Capitulo 11

¿Abe Mazur serás su abogado nuevamente?—le pregunto el juez a mi padre.

Que desperdicio de tiempo—murmuro el juez.

¡Oye!—exclame poniéndome de pie—Yo no la mate.

Rose, siéntate—me susurro Abe, pero a pesar de que hablo en voz baja esta estaba llena de poder.

Me senté con mucha rabia, ya que me estaban tratando como una criminal.

Rosemarie, esa actitud no causa muy buena impresión—dijo el juez con una sonrisa de suficiencia.

Me entraron ganas de patearle el trasero a este idiota. Sabía que lo que él quería era que saliera mi lado malo pero no le iba a dar el gusto.

¿Podemos empezar el juicio? No vinimos aquí a que te burles de Rose—dijo una voz desde el público y pude ver que quien había hablado era Lissa.

Sonreí internamente al ver lo valiente y lo buena amiga que era Lissa. Note a muchos asentían de acuerdo a lo que Lissa había dicho.

¿Rosemarie Hathaway, adonde estuviste la noche en la que murió la reina Tatiana?—pregunto seriamente.

En mi habitación—respondí sin titubear.

¿Quién puede asegurar eso?—volvió a preguntar.

Yo—oí exclamar a Adrian—Yo estuve con ella toda la noche.

No pude evitar sonrojarme, y menos aun cuando mi mirada se cruzo con la de Dimitri.

Lord Ivashkov, no es de mi incumbencia preguntar qué estaba haciendo allí, pero si quisiera saber ¿desde qué horas estaba ahí?—este juez era todo un idiota. Eso él ya lo sabía, pero lo hacía para fastidiarme la existencia.

No lo recuerdo exactamente—dijo un poco sonrojado.

¿Y antes de que Lord Ivashkov llegara a su habitación donde estuvo?—volvió a dirigirse a mí.

Mira, ese día fui a misa y estuve con Dimitri, después de eso me fui a mi habitación a…- deje de hablar, ya que después de la misa salí casi corriendo de allí para que Dimitri no me viera llorando por lo que me había dicho. (El amor se desvanece, el mío lo hizo).

¿A?—insistió.

Me fui a encerrar a mi habitación porque había tenido un mal día, y después llego Adrian y nos quedamos juntos el resto de la noche—finalice.

¿Mal día eh? ¿Tan malo como para desquitarte con la reina?—tenía una sonrisa idiota en su rostro y yo quería quitársela.

No, no tan malo—respondí.

Rose no asesino a la reina—hablo Abe por primera vez.

¿Quién asegura eso?—se puso serio nuevamente.

Yo… La reina sabia que algo malo sucedería, así que ella le dejo una carta a Rose con algunas instrucciones—comenzó—así que ¿Por qué la reina le dejaría algo a Rose si ella "la mato"?

¿Una carta? ¿Qué contiene esa carta?—la curiosidad iba creciendo dentro de él.

Abe se acerco a él y le paso el pequeño papel doblado susurrándole unas palabras que no alcance a escuchar pero supuse que le pedía discreción.

Los ojos del juez se abrieron como platos al leer el notición que revelaba la carta. ¿Acaso esto podría cambiar las cosas?

Además, estoy seguro de que quien mato a la reina fue Víctor Dashkov—aseguro Abe.

Se escucharon murmullos en la audiencia, ya que la idea de Víctor suelto todavía aterraba a muchos. En cambio yo solo cruce miradas de complicidad con Lissa, Christian, Eddie, Adrian y Dimitri.

¿Por… porque esta tan seguro?—titubeo el juez un poco pálido.

Porque el siempre quiso gobernar y ahora que esta suelto nada puede detenerlo—Abe estaba completamente seguro de sus argumentos y me pregunte que había descubierto para deducir eso.

Bueno, parece que tendremos que discutirlo en una próxima sesión, mientras tanto Rose seguirá encerrada—decidió el juez. Demonios, era él quien no me quería dejar libre.

¿Por qué no simplemente la mantiene bajo vigilancia? Así como habían hecho con el guardián Belikov—estaba comenzando a amar a mi padre. Su idea era estupenda.

Porque el caso del Guardián Belikov era diferente—me lanzo una mirada llena de maldad.

No es verdad, ella es acusada de un asesinato que no cometió en cambio yo si fui un Strigoi y asesine a inocentes—argumento Dimitri en mi defensa.

Muchos estuvieron de acuerdo nuevamente. Aunque pude ver los celos creciendo en Adrián nuevamente.

El juez dudo por unos minutos y la tensión crecía dentro de mí, finalmente dijo—está bien, estará bajo una vigilancia las 24/7, no podrá hacer guardia, y sobre todo no puede quedarse a solas con nadie, ni salir fuera de la corte.

Sonreí llena de alivio, ya que no tendría que volver a la celda. Pero a la vez me sentía muy nerviosa ya que no estaba segura que sucedería después de esto. Ya que esto manchaba mi expediente de por vida y no creía que me dieran la guardia de Lissa.

Me maldije por eso. Ahora solo tocaba esperar.