijo el rubio justo después de terminar, cuando a Logan aun le faltaba el aire. Kendall se recostó sobre el pecho de Logan abrazándolo por la cintura –Estoy en casa- terminó
Logan continuo jugando con el cabello de su amado como usualmente hacia –Estamos en casa- agregó
Kendall volteo hacia arriba para poder mirarlo y Logan se recostó ligeramente para poder besarle una vez mas.
El mismo de sentimiento de calidez se apodero de ambos y de alguna forma supieron que todo iría bien, sin importar nada. Kendall volvió a recostarse en el pecho de su Logan. –Mi chico está en casa- repitió entre bostezos después de un rato
-Y el mio- contestó el ojinegro sonriendo justo antes de que Kendall callera completamente dormido, y él mismo siguiera el mismo camino minutos después.
