Capitulo XI

En la mañana de un sábado, nos encontrábamos Rose, Alice y yo en la mesa del salón. Numerosas revistas de moda se amontonaban, unas encima de otras, por toda la mesa, Alice las movía rápidamente buscando la que más le convenía para después comentar con Rose sobre los detalles que contenía cada una. Las dos, me retenían allí con la escusa de ayudarlas a dibujar un vestido, pues alegaban que yo dibujaba muy bien. Tal cosa era cierta pero hacía tiempo que no practicaba.

Los chicos se habían ido el día anterior de caza por lo que no tardarían en volver. Papa y mama se encontraban en el despacho de este.

Aparté el boceto del vestido y cogí otra hoja. Comencé a garabatear en ella, sin nada predeterminado en la mente.

—Vanessa, pon este encaje en la falda —Alice me devolvió a la realidad— es este, ¿lo ves? —lo señaló para que lo pudiera ver.

—Si, Alice.

Cogí de nuevo el boceto y dibujé el encaje que Alice quería en la falda.

—No, Alice, este no. Es mejor ese.

Rose intentaba convencer a Alice del adorno que le gustaba a ella. Eso iría para rato así que volví a coger el papel en donde había garabateado y me di cuenta de que aquellas líneas que yo había trazado estaban unidas, había dibujado una mujer alada, había dibujado un angel.

Me quedé parada, observando con detenimiento cada línea, cada rasgo de aquel dibujo. La voz de Esme me sacó de mis pensamientos.

—Dibujas muy bien —susurró detrás de mí.

—Gracias —suspiré

—Carlisle, cariño, mira que bonito.

Papa se acercó hasta nosotras.

—¿Has dibujado tú esto , cielo?

Asentí.

—Es muy bonito.

—Gracias.

—¿Me lo puedo quedar?

¿A qué venia eso tan repentino?

—Si, claro

Firmé el dibujo y se lo entregué.

—Gracias, cielo —me besó en la cabeza.

Esme y él desaparecieron del salón.

—Bien, Vanessa, prosigamos… —me dijo Alice.

—Está bien… —suspiré

—¿Puedes colocar este flor aquí?

Rose me señaló la parte izquierda, por encima del pecho.

—Mas o menos ¿aquí?

—Si, ahí está perfecto —afirmó convencida.

Dibujé aquello que me pidió. Dibujé todo aquello que me iban pidiendo hasta que las dos convinieron que el vestido estaba terminado.

Subí a mi habitación y comencé a colocar varios CD's que tenía encima de la mesa. Noté que alguien entraba por la ventana. Me giré y pude ver que era Edward.

Sus ojos, más dorados que nunca, estaban clavados en los míos. Se acercó y me besó dulcemente.

—¿Qué tal has dormido hoy?

—No tan bien como me hubiera gustado…

—¿El sueño?

—Eso es lo de menos…

—Entonces, ¿qué ha pasado?

—Que no estabas a mi lado… —hice un puchero.

En su rostro apareció esa sonrisa torcida que tanto me gustaba.

Ahora fui yo la que juntó nuestros labios.

—Chicos —nos llamó papa— ¿podéis venir todos?

Bajamos hasta el salón y nos sentamos en el sofá junto a Rose y Emmett. Alice y Jasper estaban en el otro y mama y papa de pie junto a ellos.

Alice dio un grito de alegría.

—Alice, por favor, dejémosles que se explique —pidió Edward.

Ella asintió

—¿Qué pasa? —pregunté curiosa.

—Tenemos algo que deciros —comenzó papa.

Papa abrió la boca pero Emmett le interrumpió.

—Al grano, por favor, no me gusta el suspense…

—¡Emmett, lechugas, que iba a hablar! —protesté provocando la risa en el resto de los presentes.

—Esme y yo, nosotros, hemos decidido casarnos —soltó papa después de para de reír.

Grité al igual que Alice lo había hecho antes.

Nos abalanzamos sobre ellos para felicitarlos.

Por fin, después de tanto tiempo papa, por fin, iba a ser feliz junto a la persona que amaba.

La boda sería en una semana por lo que Alice estaba como loca preparándolo todo. Por supuesto Esme y papa no se podían enterar de nada, y así era, Alice los había mandado a un hotel a las afueras de Seattle, a la otra punta de donde vivíamos nosotros.

Rose, Alice y yo elegíamos todo mientras que los chicos hacían el trabajo sucio: movían todo aquello que nosotras les decíamos.

El martes, después de clases, fuimos todos a Port Angeles a comprarnos los trajes. Al llegar nos separamos, las chicas por un lado y los chicos por otro.

Nosotras fuimos directas a por el vestido de mama. Entramos en una tienda, con la fachada antigua, en la cual se podían ver vestidos de novia en su escaparate. Alice se había empeñado en venir hasta Port Angeles porque era muy amiga de la dueña de la tienda y porque sabía que aquí encontraríamos el vestido.

—Buenas tardes, Claudia —saludó Alice.

—¡Alice!, ¡cuánto tiempo, querida!

Alice sonrió.

—¡Vanessa, tú también estas aquí!

—Buenas tardes, Claudia —dije con mi mejor sonrisa en la boca.

La mujer de pelo canoso se acercó a nosotras y nos abrazó.

—Mira te presento a mi madre adoptiva —presentó Alice—, Esme y a mi hermana, Rosalie.

—Mucho gusto

—Igualmente —respondieron las dos.

Claudia comenzó a sacar diferentes vestidos.

—Lo quiero de palabra de honor —dijo Esme.

La lista se reducía tan solo a unos pocos.

Cogió uno y se metió al probador.

Nada no nos gustaba.

Volvió a coger otro pero tampoco, le quedaba un poco grande.

Se probó varios pues quería verse con todos y quería oír nuestra opinión sobre cada uno.

—Vanessa, te toca elegir

Rebusqué entre el montón de vestidos

—Pruébate este ( http: / .com /z1_4173985 /vestidos- de-novia- vestidos- de-fiesta -trajes- de-novia-hechos- a-medida. jpg ) (N/A: sin espacios)

Le tomó de mis manos y se metió de nuevo en el probador. Al cabo de unos minutos salió.

—Este es el que más me gusta de todos.

—Estas hermosa, mama —dijo Rose mientras se acercaba para verla.

—Si, estas perfecta —convino Alice.

—Lo mismo digo.

—Claudia, nos le llevamos.

—Muy bien, Esme, ahora mismo os le preparan.

—Claudia, también queríamos vestidos para nosotras —Alice nos señaló

—Por supuesto, querida.

Subimos al segundo piso y la mujer comenzó a buscar entre todas las perchas.

—Vanessa, cariño, ven pruébate este.

Me entregó un vestido gris oscuro brillante (http: .com /photo/245155679/ silver_ bridesmaid_dress_ 6005_beading_ evening_) (N/A: sin espacios)

Entré al probador y me lo puse. Me miré un par de veces al espejo y salí.

—Te lo llevas, te queda de muerte —dijo Alice

Entré y me volví a cambiar.

Rose fue la siguiente (http:/ ./fotos /glam_alquiler_ de_vestidos_de_ fiesta_alta_ costura-4aa6b3823 8806f88e74fd cc86. jpg) (N/A: sin espacios)

Le quedaba de maravilla ese vestido. El fucsia hacía buen juego con su tono de piel y su pelo rubio.

Y por último, Alice se probó un vestido negro que hacía juego con su pelo.

(http: /imagenes. /z1_2887700/ vestidos- de-fiesta-talla-40. jpg) (N/A: sin espacios)

Una vez listas pagamos todos los trajes, nos despedimos de Claudia y salimos de la tienda. Justamente en el momento en que los chicos aparecían por el fondo de la calle cada uno cargado con una bolsa.

Fuimos andando hasta ellos.

—¿Ya habéis terminado? —preguntó Emmett

—Claro —le respondió Rose mientras se aproximaba a él.

Yo me acerqué a Edward. Nos dimos un beso corto y unimos nuestras manos.

Caminamos hasta los coches. Nos despedimos de nuestros padres y fuimos a casa.

—¿Me enseñarás lo que te has comprado? —me preguntó Edward me camino a casa.

Él y yo íbamos en su Volvo.

—Alice me lo tiene prohibido así que hasta el día de la boda nada. Tampoco creo que lo leas en su mente… —le miré— …según tengo entendido Rose te oculta perfectamente algunos pensamientos y Alice con la boda estará tan ocupada que no pensará en ellos.

La sonrisa que tenía en su rostro desapareció.

—No te preocupes, amor. No queda nada.

Le besé dulcemente.

—Me alegro tanto de que se casen —susurré contra el pecho de Edward.

Estábamos los dos tumbados en mi cama.

—Yo también. Por fin van a estar juntos.

—Es verdad, ha pasado mucho tiempo hasta que han vuelto a encontrarse.

—Hasta que el destino les ha vuelto a unir.

Asentí.

—Duérmete, amor —me susurró mientras acariciaba mi mejilla con su pulgar.

—Te quiero —susurré antes de cerrar lo ojos y quedarme dormida.


Aquí de nuevoo! espero que os haya gustado el capi y los vestidos! Estoy pensando en hacer un capi aparte de la luna de miel de Carlisle y Esme, que decís? Lo quereis? POV Carlisle o POV Esme? Espero vuestros rr y me decís! Besos.