Hola mis bellos, sexys y hermosos lectores! UwU, como siempre aquí les vengo a dejar su dosis semanal de vampiros bakandescos y Moyashis moribundos XDDDD, espero que hayan pasado una bonita semana!, yo estoy emocionada por que ya vamos en el capítulo 10! wuuuu w vamos ya a mitad de la historia!, esta vez el capítulo está repleto de feels kandescos ya que es POV de kanda UuU se que lo van a amar, además... chan chan chan!... Al fin lo que ustedes estaban esperando y muchas me pedían... al fin un encuentro entre Kanda y Allen aparece, ademas de muchos confesionarios bochornosos XD así que, sin más les dejo a su merced la continuación de esta emocionante historia!, espero de todo corazón que les guste uwu nos leemos al final del cap! w
Yullen, AU, vampiros, yaoi, DGMyaoi, KandaxAllen
Disclaimer: Dgm y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Katsura Hoshino y sus respectivos ayudantes, todo es escrito sin fines de lucro, fanmade.
Capítulo 10.
Despertando
Exactamente siendo la hora muerta y estando justo en medio de la oscuridad sentía tener los nervios de punta, temiendo lo peor, el moyashi se encontraba recostado en un colchón de esponja en el suelo el cual ya estaba un tanto sucio, era dónde yo había dormido las últimas semanas, Alma y Lavi dormían del otro lado de la habitación, sentados en el piso.
Minutos atrás, cuándo había llegado a la cabaña, sólo había logrado escuchar un débil sollozo que provenía de Alma, siempre había sido un dramático de lo peor y sobretodo un llorón, pero esta vez compartíamos ese sentimiento. Todos estábamos tensos debido a lo que acababa de ocurrir, la desesperación de saber qué pasaría con el moyashi era algo que no podíamos calmar, por lo que habíamos decidido sentarnos juntos en la misma habitación, vaya que Alma lucía mucho más serio, y Lavi igual, recordé aquel momento incómodo en el que se habían besado por culpa de aquella mujer, sí que había sido un autocontrol admirable de Alma y una valentía enorme de Lavi, les debía mucho a ambos, lo menos que pude hacer había sido dejarlos dormir cuando sus cuerpos cansado no dieron para más.
Alma yacía profundamente dormido al lado del conejo, recargando su cabeza en su hombro casi babeándole encima.
Yo no había podido descansar, estaba sentado al lado del moyashi, estando alerta por si llegará a despertar en algún momento, ya habían pasado alrededor de tres horas desde el rescate y él no había ni siquiera movido un dedo o dado alguna señal.
Miré hacia la ventana de la habitación, no había mucha luz por parte de la luna, y la lluvia ya se había tranquilizado un poco, observé como el viento jugueteaba con las hojas de los arboles moviéndolas con calma, luego miré a Alma y a Lavi, estaban tan adentrados en su subconsciente que me pareció gracioso, se notaban muy cansados y era de esperarse tras todo el infierno que habíamos pasado esa noche.
Finalmente mis ojos terminaron su recorrido posándose en el moyashi, lucia con el rostro apagado, sus ojos cerrados y la boca ligeramente entreabierta, parecía que la hemorragia en su cuello se había detenido pues el torniquete se había dejado de empapar, lo seguí observando recorriéndolo con la mirada, un nudo se me hizo en el pecho al ver sus brazos repletos de cicatrices, algunas más frescas que otras, se veía mucho más pálido de lo normal y su respiración comenzaba a detenerse poco a poco.
Llevé mi mano hasta su delicado pecho, horrorizándome al sentir su temperatura, su piel estaba realmente fría, cerré mis ojos concentrándome en lograr sentir su pulso, con dificultad los latidos débiles de su corazón lograban sentirse en mis dedos.
No había nada que hacer, la mordida del moyashi era clara, sin embargo esta no había sido completada, la transformación se había quedado a la mitad, había sólo dos posibilidades:
La primera, y en el peor de los casos, que la transformación se acoplará a su cuerpo y se terminara por sí misma, borrando su memoria y convirtiéndolo en un muerto viviente tal como lo éramos nosotros, o bien la otra opción era que la transformación se detuviera y se revocará, si era así, entonces el volvería a la normalidad, o por lo menos eso era lo que creíamos, teníamos un maldito 50 a 50 y nada era seguro... La paciencia no era una de mis mejores virtudes y teníamos que esperar y anhelar lo mejor, el alma del moyashi era diferente a todas las demás, y yo tenía la esperanza de que no se rendiría, después de todo él siempre había sido una bomba de sonrisas y positividad, imaginaba que no sería la excepción ahora que ya estaba a salvo, cerré mis ojos y suspire profundo. De verdad que nunca había sentido un estrés tan grande en mi vida como en ese momento.
Abrí de nuevo mis ojos tras unos segundos, mirando de nueva cuenta el pálido rostro del moyashi.
"¿Cómo es que un mocoso como él puede tener una cara tan... Agh... Es un " niño bonito"… Pensé sintiendo una extraña combinación de náuseas y odio que me hizo querer patearlo pero al mismo tiempo abrazarle... y sin darme cuenta lleve mi mano hacia su mejilla acariciando delicadamente esa fina y maltratada piel, poco a poco me acerqué más hasta tener mi nariz cerca de su cuello, casi de forma involuntaria inhale profundamente su tan delicioso aroma y algo dentro de mí se alteró... Sentí una gran ansiedad de morderle… Quería saborear ese cuello ligeramente expuesto, hundir mis dientes en el.
"¿Pero qué mierda estoy haciendo?" pensé casi a pocos milímetros de lamer la sangre aun un poco fresca que bajaba por debajo del torniquete, suspire apretando mi frente con ambos dedos pulgares controlándome para no hacerle daño, mi cuerpo no podía ganarle a mi mente o por lo menos en ese momento había sido débil.
Me debatía en una extraña lucha interna que jamás había tenido, pues ahora lentamente mi dedo pulgar recorrió su labio inferior de forma trémula, para terminar acariciando su raro cabello acomodando los mechones de su frente aun ligeramente pegados por el agua, dejándoselos por detrás de las orejas, había notado que su cabello había crecido, pues ahora lo tenía a la altura debajo de su cuello, se miraba... Tierno... Negué con la cabeza sintiéndome abochornado y molesto por aquellos estúpidos pensamientos.
-Vamos Moyashi… tienes que recuperarte… yo sé que puedes...- le rogué en un susurró para luego volver a mi posición anterior.
Cerré mis ojos y respiré profundamente, comenzaba a quedarme dormido, pero sabía que no debía hacerlo, sin embargo estaba tan cansado que mis ojos comenzaban a cerrarse por sí solos y la fatiga se apoderaba de mi inmisericorde, finalmente quedé dormido sin poder evitarlo.
Fue entonces que después de un corto momento de sueño, un desgarrador grito se escuchó haciéndome saltar del susto, de inmediato me di cuenta que provenía del moyashi.
Al mismo tiempo Alma y Lavi también se habían estremecido por completo.
-¡¿Qué está ocurriendo?!- gritó Lavi aterrorizado, mirándome con toda la confusión impregnada en su rostro.
-¡No tengo idea!- respondí al tiempo que miraba al moyashi, sus gritos eran realmente fuertes y desesperados, su cuerpo se contraía de un lado a otro de pies a cabeza tal como si estuviese sufriendo algún ataqué de epilepsia y nadie sabía que pasaba, Alma tapaba sus oídos con las manos, nervioso, cerró los ojos y comenzó a temblar.
-Está pasando... ¡Apenas comienza! – dijo Alma con el rostro puesto en otro lado que no fuese el moyashi, parecía ser que verle así le afectaba, en mi caso no era así, tomé las manos del moyashi y lo sostuve con fuerza pues estaba moviéndose demasiado, y lo menos que queríamos era que se lastimará más, gritaba y gruñía como un poseído, Lavi se levantó y rápidamente me ayudó a sostenerlo de sus piernas, su cuerpo se encorvaba y se estremecía cada vez más.
No cabía duda, el gen vampírico comenzaba a tener efecto, ahora solo él podía decidir qué pasaría con su vida, era un maldito juego, todo era solo eso, y deseaba que se acabara de una maldita vez.
Alma se levantó del suelo y también nos ayudó, detuvo la cabeza del moyashi con firmeza, lo habíamos dejado inmóvil, fue entonces que de pronto abrió sus ojos y pude notar que no eran los suyos, si no unos ojos fríos y vacíos, ya no eran del color gris brillante que recordaba sino que estos se habían tornado de un tono azulado, el color que distinguía a algunos vampiros "esclavos", sentí una opresión en el pecho, no aguante más, quise controlarme pero ya había tenido suficiente, nadie merecía ser destinado a algo tan horrible como lo era ser un "esclavo" me había enfurecido demasiado, me sentía tan en deuda con ese mocoso, tan frustrado de no haberle podido salvar...
-¡Háganse a un lado! - ordene a mis dos compañeros quienes de inmediato soltaron al menor, me lancé sobre él abrazándolo con fuerza sintiendo inmediatamente un empujón de su parte, luchaba desesperado por liberarse de mi abrazo, continuaba quejándose y gruñendo, sus brazos rodearon mi espalda la cual comenzó a arañar rasgando mi ropa, pero no me importó.
-¡Moyashi, escúchame!- le grité descolocado, no podía dejar que se perdiera, no se merecía perderlo todo...
-¡Moyashi, por favor, mírame, mírame maldición!- le ordené tomando esta vez su rostro obligándolo a dirigirme la mirada, y lo había logrado, me miró fijamente con una expresión de horror en el rostro que se esfumó por una más relajada, dejó de retorcerse y retiró sus trémulas manos de mi espalda, al fin se había tranquilizado y yo tenía una tormenta de emociones en la cabeza.
-Moyashi… calma… por favor no te rindas, tu puedes vencer al virus vampiro, por favor, no te des por vencido…-le dije intentando controlar el tono de mi voz. Sabía que la mirada de Alma y Lavi estaban sobre mí, y al mismo tiempo no sabía que pensaban sobre lo que acababa de hacer, pues se habían quedado estáticos siendo testigos de lo que ocurría.
-Allen, se fuerte, lucha…- Hablo Alma sonriéndole y llamando mi atención.
-Vamos, tenemos fe en ti amigo- dijo Lavi mientras levantaba su pulgar en señal de apoyo.
Nuestras palabras parecían haberlo tranquilizado, justo cuando comenzaba a soltarlo procedió a gritar y a forcejear de nuevo, al parecer, no habíamos logrado ayudarle a ganar la batalla.
-¡¿Por qué no puede ganarle?!- escupí llenó de coraje, golpeando la pared ladera dejando tensos al par de sujetos a mi lado.
-No es suficiente, él necesita algo más que sólo palabras - aclaró Alma mirándome asustado, pensé que tal vez era el momento de decirle al moyashi lo que sentía, jamás había dicho "te quiero a alguien", nunca me había interesado algo como lo era el amor o el cariño a alguien, pero él era una persona que se lo había ganado aún que eso me hiciera sentir incomodo, si él había sido capaz de salvar mi alma con su amor, era turno de que yo hiciera lo mismo por él, aunque casi toda mi existencia había pensado que esas cosas eran tonterías, por algún motivo ese niño me había enseñado lo contrario.
-¡Moyashi!- le grité tomando su rostro con ambas manos, él hizo una pausa agonizante en medio de su locura para mirarme, en medio de su agonía pude notar que los colmillos también comenzaban a formarse, eso había sido lo último que necesité para comenzar con el confesionario, era la última oportunidad de salvarlo.
-Escúchame… Tienes que volver, si te conviertes en un vampiro nunca me lo perdonaré, por favor… te lo ruego… hay muchos que te necesitan... -A pesar de que mi voz se escuchaba temblorosa no quería detenerme… Alma y Lavi me miraban fijamente ambos completamente sorprendidos.
-Yo nunca tuve un amigo, hasta el día en que llegaste, pensaba que no tenía razón de existir que nadie me necesitaba, pero tú cambiaste eso, por favor Allen…, no nos dejes… te necesitamos... Yo te necesito… - dije lleno de un extraño dolor y una sensación caliente y ardorosa en mis ojos, pequeña lagrima se asomaba mas no resbaló en ningún momento, jamás había llorado por alguien, había sido tan extraño que incluso a mí mismo me había sorprendido, nadie había visto eso más que probablemente el moyashi, lo abrace por última vez, luego de unos momentos me aparte de él y note que sus ojos estaban cerrados completamente y su respiración era más regular, parecía que todo había terminado pero yo sabía que por desgracia no era así, el seguía en medio de la lucha.
-Solo está pasando por algunos de los cambios físicos, aún falta mucho y casi muere, si esto continua él va a perder la vida- dijo Alma tristemente mientras lo miraba.
-Todo es culpa mía- dijo Lavi culpándose con la mirada baja y de inmediato llamó mi atención y la de Alma.
-No, no debes culparte por esto Lavi- le reclamó Alma.
-Es la verdad, lo último que le dije fue hiriente y muy probablemente fue lo que hizo que se marchará esa tarde, tal vez si no le hubiese dicho nada, no habría pasado esto- dijo seriamente mientras miraba hacia la luna que se asomaba por la ventana.
-Escucha, el moyashi fue quién decidió tomar un camino diferente ese día, fue el destino quién decidió hacerle esto, no tú, entendido - le asevere tras chasquear la lengua.
-Chicos, es mejor que se vallan, Alma tus padres no tardarán en salir a buscarte, has estado fuera por más de un día, regresen a casa ambos, yo lo cuidare- dije a lo que los demás se quedaron serios, parecía que no les había agradado del todo.
-¿Estás seguro que podrás tú solo con él?- pregunto Alma con desconfianza, mas yo simplemente asentí con la cabeza.
-No te preocupes, puedo con él, ahora váyanse- les ordené tranquilamente señalando la puerta de salida.
-Bien pero si necesitas algo, no dudes en llamarnos- dijo Alma, luego tanto él como Lavi caminaron hasta la entrada de la cabaña, lucían un poco nerviosos, pude notar que en más de una ocasión se desviaban la mirada, supuse que aún se sentían incómodos por aquel beso, después de todo, Alma jamás había sido besado, no al menos que yo tuviese conocimiento.
-No se te ocurra morderlo eh...- me dijo Lavi con una estúpida sonrisa.
-Ni se te ocurra besar a Alma de nuevo, o mejor... Hacerle algo más...- le devolví el favor de forma victoriosa haciéndolo sonrojarse pero más fue Alma quién parecía haberse puesto rojo.
-Yuu... Eres un... Vámonos ya Lavi...- dijo Alma mientras evadía el tema, y tras una ondeada de mano salieron juntos de la cabaña dejándome a solas con el débil cuerpo del moyashi, tomé asiento de nuevo a su lado y dejé que el tiempo corriera.
Eran ya aproximadamente las cinco de la madrugada, y yo seguía vigilándolo sin descanso, el amanecer era frío y silencioso, afuera sólo lograba escucharse el ligero sonido del viento estrellarse con los árboles y a lo lejos se escuchaban los tristes aullidos de un lobo solitario, incline mi cabeza apoyándola sobre mis rodillas, respiré hondo y cerré mis ojos por un momento.
Comencé a recordar con nostalgia aquellos días en que el moyashi cuidaba la casa de los Hasu, lo miraba como un completo extraño, nunca me imaginé que aquel chico tan raro en aquel entonces, se convertiría en mi primer amigo, peor aún, que se formará entre los dos, un vínculo tan fuerte, recordé que la razón por la cual había comenzado a hablarle había sido gracias a la canción "sueño de un ángel", algo que aún no me lograba explicar, pero ambos conocíamos esa melodía, levante el rostro y lo miré de nuevo, esta vez más atentó, observando con cuidado cada delicado detalle de su rostro.
-"Maldito mocoso... Parece una mujer con esa cara..."- pensé mientras observaba la delicada figura de sus labios y el perfecto perfil de su nariz, además de que su rostro no era robusto sino todo lo contrario, era delgado y fino.
Mi rostro expresó una pequeña sonrisa apenas visible mientras desviaba la mirada para prestar atención a otra cosa.
De repente el moyashi comenzó a quejarse y me altere inmediatamente quedando atentó a su reacción.
-N… No… Kanda - susurró apenas audible con voz débil contrayendo su rostro, parecía como si estuviera teniendo una pesadilla que luego de un momento de tensión volvió a calmarse.
-Moyashi… ¿aún sigues luchando no?- pensé en silencio y comencé a acercar mi mano a su cabeza para acariciar su cabello nuevamente, pero me detuve a centímetros de tocarlo pues comenzó a quejarse de nuevo, pero esta vez también comenzó a sollozar cosa que me dejo estático y preocupado, momentos después miré como unas gruesas lagrimas brotaron de sus ojos cerrados, cayendo hasta la almohada empapándola ligeramente.
-Aquí estoy... moyashi.- susurré de forma baja, no estaba seguro si me escuchaba o no, pero tenía que decirle que estaba con él, quizá le ayudaba.
Limpie con mis dedos los rastros de llanto de sus mejillas y lo abrace de nuevo con cuidado, error pues casi volví a perder el control al llegarme de nuevo el aroma de su sangre, era tan irresistible que era casi inevitable desear morderlo, por suerte había logrado controlarme a tiempo, mis manos temblaban.
Al separar mi rostro de su cuello me encontré con sus ojos abiertos cosa que me hizo sobresaltar un poco, comenzaban a retomar ese color gris que recordaba haberle visto, me miró fijamente sin decir ninguna palabra, ni su rostro reflejó alguna emoción parecía una roca.
Me había confundido y no sabía que pasaba, fue entonces que me retiré de encima y ya una vez a su lado noté que seguía igual, estaba congelado.
-¿Moyashi?...- lo llamé despacio para percatarme de que podía entenderme pero él no había reaccionado.
Empecé a preocuparme mucho más, así que me acerqué de nuevo llevando mi mano a su cuello para sentir el latido de su corazón, por suerte logré sentir muy suavemente el moverse de su órgano vital, "aún está vivo" pensé aliviado, así que retiré mi mano la cuál fue frenada de repente por la suya, sorprendiéndome, él me miraba ya con su color normal y en ellos logré notar una terrible tristeza.
-Moyashi…- le dije nuevamente y esta vez su rostro se deformó en una mueca de inmensa desdicha, me quedé perplejo al ver como sus enormes ojos comenzaban a humedecerse y a la vez su mano que me mantenía preso empezaba a temblar.
-Oye… Moyashi- le dije una vez más y en esta ocasión apuño sus ojos fuertemente, sus lágrimas recorrieron su pálido rostro hasta caer sin piedad sobre su lugar de descanso.
-Kanda… ayúdame…- dijo con voz completamente rota, entendí de inmediato que la lucha al parecer había terminado y por suerte había resultado victorioso.
De inmediato lo tomé entre mis brazos lo que él correspondió, sentí una gran felicidad al volverlo a tener entre mis brazos de forma concierne pero sobretodo el saber que el peor escenario había sido un obstáculo vencido.
Sentí como había comenzado a sollozar desesperadamente sobre mi pecho, temblaba como un niño pequeño, no tenía palabras para decirle, ni tampoco sabía qué hacer, lo único que sentía y que quería era tenerlo a él, a salvo.
-¿por qué?… - susurró con la voz ahogada obteniendo mi atención.
-¿Cómo?...- le pregunte pero esté no hizo nada más que ocultar aún más su rostro ente mi pecho.
-¿Por qué me abandonaron?… ¿por qué no me ayudaron rápido…?- me preguntó dolorosamente, parecía estar realmente afectado por ello y no lo culpaba.
Sus palabras me habían dolido de alguna forma, y me dolía aún más que él estuviera sufriendo de esa manera por ese motivo.
-Perdón...- fue lo único que pude decirle, luego intenté romper el abrazo cosa que no logré pues ante la amenaza de tomar distancia entre ambos, él se había aferrado más.
-No lo hagas… No me dejes de nuevo...- suplicó clavando incluso sus uñas en mí, se me hizo un nudo en la garganta. Un nudo amargo.
-No lo haré - le dije tranquilo, mi brazo lo rodeaba por la cintura y con el otro brazo protegía su cabeza, aspirando el aroma de su cabello Sonreí por lo bajo mientras sentía como sus manos se mantenían en mi espalda aferradas con fuerza.
¿Qué era eso? ¿Que era esa extraña sensación que me atacaba al tenerlo tan cerca?... esta vez no era hambre, no quería morderlo... Sentía un hueco en el abdomen, ¿estaba enamorado del moyashi?... Esa era una locura, una completa y estúpida idea. Sin embargo era inevitable sentir cada vez más el deseo de protegerlo, acercarlo aún más a mi cuerpo, necesitarlo.
Luego de unos momentos fue él quien decidió romper con el abrazo y me miró directo a los ojos, pero esta vez parecía sonreír, sonreír pacíficamente.
Dirigió sus trémulas manos hasta mi cuello, abrazándolo para apoyarse, con dificultad se puso de rodillas sobre el colchón, acercando su rostro peligrosamente al mío, quedando a pocos centímetros el uno del otro.
Sentía su respiración chocar sobre mi mejilla y su aliento en contra de mi cuello, poco a poco se hacía más rápida, lo miré por el rabillo del ojo y noté que sus ojos estaban cerrados, o por lo menos eso parecía, la oscuridad que aún inundaba la habitación no era favorecedora.
Supuse que tan sólo quería abrazarme pero comencé a estremecerme cuándo sus fríos labios tocaron con timidez mi mejilla, brindándome de un beso que jamás en mi vida pensé llegar a sentir, no estaba seguro que tenía pensado.
-Hey... ¿Te sientes bien?.. Moyashi...- le pregunté aún confundido, sin embargo no recibí respuesta de su parte, al menos no en forma de palabras pues al mirarlo sus ojos envueltos en lágrimas me gritaron algo nunca antes visto, una sensación de acercarlo aún más a mi cuerpo surgió desde muy dentro de mí y sus labios entreabiertos suplicaron por una caricia, pero no con mis manos.
Los ojos del Moyashi se cerraron y el poco espacio que había entre ambos se había convertido en algo inexistente, pues tras rodear con mayor fuerza y desesperación a mi cuello, su boca se unió a la mía, acariciando sus labios con los míos de forma lenta y desesperada al mismo tiempo, por inercia cerré mis ojos también, dedicándome a saborear aquella boca.
"¡ Espera... ¿Qué demonios estamos haciendo?!" pensé completamente descolocado, sin embargo el beso había sido tan inocente y tan repentino que para mi desgracia había comenzado a disfrutarlo, y para cuándo me di cuenta mis brazos lo tenían aprisionado por la cintura en contra de mi cuerpo, sentí cómo comenzó a acariciar mi cuello y por el contrario yo comencé a recorrer su espalda de forma lenta, suave... A palma abierta me había dado el lujo de sentir aquella piel expuesta y fría, tan suave como un manto de seda.
Con gracia sentí como su corazón se aceleraba, y por primera vez había deseado que el mío también lo hiciera, solo así podía demostrarle a él lo alterado que me sentía, lo mucho que me costaba el poder mantenerme tranquilo, pues su sabor al menos el de su boca, era mucho mejor de lo que me había imaginado.
Pronto sus débiles pulmones suplicaron por oxígeno, obligándolo a romper el contacto de forma desesperada, su voz jadeaba al recuperar el aire y sus manos temblaban el doble, logré notar cómo sus mejillas estaban totalmente acaloradas, pero no me había dado tiempo de verle del todo pues de inmediato se acercó nuevamente para iniciar con otro beso y sin dudarlo me había propuesto a hacer que separará sus labios dentro del contacto, esta vez yo deseaba más, quería conocer más de su esencia, con mi lengua presione sobre sus labios en un permiso de entrar que no tardó en ser concedido de su parte y que de inmediato aproveché para recorrer cada milímetro de su boca, probarla, grabarla en mi mente.
Y nuevamente la falta de oxígeno de su parte fue el motivo de una separación desesperada, agitada y jadeante que había hecho que por primera vez sintiera una adicción a algo, separé al moyashi antes de que éste intentará nuevamente acercarse y lo miré, tenía las mejillas completamente rojas y los ojos cerrados, sin mencionar que su respiración era errática y pesada, no cabía duda de que me parecía malditamente tierno.
-Moyashi… ¿Por qué hiciste eso?- le pregunté, y necesitaba saberlo. Pues en mi mente me volvía loco por saber los motivos que el Moyashi había tenido para besarme, ¿a casó le gustaba?, ¿era alguna reacción secundaria a lo que había pasado?... ¿Habían sentimientos de por medio o no?... No entendía. Y de mi parte... Era un lío el doble de complicado.
-Yo... Perdón, ¿éstas molesto?...- me preguntó mirándome al tiempo que se sentaba de nuevo.
-No, pero... Eso no me responde nada... ¿Por qué lo hiciste?...- volví a preguntar pero esta vez la voz del moyashi había dejado como respuesta un suspiro, para luego quedar inconsciente de nuevo, por suerte había logrado atraparlo, y con cuidado le recosté nuevamente.
Me quedé serio por un segundo, pensando en que había hecho cometer al Moyashi tal acción, tal vez sólo había sido un beso sin compromiso, igual que los que se daban los niños pequeños, o quizá... ¿había cometido eso por lo afectada que estaba su mente?... no sabía exactamente por qué, pero lo que si sabía era que a ambos nos había gustado, y además de que tal vez lo queríamos.
Me recosté a su lado y miré la ventana y gracias a lo que había sucedido no lograba conciliar el sueño. No era como si debía dormir después de todo, tenía que cuidarlo.
La noche paso rápidamente y la luz del sol comenzó a iluminar la cabaña, los rayos del sol entraban fugazmente por los cristales e iluminaban la suave piel del moyashi resaltando su descolorida nívea, su cabello se miraba brillante, lucían como hilos de plata, parecía que ya se me había hecho un pasatiempo el observarlo.
Lo miré hasta que abrió poco a poco sus ojos, la luz entro en sus pupilas haciéndolas cerrarse, me quede sorprendido pues nunca había visto sus ojos a la luz del sol, ojos que me miraron para después esbozar una sonrisa en su rostro.
-¿Cómo… te sientes?- le pregunté tranquilo.
-Mnng... Con jaqueca… no me siento muy bien…- respondió entrecerrando los ojos al tiempo que llevaba ambas manos a su cabeza presionándola, note que había desviado la mirada.
-No te preocupes… te traeré comida y ropa- dije levantándome del piso, había una pequeña sensación incomoda entre ambos, supuse que era por lo que había sucedido la noche anterior.
-NO… ¡No te vayas!- me pidió sin mirarme, regresé los pasos que había dado y me senté de nuevo en el suelo a lado suyo.
-Está bien, no me iré, pero en cuanto llegué Lavi o Alma deberé ir a buscarte eso... ¿Está claro?- le dije acercando mi mano derecha para tocar su hombro, sin embargo se estremeció al sentir el toque de mi mano haciéndolo saltar levemente, de inmediato se apartó de mi pegándose a la pared, y note en él un rostro repleto de pánico.
-Moyashi… ¿Qué ocurre?- le pregunté inmediatamente pues su reacción en verdad me había dejado confuso, noté cómo se sonrojaba un poco pero al mismo tiempo temblaba.
-No me toques… por favor- me pidió abrazándose a sí mismo y con la mirada gacha.
-¡¿Qué?!… pero si anoche tú... Agh... Está bien...- sincere frustrado mientras me apartaba, al mismo tiempo estaba muy confundido, "Púdrete entonces estúpido moyashi"... Pensé molesto.
De repente gritó lleno de horror levantándose de un solo salto ocasionando que cayera al suelo de nuevo a causa de la debilidad de sus piernas, me quede helado pues note como sus piernas temblaban.
-¡Kanda!... ¡¿Y los vampiros?! Por favor no dejes que me muerda, ¡No!- gritaba de forma paranoica, no aguante y rápido lo tomé de los hombros.
-¡Cálmate!, ¡Moyashi!- le grité ya sin delicadeza, pero él parecía no escuchar, ¿realmente estaba tan afectado?
-¡Basta ya idiota!- le asevere y esta vez guardó silencio de inmediato, mirándome con unos ojos húmedos al borde del llanto.
-Tranquilo… ellos no volverán a lastimarte, matamos a la mujer y el hijo prometió no hacerte daño, además se fue lejos de aquí- le dije tras un suspiró.
-¿De verdad?- preguntó aún con miedo y con voz ahogada.
-sí, no tengas miedo, además ya estoy aquí para ayudarte- le aclaré de forma más tranquila, pero él sólo había comenzado a sollozar tapando su rostro con ambas manos.
Mientras sollozaba, miré su torso observando las múltiples cicatrices que tenía, suspire hondo desviando la mirada al techo, imaginando todo el dolor, miedo, horror, todo lo que seguramente había sentido durante esos largos días y de nuevo comencé a lamentarme en mi mente.
De repente el moyashi apartó las manos de su rostro, se encontraba ya con sus ojos enrojecidos, me miró pero ya no tenía la estampa de pánico, se miraba más tranquilo cosa que me relajó a mí también.
-¿En dónde están… Alma y Lavi?...- cuestionó al percatarse de que sólo éramos nosotros los que estábamos en la cabaña.
- No tardan en venir- le respondí rascando mi cabeza.
-Quiero… Quiero ir a casa… Kanda… por favor llévame con mi padre- me rogó con una voz que comenzaba a romperse de nuevo, trate de entender su motivo, después de todo lo que paso era normal el deseo de estar con su familia lo más pronto posible. ¿No?...
Un sonido que provenía de las afueras de la cabaña se hizo presente, haciendo que me pusiera alerta de inmediato, luego de unos segundos Lavi entró con una bolsa de plástico negra en manos y llevaba en su espalda una mochila que se miraba llena de algo.
-Al fin llegas- le dije, él solamente había arqueado la ceja, luego sonrió al notar que el moyashi estaba despierto y con aspecto normal.
-¡Allen! ¡Por Dios, que alegría ver que éstas bien!... - le dijo al enano al tiempo que se lanzaba hacia él para abrazarlo y el moyashi simplemente había sonreído.
-Perdón por la tardanza, pero fue un problema llegar, Alma está castigado por haber llegado tarde ayer, y tuve que sacar la comida a escondidas de sus padres... Yo no tenía nada en mi casa...- dijo entregándome la mochila y la bolsa de plástico
-En la mochila esta la comida y en la bolsa hay ropa para Allen-
Me dijo alegre lo que me hizo chasquear la lengua.
-Está bien... Por lo menos conseguiste algo- le dije, luego él se acercó más al moyashi inclinándose para estar a su altura, y lo miró lleno de culpa.
-Allen te ruego que me perdones por haberte dicho tantas cosas, estoy muy arrepentido, lo siento mucho- le dijo al moyashi, quién estaba perplejo ante la disculpa del vampiro de mirada verdes.
-Tranquilo, te perdoné desde hace mucho- le contestó el Moyashi sonriéndole con ternura, no se miraba bien, parecía a punto de volverse a desmayar.
-Vaya sí que tienes un corazón muy hermoso, te lo agradezco- dijo Lavi quién término por abrazarle, mientras tanto yo comencé a preparar la comida que había a la mano y realmente no recordaba cómo se debía de cocinar, nunca lo había hecho además de que no lo necesitaba pero justó cuando estuve a punto de lanzar todo por la ventana Lavi me ayudó, él siendo un Gravedell si sabía cómo preparar comida "humana", ya que fue "humano" hasta hacia poco.
Al final término por hacer una especie de sándwich y una bebida a base de frutas.
Todo estaba bien acomodado en una charola de metal, que colocamos sobre las piernas del moyashi.
-Vamos come, cuándo termines vístete y te llevaremos a casa- dijo Lavi de forma más suave y cálida algo que yo no era capaz de hacer, además de que el asunto del beso me tenía distraído aún.
Luego de darle la comida al moyashi, nos retiramos al otro lado de la habitación.
-¿Por qué había comida de mortales en la casa de Alma?- le pregunté a Lavi en un susurró.
-Bueno, te sorprenderá saber que en este momento tienen a un perro, lo trajeron hace 2 días, Alma lo encontró y bueno... Ya sabes cómo se pone... por eso tienen la comida... Además de alimento de perro, pero obviamente no le traería eso a Allen- me respondió de la misma manera.
-¿Un perro? Ya veo- le dije mientras miraba al Moyashi, parecía que no tenía mucho apetito, eran mayores los malestares que las necesidades fisiológicas, sin embargo término toda la comida en pocos minutos.
-Lavi, creo que necesita ir al hospital, está muy débil, además casi no puede hablar ni moverse, hace un rato intentó levantarse y cayó al piso- le dije ya de manera sería dejando a Lavi con un rostro pensativo.
-Lo llevaremos con su padre, él deberá encargarse de eso, nosotros no lo podemos llevar a un hospital- me aseveró y en realidad tenían razón, Hasu y Gravedell no debían tener tanto contacto con los humanos, y que decir de un ex "Alimento" como lo era yo.
Luego de que el moyashi había terminado su comida, Lavi comenzó a sacar de la bolsa de plástico varias prendas, y dio a escoger al Moyashi las que gustará, de cuatro camisetas y playeras, eligió una playera blanca de cuello redondo y de manga larga que decidió combinar con unos pantalones deportivos igual blancos con franjas grises a los costados, con unas cintas ajustables en la cadera.
Lavi y yo abandonamos el pequeño cuarto para que él se vistiera y mientras lo hacía nos sentamos en el suelo de la pequeña sala de la cabaña.
-Yuu… ¿crees que su padre este vivo?- me preguntó mirando al suelo dejándome confundido.
-Supongo… si es que no lo mataron los Hasu... -
-Pasaron ocho semanas, hay una probabilidad grande de que si lo hayan buscado, esperemos que no fuera así - me dijo tomando aire para calmar sus nervios, pero notó igual los míos.
-¿Por qué lo hicieron?- me preguntó de pronto sacándome de lugar, no entendí bien la pregunta o a que se refería, hasta que habló nuevamente sonriendo.
-¿Por qué besaste a Allen anoche?- la pregunta logró dejarme helado, y una enorme sensación de vergüenza me dominó, incline el rostro sintiéndome como un ratón enjaulado.
-¿Cómo supiste de eso?… - dije un poco nervioso pero claro disimulando.
-Anoche di una vuelta de guardia por el bosque y pase por aquí, sin querer los miré a través de la ventana, sólo unos cuantos segundos, que al parecer disfrutaron mucho ¿o acaso me equivoco?- dijo mirándome de manera fría, supuse que no le había agradado la idea de vernos juntos.
-Hmp... Fue algo muy extraño, sin embargo, creo que al final, ambos lo disfrutamos… fue él quien lo inició... Créeme, no fue algo que yo esperará... -
Respondí directo y sin titubeos.
-Eso está mal, no deben... Recuerda lo que eres... Lo que somos, y lo que él es, es algo peligroso, tienes suerte de tener un buen autocontrol- me dijo desaprobando el beso por completo, o por lo menos eso daba a entender por su tono de voz.
-Lo sé... Pero realmente no me interesó que era cada quién en ese momento...- respondí cortante.
-¿Lo amas?- me cuestiono más calmado.
Amar... Era una palabra con un significado complicado, al menos para mí, ¿Qué era realmente amar a alguien?... Solo sentía que debía estar cerca suyo, sentirlo... ¿Eso era amor o no?... Aunque no quisiera admitirlo... Pero ¿que había de él?... ¿Él me amaba?...
-No se…- respondí sincerándome por completo, todo era confuso y nuevo para mí.
-¿Te gusta?-
Me preguntó preocupándose un poco.
-… Tal vez- Eran muchos sentimientos dentro de mí, y la expresión "gustar" comenzaba a tener diferentes significados, me confundía más cada que la imagen del beso regresaba a mi mente.
-Yuu… normalmente estoy en contra de este tipo de situaciones, pero debo decir que si tú no lo amas no debiste dejar que él te besará, debiste evitarlo...-
Me dijo dejándome pensativo, saboreando sus palabras.
-Deja de llorar, sólo fue un estúpido beso, nada más paso- intentaba defenderme.
-Un beso es suficiente para que algo grande comience, además, tú sabes a la perfección que si él no estuviera tan débil, algo "más" hubiera pasado- fue todo lo que dijo, y guardó silencio hasta que el ligero y débil sonido de unos pasos se escuchó tras nosotros.
Era el moyashi quién se sostenía del marco de la puerta, sus piernas temblaban, con esfuerzo alzó la cabeza y nos miró a ambos.
-Estoy listo… vámonos… por favor…- nos pidió con una voz apenas audible.
Me levanté del piso y caminé hasta él, me incline dándole la espalda y mis brazos hacia atrás.
-Sube a mi espalda, no puedes caminar aún- le dije y de inmediato obedeció colocando su cuerpo sobre mi espalda, lo tomé con fuerza de las piernas y lo levanté sin esfuerzo, en realidad era ligeros.
-Sostente con fuerza, pronto llegaremos a tu hogar- le dije para luego comenzar a correr junto con Lavi quién iba a la retaguardia vigilando que no hubiera ninguna clase de peligro cerca de nosotros.
El sol aun no era muy fuerte por lo que no nos haría mucho daño aún, tardamos alrededor de treinta minutos en llegar a nuestro destino, por suerte aun recordaba el camino a su hogar sin ningún problema.
Nos detuvimos en la puerta de entrada principal y noté que el Moyashi estaba apenas consiente, lo bajé con cuidado de mi cuerpo y Lavi le ayudo a sostenerse en pie.
El Moyashi abrió ligeramente sus ojos y me miró preocupado, más yo simplemente sonreí ladeado no muy notorio, giré y toque la puerta cuatro veces, pasaron algunos minutos y nadie acudía, toque de nuevo esta vez más fuerte pero igual nadie acudía. Comenzaba a pensar lo peor.
El Moyashi cerró sus ojos y sin darse cuenta ya abrazaba a Lavi casi a punto de romper en llanto cuándo de nuevo abrió sus ojos cómo si algo hubiese recordado y era así.
-Ve por la puerta de atrás…- me dijo el moyashi rogando y sin negarle me dirigí hacia atrás de la casa tratando de encontrar la puerta trasera, pero me encontré con el jardín, en dónde suspire lleno de alivio al mirar a un hombre con un delantal, guantes de goma y un sombrero, regaba las flores con una pequeña regadera de metal, reconocí que era la padre del Moyashi pues tenía la misma mirada gris, el cabello castaño y parecía ser ya un hombre de alrededor de 40 años.
Me oculte rápidamente y regresé con Lavi y el Moyashi.
-Esta atrás, Moyashi tienes que ir tú sólo con él, si nos mira a nosotros ¿cómo explicaríamos que te trajimos? tendrás que inventarle algo para explicar tu desaparición- le dije y me miró confundido.
-Está bien… - me dijo ya separándose de Lavi y dando cortos pasos temblorosos, su equilibrio era deficiente aún, sin embargo eso no lo detuvo, justo antes de dar la vuelta a la esquina, regresó la mirada y nos miró sonriendo con esa ternura que lo caracterizaba.
-Gracias… muchas gracias- nos dijo aún con esa sonrisa inocente, Lavi y yo sólo pudimos devolverle la sonrisa y decirle adiós con las manos, pero justo antes de que se diera paso al jardín me acerqué deteniéndolo del brazo.
-Por favor cuídate... - le dije en voz baja recibiendo una mirada sorprendida que se volvió avergonzada de un momento a otro.
-Kanda... Te debo mucho... Gracias por todo... ¿Volveré a verte?- respondió al borde del llanto una vez más.
-Volveré Moyashi... Esta noche vendré a verte...- susurré y el sólo se había quedado con los ojos mucho más abiertos, se sonrojándose.
-¿En serio?... Creo que no podría ser más feliz... Me sentiría muy mal si me dejas...- me dijo acariciando mi rostro cosa que me tensó inmediatamente, pero tras unos segundos sentí cálido.
- ¿Y eso que significa torpe Moyashi?...- le pregunté, por alguna razón sentía que intentaba decirme algo pero él solo negó con la cabeza aun con una sonrisa en el rostro.
-Nada... Mi nombre es Allen, no Moyashi... Te veré luego...- me dijo tras reír y separar su mano de mi rostro para luego continuar con su camino, y al perderlo de vista Lavi y yo emprendidos el caminó de regresó.
-Creo que de verdad le gustas...- me dijo Lavi mientras Caminábamos.
-Cállate inútil...- le respondí sintiéndome abochornado, realmente no sabía si era cierto o no, y hasta cierto punto me interesaba saber que sentía el moyashi por mí.
Ahora era turno de planear que haría con migo, necesitaba estar oculto y comenzaba a tener ideas para mi nueva vida.
"La vida de un humano podría ser interesante"- pensé, pero lo primero que deseaba era indagar acerca de mi familia, y por lo menos intentar recordar cómo era mi vida antes de que todo comenzará. Resolver algunas incógnitas que tenía en mi mente. Encontrar mi respuesta a la pregunta que siempre me había hecho.
¿Quién era yo realmente?.
Hasta aquí el capitulo! w sahsgdahgdsasd díganme que les pareció?, dejen sus bellos comentarios y reviews que con gusto ya saben siempre leo, *reparte cajas de pañuelos* se que lloraron :'D xDDD ok no pero espero que les haya gustado mucho, se vienen momentos duros en la historia así que váyanse preparando que el próximo capitulo viene el doble de recargado de feels, el reencuentro con Mana y muchos misterios mas, Kanda comenzara a indagar sobre su vida pasada y encontrara algunas pistas que créanme serán una gran sorpresa!. tengan una bella semana! se les quiere, les mando besotes y abrazos! y antes de irme quiero dar un agradecimiento especial a Marlene-shan y Anabell_Martinez por sus dedicatorias e invitaciones en sus fics yullen, créanme los estoy leyendo y son preciosos :3, les recomiendo leer sus historias bellas, The Switch, El príncipe del lobo y el príncipe amargado, Kaku no Genjitsu [realidad imaginada] de Marlene-shan y El regalo perfecto de Anabell_Martinez, gracias chicas!, bueno eso seria todo! w bye bye!
