X3
Eri0.
Marauder! Crack
Sangre sucia
Sirius se rebela porque sí. Porque se aburre. Porque puede. Porque quiere. Porque es su forma de escupir en ese apellido desafortunado que lleva, esa maldición que le acompaña. Se rebela para marcar su territorio y enfadar a todo lo Black. Se rebela para ejemplificar el espíritu de Gryffindor y sabe, sin embargo, en última instancia, que si no le expulsan de Hogwarts, del hogar de los Gryffindor, de lo único que realmente le importa, es precisamente por ese apellido, ese linaje, ese nombre que tanto aborrece. El mundo mágico se rige por clases y los Black son pura aristocracia. Ningún colegio se ha atrevido a expulsarle. Cuando los profesores censuran su comportamiento, lo hacen casi con condescendencia, murmurando "es el pequeño de Walburga, la oveja negra de los Black". Solía molestarle, tiempo atrás. Ese estigma. Pero conoce lo bastante a su familia como para saber que haberse convertido en una lacra para los suyos es motivo suficiente para sentirse orgulloso de sí mismo. No le asustan las amenazas porque si le echan su madre tendrá que explicar en sociedad que Hogwarts es demasiado bueno para su hijo y no hay ninguna posibilidad de que ella se resigne sin mover los hilos.
Y sin embargo, cuando Albus Dumbledore le dice que su permanencia en el colegio corre peligro -me temo que autorizar ciertos comportamientos es un mal ejemplo para el resto de tus compañeros-, Sirius Black por primera vez en su descerebrada existencia, cree que esta vez la ha jodido.
Sube las escaleras del director con desánimo, como si cada paso pesara más que el anterior y fueran no los escalones, sino sus piernas las que estuvieran hechas de piedra caliza.
Cuando llega arriba, toca la puerta despacio, con educación, como si quisiera enmendar su última travesura, la que puede dejarle fuera de Hogwarts y de paso, acabar con toda su vida porque sin ese colegio, de vuelta en casa, Sirius es solo un Black. Y ser un Black vale menos que nada. Oye la voz de Dumbledore invitándole a entrar y se prepara para lo peor.
Pero no se prepara bien porque cuando la ve se le revuelve el estómago y el corazón empieza a bombear bilis.
-Hola, madre.
Walburga es pura cólera contenida. Las siete caras de la hidra mirándole fijamente. Tiene el mismo pelo oscuro de su hijo, las mismas facciones simétricas, similar arquitectura, parecida majestuosidad. Todo en ella le recuerda a él. Todo le hace sentirse empequeñecido y enfermo.
- Siéntate, Sirius.
