Hola a todos! Gracias a todos por su gran apoyo, no saben lo que significa para mí. Y debo decir que este es el penúltimo episodio. Espero les guste y estamos ansiosos por la segunda temporada! Y para mí significa nuevo material que escribir (insertar emoticon de gafas con sonrisa) y bueno ya sin dejarlos esperar más tiempo… COMENZAMOS!
…
Capítulo 11.
Verdades a medias.
Marinette era conocida como una chica con la peor de las suertes, patosa y una soñadora empedernida que podía desconectarse del mundo entero si quisiera, pero era dulce y gentil con todo mundo, bueno, menos con Chloe. Pero eso no quitaba su mala suerte, inclusive en un descuido podría provocar que una simple naranja volcara su desayuno completo. Y ahora su mala suerte le hizo pasar el peor momento de todos, estaba en el baile y su vestido terminó desgarrado por la parte de atrás por culpa de un clavo mal puesto en uno de los arreglos y para colmo en su intento de cubrirse dejo caer por error la fría ponchera sobre ella al caerse, fue tan humillante cuando Chloe lo gritó a los cuatro vientos y un montón de risas se hicieron presentes. Quería encontrar un agujero y no salir jamás. Había apagado su teléfono y ahora estaba en la azotea de su casa, sentada sobre una de las sillas de jardín del lugar y abrazando sus rodillas, tenía rastros de lágrimas en sus ojos y que aún faltaban de derramar. De repente una taza color blanco con grabados de flores rosas se posa frente a ella, al alzar la vista ve a Bridgette mirándola con una dulce sonrisa.
-Te hice chocolate.
-No creo estar de humor para chocolate Brid...
-Todo mundo está de humor de chocolate, vamos, tiene malvaviscos...- Marinette sonrió ante su tono cantarín y tomó la taza dando unos sorbos al cremoso chocolate.
-Gracias.- Bridgette se sentó en la otra silla.
-No hay de qué. Sabes que siempre estaré para ti Mari.- Marinette tomó un poco más de chocolate y suspiró.
-Soy un desastre...
-Hey, no digas eso.
-Todo salió mal hoy Bridgette e hice el ridículo frente a Adrien, frente a todo el mundo en el baile de bienvenida. Fue horrible.- Bridgette sabía exactamente quién era Adrien, era el hermano menor de Félix y al parecer después de que le prestase su paraguas y se disculpara por algo relacionado a una goma de mascar, se enamoró de él. Bridgette sabía lo que era sufrir por un amor. Suspiró a lo bajo cuando siente como la pequeña Tikki se restregó en su pierna. Eso le dio una idea.
-Entonces supongo que no estas de humor para recibir mi regalo de bienvenida.- Marinette le observó curiosa.
-¿Qué regalo?
-Cierra los ojos~.- canturreó y Marinette así lo hizo, no estaba de humor pero igual lo hizo, de repente sintió como tocaba sus orejas, ¿acaso le había regalado unos pendientes?- Ábrelos.- y al hacerlo Marinette vio con grandes ojos a Bridgette y al dejar el chocolate sobre la mesita se llevó ambas manos a sus orejas.
-B-Brid, ¿acaso tú...? Pero son tus pendientes.- dijo sabiendo lo importante que eran para ella al ser un regalo del padre de Bridgette.
-Ahora te los doy a ti.
-No puedo aceptarlos.
-Puedes y lo harás, son una reliquia familiar que ha pasado por la familia Cheng por generaciones. ¿Recuerdas la historia de esos pendientes?
-Sí. Que hace muchos años nuestra bisabuela iba a ser casada contra su voluntad. Y una noche escapó.
-Pero en el camino se perdió siendo atrapada por una gran tormenta y se refugió en un viejo árbol hueco donde en poco se le unió un gato negro. Dijo que era un gato negro de grandes ojos verdes. Le dio al gatito parte de su comida y mientras lo hacía vio una mariquita aparecer entre el pelaje de su cabeza. Después de comer el gato jugaba con la mariquita que volaba sobre el gato que en ningún momento lanzaba algún zarpazo peligroso para lastimar al insecto, eso le recordó que las historias decían que los gatos negros atraían la mala suerte, pero las mariquitas la buena, por lo que veía como ambas criaturas convivían y parecían jugar. Enternecida por aquella extraña unión la bisabuela con su bufanda le hizo una cama al gatito antes de dormir vencida por el cansancio. Al despertar encontró que ni el gato ni la mariquita estaban, la lluvia había cesado y al recoger u bufanda vio sorprendida estos pendientes. Y después de días, al llegar a un pueblo lejano ayudó a una mujer anciana que de inmediato le ofreció trabajo.
-La mujer anciana era alguien importante.
-Y la bisabuela fue a su casa y trabajó como cocinera donde conoció al hijo de la mujer que estaba encantado con su sazón. ¿Sabes quién era él?
-El bisabuelo.
-Exacto. Y un día cuando veía los pendientes notó que al ponerlos a contra luz eran de color rojizo con cinco manchas negras. Idénticas a las de la mariquita. Desde ese día supo que la buena suerte estaba con ella y también describía al bisabuelo como un gato cuya suerte también cambio por ella.
-¿Por qué un gato?
-Supongo que tenía ciertas características de gato, como el tío Tom cuando tía Sabine le rasca la cabeza.- Marinette se ríe.- Como sea, te paso ahora estos pendientes a ti. Los necesitas más que yo ahora.
-¿Pero qué hay de ti?
-Yo ya encontré a mi chaton aunque él no lo sabe.- le guiñó el ojo.- Y cada vez que necesite suerte solo ¡tendré que abrazarte!- Bridgette abrazó a Marinette comenzando a hacerle cosquillas, la menor no paraba de reír.
-¡Brid! ¡Para!- se separó como pudo.
-Solo recuerda creer en ti misma y también encontraras a tu gato.
-Creía que lo gatos negros tenían mala suerte.
-Exacto, y las mariquitas la buena suerte. Pero juntos hacen el equilibrio perfecto. Como el ying y yang.- Marinette tras escuchar eso le abraza.
-Gracias por todo Brid.
-Solo prométeme que creerás en ti, Mari. Siempre.
El cambio fue notorio, claro que tartamudeaba con Adrien sin poder decir una oración coherente pero sentía más confianza en sí misma. Pero al terminar el curso, antes de que Bridgette entrara a la universidad ocurrió el fatal accidente. En el funeral estaba destrozada, se había cansado de llorar y ahora sus familiares discutían con quien debía irse Marinette, y en algún momento un comentario mal intencionado provocó una discusión que la hizo salir hacia su azotea seguida de Tikki. Se apoyó en el barandal y sintió como Tikki se restregaba en su pierna intentando consolar a su ama. Marinette la ignoró. Estaba atardeciendo en Paris. Escuchó los gritos abajo. Le dolía tanto saber que no volvería a ver a sus padres ni a Bridgette, que no volvería a oler el pan recién hecho por la mañana, y que las risas y los momentos juntos ahora serían tristes recuerdos. De repente otro maullido la saca de sus pensamientos dándose cuenta que había comenzado a llorar de nuevo. Al voltear vio sobre el barandal al pequeño Plagg.
-¿Plagg?- se fijó abajo y logró distinguir una cabellera rubia en la entrada de la panadería. Bajó y miró a Adrien que al verla parecía no saber qué hacer.
-Hola.
-¿Qué haces aquí Adrien?
-Lo siento. Solo quise verte.
-Oh...
-No pienso hacerte preguntas de saber si estás bien o algo así. Perdí a mi madre hace años y sé cómo te sientes.
-Pero tienes a tu padre y a Félix...
-Tampoco estas sola Marinette.
-¿A no? Mis familiares están discutiendo con quien debo irme a vivir como si fuese una molestia. Dejare Paris Adrien, nadie vive aquí, ni lo que queda de la familia de papá.
-Mari...
-¡Me hubiese gustado morirme también! Estar en la entrega de ese pedido, y no seguir con esto...
-¡Marinette!- rugió Adrien furioso por sus palabras, ella le miró con grandes ojos, nunca le había escuchado gritar y al ver sus ojos Adrien la abrazó.
-Nunca digas eso. Piensa un poco, ¿crees que ellos estarían felices por lo que dices? No seas egoísta. Piensa también en nosotros Marinette, en mí...- acarició su cabello.- No me imagino un día sin ti, Marinette.- la joven azabache se dedicó a llorar en su hombro, así estuvieron largo rato hasta que Adrien se quejó y al ver abajo Plagg le clavaba las garras al querer treparse a él.- ¡Plagg!- Marinette tomó al gatito y este acurrucado en sus manos estiró sus patitas hacia arriba como deseando tomar algo.
-¿Que pasa Plagg?
-Creo que quiere tus pendientes.
-¿Mis pendientes?- se quitó uno y se maravilló de ver que a contraluz el oscuro pendiente cambiaba a color rojo con cinco manchas negras, recordando la historia vio a Plagg y sonrió abrazando al gatito.- Gracias...
-¿Marinette?
-Gracias por todo, ahora puedo estar más tranquila.
-¿Estas segura?
-Totalmente.
-Marinette, si necesitas ayuda yo puedo...
-Adrien. Estaré bien. Te mantendré informado si pasa algo.- Adrien asintió de mala gana y tomó a Plagg.
-Al menos enciende tu teléfono.
-Lo hare. Y de nuevo gracias, sabes... si no es mucho abuso, ¿podrías ayudarme con algo?- Adrien asintió. Ambos entraron a la panadería. Marinette tomó aire y entró a la sala donde seguían discutiendo.- ¡Silencio!- gritó la chica y todos se callaron.- He tomado mi decisión. Y es que no me iré con ninguno de ustedes.- Adrien traducía cada palabra al chino para que algunos del lado materno entendieran.- Puedo estar perfectamente sola. Pero no me van a obligar a dejar mi ciudad y a la gente que me quiere y le importo. Así que, intentemos llegar a un acuerdo.- en esas horas el respeto y admiración de Adrien hacia Marinette creció mucho más haciendo crecer un sentimiento en su pecho, se había acordado al final, gracias a la intervención de su tío abuelo materno, darle apoyo un económico a Marinette para que viviera de forma independiente. Algunos no estaban de acuerdo pero al final a regañadientes aceptaron mientras otros suspiraban de alivio al no tener que hacerse responsables. Marinette tuvo que aprender a vivir sola, le dolió que no pudiera quedarse en la panadería, pero la propiedad pasaría a su nombre para cuando fuese mayor de edad, vivió en un departamento pequeño recibiendo de forma mensual apoyo económico y de vez en cuando una que otra visita. Al cumplir la mayoría de edad no tuvo valor de habitar por el momento su viejo hogar cuando le entregaron el título, pero tampoco se atrevía a venderlo o rentarlo. Los recuerdos siempre la golpeaban al entrar allí. Al final la panadería quedó como un edificio cerrado y un tanto abandonado. Se independizó y siguió con su vida, nunca olvidando en cada paso a su familia y atesorando esos pendientes, fiel recuerdo de Bridgette.
Marinette acarició los pendientes una última vez antes de ver llegar por el ascensor a Adrien y a Félix.
-¡Marinette!- Adrien la abrazó. Marinette al estar cerca de la zona había llegado primero.
-Adrien no me han dicho nada, como no figuro como familiar...
-Pues a mí me va a decir algo.- dijo Félix furioso y avanzó hacia un pasillo donde fue una sorpresa ver a sus viejos amigos.
-¡TÚ!- gritó Claude señalando al rubio con mano temblorosa y se acercó con deseos de golpearlo de no ser porque Allan lo detuvo.- ¡¿Cómo puedes no decirnos que está viva?! ¡Maldito!
-¿Qué hacen aquí?- preguntó ignorando la ira de Claude y Sam, que guardaba su ira mejor que el castaño respondió.
-Vinimos a Paris por trabajo. Al final decidimos reunirnos.- Félix torció la boca, Allegra y Sam vivían en Viena y estaban casados. Allan se la vivía más en América donde tenía una novia que era periodista, Claude era el único que vivía en Paris pero también iba de vez en cuando de gira por el teatro alrededor de Europa. Félix invocó toda su paciencia.
-Tenía pensado decirles.
-¿Desde cuándo lo sabes?- preguntó Allegra y Félix escupió molesto la respuesta.
-Unos meses...- el rostro de Allegra se encendió por la ira pero Sam la atrapó antes de que cometiera una locura.
-¡Eres un imbécil! Debiste decirnos ¡somos sus amigos!
-¡Y yo el novio!- gritó molesto.- ¡Pero ella no lo recuerda porque tiene amnesia!- esas palabras hicieron un peso inmediato sobre todos.
-No es cierto...- Allan parecía en shock.- Viejo...- Claude parecía igual que Allan y Allegra se puso a llorar.
-¿Cómo puede ser?- preguntó Sam que como Félix tenía el mismo temple.
-Es una historia algo larga y del que por el momento no tenemos todas las piezas.
-¿Y lo sabe ella?
-No. Pero tenía pensado decírselo.- se hizo un profundo silencio entre todos y de repente Claude le da un golpe a Félix tomándolo desprevenido.
-¡Félix!- Adrien ayudó a su hermano.
-Debiste habernos dicho idiota.
-Tal vez, pero no me arrepiento porque ahora ella está aquí por su culpa.- y sin nadie esperárselo Félix le responde el golpe. Justo en ese momento un médico los separa.
-¡Ya está bien!- dijo el doctor Fu.- Están en un hospital. No debes pelear aquí, piensen en los otros pacientes.- ambos no dijeron nada.- Voy a revisar a la paciente. Y nadie entrará hasta que le diga.- nadie pudo refutar aquello. El doctor avanzó hacia la puerta, al entrar y cerrar vio a la paciente recostada, con la mirada al techo y las manos hechas puños mientras se negaba a soltar algún gemido o grito de ira mientras gruesas lagrimas caían por los lados. Se sentía tan traicionada.
Todos esperaron fuera, Félix sentía el corazón en un puño hasta que el doctor salió del cuarto yendo hacia él.
-Ha despertado y pidió verle solo a usted.- Félix abrió un poco más los ojos, miró a los presentes y Marinette asintió para que entrase.
-Muy bien.- dijo notando la seriedad del doctor y como no se movió del lugar. Al entrar la encontró sentada en la cama, mirando con el ceño fruncido la vía de su brazo. Al acercarse más ella alzó la vista mostrando una mirada llena de rabia y dolor.
-¿Lo supiste todo el tiempo?- preguntó enseguida y Félix asintió.- O sea que sabias quien era yo y no me lo dijiste.- se notaba que trataba contener la rabia en su voz.
-Iba a hacerlo.
-¿Cuando? ¿Cuándo me vieras la cara de estúpida de nuevo? ¿O después de tu boda?- Félix frunció el ceño.
-Las cosas no son como tú crees.
-¿Ah no? Me han mentido, ¡todos ustedes me han mentido! ¡Sabían quien era yo y no me dijeron nada! Y tú...- le señaló con una mano temblorosa apretando los dientes.- Después de todo lo que me hiciste...
-¿De lo que te hice?- preguntó confundido.
-Los recuerdo Félix, tus rechazos, tu rostro al verme como si fuera una pequeña plaga en tu vida. Dime, ¿todo esto fue para redimirte no es verdad? ¡Una maldita forma para borrar todos esos insultos!
-No, Bridgette, no es así. Déjame explicarte...- intentó acercarse pero esta se puso de inmediato a la defensiva.
-Fuera.- le dijo casi en un gruñido y al ver que no se movía enfureció más.
-¡Largo! ¡No quiero verte! ¡Nada de lo que digas va a arreglar esto!
-Bridgette por favor...
-¡Largo!- gritó desesperada con lágrimas en los ojos y se tomó la cabeza ante un fuerte dolor.- ¡Ah! ¡Aaaaaah!
-¡Doctor!- gritó Félix pero el doctor ya estaba entrando con una enfermera.
-Le suplico que por favor salga, si se sigue alterando podría provocarle un cuadro de estrés.- Félix miró a Bridgette dolerse la cabeza y llorar, fue empujado fuera por el médico y salió sin apartar la vista de ella hasta que se cerró la puerta. Todos le miraron formando un silencio casi absoluto interrumpido solo por el personal o pacientes del hospital. Félix apretó los puños se dio media vuelta para caminar a grandes pasos fuera de allí, Adrien ve a Marinette que con la mirada le insta a que lo siga, le da un beso rápido a su novia y va tras Félix que tenía una mirada endurecida y la quijada tensa.
-Félix, ¿a dónde vas?
-A por ese doctor, a que nos diga la verdad de una vez por todas.- Adrien asintió mientras hacia una llamada a Natalie para reservar un jet privado, Félix no dijo ni una sola palabra en el trayecto.
-¡Esto es inaudito! ¡Una barbaridad!- gritó el alcalde tras de Chloe que bajaba con una maleta de ruedas por las escaleras del vestíbulo.- ¡Lo que estás haciendo es una soberana estupidez!
-No grites, molestaras a los clientes.- gruñó Chloe siguiendo bajando hasta donde le esperaba Nathaniel.
-Te lo advierto Chloe, cruza esa puerta y me olvidaré de que eres mi hija.- Chloe ya había bajado las escaleras y se detuvo para ver a su padre.
-¿Esa es tu última palabra?
-Sí.- dijo firme y Chloe apretó los labios aguantando las ganas de llorar.
-Entonces recordaré no enviarte invitación a mi boda.- le dio la espalda a su padre y Nathaniel tomó su maleta.
-¡Te vas a arrepentir Chloe! ¡Lo harás! ¡Me desilusiona tanto que no seas igual a tu hermana!- Nathaniel harto se giró para ver al alcalde.
-Antes de poner en un pedestal a su hija debería dejar de ser tan ciego e ignorante.
-¿Cómo te atreves a hablarme así pintor de quinta?
-Le hablo como se merece y si no pudo ver la maravillosa hija que es Chloe usted es quien de verdad da pena aquí.
-¡Largo! ¡Fuera de aquí o te echaré a patadas muerto de hambre!
-¡Pues ya nos íbamos!- gritó Chloe y jaló a Nathaniel fuera, al subir al auto de este, la abrazó notando las lágrimas contenidas en sus ojos.
-Todo estará bien Chloe. Te lo prometo, no dudes de eso mi musa.- Chloe se abrazó a Nathaniel, dolida y temerosa asintiendo a sus palabras, mientras Nathaniel estuviese con ella todo estaría bien.
Claudia entró en el hospital con una mascada que cubría su cabello y unas enormes gafas de sol. Casi se había topado con algunos de sus antiguos compañeros de instituto, y maldijo a lo bajo al verlos allí en recepción dirigirse hacia la cafetería. Por lo que tomó las escaleras al tercer piso para evitar encuentros indeseados. Al llegar a un pasillo se giró al ver pasar a Claude con la novia de su Félix.
-Tranquila Mari, vamos a la cafetería a tomar algo. No es bueno que te alteres.
-Sí, tienes razón...- respondió decaída y Claudia escondió una expresión de asco al verla. Cuando tomaron el elevador chasqueó los dientes.
-Así que la estúpida hermana esta aquí. Una lástima que no pude deshacerme de ella también.- caminó hacia la habitación correspondiente y entró cerrando tras de sí. Parecía que dormía, vio alrededor y notó una jeringa usada en el cesto de la basura, acarició la vía conectada a su brazo mientras se formaba una idea cuando escucha una voz.
-¿Qué haces aquí?- Claudia se paralizó unos segundos para después quitarse las gafas y ver a Bridgette que la estudiaba con la mirada.
-Me dijeron lo que pasó en la empresa y vine a verte. ¿O es que no quieres verme?- dijo quitándose las gafas.
-Depende...- la miró con desconfianza.- ¿Tú también me has ocultado cosas?
-¿Disculpa?
-¿Sabes quién soy? ¿Me conociste en el pasado?- preguntó con rabia, Claudia puso toda su fuerza de voluntad para evitar sonreír, ahora entendía lo que pasaba y casi tuvo el impulso de reírse en su cara.
-Te conozco desde hace unas semanas, no toda la vida.- dijo con fingido fastidio y la observó relajarse, se jactó de lo fácil que era engañarla.
-¿Lo dices en serio?
-Mira, sino quieres que esté aquí me puedo ir. Ya hablaremos cuando te den el alta.- se dio la media vuelta.
-¡Espera! No te vayas... es que siento que ya no puedo confiar en nadie.- Claudia se giró y se acercó a ella dejando un celular a lado suyo.
-No sé por lo que estás pasando, pero debe ser horrible que la gente te oculte cosas.
-Ni que lo digas...- respondió dolida.
-Mira, no puedo quedarme mucho tiempo, solo vine a ver si estabas bien. Así que toma esto y si pasa algo llámame.- dijo dándole un celular.
-¿Tu teléfono?
-Este es de emergencia. Tengo el mío bien pegado a mí. Si pasa algo llámame y estaré aquí en un suspiro.
-De acuerdo... gracias Claudia.
-No me las des, haría lo que sea para ayudarte.
-Oh, y... felicidades por la boda.- dijo intentando ocultar su dolor pero Claudia pudo escuchar una pizca de sufrimiento en ella que la hizo sentir gozosa.
-Gracias pero todavía no es oficial. Primero debo deshacerme de un estorbo.
-Oh... pues suerte.- dijo confundida y Claudia sonrió.
-Gracias. Nos vemos querida.- salió de allí volviendo a ponerse sus gafas con una sonrisa adornando su rostro. El ascensor abrió sus puertas y Claudia lo pasó de largo. Allegra salió y vio a una mujer bajar por las escaleras, la observó extrañada pero negó con la cabeza.
-Imposible...- dijo negando con la cabeza, era imposible que esa mujer fuera su ex-compañera Claudia Bourgeois, así que con esa idea espero a que llegaran los demás. Mientras dentro del cuarto Bridgette esconde el teléfono bajo la almohada y al cerrar sus ojos para descansar ve un lugar enorme, que al entrar estaba lleno de piezas de pan y postres, abre los ojos con un ligero dolor de cabeza.
Marinette caminó de vuelta al cuarto de Bridgette, sentía el corazón en un puño y no estaba segura de si debía entrar o no.
-Marinette.- al voltear ve a Nino que le sonríe.
-Nino, ¿dónde está Alya?
-Salió del país por una emergencia. Y me pidió que regresara para darte apoyo en lugar de Adrien.
-Oh, gracias Nino. En verdad necesito compañía.
-¿Has entrado?
-No. Brid está furiosa con todos, y el doctor nos dijo que lo mejor sería dejarla por el momento o podría alterarse.
-¿Y estas bien con eso? Es tu familia Marinette, tienes derecho a entrar y hablar con ella.
-No creo que pueda Nino.
-Al menos inténtalo Marinette. Bridgette merece escuchar la verdad.- Marinette se quedó mirando la puerta de la habitación, respiró hondo y se enderezó adoptando una postura más decidida.
-Deséame suerte.
-Que la fuerza te acompañe.- Marinette entró al cuarto casi azotando la puerta despertando a Bridgette que estaba dormida y al ver al intruso afiló su mirada.
-Largo.
-Vengo a hablar.
-Dije fuera. Ahora.
-No. No me iré hasta que me escuches.- Marinette se acercó a una silla pero Bridgette la fulminó con la mirada como si con eso le advirtiese que algo malo pasaría si tomaba asiento. Pero no le hizo caso y se sentó a lado.- Sé que estas furiosa, yo estaría igual si me pasara lo mismo.
-Tú no tienes ni idea de lo furiosa que estoy.
-Créeme que sí. Pero quiero que sepas que todo esto fue por tu bien.
-¿Mi bien? Mi maldito bien habría sido que me dijeran quien era yo, pero prefirieron mentirme de forma descarada.- Marinette tomó aire para seguir.
-Sí. Y lo lamentamos, pero solo intentábamos protegerte.
-¿Protegerme de qué? Quiero la verdad, ¡quiero la maldita verdad ahora mismo! ¿Quién soy yo? ¿Quiénes son todos ustedes en realidad? ¿Y por qué todo este maldito teatro?
-Tu nombre es Bridgette Dupain-Cheng. Tu eres mi...- de repente la puerta se abre, el doctor Fu había entrado por los gritos y vio de forma desaprobatoria a Marinette.
-Señorita, pedí a todos que nadie podía entrar hasta que la paciente estuviese más calmada.
-Lo siento pero...- el doctor tomó la presión de Bridgette y después vio a Marinette.
-Le voy a pedir que por favor salga, voy a darle un calmante para que se relaje.
-/¿Qué?/- dijeron ambas al mismo tiempo y Bridgette frunció el ceño.
-Ah, no. Quiero escucharla.
-Señorita por favor, necesita primero estar tranquila antes que nada.
-Pero doctor...- intentó Marinette pero el doctor negó con la cabeza y la enfermera se acercó para que saliera.
-Señorita por favor. Le pido que salga de aquí.- ambas chicas se vieron y Bridgette sintió una extraña conexión con la diseñadora que no había sentido antes.
-Espere por favor.- suplicó Bridgette.- Dupain-Cheng es tu apellido, eso quiere decir que tú y yo...
-Bridgette...- Marinette no pudo seguir hablando al ser casi echada por la enfermera.
-Hablaran después. Por ahora descanse.- dijo el doctor que inyectó en la vía el calmante y de inmediato se separó sin ver que Bridgette dobló el vial.
-La dejaremos descansar y cuando se sienta mejor podemos empezar a pasar uno a uno.
-Claro...- contestó entre dientes molesta y el doctor se fue. Con cuidado de que no ser drogada de nuevo, retiró el vial y ahogó un grito de dolor al hacerlo.- Maldición...- se quejó, no era tan fácil como lo hacían ver las enfermeras, su mano ahora sangraba. Abrió un cajón y se hizo un vendaje improvisado. Quería salir de allí, necesitaba respuestas que no podían darle en ese lugar por el momento y solo había una persona en la que podía confiar plenamente. Y sin más tomó el teléfono que Claudia le dio.
Claudia condujo hasta las empresas Agreste, ya con la foto quería llegar a un acuerdo con su futuro suegro, segura que podría manejar al hombre a su antojo al tener ciertos puntos en común. Oh, como se notaba que no conocía a Gabriel Agreste que aunque frio era como un león protegiendo a su familia. Entró al edificio y grande fue su sorpresa al ver a su hermana con su novio hablando con la asistente del señor Agreste.
-El señor Agreste les recibirá enseguida.- Claudia se ocultó tras una columna para que no le vieran. Chloe frotaba sus manos nerviosa.
-Mi amor.- Nathaniel pone sus manos sobre las de ella.- Tranquila todo estará bien.
-Pero y si yo voy a la cárcel.
-Ten un poco de fe Chloe. Yo no dejaría jamás que te aparten de mi lado. Estas haciendo lo correcto.- Chloe parecía a punto de llorar pero asintió para subir al ascensor con Natalie y su novio. Claudia se quedó estática, apretó los puños sintiendo sus uñas clavarse en su carne. Maldijo una y otra vez a Chloe, al estúpido de su novio que debió eliminar para mantener callada a su hermana, se maldijo por tan garrafal error pero maldijo más a Bridgette, su sola existencia era para ella aberrante, una cucaracha difícil de eliminar que se interponía en su camino desde que la conoció. Y antes de que algo más pasara iba a aplastarla definitivamente. El tono de mensaje de su celular la saca de sus pensamientos, lo miró y una sonrisa adornó su rostro.
-Oh, pobre Bridgette. Me facilitas tanto el trabajo...- salió de ahí con cuidado de no toparse con alguien.
Adrien y Félix apenas arribaron al aeropuerto fueron a un salón privado de este. Agradecían que Alya hubiese preparado aquella reunión inmediata y al estar cerca divisaron a Alya con un traje pantalón negro con blusa blanca y una larga gabardina gris.
-Vaya Alya, pareces de esos detectives de la televisión.- le dijo Adrien y ella sonrió.
-Pues después de todo lo que he hecho para dar con este tipo puedo decir que soy toda una detective.
-¿Esta dentro?- preguntó Félix cortando con la conversación.
-Sí.- Alya abrió la puerta y ambos Agreste entraron. El lugar era usado como una sala juntas para empresarios por lo que no fue raro ver que una larga mesa ocupaba gran parte del lugar y en una de las tantas sillas un hombre de cabello negro cano dejó de fumar al verles, el reconocimiento fue instantáneo. Félix apretó sus puños deseando lanzársele encima mientras que Adrien era el más calmado.
-Creo que sabe bien a que se debe esta reunión.- dijo Adrien al ver a su hermano tenso.
-S-Sí y los comprendo, me lo han explicado. Pe-Pero lo que yo hice tiene justificación.
-Pues hable porque deseo escuchar esa estupenda explicación.- dijo Félix con voz grave haciendo latente la clara amenaza haciendo temblar al médico. De repente el teléfono de Adrien recibe una llamada.
-¿Marinette? Espera calma... Tranquila Marinette, ¿qué ocurre?- el rostro de Adrien denotó sorpresa y miedo, miró a Félix que sintió su corazón en un puño.- Ya le digo. Volveremos enseguida. Te amo.- colgó y tragó saliva antes de hablar.- Félix... Bridgette desapareció.- Félix no pudo decir nada, como aquella vez del accidente, podía sentir su mundo a punto de derrumbarse otra vez.
….
No me maten! Lo sé, lo sé, penúltimo capítulo y los dejó así. Juro que todo se arreglará en el siguiente pero en serio no me maten. Y bueno, espero que les guste, gracias a todos por leer y el próximo capítulo EL FINAL! Sorry si he estado algo lenta pero fui a la feria del libro de mi ciudad y me he traído un montón para leer así que… estaré un poco lenta XD Pero no les falló, y aunque salga la segunda temporada, que Dios sabe cuánto esperamos, estoy preparando más historias y one-shots. Y bueno, dejen review, nada de tomatazos y ya sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
Agradecimientos a:
Laurenlmprincess, LadyNoir Love, darkdan-sama, SirenitaElsa, misaki uzumaki, Hinaru16241, Sol, Karen agreste, x29, Solitario196.
