Hola queridos lectores, supongo que me he demorado demasiado, pero es que en realidad tengo muchos proyectos en que pensar, y ¿pueden creerlo? Este no lo tenía muy en mente así que termine por decidirme en actualizar este Fic y esperar a que tengan paciencia. Tengo un proyecto en la cabeza que me gustaría publicar, pero, no quiero hacerlo hasta mínimamente haber terminado una de las historias que ya tengo pendientes, no sé, decida pro terminar la más vieja que tengo.

Igual, espero les guste el cap.

Besos.

Capitulo 11

(…Inuyasha…)

Abriste los ojos rápidamente y estudiaste el lugar en segundos. Notaste la frágil figura de Ahome a varios metros de ti, se encontraba frente al fuego, intentando calentar sus manos contra la llama. Volviste a dirigir tu mirada hacia los demás y los viste recostados, el olor a sangre aun estaba presente en el aire, pero te tranquilizaba que todos estaban a salvo.

Comenzaste a removerte en tu posición, corroborando que ya te habías curado totalmente e instantáneamente comenzaste a dirigirte hasta donde estaba Ahome. No recordabas muy bien el momento de su llegada, pero querías detalles.

— ¿Estás bien?— susurraste con algo de pena en tu voz, aunque ella no lo noto.

— Sí, creo que si lo estoy…. Y ¿tus heridas?

—No eran nada grave…como te dije…—pero ella te miro con sus ojos duros y te callaste.

—Supongo que…todo está bien.

—con respecto a ¿qué?

—A tus heridas—respondió con un leve tono nervioso.

—Sí.

—Está bien. — dijo ella nuevamente y te molesto aquel extraño tono, también aquel ambiente pesado…estaba nerviosa y lo peor es que sospechabas porque, solo, que no querías verte saberlo…muchos pensaban que era distraído, pocos sabían que en realidad ignoraba muchas cosas solo porque no te interesaban, pero esto, esto te interesaba más de lo que te habrías imaginado y no repararías en las consecuencias.

— ¿Dónde estabas?

—He estado aquí todo el tiempo. — respondió seca.

—No, no me refiero a eso, sino antes de llegar.

—Estaba…—escuchaste claramente como tomaba aire—…estaba con Sesshomaru y él me trajo hasta aquí.

Apretaste la mano e intentaste controlar tu voz.

— ¿Por qué? Hace rato debiste de regresar de tu casa, estuve esperándote y luego todo se complico.

—Solo me trajo hasta aquí, no sé porque debe de ser tan importante que hacía antes, llegue a tiempo y te salvo la vida.

—Ahome.

— ¿Qué?—alzo un nivel más su voz y paso de ser sumiso a defensivo.

—No quiero que te vuelvas a acercar a él. — te acercaste impulsivamente y la abrazaste por la espalda, acomodando tu cabeza contra su espalda, respiraba con dificultad y escuchabas claramente el ritmo acelerado de su corazón…inmediatamente la imaginaste con las mejillas arreboladas y una leve sonrisa de orgullo se dibujo por tu rostro, pero se desdibujo instantáneamente al recordar a Kikio.

—Kikio…

Ella se tenso en tus brazos y comenzó a intentar separarte, pero la apretaste más fuertemente contra tu cuerpo.

—Comenzaras de nuevo con eso…—dijo ella mientras protestaba contra tu abrazo.

—No, solo déjame terminar… — dijiste intentando que se calmara, ordenaste nuevamente las ideas— ella te vio.

— ¿Cómo?

—Ella dijo que te había visto, mientras estaba en el pozo esperando a que llegaras, me dijo que te había visto, te fui a buscar, pero luego sentí la presencia de Naraku y fui hasta donde estaba la presencia.

—Mmmm—solo murmuro mientras ocultaba un cabello rebelde tras su oreja y volvía a poner sus manos firmemente apretadas contra su regazo.

—Como es que llegaste, si es que yo estaba tan pendiente de tu regreso y luego…Sesshomaru.

—Inuyasha…—comenzó con aquel tono precavido que comenzaba a disgustarte repentinamente.

—Olía a Sesshomaru en esa zona…es más…—acercaste tu nariz más cerca del cabello de ella y ahí, tan claro que te molesto no haberlo notado; sentiste ese aroma, ese que te hacia hervir la sangre con solo saber el poseedor de esta. —…tú... hueles a él. — la giraste sobre si misma y te aferraste a sus hombros, mientras escudriñabas la verdad en sus orbes oscuras. Ella aparto el rostro, la sacudiste para que te volviera a mirar y supiste que te ocultaba algo.

—Estabas con él. — fue una afirmación, sentiste la tensión entre tus brazos, mientras ella solo asentía levemente y algo dentro de ti exploto con tanta fuerza que tuviste que alejarte de ella.

—Me mentiste Ahome. — dijiste mirándola con tal odio que no supiste como controlarte y arrancar…arrancar el recuerdo de ella de su memoria.

—Lo siento.

—No fuiste a tu casa, más bien estuviste con él…sabiendo que me odia.

—Tú también lo odias.

— ¡¿PERO ESO NO IMPORTA!

— ¡¿POR QUE?

—PORQUE ERES MI….a— terminaste con una voz trémula y sorprendida. Te dejaste caer, mientras la mirabas, sin mirarla realmente, mientras en tu mente se repetía aquella nota posesiva que significaba poseerla y aquel sentimiento de dominación que habías mantenido dormido desde la muerte de Kikio.

—Idiota—dijo ella finalmente, e intentaste enfocarla y ver sus ojos llenos de ira, ver aquella mueca de indignación, aquella que hacia cuando sabía que habías ido a ir a Kikio…porque de alguna forma te sentías siempre culpable cuando preferías el cuerpo frio de Kikio al siempre cálido de Ahome. — ¿Por qué dices eso? No te parece suficiente con Kikio.

—Cállate. — apenas pudiste decir.

— ¡NO ME VOY A CALLAR! tu no me mandas en ninguno de los sentidos y no estaré por siempre contigo…estoy cansada.

—No…—saltaste hasta donde estaba ella, mientras la apretabas contra tu pecho— Ahome no digas eso.

—Suéltame.

—He dicho que no y no te voy a soltar hasta que me prometas que no te alejaras de mí.

—No te voy a prometer eso. — dijo ella mientras intentaba separar más el rostro de tu pecho.

—Ahome.

Escuche claramente que ella te pidió que te alejaras.

—Sesshomaru— susurro ella contra tu pecho, mientras sentías como apretaba sus manos contra ti.

—Vete Sesshomaru, no querrás que te mate delante de ella.

El no respondió, pero si alzo una plateada ceja y una sonrisa torcida siniestra se dibujaba en su implacable rostro, mientras avanzaba lentamente hacia donde estaban tú y Ahome.

— ¿Desde cuándo te interesas tanto por ella? yo no le haría daño…nunca.

—Suéltame…por favor Inuyasha—susurro bajito, tan bajo que podrías jurar que solo intentaba decírtelo a ti… ¿acaso ella creía que le temía a su medio hermano?

—No le tengo miedo— dijiste alto y orgulloso, notando como Sesshomaru permitía que en su rostro se dibujara una mueca de suficiencia.

Deberías…—sentencio Sesshomaru mientras se acercaba rápidamente hasta tu posición.—…porque aquí, no tienes alternativa.

Dirigiste tu mano hasta el espada, dispuesto a no perderla….a Ahome

Espero lo hayan disfrutado y dejen un comentario…besos y voy avisando que esta ya tiene pinta de acabarse pronto. Besos y cuídense mucho.

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