Disclaimer: Bleach sigue sin ser mío…
Capítulo XI: Sin el mes de Abril
Ichigo se levantó de su cama por enésima vez. Era imposible, no iba a poder dormir… la expresión de Rukia no iba dejarlo en paz… y en el fondo él sabía que se lo merecía… ¿Por qué demonios se había ido aquel día¿Por qué había sido tan estúpido como para creer que algo así había pasado? Y lo peor, lo peor… ¡¿Por qué le había dicho eso?!
-¡Ichigo tonto¿Quieres dejar de dar vueltas?-le reclamó un pequeño peluche desde el piso- ¿Qué demonios te pasa?
-Kon…He hecho algo terrible…
-¿Eh¿Peor que andar con Orihime-chan en vez de con mi linda Nee-san?-preguntó el león-Bueno… no es que me queje, ahora que ya estás fuera del juego yo podré consolar a mi querida Nee-san… ¡¡Ah Nee-san¡¿Cuándo piensas regresar?! Te extraño mucho…
-Rukia regresó ayer…
-¡¿Qué¡Ichigo idiota¿Por qué no me lo dijiste?
-Pero ahora en la mañana, tuvo que volver a la sociedad de almas.
-¡¿Ah¿Pero por qué¿Nee-san por qué no viniste a visitarme?
-Yo… me encontré con ella ayer en la noche… y yo le dije… algo horrible…
-¡¡Maldito¡¿Cómo se te ocurre decirle eso¡¡Oh mi pobre, pobre Nee-san!!-exclamó Kon al tiempo que le pegaba a Ichigo en la cabeza- ¡¡Ella no se merecía ese trato¡¡Ojalá su hermano se entere y te haga picadillo con su zampakutou!!
Ichigo no hizo nada para detener a Kon. Sabía que él se merecía todo eso y mucho más. Ojalá Byakuya y Kenpachi entraran en ese momento por la ventana para acabar con él. Sentía repulsión de sí mismo… sobretodo porque no creía tener el valor para ir a pedirle perdón…
-¡Pido mis más sinceras disculpas Comandante General Yamamoto! Pero en cuanto entramos al Sereitei perdí de vista a la teniente Kuchiki Rukia-exclamó el shinigami del 2° escuadrón- y ahora…
-Tsk… ya nos dimos cuenta-dijo Yamamoto- Kuchiki Rukia no se ha ido de la Sociedad de Almas y eso es lo que importa… Si no me equivoco ella está en la mansión Kuchiki¿No es así Kuchiki-taichou?
-Sí… hace poco su reiatsu acaba de aparecer ahí. Pido disculpas por su comportamiento, capitán Yamamoto. No sé que es lo que habrá pasado para que actúe de semejante forma pero…-comenzó a decir Byakuya-No creo que debamos darle mucha importancia, aparte de su respectiva amonestación, claro esta, después de todo ha puesto en riesgo a muchos al perder el control de su reiatsu de semejante forma.
-Claro…-contestó Yama-jii- Por el momento, su licencia para ir a la tierra será revocada hasta que veamos una mejora en su reiatsu. Por tanto, ya no participará en su misión. Kuchiki-taichou me parece que debería intentar averiguar que fue lo que pasó.-dijo Yamamoto más en tono de orden que de sugerencia. Byakuya asintió con la cabeza y abandonó la oficina.
Al llegar a su mansión, Bya-kun, de nuevo, encontró a sus sirvientes con una gran agitación.
-¿Dónde está Rukia?-preguntó con un aire de indiferencia.
-Vi…vino hace diez minutos… Está en su habitación pero…-dijo una de las mucamas. Byakuya no terminó de escucharla y se dirigió al dormitorio de la morena. Frente a la recámara estaba el mayordomo de la familia y cinco sirvientes más, parecían un tanto conmocionados.
-¿Qué pasa?-inquirió el capitán. Se acercó a la puerta y vio que estaba cerrada, pero no sólo eso, parecía que la ojiazul había usado un tipo kidoh, de alto nivel, para que nadie más entrara. Claro, para Bya-kun deshacer ese hechizo era fácil y apunto de hacerlo estaba cuando escuchó algo que le heló la sangre. Rukia estaba llorando. Volvió a ver a su servidumbre, con una mirada interrogativa y ellos asintieron. Ahora Byakuya estaba dividido entre entrar y no entrar. Sí entraba, jamás había visto a su hermana llorar, ni siquiera el día que mató al tal Shiba¿qué le diría¿Qué rayos?, él no era muy bueno para consolar…
-Pienso… que lo mejor sería dejarla sola un rato…-murmuró el hermano.
-Tiene razón Byakuya-sama, después de todo no nos quiere dejar entrar-apuntó el mayordomo.
-Bien. Queda totalmente prohibido intentar molestarla y que nadie esté cerca de su habitación, esto no es un espectáculo.- dijo Byakuya con un tono de voz asesino. Todos asintieron y se fueron, a excepción del mayordomo.-Asegúrate de venir cada tres horas e infórmame de su estado.-el anciano asintió y también se fue. Byakuya se encaminó a su estudio. Vaya que no se esperaba eso. Oh pero, definitivamente iba a averiguar quien le había hecho a su hermana y sin duda, el culpable iba a desear jamás haber nacido, porque Kuchiki Byakuya haría de su vida, hasta la de su reencarnación, un infierno.
En el momento en que Rukia se encontró en la seguridad de su habitación, no pudo evitar volver a romper en llanto. Era imposible detenerse y estaba molesta consigo misma por permitirse tal debilidad. Que más le daba que el comandante general la llamara, en esos momentos ya lo único que le importaba era llorar hasta quedarse completamente sin lágrimas, pero ¡maldición! Estas parecían nunca terminarse.
Pero también estaba enojada, por no haberle hecho nada al estúpido de Ichigo, cuando tuvo oportunidad. Un puñetazo, una patada… ¡Algo! Haberle hecho sentir aunque sea una milésima parte del dolor que ella sentía. Y luego estaba Inoue… una parte de su mente le decía que ella no tenía nada que ver, pero otra (la que tenía mayor control en ese instante) le echaba buena parte de la culpa a la pelirroja. Además no había necesidad de que la tonta le restregara en la cara su relación con el mal nacido de Kurosaki. Cuando lo volvió a ver en la mañana, necesitó un gran autocontrol para no gritarle pero ahora…
-¡Ichigo eres un idiota¡Idiota¡Idiota¡Tonto¡Estúpido¡Estúpido¡Estúpido!
Sin darse cuenta, la muchacha se fue quedando dormida.
Tres días han pasado y Rukia sigue negándose a abandonar su habitación. No ha comido nada, le ha dado igual su trabajo y no ha querido hablar con nadie. Lo único que ha hecho es no salir de su dormitorio (bueno, sólo salía para ir al baño) y deprimirse todo el día. Después de todo, Byakuya seguía sin atreverse a preguntarle que es lo que le había pasado (No quería hacerla llorar, de nuevo) Además, la chica, ni siquiera, a Renji había dejado entrar. Kuchiki-taichou no creía que hubiera alguien capaz de sacar a su hermana.
Mientras tanto, en la sala de creación de tácticas de ataque, del onceavo escuadrón, ocho mujeres y una niña se han reunido.
-Compañeras, muchas gracias por haber asistido a esta convocatoria extraoficial…
-¡Bien! Que dé comienzo¡la reunión de la asociación de mujeres shinigamis!
¡Muchas gracias por sus comentarios y nos vemos!
Capítulo XII¡¡A la manera de la asociación de mujeres!!
La A. de M. al ver a su querida Kia-chan en ese estado, definitivamente no se quedará de brazo cruzados… ¡¡Que se prepare el idiota que le hizo esto!!
