La fama de las mujeres se regula, como la de los médicos, por las visitas que tienen.

- Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla

.

- Mira te lo tomas rápido - Esto era mala idea lo sabia, y estaba demasiado loca por si quiera intentar aquello. Tomar. Eso no lo hacia desde hace meses, y eran dos casos diferentes. No estaba rodeada de cientos de barbies sacadas del empaque.

- ok - Tome aquella botella entre mis manos y le di un sorbo. Había perdido práctica. - Aggg...- sentí una carrasperra en la garganta, sin duda era algo fuerte.

- No seas tonta, todo rápido si no te ardera mas - mientras seguía con mis tosidos, mire como Jen y Julie tomaban una botella igual y la tomaban. ¿Quien lo diría?

- Así, viste - las piernas de Julie comenzaban a fallare y se tuvo que sostener de Jen. Los chicos se estaban reuniendo a nuestro alrededor.

- ¡Vamos! te toca a ti. - Algunos gritos de ánimos y aplausos me anunciaron que si quería salir de ahí primero tendría que tomarme todo aquello. Solo esperaba no morir. Volví con mi mirada a la botella y sin pensarlo me la lleve a la boca. Todo parecía bien pero en un momento la garganta me ardía, sentí el impulso de escupir aquello pero lo resistí, hasta la ultima gota. Al soltarla me había quedado algo mareada.

- ¡Si! -

- ¡Así! - Me tambalee un poco y las piernas me fallaron, todo me daba vueltas, solo que sentí como alguien me tomo de la cintura.

- ¡Estas bien! - lo grito en mi oído. Apenas pude mirar y por un momento pensé que aquellos eran ojos color miel y ese rostro tenía una nariz perfecta. Pero al parecer no era así. "mares azules".

- ¡Key! - Note la molestia de Jen, cuando Key me junto a su pecho. Estaba demasiado mareada para evitarlo.

- ¡La llevare a que tome aire antes de que ustedes la embriaguen mas! -

- Idiota.- Si buen Julie no había dicho aquello en voz alta esta palabra estuvo sonando en mi cabeza. Solo recuerdo como alguien me jalaba del brazo mientras atravesaba miles de cuerpos a la vez. En una de tantas veces que sentía que me caería ahí mismo, note a unos chicos muy felices aspirando algún polvo sobre el vientre de alguna chica. Vaya, sin duda tendrían mucho que limpiar mañana. En un abrir y cerrar de ojos sentí un viento frio en mi frente. Al fin. Sin pensarlo mas me deje caer en lo que parecía ser pasto. Respire profundamente.

- ¿Estas mejor? - era la voz sonora de Key.

- Si, algo así -

- Vaya solo a ti se te ocurre intentar seguirles el paso a esas - Me quería sentir mejor y una conversación no encajaba con aquello. Seguí respirando algo aceleradamente. Cuando las ganas de voltear el estomago me llegaron. Y tuve unos espasmos incontenibles. - Creo que seria mejor que lo dejaras salir -

- no estoy... mejor - me senté y note que estábamos afuera de la casa, supongo que era el patio trasero. Solo veía las fluorescentes luces. - gracias por sacarme de ahí -

- No te preocupes, es mí deber sacar a jovencitas inocentes de las garras de esas dos -

- No parece un buen trabajo -

- Tiene sus recompensas, como mirar esos hermosos ojos - un momento, lo decía en broma cierto. Le sonreí tímidamente. Pero una voz femenina nos saco un poco del momento.

- Divertida fiesta no creen - Angelic nos miraba algo sorprendida y con su típica pose de sus manos en sus caderas.

- Solo salimos a tomar aire - Sabia que eso era verdad. Pero no podía sentirme cómoda con aquello, tenía un tinte de fraude.

- Eso veo, pero vamos entremos, pescaran un resfriado aquí afuera - era verdad tenia la piel completamente erizada.

- Ya vamos -

- Bien, los veo luego - Mire a Key, sabia que teníamos que entrar si no ella volvería a salir.

- Vamos - Al ponernos de pie, note que con su camisa azul sus ojos brillaban de la forma mas bella que había visto. Aun me sentía un poco mal, pero eso ya no me incomodaba tanto. Al abrir la puerta el olor a cigarrillo me inundo la nariz. Mire hacia todos lados, no se bien porque, tal vez inercia o lo que fuera. Pero algo me sobresalto. Bill estaba con una chica.

.

- ¡Eso! - Podía escuchar como las chicas clamaban "¡Bebe, Bebe!", de pronto todo a mi alrededor se concentraba en unos chicos que competían por ver quien bebía mas, ya había muchas botellas en el suelo, y no solo de ellos. Esta era mi tercera. Pero permanecía un poco alejado de todo aquel bullicio. En una esquina, pero con la mejor vista, me encontraba con las chicas, yo estaba de pie junto a Jen, Julie estaba sentada y Angelic también. Aunque esta ultima a veces se ponía de pie para ofrecerles mas cerveza a los ahí reunidos. En ese caso, parecía una zorra con todas las palabras. Algunos la tocaban y ella solo hacia un mohín infantil, y después se les colgaba del cuello y se perdían por algunos segundos, para que después regresara con el pelo revuelto y el vestido algo mal acomodado, a lo que Jen y Julie acudían a ayudarlo. Yo solo las miraba, un tanto divertida, de que eso no importara ahí adentro, no sabia si estaba del lado adecuado de la línea.

- Angelic tráenos más cerveza - Dijo un chico.

- Estoy cansada vaya alguna de ustedes - Decía esto mientras se relamía los labios mirando a un chico de grandes y musculosos brazos. - Diana ve- Creo que todos miraron mi cara. O tal vez todos se preguntaron quien demonios era esa chica. No quería notarme más así que.

- Bien - sabia donde estaba la cocina, había ido hacia unos... ¿minutos?, así que no me perdería.

Llegue a la cocina y tome algunas que se encontraban en la mesa. Pero vaya quien se encontraba recargado en la puerta. Preferí no mirarlo, no se lo merecía. El y Tom no solo se parecían en el aspecto, si no en todo lo demás. Pero Tom me agradaba. Pase de el y me dirigía de nuevo a aquel salón.

- Hey te acompaño - el había acompasado mi caminata.

- Claro, vete al carajo -

- Que ruda, ¿acaso has bebido? -

- A ti que te importa. -

- Bebiste -

- Si, si bebí, porque no vas a cogerte a aquella rubia con la que tan bien te la estabas pasando - Me detuve al decir eso y ambos quedamos cara a cara.

- Ahhh ya entiendo - Desvié la mirada. Acaso el alcohol me evitaba ver que parecía una niña celosa. - Pero no te pongas así - El intento tomarme de la barbilla y yo la desvié. - No seas celosa - No me contuve mas, el alcohol había borrado cualquier señal de pudor en mi. Le di una bofetada.

- Cállate, yo jamás celaría a alguien como tu, ¿te has visto en un espejo? - Antes de que pudiera decir mas, sentí como un brazo rodeaba mi cintura. Key

- Nena, este idiota te esta molestando - el lo empujo hacia atrás con su mano. Pero Bill parecía no reaccionar. Aun tocaba su mejilla.

- Bueno seria difícil describir que parte del es la que me molesta más, su cabello o su ropa entallada. - Key estallo en carcajadas, mientras Bill solo me miraba con una mirada retadora. Yo alce mas mi barbilla, el no me intimidaría mas. - Aunque te digo, ahora si que me has dejado bastante confundida, yo diría que seria... tu petulante y poco agraciada personalidad - Key seguía riendo como un loco mientras me juntaba mas a su pecho y yo me llevaba una cerveza a los labios.

- Vaya, veo que realmente estas de el lado correcto, temía que te hubieras equivocado de madriguera - Dijo Bill con su tono frio y prepotente. Pero yo sabia que lo había lastimado. Lo sabía.

- ¡Hey marica no le hables así!, ¿pero quien te has creído? - Key avanzaba hacia Bill y el no retrocedía, es mas ni siquiera lo miraba. Me miraba a mí.

- ¿Vaya los esteroides ya te dejaron conjugar mas de dos silabas? -

- Eres un hijo de puta -

- No realmente no creo que seamos hermanos Key - ¿Acaso quería que lo mataran?

- ¡Tu jodido marica! - Key estaba apunto de abalanzarse sobre Bill pero lo detuve lo suficiente. Mientras Bill solo sonreía.

- Key, no, no gastes tu tiempo - Lo hacia para atrás. Para que nos fuéramos de ahí. No había notado cuantos se habían aglomerado entorno a nosotros.

- ¡Eres un jodido marica! -

- Key basta, vámonos -

- No cabe duda te juzgue mal Diana, estas del lado correcto - Bill aun me miraba.

.

- ¿y que piensas de los cubos de hielo? -

- jajajajajajaj son... bastante... ¡hip!... Bonitos - estaba en un sillón sentada sobre Key hablando estupideces propias de los borrachos.

- Si, jejejjeje, son tan... tan... -

- ¡Cuadrados! -

- ¡Exacto... Hip! - Ambos nos llevamos otra cerveza a la boca. Pero vacía.

- ¿que ya no ahí? -

- ¡Que fraude! - me escondí en la nuca de Key.

- Iré por mas - Anuncie.

- Te estaré esperando - Me quite de encima de él. Y fui caminando hacia la cocina. - Cuadrados, ¡ja! - prácticamente ebria. Chocaba con cualquiera prácticamente. Y tan solo me disculpaba tontamente y riéndome como una maldita loca. Hasta que al atravesar un pasillo alguien me había tomado de la muñeca.

- ¿Diana? -

- Si, si y tu... ¿quien eres? -

- soy Milly, Joder que te han echo -

- ¿Quienes? -

- Tengo que sacarte de aquí -

- No oye, quiero mas cerveza, espera - Ella me condujo por un corredor.

- Te daré más cerveza si vienes conmigo -

- ¿Enserio?, ¡Yupi!, ¡Yupi! - tan solo notaba las paredes, hasta que llegamos a una puerta que ella abrió. - ¿vaya como hiciste eso?, eres bruja o espera... maga, si... jajajajajajaja -

- Estas muy ebria -

- Claro que no, solo, solo... mira mis dedos... jajajaja - Ella se sentó sigilosamente en la cama que había ahí.

- Ven Diana, tienes que calmarte -

- Nop. Quiero mas cerveza, es mas... quiero una piscina de cerveza -

- ¿Enserio eso quieres? -

- Si, una muuuuy grande.- me tope con un espejo y me observe. Las ondas se habían esfumado. De pronto Milly se encontraba detrás de mí.

- ¿Te habían dicho que eres hermosa Diana? -

- Si, pero hace muuuucho -

- Pues eres hermosa -

- No, no es cierto -

- Si, lo eres - Ella se acerco a mí. Veía un poco borroso. Reaccione hasta que sentí la pared detrás de mí. Ella rosaba mis labios con sus dedos.

- Hum... Milly, yo no soy... -

- Shhhh... - y acto seguido ella me había juntado a su cuerpo. Yo forceje con mis brazos pero esto no funcionaba. Estaba demasiado débil. Me tomo por la cintura y me despego de la pared. Quería ahora llevarme a la cama. Pero algo paso. Una luz se encendió y solo pude escuchar una voz masculina.

- ES suficiente Milly -

- Oh vamos déjame, tan solo darle un beso -

- Dije, es suficiente - Creí perder el conocimiento, solo sentí a unos delgados brazos cubrirme.