Naruto no me pertenece, sino al gran Masashi Kishimoto. Esta historia la hice como un fin de expresarme.

(O como sea que se diga XD)

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-¿Qué pasó?

-Será…será mejor que lo vea por usted misma –contestó Sakura antes de saltar a un techo cercano para llegar lo antes posible al hospital.

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Cuando Tsunade llegó al hospital acompañada de Sakura; no vio nada fuera de lo normal: enfermeras llevando papeles, las recepcionistas atendiendo a los visitantes… ¿Para qué la urgencia?

-¡Tsunade-sama no se detenga! –gritó Sakura a unos cuantos metros de ella.

-¿Cuál es la urgencia?

-¡Arriba se lo explicaré!

Tsunade optó por seguir a Sakura a donde quiera que se dirigiera. Así que no tardó mucho en darle alcance y correr junto con ella hasta una de las habitaciones del hospital.

-Basta de tonterías. ¿Qué pasa? –exigió Tsunade.

Sakura suspiró.

-Tsunade-sama, ¿hace cuanto vio a Shizune por última vez? –preguntó la peli-rosa seriamente.

-¿Qué tiene eso que ver? –preguntó Tsunade escéptica.

-Por favor Tsunade-sama, conteste –rogó Sakura.

-Hace una hora como máximo –soltó Tsunade.

-¡¿Una hora?! –Gritó Sakura-. ¡Imposible! ¡Shizune-san ha estado aquí hace tres horas!

-¡¿Qué?!

-¿Dónde la vio?

-En el bosque.

Sakura suspiró.

-Sin contar "hace una hora" ¿Cuando la vio por última vez?

-Hace…dos horas, en el despacho. ¿Por qué la pregunta? –inquirió Tsunade cruzándose de brazos.

-La encontraron inconsciente en el bosque hace tres horas.

-¡¿Inconsciente?! ¡¿Dónde está?!

-¡Tranquilícese Hokage! ¡Ella esta aquí!

-¡¿En qué habitación?!

-Sigue inconsciente, de nada le servirá verla.

Tsunade respiró profundamente y ordenó sus pensamientos para no irse contra la peli-rosa que le negaba más información.

-Entonces dime qué fue lo que pasó –ordenó Tsunade.

-No conozco los detalles; solo sé que le han dado una fuerte dosis de calmantes, suficientes como para dejarla en un estado cata-tónico.

-¡¿Qué?!

-¡Tranquilícese! ¡Ya la hemos estabilizado! –Exclamó Sakura- Tan solo…es necesario esperar hasta que despierte.

-¿Y cuando será eso?

-No lo sabemos con certeza. Podrían ser horas, días…incluso semanas. Fue una dosis exageradamente fuerte.

-¿Pero en qué momento se la dieron?

-Creemos que fue por alguna clase de bebida o comida.

-Por Kami-sama… -musitó Tsunade desesperada.

-Tranquilícese Tsunade-sama…

-¿Quién la encontró?

-¿Eh?

-¿Quién-la-en-con-tró? –repitió Tsunade severamente.

-Hinata Hyuuga.

-¡¿Hinata?! –Tsunade ahora sí explotó, ¡¿qué tanto hacía esa niña como para meterse en tantos problemas e involucrarse en todo?! -¿Dónde está?

-Eh…en la…sala de espera –soltó Sakura, temiendo un poco por el bienestar de su amiga.

Tsunade se fue de ahí hecha una furia; y al llegar a la sala de espera, vio sentada a Hinata en una de las esquinas y pensando profundamente; pero toda su concentración se fue al diablo cuando vio frente a ella la imponente figura de la Hokage viéndola de una forma atemorizadora. Pero más fue su sorpresa al sentir como la jalaba del brazo y la obligaba a seguirla.

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Tsunade caminó por la aldea hasta su despacho con Hinata siguiéndola obligatoriamente. Mucha gente se quedaba atónita frente a esta imagen, pues parecía que la Hokage estaba a punto de darle un fuerte regaño a la Hyuuga.

Al llegar a su despacho, Tsunade entró, soltó a Hinata y le ordenó que cerrara la puerta y después tomara asiento.

Hinata obedeció cada uno de los mandatos de Tsunade, y al terminar no hizo más que bajar su mirada.

-Muy bien Hyuuga, tú sabes que tengo muchas preguntas que solo tú puedes responder ¿no es cierto?

Hinata asintió con la cabeza.

-Entonces, antes de desviarnos del tema, quiero que me digas todo lo que hiciste después de que Sakura te dio de alta.

Un profundo silencio se estableció en el despacho por varios minutos. Tsunade estaba dispuesta a presionar a la Hyuuga para que confesara sus acciones; pero un suspiro por parte de ella le afirmó que le contestaría.

-Yo… -Hinata bajó más su cabeza- Sakura m-me dijo que…ya estaba mejor pero que, que tuviera mucho cuidado. Q-que intentara alejarme d-de donde había m-mucha presión.

El silencio volvió.

-¿Y después?

-E-estaba, m-muy agotada así que, f-fui por unos instantes a la Mansión. P-pero, al caminar por los pasillos me s-sentí mal y…salí sin que n-nadie me viera.

-¿Luego…?

-Caminé hasta el bosque y… recordé que la cascada no estaba muy lejos d-de ahí. Comencé a c-caminar y entré a l-la cueva que está detrás de la caída de a-agua de la cascada. Ahí me s-senté y toqué p-por accidente un bulto. Y cuando me volví para verlo…era Shizune-san atada e inconsciente…la llamé varias veces p-pero no me respondió. Pensé que moriría si estaba mas tiempo ahí, así que…la cargué y la t-traje al hospital…

-Bien, bien… realmente no sé qué hacia Shizune en la cueva de esa cascada pero…ahora que está bien, solo me falta esperar a que despierte y me dirá lo que necesito.

-…

-Hinata; retomando el tema pasado. ¿De dónde conocías a Enoue?

Hinata abrió sus ojos completamente, subió su rostro y alejó su silla de la Hokage.

-Y-yo no…

El sonido de alguien tocando a la puerta provocó que Hinata viera ansiosa la puerta; esperando que el que entrara la salvara de tener esa charla.

-¿Hokage-sama?

-Hmpf. Adelante –exclamó Tsunade.

Un ninja ANBU entró a la estancia y saludó a las dos presentes.

-¿Me permitiría un momento a solas?

-Claro… -Tsunade suspiró- Hinata, espérame fuera, todavía no termino contigo.

-Si, Tsunade-sama… -Hinata salió resignada de la habitación, cerró la puerta y tomó asiento en una de las sillas dispuestas en el corredor; exactamente frente a la puerta, a la espera de su hora de juicio.

"Hinata… ¡Hinata mírame! ¡No le dirás a nadie de esto!"

"¡P-pero…!"

"¡No Hinata! ¡Confía en mi!"

-L-lo siento p-pero…tarde o temprano tendré que…decirlo –confesó Hinata al aire.

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-¿Qué pasa?

-Estoy aquí para recibir órdenes sobre el asesinato de Enoue Toshikazu.

-Eso… -Tsunade había estado sumamente ocupada resolviendo todo ese misterio, y no se había detenido a pensar sobre eso-. Todavía no tengo ninguna orden concreta así que, lo mejor será que usted y sus hombres estén siempre afuera de la torre, para que así, cuando tenga la orden, pueda ser asumida de inmediato. ¿Le parece?

-Como usted ordene Hokage-sama.

Después de esa frase, el ANBU se quedó parado ahí, viendo a Tsunade a través de su fría e inexpresiva máscara.

-¿Necesita algo?

-Verá… -comenzó el ninja- se completó la autopsia del cadáver de Enoue Toshikazu.

-¿Y? ¿Reveló alguna novedad? –preguntó Tsunade desinteresada.

-Ninguna en absoluto.

-¿Entonces?

-Pues…es necesario saber qué debemos hacer con el cuerpo ahora que…ya no es…útil. Por así decirlo.

-No seas tan duro. La pobre fue una buena mujer –argumentó Tsunade.

-Mis disculpas –exclamó sin emoción el ANBU-. Pero, ¿la víctima tiene algún familiar que le pueda dar sepultura?

Tsunade dio un largo y profundo suspiro.

-Me temo que no –concluyó.

-…

-…

-¿Y usted no puede hacerse cargo del sepulcro?

-No. Va contra las tradiciones de mi familia hacer eso –contestó la Gondaime.

-…

-Entonces ¿qué hacen en casos así? –preguntó Tsunade.

El ninja sacó de su vestimenta una hoja de papel.

-¿…Y esto? –exclamó Tsunade confundida al ver una hoja frente a ella con el requerimiento de una firma hasta el último.

-En casos como estos –comenzó el ANBU-, se dona el esqueleto a alguna academia médica, los órganos que todavía sirvan se dan al hospital, la sangre…pues, a estas alturas ya no es viable; así que quedará anulado en el documento. Y lo que respecta a la piel…

-¡NO…!

Tsunade y el ninja se congelaron al escuchar aquel grito tan potente y lleno de fuerza. Alguien no estaba de acuerdo con aquellos planes tan macabros que tenían preparados para el cuerpo de Enoue.

Ambas personas en la estancia fueron volviéndose lentamente para darle encuentro a quien fuera que se había atrevido a gritar así; pero sobretodo, a entrar e interrumpir de aquella manera.

Tsunade fue la primera en romper el silencio con una simple pregunta.

-¿…Hinata?