¡Hola! Bueno, creo que no podré actualizar con la frecuencia que antes lo hacía, pero confíen en que no dejaré abandonada la historia.

Angie1791 Es absolutamente cierto lo que dices, la política es más que retorcida y Kagome se metió hasta las chanclas en ella xD Le esperan pruebas duras al lado de Sesshoumaru, pero esperemos a ver cómo las resuelve, dudo que se quede cruzada de brazos :D ¿Eres de venezuela? ¡Qué chido! Muchísimas gracias por tu apoyo amiga!!!

YafatiShirel ¡Qué tal! Gomen, gomen, es que de repente se me juntan las cosas. Me alegra que hayas salido del período de exámenes, ya lo demás es menos estresante, no digo que menos difícil, pero al menos puedes hacerlo con más calma, creo. Kagome es muy ingenua, por eso no pudo evitar sentirse así al descubrir la verdad de la situación en la que se había metido, pero ya verás que no se dejará abatir por esto ^_-!! Ahh y te entiendo bien con los sentimientos hacia Sesshoumaru, ese asesino youkai despiadado es tan sexy, ejem, ejem. Digo, muchas gracias por tu ánimos amiga!!!!

AllySan ¡Hola! Gracias por leer y comentar :D Pues esas fueron las ondas locas a las que se metió Kagome por andar de entusiasta xD Más bien lo que pasó es que es muy ingenua y creyó que la cosa era más sencilla -_- Y Sango... pues tenía que ser la pareja de Miroku, jejeje, no te diré mucho al respecto, dejaré que descubras más en la historia. Ay, pobre Bankotsu! Está bien que es un desgraciado, pero es tan guay xD bueno, me dejo de bobadas xD Mil gracias por tu apoyo amiga!!!!

Silvemy89 ¡Qué gusto saludarte! No, Sesshoumaru no es malo, sólo es un político hecho y derecho xD Por eso se comporta así, al menos en ese aspecto quise que conservara su fría personalidad, pues en el anime no se tienta el corazón cuando se trata de asesinar a un enemigo. Muchas gracias por entenderme y por tenerme paciencia. Gracias por tu apoyo amiga!!!!!!!

Bueno, me disculpo por que parece que me están quedando más cortos los capítulos, pero es que no quisiera hacerlas esperar mucho. Trataré de mantener las actualizaciones al menos una vez por semana. Muchísimas gracias por seguir la historia y por sus amables comentarios, me llenan de ánimos para continuar. Ahora sí, aquí está el capítulo, ¡que lo disfruten!

Capítulo 10. ¿Conveniencia? ¡Aparece el eterno rival!

Kagome mantiene su puesto como Jefa del Departamento de Homicidios un tiempo más, a pesar de haber sostenido una discusión al respecto con Sesshoumaru, quien le decía que tenía obligación de estar a su lado, y que no necesariamente tenía que renunciar a su puesto, simplemente podría delegar responsabilidades; pero ella se mantiene firme y consigue seguir ocupada en sus labores cotidianas, al menos hasta las campañas oficiales.

-¿No se te hace raro que la jefa siga aquí? Las precampañas ya están en marcha y el señor Sesshoumaru tiene a un rival bastante fuerte -comenta por lo bajo Izumo a Nobunaga.

-Sí, yo pensé que la jefa le daría todo su apoyo. Tú sabes, desde aquella vez en que el Secretario vino y se enteró de su -tose- affair, quién sabe cómo le hizo para que ya no lo viera -con una sonrisita se relame los labios.

-¡Par de sinvergüenzas! -Kaede les da un coscorrón a ambos, les saca un chipote- Es obvio lo que sucedió, finalmente la señorita Kagome se dio cuenta de la clase de tipo que es Sesshoumaru, no me extraña nada que prefiera abstraerse en su trabajo en lugar de seguir apoyándolo.

-¿Pero por qué nos pegaste? -chillan al unísono, mientras se soban los chichones.

La escena es interrumpida por Kagome, quien llama a los tres a su oficina, irán a campo a investigar lo que parece un asesino serial.

El tiempo transcurre rápidamente, las precampañas llegan a su fin y es hora de que la lucha interna en los partidos culmine con el anuncio oficial de sus candidatos tanto a gobernadores; diputados locales, federales; senadores locales, federales y, por supuesto, sus candidatos a la presidencia. Sesshoumaru vence sin dificultad a su rival por la candidatura en el partido, gracias a Naraku.

Esa noche, cuando se anuncia al ganador, Kagome está al lado de Sesshoumaru, lo toma de la mano mientras esperan que lo declaren ganador.

-Nuestro candidato para presidente de la República es Sesshoumaru Taisho, electo por mayoría interna -dice Naraku por el micrófono y le pide que suba al estrado.

Kagome salta como niña pequeña y lo besa efusivamente, Sesshoumaru recibe el abrazo y el beso abriendo desmesuradamente los ojos, pero rápidamente reacciona, cuando nota que todas las miradas están puestas en ellos; la toma por la cintura, cierra los ojos y la besa de igual manera. Luego la toma de la mano y suben ambos al estrado. Sesshoumaru da su discurso.

Después de la celebración, ambos intercambian impresiones en el penthouse de Sesshoumaru.

-Realmente me soprendiste durante la ceremonia, si no estuviéramos en el medio, hubieras logrado engañar a cualquiera con esa reacción -se quita el saco y lo avienta en uno de los sofás, luego se afloja la corbata y se deja caer pesadamente.

-Pero me alegré de verdad, aunque ya supiéramos que ibas a ser el "elegido" me dio mucha emoción escuchar tu nombre, que dijeran que eras electo por mayoría y todo eso -mira hacia el suelo esquivando la mirada escrutadora de Sesshomuaru, se quita los zapatos de tacón alto.

-No pensé que fueras capaz de emocionarte de esa manera -la sigue mirando fijamente, pero ella mantiene la vista en el piso.

-Mira, ahora que eres oficialmente el candidato a la presidencia por tu partido, la campaña de verdad ya comenzó. Yo creo que tienes muchas ventajas con respecto a tus contrincantes, puedes ganarles con un brazo en la cintura si diseñamos una buena campaña -iba a seguir hablando pero Sesshoumaru la interrumpe.

-No es menester gastar tiempo, dinero y esfuerzo en ello. Voy a ganarles aunque no tenga una campaña tan brillante como la que imaginas, ¿sabes a qué me refiero verdad? Naraku está obligado a apoyarme, la red que creó ahora me la tiene que dejar a mí le guste o no. Por supuesto que yo voy a tejer la propia, pero lo esencial ya está -pone las manos en la nuca y mira hacia el techo, fijando su vista en la lámpara, que está apagada; a ambos les gusta charlar a oscuras.

-Sesshoumaru, no quiero que vuelvas a emplear ese tono conmigo -lo mira fijamente a los ojos, tensa los músculos del rostro- desde aquella ocasión me quedó claro y ya no quiero que volvamos a tocar el tema. Pero considero que lo mejor para un gobernante es ganarse la simpatía de su pueblo, de esa manera podrás gobernar sin conflictos. Y no es una ocurrencia mía ni una iluminación divina, es simplemente cuestión de revisar la historia para ver quiénes han logrado los mejores resultados. Si logras ganarte el cariño de los mexicanos, no sólo ganarás las elecciones limpiamente, sino que habrás ganado lo que los últimos presidentes no han podido: un terreno limpio para poder gobernar con el pueblo de tu lado.

-Todo eso suena muy bonito, pero nada práctico -suspira.

-Puede parecer así, pero sólo es la facha. En efecto, al inicio, lograr ganarte la simpatía del pueblo, ganar su voto limpiamente puede parecer una tarea bastante complicada y difícil, pero piensa en lo que ganarías a posteriori. Si un presidente es avalado por su pueblo, cuando lances iniciativas de ley la gente estará de tu lado, cuando decidas adoptar una política referente al comercio, la economía o el rubro que gustes, tu gente te apoyará. Que tengas asegurada la presidencia no quiere decir que tengas ganada la mayoría en el Congreso; pero incluso si la tuvieras, por lo mismo, el partido puede ponerte muchas trabas y candados -Kagome ya está hablándole muy cerca, sus piernas chocan.

-Entiendo, preveés la oposición antes de que se convierta en obstáculo para cualquier iniciativa que quiera tomar. Me gusta la idea -pasa la mano por su cabello y la besa- ahora, dime qué es lo que tienes en mente.

-Vamos a aprovecharnos al 100% de tu imagen. He contactado con una psicóloga gringa, especialista en el marketing político, me gustaría que te entrevistaras con ella mañana mismo -se sienta encima de él, lo abraza y lo besa.

-Quieres armar una campaña al estilo gringo ¿eh? Nada mal, no sólo estudias la historia de nuestro país, sino que analizas lo que ha funcionado en otros -recorre ansioso su espalda, le saca la blusa.

-Sólo quiero que tengas el mejor escenario posible para ejercer tu cargo sin las presiones o los compromisos que otros presidentes han tenido -le quita la corbata mientras habla y también le quita la camisa, lo besa.

-¡Ah! Vaya, sacaste a relucir el cobre -le sostiene la cara con ambas manos, impidiéndole continuar, obligándola a mirarlo a los ojos- ya decía yo que no podías estar excenta de ambiciones.

-¿Tiene algo de malo que las tenga? -sonríe.

-Nada, lo raro sería que no las tuvieras. Y ya que estamos en esto, dices que quieres aprovecharte al 100% de mi imagen, ¿verdad? Pues la próxima semana nos casamos.

-¿Qué? -grita apartándolo de sí y retrocediendo, Sesshoumaru tiene que sostenerla de la cintura o hubiera caído.

-Cállate, no seas escandalosa, me lastimas los oídos -le da una nalgada fuerte.

-Oye, espera. No puedes ordenarme algo así y menos tan repentinamente -manotea y mueve la cabeza sin sentido.

-¿Prefieres entonces que me case con Kagura? -se la quita de encima agarrándola de las caderas y se levanta, quedando frente a ella.

-¿Perdón? -tensa la espalda y sus ojos se fijan en él, también se levanta. Ambos están frente a frente con el torso desnudo, Kagome sólo trae el sostén puesto.

-Tú misma reconoces la importancia de la imagen de aquél que se convertirá en el Jefe del Ejecutivo Federal. No pienso hacer lo mismo que el predecesor de Naraku, que llegó sin pareja al poder y tuvo que construirse una familia. Si tú no quieres hacerlo, Kagura lo hará sin rechistar. Sin embargo, el hecho de que no vayas a convertirte en la primera dama no te exime de seguir trabajando conmigo -le dice todo sin parpadear, sin hacer el más mínimo gesto.

-Eres... entiendo bien esta situación, en la que nos conocimos, comprendo también la necesidad de la imagen de la familia, pero al menos podrías habermelo pedido de una manera algo romántica, en lugar de ordenármelo -el color se sube a sus mejillas, siente caliente toda la cara y no logra sostenerle la mirada, sin querer mira hacia un lado.

-Esta es mi manera de ser te agrade o tengo otra. Yo me caso la próxima semana -él no aparta su mirada de Kagome, quien, con la cara toda roja voltea a mirarlo lentamente.

-Nos casamos la próxima semana -replica enseguida, luego suspira profundamente- Insisto, siquiera me hubieras dado un anillo o algo -se abraza a Sesshoumaru, quien continúa inmutable.

-Tengo sueño, me voy a dormir -la aparta de sí, se encamina a la recámara-. En la bolsa interna de mi saco hay una caja, tómala -dice antes de dejar la estancia.

Kagome sonríe al ver el contenido, una fina sortija de oro con un discreto diamante. Una enorme sonrisa se dibuja en su rostro. Se lo pone enseguida y va corriendo al dormitorio, donde Sesshoumaru ya se encuentra recostado bajo las sábanas.

-¿Por qué te haces el duro? -llega brincando a la cama y se le echa encima.

-¿Qué yo me hago el duro? Mira quién lo dice, la que pega de gritos cuando le digo que vamos a casarnos -está volteado y habla sin darle la cara.

-Pero cómo no querías que gritara si en lugar de ser lindo y tierno conmigo me lo sueltas más como una orden que como otra cosa. ¡Ya voltéate! -lo abraza y trata de que se gire.

-Estás loca, déjame dormir, mañana nos espera un día muy pesado. Más te vale haber dejado todo arreglado en tu Departamento, porque a partir de ahora tienes prohibido aparecerte por la oficina de Homicidios. Estamos en campaña -se tapa más con las sábanas, no voltea.

Kagome ya no dice nada, se duerme abrazando la espalda ancha y musculosa de Sesshoumaru.

Los días siguientes Sesshoumaru tiene una agenda muy apretada, ya que inicia una gira por la República. La boda se celebrará en Chiapas, en medio de la gira de Sesshoumaru. Se casarán en Chiapa de Corso, en una pequeña embarcación que cruzará el cañón del sumidero. Mientras tanto, se han reunido a diario con la psicóloga y su equipo de trabajo. Han aprendido posturas, gestos, actitudes, señas y todo tipo de lenguaje corporal para que su discurso se vea lo más convincente posible. Les enseña cuáles son los gestos más comunes al mentir, los cuales deben evitar a toda costa. Les diseña también un atuendo e imagen para que las pesonas promedio simpaticen con ellos. Incluso les ha dicho el tipo de caricias y gestos que deben hacerse entre ellos cuando estén en público, para que las personas sientan que hay cariño entre ellos.

-Pero eso no es necesario -respinga Kagome cuando la psicóloga le dice a Sesshoumaru que debe acariciarle el cabello como un enamorado.

-Claro que lo es. Las parejas maduras no muestran su afecto como los adolescentes, para la pareja candidata a la presidencia, un roce del cabello es un símbolo de unión y respeto mutuo, deben evitar besos como éste -les pone la grabación donde anuncian que Sesshoumaru es el candidato a la presidencia electo por su partido.

-¿Pero qué tiene de malo? -se cruza de brazos y voltea hacia la pared.

-¡Qué parecen adolescentes! Ese tipo de emociones no está bien que las muestren, al menos no en público. Queremos despertar la confianza y el respeto de los ciudadanos hacia los que se convertirán en sus futuros gobernantes. ¿Pero quién confiaría en dos personas que son incapaces de controlar sus pasiones en público?

-Está bien -Sesshoumaru responde serio, acaricia suavemente, casi de manera imperceptible el cabello de Kagome.

-¡Perfecto! Justamente a eso me refería. Un contacto ligero que sin ser indiferente es una muestra de cariño -aplaude.

Kagome ya no dice nada, mira fijamente hacia un punto en la pared. Sigue las indicaciones sin volver a protestar. En la noche asisten a un mitín en la plaza central del pueblo. En la noche, se reúnen para intercambiar opiniones, como siempre, pues se hospedan en habitaciones separadas. Se sientan en un cómodo sofá.

-¿Qué tienes? Desde la tarde estás como ausente -Sesshoumaru se desabrocha la guayabera y se quita los zapatos.

-Nada. ¿Qué tal la afluencia de personas en la plaza? Yo creo que hemos sobrepasado nuestras propias expectativas -con una mueca que pretende ser sonrisa.

-No estamos hablando de eso, lo cual es consecuencia lógica del trabajo que hemos estado realizando. Yo no sé cuál es tu problema, si la psicóloga está diseñando la campaña junto con su equipo de trabajo y está dando resultados, ¿qué demonios es lo que te incomoda? -la mira por encima del hombro.

-Pues es precisamente eso lo que me molesta, ¡qué todo está saliendo muy bien! -le grita.

-¿A qué le tienes miedo? Sea lo que sea más vale que te lo quites de la cabeza, porque esto apenas es el principio -se levanta y apaga la luz.

-Sesshoumaru, mírame a los ojos por favor -se sienta encima de él de la manera habitual- estamos aprendiendo a mentir.

-De eso se tratan las campañas -responde inmutable.

-Yo lo sé, pero, quiero que me prometas algo -toma su rostro entre sus manos.

-Tú no me vas a decir qué hacer, no te sientas con derechos sobre mí -le aparta las manos y la baja bruscamente.

-No quiero que me mientas a mí -continua hablando a pesar de haber perdido el equilibrio- yo sólo quiero que, si en algún momento dejas de sentir deseos de estar a mi lado, me lo digas con franqueza. No importa qué momento sea, aun cuando estemos en medio de algo trascendental, que requiera que estemos juntos. Si tú quieres apartarte de mí, sólo dilo. Como comentaste alguna vez, que no esté contigo como tu pareja no quiere decir que deje de trabajar para ti, lo seguiré haciendo aunque ya no sientas deseos de estar conmigo, lo único que te pido es que seas sincero, que a mí no me mientas -la joven tiene las manos juntas, como suplicando, la vista hacia el piso.

-Lo que pides no es nada del otro mundo, si sólo es eso lo puedo hacer. Pero no adoptes poses de mártir, no creas que conmoverás en lo más mínimo. Ahora vete a tu habitación, mañana será el día más agitado de todos -la toma del brazo y la lleva al umbral.

-Adiós -Kagome le da un beso rápido en los labios.

A la mañana siguiente Rin toca a la puerta de Kagome, ella, junto con otras dos chicas ayudarán a la joven novia a ataviarse y aliñarse para la ceremonia.

-Tan bonito vestido que le compró el amo, ¿a quién se le ocurre casarse en una lancha? -Rin hace un puchero mientras está arreglando el velo.

-¡No es una lancha! Además, esta boda no se está dando de manera convencional, puesto que tenemos que celebrarla a toda prisa y en medio de una gira de trabajo, si ya de por sí es rara, ¿por qué no darme gusto celebrándola en el lugar más bonito de Chiapas? -sonríe y le guiña el ojo.

-Nada le costaba casarse en la Iglesia del pueblo -la chica le hace unos últimos ajustes a la espalda del vestido, le da unas puntadas para que se ciña bien a Kagome.

-Mira, yo no soy católica, sólo me estoy casando por la Iglesia por que resulta que la mayoría en este país son una bola de mochos. Pero a mí ni me va ni me viene su religión. Si la boda fuera en una Iglesia yo tendría que estar viéndole la cara al sacerdote, respirar el aire encerrado, escuchar sólo la voz de ese sujeto y los murmullos de los invitados. En cambio, si nos casamos mientras la embarcación recorre el cañón, la brisa, el paisaje y todo alegrarán la ocasión. Y además la gente que nos vea se alegrará de ver una boda así, ¿no crees? -le da una palmada en la espalda a Rin.

-Si usted lo dice -suspira.

A las trece horas ya están listas tanto la embarcación principal, donde irán el novio y la novia, como las otras embarcaciones que los escoltarán. Salen de un centro ecoturístico, mismo lugar al aque regresarán y donde se ofrecerá el banquete. Finalmente el momento tan esperado llega. Ambos novios aparecen por extremos opuestos y suben a la embarcación. Sesshoumaru viste un fino frack blanco, impoluto; su calzado es igualmente blanco. Kagome resplandece con su vestido blanco de corte ligero, es de seda, lo cual la hace sentirse fresca en medio del bochornoso clima. Hay una fila de guardaespaldas que los cubren en todos los ángulos de posibles francotiradores, puesto que todo el cañón es propicio para un atentado.

El sacerdote incia la ceremonia y al mismo tiempo la embarcación echa a andar. Pronto una suave brisa mece el velo de la novia, misma que hace que se ondule un poco su vestido. Kagome no presta nada de atención a las palabras del sacerdote, se encuentra absorta mirando el cielo azul, las blancas nubes, escuchando el ruido de los monos aulladores, contemplando los cocodrilos o los árboles en lo alto del cañón. Sesshoumaru tiene que hacerle una indicación con la mano para que se hinque. El choque de la embarcación con el agua provoca una leve brizna, que salpica el rostro de Kagome a través del velo. El ruido de una lancha al pasar hace que gire su cabeza, ve cómo todos los señalan, les hacen saludos agitando las manos y les gritan "vivan los novios," Sesshoumaru le vuelve a indicar con la mano que ahora deben ponerse de pie. Ella lo hace y a su vez les devuelve el saludo a los turistas con una gran sonrisa que ellos no pueden ver a causa del velo.

La embarcación es seguida por la escolta y llegan al punto en el que tienen que dar la vuelta para regresar al centro ecoturístico. Ya casi para llegar de vuelta al punto de partida, a punto de terminar la ceremonia, de manera inusitada, una pequeña parvada de pericos pasa haciendo muchísimo ruido al lado de la embarcación. Cuando descienden Sesshoumaru y Kagome, ésta va siguiendo con la mirada la trayectoria de las aves. Cuando el sacerdote está en tierra, entonces pronuncia las consabidas palabras.

-Ahora puede besar a la novia.

Sesshoumaru retira el velo y le da un beso discreto a Kagome, se abrazan tímidamente y ella aprovecha ese momento para susurrarle unas palabras a su ahora marido.

-Gracias por cumplirme el capricho, ha sido el momento más mágico de toda mi vida -su voz es tan suave que sólo él puede escucharla.

Sesshoumaru le ofrece el brazo y ambos entran primero a la recepción del centro ecoturístico. Ahí los espera el juez del registro civil, quien en menos de diez minutos los casa legalmente. El momento de la recepción ha llegado. La decoración del lugar es totalmente rústica al estilo chiapaneco. Las mesas están adornadas con una piña central en la cual hay cuadritos de fruta de temporada de la región, chicos zapotes, papaya, mangos, plátanos y al pie una salsa para bañar la fruta. De sopa se sirve consomé de pollo. La bebida es lo típico de la región, pozol. Mientras que de plato fuerte se sirve filete de pescado.

Finalmente, los novios y sus comensales se disponen a disfrutar del banquete nupcial. Entre los asistentes encuentran, los gemelos Akago y Hakudoshi, en representación de Naraku, quien se encuentra atendiendo a su homólogo Suizo, que está de gira en la capital del país; Miroku y su prometida Sango; Jakotsu, todavía gobernador del estado de Tabasco; Renkotsu, rector de la Universidad de Puebla; y por supuesto, Rin y Jaken, fieles servidores de Sesshoumaru. El resto de los invitados son parte del equipo de campaña de Sesshoumaru y algunas autoridades locales.

Sesshoumaru y Kagome se encuentran en la mesa principal disfrutando del momento, cuando, caminando a paso firme entre los comensales aparece un hombre poco menos alto que Sesshoumaru, vistiendo un traje rojo, zapatos negros, ojos áureos, larga cabellera argenta y se planta frente a los novios.

-¡Inuyasha! -susurra con voz casi imperceptible Kagome, casi atragantándose con el filete de pescado, abriendo desmesuradamente los ojos- ¿Qué haces aquí? -balbucea sin atreverse a mirar a Sesshoumaru.

-Felicidades hermanito -dice el recién llegado, extendiéndole la mano- ¿Qué? ¿Piensas dejarme con la mano estirada? ¿Acaso no soy digno de que siquiera te pongas de pie para recibir mis felicitaciones? -sonríe mientras reta con la mirada a Sesshoumaru.