Capitulo diez

Edward prov.

Seguir cada consejo de Rosalie me adentraba mas al mundo de Bella aunque sea de una forma superficial, un hola y un chao, borrando en su mente la imagen que se había creado aunque cabe recalcar que sigue recelosa por el cambio repentino.

Alice también sigue mas alerta que antes, preguntando cada segundo mis intensiones hacia ella hartándome hasta el cansancio.

-Por endecima vez Alice, no tengo malas intenciones con Bella- suspire tratando de controlarme

-¿Seguro?

Casi grito, esto era peor que tener a Tanya con sus estúpida conversaciones huecas sobre por cual se tiraría y cual no.

-Alice por favor, basta- dije fingiendo calma

-Pero…- levante el dedo haciendo que se callara-esta bien- se cruzo de brazos resoplando

-¿pero que pasa aquí?- las voz burlona de Emmett tenia que aparecer.

Por que me odias Dios, grite en mi fuera interno evitando que mi ira hiciera ausencia en aquel ambiente tenso.

-Emmett- dijo la duende lanzándose sobre el grandulón tratando de enredar sus pequeños brazos en su cuello- cuanto te he extrañado

Rodé los ojos ante esta la escena melosa que estos dos podían derramar, incomodando hasta el ser mas puro de este mundo

-Ves Eddie eso es una bienvenida- Alice me fulmino con la mirada propio de ella

-No te preocupes hermano oso aquí estoy para lo que Eddie- alargo la palabra apropósito, yo solo gruñí ante respuesta- yo estoy aquí

-Lo se duende- dijo mostrando aquella sonrisa idiota.

-Y bueno- hice presencia antes que comenzaran con sus temas mientras los dos me miraban- cual es el honor de tu visita

-Edward- Alice como siempre

-Lo sabes bien querido amigo – dijo Emmett en forma cómplice

Alice nos miro a los dos, frustrada por no entender los códigos masculinos, berrinchando como la pequeña niña que era haciendo que Emmett se riera y yo solo negaba divertido.

-exijo que me lo digan o sino una semana de compras- nos amenazo

Emmett y yo fingimos miedo ante sus palabras uniendo la risa de los tres por lo estúpido de la situación.

-Alice no creo que sea conveniente que preguntes- trate de advertirle

-Edward ya deja de ser protector no ves que Alice ya es una mujer- ella soltó una risita por el doble sentido de la palabra- Alice vine a conquistar mi amor platónico.

Esto era lo peor que podía pasar, ver como su alegría se transformaba en ira, decepción ante la única palabra que no tenía que ser mencionada en su presencia.

- Conquistare a Rosalie Hale- dijo con autosuficiencia sin darse cuenta

-Ah, me alegro- Alice camuflo su dolor por una sonrisa triste

-Que bueno que te gusto la idea, ya que necesito tu ayuda, ya sabes cosas que yo no entiendo.

-Claro- dijo no muy segura

-Que tal si comenzamos. Tengo algunas ideas…

Literalmente le llevo a rastra por el campo del internado mientras me miraba como su única salvación, yo solo retenía la ganas de reír ante lo irónico de la petición, pobre Emmett, no sabe que se metió en la boca del lobo.

Ya me imagino a Alice dándole consejos de cómo conquistar a tu ex mejor amiga y traidora como le consideraba, realmente era un guion que solo se le podía ocurrir a este grandulón.

Decidí dejar de pensar en eso y seguir moviendo las piezas del juego, los días se acababan y yo solo había hecho un acercamiento formal de lo mas estúpido.

-Conocerse, es una buena estrategia para el caso de Bella- dijo Rosalie inhalando el humo de mi cigarrillo- imagino que ya has descifrado que ella no es como todas la huecas que te has acostado.

-Tengo cerebro Rosalie- gruñí ante su comentario.

-entonces por que fallas- me desafío con su filosa lengua-Bella tiene que ser tratada diferente, de forma cautelosa hasta que rompa sus barreras

-Rosalie no tengo todo el tiempo para conocerla- dije impaciente- solo quiero llevarla a la cama

-Ese es el problema- dijo mirándome fijamente- Edward ¿por que todavía te tengo en mi mano y puedo hacer lo que yo deseo?- odiaba cuando ronroneaba en mi cuello

-Por que eres una zorra de nacimiento- juegue haciendo que suspirara pesadamente

-Eres tan infantil- casi gruñe alejándose- solo invítale a salir, llévale a tu casa

….llévale a tu casa… ¿como mierda podre introducirle a mi casa? Ni es tan especial como llevarle frente a mi madre y presentarle, seria la primera que conociera que hay detrás de la fachada de la mansión Cullen.

Frustrado de idear un plan para engatusarla y llevarla aun con mis propias costumbres

-¿Cuándo conoceré a tu novia Edward?

Como hacer que Esme no malinterprete la presencia de ella y forme falsas ilusiones con esta niña que solo será una calentura en mi cama. Rosalie no piensa bien las cosas, sinceramente ya se le fundió el cerebro.

El timbre sonó para decir que era hora del almuerzo, quizás comer me ayude a pensar mas claridad aunque en verdad no tenia hambre, estaría digiriendo por gula.

Avance sin inmutarme por las insinuaciones del sexo femenino, si tan solo Bella lo hiciera fuera mas fácil este juego, pero no, tenía que complicarlo con su ética incorruptible.

Mire el lugar aburrido como si fuera una vieja escena obligado a ver toda mi vida, no tenia humor de acercarme a mi habita y peor aguantar escenas de Alice o Emmett.

Pensé que tendría que buscar algo de comer para no pasar desapercibido cuando la vi, estaba ahí buscando algo de comida según su gusto acompañada de una joven que podría ser del grupo de los raros, una chica que nunca le lleve a la cama.

Sonriente, deseoso de sorprenderle me acerque sin importar quien mirara, a decir verdad me justaba ver como influenciaba en ella, el carmín de sus mejillas con un leve roce de nuestra piel.

Recogí una manzana que se le cayo, una oportunidad para ver todos las emociones que se mostraban en aquellos ojos chocolates que eran un libro solo para mi, sin ocultarme nada.

-Como lo haces- dijo desorientada

-Hacer que- fruncí el ceño, camuflando la diversión que me inundaba

-Esto, aparecer de la nada-

-No es mi culpa que seas despistadas- y era la verdad

-Ahhh- trato de de esquivarme pero le tome su charol dirigiéndole a una mesa que estaba en el centro del comedor.

Ella suspiro siguiéndome mientras su rostro cambiaba por todas la tonalidades posibles, llenándome de una curiosidad, nunca en mi vida podía intrigarme una chica hasta que llego ella.

-Todos el mundo nos ve- hizo una inspección al ver que todos estaban atentos.

Yo solo miraba una, la misma que trataba de matarme por el pequeño show que estábamos armando.

-No te preocupes, bueno solo de uno- esto fue mas para mi para ella

-Y bueno….- trato de acabar este incomodo ambiente- ya que tenemos un buen público por que no me dices el motivo de esto

-No puedo tener un almuerzo pacifico contigo sin que tu busque otro sentido- pregunte en forma inocente

Ella negó, suspirando al no poder crédito a mis palabras, y que mas podía ser, era la verdad ante su instinto; era egoísta, avaro pro tener su virginidad era mi obsesión que necesitaba acabar antes que esta me consuma.

-No entiendo todo esto- jugo con la tapa de la botella, incomoda- por que el repentino cambio

-Me he cansado de ignorarte- me sorprendí de cómo había hablado sin pensarlo

Me miro con los ojos curiosos y recelosos llenos de preguntas sin alguna respuesta de su agrado que no se emplee mis intensiones ante esta frágil criatura.

-El gran Edward Culle- uso su sarcasmo que era lo que preferiría ante su silencio- cansado de ignorarme

-se que no me crees- dije un poco decepcionado pro falta de confianza ¿pero por que deseaba que confiara en mi si soy yo el que quiere jugar con ella- pero todos merecemos una segunda oportunidad

-Una segunda oportunidad- repitió mis palabras- de que te estas arrepintiendo, ¿por acostarte con medio internado? ¿Por quitar virginidades?

-Se que es difícil creerme, hasta yo estoy harto de esto; solo una vez en mi vida deseo respirar aire limpio

-¿conmigo'- dijo incrédula

-Eres diferente que el resto de todo este instituto- era difícil cuando literalmente me estaba sincerando con mi enemigo- no me conoces como reprochar todos mis errores que creía que era los correctos

-¿Deseas que confié en ti?- pregunto con cautela

-Quizás solo amigos como el concepto le define, sin intereses, solo amigos

-No se Edward

-Por favor Bella, solo déjate conocerte- esto era lo mas bajo que había caído implorar

-Esta bien aunque se que me arrepentiré- yo salte de alegría, estaba traspasando las barreras de Bella- creo que Alice me matara

-No te preocupes, nada apsara- era difícil creerme ya que la duende se debatía en ir o no donde estábamos- y bueno que somos amigos que tal si quieres ir a mi casa, así veras que estoy hablando en serio.

-Supongo – se encogió de hombros- conocer el territorio Cullen- sonreí ante su comentario.

Realmente no era mala idea conocer esta chica, podía ser mas natural la conversación sin imponer la palabra sexo en cada oración o las técnicas que se hayan usado; solo era una conversación común de adolecentes, inocentes como deberíamos ser.

Lastima que este charada terminara en la base que fue construida, la apuesta que casi nadie sabe su verdad salvo dos en donde los dos nos beneficiamos.

bueno aqui estoy fastidiando como siempre, lista para recibir lo que tenga en la mano, zapatos tomates... pero en verdad necesito su ayuda para otrientar la historia sino seria una escritora frustrada y mediocre, por favor