¿DÓNDE ESTÁS? Capítulo 11.

Sabiendo que su hermana estaba en clase y con el asunto del médico ya solucionado, se quedó con tiempo libre en las manos, una de las cuales mostraba unas bonitas marcas de colmillos. Se frotó el dorso, intentando aliviar el enrojecimiento de la zona. Una vez que habló con Derek y le transmitió los datos de Tofu, tendría quién sabe cuántas horas por delante hasta salir de viaje. Destino: Nerima. Hacía mucho tiempo que no pensaba en su hogar, ni siquiera con añoranza y ahora parecía que le faltaban los segundos para llegar allí... y sumergirse de nuevo en sus recuerdos. No quiso dejarse llevar por el impulso, aún quedaban muchos cabos por atar. No estaría tranquila hasta hablar con Nabiki. Menos mal que había una cabeza pensante en su familia, alguien con la cabeza fría que supiera analizar los datos y producir un plan de rescate en condiciones, algo en lo que Ranma no había destacado particularmente...

'Los dos somos demasiado impulsivos...' se dijo. Al menos les acompañaba la suerte en un buen número de ocasiones. De momento, alguna deidad les estaba sonriendo desde ahí arriba.

Resopló por enésima vez, girando la cabeza a un lado y a otro, rotando los hombros, intentando relajarse, sin mucho resultado. Al final, desesperada, se puso a hacer gimnasia. Se apartó un poco del centro de actividad de la base, no queriendo llamar la atención y se perdió en la dinámica de ejercicios desarrollada diariamente durante cuatro años de universidad.

Tan absorta estaba, que no se dio cuenta que su móvil estaba sonando desde hacía un rato. Lo cogió, jadeando. Habían pasado casi tres horas. Tenía que ser Nabiki.

"Hola, enana".

La única e inconfundible.

"Hola, Nabiki"

"Ni siquiera las preguntas de cortesía? Qué ha pasado?"- su voz sonó alarmada.

"Digamos que... ha habido un ligero cambio de planes. Du Bao llegará a Japón conmigo dentro de cuatro días..."

"Y quién es ese Du Bao, si se puede saber?"

"Un 'colega'" El énfasis en la segunda palabra era claro.

"Ah, entiendo. Necesitas algo para que se sienta cómodo? Alojamiento?"

"Estará unos días en la clínica de Tofu. Está... ha sufrido un ataque. Un tigre..."

"Oh, que... conveniente-. Ante el silencio, Nabiki continuó, intrigada-. Qué le ha pasado, para necesitar los cuidados de nuestro querido doctor?"

"Brazo y hombro rotos, un zarpazo en la cara, parte del cuero cabelludo arrancado... Me lo encontré en medio del monte a punto de que un tigre le clavara los dientes en el cuello. Les planteé a los del WWF la posibilidad de que la atención médica local no fuera suficiente y mencioné los servicios de Tofu. Ellos han hecho el resto. No sé cuándo salimos para allá, pero espéranos en cuatro días."

"Vaya, esas heridas... suenan muy mal. Espero que el pobre desgraciado se pueda recuperar bien. Te felicito por tu capacidad de reacción. Le has salvado la vida."

Akane sonrió. Su hermana no gastaba mucho en cumplidos. Tendría que marcar el día en el calendario.

"Entonces estarás en Japón pronto. Cuatro días... veré lo que puedo hacer para reunir a toda la familia, de acuerdo? Tío Genma está siendo muy difícil de localizar."

"Haz lo que puedas. Me gustaría mucho verlos a todos" murmuró, melancólica.

"Invito a los Kuno?- bromeó Nabiki, intentando romper la atmósfera deprimente que parecía empapar la voz de Akane-. Estoy seguro de que Tate-chan le encantará ver a su tigresa..."

"Y yo estaré encantada de que vea la suela de mi bota... Pasa de ellos, por favor. Son la rama de la familia más molesta... y no creo que reaccionaran a las noticias de una forma muy racional. Además, no se habían ido a Hawaii con su padre?"

"Por lo visto el archipiélago no puede contener tanta locura sin provocar una catástrofe. Están de vuelta. Los mantendré ocupados."

"Gracias, Nabiki. Eres un sol."

"Traeme algo de Shanghai y consideraré hacerte una rebaja en mis tarifas."

"Hay algo por lo que no cobres?"

"La Todai no se paga sola, Akane. No todos somos atletas de renombre. Y para qué voy a mentir, es divertido averiguar lo que quiere la gente y manipular las circunstancias para conseguir algo. Cobrar por ello es secundario."

"Sí, hombre, y yo voy y me lo creo."

"Piensa lo que quieras. Lo más interesante no es planificar, es ver qué pasa después. Ya sabes, el viejo ' ten cuidado con lo que deseas, porque puede que lo consigas'..."

"Ya, a veces te puede morder la cosa en el culo, no?"

"Expresado crudamente, pero sí. Los deseos pueden ser la raíz de la infelicidad."

"Filosofía, Nabiki? A estas horas de la mañana? Nunca te hubiera tomado por budista."

"El pelma de mi profe de economía. Las religiones pueden tener un efecto considerable sobre la economía. Son una herramienta psicológica muy interesante. Igual que algunos comportamientos tribales."

Alguien la llamó, agitando el brazo para que se acercara.

"Creo que tendremos que dejar el debate teológico para otra jornada, Nabiki. Me llaman de la base. Es posible que salgamos ya para casa..."

"Buen viaje, Akane. Cuidate."

"Lo haré."

Se acercó a zancadas. Uno de los administrativos que trabajaba en las oficinas le hacía señales para que se diera prisa. Un camión al lado de la puerta estaba en marcha y estaban cargado varios bultos en él.

"Delek dice vosotros salir ya hoy. Buen viaje"

Akane sonrió. Lin Ma trataba de practicar inglés con ella, pero sus resultados eran un poco pobres. Sin embargo, se abstuvo de corregirlo. Habría más voluntarios en el futuro que podrían echarle un cable. Cogió su mochila y se la tiró a uno de los chicos montado en el camión, dirigiéndose a la cabina. Mousse estaba alojado precariamente en el camastro de la parte posterior y se sentó a su lado, cogiéndole la mano.

'Volvemos a casa' se dijo, un tanto incrédula. Miró por la ventanilla, hacia el noroeste donde se alojaba el villorrio de las Niujiezu.

'Aguanta, Ranma. Vamos a por ti.'

'