Alice sabía que estaba siendo algo injusta con Jasper ¿ pero qué más podía hacer? Su madre había sido muy clara, prefería la muerte antes de que Jasper entrara a la familia y la joven no quería que la mujer que le dio la vida muriese porque se había enamorado de la persona equivocada.

Renunciar a su familia sería similar a irse a un lugar habitado por gente que ella no conoce, solo le quedaba trabajar medio tiempo en el hospital y ver si es que en casa de su madre lograba olvidarse del único hombre que había amado en su corta vida. Sabía que sería algo difícil pero era una persona obstinada y tarde o temprano lograría olvidarse de él.

- ¿Estás segura de que marcharte es la decisión correcta?- le preguntó Rosalie mientras la veía hacer su equipaje- Creo que los soldados se marchan en una semana, si Jasper se va con ellos tal vez no tengas que irte.

- Pero no soportaría el verle tantas horas durante una semana - susurró la joven antes de suspirar-. Sé que aun lo amo y que no me importa lo que hayan hecho sus padres pero no puedo abandonar a mi madre. Pienso que ella debe de estar muy sola y no quiero dejarla a su suerte ahora que lo más probable es que mi padre y hermano estén muertos . Eso sería muy injusto y cruel.

- Es aun más injusto que dejes el amor nada más por complacer el orgullo de tu familia - Alice miró sorprendida a su amiga, casi siempre lograban ponerse de acuerdo aunque ya tenía claro que en esta decisión estaba sola-. No puedes pretender complacer a tu familia y sacrificar tu propia felicidad.

Alice suspiró un momento y siguió empacando sus cosas. Necesitaba olvidar todo lo vivido desde el minuto en que se había subido a la ambulancia en el frente. Se dijo que probablemente luego de que Jasper abandonara el hospital todo sería más sencillo para ambos. Ella podría volver a trabajar y fingir que nada había pasado y él volvería a la guerra para tal vez rehacer su vida con otra chica.

Sin embargo, por más que intentaba olvidar y no amar a Jasper no podía hacerlo. Era demasiado difícil fingir que no estaba enamorada y que no quería correr hacia la habitación del joven para besar sus labios y refugiarse en su fuerte abrazo. Quería poder retroceder el tiempo para decirse a si misma que lo mejor no era visitar a su madre ya que ignorando aquella verdad era mucho más feliz.

No entendía por qué el destino tenía que ser tan cruel con ella ni por qué el amor había hecho que sus sentimientos fueran correspondidos por quién no debía enamorarse bajo ninguna circunstancia. De haber sabido que esto pasaría jamás se abría subido a aquella ambulancia, ni tampoco habría trabado, en un principio, amistad con Jasper. Pero ya nada se podía hacer, estaba enamorada y confundida por su decisión.

En el fondo de su corazón se sentía arrepentida y sabía que si llegaba a ver a Jasper no dudaría en deshacer su equipaje para entregarse a aquel amor que le hacía vibrar hasta la célula más pequeña de su cuerpo.

En cuanto tuvo el equipaje listo se armó de valor para que no hubieran arrepentimientos. El camino se le hizo largo y eterno pero en cuanto llegó a casa de su madre sintió que había hecho lo correcto.

- ¡Alice que bueno que por fin estás aquí, lejos de ese estafador que es el tal Jasper!- murmuró su madre cuando comenzaba a oscurecer. Alice se sintió triste y su corazón dolió un poco cuando escuchó el nombre del hombre que amaba- Juro que si pasabas una noche más en aquel hospital mañana mismo te iba a buscar. Quien diría que los Whitlock seguirían atormentando a mi familia y lo que es peor intentar engañar a mi dulce e inocente hija... ¡ Definitivamente son de lo peor!

- No se preocupe madre - dijo Alice mientras miraba por la ventana-, si vine a esta casa es porque me decidí a dejar mis sentimientos por él atrás. Tendré que seguir yendo al hospital pero creo que los soldados vuelven al frente la próxima semana.

- Dios quiera sea así- murmuró Esme mirando con curiosidad a la joven que parecía algo triste.

La joven suspiró antes de ir a su cuarto. Éste era muy diferente al del hospital, tanto porque las paredes estaban adornadas por pequeñas flores y porque el balcón de la ventana tenía una mejor vista que la ventana del hospital. Sin embargo, la principal diferencia era que no podía sentir la proximidad de Jasper al no estar bajo el mismo techo.

Jasper sabía que tenía que hacer algo para recuperar el amor de Alice. Sabía cual era la solución y que contaba con poco tiempo para llevarla a cabo. Le habían notificado que debía volver al frente en una semana pero antes de que eso ocurriera quería tener la certeza de que su ángel aun lo amaba y que esperaría por su regreso.

Sabía que ella se había ido a vivir con su madre, de hecho la había visto partir por la ventana y aunque sabía que Alice comenzaría a evitarlo durante las horas de trabajo, se dijo que le daría tiempo para que ella pudiera perdonar su pasado y dejarle formar parte de su futuro.

Había pasado toda la semana viendo a Alice de lejos, sonriendo cada vez que un paciente la hacía reír y convenciéndose que lo que estaba a punto de hacer era lo correcto aunque tal vez no tendría los resultados que él se esperaba. Jasper sabía que si los padres de Alice no estaban de acuerdo con su relación no podría hacer nada para estar con ella.

-Señorita Rosalie- llamó a la enfermera el día en que tenía que tomar el tren para regresar al frente. Se había puesto su uniforme de soldado pero debía hacer algo primero antes de tomar aquel tren-¿Usted sabe cuál es la dirección a la casa de la señorita Alice?

-Sí, sí sé- murmuró Rosalie mientras terminaba de tender las camas-, ¿pero tu no deberías haber tomado el tren esta mañana? Emmett y tus compañeros ya se fueron .No estarás pensando en huir con Alice ¿verdad?

-No es mala idea- Jasper sonrió un poco antes de continuar-, pero tomaré el tren al atardecer por eso necesito la dirección de la señorita Alice. Tengo algo que entregarle.

-Está bien- dijo la enfermera alzando ligeramente los hombros-, pero no le digas que yo te he dado su dirección si no se enfadará mucho con migo.

Jasper asintió antes de anotar la dirección y tomar de su equipaje aquella caja que quería entregarle a la chica que amaba con toda su alma. Estaba algo nervioso cuando llegó a la casa de Alice, pero decidió calmarse un poco viendo las bellas flores que había en el jardín y lo cerca que estaba de, tal vez, conseguir el perdón para poder casarse con su ángel.

En cuanto tocó la puerta, supo que las dos mujeres que necesitaba ver estaban en aquella casa. Cuando Alice fue a abrir la puerta y le vio, el joven no pudo evitar sonreír ante la cara de sorpresa de la chica y mientras contemplaba a su ángel pudo sentir la autoritaria voz de Esme Brandon.

-Hija ¿quién es?- preguntó la mujer que permanecía sentada en el salón.

-Jasper Whitlock, señora- murmuró el joven al ver que Alice no conseguía hablar. Entró al salón seguido por Alice de cerca que estaba asustada al no saber cual sería la reacción de su madre-. Vine a hablar con usted para pedir formalmente la mano de su hija.

-No hay nada de que hablar- dijo Esme sonriendo ante el descaro de aquel joven-, yo nunca permitiré que mi hija se casé con un hombre como usted así que le aconsejo señor que por favor se retire lo antes posible. Usted no es bienvenido en esta casa.

-No me voy a retirar hasta que no consiga lo que quiero- Jasper sabía que no iba a ser nada fácil convencer a la madre de Alice sobre un compromiso pero bajo aquellas circunstancias estaba dispuesto a intentar lo que fuese necesario-. Sé que mis padres le hicieron mucho daño a su familia y que indirectamente mi irresponsabilidad también causaron daño, sin embargo, estoy aquí para saldar la deuda siempre y cuando así consiga limpiar en algo el nombre de mi familia y conseguir la mano de su hija- Dicho esto le entregó la caja que llevaba en sus manos a Esme Brandon con la intención que contara todo el dinero que allí había-. En esa caja está todo el dinero que mis padres robaron más los intereses, debo decir que ese dinero lo había ahorrado con la intención de construir una casa para cuando decidiera casarme, pero usted no debe preocuparse por la seguridad de la señorita Alice. Estoy seguro de que cuando vuelva de la guerra y logré casarme con ella Dios me ayudará a construir una casa tan grande como la que mis padres tenían en Milán.

-No sé que decir- murmuró Esme mirando también a su hija quien estaba igual o más sorprendida que ella-, si le soy sincera jamás me esperé que usted fuera a pagarme. La verdad hasta hace unos minutos aun creía que usted seguía siendo igual de irresponsable pero ahora veo que la guerra puede cambiar a las personas. Con respecto al matrimonio con mi hija aun no tomo una decisión pero viendo que usted me entregó todos sus ahorros y que es un hombre honrado creo que podría ser lo más conveniente aunque aun tengo que pensar un poco las cosas...

- Madre sé que no debe ser fácil para usted el permitir un matrimonio entre Jasper y yo - murmuró Alice abrazando por sobre los hombros a su madre - , pero piensa que la deuda está saldada y que mi felicidad está con Jasper. Pero prometo que obedeceré tu decisión.

La madre de Alice se sentía un tanto abrumada. Sabía que un matrimonio era justo pero no podía tomar una decisión concreta. Quería ver a su hija feliz y si tenía que aceptar a un Whitlock en su familia, tal vez estaba dispuesta a hacerlo.

- Está bien- dijo Esme con algo de resignación - , permito su matrimonio y lo hago antes de que me arrepienta. Me alegro que esto se haya solucionado de buena forma.

hola bueno nos acercamos al final de esta historia, tratarede actualizar esta semana y mil gracias por leer. Las quiero n.n