Diez
-¿TK?- me tallé los ojos creyendo que estaba soñando aún pero no, ahí estaba, de pie frente a mí sonriendo como niño.- ¿Qué haces aquí?
-¡Te he extrañado tanto, mi Kari!- sin darme tiempo de moverme cerró el espacio entre los dos y me besó.
-Espera...- lo aparté bruscamente, él no dejaba de sonreír.
-Lo siento, preciosa, pero es que ya no podía soportarlo más...
-¿Soportar qué?
-La distancia, estar separados. Estoy enamorado de ti, Kari. Te a...
-TK.- lo corté antes de que terminara la frase. Suspiré.
-¿Pasa al...?- de pronto la voz de Joe nos hizo estremecer, ambos volteamos a la escalera en donde él iba bajando.
TK se puso serio y no despegó la vista de Kido. Una atmósfera de tensión inundó el lugar.
-Buenas noches.- dijo.
-¿Noches? Son las 3:00am, Takaishi.- espetó Joe.- ¿Qué haces aquí?- se acercó y como si de un objeto se tratara me abrazó fuertemente por la cintura, pegando mi cuerpo al de él como si quisiese fusionarlos.
-He venido a hablar con Kari.
-Pues hazlo cuando amanezca, que por ahora estaremos ocupados.- cerré los ojos al ver la expresión de TK. Sabía que esto terminaría mal.
-Eso lo decide ella... idiota.- murmuró por lo bajo.
-¿Qué has dicho?- bruscamente, Joe se apartó empujando a TK de un hombro.
-Idiota.- escupió cada letra con coraje.
-¡Imbécil! ¡Lárgate de aquí!
-¡Basta!- jalé a Joe de un brazo pero no tuve mucho éxito distrayéndolo. Sofi comenzó a llorar.- ¡Por favor, TK!- volteó a verme al escuchar su nombre y le supliqué con la mirada que se fuera.
-Pasaré temprano a verte.- me dijo. Joe prácticamente lo fulminó con la mirada antes de que se marchara.
Sin darle tiempo a hablar subí con la niña; la arrullé un poco y casi al instante se quedó dormida de nuevo.
-¿De qué quería hablar?- preguntó Joe cuando volví a la habitación.
-No lo sé...
-Idiota. No quiero que lo veas mañana...
-Alto.- le interrumpí.- Que TK no te agrade es tu problema pero a mí no me vas a venir a decir qué debo o no hacer porque...
-Eres mi mujer, Kari.- Kido me apretó la muñeca con fuerza, estaba furioso y temí que pudiera hacerme daño.- Y si yo digo que no verás a Takaishi, no lo harás.
-Suéltame.
Tras dar un suspiró, lo hizo.
-Ya te dije que no haré lo que tú quieras...
-Eso significa que quieres verlo, ¿no?- sonrió.- Que tonto fui al pensar que en verdad querías estar conmigo, que te gustaba.
-¿Qué...?
-¿Sabes algo, Kari? Ahora me doy cuenta que todo lo que querías era a alguien con quien acostarte, eres una zorr...- lo abofetee antes de que terminara la palabra. Sentí mis mejillas arder y mojarse tras las lágrimas de coraje que se me escaparon.
-Lárgate, Kido. Vete y jamás regreses.
Sin decir más, agarró su ropa y se fue.
Me tumbé en la cama a llorar, desquitando ahí toda la rabia que me había hecho sentir con sus palabras y su actitud. ¿Con qué derecho se atrevía a tratarme de esa forma?
No pasando ni 10 minutos la puerta se abrió. Me levanté de inmediato pensando en que Joe había regresado...
-¿TK?
-Vivo sorprendiéndote, ¿no?- sonrió.
-Creí que...- se acercó a la cama y se sentó a mi lado.
-Me quedé esperando, sabía que ese idiota se iría esta noche.
-¿Cómo?- tiernamente me apartó un mechón de cabello acomodándolo tras mi oreja y me secó el rostro con su mano.
-Creo que fue intuición.- me perdí en sus ojos, en su dulce aliento tan cercano a mi rostro, en el tacto de su suave piel contra mis mejillas, me perdí en el amor que su mirada emanaba y en el aroma de su perfume.
Estaba enamorada de Takeru Takaishi, enamorada como jamás lo había estado de alguien. Dispuesta a hacer lo que me pidiesen con tal de estar a su lado.
-Kari...- metió su mano al bolsillo del pantalón y sacó una preciosa caja de terciopelo rosa.- ¿Te quieres casar conmigo?- al abrirla, un hermoso anillo de oro blanco con un diamante se dejaron ver.
-¡Oh por Dios!- no quería creerlo, no podía. ¿Era esto real? No dejaba de verlo, sonriendo ilusionado.
Tomó mi mano izquierda entre las suyas y fue deslizando poco a poco la sortija por el dedo anular.
-Prometo que te seré fiel, te honraré y respetaré, te amaré y cuidaré de ti por sobre todas las cosas, mi Kari, hasta que Dios lo decida. ¿Aceptas ser mi esposa?
Y nuevamente volví a llorar, pero esta vez era de emoción, de alegría. Era un llanto de agradecimiento, cargado de emociones mezcladas. Sólo pude abrazarlo y sollozar sobre su pecho, sentir el calor de su cuerpo y recordarme que eso no era un sueño, que estaba pasando, que me estaba pasando...
-Sí.- pude decir cuando me hube calmado.- Sí quiero ser tu esposa, TK.
Dulcemente acarició mi rostro y nos besamos. Sintiendo que no podíamos estar más tiempo separados el uno del otro.
Aww... el siguiente es el capi final :') triste, lo sé... no me gusta terminar historias xDD jajaja no sé si se han dado cuenta pero casi siempre que digo que algo se va a terminar o le falta poco más me tardo en subir xDD y es que, honestamente confieso que me cuesta trabajo darle final a mis historias, pienso que no terminan con la misma emoción que fueron desarrolladas xDD he aquí el por qué tengo estancadas dos (El destino de un ángel y Firework) la ventaja es que ahora cuento con mucho tiempo disponible para escribir ^^ y para el siguiente mes verán dos nuevos trabajos que ya he empezado, uno, estoy más que segura, les fascinará! :D
