Gracias por sus Reviews! Aquí está el siguiente capítulo, aquí van también las descripciones de los personajes. Les digo, por si a alguien le interesa saber, los capítulos comienzan a alargarse.

Bueno, espero que lo disfruten, y antes una pequeña aclaración, las cosas en cursiva son cosas que dice Starbugkenny al comienzo y he traducido porque me parecen de importancia mayor.

Ni beyblade ni el Fic me pertenecen, el primero a Takao Aoki y el fic a Starbugkenny.

La autora tiene propiedad sobre los personajes Tadashi y Leon. Pide que nadie los utilice sin pedirle permiso antes.

Tadashi y Leon? Esos nombres le sonaron familiares a Kai, era como la palabra conocida en el idioma conocido. Dos figures se asomaron por las escaleras, ambas escondidas en las sombras. Kai miró a penas, intentando ver a las personas oscuras.

"No sean tímidos, Kai no puede morder aquí, pero estoy seguro de que le encantaría intentarlo!"

Ambas figuras se pararon por fin en la luz. Tan pronto como Kai los vio, imágenes llegaron a su memoria, apareciendo frente a sus ojos cerrados. Viejos dolores que dolían ahora, y el sentimiento punzante liberado en un huracán de emociones. Tadashi y Leon, recordaba ahora, eran los mejores logros de la Abadía junto con el, salvo que no habían salido mal.

Estaban diseñados para una sola cosa, traer dolor a aquellos que desobedecían los comandos de Biovolt. Kai había recibido muchos castigos llevados a cabo por ese par. Eran tan Buenos en su trabajo que podían hacerle sufrir muchísimo, sin asustarse. Eran la Elite del campo de tortura, y ambos tenían tan sólo dieciséis años.

Kai abrió sus ojos y los miró, ambos parados delante de él. Habían cambiado mucho, aparte del hecho de que ahora eran más grandes y más altos. Leon también estaba más musculoso, y Tadashi se había desarrollado. Él no los había visto desde los diez años, y habían crecido, ellos en aquel momento tenían doce.

Leon y Tadashi eran gemelos, un chico y una chica, que habían estado en la Abadía desde su nacimiento, eran hechos genéticamente y criados en la abadía para convertirse en armas de Biovolt. Tan sólo tenían un trabajo distinto al de Kai.

Sin embargo ambos tenían el mismo cabello negro con mechones rojos. El cabello de Leon tenía trenzas que se unían en la espalda, era largo. Los mechones más altos eran cortos y picudos, los mechones rojos resaltándose ante los negros. El cabello de Tadashi estaba trenzado parcialmente, muchas trenzas cubrían su cabeza pero algunos mechones caían en sus hombros y espalda. La parte de adelante también estaba suelta y caía en sus mejillas.

Sus ojos, eran distintos. Ambos eran azules pero los de Leon eran tan oscuros que casi negros, y los de Tadashi eran tan pálidos que eran casi grises. Ambos compartían la Mirada intensa que parecía penetrarte profundamente y hacerte gritar. Kai mantuvo su Mirada contra los ojos de ambos, los ojos caoba resaltaban fuego en lugar de hielo.

Sus vestimentas eran distintas también, típicas armas de Biovolt, pensó Kai. Generalmente preferían mantener los equipos en el mismo uniforme, pero aquí hacían una excepción. Tal como con los Demolition Boys. Quizás era una especie de favoritismo, tenías que ganarte el derecho a usar las ropas que quisieras.

La ropa de Leon consistía en ajustados pantalones negros, cubiertos de bolsillos en las piernas. Kai sabía que esos bolsillos eran útiles. También usaba altas botas oscuras que llegaban hasta sus rodillas. También tenían un propósito. Su remera era amplia y de un verde muy oscuro. Ésta estaba metida dentro de sus pantalones. El cuello era abierto hasta el pecho, y tenía un collar muy largo que rodeaba su garganta, apoyado sobre sus hombros, cayendo en su pecho casi desnudo. Las mangas cubrían algo de sus brazos, terminando un poco abiertas, muy pirata, pensó Kai. Él podía ver los músculos bien definidos y tensos, y Leon se dio cuenta de que Kai lo miraba. Este miró arriba para ver a Leon fruncir el seño, levantando a penas su nariz tan perfecta. Kai levantó su labio intentando gruñirle.

Kai miró a Tadashi, la vista le provocó un corte de respiración. Si para tener dieciséis era linda, Leon era amable. Usaba una pollera azul oscura larga, que estaba ligeramente rota a ambos lados, donde estaban las caderas. También un cinto colgaba de ellas. Su abdomen estaba descubierto, tenía un top blanco cubierto con tirantes azules y plateados. Era cerrado en el final y se ampliaba hacia arriba, sostenido por un par de tirantes azules. Los otros tirantes estaban adjuntados para que descansaran sobre los hombros y la parte superior de los brazos. Sus botas también eran negras pero tenían tacos.

Su mano alcanzó la altura de la vista de Kai, quien miraba su top. Ella movió la mano, y lo hizo mirarla para encontrarse con sus ojos. Ella le sonrió y él se sintió enrojecer. Ella rió, lo que hizo a Kai enrojecer aún más. Le encantaba jugar ese juego con él.

Desde que eran pequeños, Tadashi siempre supo el lazo especial que unía a Kai con Tori. También sabía que Kai estaba fascinado con ella. El hecho de que Kai siempre estuviera con Tori la hacía sentir rara. Llegó al punto de confundirlo en sus sentimientos para con ambas chicas, a tan temprana edad. Eso también lastimó a Leon. Era sobreprotector con su hermana, por lo que siempre era más duro con Kai que con el resto. Tadashi amaba el poder que eso le daba.

Ella también se dio cuenta que Kai había madurado, y era un joven muy apuesto, aún si era dos años más chico que ella, eran sólo dos años. Miró a Kai, notando los cambios en él desde la última vez que lo había visto. Se veía desastroso, pero se vería aún peor cuando terminara con él. Su cabello aún tenía esa cosa de los dos colores, y azul, el color preferido de ella. Sus ojos aún tenían la misma intensidad cuando miró dentro las profundidades marrón-rojizas. Aún quemaba el fuego en ellos.

Incluso tenía puesto solo sus pantalones. Podía ver que sus músculos se habían vuelto más fuertes, como que todos habían crecido, eso haría las cosas más interesantes. Él era mucho más alto de lo que ella recordaba, y parecía que aún tenía mucho por crecer. Miró las lastimaduras en su estómago y en su brazo, y la que estaba en su cabeza, parecía que ya se había divertido bastante. Kai notó su mirada y bajó la vista. Dónde estaba su remera? Sabía que estaba rota, pero tenían que quitársela? Se sonrojó aún más, demasiado para su fría mirada.

Leon vio todo esto, su expresión oscureciéndose. Pensó que Tadashi habría terminado ya con sus juegos sobre la víctima. Obviamente Kai le había retornado ese placer. Una razón más para lastimar a Kai. Nadie distraería a su hermana de su tarea, nadie haría que ella se debilitara.

Una voz rompió el silencio que se daba entre los tres adolescentes, "ahora que se han visto, debería dejarlos seguir con esto. Los dejaré y veré el espectáculo desde abajo en las pantallas, diviértanse y no olviden jugar limpio!" dijo Boris, disfrutando el momento en grande.

Leon sonrió ante lo ultimo, y no fue una sonrisa placentera. Parecía mirar la sonrisa de la criatura que está por cortarte lentamente y comerte aún vivo. Kai tembló ante esa sonrisa. Luego una palabra regresó a su mente. Cortar. La especialidad de Leon consistía en pequeños cuchillos y navajas que guardaba en su ropa, en sus botas, sus bolsillos, remera y mangas. Usaba estos cuchillos para causar grandes dolores en su víctima, cortando, rompiendo y lastimando, todo con calculado cuidado para mantener a la víctima en la mayor cantidad de dolor el mayor tiempo posible.

Luego recordó el arma de Tadashi, sus látigos. Tenía dos, uno en cada lado de su cadera, atados a su cinturón. Amaba a esos látigos con tanta pasión. Los utilizaba con tanto cuidado y gracia que verla era como ver una danza. Esa era la diferencia mayor entre los gemelos. Leon hacía todo en una manera calculada, nunca dejaba que las emociones interfirieran. Había muchas emociones que no sentía en el trabajo con los cuchillos, y era el mejor con eso, era lo único que importaba. Tadashi era lo contrario. Ella se dejaba sentir cada cosa cuando usaba los látigos. Eran parte de ella. Sentía ese sentimiento en cada golpe, la pasión y la emoción la hacían ser mejor en ello. Ambos trabajaban con propósito, él con movimientos calculados, ella con gracia.

Eran imparables.

"Y bien Kai, parece que tengo que divertirme! Hace tanto tiempo que no te hago gritar" ella parecía estar ansiosa por la oportunidad, su voz era tan dulce para quien realmente era, sonaba extraño para Kai escuchar tan hermosa voz en alguien tan cruel.

"No conseguirás un grito de mí esta vez Tad." El dijo, usando su apodo.

"Creo que sí, y también mi hermano. Tenemos instrucciones de asegurarnos de que sufras lo suficiente como para unirte a nosotros devuelta. Como en los viejos tiempos" Dijo, un pequeño salto. En cualquier otro se hubiera visto estúpido, pero con ella, se veía natural.

"No te preocupes Kai, nadie nos interrumpirá, aparte de la gente abajo, nadie escuchará tus gritos tampoco." Vino la voz más profunda de Leon, sonando tan práctica.

"Te dije Leon, no voy a gritar por ti, nunca más!" respondió Kai, aún no estando seguro de poder aguantar los gritos cuando empezaran, sus músculos y brazos ya dolían por estar en la incómoda posición en la que había estado todo el tiempo. Miró hacia las ventanas y notó que el brillo dorado había comenzado a desaparecer, siendo remplazado por un juego de sombras. Oscurecería pronto, había estado inconsciente la mayor parte del tiempo. Parecía no estar hambriento aún, pronto lo estaría y usarían eso en su contra también.

Luego Tadashi llamó su atención. Comenzó a rodearlo a un paso lento. Pudo seguir sus movimientos hasta que alcanzó su brazo. La manera en la que estaba colgado evitaba que moviera la cabeza más. Pudo sentir sus ojos en su espalda. Sintió que se había detenido. Sólo significaba una cosa, iba a golpear.

Tadashi amaba darle el suspenso a la víctima. Lo hacía mucho más dulce. Notó el cabello de hermoso color propio de Kai, ahora teñido de oscuro color sangre. Miró su espalda, observando los músculos mientras él trataba de sostener su peso. El espacio bajo de su espalda sería perfecto. Era lo más sensible.

"Bien Kai" dijo, comenzando a quitar el látigo de su cadera izquierda. "Puedo hacer que este látigo bese o muerda, considerando cuánto nos has traicionado, creo que debería morder!" sacudió el látigo para que chocara contra el suelo, el sonido resultante lo hizo saltar. Ella rió. Esta era la mejor parte.

Volvió su brazo para golpear de nuevo, y Kai se preparó, no iba a gritar!