Encerrona, agradecimientos y lágrimas:
Definitivamente el profesor Snape no iba a ceder tan fácilmente. Llevábamos 1 semana intentando que razonase, pero el ignoraba nuestros esfuerzos. Y encima en el ministerio los aurores estaban cada vez más desesperados. Cada mañana Harry o yo íbamos a su casa, pero los hechizos protectores seguían puestos, y nos volvían a lanzar de espaldas contra el suelo.
Después de una semana ambos ya estábamos hartos por la reacción del profesor y habíamos decidido idear un plan para convencerlo. Así que hoy en mi turno lo iba a hacer entrar en razón sí o sí, costase lo que costase y de la forma que fuese.
Después de vestirme, Harry y yo repasamos los detalles del plan. Y al acabar de desayunar cojo mi varita, la cual guardo en mi manga, y cojo también mi capa poniéndome la capucha. Decidida me desaparezco a la vez que se crean una llamas verdes en la chimenea, y aparezco justo en frente de la mansión Prince.
- ¡Buenos días profesor! ¿¡Saldrá hoy o se ocultará a dentro como cada día?!- le pregunto a gritos tanteando el terreno.
Al cabo de unos minutos, viendo que el orgulloso profesor solo me ignora, decido pasar al plan B. Ya que la diplomacia había fallado, intentaría destruir los encantamientos protectores y entrar en la casa a la fuerza. Doy vueltas al rededor del recinto inspeccionando en que lugar las barreras están más débiles y una vez encontrado empiezo a lanzar contra-hechizos para romperlas. Poco a poco noto como la magia que rodea la casa se va debilitando y preparándome para entrar lanzo la ultima rayo de luz plateado que acaba destruyendo las barreras.
Llego a la puerta lo más rápido que puedo antes de que volviese a poner los hechizos y doy algunos golpes a la madrea, pero el pocionista decide volver a ignorarme como si de ráfagas de viento se tratase. Decidida levanto la varita contra la puerta:
- ¡Bombarda Máxima!- pronuncio a la vez que se revienta la entrada.
Aprovechando la polvareda entro cautelosamente, pero nada más dar un par de pasos noto una mano firme agarrándome por detrás e inmovilizándome el brazo donde llevo mi varita a la vez que una varita negra apunta a mi cuello.
- Veo, Granger, que ni usted ni Potter entienden que es una propiedad privada ni saben que es querer que nadie te moleste- susurra calmado en mi oreja.
A mi se me eriza el vello de la nuca, pues hay que reconocer que siempre es más peligroso un Snape calmado que un Snape gritando. Pero cogiendo coraje le respondo con valentía:
- Veo yo también, profesor, que no ha cambiado de idea y que sigue tan terco como hace una semana- le digo recalcando la palabra "profesor".
- No sea insolente conmigo señorita Granger, sabe que conmigo no se juega, y dudo que le gusten las consecuencias al hacerlo- informa con un tono peligroso en la voz.
- No lo dudo profesor- le digo zafándome de su agarre y mirándole a los ojos- pero ¿sabe que? Conmigo tampoco se juega- respondo con un brillo travieso en la mirada.
El levanta su ceja izquierda ante el comentario, y yo aprovechando su descuido me agarro a su brazo, y moviendo rápidamente mi varita nos aparezco en el pasillo de entrada de Grimmauld Place; donde esta casi toda la Orden reunida: el nuevo ministro Kingsley, todos los Weasley a excepción de Ginny y Ron, McGonagall y todos los profesores de Hogwarts pertenecientes a la Orden.
Al identificar donde estamos Snape me mira iracundo y sin espesarlo lanza un hechizo que me impacta de lleno en el pecho lanzándome despedida contra la pared. Un poco aturdida por el golpe en la cabeza me pongo en guardia dispuesta a defenderme y el vuelve a blandir su varita lanzando un hechizo que desvío fácilmente. Justo cuando vamos a atacarnos de nuevo Harry y Minerva se ponen en medio evitando la pelea. Pero Snape intenta lanzarme el hechizo desde el lateral, el cual la directora bloquea.
- Ni se te ocurra Snape- le responde con firmeza.
Viendo que a la fuerza no podría salir de allí mueve la varita para intentar desaparecerse, pero la casa estaba hechizada para evitar apariciones desde que llegué con él.
- Como habrás notado de aquí no puedes irte- le informa burlona McGonagall.
Él bufando como animal enfadado baja su varita, pero la mantiene en su mano.
- ¿Qué hago aquí?- pregunta molesto arrastrando las palabras.
- Básicamente te llevaremos a un juicio- le responde la directora.
- ¡Y para eso han tenido que reventar la puerta de mi casa! A demás ¿para que juzgarme? Saben que soy culpable- le responde Snape fríamente.
- Hay gente que cree lo contrario- lo contesta Kingsley.
- ¡Pues creen mal!- grita el profesor.
- Muchacho creo que te equivocas- responde una voz dentro de un cuadro.
Al instante todos nos giramos hacia el retrato, el cual Severus mira como si pudiera quemarlo con tan solo su mirada.
- Dejarnos solos por favor- pide Albus.
Todos nos giramos dispuestos a irnos a la biblioteca, pero Dumbledore nos detiene.
- Excepto vosotros dos- dice señalándonos desde la pintura.
Nosotros así lo hacemos, y una vez que se marchan todos los demás a la biblioteca, el ex-director habla tranquilamente:
- Primero señorita Granger, creo que debería curarse el labio.
Yo paso mi dedo índice por mis labios y me sorprendo al verlo con sangre. Pero con un pase de varita, el labio vuelve a estar como antes.
- Muy bien. Y ahora ¿Severus quieres decirme algo?- pregunta tranquilamente con ambas manos unidas bajo su barbilla.
- ¡Sí viejo loco! ¡Muchas cosas!- grita enfadado- ¿¡Por qué diablos estoy vivo?! ¿¡Por qué diablos les dijiste donde estaba?! ¿¡Y por qué demonios me han preparado esta encerrona!?
- Tranquilo muchacho. Lo primero, yo no tuve nada que ver- le responde con las manos extendidas en señal de inocencia- lo otro es obvio muchacho, no puedes permanecer oculto por siempre y menos cuando todo el ministerio te busca.
- ¡Si que puedo!- le responde como niño enfadado.
- Tarde o temprano te hubiesen encontrado.
- ¡Si no hubiese sobrevivido no me estarían buscando!
- ¿Sabes Severus? Al menos podrías mostrar un poco de agradecimiento por esta segunda oportunidad para hacer las cosas bien- le reprende el ex-director.
Snape baja la cabeza antes las palabras dichas, y puedo notar la batalla que hay entre la ira y el arrepentimiento en su cabeza. Pero acaba ganando la ira en él.
- ¿Agradecimiento?- pregunta resoplando con burla- ¿¡AGRADECIMIENTO A QUIEN!?- repite colérico.
Harry y yo brincamos sorprendidos y un poco asustados por el grito inesperado del pocionista.
- ¡No tenía qué sobrevivir, tenía que haber muerto en esa maldita casa! ¡Y encima todo sigue igual, pero ahora ambas partes ponen precio a mi cabeza! ¡Y quieres que de las gracias! ¿¡Las gracias por condenarme una vez más a una vida que no quiero vivir!?- grita enfadado.
Justo al pronunciar la última palabra, pone una mueca de dolor y lleva una mano a su cuello, justo en la herida de Nagini. Pero rápidamente se repone intentando borrar cualquier rastro de debilidad, y mira fijamente y con ira al retrato.
- ¡Sí! - le responde Dumbledore firmemente- te meres una segunda oportunidad muchacho, una segunda oportunidad para ser feliz.
- ¡Nunca seré feliz! ¡Te enteras! ¡NUNCA!- grita histérico- A demás ¿a quien si se puede saber he de darle las gracias? ¡Si no sé quien fue el desgraciado que me salvó!
Harry y yo nos tensamos molestos por el desprecio que muestra Snape ante la persona que lo ayudo, pero sobretodo porque ambos sabemos que fui yo. Harry le mira firmemente y antes de que pueda evitar callarle reprende a Snape.
- Profesor ESA persona le ha salvado la vida- le dice cortante- Y aunque no agradezca ese hecho al menos podría mostrar un poco de respeto- acaba intentando controlar el genio de Snape pues había cerrado los puños con ira.
- ¡No me hable de respeto Potter! ¡Ese mal nacido no...!
- ¿No a pensado profesor que ese mal nacido y desgraciado quizás es una chica?- le pregunto cortándolo harta ya de los insultos a mi persona- Es más ¿quiere que le revele algo? Ese mal nacido y desgraciado ¡SOY YO!
El ex-director y el pocionista se giran sorprendidos a ver a la muchacha quien avergonzada baja la cabeza, y con lágrimas en las mejillas se marcha como alma que persigue el diablo hacia su habitación de Grimmauld.
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Nota de la autora: Sí, me tarde un poco en hacer este capítulo. Por cierto acepto recomendaciones y criticas de los lectores, así que ya saben si tienen alguna objeción o algo que decir lo escriben abajo y pulsan en Review que no cuesta nada y se les agradece.
