Después de mil años vuelvo a subir un capítulo! Soy muy lenta, lo sé. Pero entre la uni, los exámenes y mi inspiración que va y viene cuando le da la gana... no hay manera de que me siente a escribir. Le he estado dando muchas vueltas a la historia y de momento no me apetece que la familia se vaya a Idhún tan pronto, así que intentaré hacer algunos capítulos más en la Tierra y ya veré como sigo Ya me dirán que les parece!

CAPÍTULO 10

Eva P.O.V

Llevábamos una semana en Madrid y para nuestra desgracia, no habíamos encontrado nada sospechoso ni fuera de lo común en aquella gran mansión, a pesar de haberla registrado con Erik de arriba abajo. Mis padres se comportaban como mucha naturalidad, como si aquello fueran unas vacaciones de verano normales y corrientes.

De momento solo habíamos visitado la ciudad dos o tres veces y el resto de días los habíamos pasado en la casa tranquilamente, y no podía quejarme. La mansión era gigantesca, tenía grandes jardines, un pequeño bosque privado e incluso habían instalado una piscina en el patio trasero hace poco, así que Erik y yo nos pasábamos la mayor parte del día allí, o en las tumbonas cogiendo sol.

A pesar de la aparente calma, estaba segura de que nuestros padres no estaban tan relajados como aparentaban; papá no aparecía mucho por la casa, y cuando lo hacía, se pasaba horas en el móvil o en su portátil trabajando; mamá y Jack parecían más relajados, actuaban con cautela pero en el fondo estaban disfrutando de las pequeñas vacaciones, y eso en el fondo, me alegraba. Los últimos días en Nueva York habían sido caóticos, y aunque hubiese preferido seguir buscando pistas sobre todo lo que estaba ocurriendo, no estaba del todo mal poder pasar tiempo con mi familia de aquella forma.

- Eva pásame la cremaa!- miré a mi hermano por encima de las gafas de sol con cara de circunstancias y le lancé la crema a su tumbona intentando darle, sin éxito.

- La próxima vez irá directa a tu cara!- le dije recostándome de nuevo sobre la toalla.

- Qué bruta eres!- Erik empezó su ritual de embadurnamiento tranquilamente, para evitar una posible bronca de mamá si lo veía tomando el sol sin protección.- Por cierto Eva... Christian va a bajar hoy a la ciudad, me ha dicho que si queremos ir con él.

- Que tiene que hacer allí?- pregunté curiosa

- Ni idea, creo que va a encontrarse con alguno de sus clientes o algo así. Me dijo que podemos quedarnos por el centro y después él nos recogería de nuevo.

- Por mí bien.

Como casi todos los días Erik y yo comimos solos en el gran salón de la casa porque nuestros padres andaban fuera haciendo quién sabe qué. Pusimos la tele sin mucho entusiasmo porque no entendíamos muy bien el español, pero por lo menos nos entreteníamos mientras comíamos. Erik pasaba los canales con desgana sin fijarse demasiado en lo que ponían en cada uno. Ninguno de los dos prestaba demasiada atención hasta que nos topamos con un canal internacional de noticias. Mi hermano se disponía a cambiarlo, aburrido de noticias sobre política, cuando algo llamó su atención y se quedó pasmado mirando a la pantalla.

- Eva... mira- dijo señalando con el mando todavía en la mano.

No entendía muy bien la noticia, con mi pobre nivel de español solo alcancé a entender algo sobre un ministro japonés y unos empresarios que llegaban de visita a España para invertir en nose qué empresas. Seguí prestando atención sin entender el asombro de mi hermano hasta que, por fin, la vi en la pantalla... Shizuko. Mi corazón dio un vuelco al ver a la joven oriental de la tienda de Brooklyn rodeada de políticos y grandes empresarios del país, escrutando al público con aquellos ojos oscuros llenos de misterio ¿Qué demonios hacía una dependienta metida en algo así?

- Quizás no sea ella...- mi hermano seguía pálido sin creerse lo que veía- ya sabes que los orientales parecen todos iguales- dijo intentando quitarle importancia- podría ser cualquiera.

- ¿Cualquiera? – volví a mirar a la tele, en aquel momento la cámara se acercó al comité japonés y pudimos ver el rostro de la mujer más de cerca, era ella, sin duda- Erik... reconocería esa cara en cualquier parte, mírala!

Mi hermano hundió la cabeza entre sus manos y suspiró abatido.

- ¿Por qué nos tiene que pasar esto ahora? ¿ Es que no podíamos tener unas vacaciones tranquilas?

- ¿Crees que nos ha seguido hasta aquí?- la noticia había terminado y mi hermano apagó la televisión de mala gana- Ella sabía quiénes éramos...

- Eva no digas boberías! No es ella, vale?

- Claro que es ella!- grité indignada- es exactamente la misma mujer, y lo sabes!

- Shizuko era una dependienta, nada más. Esa mujer era una empresaria importante, ¿es que no te das cuenta? No pueden ser la misma persona.

- La última vez que fuimos a la tienda ella no estaba, y el chico nos dijo que allí solo trabajaba él con sus padres.

- Pero sí sabía quién era Shizuko...

- Eso da lo mismo, el caso es que ella no es una dependienta cualquiera, seguramente la tienda sea suya y tenga muchas más repartidas por el mundo. Debe tener bastante éxito con los negocios si sale en televisión con toda esa gente ¿No crees?

- Puede ser...- sin una palabra más se levantó para recoger la comida y yo le seguí en silencio.

Volvimos como cada tarde a la piscina y nos sentamos en el borde remojando los pies pensando en lo que habíamos visto. ¿Aquella mujer nos estaba siguiendo, o es que tenía un negocio entre manos y habíamos coincidido en Madrid? Demasiada coincidencia diría yo.

- Quizás podamos encontrar algo sobre ella en internet...- solté el comentario en voz baja mirando interrogante a mi hermano, que tenía la vista clavada en algún punto del bosque.

- ¿ En serio lo ves necesario?- chapoteó nervioso y enseguida se levantó para echarse en la tumbona- Estoy cansado de todo esto Eva. Lo mejor será ignorarlo y ya está.

- ¿Por qué dices eso?- me levanté rápidamente y me senté junto a él, pero me ignoró- mírame!- entonces Erik clavó sus profundos ojos oscuros en mi, y percibí un brillo extraño en ellos. Aparté la mirada incómoda- dime por qué no quieres saber lo que está pasando...- después de unos segundos me logró contestar.

- Claro que quiero saberlo...-bostezó con pereza- pero es que no quiero que nos metamos en más problemas... eso es todo.

No sé cuando tiempo estuvimos allí sentados en silencio, pero me pareció una eternidad. Acabé recostándome contra él cansada y al rato nos quedamos dormidos. Desperté asfixiada al cabo de un tiempo, porque entre el calor que desprendía mi hermano y el sol del mediodía, sentí que me iba a dar un desmayo. Me levanté con cuidado para no despertar a Erik y me di un chapuzón en la piscina para refrescarme. En aquel momento oí la puerta de entrada abrirse, mis padres estaban aquí.

Erik P.O.V

No sé cuanto tiempo llevaba durmiendo, pero tampoco me pareció demasiado. Me estiré en la tumbona y todavía medio dormido me dirigí al interior de la casa. Eran las tres y media, mis padres estaban acabando de comer en el salón, pero no había ni rastro de Eva.

- ¿Estabas durmiendo la siesta Erik?- preguntó mi madre desde la mesa

- Sí.. me quedé dormido en la piscina

- Sí que ha sido un acierto la condenada piscina, no hay quien os saque de allí- rió mi padre

- Bueno... esta tarde pensábamos salir- miré a Christian buscando su aprobación pero me miró algo confuso- pensé que íbamos a ir a la ciudad contigo.

- Sí –respondió al cabo de unos segundos- pero es que me ha surgido algo y no sé a que hora iré... mejor lo dejamos para mañana, te parece?

En ese momento escuché unos pasos bajando por las escaleras y los cuatro nos volvimos hacia la figura que acababa de entrar en la sala.

- ¿Por qué no podemos ir hoy, papi? – preguntó de forma inocente Eva colocándose a mi lado al llegar y dándome un golpecito en la espalda como diciendo, sígueme el juego.

- Tengo un negocio que atender, no quiero que estéis pendiente de mí para volver a casa, porque no sé cuándo volveré- la miró serio intentando parecer convincente.

- Por eso no hay problema- continuó mi hermana- bajamos contigo en coche y después cogemos el tren o un taxi hasta aquí, no te preocupes.

- Eva... por favor, hoy no es un buen día – volvió a atacar Christian.

- Pues a mí me parece buena idea- soltó mi padre con una sonrisa- los pobres llevan aquí metidos casi toda la semana, está bien que conozcan la ciudad, yo os puedo ir a recoger si ese es el problema Christian...- los dos se miraron un instante y parecieron saltar chispas. Mi madre se dio cuenta también e intentó poner un poco de paz entre ellos.

- Bueno chicos no se hable más! Podéis bajar con Christian y después volver con papá o como queráis, vale?

- Perfecto!- Eva estaba rebosante de alegría... tenía algo entre manos seguro- ¿A qué hora salimos papá?

- A las cuatro y media – logró contestar Christian con un suspiro.

Dicho esto Eva prácticamente me arrastró por las escaleras hasta uno de los cuartos del piso de arriba mientras mis padres se quedaban discutiendo algo que no logré oír.

- Está bien... ¿Qué pasa?- le dije sentándome en la cama

- Toma – me lanzó unos folios divertida y se sentó a mi lado para explicarme de que iba la historia.- Resulta que nuestra querida Shizuko es la misma que vimos hoy en las noticias.

- ¿De dónde has sacado esto?

- Me ha costado mucho encontrar la información, se esfuerza mucho por mantener su privacidad... pero hoy en día, quién puede estar a salvo con internet?- parecía tan contenta de su logro que no pude evitar sonreír- Su nombre es Shizuko Ishikawa, es una de las empresarias más jóvenes e influyentes de Japón. Está a cargo de muchas empresas en su país, pero precisamente ahora está ampliando su negocio en Estados Unidos y Europa para el desarrollo de las nuevas tecnologías. Y...- me dijo revolviendo los folios hasta dar con el que quería- ha venido Madrid por un congreso sobre biotecnología y cibernética que casualmente a qué no sabes cuándo es?

- Hoy...

- Exacto! Es perfecto, podemos acercarnos y ver de qué va todo esto. He intentado buscar más información sobre ella, cualquier cosa que nos sirviera en realidad...- se quedó pensativa unos instantes volviendo a revolver los folios intentando buscar el que le interesaba.

- Y bien?- Por fin me dio el folio en cuestión en el que salía una foto de Shizuko pero mucho más joven.

- Solo sé que hace 18 años tuvo un accidente que casi le cuesta la vida y que después de aquello su vida dio un giro total, en todos los aspectos.

- ¿Alguna idea?

- De momento no, pero lo sabremos. Tenlo por seguro.

- Bueno entonces, ¿Cuál es el plan hermanita?- dije poniéndome en pie enérgicamente.

- Tenemos que ir al "Palacio Municipal de Congresos", es allí donde se va a celebrar el acto.- dijo leyéndolo de un papel donde parecía haber apuntado el nombre y la dirección.- Parece sencillo de localizar, tengo aquí la línea de metro y la parada.

- Joder Eva, y todo eso lo has hecho mientras dormía la siesta?

- Ya ves... soy una tía inteligente.

(salto espacio-temporal)

- ¿Dónde queréis que os deje?- nos preguntó Christian cuando entramos en la ciudad.

- Erik dijo algo de ver el estadio de fútbol, no?

- Emm... sí, me gustaría verlo, dicen que es enorme- mentí lo mejor que pude evitando la mirada de mi padre.

- Pensé que no te gustaba el fútbol...

- Bueno ya sabes que de vez en cuando veo los partidos con papá. Se ve que algo de sangre inglesa corre por mis venas – le dije intentando sonar convincente.

- Está bien- respondió sin demasiado entusiasmo- os dejo en el paseo de la Castellana entonces?

- Sii- le dijimos Eva y yo a la vez como si fuéramos niños chicos.

Christian logró encontrar un pequeño hueco para aparcar enfrente del estadio y después de darnos algo de dinero se despidió de nosotros y se fue.

- Vale, ahora concentración...- dijo mi hermana sacando el papelito con las direcciones- tenemos que encontrar la parada de "Nuevos Ministerios".

Encontrar el Palacio de congresos fue más fácil de lo esperado. Encontramos la parada y la línea correcta en poco tiempo, así que llegamos al Campo de las Naciones en menos de media hora. El Congreso empezaba a las seis, así que todavía teníamos algo de tiempo antes de entrar. Nos sentamos en uno de los bancos de fuera mirando todo el jaleo que se había formado a la entrada. Estaba abarrotado de periodistas y de cámaras que hacían lo posible por colarse dentro del edificio antes que ningún otro medio de comunicación.

- Una pregunta Eva... como tienes pensado entrar?- dije algo preocupado- está lleno de gente, dudo mucho que nos dejen pasar sin una entrada o algo así...

- No te preocupes, en la página ponía que los estudiantes de biotecnología podían pasar de forma gratuita.

- Vale, pero es que nosotros ni siquiera estamos en la universidad lista ¿Cómo vas a engañarlos?

- Enserio crees que la gente va a perder la cabeza por ir a uno de estos congresos de cerebritos? – preguntó burlona

- Yo que sé... ni siquiera estoy seguro de saber lo que significa "biotecnología".

- Tú déjamelo a mi. Somos extranjeros así que nos haremos los locos, enseñaremos el carnet del instituto y no creo que nos pongan pegas para entrar.

- Pero cómo no se van a dar cuenta de que no es un carnet universitario Eva? No creo que funcione...

- Erik deja de preocuparte. Esto no es un concierto donde la gente intente colarse, no creo que los jóvenes estén deseosos de entrar aquí precisamente. Estoy segura que nos recibirán con los brazos abiertos.

- Espero que funcione...- Estaba nervioso pero no quería parecer un cobarde delante de mi hermana pequeña así que intenté tranquilizarme para no cagar el plan.

Estuvimos media hora por fuera hasta que el ambiente se relajó. Todavía quedaban algunos periodistas por la zona, pero ni comparación con lo que habíamos visto al principio. Eva se levantó rápidamente del banco y me hizo un gesto para que la siguiera.

- Mira, esos dos de ahí van a entrar- dijo apretando el paso para llegar a la puerta junto aquellos dos chicos que parecían de nuestra edad, más o menos.

- Pfff espero que esto salga bien- respiré hondo y nos pusimos a esperar en la cola para entrar.

- Carnet!- nos dijo un hombre alto y corpulento vestido de traje a la entrada. No tenía ni idea de lo que decir así que dejé que mi hermana llevase la delantera.

Eva mostró una gran sonrisa y sacó su tarjeta del instituto de forma inocente.

- Esto qué es?- le respondió el hombre examinándolo. Mierda, nos había pillado.- Señorita necesito su carnet de la universidad para entrar.

- ¿Perdón? – le dijo Eva poniendo más acento americano del que en realidad tenía- Carnet... para entrar... aquí- dijo haciendo señas al edificio y fingiendo no saber que estaba pasando- ¿Habla inglés?- le preguntó después para intentar negociar con el hombre.

- Emm... – el pobre no sabía ni que decir. Me miró buscando apoyo y yo le enseñé mi tarjeta con una sonrisa, lo que le dejó aun más desconcertado- bueno, pasa, pasa...- aunque sabíamos lo que eso significaba nos quedamos allí plantados mirándolo- go, go!- dijo esta vez haciendo un gesto con las manos para que pasáramos.

- Graciaas!- le dijimos riendo una vez estuvimos dentro.

Estuvimos un buen rato riéndonos del pobre hombre y dando gracias porque no supiese nada de inglés. Después cogimos el programa del congreso y empezamos a recorrer el gigantesco edificio buscando a nuestra amiguita Shizuko. Aunque aquel lugar parecía un laberinto, no tuvimos demasiados problemas para dar con ella, porque solo con seguir a los periodistas ya tuvimos suficiente. Llegamos a una sala en forma de anfiteatro que estaba lleno a rebosar y buscamos algún sitio libre lo más cerca posible del escenario.

- Ven, creo que por ahí he visto dos asientos Erik- mi hermana me cogió de la mano y me guió por los asientos hasta que quedamos parados en medio de un "atasco" de personas que, como nosotros, buscaban un sitio.

- Tenemos que dar la vuelta, por aquí no podemos pasar- dije al ver a unos operadores colocando cámaras en los pasillos imposibilitando el paso a los asientos delanteros. Iba a colarme por un hueco cuando un escalofrío recorrió todo mi cuerpo haciéndome parar de golpe en medio de los pasillos.

- ¿Qué pasa?- dijo Eva molesta al tropezar conmigo y levantó la vista hacia donde yo estaba mirando.

Sobre el escenario había varios individuos vestidos de negro asegurándose de que todo estaba en orden, como si fueran guardias de seguridad o algo parecido, pero había algo en ellos que me daba muy mala espina. Eran tres. Desde el momento en el que los percibí, ellos parecieron notar también nuestra presencia, porque se volvieron hacia donde estábamos con una agilidad antinatural y clavaron su mirada en nosotros. Tanto Eva como yo nos habíamos quedado paralizados en medio de la sala sin poder hacer nada. Sus rostros parecían cincelados en piedra, sin emoción, fríos y con un gesto inescrutable que helaba la sangre. Cuando ya pensé que iban a venir a por nosotros las luces de la sala se apagaron haciéndonos perder el contacto visual con aquellos extraños y devolviendo la movilidad a nuestros cuerpos.

- Tenemos que salir de aquí Eva- le susurré aterrado cogiéndole de la mano para que reaccionase. Estaba temblando. La arrastré por la cintura porque parecía que no tenía apenas fuerzas para caminar, pero las puertas de salida estaban cerradas. Mierda!

Avancé por la sala a oscuras todavía sosteniendo a mi hermana y logré encontrar dos asientos pegados justo en el fondo, lejos del escenario y de aquellos individuos. No podía pensar en nada más que en salir corriendo de aquel lugar. Ni siquiera recordaba a qué mierda habíamos venido!

- Erik...- susurró mi hermana todavía en estado de shock- Eran... los guardaespaldas de Shizuko

- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?- intenté bajar el tono de voz al ver que algunos de los asistentes me miraban con desaprobación y me pedían silencio.

- Los vi en algunas fotos. Siempre van con ella cuando aparece en público- se recostó temblando en la butaca y aguardó en silencio hasta que por fin dio comienzo el congreso.

REVIEWS! ^^