Capítulo Once — La fiesta de Tobi.

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Esperaba no tener problemas, sabía que su madre era muy protectora y aunque ella nunca le dio razones para preocuparse de más ahora dudaba un poco en avisarle sobre la fiesta.

Ya eran las siete de la tarde, hace sólo unos momentos se despertó de la pequeña siesta y al bajar, se encontró a su madre en la sala. Claro, desde el primer momento decidió decirle, pero eso no significaba que tuvieras sus dudas.

Mebuki ahora mismo comenzaba a preparar la cena, en esa casa se comía temprano, algo a lo que ya estaban más que acostumbrados. Sentía la presencia de Sakura detrás de ella, pero no decía nada y ella la conocía lo suficiente como para saber muy bien que se estaba pensando mucho el decirle o no lo que sea que quería soltar.

—Madre —habló la pelirosa, llamando la atención de la mayor. —Yo... me invitaron a una fiesta —dijo finalmente.

—¿Una fiesta? ¿De quién? —preguntó sin dejar de hacer lo suyo.

Eso mismo se preguntaba ella, ¿de quién? Ni siquiera sabía el nombre del chico amigo de Itachi y no podía decirle a su madre "No lo sé, pero el hermano mayor de Sasuke, que conozco de hace sólo un día, me invitó para estar entre gente desconocida". Claro que no, ni siquiera dudaba del rotundo "No" que recibiría, incluso, si ella fuera madre y su hija le dijera eso es obvio que la respuesta seria esa. Sólo por eso, sabía que no era buena idea ser tan... sincera al respecto.

—Un amigo de Sasuke —dijo rápidamente, fue lo único que se le ocurrió. Había pensado en involucrar al rubio Uzumaki, pero su madre no tenía conocimientos de él, ya que no eran amigos y sólo han hablado pocas veces, sin embargo, el último tiempo el chico se acercó más a ella desde que ocurrió "eso" con el Uchiha menor. —Es su cumpleaños y Sasuke quiere que vaya con él —explicó sonriendo.

—¿En serio? Eso es genial, hija —dijo emocionada la mayor.

La idea de que el chico invitara a su hija a una fiesta la hacía tan feliz como a la Haruno menor, sabía de sobra los sentimientos de su hija por él.

—Sí —susurró Sakura bajando la mirada sin ser vista por su madre.

Le hubiera encantado no mentir y que eso fuera verdad, pero no, la realidad era otra; una en la que Sasuke la había destrozado y su hermano mayor la consolaba e invitaba a una fiesta.

Que lindo, ¿no?

—Entonces... ¿Puedo ir? —preguntó finalmente.

—Claro, debes salir también, te la pasas encerrada, amor —concedió la mayor. —Y que mejor que salir con Sasuke —se dio la vuelta sonriendo.

Sakura le devolvió la sonrisa y se acercó para besar su mejilla, agradecida.
Luego de eso, salió de la cocina y fue directo a su cuarto para marcarle a Itachi.

—Sakura —saludó el pelinegro del otro lado de la línea.

—Itachi, quería avisarte que a la hora de venirme a buscar no llegues hasta casa..

—De acuerdo, pero ¿por qué? —quiso saber confundido.

—Es que... le dije a mi madre que iría con Sasuke, sino no me hubiera dejado ir —explicó apenada. No sabía si eso lo haría enojar, tener que mentir y no decir la verdad escondiendo la existencia de él... esperaba que lo entendiera.

—Ah, de acuerdo, entiendo —dijo como si nada. —Te espero en la esquina entonces, ¿bien?

—De acuerdo —respondió ella más tranquila y con la sonrisa nuevamente presente.

La llamada terminó y ella suspiró... Definitivamente, Itachi era mejor para tratar.


Y lo sintió, ese repentino enojo lo había invadido.
Dejó el celular a un lado, quiso que de verdad eso no le afectara, pero esa molestia se hizo presente y sólo significaba que no le fue indiferente lo que acababa de decirle de pelirosa.

¿Tener que esperarla en la esquina sólo por qué no es Sasuke?

Eso lo hizo sentir totalmente... negado. Tal vez en el fondo esperaba que Sakura lo presentara a sus padres como un amigo, uno un poco más grande, pero que nada de malo tenía si sólo eran amigos.

Sasuke hizo lo que quiso; se burló, la usó y hasta se divertía con todo, pero aun así ella lo seguía incluyendo en sus cosas, y aunque haya sido una mentira, de igual forma lo seguía teniendo presente.

Se daba cuenta que quizás sería más difícil de lo que pensó, pero él sólo quería ayudarla y aunque fuera su hermano, quería que la chica lo superara para no tener que seguir sufriendo por él.
Sasuke era un idiota, y Sakura demasiado buena para él.

Suspiró, no tenía caso seguir pensando en eso, no era la gran cosa y trataría de entenderla. Seguramente debe haber una explicación.

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Miró la hora en su reloj mientas esperaba.
La hora se le había pasado volando y cuando se quiso acordar ya eran las nueve y media, así que luego de bañarse y prepararse, salió en dirección a la casa de la chica. Ahora se encontraba esperándola en la esquina, como habían acordado.

En eso, la ve salir y acercarse a trote suave hasta el auto, se subió y lo saludó con una sonrisa que él correspondió.

Arrancó el auto y pudo sentir desde su lugar que Sakura movía sus manos nerviosamente. Sonrió, estaba seguro que ella se moría de nervios, pero ya le había prometido que no la dejaría sola así que no veía el porqué de su estado.

—No te dejaré sola, lo prometí, ¿o no? —dijo sonriendo.

—Lo sé, pero no lo puedo evitar —admitió ella. —Uhm, Itachi —llamó dudosa.

—¿Si?

—¿Son todos mayores, no?

—Así es.

La Haruno se puso pálida. Claro, lo sospechaba pero en el fondo guardaba una leve esperanza de que alguien en ese lugar fuera de su edad, pero no, todos eran compañeros de Itachi, así que es seguro que eran mayores.

Suspiró, no tenía que ponerse nerviosa, intentaría pasarlo bien y olvidarse, al menos por ahora, de Sasuke.

—Llegamos —avisó él, deteniendo el vehículo en frente de una casa grande.

—¿Es aquí? Vaya, apuesto que tiene una vida buena —comentó bajándose del auto sin despegar la vista de la gran casa.

La calle estaba repleta de autos estacionados, e incluso habían varios jóvenes en el jardín hablando y riendo como locos, ni contar la música que retumbaba hasta la otra esquina.

—Algo así —respondió Itachi sin dar más detalles.

Sakura lo siguió mientras hablaban del lugar, y a medida que se acercaban, ella más nerviosa y pequeña se sentía al tener la mirada de casi todas las personas del lugar.

«¿Será mi cabello? No, debe ser el hecho de que no me conocen, sí, debe ser eso.» pensaba sin detenerse. Era como entrar a la Jungla.

Atravesaron la puerta de la entrada y Sakura arrugó la nariz al sentir el olor a cigarro inundar el lugar, incluso podría jurar que el humo era totalmente visible, como una capa espesa sobre las cabezas de todos.

Comenzaron a adentrarse y la gente comenzó a empujarla por el amontonamiento, se quejó un par de veces y por un momento pensó que había perdido de vista a Itachi, pero sin aviso sintió que le tomaban la mano.

—Tranquila, no te voy a perder —dijo él cerca de su rostro, apretando su mano.

Y sintió sus mejillas calientes, el tacto de la mano del Uchiha le puso los pelos de punta y sólo optó por bajar la mirada pensando que Itachi podría ver su cara roja, pero cayó en cuenta que las luces de colores y más la gente moviéndose de acá para allá no ayudarían mucho para eso.

—¡Itachi! —gritaron de golpe cuando habían cruzado el montón de gente y ya estaban en una parte más tranquila. —¡Si viniste!

—Hola Tobi, feliz cumpleaños —saludó el pelinegro, dándole un abrazo al otro chico que parecía chicle pegado.

Itachi saludó a todos y luego se colocó detrás de la chica, tomándola por los hombros y haciendo que todas las miradas se posaran sobre ella.

—Chicos, ella es Sakura. Ellos son mis amigos; Kisame, Deidara, Sasori, Hidan, Kakuzu, Nagato y el escandaloso cumpleañero, Tobi —presentó a todos señalándolos.

—Hola, un placer conocerlos —dijo Sakura intentando esconder sus nervios un poco. —Eh... feliz cumpleaños Tobi, espero que no te...

—¡Un placer conocerte, Tobi está encantado! —exclamó el chico llegando frente a ella en sólo unos segundos, dejándola casi escondida detrás de Itachi por el movimiento repentino.

—Tobi, no seas idiota, pensará que estás loco —habló el rubio del grupo, Deidara, si no se equivocaba. —Encantado de conocerte, Sakura. ¿Cuántos años tienes? —preguntó de la nada.

—Diecisiete —respondió ella rápidamente, pero los miró interrogante cuando los vio abrir los ojos sorprendidos.

—Itachi, ¿cómo es eso de estar con una chica menor que tú? Maldito asalta cunas —acusó el más alto del grupo, Kisame, sonriendo burlón.

—No empieces Kisame, sólo es una amiga —se defendió el Uchiha con un pequeño sonrojo que nadie notó debido a la oscuridad y la poca iluminación que había.

Sakura no sabía que hacer, si reír, hablar o sólo quedarse callada y quieta. Como sospechaba, todos eran más grandes de edad y... tamaño, la hacían sentir más pequeña de lo que ya era.

—Ven —dijo el moreno llevándola hasta uno de los sofás individuales. Ella se sentó mientras que él se quedaba apoyado en el apoya brazo, al lado de ella.

La hizo sentir más tranquila tenerlo cerca, sonrió y prestó atención a la charla de los chicos.

—Y dime, Sakura —habló Kisame, otra vez. Lo miró en silencio. —¿Cómo fue que conociste al idiota este? —preguntó señalando con la cabeza al pelinegro sentado a su lado, ganándose una mirada de molestia por parte de él. —Digamos que no es el maestro para hablar con chicas —terminó por decir, causando la risa de todos, incluso una falsa proveniente de Itachi.

Sakura dudó un momento, pero al final decidió que no tenía nada de malo contarlo, además, podía sentir la burla de Kisame; no estaría mal darle algo de sinceridad para opacar su diversión.

—Me vio llorando por culpa de su hermano, así que me invitó a comer dangos, acepté y bueno, nos hicimos amigos —contó sincera, con una sonrisa.

Todos la quedaron viendo en silencio, sin saber que decir, incluso Itachi. No pensó que fuera a decir la verdad tan abiertamente, no pudo evitar sonreír complacido; Sakura había puesto en su lugar al idiota de su mejor amigo.

—¡Wao, Sakura, eres increíble! —dijo emocionado el escandaloso del grupo. —Tu sinceridad me enamora —admitió cambiando totalmente la voz de nene por una más seria que no dejaba lugar a las bromas.

—¡Tobi! —advirtió Deidara alargando la "o", todos sabían muy bien la manía que tenía por cambiar el tono de voz dependiendo de la seriedad. —Ya déjala tranquila.

Itachi lo miró mal. Sabía perfectamente que el chico tenía esa manía rara de hablar en tercera persona para dirigirse a si mismo, junto con la voz de nene chillón y encima cambiarla totalmente cuando hablaba en serio. No le gustó nada.

—Eh... —rió nerviosa la pelirosa.

—¡Tobi sólo bromeaba! —volvió a chillar riendo. —Lo siento, lo siento.

El pelinegro miró de reojo a la chica a su lado y vio perfectamente el nerviosismo e incomodidad, estúpido Tobi.

—Sakura, vamos afuera un rato, hace calor acá —dijo, e inmediatamente ella lo miró agradecida, quería salir un momento de ahí.

Ambos salieron no sin antes escuchar las burlas de los chicos.

—Oye, Tobi, creo que la asustaste —dijo riendo levemente Sasori.

Él, por su lado, miraba por donde Sakura e Itachi se habían ido... no podía negar que la chica le pareció interesante, y no sabía porque.

Por su lado, ambos chicos ya estaban afuera, disfrutando del ligero y agradable aire.
Sakura miró de reojo al pelinegro y recordó lo de la mentira a su madre, ahora sentía que debía explicarle a Itachi.

—Itachi —llamó ella, él la miró atento. —Sobre la mentira...

—No importa, Sakura, yo te entiendo —dijo él.

—Pero igual necesito explicarte bien.

—Soy todo oídos —bromeó.

—Mis padres no saben lo que pasó con Sasuke —admitió apenada. —Ellos sabían que él y yo estábamos juntos, pero no les dije sobre la... eso —dijo corrigiéndose, odiaba esa palabra. —No podía decirles que eran mis amigas porque ellas siempre entran a saludar a mis padres, además, yo no soy de salir y ellas lo saben, no me invitan a salir de noche. Les hubiera parecido raro. Y Sasuke... fue el que mejor me pareció, mi madre sabe lo que yo... siento por él, y se emociona tanto como yo misma, así que me dejó venir sin hacerme preguntas —terminó de explicar.

—¿Por qué no simplemente les dices sobre mi? —cuestionó serio.

—Tendría que decirles que eres su hermano, a mis padres no les gustará saber que salgo a fiestas contigo teniendo en cuenta que Sasuke es tu hermano menor, no lo verían bien, y además tendría que explicarles lo que pasó con él para que no me cuestionen, y no quiero decirles. Me da... vergüenza —confesó desanimada.

Claro, le daría mucha pena decirle a sus padres que el amor de su vida se burló de ella, que sólo la usó y que en realidad no la quiere. Sentía que sus padres se decepcionarían de ella por dejarse usar de esa forma, y siendo sincera... ella misma se decepciona.

No podía decirles, mejor mantenerlo en secreto.

Itachi vio como ella bajaba la cabeza, sintió pena, pero al final la entendía. No podía obligarla, después de todo, recién se están conociendo.

Y no fue el único que se dio cuenta del repentino desánimo de la chica, porque alguien más a la distancia la vio, y sintió que debería hacer algo para que se anime.

—¿Quieres algo de beber? —preguntó el Uchiha.

—Sí, claro.

—Ya vuelvo —avisó y ella sólo asintió.

Se quedó de pie, viendo el cielo oscuro con todas las estrellas. En ese momento se sintió realmente bien, hace tanto que no miraba el cielo despejado.

Itachi entró nuevamente y fue hasta la barra, en donde Tobi estaba como loco agitando vasos y preparando tragos.

—¿Desde cuándo eres barman? —preguntó con una ceja alzada el chico, viendo como el otro agitaba unos vasos.

—Desde hoy, Tobi quería hacerse cargo de los tragos. Tobi lo hace muy bien —dijo emocionado.

—Como sea. Quiero dos cervezas —pidió.

El chico fue un poco más allá y sirvió los dos vasos, al instante se los trajo e Itachi se volvió a ir agradeciéndole.

El Uchiha salió con las bebidas y se encontró a Sakura muy entretenida viendo el cielo, cosa que se le hizo adorable.

—Ten.

—Gracias —dijo tomando el vaso que él le extendía. Volvió a subir la vista, sonriendo. —Me encanta, hace mucho no veía el cielo así, tan... oscuro y claro, se ven todas las estrellas —dijo encantada.

—Es hermoso.

—Sí —terminó por susurrar ella.

Y ahí estaba otra vez, la razón de su tormento presentándose de nuevo.

Sasuke no salía de su cabeza y aunque intentaba mantenerlo alejado, de cualquier forma igual lograba colarse.

No pudo evitar imaginar un momento como el que vivía ahora, pero en vez de Itachi, que fuera Sasuke. Y no era que despreciaba al Uchiha mayor, no, sólo que el amor por Sasuke la hacía imaginar ciertos momentos junto a él, momentos que nunca iban a presentarse.

Despegó la vista y bebió un poco del vaso.

—Oye, Sakura, no les hagas caso a los idiotas —habló Itachi un poco apenado por el comportamiento de sus amigos, más por Kisame y Tobi.

—No te preocupes —sonrió ella. —Entiendo que los amigos muchas veces nos quieren joder la vida —dijo riendo, pero la sonrisa se fue enseguida y se llevó la mano a la cabeza. Se estaba mareando. —I-Itachi... yo...

—¡Sakura! —exclamó el chico cuando la vio caer, pero la alcanzó a agarrar y terminó en el suelo arrodillado con ella, totalmente inconsciente. —¡Sakura, oye! —intentó despertarla, pero ella ni se movía.

En ese momento el mayor se asustó, así que dejó su vaso a un lado y la tomó en brazos caminando con una inconsciente chica hasta el interior de la casa.

—¡Oye, Itachi, ¿pero qué pasó?! —preguntó Deidara cuando lo vio acercarse hasta ellos. —Muévanse, muévanse —dijo empujando a todos para que su amigo dejara a la pelirosa sobre el sofá.

—¿Qué sucedió? —preguntó Kisame viendo a la chica totalmente dormida.

Para su suerte, estaban en una habitación aparte. Tobi había hecho la fiesta, pero ellos no eran mucho de caos y amontonamiento así que se quedaban en esa parte un poco más tranquilos, aunque el ruido y los intrusos no faltaban.

—Fuera, se van —Kisame sacó, prácticamente, a patadas a un pequeño grupo que estaba cerca de ellos. Se acercó a la puerta y la cerró, apagando las luces de colores y encendiendo las normales.

Volvió a acercarse a donde estaban sus amigos y vio a Itachi bastante preocupado y sin entender nada, ninguno entendía que había pasado.

—Itachi, ¿qué hiciste? —cuestionó acusándolo Nagato, aunque se le hacía difícil que su amigo hiciera algo así, pero no encontraba otra explicación. Todos habían visto como el Uchiha llevaba ambos vasos, y no era un misterio deducir más o menos lo que había pasado con la pelirosa.

—¡Yo no hice nada! —espetó casi gritando el moreno, totalmente ofendido y preocupado por la chica. —Sólo le lleve la cerveza; Tobi estaba en la barra, así que él... —y todo encajó.

Itachi, sin previo aviso, salió disparado de la habitación con los dientes y puños apretados.
Llegó a la barra en donde su amigo estaba aún con los tragos y, sin decirle ni avisarle nada, lo agarró bruscamente del cuello de la camiseta y lo arrastró hasta el cuarto en donde estaban los demás.

—¡La camiseta de Tobi se está arrugando! —se quejó, pero Itachi lo ignoró totalmente.

Cuando llegaron, y los vieron venir, todos ataron cabos y se dieron cuenta que el escandaloso del grupo estaba en problemas.

—¡Mira, idiota! —gritó colérico Itachi, señalando a la chica que seguía dormida, pero ahora estaba más pálida. —¡¿Qué demonios hiciste, Tobi?! —cuestionó acercando su rostro peligrosamente al del chico que miraba a Sakura sin entender.

Él la había visto mal, se dio cuenta desde el principio que ella no estaba cómoda, así que aprovechó el momento que Itachi fue a buscar las bebidas para echarle unos energizantes en el vaso. Incluso se había asegurado de darle uno rojo y el otro azul, teniendo en cuenta que el Uchiha le daría el rojo... ¡Oh, no!

Rápidamente, metió la mano en su bolsillo y el pequeño frasco blanco que decía "tranquilizantes" lo hizo darse cuenta que la había cagado.

Pensando que eran los energizantes, le echó dos pastillas en la bebida a la chica... ¡Él sólo quería que ella olvidara por un momento lo que la molestaba y se divirtiera!

—¡¿Qué demonios es eso?! —gritó Nagato, arrebatando el frasco de las manos de su propietario. Todos se acercaron a ver y leyeron las letras en grande y negrita que decían de lo que se trataba el contenido.

—¿Acaso tomas esas mierdas, Tobi? ¿Eres un puto drogadicto? —preguntó Deidara totalmente colérico.

Ellos podían ser mayores y hacer de las suyas, pero consumir drogas era algo que ninguno hacía. Hace mucho tiempo, hicieron una promesa; el que caiga en esa mierda iba a recibir la paliza colectiva de todos, porque eso era caer bajo. No se habían roto la cabeza estudiando y esforzándose para luego caer en porquerías como esa y cagarse todo ellos mismo, no señor.

Tobi comenzó a negar como loco, el momento de extremo peligro ni siquiera le dejaba hablar seriamente, su voz salía aguda y chillona, totalmente preso del pánico.

—¡No, no, no, no! ¡Tobi sólo consume eso para dormir, las pesadillas no dejan dormir a Tobi y debe tomar de esas! ¡Son recetadas! —explicó en sólo segundos.

Todos se calmaron y vieron a Itachi que no despegaba los ojos de la pelirosa, totalmente preocupado.

—Tobi lo siente, confundió los frascos —habló de nuevo, bajando la cabeza apenado. No quiso hacerle eso a la chica, sólo quería levantarle el ánimo.

—¿Y los energizantes? —volvió a preguntar el rubio del grupo, desconfiado nuevamente.

—Tobi se toma una de esas en la mañana para estar todo el día bien despierto —explicó tranquilo.

—Vaya, no sabía que estabas tan jodido como para tomar pastillas de todo tipo —dijo Hidan, sorprendido, siendo seguido por los demás que estaban igual que él de sorprendidos.

—Tobi no dijo nada porque no lo consideró importante.

—De acuerdo, ¿pero y ahora? —preguntó Sasori viendo a la chica. —¿Cuánto dormirá?

—Tobi colocó dos pastillas, así que Sakura dormirá nueve horas —dijo sacando cuentas, pero al ver la mirada de Itachi, no pudo evitar pasar saliva nervioso. —Aproximadamente —agregó.

—Eres un idiota, maldición, ni siquiera deberías preocuparte por su estado de ánimo —atacó el Uchiha, furioso. —Ni debería interesarte.

—Pues discúlpame por intentar ayudar —habló el culpable con su voz seria. —Al parecer tú no estabas haciendo un buen trabajo animándola.

—¿Qué dijiste? —preguntó el pelinegro, más para ver si lo repetiría que por no haberlo escucho. —¡No es tu maldito problema! ¡¿Ahora qué se supone que haré?! ¡No puedo llevarla a su casa así!

—¿Y tu casa, Itachi? —preguntó Kisame.

—No puedo ir, hoy colocaron los pisos y hasta dos días no puedo ir.

—Entonces llévala a casa de tus padres y mañana antes de que se levanten todos la llevas a su casa —dijo Deidara, pensativo.

—Es una buena idea —afirmó Itachi viéndola.

Pero... ¿Qué pasaría si Sasuke la llega a ver?

¿Qué importa? A él no debería interesarle, ¿no?

Sakura no podía ir a su casa así, sus padres pensarían cualquier cosa y a su casa tampoco, sólo le quedaba la casa de sus padres. Tendría que ser cuidadoso.

Volvió a tomar a la pelirosa y la cargó hasta salir de la cada, siendo seguido por sus amigos que le despejaban el camino de todos los locos que bailaban ahí. Lo quedaban mirando raro, pero a él no le importaba, sólo quería sacar a Sakura de ahí.


Como dije, acá el capítulo once, aunque me tardé xD

Son las 7:50 AM y yo recién lo terminé de escribir, no saben el tremendo sueño que tengo, pero lo quise subir ahora para mañana leer sus hermosos reviews cuando me levante :$

Bueno, más tarde xD

JAJAJJ ese Tobi, siempre haciendo sus cagadas xD

Lo quise hacer con esa actitud de nene porqué va a quedar bien con eso de cambiar cuando se pone serio, me parece que está bueno, así que espero que les haya gustado.

Esta vez recibí poquitos comentarios, aunque lo entiendo teniendo en cuenta el capítulo anterior y la poca emoción :c

Pero soy buena y les subo enseguida igual xD

Ahora me voy a dormir porqué estoy cagada de sueño :'v

Besitos :*