"Alejarme de ella parecía ser la mejor opción para ambos, bueno por lo menos para mí. Está bien que llevábamos una relación a escondidas por años, pero ¿por eso debía dejarme así? Según mi hermana, en su decisión había algo más pero no me molesté en descubrirlo. Tomé mi maleta, mi ropa y me marché pero ni la distancia pudo borrarla de mi piel.

Hoy me di cuenta de la verdad y estoy dispuesto a enfrentar lo que sea necesario para volver a tenerla en mis brazos, de donde nunca debió partir".

Esta es una historia de amor y desamor. Darien y Serena se amaron como nadie más lo ha hecho, pero las tradiciones y acuerdos familiares de la rubia, la obligaron a abandonar sus sueños, ilusiones y al hombre que amaba. Ahora Darien, tras conocer la verdad, seis años después, busca desesperadamente a la mujer que, sin permiso alguno, dejó su marca personal sobre su piel, para retomar lo que dejaron inconcluso años atrás.


9. Reencuentro familiar, conociendo a papá 1.

- DP -

- Serena, ya sé que se me hizo tarde! - escucho a mi amigo hablar sin dejarme decir nada - Tuve una noche horrible, discutí con tu hermano, me dejó un ojo morado, perdóname no decirte lo de Darien... - toma aire - El caso es que después llegué a casa y discutí con Rey, quiere cancelar la boda por eso! Le dijiste algo a Rey?!

No puedo evitar soltar una carcajada. Nicholas dándole explicaciones apresuradas a Serena es un hecho demasiado gracioso. Quien lo vea, diría que es un hombre rudo pero se vuelve una gelatina con las mujeres.

- Serena? Estás bien? - ahora se escucha preocupado. Supongo que escuchó mi risa.

- Creo que está bien, me dijo que iba a la cocina para ver si Luna aún estaba ahí... - le digo intentando no reír, pero es casi imposible.

- DARIEN, QUE DEMONIOS HACES EN ESA CASA! - el grito de Nicholas me obliga a alejar el teléfono del oído. Y pensándolo bien, tiene razón en su pregunta, no estoy seguro porqué sigo aquí de pie, solo sé que estoy sorpresivamente tranquilo y con la ilusión de conocer a mi hija...

- Oye! No grites, no estoy sordo - le digo cuando vuelvo a acercar el teléfono a mi oído - Podrías traer mis maletas, creo que me quedaré con mis padres - y qué hago? Darme cuenta de lo que ninguno de ustedes quiso decirme! - le digo en todo rudo, pero sin mal genio. Desde que la vi y la escuché decirme papá, toda esa rabia desapareció

- Serena va a matarme, tu vas a matarme, Sammy quiere cogerme de saco de box, no creo que sea la mejor idea pasar por allá - me dice un poco asustado - Ya te llevo tus cosas y dile a Serena que le llevo los papeles de la fundación para firmarlos.

- gracias, y si puedes ayudarme con los de mi hija, te lo agradezco, quiero reconocerla legalmente - le digo un poco más serio.

- No sabes cuánto me alegra escuchar eso - habla con algo de alivio - voy para allá, en diez minutos llego.

- Nos vemos - le respondo y cuelgo.

Por primera vez me detengo a mirar la estancia. Es sumamente acogedora. Tiene una enorme chimenea cerca de la puerta, una gran alfombra de varios colores que va perfecta con un lindo sofá de estilo antiguo. Las mesitas y las paredes están llenas de fotografías. Serena sonriendo con la niña, Seiya con mis padres, Artemis, creo que así se llama, con una mujer hermosa de cabellos negros y mi hija en sus brazos, Amy y Sammy... Pero lo que más me sorprende es que a parte de la enorme fotografía de Seiya, Serena y yo, hay unas cuantas en las que estamos mi princesa y yo solos y otra que seguro, la puso acá mamá, estoy de pié en el Central Park.

En el extremo izquierdo se ve una puerta doble entre abierta, pero se alcanza a apreciar un hermoso escritorio de madera. Debe ser el estudio. A la derecha, unas escaleras amplias llevan al segundo piso que se cerca con un pequeño balcón.

Me decido a caminar por el pasillo por el que desapareció Serena. Hay dos habitaciones cerradas, un armario en el fondo y una entrada sin puerta y bastante iluminada. Me detengo al ser sorprendido por dos pares de ojos.

- Esto es tuyo - Sin entrar, le extiendo el celular a Serena que está algo sonrojada. Cuando me detuve en la entrada, estaba hablando algo con la otra mujer mientras servía una taza de lo que sea.

- Gracias - me mira algo avergonzada. Es hermosa, no ha cambiado nada su timidez e inocencia conmigo - ponlo en la mesa y siéntate, te sirvo en un segundo - me dice señalando un lindo comedor de seis puestos en un extremo de la enorme cocina - Ella es Luna, te hablé de ella en la sala - señala a la mujer que me examina y sonríe. Para ella no soy un extraño. Y cómo podría serlo si hay fotos mías por donde mire.

- Un gusto conocerlo, joven - hace una pequeña venia bastante formal.

- Igualmente, Luna - le sonrío a la mujer mientras me siento, algo nervioso, en la mesa. ¿Porqué estoy tan asustado?

- Perdona - Serena me habla mientras mueve algunos trastes y veo a Luna desaparecer por un pasillo al extremo contrario en que yo estoy - le dije a tus padres que estabas acá y en el estado que llegaste - no me mira, sirve algunas cosas en platos. Huele delicioso y de repente, mi hambre se despierta nuevamente - Bueno, envié a Artemis a decirles, espero no te moleste.

- Descuida, creo que grité lo suficientemente fuerte como para que se enteraran - intento decirlo con buen humor, pero suena más a disculpa - perdóname tu a mí por llegar a tu casa como un loco.

- Te entiendo, Darien - se gira hacia mi y camina con una taza de café y dos platos acomodados expertamente en sus brazos - estás en todo tu derecho de enfadarte, solo no te enfades delante de Selene, tiene mucha ilusión de conocerte y Seiya le habló maravillas de ti...

- Y tú, serena - la interrumpo mientras pone delante de mí una taza de café bastante cargado, un plato con frutas picadas en trozos y otro con huevos revueltos con salchichas y un extraño pastelillo. SUS PASTELILLOS!

- Yo qué? - me pregunta extrañada mientras se dirige a la encimera de nuevo.

- Te ilusionaste con mi llegada? Le hablaste de mí? No se... - pregunto bastante nervioso y muerdo el pastelillo - Hay cosas que no cambian! Tus pastelillos son deliciosos.

- Gracias, le preparo algunos a la niña todos los días - toma un jugo de naranja y camina de nuevo a la mesa - a ella y a todos, creo que un desayuno sin ellos, no es desayuno en esta casa - pone el jugo frente a mí y se sienta en una silla, frente a un vaso de agua y algunas pastillas en un plato.

- Pero no me haz respondido - muerdo otro trozo de pastelillo y bebo un poco de cafe. Sí que me cae bien. Mi estómago lo agradece.

- Sí, le he hablado de ti algunas cosas, que bailas bien, por ejemplo - toma una de las pastillas y la mete en su boca para pasarla con un poco de agua - Que eras muy atento y algo terco...

- Ese es tu desayuno? - no puedo evitar hacer la pregunta cuando veo que pasa la segunda pastilla.

- Ya desayuné, estas son las vitaminas que me recetó tu hermana de por vida, parece que quedé algo débil después de... bueno, ya lo sabes - me mira un poco arrepentida y se toma la última. Me parte el corazón. En verdad vivió un infierno - Y sí, en algún tiempo me ilusioné con tu llegada, pero temía mucho ese momento y parece que tenía razón, no estaba preparada para verte - me confiesa sin mirarme. Se mira las manos como cada vez que estaba nerviosa.

- Aprendiste a cocinar? - le pregunto para cambiar de tema. Los huevos están deliciosos.

- Sí, aunque ese desayuno lo preparó Luna - me regala una sonrisa tímida - fue una gran maestra y hasta ahora, me he desempeñado bien.

- Y tus padres? Vienen seguido? Viven cerca aún? - necesito saber en qué ambiente están Serena y mi hija. No quisiera que un hombre como Kenji se acercara mucho a ellas después de lo que obligó a hacer a mi princesa.

- Viven en la misma casa y no vienen nunca - parece orgullosa pero no la entiendo - Me alejé completamente de ellos cuando mi padre quiso comprometer a Selene con el nieto de un amigo suyo - mis ojos se abren como platos y parece que ella lo percibe - tranquilo, no lo permití. Corté toda relación con ellos y Mina o Sammy llevan a la niña de vez a cuando a verlos, a ellos y a los Kou.

- Ni los chicos saben la verdad? - la miro sorprendido. Cómo ha podido callar tanto tiempo y sufrir todo esto sola. Seiya debió acompañarla mucho.

- Ninguno, solo Nick por ser mi abogado - me responde tranquila - Entiende que si se sabe la verdad antes de que las órdenes se hagan legales, Selene corre peligro. No puedes decir nada, Darien, te lo suplico - me mira con los ojos cristalizados y no puedo aguantar más.

Suelto el tenedor y corro a su lado. Me siento en la silla que le sigue y la muevo un poco para abrazarla. La siento sollozar en mis brazos. Es tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo...

- Ya bonita, no diré nada - beso sus cabellos - Solo quiero conocerla y ser su padre legalmente, pero todo se hará como tu y Nicholas digan - la beso una vez más en los cabellos y la dejo llorar en mis brazos. Creo que todo esto ha sido un fuerte choque emocional para ella.

- Qué le hiciste a mi hermana imbécil! - La voz de Sammy me alerta. Está en la cabecera de la mesa mirándonos con un gesto furioso. Desde cuándo la protege tanto?

- Tranquilo Sammy - Serena me suelta y limpia sus lágrimas - solo me abraza porque estoy sensible y me puse a llorar.

- Segura? - nos mira intercaladamente no muy seguro.

- Yo no sería capaz de hacerle daño - lo fulmino con la mirada.

- Pues no me convenciste mucho de eso con los gritos con los que entraste! - parece furioso y con toda razón. Solo está protegiendo a su familia. Yo haría lo mismo por mi hermana.

- Ya basta! - Serena se pone de pie y parece algo enojada. Ambos la miramos - Darien, termina de comer - me mira y lanza la frase como si yo fuera un niño pequeño y regañado - Y tú, qué haces acá? No deberías estar con la niña?

- Vine a decirle al padre de tu hija que Mamoru llamó al hospital y tiene libres estos dos días, no debe regresar sino hasta el lunes - Sammy me mira con rabia - y Gea quiere verlo cuanto antes, aunque con esa facha, dudo que sea buena idea.

- Cuando termine de comer se dará un baño e irá a su casa - Serena responde tranquila y me mira - Verdad Darien?

- Lo que tu digas, princesa - se me escapa la palabra de la boca sin pensarlo. Es fácil estar con ella y sentir que nada ha pasado. La amo con todas mis fuerzas. Ella me mira extrañada y Sammy nos mira a ambos asustado.

- Iré por mi saco, tengo que terminar unos asuntos con Yaten y Taiki - le da un beso en la frente a Serena - nos vemos en el almuerzo en el Crown?

- Está bien, pasaré a la academia, tengo que dictar una clase de diez a doce y nos vemos allá - le da un abrazo a Sammy y por un momento siento alivio. Es bueno ver que se superaron todas las asperezas en ellos. Se quieren mucho.

- Y tú, Chiba, vete con cuidado, porque si les haces algo, te mato! - me fulmina con la mirada y desaparece por el pasillo por el que entré hace un rato.

- No le prestes atención, está un poco sobreprotector - me dice Serena mientras levanta su vaso de agua ya vacío y el plato donde tenía sus vitaminas.

- Bueno, creo que me libré de un par de días días de trabajo - me como el último pedazo de pastelillo y me bebo el jugo de un solo trago - Estaba delicioso, gracias, Serena - me pongo de pie para recoger los platos pero ella me los quita de las manos.

- Yo me encargo - me sonríe - ve y te das una ducha - me dice tranquilamente.

- Cuál es la salida para mi casa? - le pregunto algo tímido.

- No pensarás que voy a dejar que Selene te vea así - me mira de arriba a abajo. En verdad me veo tan mal?

- Qué tengo de malo?

- Darien, tu ropa huele a alcohol y tú también - me responde divertida - te lo dije ahora y te lo repito, no voy a permitir que mi hija vea a su padre en ese estado. Te adora y ha esperado mucho tiempo por ti.

- Ya entendí - levanto las manos como si me estuviera apuntando con un arma - soy un horrible borracho - le sonrío y no se porqué esta escena me parece tan familiar.

- Con que por eso fue que me dejaste pegado del techo toda la noche! - otro intruso. Siento la voz de Nicholas. Está parado en la entrada de la cocina - Amaneciste en un bar?

- Amanecí en un hotel - me giro para verlo - y solo me tomé botella y media de whisky, la otra media me la tomé viniendo hacia acá - le explico y él solo puede reír a carcajadas.

- Pudiste haber llamado!

- No soy un niño Nick - lo interrumpo - mejor deja la pelea de una vez. Trajiste mis maletas?

- Están en la estancia - señala el pasillo y mira a Serena - Tienes cinco minutos? Necesito que firmes algo antes de irte a la academia.

- Sí, aún tengo tiempo - mira el reloj de su mano. Es un conejo rosa?! Porqué no lo había visto antes? - Darien, puedes ducharte en mi cuarto, es el del extremo izquierdo del segundo piso - me mira y sonríe.

Solo puedo devolver su sonrisa y caminar a la estancia. Tomo mis maletas y subo con ellas. El segundo piso es enorme, aunque no pareciera a simple vista. Una pequeña salita recibe dos pasillos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Cada pasillo tiene cuatro habitaciones intercaladas, dos a cada lado y se ven bastante grandes. Camino por el pasillo de la izquierda y veo una puerta completamente rosada que dice Selene. La habitación de mi hija...

Sacudo la cabeza, luego la conoceré con ella. Sigo hasta la puerta diagonal a esa, la última del pasillo y la abro. La sencillez de Serena es una cama hermosa y bastante grande para ella sola. De cuatro postes, en madera oscura y con un delicado juego de cama blanco perla. Encima hay una manta que no va con la decoración. Está doblada a los pies de la cama, pero hace juego con el pequeño sofá azul celeste que se recuesta contra una ventada que da al jardín trasero.

Tiene un pequeño escritorio que hace juego con la cama de cuatro postes, las mesitas de noche y las puertas del armario. No tiene alfombras acá y como decoración solo hay rosas rojas en el escritorio. Bueno, eso y un collage de fotos de Selene en un muro blanco.

En la mesita de noche hay un reloj despertador bastante infantil, una copia de la foto que hay en la sala y otra de Selene, es mucho más actual. La otra mesita tiene una lámpara sencilla y un pequeño joyero. Es todo sencillo pero a la vez hermoso.

Dejo las maletas junto a la cama y entro en el baño. Está lleno de cremas, lociones y maquillaje. Se nota a leguas que es el baño de una mujer. Sonrío y me quito la ropa. Entro a la ducha y la abro. Es mi segunda ducha del día, pero esta vez me esmero en desaparecer todo rastro de licor de mi cuerpo. Serena tiene razón, mi hija no merece ver a su padre así.

Cuando creo que es suficiente, salgo. Me seco con una esponjosa toalla que cuelga de un gancho. La amarro a mi cintura y salgo a la habitación para buscar ropa limpia en mis maletas. Ropa limpia, mi cepillo de dientes, la colonia. Buscando encuentro los regalos que traje. Las pulseras de Tifany's para mi madre y mi hermana, el reloj para mi padre y la cadenita que le compré a Serena... No tengo un regalo para ella! No puedo llegar a la vida de mi hija sin darle un obsequio, o si?

Hago a un lado de la cama los regalos y encuentro un jean, unos bóxer y una camiseta tipo polo. Si no tengo que trabajar, puedo darme el lujo de vestirme si protocolos. Saco mis convers y empaco la ropa de ayer.

Me cepillo los dientes, me echo loción, dejo mi cabello revuelto y me afeito. Quiero estar lo más presentable posible. Salgo del baño nuevamente y me visto dejando la camisa para el final.

La puerta de la habitación se abre justo cuando tomaba la camisa de la cama. Serena se queda estática mirándome. Sus ojos reflejan algo que no sabría explicar. Sorpresa, tal vez?

- Disculpa, no quería interrumpirte - me dice mientras se sonroja - solo venía a avisarte que ya me voy.

- Pensé que... - no sé qué decirle.

- Debo dictar una clase - me sonríe y toma algo del escritorio - Nicholas te espera en casa de tus padres, Selene también. Luna y Artemis están abajo, por si necesitas algo más - me enumera sin quitar la mirada de mi pecho desnudo - A medio día acostumbramos reunirnos en el Crown para almorzar todos juntos, como siempre, los chicos se alegrarían de verte.

- Lo tendré en cuenta - le digo y me acerco a ella soltando la camisa en la cama - Gracias, bonita, gracias por todo - acaricio su mejilla suavemente y ella levanta la cabeza para mirarme.

- Si quieres salir con Selene, asegúrate de que no se lastime, es muy frágil y no le des nada con maní - me advierte.

- Crees que quiere salir conmigo? - me sorprende su advertencia.

- créeme, sí que lo desea - me sonríe y se empina para besarme la mejilla. Yo quería más. Quiero más.

- Está bien, nos vemos en el almuerzo, intentaré estar allí - tomo su rostro en mis manos y le doy un tierno beso en los labios. Quiero que sepa que aún la amo, pero no se sí decirlo esté bien aún.

- Nos vemos - nerviosa, se aleja de mí y desaparece por la puerta. Creo que no estamos preparados aún para retomar lo que quedó en espera hace seis años.

Camino a la cama y tomo la camisa. Me la pongo. Estoy bastante nervioso. ¿Qué puedo decirle a esa pequeña? Cojo la bolsa con los obsequios. Aún no le daré a nadie el suyo, primero debo decidir qué darle a mi pequeña.

Cojo las maletas y bajo a la estancia. En el sofá de estilo antiguo están mi chaqueta y mi portafolio. ¿Cuándo los dejé ahí? Pensé que se habrían caído al suelo. Los tomo y me dirijo a la cocina. Si esta es como la casa de mis padres, tiene una salida al patio por allí.

Artemis y Luna están sentados tomando un café y hablando sobre algunas compras que deben hacer pero se detienen al verme. No puedo evitar sentir vergüenza. Qué pensarán de mí?

- Perdonen el show de hace un momento, no era...

- Tranquilo joven - Artemis se pone de pié y me sonríe. Parece un hombre muy amable - Nos alegra conocerlo al fin y que haya venido, Seiya confiaba en usted y parece que no se equivocó.

- Confiaba en mí? - pregunto confundido.

- Sí joven - continúa el hombre de cabellos blancos - Me dijo una y mil veces que usted no las dejaría solas, que estaba seguro que entendería lo que sucedió y que le perdonaría todo a la niña Serena.

- Parece que mi amigo confiaba en mí más de lo que en verdad merezco - no puedo evitar avergonzarme por mi actitud. Reaccioné como un animal ayer y esta mañana - Pero tenía razón, no puedo dejarlas solas.

- Bienvenido a la familia - Me estira la mano y la estrecho. Se siente paz hablar con él - una familia extraña pero familia al fin y al cabo - me sonríe.

- Gracias - respondo sonrojado y miro a Luna que nos mira sonriente - Luna, gracias por el desayuno, fue muy amable.

- Descuide joven - me sonríe - quiere que Artemis le ayude a llevar todo eso a casa de sus padres? - mira las dos maletas que arrastro y el portafolio encima de una de ellas.

- Se los agradecería - suelto la más liviana - no se si sea capaz de entrar solo a esa casa - no sé porqué pero tengo que confesar el temor que tengo.

- La niña Selene está esperando por usted - Luna se me acerca y toma mis manos con las suyas en un acto maternal- estoy segura de que lo hará bien.

- Gracias - le digo y tomo mi maleta de nuevo - Andando? - le pregunto a Artemis que asiente y me sonríe.

Salimos al jardín trasero. Es justo como lo recuerdo. Grande y amplio. Con una cerca natural de arbustos que ya sobrepasa mi estatura. Tiene un kiosco blanco en medio con varias mesas redondas y sillas. Seguro lo hicieron mi padre y Seiya, tiene toques de ambos. Hay juguetes regados por todo lado y un par de otomanas para tomar el sol. Es tan familiar...

Artemis me sonríe y me guía hasta la puerta trasera de la que fue mi casa. Entramos por el pasillo que lleva a la habitación de servicio y a la cocina. Sonrío con el olor al café de mi madre. Nunca pensé que todo esto me pondría tan melancólico.

- Deje su maleta acá - me dice Artemis cuando estamos a pocos pasos de la entrada de la cocina - yo las subiré a su cuarto en un momento.

- Trabajan para mis padres también? - le pregunto sorprendido.

- Sí y no, no es un trabajo para nosotros, joven - me responde tranquilo - Su familia y Serena son nuestra familia. Nos ayudamos todos mutuamente.

- Gracias - suelto la maleta con el portafolio y lo miro.

- Adelante, creo que lo esperan - me hace una seña para que siga caminando pero los nervios me vuelven torpe.

Entro despacio a la cocina sin que me escuchen. En la barra está sentada mi hermana y mi madre le sirve un café. Son hermosas, las extrañé mucho en este tiempo pero solo me acaba de percatar de eso. Mi madre está radiante. Sonríe con ese inmenso cariño grabado en sus ojos. Se ve igual, parece que el tiempo no hiciera mucho en ella.

- Ho... - mi voz se niega a salir, aclaro mi garganta y ellas me miran asustadas - hola...

- Darien! - Amy suelta su café y está en mis brazos en menos de tres segundos.

Tiene la misma estatura de Serena. Les llevo una cabeza, un poco más, creo. La aprieto en mis brazos. Siempre fuimos tan unidos. Esta separación parece que fue mucho para ambos. La siento llorar y apretarme por la cintura. Parece una garrapata.

Levanto el rostro y veo a mi madre con sus ojos cristalinos. Tiene las manos amarradas en su pecho, como sosteniendo su corazón y sonríe con adoración. Yo le devuelvo esa sonrisa y bajo mi cabeza para besar los azulados cabellos de Amy. Las amo. Amo a mi familia y solo ahora son consciente. Fui un tonto al haberme ido.

Separo un poco a Amy para secar sus lágrimas. Me mira sonriente. Sé que no puede hablar. Lo intenta pero vuelve a abrazarme.

- Yo también te extrañé - le digo con una risa - estás hermosa, lo sabías?

- Tonto! Porqué no me dijiste que venias! - me golpea en el pecho con rabia fingida - Te extrañé tanto!

- Amy, deja de golpear a tu hermano - Mi madre se acerca a nosotros y se detiene a pocos pasos. Está llorando y no puedo quedarme solo ahí parado.

Hago a un lado a mi hermana y corto la distancia entre mi madre y yo. La tomo en mis brazos y beso sus cabellos una y otra vez. Ella llora en mi pecho, me abraza y nos mece como arrullándome. Las lágrimas atentan con salir de mis ojos, pero no lo permito. Estoy muy feliz y no quiero empañar este momento con lágrimas, más lágrimas.

- Cariño, no vuelvas a irte tanto tiempo - dice mi madre en mi pecho - no puedo tenerte tan lejos de mí.

- No iré a ningún lado mamá - beso una vez más sus negros cabellos, como los míos - me recibirás acá? Quiero estar cerca de todos- le pregunto alejándola un poco y enjugando sus lágrimas con mis dedos.

- Tu padre está terminando de ordenar tu habitación - me dice sonriendo - Nicholas y Selene le están ayudando.

- Gracias mamá - la abrazo una vez más y veo a Artemis pasar discretamente por un lado con mi segunda maleta. ¿Ya llevó la otra?

- Perdónanos, cariño, tu padre me contó lo de anoche - Mi madre cambia su sonrisa por un rostro que solo evidencia arrepentimiento - Quisimos decírtelo pero te empeñaste tanto en decir que no querías saber nada de Serena...

- Déjalo mamá, no importa ya - levanto su rostro con la mano y le doy un beso en la mejilla - Ya todo pasó...

- Gea, amor, podría robarme un par de... - la voz de mi papá se acerca y se detiene al venos a mi madre y a mí abrazados.

- Papá - lo miro a los ojos con una disculpa grabada en mi rostro. Creo que no lo traté muy bien ayer.

- Darien... - se olvida de lo que pretendía robar y corre hasta mi para abrazarme. Soy solo un poco más alto que él. Me golpea suavemente la espalda - hijo...

- No digas nada, olvidamos lo que pasó ayer, si? - le digo sin soltarlo. Él solo asiente.

Me suelta y me mira de arriba a abajo. No puedo estar tan cambiado, o si?

- Eres un tonto, lo sabías? - me dice sonriendo.

- Ya qué hice? - no lo entiendo, me confunde.

- Pensabas trabajar en el mismo hospital que tu hermana y yo sin decírnoslo? - me vuelve a abrazar y deja escapar un fuerte sollozo - Estoy tan orgulloso de ti, me dieron grandes referencias tuyas anoche.

- Calma papá - le golpeo la espalda y levanto la mirada de su hombro a la puerta de la cocina.

Ahí está. Con un lindo vestido color rosa pastel que cae casi hasta sus tobillos y la hace ver como un hermoso pastelillo. Me mira con sus ojitos cristalinos. No sabe si acercarse o huir. Tiene miedo, lo se. Tiene la misma expresión de Amy cuando le daba miedo tirarse por un tobogán cuando éramos niños.

Suelto a mi padre y me hago a un lado. Me agacho en el suelo y fijo mi mirada en la suya. Dos océanos unidos que empiezan a desbordarse de nuestros ojos. Ambos lloramos. Extiendo mis manos invitándola a acercarse. Quiero abrazarla, sentirla en mis brazos, cuidarla, protegerla. Es hermosa. Tiene facciones mías, muy sutiles, pero las tiene. Mira a mi madre confundida. Parece que pide permiso para acercarse pero termina caminando despacio hacia mí.

- Seiya dijo la verdad - Dice muy cerca de mi y aún acercándose muy despacio - Me dijo que vendrías después de que él partiera al cielo, que te enviaría y lo hizo - deja que sus ojos se desborden y que sus labios rosados emitan un suave sollozo mientras se lanza a mis brazos desesperada.

Es pequeña, frágil y con el mismo olor a fresas, vainilla y chocolate de Serena. Me abraza el cuello con sus pequeñas manitas y llora en mi hombro. Yo cruzo mis manos en su espalda y la aprieto contra mí. Siento que la adoro con solo tenerla así. Es una pequeña partecita de mi. Es mi pequeña hija.

Mi familia sale de la cocina y nos deja solos. Se los agradezco. Quiero disfrutar de este momento sin Interrupciones. Siento que poco a poco se calma en mis brazos y suelta su agarre de mi cuello. Se endereza frente a mí y me sonríe. Limpio su carita húmeda con mis manos y le devuelvo la sonrisa.

Me sorprende cuando posa sus pequeñas manitas en mis mejillas y seca mis lágrimas. Lo hace despacio y con temor, pero es valiente. Serena tenía razón esta mañana, es una niña maravillosa.

- Preciosa, - tomo sus manitas con las mías y las llevo a mis labios para depositar un suave beso en ellas - crees que podrías perdonarme?

- porqué pides perdón? - me mira confundida. Me enternece.

- Por llegar como un loco esta mañana, por no llegar antes - le digo sobando sus mejillas rosadas.

- No sabías nada - me sonríe - tío Nick me lo explicó, no podías saberlo ni nadie puede hacerlo aún, dice que si se sabe antes de tiempo me pueden alejar de mamá - baja su carita y se mira sus manitas. No puedo creer cuán parecida es a nosotros...

- Lo sé - levanto su carita con mi mano - Por eso tenemos que actuar un poco estas tres semanas - le sonrío y ella parece entusiasmarse - Seré tu tío Darien, si?

- Pero prefiero decirte papá - Vuelve a mirar sus manitas. Está muy nerviosa. La abrazo con fuerza.

- Puedes decirme así cuando estemos acá o en tu casa, te parece? - ella asiente contra mi pecho y me abraza por el cuello otra vez.

- Darien, perdón por interrumpirte - Nicholas aparece en la puerta de la cocina y nos mira con ternura - tenía tus papeles preparados, puedes regalarme un par de firmas, debo ir a la oficina y no puedo esperar más.

- Claro - me pongo de pie con la niña en mis brazos. Se separa un poco de mí pero no suelta mi cuello. Mira a Nicholas y él le sonríe - Sígueme, tu padre nos espera en el estudio.

Sin soltar a mi hija, camino tras él hasta el estudio de papá. Nos sonríe cuando nos ve entrar. No me imagino qué imagen daremos, pero estoy feliz con ella en mis brazos. No quiero soltarla un solo segundo.

- Tu padre ya firmó la sucesión de los derechos paternos. Solo faltas tu y que firmes una autorización para la cirugía - lo miro extrañado - Cuando llegue ese día ya será tu hija legalmente hablando, y ambos padres deben firmar el procedimiento y no pienso esperar mucho, quiero que a esta pulga la alivien de una vez por todas - le revuelve las coletas a la niña que ríe a carcajadas con el comentario.

Su risa es música para mis oídos. Siento que estoy en el cielo. Un cielo maravilloso y dulce...

- Está bien - me siento frente a mi padre, con la niña en mis piernas y tomo los papeles y una pluma que hay encima - Quién será el donante? - pregunto interesado.

- Amy tiene una compatibilidad del 95%, pero es la más indicada para dirigir el procedimiento - responde mi papá mirándome - mi compatibilidad es del 90%, la de tu madre, del 20 no más, así que seré yo - termina orgulloso.

- Me haré las pruebas de compatibilidad - le digo mirándolo fijamente mientras acaricio un mechón de pelo de Selene - Es mi hija, tal vez mi porcentaje sea mayor que el de Amy.

- Estás seguro? - me mira mi padre confundido.

- Claro - respondo tranquilo mientras firmo cinco documentos frente a mí - Mañana me levanto temprano y me hago el examen - le doy un beso en los cabellos a mi bebé. Sé que tiene cinco años, pero es mi bebé.

- Está bien, yo te acompaño - Mi padre me sonríe - ahora debo irme, tu no tendrás que trabajar hasta el lunes pero yo sí debo cumplir con un par de citas - se levanta y camina hacia mí. Se agacha y besa a Selene en la mejilla - Nos vemos en la cena, preciosa.

- Siii - mi niña estira sus bracitos y abraza a mi papá por el cuello pero permanece sentada en mis piernas - te quiero, abby.

- Y yo a ti, cariño - le besa la frente y me mira - nos vemos más tarde, hijo.

- Claro papá - le digo mientras sale por el estudio - Abby? - le pregunto curioso a la niña.

- Cuando no sabía hablar bien no le decía abuelo, no era capaz - me dice tímida - así que terminé diciéndole Abby y a la abuela Gea, Nani.

- Bueno, creo que es todo - Nicholas me quita el último papel de las manos - Chao pulga - le da un beso en la frente a la niña y luego me mira - Te dijo Serena que almorzamos todos los días en el Crown?

- Sí, algo mencionó - le respondo entregándole la pluma.

- Bueno, creo que a todos les alegrará verte, ojalá puedas ir - me dice y se gira hacia la puerta - Nos vemos.

- Claro! - le respondo mientras juego con una de las coletas de Selene - tienes el cabello de tu madre - digo sin pensar.

- Sí, y los mismo ojos tuyos - Me mira con mis ojos. Son iguales, pero su brillo es diferente. Es el brillo de Serena.

- Tu también almuerzas en el Crown? - le pregunto intrigado. Me extraña que sigan teniendo esa costumbre. Solo disfruté de esos momentos un par de años. Creo que también extrañé a mis amigos.

- A veces, cuando mamá, tío Sammy o tía Amy pasan por mí - Dice aburrida- A Luna no le gusta mucho salir, dice que es una mujer de casa y Artemis se queda acompañándola - me mira sonriente - entonces casi siempre como con Nani, Luna y Artemis en casa.

- Bueno, puedes acompañarme? No quisiera llegar solo - le digo con sinceridad.

- Con una sola condición - me mira seria y eso me hace sonreír. Es hermosa.

- Dime cuál - le respondo intentando no reír.

- Que me des una malteada doble de chocolate! - dice bastante animada. Mis mismos gustos.

- Te confieso algo? - le digo en voz baja y ella asiente feliz - Es mi favorita también.

- Ya lo sabía - me dice con suficiencia - Mi padrino me lo contó, decía que tenía muchos gustos iguales a los tuyos.

- Ah sí? - la miro pícaro - Qué más sabes de mí?

- Mamá dice que bailas muy bien - me sonríe con suficiencia - Nani dice que odias los pimientos y que te gusta estar al aire libre - señala la ventana - También se que cantas horrible pero que te gusta escuchar buena música...

- Quién te dijo eso? - logro decir después de una fuerte carcajada. Estoy seguro quien se lo dijo. Tengo que admitir que sí cantaba mejor que yo, pero no soy tan malo... O si?

- Mi padrino - sonríe - él cantaba muy bonito.

- Lo sé - abrazo a mi niña y ella me devuelve el abrazo - Preciosa, quieres ir conmigo de compras? Traje algunos regalos pero como no sabía de ti no te traje nada - le confieso. Además quiero pasar un buen rato con ella. Conocerla en su ambiente - Después podemos ir al Crown por esa malteada de chocolate que quieres.

- Ya sabes que debe ser doble - me advierte y se baja de mis piernas - voy a decirle a Lunita para que no se preocupe por mí - me mira con sus ojitos brillando y sale del estudio - Hola tía - saluda a Amy que viene caminando.

- Hola preciosa - le responde Amy y la niña sigue su camino - Es adorable, verdad? - me dice cuando llega a la oficina.

- Sí - le respondo sin quitar los ojos del pasillo por el que se fue corriendo - No puedo creer que me haya perdido tanto de ella - me levanto de la silla y camino a la puerta - vienes con nosotros? Vamos al centro comercial.

- Tú? De compras? - se burla en mi cara con absoluto descaro.

- Porqué no? - me hago el inocente.

- No sabes lo que acabas de hacer - me pone la mano en el hombro y suelta una carcajada - pero te acompaño, quiero ver eso y no tengo turno hoy, ni mañana, me dieron unos días libres para organizar la boda.

- Tu boda! - me sorprendo - Amy perdóname, lo había olvidado!

- No me extraña - me saca la lengua de forma infantil - mamá está muy feliz por verte tan feliz con Selene, pensábamos que ibas a reaccionar peor.

- No sé qué me pasó cuando la vi asustada detrás de Serena - suelto un suspiro - me dijo papá y toda la ira, toda la frustración desapareció como por arte de magia.

- Eres un buen hombre, hermanito - me golpea el hombro - y aun la amas, o me equivoco?

- No quiero hablar de eso, Amy - le digo tranquilo.

- Recupérala - me sentencia - pero después de que todo el papeleo sea asentado legalmente, no querrás que Kenji se vuelva a hacer cargo de ella.

- No entiendo eso - miro a mi hermana a los ojos - Aún existe gente que mantiene tradiciones tan antiguas? Es ridículo pensar que una mujer no puede valerse por sí sola y necesita permisos de un hombre para todo.

- Es ridículo pero las hay - mira al pasillo. Los zapatitos de Selene se escuchan acercarse - y Serena tiene una gran debilidad de la que Kenji puede aprovecharse - señala a la niña que viene corriendo y con Luna y mi madre detrás.

- Joven Darien - Luna se me acerca mientras tomo a Selene en mis brazos - Acá están las cosas de la niña - me entrega un morral en forma de conejo rosado y yo lo pongo en mi hombro. No me importa que me quede horrible - está su carné médico, unas vitaminas que debe tomar a medio día y una agendita con nuestros teléfonos - asiento mientras me estira un hermoso pero pequeño abrigo blanco - Tenga, por si hace frío.

Recibo el abrigo y lo dejo en mi brazo libre. Mi madre nos mira y seca uno de sus ojos. Mi niña me abraza por el cuello posesivamente mientras le sonríe a Luna. Supongo que está acostumbrada a salir con tanto protocolo.

- Gracias Luna - le digo con sinceridad.

- Adios Lunita, Nani - la niña les mueve su manita y luego mira a Amy que sigue a mi lado - Tía...

- De mí no te despides pulga - mi hermana le soba la cabeza - yo voy con ustedes - suelta divertida y corre a la cocina. Seguramente por su bolso.

- Cuídala mucho, cariño - mi madre se acerca y nos besa a los dos en las mejillas - sabes que es un poco delicada.

- Lo sé mamá - le doy un beso en la frente y repito la acción con Selene que ríe ante mi roce.

- Lista! - Amy aparece cargando una cartera blanca que combina perfectamente con su atuendo casual - vámonos de compras! - dice entusiasmada.

- Siiiii - responde la niña más animada aún.

Subimos al auto de mi hermana. No me deja manejar, dice que es un regalo de Sammy y que no dejará que nadie lo toque. Selene se sienta juiciosamente en la parte de atrás y mira las calles pasar. Está feliz y se le nota. Yo también lo estoy.

Al llegar, subimos desde el parqueadero hasta la zona de tiendas. Parece que a mi pequeña le gustan los ascensores porque inmediatamente lo ve, se suelta de mi mano y corre a él. Amy solo sonríe. Selene marca el piso y espera impaciente. Amy intenta contener la risa. Sabe algo que yo ignoro pero cuando veo el lugar al que nos conduce mi pequeña, solo puedo mirar a mi hermana y levantar una ceja, incrédulo... Es en serio o una fea broma? Qué puede hacer una niña de cinco años en una tienda como esa?

Selene entra apresurada a una tienda llena de instrumentos musicales. Saluda a los encargados como si los conociera de toda la vida. Uno de ellos, de cabellos cortos azul oscuro la toma en sus manos le besa la mejilla. Entro con Amy. Esto es extraño.

- Hola Zafiro - Amy lo saluda con un beso en la mejilla y bastante sonriente - te presento a mi hermano, Darien.

- Encantado - Zafiro me tiende la mano luego de soltar a Selene.

- Igualmente - le digo y sigo a mi hija con la mirada. Camina tranquilamente por el almacén. Esquiva los instrumentos de cuerda y las percusiones. Pasa las maracas y panderos...

- Y que milagro que vienen? Después de la muerte de Seiya creí que la niña... Bueno, ya sabes - le dice Zafiro a mi hermana y vuelvo la atención hacia ellos.

- Parece que encontró inspiración de nuevo - Responde Amy tranquila.

- La última vez estuvo acá con Seiya y aprendió rápido con el bajo, pero no le gustó - sigue hablando bajito - es bastante talentosa...

Un sonido hace que me olvide de Amy y Zafiro. Recorro las estanterías buscando el origen de la dulce melodía. No entiendo bien porqué mi hija conoce tan bien una tienda de música, pero la respuesta aparece ante mis ojos un segundo después. Selene está en medio del pasillo, sentada en un gran piano de cola y moviendo sus deditos sobre las teclas como toda una experta. Me recuerda a Taiki en la escuela.

Toca con estilo y elegancia, sin mirar el piano. Tiene los ojos cerrados y sonríe abiertamente. Una mano se posa en mi hombro y no soy capaz de quitar la mirada de mi bebé para saber a quién pertenece.

- Toca varios instrumentos desde los tres años - escucho la voz de Amy - Seiya, Taiki y Yaten le han enseñado - sigue - Seiya la traía seguido. Decía que mientras ella escogía un instrumento que le gustara de verdad no le compraría ninguno, entonces venía con ella y Zafiro les permitía tocar acá - da un paso más y queda a mi lado - bueno, acá y en el estudio.

- Toca varios? - pregunto sorprendido.

- Sí, pero el piano es el único que toca cuando se siente tan feliz. Zafiro dice que ese será su instrumento, pero ni Serena ni yo sabemos de música y Seiya ya no está.

- Es maravillosa - suspiro. La melodía está bajando de velocidad y Selene abre los ojos para cruzar su mirada con la mía. Le sonrío, me siento orgulloso

- Sí, aunque el día en que Seiya murió, Serena quiso traerla para que escogiera uno. Pensaba comprarle el que ella eligiera para que no sintiera tanto la pérdida - Amy sigue hablando y ve a mi hija tocar - eran muy unidos, y bueno, ese día Selene vino, tocó un poco el violín, una melodía muy triste, según me dice Zafiro... - suspira - y se despidió de él. Dijo que ya no le interesaba la música.

- Seiya le enseñó a tocar... - Digo sin mirar a mi hermana. Mi hija toca con el mismo sentimiento que lo hacía Seiya.

- Fueron muchas personas, está rodeada de mucha gente en la industria musical, pero básicamente sí, Seiya y Zafiro, el surtidor de la productora Kou.

- Mi amigo era un genio - suspiro. Si había algo que me gustaba compartir con Seiya en mis tardes de hombres con él, era escucharlo componer. Tenía una sutileza y un buen gusto increíbles. Los acordes fluían perfectamente y, aunque yo solo sabía tocar la guitarra muy básicamente, su música me relajaba y me encantaba - No quiso quitarme eso...

- De qué hablas, Darien? - se que mi hermana me está mirando.

- Seiya sabía lo mucho que me gustaba escucharlo tocar y componer - le digo justo cuando mi hija toca el acorde final - y le enseñó a mi hija para que ella lo hiciera en su lugar.

Selene se baja del piano y corre a mis brazos. No sé en que momento me incliné para recibirla pero ahora la tenía abrazada y apretada contra mi cuerpo.

- Te gustó? - me pregunta cuando suelta un poco el abrazo.

- Claro! Es hermosa - le digo tocando su nariz con mi índice derecho - Quieres llevarlo a casa?

- Qué! El piano? - me pregunta sorprendida.

- Sí, el piano - señalo el instrumento y ella me mira temerosa - podemos llevarlo para que toques allá. A mí me gustaba mucho escuchar a Seiya tocar y tocas igual de bien a él.

- Eso también lo sabía - me sonríe - mi padrino Seiya me dijo, hace años, que te gustaba escuchar música pero de la buena - sonríe orgullosa - Que pasaban horas en su habitación, él tocando y tu escuchando - se sonroja - entonces le dije que me enseñara, que quería tocar para ti...

Miro a Amy y está igual de sorprendida que yo. ¿Mi niña sabe tocar por mí? Solo quería agradarme... No fue mi amigo, fue ella... La abrazo con fuerza. Es el mayor regalo que he recibido después de su existencia.

- Entonces, lo llevamos a casa? - la suelto un poco y poso mis ojos en los suyos.

- Puedes? - mira a Amy y luego a mí. Está indecisa.

- Claro - le beso la mejilla y camino con ella hasta donde está Zafiro, viéndonos algo... Sorprendido? Mierda! Tengo que recordar que no puede ser mi hija mientras estamos fuera de casa.

Pongo a la niña en el suelo y voy hasta el hombre que se obliga a sonreírme. Recibe a la niña en sus brazos y le rebuja las coletas. ¿Qué tiene todo el mundo con la cabeza y el cabello de mi hija?

- Y bueno, ya decidiste? - le pregunta el peliazul y mi pequeña asiente. Él la sienta en el mostrador y toma un talonario de facturas.

- Quiero el piano de cola, pero no en tamaño niño, lo quiero normal - empieza a decir la niña como dictando una lección de la escuela - y... Lo tienes en lila?

- Lila? - preguntamos Zafiro y yo al tiempo mirándola.

- Pensé que te gustaba era el rosa - Zafiro se me adelanta.

- Sí, pero el lila es un color inspirador - dice con suficiencia - quiero que sea lila oscuro, casi negro.

- Está bien, piano de cola lila oscuro - anota en la factura y me mira - alguna marca en especial?

- La mejor - digo mirando a la niña - No sé mucho de esto, pero mientras sea el mejor piano, todo estará bien.

- Gracias tío Darien - la niña me abraza y Zafiro se tranquiliza. Supongo que se le hace extraño que la acompañe alguien que no sea de la familia Kou.

- De nada, preciosa - le beso la mejilla, la tomo en mis manos y la bajo del mostrador. Amy está tras de mi y la llama para seguir mirando cosas mientras yo cancelo el pedido y dicto la dirección de entrega.

Al salir de la tienda de música, termino recorriendo el centro comercial de arriba a abajo. mi hermana compra un par de blusas y dos pares de zapatos. Selene sí es más entusiasta. Le compro un par de vestidos bastante lindos, tres pares de zapatos, incluyendo unas sandalias para el día de la boda de mi hermana; dos faldas y dos camisas a juego.

Nunca pensé que ir de compras fuera tan divertido o es porque veo a mi niña sonriendo feliz y preguntándome qué tal le queda todo. finalmente, termino sentado fuera de una tienda llena de muñecos de felpa mientras Selene arrastra a Amy para ver un par de muñecos que vio el viernes, cuando vino con Serena y dijo que ya no le interesaba la música.

- Papá - su vocecita me despierta. Está en la puerta de la tienda sosteniendo un conejo de casi su tamaño, algo desgarbado y con los ojos viscos. a pesar de todo, es hermoso - Mira, crees que le guste a mamá?

- Tal vez - tomo las bolsas y voy hacia ella - porqué lo preguntas?

- Ayer estuvo enferma y cuando yo me enfermo ella me trae regalos, para que me sienta mejor - explica tranquila - Quiero que se sienta mejor y me gusta este... - dice con anhelo en su voz. Parece que le gusta más para ella que para su madre.

- Y porqué no le llevas algo más adecuado? - Me agacho para estar a su altura - Y así llevas este para ti - le sacudo la cabeza al animal de peluche.

- Puedo? - Me mira con sus ojos brillando de alegría. Yo solo afirmo - Gracias! - Me abraza y corre a la caja para estirar su muñeco a la cajera.

Me pongo de pie y mientras me acerco para pagar, veo un hermoso bolso café. Es tipo mochila, pero en cuero. Las cremalleras son lindas cabecitas de conejos rosas y en un lado tiene dibujadas, a mano, unas orejas de conejo. Es sutil, casual y el más adecuado para Serena. Lo tomo y se lo enseño a Selene.

- Para mamá? - Me pregunta interesada en los conejitos.

- Sí, creo que este le puede gustar - le respondo sonriendo y ella afirma.

Mi hermana nos mira atentamente. Sonríe y llama a Selene para que yo pueda pagar. Miro el reloj, son las 11:10. Creo que es hora de ir al Crown. Cancelo y pido que no me envuelvan el conejo. Al salir de la tienda se lo entrego a la niña que corre saltando al ascensor.

Tras veinte minutos, aparcamos fuera de la cafetería y centro de juegos de los Furuhata. Se ve mucho mejor que hace seis años. parece que ampliaron con dos locales más y lo que era la cafetería ya se ve como un lindo restaurante.

Selene baja del auto y toma mi mano mientras sostiene en la otra al conejo desgarbado. Amy sigue tras nosotros. Abro la puerta y veo a Lita y a Andrew atender dos mesas diferentes. No me ven hasta que Selene suelta mi mano y corre hasta una enorme mesa, decorada con flores y con un letrero que dice "Reservado". Al sentirla, mis viejos amigos giran para verla, sonríen y buscan a quién la haya traído al lugar entonces los dos se quedan estáticos y con una expresión de sorpresa en el rostro.

- Darien! - Lita corre a mí, me abraza, me suelta y me mira de pies a cabeza - Wow, sí que estás guapo...

- Creo que estoy acá - Andrew aparece tras Lita y me sonríe.

- Lo siento, amor, pero es que hace mucho no lo veíamos - Se disculpa la castaña sonriendo - Que bueno tenerte por acá - me dice antes de que su novio la aparte a un lado y me abrace efusivo.

- Vaya amigo, sí que te demoraste en visitarnos, tan divertido es New York? - m,e pregunta divertido tras soltarme.

- En realidad solo he estado trabajando - Miro a la mesa reservada y veo a Amy ya sentada al lado de mi bebé - Oye, puedes regalarme dos malteadas dobles de chocolate y umna sencilla de arándanos? - le digo incitándolo a caminar hasta la mesa. No me había dado cuenta de que ya Lita estaba atendiendo mesas de nuevo.

- Vale amigo - me responde y me acompaña hasta la mesa - Ya veo que le encargaron a esta pulguita al único de nosotros que no trabaja - me mira.

- Tío Andy - Selene lo llama y le da un abrazo - Mi tío Darien sí tiene trabajo, no está de vacaciones, se va a quedar acá, verdad? - Me mira y veo en sus ojos la ilusión. En verdad quiere que me quede. Yo asiento y Andrew parece sorprendido.

- Bueno, eso me alegra - Dice tras digerir la noticia - Voy por sus malteadas - y se va derecho a la cocina.

- Siéntate conmigo, si? - Me llama Selene señalando la silla a su lado. Yo le obedezco y me siento a su lado.

- No lo puedo creer! - Una voz conocida me alerta de inmediato - Pero si es Darien "desaparecido" Chiba! - Michiru, con una enorme panza de embarazada se me acerca y me da un beso en la mejilla. Tras ella, viene Haruka que me sonríe - Cuándo llegaste?

- Ayer en la tarde - digo levantándome para abrazar al primo de Serena - Este loco te hizo eso? - le pregunto, entre risas, a Michiru mientras señalo su panza.

- Sí - finge dramatismo - Pero me ha consentido bastante - se sienta en una silla frente a mí y Haruka la sigue.

- Qué tal los yankees? - Me pregunta mi amigo sonriendo. Parece que a todos les alegra verme.

- Bastante frío en invierno... - me encojo de hombros. No solo lo digo por el tiempo. Fueron seis años solo, sin relacionarme con nadie... Sin Serena.

- No le creía a Sammy cuando me lo dijo esta mañana - Otra alegre voz se acerca. Yaten, Taiki, Sammy y Unazuki, la hermana de Andrew llegan a la mesa. Taiki es quien habla y camina directo a mí para abrazarme - Ceciste, eh? - me dice tras soltarme.

- No lo se, un par de centímetros, quizá - le respondo mientras abrazo a Yaten.

- Y vienes de vacaciones o te quedarás? - me pregunta Unazuki mientras la abrazo.

- Me quedo ya en Tokio - le digo mientras me siento de nuevo.

- Parece que mi tío Darien se robó la atención de todos y nadie me saluda a mí - Selene finge enojo y todos ríen ante su comentario, incluso ella.

- Yo no me he olvidado de ti, pulguita - Andrew aparece tras mi pequeñita y pone delante de ella su malteada doble de chocolate.

- Gracias! - dice entusiasmada y toma inmediatamente el vaso con una mano y se mete la pajilla a la boca.

Andre pone las otras dos malteadas frente a Amy y a mí y solo ahí me percato que todos miran sorprendidos am la niña que toma felizmente su malteada.

- Tú le pediste eso a Selene? - Me pregunta Yaten asustado y yo solo puedo asentir. Hice algo mal? - Será mejor que desaparezcas antes de que llegue Serena - Me advierte divertido.

- Porque? - pregunto y todos se ríen.

- Serena no la deja comer golosinas antes de la comida - me aclara mi hermana.

- Qué más da - miro a mi hija que espera a que diga algo - verdad preciosa? - le guiño el ojo y ella, sin soltar su pajilla, me sonríe de regreso.

Tomo mi malteada y empiezo a tomarla mientras todos hablan del día y me cuentan un poco de sus vidas.

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- PS -

Por fin podemos salir de la academia. seguro ya empezaron a almorzar sin nosotras. Mina Rey y yo caminamos hablando sobre algunos estudiantes. debemos empezar a montar la obra músico-teatral de final de año y aún no elegimos la historia.

- Porqué no usamos la historia de Cenicienta, esa nunca pasa de moda - Mina dice finalmente cuando llegamos a la puerta del Crown.

- Mina, Cenicienta y un cuento de navidad lo hace todo... - Rey la regaña pero se detiene en seco y abre sus ojos como platos cuando mira por el ventanal del café - Mina, ya te alcanzamos, olvidé algo - dice nerviosa y me toma del brazo halándome bastante fuerte - Acompáñame Serena!

Me hala a un lado y a Mina no le queda de otra que entrar sola. Rey está nerviosa y sigue con sus ojos clavados en el vidrio. Yo sigo el camino de su mirada pero solo puedo ver a Mina abrazando a Yaten.

- Qué te pasa? Parece que haz visto un fantasma - le pregunto nerviosa. Que le pasa a mi amiga?

- Serena, mira a Darien y a Selene! - me regaña y me señala a mi hija y a su padre. mis ojos se abren como platos. Ahora la entiendo.

Si alguien se detiene a detallarlos, seguramente se darían cuenta de toda la verdad. Darien y Selene tienen agarrado sus vasos de malteada de la misma forma. Toman de la pajilla exactamente igual y hacen los mismos gestos al tragar. Además que juntos, sus ojos se ven exactamente iguales. No me había percatado de eso en los cinco años de mi hija. Empiezo a mirar mis manos. Qué puedo decirle a Rey si ya hizo la relación... Estoy perdida...

- Si quieres seguir manteniendo esto por tres semanas más, deberás tenerlos lejos el uno del otro Serena! - me regaña. Ella lo sabe? Pero cómo? Nick habló? - No me mires así, me enteré anoche por accidente...

- Espera un momento... - Digo casi sin aliento - Sabes que...

- Sí, que Selene es hija de Darien y no se Seiya - Me dice tranquila - Y lo acabo de comprobar, son iguales!


Bueno... Espero que les guste... pensaba darme unos días de descanso pero parece que no pude...

Ya trabajo en el que sigue... y perdonen por la publicación anterior... no iba a actualizar sino que me recargó una página y publicó otra vez lo que ya había hecho... La tablet aún me haace malos juegos de vez en cuando...

Muchas gracias por todo su apoyo y sus lindos mensajes... Besos!