Hola :D aquí de regreso despues de un buen tiempo que no actualizabamos D: creo que mas del mes si no me equivoco ;0; y es que yo tuve problemas porque mi lap se descompuso y dure un buen rato sin computadora, fue por eso el retraso D: lo bueno es que eso ya se soluciono *^* y aquí les dejamos la continuacion del fic :D esperamos les guste n_n


Dos semanas han pasado desde el día que después de diversas situaciones, la deuda eterna que amenazaba con dejarnos sin techo donde vivir, fue pagada por Sensei, no solo con dinero, sino también al hacer gala de sus dotes como gigoló. He de decir que esa imagen se ha quedado grabada en mi memoria, y me temo que de una u otra forma terminó resultando un tanto traumática por lo crudo y bizarra que llego a ser.

Supongo que debería sentirme agradecido por su "sacrificio". Sin embargo ese Mangaka ha sabido aprovechar por completo el pago que prácticamente me obligó a aceptar, y como consecuencia a esto, terminé visitándolo a su departamento sin falta alguna, todos los días de la semana. Primeramente me dedicaba a ver sus avances con el manuscrito, comprobando que estuviera cumpliendo al pie de la letra con el cronograma, al terminar con ello, me iba en silencio hasta su cocina a preparar el almuerzo. Para mi sorpresa ese Mangaka resultó ser menos quisquilloso de lo que pensaba, puesto que nunca hubo queja alguna sobre la comida que cocinaba. Siempre se terminaba lo que le servía, varias veces pidiendo repetir los platillos.

Aunque en una ocasión…

***Flash back***

–…– Al terminar de comer, pude notar como era el blanco de la mirada de Sensei, que me observaba con atención en silencio, como si por dentro se debatiera por hablar o no hablar conmigo sobre un tema en especifico. Por cierto, Shizuku... ¿Sabes hacer postres? Me preguntó de repente.

– ¿Postres? No me esperaba aquella pregunta. En realidad no. Los postres por lo general son dulces y no son muy de mi agrado. Comenté con indiferencia.

– Umm...Ya veo. De cierta forma sentí que él no deseo hacer mucho hincapié en el tema, sin embargo dentro de mí, intentaba encontrar el porqué lo había preguntado. Gracias por la comida, estuvo muy buena. Yo me encargaré de los platos. Me sonrió, para luego levantarse y dejar los platos en el lavabo para empezar a lavarlos. ¿Vas a quedarte hoy? o ¿Ya tienes que irte? Preguntaba curioso mientras seguía en la cocina buscando algo en la heladera.

... Permanecí en silencio ante sus palabras, pues ahora me encontraba pensando en el tema anterior, si me ponía a pensar, casi a todos les gustaban las cosas dulces, y algo me decía que Sensei no era la excepción. Lo siento, tengo algo que hacer. Nos vemos mañana, Sensei. Me despedí para salir rápidamente de su departamento. Debía estudiar unas cuantas cosas.

***Fin del flash back***

Sin darme cuenta, comencé a tomar más confianza en aquel lugar, al moverme con total normalidad por los alrededores de su departamento como si fuera el mío propio. Sensei nunca había dicho nada para mostrar su descontento, por lo que suponía que no era algo que le molestara. Pienso que de cierta forma se sentía solo viviendo en ese gran departamento, pues siempre me pedía que me sentara junto a él en la mesa para comer juntos lo que cocinaba para el almuerzo. Aunque de cierta forma me resultaba un tanto incomodo por alguna razón que aun desconocía, no rechazaba su invitación, siempre y cuando tuviera el tiempo suficiente de quedarme a su lado.

Las pláticas en la mesa mientras comíamos se volvieron una normal costumbre entre nosotros. A decir verdad no podría decir con exactitud cuando fue que eso se volvió tan natural casi como respirar. Comenzábamos hablando sobre temas referentes al trabajo, y de un tema saltábamos a otro, hasta llegar al punto de ser agradable el intercambiar palabras. Los temas no solo eran sobre trabajo, también hablábamos sobre distintos libros, los cuales resultaban que ambos habíamos leído con anterioridad, dándonos la oportunidad de intercambiar opiniones y comentarios sobre el argumento de la obra, él autor y su estilo literario que lo caracterizaba.

Debía ser sincero conmigo mismo… Al compartir aquellos momentos con él, me facilitaba el poder expresarme con mayor naturalidad y fluidez, bajando de esa forma la barrera que mi instinto me exigía poner entre mi persona y los demás. Sin embargo, ese Mangaka era como la niebla al colarse a la perfección entre las grietas de mis muros, llegando directo hasta el núcleo que deseaba proteger a como diera lugar. Lo peor de todo era que… No sabía cómo detenerlo…

Solo de una cosa estaba seguro… Ese Mangaka había estado cumpliendo lealmente con mi cronograma de actividades, y como consecuencia a este hecho, su edad comenzó a aumentar. Él día de hoy le permití que cumpliera 27 años. Falta solo un año más para que llegue a su verdadera edad. Recuerdo que el mencionó que cuando llegara ese momento, él decidiría cual iba a ser "el premio mayor", y si soy sincero debo admitir que no deseo que ese Mangaka cumpla años de nuevo. Preferiría dejarlo congelado en el tiempo a tener que enfrentarme a su petición que aun desconozco.

– Novato, ¡¿Escuchaste lo que te dije?! – Exclamó con molestia uno de mis compañeros, precisamente al que desde hace un tiempo no tan lejano, le gane en una justa y limpia apuesta… Supongo que no está acostumbrado a perder.

– Ten. – Le ofrecí los reportes que me había pedido. – ¿Tienes algún problema con ellos? – Le miré sin expresión al rostro.

– Si, la información de aquí está mal. – Se apresuró a decir sin si quiera terminar de analizarlo. – ¿Lo ves? – Me señaló una parte en el texto. – Pero claro, eres un novato que no sirve ni para… –

–…– Sin decirle nada logré que cerrara la boca al poner en sus manos el documento original donde había recabado la información.

–…– No profesó palabra. Miraba ambos documentos a la vez, intentando encontrar alguna diferencia entre estos para volver a cuestionarme, cosa que no sucedió.

– ¿Decías? – Le dediqué una altiva mirada.

–…– Sus ojos se clavaron en los míos como filosas cuchillas dispuestas a matar. Al ver que eso no causaba efecto, y yo aun continuaba con mi inerte expresión, se dio por vencido, y mediante fuertes y sonoros pisotones se fue a sentar a su escritorio.

– Debería de cuidar su lugar, Aoyama-San. – Me dirigí al hombre que se sentaba al lado mío. – Le van a robar el puesto de mi mejor amigo. – Concluí.

– ¿Qué? – Oh, es verdad… Olvidaba que Aoyama-San desconocía el hecho de que éramos mejores amigos.

– Shizuku-Kun. – Antes de que pudiera contestarle a Aoyama-San, interrumpió Kirishima-San, al entrar al departamento y llamarme. – Isaka-San desea verte. – Expresó sin mostrar alguna señal en su rostro que me indicara el por qué.

–…– Sin profesar palabra me levanté en silencio de mi lugar. Al salir del departamento pude escuchar las sonoras carcajadas que provenían de mis compañeros de trabajo… Al parecer cantando victoria antes de tiempo.


– Buenos días, Isaka-San. – Saludé con educación al entrar a su oficina.

– Hola Shizuku-Kun. – Me recibió con una enorme sonrisa. – Me sorprende que casi no te tardaras en venir. Sabes, no pude evitar pensar que esto era como cuando a los niños los mandan a llamar a la oficina del director. – Rompió en risa. – Pero parece que a ti no te da miedo el director. – Cesó con las risas para mirarme con interés a los ojos.

–…– Me limité solamente a corresponderle el contacto visual.

– ¿Quieres tomar asiento? – Hizo un gesto con la mano hacia una de las lujosas sillas de su oficina.

– Estoy bien así. – Contesté con voz neutra. – Dígame, ¿Para qué me mando a llamar? – Pregunté al instante.

– ¡Jajajajaja! ¡Tú sí que eres directo muchacho! – Volvió a reír. – Bien, espero no quitarte mucho tiempo con esto. – Retomó su usual semblante despreocupado. – Como bien sabes, hace poco estuviste implicado en un pequeño incidente con tus compañeros. – Creo saber a dónde va esto. – ¡Ah! Pero no pienses que te voy a regañar… En realidad me reí bastante cuando Kirishima me lo mencionó, por no decir que en tu lugar, yo hubiera hecho exactamente lo mismo. – No esperaba que su rostro se tornara serio al decir eso ultimo… Este hombre guarda cosas inesperadas por lo que veo. – Por otro lado… El asunto no le agradó en lo más mínimo a los demás directivos. Te han tachado como "El conflictivo de Marukawa." – No pudo evitar el emitir una leve risa divertido por el comentario.

– ¿Piensa despedirme? – Pregunté seriamente.

– Nah, no pienso perder un buen empleado por qué un montón de vejestorios así lo quieren. – Hizo un ademan con la mano para restarle importancia a la opinión de "los vejestorios". – Lo supe desde el principio, sabía muy bien que tú serias de mucha ayuda en la editorial, y así lo has sido. Kirishima me ha estado entregando reportes escritos de tu desempeño con lujo de detalles. – ¿Qué?, Eso no es algo que normalmente se haga con los empleados, ¿Qué pretende hacer con eso? – Debo decir que con lo que leí en esos reportes, más lo que he estado viendo en el comportamiento de Ijuuin-Sensei, al igual que el curso de su manga, he quedado más que satisfecho con tu trabajo. – Expresó con serenidad.

–…– Me… ¿Estaba poniendo a prueba?

– Haz logrado tener muy buenos avances con uno de nuestros autores más complicados. ¡Además el ponerle un cronograma y usar eso de "premio y castigo" es realmente interesante! – Exclamó divertido. – Y muy efectivo por lo que puedo ver. No se han atrasado ni una sola vez, y las famosas depresiones características de Ijuuin-Sensei no se han presentado desde que llegaste como su editor. – Es verdad… Desde que entre a trabajar en esta editorial y me dieron el puesto de su editor, no lo había visto pasar por sus peores depresiones. Salvo una ocasión que logre no llegara a mayores.

– ¿Me llamó solamente para eso? – Pregunté, al no encontrar todavía el motivo de mi visita a su oficina.

– No, te llame hasta mi oficina, porque pienso que eres el indicado para un trabajo en específico. Se trata de una de nuestras autoras más importantes para la editorial. Ella se tomó un descanso un tanto largo de 2 años, desde ese momento no ha dibujado nada más. Ahora tiene previsto regresar al trabajo, lo cual es sumamente beneficioso para la editorial, por ser uno de nuestros autores que más recaudan ganancias con las ventas. – Todo por dinero… Siempre lo mismo… – Ella tiene el mismo síndrome que Ijuuin-Sensei. – Indicó.

– ¿Es infantil? – Pregunté.

– Nah, las mujeres siempre serán menos infantiles que los hombres por naturaleza. – Puedo decirle el nombre de una mujer que es la nota discordante a su regla. – Me refiero a que tiene rachas depresivas, y eso causa que ella sea un tanto… "Difícil"… Para trabajar… – Percibí molestia en su tono de voz. – Muchos han sido los que intentaron sacarla de ese estado en el que está sumida, y todo ha resultado inútil… Y es ahí donde entras tú. – Me señaló con el dedo índice.

– ¿Me vio cara de motivador personal? – Cuestione inexpresivo.

– En realidad tienes cara de velador de tumbas. – Bromeó divertido por su propio chiste.

–…– Cosa que obviamente no fue lo mismo en mi caso.

– Tú eres muy directo. Dices lo que piensas sin temer las represalias. – Comentó convencido.

– Creo que si le dijera a ella lo que pienso en el momento, no hare otra cosa que hacerla llorar. – Musité con honestidad.

– En realidad no. – Esbozó una sonrisa de lado. – Recuerda que te mencione que se parecía a Ijuuin-Sensei… No solo en que ambos se deprimen, también me refiero a lo que personalidad respecta. Ella es arrogante y orgullosa… Y ese tipo de personas solo responden con una cosa, que es… – Se detuvo para que yo terminara la oración.

– Golpearles donde más les duele. –

– Y eso es… –

– En su ego. – Contesté sin dudar.

– ¡Perfecto! ¡Lo captas por completo! – Expresó complacido por mis respuestas. – Tú eres directo y cruel en tú forma de expresarte. – ¿Cruel? – Así que no será más que cuestión de tiempo para que toques un punto sensible en ella, y hagas que su ego se vea lastimado, provocando que de esa forma salga de su depresión, para demostrarte que estas equivocado. – Me dice que yo soy cruel… Pero él tampoco se queda atrás. – Es por eso que te convertirás en su editor temporal, y toda tú atención se concentrara en su trabajo y avances. – Anunció con una gran sonrisa.

– ¿Qué pasara con Ijuuin-Sensei? – Pregunté a la brevedad.

– Umm… No creo que le pase nada por dejarlo solo un tiempo. Después de todo, él ya está bien adiestrado. – Se carcajeó con la sola idea. – Además, servirá para calmar las aguas tanto con los otros directivos, como en el departamento Japun, pues la principal razón de su molestia, es que precisamente seas tú el editor de uno de nuestros mejores autores. – Pero si aquella mujer también lo es, no cambiaria en nada la situación, a menos que… Las intenciones de Isaka-San sean otras a las que me está mostrando ahora…

– ¿Y que si no quiero hacerlo?, No cometí ninguna falta, por lo que no tengo porque aceptar este cambio tan repentino, aun si el que me lo está ordenando sea el mismo director ejecutivo de la editorial. – Musité con seriedad.

– ¿Y que si te puedo dar algo a cambio? – Apoyó su mano en su mentón para mirarme con interés a los ojos.

– ¿Qué me puede dar? – Lo miré fijo a los ojos.

– Te subiré el sueldo. – Al término de escuchar esto, pude jurar que una molesta voz se coló en mis pensamientos…

¡Necesitamos una aspiradora nueva!

¡Compremos una regadera eléctrica, odio bañarme con el agua fría!

¡Debemos reponer el espejo que tú de imbécil rompiste!

¡ Ay somos tan pobres!

– No me convence. – Mencioné indiferente. Es verdad que necesitamos muchas cosas en el departamento, y no nos vendría nada mal que me aumentaran el sueldo, pero…

– Además de eso… Te permitiré faltar al trabajo los días que me pidas siempre y cuando avises con anticipación. – Agregó.

– Hecho. – Contesté sin dudar.

– Tenemos un acuerdo entonces. – Me ofreció su mano para que la apretará y de esa forma cerrar el trato que habíamos hecho. – Te recuerdo que ahora no hay vuelta atrás. – Una burlona sonrisa se formó en su rostro al momento de estrujar su mano.

– ¿Quién es la autora?, No sabía que el departamento Japun contara con alguna. – Decidí ignorar el último comentario.

– ¿Quién dijo que era de Japun? – Su sonrisa se ensanchó aun más.

– ¿Disculpe? – Eso significa que…

– ¿Te gustan los retos? – Preguntó sonriente.

–…– No contesté.

– No me importa, acabas de aceptar uno de todas formas. – El brillo de la victoria embargaba sus pupilas.

– ¿A dónde me van a transferir? – Pregunté al saber cuál sería el rumbo que tendría que llevar mi trabajo.

– A un departamento donde te aseguro que te recibirán con los brazos abiertos, y una gran sonrisa en sus rostros… Después de todo, nunca han tenido a alguien como tú. – Mencionó animado.

– ¿Cómo yo? – Eso último sonaba extraño.

– Si… Me refiero a… –


– ¡Bienvenido al departamento de edición Zafiro! – Ahora me arrepiento de haber aceptado…

– ¡No me la creo! – Si… Yo tampoco…

– ¡Imposible! – Es posible…

– ¡Debe de haber un error! – No… No lo hay…

– ¡Es… Es… Es…! –

– ¡UN CHICO! – Exclamó con fuerza todo el equipo del departamento Zafiro, en un intenso chillido impregnado de emoción y sorpresa… A decir verdad mi instinto me dice que me eche a correr… Pero creo que al final terminare regresando al mismo lugar.

– ¡¿Cómo te llamas?! – Preguntó rápidamente una de ellas.

– ¡¿Cuántos años tienes?! – No esperó otra de las chicas, para formular la siguiente pregunta.

– ¡¿Te gusta el yaoi?! – Y continúan las preguntas…

– ¡¿Eres Uke o Seme?! – ¿Qué?

– ¡Yo digo que es Uke! – Contestó una de ellas.

– ¡No, para mí que es Seme! – Interrumpió su compañera.

– ¡Estas tonta! ¡Para mí que es alguien sensible! – ¿Sensible?

– ¡Para nada! ¡¿Qué no le vez la cara tan fría y seria que tiene?! – No entiendo nada de esto, y a decir verdad, no deseo entenderlo.

– ¡Pero es demasiado serio y frio para ser Seme! – Difirió una de ellas.

– ¡Pues tampoco es muy dulce que digamos para ser Uke! – Replicó la otra joven.

– Suke. – Rápidamente noté una voz diferente a las que ya me había acostumbrado escuchar. – Este joven tiene una combinación entre los rasgos de Uke y Seme, por lo que puedo deducir que él es capaz de adoptar el rol indicado en la relación concorde a la situación y la persona. – De alguna forma logro que todas las demás callaran para escucharla atentamente. Y lo que más llamo mi atención fue que no utilizaba el mismo tono entusiasta y ferviente que las demás chicas en el departamento, al contrario, hablaba con seriedad en sus facciones las cuales eran inescrutables, y su firme tono de voz, demostrando así la importancia que le daba al tema.

– ¡Siiiiiii! – Chilló una de ellas.

– ¡Concuerdo! – Exclamó su compañera.

– ¡Yo también! – Y la joven de al lado de igual forma

– ¡Y yo! – Y se unió la que faltaba.

– ¡Nuestra editora en jefe es la mejor! – Dictó convencida.

– ¡Solo ella era capaz de dar una respuesta tan acertada! – Musitó con devoción.

– Calma chicas. – Se levantó de su asiento, haciendo un ademan con la mano para que se tranquilizaran. – Este joven se llama Shizuku Ishi. – Me presentó a las demás editoras. – Y trabajara temporalmente con nosotras. – Aclaró con seriedad. – Saluda a las chicas Shizuku-Kun. – ¿Me acaba de ordenar?

– Hola. – Contesté de forma insípida.

– ¡Es tan lindoooooo! – Exclamaron al unisonó todas ellas.

–…– Yo no le encuentro nada de lindo.

– Shizuku-Kun… Me imagino que estas un poco confundido. Deja que te explique qué tipo de obras manejamos aquí. – Comentó con su mismo serio semblante. Creo que de todas ellas, la editora en jefe es la única bien de la cabeza. – Aquí nos especializamos en el género "boy´s love" ¿Sabes lo que es eso? – Me preguntó.

–…– No sé que responder… Me encuentro un tanto desorientado.

– ¡Es esto! – Se acercó rápidamente a mí una de las jóvenes, mostrándome un manga que manejaban en el departamento…

Una portada donde dos hombres se encontraban… Abrazados… Y… ¿Por qué hay tantas rosas con espinas alrededor de ellos?, Y ambos tienen una mirada de anhelo y añoro por el otro… Este es… El manga que Alice me hace comprarle en las librerías.

"¡El seme violo al Uke, y después de eso se dio cuenta de sus sentimientos y se amaron para siempre!"

Esto es… Extraño…

– Debo decir que me sorprende que hayas aceptado el ofrecimiento de Isaka-San. – Mencionó la editora en jefe por obvias razones. Seguramente no era difícil de imaginar que yo, siendo hombre, me mostrara recio a aceptar una tarea que implicara el introducirme al mundo de este género en especial. – ¿Qué te dio para que aceptaras? – Esta mujer es muy perspicaz.

– Solo algunos beneficios especiales. – Confesé fácilmente. – Pero, tampoco es como si el trabajar en este tipo de género me resulte incomodo o molesto… El cambio que Isaka-San me estaba haciendo era un tanto extraño y fuera de lugar, por lo que vi la oportunidad perfecta para obtener algo a cambio. – Expliqué con indiferencia.

– Y tú decías que era alguien sensible. – Musitó con aire triunfal, una de las editoras a su compañera.

– No esperaba menos de la persona que me describió Isaka-San. – ¿Qué? ¿También le proporcionaron a usted reportes de mi trabajo? – En fin. Ahora ustedes chicas. – Se dirigió con seriedad a ellas. – Preséntense con su nuevo compañero. – ¿Presentarse? Ah… Creo que es normal que no me lo esperara, en el departamento Japun solamente me dieron la bienvenida con sus miradas impregnadas con el toque de su más selectivo y fino odio.

– ¡Yo primero! – Exclamó una de las jóvenes editoras, al momento de ponerse frente a mí, fue cuando realmente puse atención a su apariencia. Sus facciones delataban lo joven que era, posiblemente no más que yo. Poseía un liso cabello que era de un suave color café, el cual llevaba suelto llegándole hasta el hombro, y sus ojos, los cuales me miraban con emoción y brillaban en una tonalidad similar al color de su cabello. – Mi nombre es Uchida Aoki. ¡Espero seamos muy buenos compañeros! – Se inclinó al presentarse.

– Yo soy Yoshida Hisae. – Se presentó la segunda de las editoras. Al juzgar por su apariencia, podría decir que su edad oscila por los 25 o 26 años, ella a diferencia de Uchida-San, tenía un corto cabello rizado de color bronce y unos ojos con aire infantil color hazel. – ¡Espero que nos llevemos muy bien! – Ah… Está debe de ser la confianzuda del grupo, pues a diferencia de su anterior compañera, no se inclinó, sino que en su lugar me dio un fuerte abrazo, el cual no fue correspondido, al no mover ni una sola parte de mi cuerpo ante el contacto.

– Y-yo soy Nakane Yui. – Tartamudeó un poco al presentarse, si no mal recuerdo es la joven que hace rato apostaba que era seme… Y además de eso participó con bastante animo en el debate entre sus compañeras, pero ahora se muestra con timidez y hasta podría decir con… ¿Miedo?, Creo que el ser entusiasta y un tanto desaliñada es gracias a que sus compañeras también lo hacen, pero cuando no está apoyada por alguien más, es sumamente introvertida. – ¡M-mucho gusto! – Se fue rápidamente con sus demás compañeras, sin embargo el poco tiempo que estuvo en frente de mí, logre notar el color miel de sus ojos, y al darse vuelta apreciar con mayor detalle su largo y ondulado cabello color castaño claro… No la miré lo suficiente como para calcular su edad, pero mi intuición me dice que es la más joven de sus compañeras.

– Estoy segura que te llevaras muy bien con ellas, Shizuku-Kun. – Me miró por escasos segundos, para después dirigirse a ellas. – Y chicas… Por favor… No vayan a atosigar al muchacho, tanto que desee irse antes de tiempo al departamento Japun. – Advirtió con seriedad.

– ¡Por supuesto que no lo haremos! – Prometió Uchida-San.

– Exacto, aquí lo trataremos mejor que esos barbaros de Japun. – Señaló Nakane-San. Bueno, supongo que no me odian, así que el trato será más ameno que en Japun.

– Sip, de eso ni hay duda, y otra cosa que nos gustaría dejar en claro. – Se dirigió Yoshida-San a mí. – A nosotras nos gustaría mucho que nos llamaras por nuestros nombres de pila y no por nuestros apellidos, pues ahora somos un equipo de trabajo. – ¿Equipo? – Y de igual forma nosotros te llamaremos por tu nombre, ¿Te parece? – Demasiada confianza es la que me piden estas chicas…

– Preferiría llamarlas por su apellido, pero si ustedes así lo desean, usare sus nombres de pila. – Musité con indiferencia. – Por otra parte, preferiría que se abstuvieran de llamarme por mi nombre de pila. – Al instante en que dije eso, logre sentir como unos documentos enrollados me golpeaban en la nuca.

– Shizuku-Kun… Eso es muy maleducado de tu parte, las chicas tienen sus mejores intenciones, al decirte que las llames por su nombre, y solo te piden a cambio, que también puedan hacer lo mismo. – En cierta forma tiene razón… Pero, sigue sin agradarme la idea. – Ahora como tu superior, les doy permiso a las demás editoras de que te llamen en la forma que más les plazca. – ¿Qué? Kirishima-San nunca hubiera hecho tal cosa…

– ¡Siiiii! – Exclamó emocionada Hisae-San

– ¡Eso es genial! – Y rápidamente Yui-San también se le unió al regocijo.

– No te preocupes, daremos con un buen nombre para ti. – Aoki-San me dio unas suaves palmaditas en la espalda, de cierta forma, siento que es un tipo de consuelo, ya que… Seguramente ahora ni por mi apellido, ni por mi nombre me llamaran…

– A eso se le llama karma, Shizuku-Kun. – ¿Y me lo viene a decir a mí?


Después de mi lección diaria de lo que era el karma, la editora en jefe a quien no le gusta atrasar las cosas, me mandó directamente a la residencia de la Mangaka de la cual me pusieron a cargo. Ahora me encuentro en la puerta principal de esta gran casa construida en una de las más lujosas y prestigiadas zonas de Tokio. Esta mujer sí que le gusta derrochar el dinero por lo que veo, ni siquiera cierto Mangaka ególatra que conozco, es capaz de ganarle.

Sin perder más tiempo en esos pensamientos, toqué el timbre de la residencia, esperando que su dueña me atendiera.

– ¡LARGATE! – Contestó una voz de mujer, al exclamar con enojo y fuerza aquella orden por el intercomunicador.

– Que pena. – Al instante saqué de mi bolsillo la llave que la editora en jefe me había proporcionado, dándome entonces el libre acceso a la gran residencia y… – ¡…! – Estuve a poco de tropezar con un gran montón de basura y objetos tirados en todo el piso del recibidor. Comencé a caminar a lo largo de la residencia, solo para notar que la basura continuaba y continuaba, quitándole de esa forma la belleza a la decoración tan exquisita del lugar. Al parecer está Mangaka está dispuesta a derrochar dinero para su vivienda, pero no para la limpieza de está.

Comencé a deambular por la gran casa, buscando a la caprichosa Mangaka de la cual estaría a cargo, hasta abrir una puerta, y encontrarla, dándome cuenta que en el piso lo que precisamente hacia basura eran montones y más montones de papeles destruidos.

– Vengo del departamento Zafiro. Soy su nuevo editor, Shizuku-Ishi. – Me presenté a la mujer que aun yacía sentada en una silla frente a su tablero de dibujo.

– ¿Pero qué demonios?, ¿Por qué carajos me trajeron un chico? – Exclamó con molestia la Mangaka que aun se mantenía de espaldas a mí.

– Esas palabras no se escuchan nada bien, viniendo de una dama. – Me limité a decir con indiferencia.

– Tú no me vas a decir cómo hablar, mocoso insolente. – Me encaró directamente, al levantarse y caminar hacia mí, hasta quedar frente a frente.

–…– Y esto es… Raro… Y… Bueno… Creo que raro es lo único que se me ocurre… Y es que su apariencia y cuidado personal dejaban mucho que desear… Su cabello desarreglado lo llevaba agarrado con una pinza, donde varios mechones rebeldes salían disparados sin querer obedecer al agarre de la pinza. Llevaba puestas unas grandes gafas que me impedían ver a plenitud sus ojos donde a su alrededor habían unas grandes y oscuras ojeras de cansancio. Sus labios estaban agrietados por el poco cuidado que había puesto en ellos. Su forma de vestir de igual forma que su apariencia, era decadente, ya que vestía unos desgastados pants color verde pantano, los cuales la hacían ver desaliñada y poco sofisticada…

No es que la esté criticando… Es solo que a lo largo de mi vida nunca tuve la oportunidad de conocer a una mujer que descuidara tanto su aspecto, ni siquiera Alice, la chica con la que vivo… Ella siempre se cercioraba de tener todo en regla, ya sea su rostro, o forma de vestir… Recuerdo que ella varias veces mencionó que le gustaba verse bonita, no para los ojos de los demás, sino para ella misma, algo como… Un gusto personal. Desde ese momento di por hecho que todas las mujeres se preocupaban por su apariencia y forma de vestir, independientemente de cómo las personas las vieran, solo para sentirse a gusto con ellas mismas. Pero, está mujer es la nota discordante en la regla, frente a mí, tengo todo lo contrario a como concebía a las mujeres… ¿Me pregunto si es el estrés lo que la tiene así, o simplemente no le importa su apariencia?

– ¿Qué tanto me miras chiquillo? – Ah… Se dio cuenta que la estaba analizando con la mirada.

– Nada. – Preferí no seguir pensando en ello.

– Y bien, ¿Me podrías decir que hace un chico como mi editor? ¿No te da miedo volverte gay o alguno de esos pensamientos estúpidos que tienen los hombres? – Creo que está mujer… No le gusta tratar con hombres…

– Yo no soy del departamento Zafiro, vengo del departamento de edición Japun. – Bufó ante la mención de este último. – Isaka-San me pidió que fuera su editor temporal para ayudarla con su más reciente obra, con la cual ya me notificaron que está teniendo problemas. – Entornó los ojos al escuchar eso. – Y me tiene sin cuidado lo que pueda sucederme por aceptar este trabajo, solo me limito a hacerlo, y ya. – Indiqué con indiferencia.

– ¿Y qué? ¿Tú también me adularas hasta la muerte, para ver si así me pongo a trabajar? Porque eso sería un tanto extraño con esa cara que te cargas. – Señaló de forma petulante.

– ¿Adular? Por supuesto que no… Yo no soy el perro faldero de nadie, y además dudo que usted tenga algún atributo digno de adular. – Ella frunció el ceño ante mi respuesta.

– ¿Y bien?, Entonces ¿Qué harás? Si no me adularas como todos los demás imbéciles que han venido acá, me imagino que lo único que queda es insultarme o criticarme para ver si así te presto algo de mi preciosa atención. – Musitó con sorna en la voz.

– En realidad… Si… Ese era el plan, pero… – Observé el montón de papeles tirados a su alrededor. – Creo que esa no es la manera de manejar este asunto. – Noté como la curiosidad se asomó por sus pupilas por escasos segundos. – Isaka-San me dijo que usted se negaba a trabajar… Pero, por lo que veo, eso es lo único que usted ha estado haciendo… Sera que… ¿Le está haciendo creer a todos los que vienen, que usted simplemente no desea trabajar, cuando la realidad es que lo ha hecho, pero no se le ocurre como continuar? – Y ahora fue la sorpresa quien reemplazo la curiosidad.

– ¿Cómo explicas entonces que no te lo hice creer a ti también? – Espetó al instante.

– Todos los demás editores que han estado viniendo a verla, la llaman para anticipar su visita, dándole el tiempo suficiente de limpiar todo este desastre de hojas sin ideas, pero, yo vine acá, y nadie le notifico que la visitaría… Ahora… Me he encontrado con la razón que usted ha escondido, del porque aun no se ven avances de su nuevo manga. – Expliqué con seriedad.

– ¡Es verdad!, ¡No tengo ideas! Haz acertado, ¿Qué quieres? ¡¿Qué te monte un espectáculo y te de un premio?! – Exclamó con sarcasmo, a la vez que regresó a sentarse frente al tablero de dibujo.

– Su orgullo es lo bastante grande como para no aceptar a los demás que el problema es la falta de ideas y no un simple capricho por lo que veo. – Decidí continuar con mis teorías, obteniendo su silencio como la respuesta afirmativa. – Lo que usted tiene es frustración… Y ni mis insultos, críticas o invitaciones al reto, lograran darle la inspiración necesaria para continuar… Por eso no hare tal cosa. – Observé como recostaba su cabeza en el tablero con pesadez.

– ¿Lo ves? – A su voz le fue arrebatada el enojo, dejando solo un lastimero susurro. – El problema es que ya no puedo seguir con esto… Simplemente todo acabo… Pero… ¡No puedo aceptarlo!… Yo… Tomé un retiro por esa razón, pensé que al regresar estaría renovada, pero, no fue así… ¡Ya no sirvo para esto! – Exclamó en un grito desgarrado por la frustración, acompañado con el sonido que causo el impacto de sus instrumentos para dibujar, cuando los tiro con fuerza hacia el suelo.

– Que lastima. – No me conmoví por su escena de Mangaka en decadencia, en realidad, creo que ya no hay nada que hacer con ella, si no tiene ideas, no tiene, y punto. – No se deprima, seguro tiene el dinero suficiente para vivir los años que le queden plenamente. – Comenté sin interés.

– ¡No me importa el dinero! ¡Yo quería seguir siendo Mangaka! Tú… ¡Tú no comprendes si quiera un poco lo que significa hacer algo que te gusta y te apasiona, y saber que a los demás les da felicidad! – Es verdad… No comprendo que es eso… En el pasado pensé que lo sabía, pero, rápidamente me di cuenta que solo era una mentira… Y está mujer sí que lo conoce… Lo conoció, lo disfrutó, y ahora tiene que vivir con la agonía de haberlo perdido para siempre…

– Ya veo… – Contesté solo por contestar, y preferí ir hacia el gran librero de su estudio para no continuar observando cómo sus ojos se clavaban en los míos con ira infinita. –…– Comencé a tomar tomo por tomo de todos sus trabajos como Mangaka, ella pareció no molestarle, pues volvió a acostar su cabeza en el tablero, posiblemente llorando. Me dio el tiempo suficiente de leer cada uno de sus mangas, y notar algo interesante en ellos. – ¿Le gusta su trabajo? – Pregunté al terminar de leer sus obras.

– ¿Qué? – Me miró desconcertada al no esperarse tal pregunta. – Emm… Si… – Contestó con algo de torpeza.

– Dudo. – Afirmé. – Acabo de percibir duda en su respuesta. – Indiqué.

– ¡Me gusta mi trabajo! ¡Y es que a todos les gusta! ¡Eso es lo importante! – Creo que estoy comenzando a entender esto.

– Se equivoca… Lo más importante no es que a la gente le guste… Lo primordial y más importante, es que al propio autor en cuestión le agrade su trabajo. Un autor crea lo que viene a su mente y le da satisfacción al plasmarlo, ya sea en letras, dibujos o música, después lo muestra a los demás, y si resulta aceptado, la satisfacción aumenta. Pienso que en este caso, su trabajo no le agrada, o más bien… Ha llegado al nivel que le hastía. – Expliqué.

– P-pero a mí si… – Calló con un instante. – ¿Por qué dices que me hastía? – Preguntó en un murmuro.

– Mire esto. – Le mostré diversos mangas, para que pudiera ojearlos y analizarlos tal como lo había hecho minutos atrás. – ¿Qué encuentra en ellos? –

– N-no se… – Sabia muy bien que ella conocía la respuesta, más sin embargo no deseaba aceptarlo.

– El mismo patrón se repite… Una y otra y otra vez… Podemos observar que es el mismo desarrollo, pero con diferentes personajes y situaciones… Por no mencionar que los estereotipos abundan y se repiten en todas sus obras. Todo está muy bien maquillado para no notarlo, pero creo que usted, que es su creadora, se da cuenta a la perfección de este hecho. – Engrandeció su mirada por la sorpresa que le causaron mis palabras.

– A todos les gustan mis mangas. – Se defendió simplemente por hacerlo, ya que sabía que tenía razón.

– Pienso que en su momento a usted también le gustaban, al sacar su primera obra, y notar como agradó a todo el público en general, inconscientemente hizo lo mismo en sus posteriores obras, puesto que tenía miedo a cambiar y que no resultara igual de aceptado como la anterior, es por eso que se vio limitada a no salir de un mismo concepto y desarrollo… Llegando a ser aburrido para usted, pero, no para los demás, y como piensa que lo importante es que al público le guste, no dudo en continuar haciendo lo mismo, a costa de su propia satisfacción personal. Pero, el hacer eso, no es posible que sea eterno, y el momento de la culminación, por fin ha tocado a su puerta. No puede seguir haciendo lo mismo, porque su mente simplemente ya no soporta lo que usted le está obligando a repetir una y otra vez. Solo mire… – Tomé varias hojas de papel que estaban tiradas en el suelo, para mostrárselas. – Más y más de lo mismo… No le gusta lo que está haciendo, aun si sabe que a los demás les gustara, ya no puede seguir mintiéndose a usted misma. – Ella observó los papeles que le ofrecía, y en un ataque de frustración los tomó entre sus manos y comenzó a romperlos.

– ¡Tienes razón! ¡Estoy harta de esa mierda! ¡Pero, joder! ¡A todos les sigue gustando y no comprendo porque! ¡Pensé que mientras eso continuara igual, podría seguir haciéndolo! ¡Pero, ya no soporto! ¡Qué porquería! ¡Tengo un montón de ideas, pero todas ellas no se asemejan ni un poco a mis demás obras! ¡Todos ya están acostumbrados a ese estilo, es como si tuviera una maldita etiqueta en la frente, que yo misma soy incapaz de quitarme, por miedo a que ya no les guste mi trabajo! – Exclamó al desahogarse.

– Si le soy sincero… Pienso que su trabajo es superficial, aburrido e insulso, por no mencionar que las tramas dejan mucho que desear y son bastante predecibles. – Oh… Estoy haciendo lo que Isaka-San me pidió… Pero, eso fue por mi iniciativa propia.

– ¡Ya lo sé! ¡Todo es bastante predecible y simple! Pero, entonces, ¿Cómo crees que reaccione el público al leer algo más maduro y sustancial, cuando estaba acostumbrado a la mierda superficial que dibujaba? –

– No lo sé… Supongo que si no les llega a gustar, es porque ellos también son superficiales como las obras que les gusta leer. – Comenté sin interés. – Pero veo que usted no es superficial… En realidad, creo que es más inteligente de lo que pensé. Pienso que su problema tiene una fácil y simple solución. –

– ¿Cuál? – Me miró con esperanza a los ojos.

– Deje de repetir la misma historia insulsa, y haga lo que realmente desea dibujar. Como dije, lo primordial es que a usted le agrade, obviamente no todas las personas somos iguales, y los gustos varían en cada una, pero no dude, que si su historia realmente vale la pena, tendrán el mismo o mejor éxito que sus anteriores obras. – Indiqué.

– ¿Tú crees? – Me preguntó con algo de timidez.

– ¿Tiene alguna de esas ideas en dibujos? – Al instante ella salió disparada de la habitación, y regreso rápidamente con un manuscrito en sus manos.

– Este… Es el primer capítulo de una historia que llevo años queriendo hacer, pero que no me he animado a continuar… – Me entregó algo dubitativa el manuscrito.

–…– Comencé a leerlo en silencio, sintiéndome blanco de su expectante mirada, buscando encontrar en mis expresiones algún signo de disgusto o agrado, cosa que no iba a funcionar en mí. – Me gusta. – Musité con tranquilidad al terminar de leerlo.

– ¿T-te gusta? – Me miro anonadada. – P-pero… Eres un chico… ¿Cómo te puede gustar? – Preguntó atónita.

– No soy alguien que tenga prejuicios, he terminado de leer su obra, y debo decir que cuenta con un argumento interesante que es capaz de atraer a cualquier lector. Los personajes tienen personalidades fijas, y están muy bien desarrolladas, de igual forma, no son planos, ni cuentan con estereotipos, teniendo cada uno su encanto natural. Ha sabido desarrollar muy bien los sucesos en este primer capítulo, además de que el ambiente de misterio y suspenso le da un buen toque a la historia. Inusual, si… Está historia no solo es inusual si la comparamos con sus demás trabajos, sino también con las otras historias de este mismo género… Cuenta con un ligero ambiente sombrío, en el cual interactúan los personajes alrededor de una trama que describe algo que al final puede resultar completamente diferente, y es eso lo que hace la historia atrayente para cualquiera, ya que el suspenso y la ansiedad por saber que ocurrirá a continuación es una sensación que se percibe a flor de piel con tan solo leerlo. – Le di mi opinión sobre su obra. – Si le soy sincero, puedo decir que de verdad me atrajo su obra, no esperaba encontrarme tal cosa dentro de un género como ese. Sería un error colosal el no continuar con esta historia y seguir frustrándose por hacer más basura como la que hacía. – Agregué.

– Yo… Nunca esperé que alguien me dijera tal cosa de este manga… – Mencionó, todavía sin poder creerlo. – Algo me dice que eres sincero… Además… Ahora, es como si esas palabras me hubieran dado la confianza que necesitaba en mi misma. – Tomó el escrito y lo abrazo contra su pecho tal como si fuera su tesoro más preciado. – Continuare… Me arriesgare a dibujar lo que realmente deseo y si fallo estoy segura que no habrá remordimientos, pues sabré que hice lo que de verdad me gusta. – Musitó con firmeza y decisión. – Muchas gracias, Shizuku-San. – Y por primera vez, me permitió el conocer su sonrisa, al dedicarme la más genuina y cálida que no había visto jamás, después de tanto tiempo… – Creo que empezamos con el pie izquierdo, pero, eso no fue más que mi culpa. ¿Te parece si empezamos de nuevo? – Sugirió.

– Me da igual, siempre y cuando trabaje. – Contesté sin interés en el asunto.

– Bueno, entonces me presentare. – Anunció entre suaves risas. – Me llamo Mitsui Leiko, es un gusto conocerte. – Me ofreció su mano para estrecharla.

– "Leiko" – Repetí al estrechar su mano. – Sus padres sí que supieron que nombre ponerle. – Comenté, ya que su nombre significa "Arrogante" y aunque tal parece solo se comporta así a ratos, es un aspecto muy arraigado en su personalidad.

– Pues los tuyos tampoco se quedaron atrás. – Me regresó el cumplido de forma mordaz. – A juzgar por tu modo de ser, le haces honor a tu nombre que significa piedra. – Musitó sin poder el evitar reír al darse cuenta de lo acertada que era la comparación.

– Sera mejor que me retire ahora. – Preferí olvidar ese tema. – Avisare al departamento Zafiro que usted ya tiene el primer capítulo de su nuevo manga, es bueno que ya lo tenga dibujado y listo, no encontré algún aspecto que necesite modificarse, es por eso que el tiempo en que usted se retrasó no se prolongara más. – Señalé con seriedad.

– Está bien… – Contestó un poco confundida por la forma en que cambie de tema. – De nuevo, muchas gracias, Shizuku-San, ¿Estaremos en contacto, no? – Preguntó rápidamente, logrando notar ansiedad en su voz.

– De eso no hay duda. – Contesté con firmeza. – Hasta luego Mitsui-Sensei. – Me despedí para salir con tranquilad de esa gran residencia. Es la primera vez que habló con ella, y todo ha salido perfectamente, creo que eso también deberían constatarlo en los informes de mi desempeño.


Luego de una larga mañana llena de discusiones y acuerdos con los tiburones de la editorial, imprenta y por supuesto los necios de ventas, es hora de que me tome un tiempo libre, y ya sé a dónde dirigirme; dije esto con una sonrisa en mi rostro ya que, no puedo negarlo, me estoy volviendo cada vez más apegado a Shizuku. Además, quiero preguntar porque no asistió a la reunión de hoy, normalmente cuando Zen no lo deja asistir siempre suele quejarse a su manera diciendo algo como que no entiende el porqué el decir las cosas de forma tan directa y clara es un problema; si supiera que existen formas de decir las cosas no se metería en tanto lío. Llegué al departamento Japun y empecé a buscar con la mirada a Shizuku, más no lo encontré por ningún lado lo cual, me parece bastante raro.

– ¡Oh, Ijuuin-Sensei!, ¿Cómo está? – Dijeron en coro algunos editores jóvenes, aquellos mismos quienes habían tenido problemas con Shizuku antes. Todos ellos son solamente unos aduladores.

– Bien, por cierto, ¿Han visto a Shizuku? –

– ¿Shizuku Ishi? – Repitió uno.

– Sí, él único de este departamento. – Respondí con un tono de pocos amigos debido a la obviedad.

– Shizuku-Kun se pasó al otro lado. – ¿Qué?

– Es verdad, Shizuku ahora batea para el lado izquierdo. – Completó otro de ellos.

– ¿Puedo saber de qué rayos hablan? – Me cansé de tantos rodeos.

– Ijuuin-Sensei. – Intervino inmediatamente Aoyama-San. – Al parecer no se lo han notificado, pero, Shizuku fue trasladado al departamento Zafiro. – Espera… ¿Qué?

– ¿Qué? – Pregunté sorprendido y al mismo tiempo lo interrumpía.

– Isaka-San le pidió a Shizuku que se uniera al departamento Zafiro, al parecer, querían que fuese el editor principal de Mitsui Leiko-Sensei. – ¿De esa arpía?

– ¿Pero por qué?, ¿Él aceptó? –

– Según me contó Kirishima-San, fue para evitar problemas en Japún. – Contestó Aoyama-San.

– Eso no es cierto, según dicen, Shizuku se cambió porque le ofrecieron más dinero. – ¿Me cambió por un sueldo mayor?

– Kuma-Kun, eso es solo un rumor. No digas tonterías. – Lo corrigió su superior.

– De todas formas no deja de ser un traidor que se pasó al lado oscuro. – Rió sarcásticamente aquel joven editor.

– Aoyama-San. – Ignoré los comentarios de aquellos idiotas y pregunté lo más importante. – ¿Puede decirme dónde está Kirishima-San en este momento? –

– Se dirigía al departamento de ventas luego de la reunión. – Contestó sin complicaciones.

– Gracias, y hasta luego Aoyama-San. – Salí disparado en busca de Zen, estaba seguro que él podría darme una respuesta más detallada. Por suerte, al dirigirme al departamento de ventas pude divisar en el pasillo la figura del editor en jefe y mi editor principal a lado de alguien particular. – ¡Maldita sea, Zen!, ¡Deja de acosar a Yokozawa! – Exclamé molesto.

– ¡…! – Yokozawa se quedó petrificado mientras Zen lo mantenía acorralado e inmediatamente se deshizo de él con bochorno, debido a que los había pillado.

– ¿Qué demonios te sucede? – Preguntó Zen un tanto molesto debido a mi interrupción.

– ¿Por qué mi sub-editor está en Zafiro? –

– Ahh… Isaka-san lo quiso así. – Dijo sin importancia.

– Bueno… Al parecer ustedes dos tienen cosas de que hablar. Me retiro. – Yokozawa salió prácticamente huyendo del lugar.

– Por tus payasadas hiciste que mi presa se marchara. – No me interesa.

– ¿Por qué? – Repliqué con molestar.

– ¿Qué cosa? –

– ¡Deja de jugar conmigo!, ¿Por qué Shizuku está con la arpía de Leiko y no conmigo? Y además, ¿Por qué no se me notificó nada? –

– Ohh… Eso. – Lo dijo sin mayor importancia. – Isaka-San cree que es bueno para Shizuku probar otro ambiente, así que para convencerlo le ofreció días libres y un aumento. – Explicó.

– ¿Y por qué dejaste que se fuera? –

– Yo no lo decidí, el que tenía la última decisión era Shizuku-Kun, además supongo que estará bien si eso lo aleja de los problemas. Aunque debo admitir que estaría perdiendo un buen editor. – Suspiró mientras se desordenaba el cabello.

– ¿Qué quieres decir con eso? – Espero que no sea lo que estoy pensando.

– Kyo, sabes bien a lo que me refiero. – Me miró fijamente.

– Si… Si a Shizuku le va bien, se quedará definitivamente. ¿Verdad? –

– Eso mismo. – Shizuku se fue de mi lado sin pensarlo dos veces, ¿No es así? – Ahora, tengo que volver a Japun y tú Kyo, solamente preocúpate por el manuscrito. Será como en los viejos tiempos, no hagas más drama y ve a casa. – Finalizó con aquello último para luego retirarse del lugar.

–…Tanto le molesta ser mi editor… – ¿Por qué me siento así?, Siento que he sido traicionado de alguna forma y además, siento que hay algo dentro de mí que está empezando a doler… No, debo ir a preguntarle a Shizuku. Me temo que tendré que ir a ese lugar.


– Señoritas, buenas tardes. – Entré a Zafiro e inmediatamente todas las chicas dirigieron su vista rápidamente hacia mí.

– ¡Ijuuin-Sensei! – Exclamó una de ellas.

– ¡Un seme, un seme! – Gritó otra.

– Sensei, ¿Es verdad que también le va a los hombres? – Están dementes.

– ¡Sensei, Sensei! ¡Usted es muy apuesto!, Estoy segura que muchos ukes se le han declarado. – Todas ellas.

– Ya basta chicas, apuesto a que nuestro seme tiene algo importante que decirnos, si no, no estuviera aquí después de lo que pasó unos años atrás. – Esta mujer, Takemura Ayami, la editora en jefe de Zafiro… Aún le guardo algo de rencor. – ¿Qué sucede Kyo?, No me digas que aún me guardas rencor. – Empezó a reír.

– Si no hubiese sido por ti, no hubiese conocido a Leiko. – Repliqué.

– No es mi culpa el que seas un mujeriego, te la presenté de manera formal y tú lo llevaste a más. Aún cuando te advertí que dos grandes egos nunca congeniarían. –

–…– La observé con algo de molestia, ahora no estoy del mejor de los humores. – Iré directo al punto. ¿Dónde está mi editor? –

– Siempre tan posesivo aún con aquello que no te pertenece. – Me dijo con una sonrisa. – Lamento comunicarte que se encuentra con Leiko en este instante, si deseas, puedes hacerle una visita. –

– No, gracias – Contesté en seguida. Estoy molesto no solo con Shizuku, si no con aquella arpía también. Y, no puedo negar que también estoy molesto conmigo mismo por estar molesto por todo aquello.

– Sensei, ¿Está buscando a su uke? – Empezaron nuevamente.

– Awww, ¿No es tierno? –

– Shizuku-Kun tiene un seme muy protector y posesivo. – Dementes.

– Pero Shizuku-Kun es suke. –

– ¡Es cierto!, pero, como Sensei es un seme es imposible que Shizuku pudiese tomar aquel rol. –

– Chicas, chicas, aunque ustedes no lo crean, si emparejan a Shizuku y a Kyo, se darán cuenta de que ambos pueden ser sukes en la relación. Solo que Shizuku preferiría tomar con mayor frecuencia el papel de uke que de seme. – Ayami… La observé con molestia por ser partícipe de aquel juego enfermizo que tienen la mayoría de las que trabajan en este departamento.

– Me voy antes de que sigan inventando más historias. – Salí del lugar y decidí que lo mejor por ahora sería ir a casa.

Aún no puedo creer que Shizuku se haya ido sin haberme comentado nada en absoluto. ¿Por qué me hizo esto?, creí que nos habíamos vuelto más cercanos.

***En el departamento de dicho Mangaka***

– Leiko. – Susurré con malestar para mis adentros.

No puedo creer que de todas las personas que le pudieron haber asignado haya terminado siendo editor de aquella mujer. Además, aún no puedo creer que después de todo lo que hemos compartido Shizuku no me haya tomado en cuenta en aquella decisión que me concierne no solo a él, sino también a mí. Y hablando del rey de Roma… Al parecer ha llegado justo a la hora del almuerzo. Espero tenga una excusa para esto.

– Shizuku, bienvenido a casa. – Lo observé de manera acusatoria mientras le abría la puerta y le hacía pasar.

– Buenas tardes, Sensei. – Saludó con normalidad, entrando al departamento. No puedo creerlo. – ¿Cómo estuvo la junta de hoy? – Preguntó, mientras dejaba unas cuantas bolsas en la cocina.

– Bien. – Me dirigí a él de forma cortante.

– ¿Le pasa algo? – Preguntó al darse cuenta que no dejaba de observarlo, indicándole que ya sabía absolutamente todo.

– Sabes, hoy me enteré de muchas cosas. Cosas bastante interesantes. –

– Ah… Me imaginaba que usted ya lo sabía. De cierta forma esa editorial se asemeja más a un mercado que a una empresa. – Comentó con indiferencia. No le importa en lo más mínimo. – Es una lástima, hubiera preferido ser yo el que le diera la noticia. – Agregó con el mismo tono.

– ¿Ah sí?, Lo interesante de todo es que ni si quiera me consultaste. ¿En verdad es molesto editar mi manga?, Lamento mucho que no esté a la altura del vasto conocimiento sobre literatura. –

– Nunca he dicho que su manga sea molesto de editar, ya le dije que era bueno una vez, ¿No? – Espetó. – Además, no tengo porque consultarlo con usted, es mi trabajo, no el suyo. – Concluyó sin interés.

– Según tu razonamiento, estaría bien que de la noche a la mañana decida cambiar de editor porque sí, ¿Verdad?; "Bueno" – Repetí en forma sarcástica. – Apuesto mi trabajo a que llenaste de elogios el estúpido manga de Leiko y no lo llamaste simplemente "Bueno". –

– Usted tendría que tener muy buenas razones para que su editor le sea cambiado en dicho caso, y sobre lo otro… En realidad no fueron elogios, la verdad es que esa mujer dibujaba solamente historias que merecían tirarse a la basura y no vender en una librería. – Mencionó con sinceridad, como si no supiera que aparte de los mangas que publicaba, tenía historias diferentes que quería publicar. – Pero, después me sorprendió bastante con una historia totalmente diferente a las demás, y… ¿Qué puedo decir?, Creo que es obvio que se tendrá una buena crítica si el trabajo lo vale, y se compara con sus obras anteriores. – ¿Cómo puedes tener aquel semblante tan apacible? – No entiendo cual es su molestia. – Se cruzó de brazos y me observó con indiferencia.

– ¿Y cuáles fueron tus buenas razones Shizuku? – Bufé sarcásticamente. – ¿El que te pagarían más?, ¿El que te librarías de mí y tendrías más días libres?, Y aún dándome aquella respuesta, todo lo que has dicho y he escuchado decirte decir sobre mi trabajo es que "Está bien", Entonces, ¿A cuál buena crítica te refieres? –

– Isaka-San me dijo que serviría para amainar las aguas en el departamento, pero, en realidad es algo que carece de mi importancia, el dinero y los días libres fueron cosas que me ofreció, y no encontré razón para negarme, además de que eran muy beneficiosas, después de todo usted está muy bien, y solo será algo temporal. Y mi crítica sobre su trabajo he preferido reservármela, pues dudo mucho que alguien tan exitoso como usted, dependa de una sola crítica para saber que su trabajo es bueno. – Mencionó con algo de frialdad.

– Y apuesto también a que ni siquiera lo pensaste dos veces antes de abandonarme, ¿Verdad?, ¿En serio crees que solamente será de forma temporal?, Permíteme reírme. – Dije con sarcasmo. – ¿Acaso no sabes que la opinión del editor es muy importante para el Mangaka?, Después de todo, es la primera persona que lee su trabajo antes de publicarse. Es más que obvio que tu opinión me importa más que la de nadie, y no solo por ser mi editor. Al menos mis palabras y las promesas que te hice no fueron por obligación. –

– ¿Entonces qué quiere?, ¿Qué le haga un escrito donde detalle a la perfección lo estupendo que es usted, solo para subirle más su gran ego? – Musitó con algo de sarcasmo. Este muchacho no lo entiende, ni si quiera se esfuerza en comprender. – Sensei, creo que está haciendo una tormenta dentro de un vaso con agua. – Me miró con seriedad. – Me ha hecho perder tiempo para cocinar, como dije, está exagerando las cosas. – Le restó interés al asunto, para comenzar a cocinar.

– Ni si quiera te esfuerzas en comprender. No entiendes lo importante que eres para mi, ¿Verdad?, Me dijiste que estarías conmigo siempre… Y cuando pensé que nos habíamos vuelto más cercanos eliges dejar de ser mi editor para ser el editor de alguien más. – No lo entiende, ¿Por qué? – ¿En verdad crees que solo trabajarás de manera temporal Shizuku?, Ni si quiera me consultaste, mi opinión para ti no tiene importancia por lo que veo. Y siendo lo bastante inteligente, no puedo concebir el que no entiendas lo que significa. Pero, sabes, para no quitarte más tiempo con Leiko, deberías dejar de venir a mi casa. Tú deuda está saldada, ya que supongo que lo único que te importaba era pagar tu maldita deuda y no pasar un tiempo conmigo. No necesitas perder más tiempo con este Mangaka egocéntrico que ni si quiera aprecias. Ve a editar los mangas de Leiko, ve a cocinarle a ella, ve a hacerle promesas a ella, ve a levantarle el ánimo a ella, ve y platica con ella sobre libros. Después de todo, ya he de tener incluso a un editor suplente, siempre hay uno que suple el puesto del otro debido a que no me soportó este último. – Estaba tan molesto, que no logré controlar ninguna de las palabras que salían de mi boca. – No eres diferente de ninguno, me has traicionado y lo peor… Es que ni si quiera te has dado cuenta. – Aún no entiendo… El porqué siento esta punzada en mi corazón.

–…– Shizuku solo engrandeció su mirada causa de la sorpresa y el impacto tan grande que le causaron todas las palabras que dije sin pensar, fue incapaz de profesar palabra ante ello. En cualquier otra situación, estoy seguro que hubiera contestado con el mismo número de argumentos en contra, sin embargo, se dio cuenta que de cierta forma, eso no iba a funcionar, realmente lo afectó lo que le dije, ¿Verdad?, Porque al parecer no tiene ni las fuerzas necesarias para decir algo, dándose cuenta de lo que tenía que hacer, de una forma u otra sus pies se movieron para caminar directo a la salida. Caminó con el semblante bajo sin desear hacer contacto visual conmigo, sin embargo, cuando pasó a un lado mío… – A pesar que dejara de ser su editor, yo aun así… Pretendía quedarme siempre a su lado… – Susurró aquellas palabras en un tono que demostraba lo dolido y afectado que se encontraba. Pero, aún así yo… – ¡…! – Lo tomé del brazo antes de que se fuera, y no pude evitar el decirle lo que sentía en ese momento.

– Yo te quiero todo para mí. – No lo miré a los ojos, solo pude soltar aquellas palabras tan posesivas y egoístas. – ¿Por qué debería compartirte? –

– Usted… Tampoco comprende…– Susurró aquellas palabras que se desvanecieron en el aire.

– ¿Qué es lo que no entiendo? – Le pregunté sin soltarlo todavía, más sin embargo me acerqué a su rostro para mirarlo a los ojos.

– Nada… Usted no entiende absolutamente nada. – Mencionó en un tenue susurro mientras bajaba el semblante. – Ya me quedó todo muy claro. – Intentó deshacerse de mi agarre. – Déjeme ir. –

– Tú eres el que no tiene idea… – Lo apoyé contra la pared y no pude evitar el arrebatarle un beso de sus labios. No logro entenderlo, ¿Por qué este chico me inquieta tanto? – Lo mucho que trato de comprender por qué me siento así contigo. – Le susurré para continuar con aquel beso, en el que mi lengua exigía entrar en su boca y enrollarse con la suya, deseando arrebatarle el aire hasta no poder más. Shizuku se sorprendió ante el beso que le arrebataba y que dé misma forma no deseaba recibir, pues forcejeó un poco para separarse del contacto, lo cual fue inútil, pues se encontraba apresado entre la pared y mi cuerpo. –…– Sus intentos por separarse no cesaron en lo más mínimo, sin embargo, por dentro parecía estar cediendo ante mis besos, pues su lengua fue seducida por la mía, causando que esta también participara en el juego que se llevaba a cabo dentro de nuestras bocas.

–…– Logró al fin separarse del contacto y librar sus labios por la falta de aire. – Pensé que… Quería que me fuera porque lo he traicionado según usted. – Replicó, sin embargo no parecía una crítica o regaño, simplemente sonó como un comentario áspero sin algún sentimiento de por medio.

– No me hables de esa forma. – No cuando no estás expresando nada con aquella oración. –…– Me mantuve cerca de sus labios para volver a besarlo, no un beso tan invasivo como el último. Era uno suave y delicado, pero, al mismo tiempo le exigía a sus labios el corresponderme, apretándolo contra los míos por largos segundos, por lo que mi mano comenzó a bajar por su cintura y empezó a inmiscuirse por debajo de su camisa, tocando con delicadeza su piel, subí hasta su torso y luego hasta su espalda para comenzar a delinear su espina dorsal, y al mismo tiempo liberé sus labios para besar su cuello. No podía concebir el hecho de que esta persona que estaba frente a mí, estuviera a manos de alguien más que no sea yo. No quiero que Leiko le ponga sus manos encima. Y sin darme cuenta, había mordido y besado con mayor ímpetu cerca de su clavícula, dejándole una marca que seguramente sería visible al día siguiente. – Dile a Leiko que eres mi editor, y que no te ponga las manos encima. – Shizuku y yo no tenemos nada, pero, aún así, no puedo creer lo posesivo que soy con él.

– Lo que usted dice no tiene nada de sentido. – Me acusó con la mirada. – Yo no soy propiedad, ni de usted, ni de ella… Ni siquiera me pertenezco a mí mismo, yo solo me debo a algo más allá de lo que pueda imaginarse… – Musitó con seriedad en la mirada y tono de voz. Eso ya lo sé Shizuku, es solo que yo… – Veo que no podré tener una plática racional con usted el día de hoy, se encuentra conmocionado, pero, si usted quiere creer que le traicioné, hágalo… Yo sé muy bien que no lo he hecho, y que jamás lo haré… – Logró zafarse del agarre, saliendo del departamento, sin dejar oportunidad de que le detuviera.

– Yo… – Hablé al aire, para mí mismo. – Lo siento Shizuku… – Nada de lo que estoy haciendo tiene sentido. Ni si quiera logro entender mi comportamiento a la perfección… – Debería de tratar de despejar mi mente un poco, iré a hacerme un poco de té para tranquilizarme.

Ese muchacho, cada vez hace que me apegue a él; sin darme cuenta, poco a poco he empezado a sentir un lazo más fuerte… Es como si hubiera algo que me atara. Mientras seguía divagando en mis pensamientos, pude notar que en la cocina había unas cuantas bolsas, por lo que me acerqué a ver el contenido de estas. Para mi sorpresa divisé que dentro de ellas había los ingredientes necesarios para un postre, y no cualquier postre, uno de chocolate… Shizuku… Acaso él… Pero, me había dicho que no sabía preparar ninguno. ¿Lo iba a intentar solamente por la pregunta de aquella vez?

No lo entiendo… Eres tan distante e inexpresivo pero, a pesar de todo tú, tienes un lado tan tierno que incluso logra cautivarme de esta manera. ¿Por qué esperas siempre que haga alguna estupidez?, Si hubiese visto esto antes quizás no me hubiese comportado como un idiota.


Salí de ese departamento lo más rápido que pude, notando entonces que el gris teñía el gran cielo que me cubría, sabiendo entonces que una tormenta estaba próxima a llegar. Ya era tarde, y no tenia porque regresar a la editorial, por lo que emprendí camino hacia mi departamento, pensaba quedarme un buen rato en casa de Sensei, pero… Ya no era posible… Después de todo, él estaba dolido conmigo, y el sentimiento de la traición fue aquello que le hice anidar en su corazón al llegar a sus oídos la noticia, que en su momento nunca esperé fuera tan impactante para él… Sus palabras se habían clavado con fuerza en mi corazón, tal como la espina de la más bella rosa, y ese dolor que su espina me causo, me hirió con fuerza por dentro… Sabía muy bien que traicionarlo era lo último que haría, sin embargo, la herida que jamás pensé le causaría, lo cegó y le hizo creer que eso mismo había cometido en su contra… Una cosa si deseaba dejarle en claro… Solo una simple cosa, que espero haya entendido… Yo… Aunque dejara de ser su editor… Seguiría a su lado, pues esa era mi promesa, ese era… Mi destino…

No logró comprenderlo, pues a pesar que deseaba que me fuera, me apresó entre su cuerpo, y pude probar de esa forma la furia y desesperación de sus labios al clavarse con fuerza en los míos. Me siento estremecer ante el recuerdo que evoca mi mente de sus labios junto a los míos, de sus manos deslizándose por mi piel, las sensaciones que me hizo experimentar eran desconocidas y totalmente nuevas, que aunque temor dentro de mi sentía, también la curiosidad y el anhelo en mi corazón despertó… No puedo explicarlo, pero… Sus palabras, sus acciones, sus besos, y sus caricias, todo ello es una mezcla entre la posesión, la dulzura y la ternura, fundiéndose en una sola, y obteniendo como resultado, una peligrosa combinación que amenazaba con cautivar mi corazón, pero… Yo tampoco… Yo tampoco lo entiendo…

Si esta es la misma angustia y ansiedad que él siente, entonces… Merezco que su espina siga clavada en mi corazón…


¿Crees en el destino? ¿Es que acaso te crees dueño de tus actos?

No lo sé… Me he arriesgado mucho para dar un paso en falso… Es que mis errores… ¿No son culpa mía?

Ellos dan por hecho que serás feliz, pero no les importa si no es así… Pues crecerás… Y si no da igual…

Pero, a mí también… Me da igual…

¿Quisieras volver a sentir esa brisa de libertad que te quitaron por la fuerza, y no puedes encontrar? Yo puedo regresarla a ti, que aunque sea un extraño, en mi confianza habrá.

La libertad es algo de lo cual no soy digno a merecer… La quiero, pero… No la merezco… Ese es mi castigo…

¿Continuaras así para que la llama de tu voluntad se extinga y tengas que encomendarte a esas almas inconscientes, de sonrisa limpia y manos sucias?

No… No deseo eso… No quiero… No quiero…

Sin un camino, ¿Para qué caminar? ¿Hacia dónde iras? Dame tu mano, yo te guiare, te ofrezco un camino… Una esperanza... Un futuro…

Pero, yo no… No puedo… No debo…

Pobre niño mío… No me temas, no pienses… No lo dudes… Que la duda solo te hará sentir peor… Pues todos somos hijos de dios, unos tienen el bien, otros… Todos los males…

No… No quiero volver a tener la sensación de haberme equivocado… Tampoco de ver como el mar se separó, y no haber caminado…

Creo que eres de los míos… Ellos se han deshecho de ti, pero, yo te acogeré, no te hare ninguna pregunta… Tampoco te pondré en duda, tendrás mi confianza… Se como es tu alma… No eres malo como ellos…

Mentira… Eso… Es mentira… Solo eso… Una ilusa mentira…

No existe diferencia entre el bien y el mal… Y si la hay… Para ti, tarde es ya…

– ¡No! – El grito desgarrador que me trajo de vuelta a la realidad y me arranco de los lúgubres brazos de mis pesadillas, inundo la habitación en la cual yacía.

Observe la ventana y a juzgar por la penumbra que envolvían las calles, me indicaban que aun era de noche, sin embargo, el dormir era una tarea que, como todas las noches, hoy… Sería un caso perdido… Esa persona me había dejado, pero, sus memorias jamás me abandonarían, ahora que se habían transformado en la chispa que encendían mis más grandes penas y temores…

Me es imposible dejarle atrás… Es como si su sombra aun siguiera mis movimientos acechando en la oscuridad de la cual con tanto esmero deseo huir. Cada paso que doy se vuelve más difícil, al dar la cara al viento que sopla los mares de su recuerdo… Imposible es dejar que el recuerdo permanezca en silencio por más tiempo, su derecho es el revivir cada noche en mis pesadillas, de esa forma nunca olvidar que tengo sueños que quisiera destruir, y una tarea aun que cumplir…

La voz de esa persona en mis pesadillas fue tan viva y real como si ese recuerdo hubiera resucitado de su tumba, y regresado directo a mí, para atormentar la paz mental que amenazaba con abandonarme una vez más, pues mi tembloroso cuerpo estaba bañado en el frío sudor que me causo aquella experiencia. Si bien era cierto que todos los días sufría de pesadillas, una… Con esa persona… Hace años que no había vuelto a tener, causando en mí, un gran revuelo de emociones y sentimientos sin sentido, martillando las mareas de mí tormentoso corazón errante.

Preocupante era la advertencia de colapsar que mi mente me hacía llegar, al percatarse del desenfrenado latir de mi corazón, el cual lograba hacer sentir a mi pecho un hueco dolor, que me entregaba a los brazos de la realidad, para llevarme al agonizante suplicio que sería mi castigo eterno y merecido…

Yo… Quiero calma… Anhelo calma… Necesito con desesperación eso que es lo único que ha sido capaz de brindármela… Importante no era lo que podría desatar mi accionar… Importante era el salvar lo poco que restaba de mí, antes de ser llevado a mi inevitable destino… No aun… Yo… Yo todavía…


– ¿Quién demonios… Llama a esta hora? – Me levanté de un salto luego de escuchar el insistente tono de mi celular. Son las 3 de la mañana… Espero que esto valga la pena si no, juro que iré y mataré a la persona que se atrevió a perturbar mi tiempo de descanso.

– ¿Eh? – Este número es… ¿Shizuku?. – ¿Aló?, ¿Shizuku eres tú? –

–…– ¿Qué rayos…?

– Shizuku, ¿Está todo bien?, ¿Por qué llamas a esta hora?, ¿Necesitas hablar de algo? Por favor, contéstame, Shizu… – Me colgó. ¿Qué fue eso?, Shizuku no es así. Maldito mocoso, hace que me preocupe de él de esta forma.

Me levanté enseguida de la cama y empecé a buscar una muda de ropa, tengo que saber que Shizuku está bien. Él no es de los que llaman cuando no se trata de algo importante, puede que sea la primera vez que me llama para cosas que no son del trabajo u obligaciones, por lo tanto, en verdad tiene que tratarse de algo bastante serio. Tengo que verlo, aún si no es nada de gran importancia, me arrepentiría por no haberlo hecho.


Realmente espero que esté bien. Me acerqué a la puerta del departamento y me atreví a usar la llave que le había robado a Shizuku para sacarme una copia, pude notar, antes de abrir la puerta, que las luces estaban encendidas y sin vacilar abrí la puerta principal para encontrarme con Shizuku sentado en el sofá.

– ¿Estás bien? – Pregunté preocupado.

–…– Volteó a verme por largos segundos aún sin decir nada. – Estoy bien, pero… ¿Qué hace usted aquí? Son más de las 3 de la mañana. – ¿Qué hago aquí dice?, Este chico…

– Vine porque me llamaste y luego colgaste sin decir nada. Tú no eres descuidado, así que supuse que era algo serio. –

– Eso fue un error que cometí, perdón si le hice preocupar y venir hasta acá por nada… – Explicó como si fuera algo sin importancia.

– ¿Un error? – Repliqué mientras no dejaba de mirarlo de forma seria. – ¿Piensas que me creeré una excusa tan pobre como esa? – Me acerqué a él mientras mi tono se volvió más severo. – Anda, dime la verdad antes de que pierda lo que me queda de paciencia. –

– No sucedió nada, no miento al decirle que fue un error. – Se levantó del sillón. – No debí llamarlo, no sé en que estaba pensando. – Caminó hacia su habitación. – Sensei, de verdad me siento muy apenado por haberlo hecho venir hasta acá, pero creo que debería de irse, Alice podría despertarse. – Mencionó al darme la espalda.

– Otra vez, ¿Por qué sigues alejándome así?, Si fue por lo que ocurrió entre nosotros esta tarde, realmente lo lamento. Shizuku… – Alcancé a tomarlo y abrazarlo por detrás, deslizando mi cabeza hasta reposar en sus hombros. –Tuve tanto miedo de que algo malo te hubiese sucedido. –

– Lo siento… –Susurró suavemente, disculpándose al parecer por su actitud. – Yo… Solo… Necesitaba escuchar su voz para estar consciente de que esta era la realidad de mi presente… – Dijo esto en un tono bajo que logré escuchar, pero, ¿A qué se refería con "la realidad de mi presente"?. – Digo que fue un error, porque… No tenía derecho a llamarlo después de lo que ocurrió… En verdad… Lo siento… – Tan frágil… Aún no puedo creer que esta persona sea tan frágil.

– Está bien, tienes razón después de todo. Es tu trabajo y no me concierne lo que hagas o dejes de hacer, además, no soy nadie para decirte que es y qué es lo que no tienes que hacer. Es por eso que no debes de disculparte. –Levanté mi cabeza y me puse delante de él para poder quedar frente a frente y así abrazarlo contra mi pecho. – El que tiene que hacerlo soy yo. –

– Yo… Nunca hago las cosas bien… Siempre… Siempre cometo errores que lastiman a los demás… Perdóneme, Sensei… – Continuó diciendo, ¿Es que no escucha lo que acabo de decirle?

– Shizuku, está bien. No tienes porque disculparte más, está todo bien. –

– No… No lo está… Nada de esto está bien… – Negó fervientemente. – Yo… Sé jugar a vendar mis ojos, pero no lo dejo de pensar ni un solo momento… Ya no puedo remediar lo que hice… Nada… Nada puedo arreglar… – ¿Pero qué le sucede?, ¿Por qué Shizuku no escucha mis palabras?

– Shizuku, por favor tranquilízate. Estoy aquí contigo, todo está bien porque no dejaré que algo te suceda. – No lo entiendo pero, ¿Es que acaso habrá tenido una pesadilla?

– ¿Qué me asegura que así seguirá siendo mañana, o siempre?, ¿Qué me dice que podré continuar de esta manera con usted?, ¿Qué me dice que… No volveré a echar todo a perder? ¡¿Qué me asegura que ellos no tenían razón?! – Exclamó elevando el volumen de su voz, comenzando su voz a quebrarse. Shizuku… Se está dejando llevar y no me está escuchando. Si esto sigue así…

– Shizuku… – Interrumpí su diálogo antes de que comenzase a llorar, tomando su rostro y acercarlo al mío, irrumpiendo en sus labios para arrebatarle un beso, introduciendo mi lengua en su boca y empezar a inquietar a la suya misma con aquel jugueteo. Esta persona, no sé que le haya ocurrido en el pasado pero, mientras esté conmigo no dejaré que algo malo le suceda. –…No dejaré que nada te suceda… Por eso… Confía en mí. – Le susurré cerca de sus labios mientras lo miraba a los ojos, volviendo a besar en un suave contacto sus labios una y otra vez, subiendo de forma lenta por su nariz hasta besar su frente, logrando apoyar su cabeza en mi pecho mientras lo tenía entre mis brazos. Shizuku, eres muy frágil por dentro pero pretendes hacerte el fuerte ante los demás. ¿Por qué cargas con aquel peso tú solo?, ¿No te sientes cansado?, Déjame ayudarte con aquella carga, te aseguro que no dejaré por ningún motivo que aquello te haga caer.

–…– Su respiración se tranquilizó ante las palabras y besos que le daba. – Confió en usted… – Retomó su bajo tono de voz. – En quien no confió es en mi mismo… No quiero… No quiero que algo malo le ocurra por mi culpa… Siempre pasa, pero… A usted… No quiero que nada malo le pase… – Susurró con temor al enterrar su rostro en mi pecho.

– Shizuku, todo está bien. – Le susurré al oído. – No me va a suceder nada, ¿Sabes por qué?, Porque si me sucediera algo, no podría protegerte y eso es algo que nunca podría perdonarme. – Levanté su rostro para continuar besándolo, me duele no saber qué es lo que lo atormenta. Quiero que se sienta seguro en mis brazos.

–…– No dijo nada respecto a mi comentario, ni tampoco se opuso a los besos que le daba. – Yo… No sé que depare el futuro de hoy en adelante, pero… No pienso romper mi promesa… Aún si ya no fuera su editor… No lo abandonaré… – Musitó con firmeza, recuperándose del altibajo de un momento.

– Ya lo sé. – Apegué mi frente con la suya y le exigí un beso más. Por lo que bajé mis manos y las coloqué en su cintura, logrando apegar nuestras caderas para que nuestros cuerpos estuvieran lo suficientemente cerca para cuando nos faltase aire al besarnos podamos estar a milímetros de nuestros labios y comenzar un nuevo beso. Después de haber sentido su piel con anterioridad no podía resistirme a tocarlo nuevamente, por lo que inmiscuí mis manos por debajo de su camiseta, pude sentir que su cuerpo estaba frío. ¿Recién acaba de darse una ducha?, para confirmar aquello, deje de besar sus labios por unos minutos, y me dirigí a su cuello para besarlo y poder percibir el suave aroma del jaboncillo en su cuerpo.

– Sensei… Creo que ya es hora de que se vaya… – Indicó en un entrecortado suspiro debido a los besos que estábamos intercambiando.

– Está bien, solamente déjame abrazarte un poco más. Tu cuerpo está algo frío. – Dejé de besarlo y simplemente lo abracé contra mi cuerpo, no quiero alejarme de él. – La verdad es que quisiera estar un rato más así contigo. – Le confesé al fin en un susurro.

– Quédese… – Musitó en un leve susurro. Sí esto me lo hubiese dicho alguien más, hubiese creído con seguridad de que se trataba de una proposición para tener "sexo casual", pero, viniendo de Shizuku eso es imposible.

– ¿Me dejarás dormir abrazado a ti? – Le pregunté con una sonrisa al mismo tiempo que le susurraba al oído.

– Aún… Me encuentro frío… – Contestó en un leve susurro, y pude notar cómo se sonrojaba al bajar el semblante. Este chico…

– Te abrazaré hasta que ya no sientas más frío. – Le susurré. – Vayamos a dormir, mañana tenemos trabajo y además, me estoy muriendo de sueño. – Ya me sentía más tranquilo al observar que Shizuku se había calmado.

– Es verdad… Tengo que arreglar unas cuantas cosas con Mitsui-Sensei y su nuevo manga… –

– Leiko… – Susurré molesto. Hasta en estos momentos tan íntimos interrumpes mi paz. – No hablemos de gente indeseable, vayamos a dormir. – Lo agarré de la mano y fui hasta su habitación; me metí de inmediato en la cama como si se tratara de mi propia habitación, cerré mis ojos y extendí mis brazos a lo largo de la cama. En verdad me moría de sueño.

– ¿Qué tiene de malo Mitsui-Sensei? – Preguntó mientras observaba que me recostaba en la cama.

– Es una arpía. – Contesté al instante.

–…– Al parecer, al observar cómo me acomodaba en la cama, lo apenó lo suficiente como para ignorar mi anterior comentario, y en forma sigilosa, se acostó un tanto alejado de mí. Tengo que decir esto, Shizuku parece un gatito asustado.

– ¿Qué haces? – Pregunté divertido. – Así no podré abrazarte. – Dije para luego acercarme a él y abrazarlo por la espalda. – Duerme bien Shizuku. – Me levanté un poco para apagar la luz de la mesita de noche e inmediatamente volvía a abrazarlo. Nunca antes me había dado cuenta pero, Shizuku es muy cálido.

–…– Soy yo o ¿Shizuku se estremeció un poco al momento en que apagué la luz?, Y como acto seguido se volteó para quedar frente a frente, aprovechando que mis brazos lo envolvían para apegarse a mí y refugiarse en mi pecho.

– Todo estará bien, recuerda que no dejaré que nada te suceda. – Le susurré para besar su frente. – Shizuku… Eres muy cálido… ¿Lo sabías? – Tan cálido que, siento que en cualquier momento me quedaré dormido mientras lo abrazo.

– Nunca… Había escuchado tal cosa, usted es… – Comenzó a desvanecerse su voz, en tan solo unos suaves susurros. Supongo que ha de estar muy cansado. – El primero… – ¿El primero?, pues aquellas personas estaban ciegas al no darse cuenta de lo cálido que puedes llegar a ser. Desordené un poco su cabello y lo envolví entre mis brazos, dedicándome a observar con atención su rostro, me sorprende que pueda poner una cara de pocos amigos cuando trabajamos y al mismo tiempo, cuando duerme, tener un rostro apacible y tierno justo en este momento.

– Buenas noches Shizuku. – Besé su frente y me coloqué a la misma altura que él observando con más detalle la forma en la que dormía. Espero despertar antes que él y junto a él, para poder darle los buenos días.

Continuara…


Y eso ha sido todo por ahora ;0; he de decir que a pesar de lo mucho que me peso, tuvimos que recortar un poco este capitulo, en realidad teníamos mas cosas contempladas para poner, sin embargo, ya nos habíamos alargado mucho, y fue por eso que lo pasaremos para el siguiente capi D: esperemos les haya gustado la actualización, y en cuanto podamos subiremos la continuación ;0; saludos ^0^/!