Jasper seguía tocando esa hermosa melodía en el saxofón, cuando terminó bajó del escenario y empezó a caminar hacia Alice.
Pero James había aprovechado el que Alice estuviera cerca y se acercó a ella.
-Es la primera vez que te veo aquí- le dijo mientras ponía una mano en su hombro-. Yo soy- se iba a presentar, pero Alice lo encaró con una mirada fulminante-… ¡Alice!- exclamó al reconocerla- ¡Viniste a verme! Debiste de haberte vestido así antes, entonces las cosas entre nosotros hubieran sido otra cosa. ¡No te reconocí! ¿Quieres tomar algo?
Alice estaba a punto de contestarle mordazmente, pero llegó Jasper y la abrazó por los hombros.
-Alice. ¿Conoces a ésta persona?
Ella miró fijamente a James y contestó fríamente:
-No, no conozco a ésta persona.
-¡Alice!- la regañó James- ¿Cuál es tu relación con éste bastardo?
Jasper ignoró el comentario de James y se volteó al público, quienes los seguían observando.
-La que se robó mi corazón y nunca me lo regresó- dijo en voz alta-, es la señorita que está aquí- le dio una mirada a Alice-. ¿Quieres salir?
Extendió su mano y ella la tomo. Después, él la volvió a abrazar y salieron del club.
-¡Que suerte!- exclamó Victoria mientras se ponía al lado de James y entrelazaba su brazo- ¿Qué buenas obras habrá hecho esa chica en su vida anterior?
James, furioso, se deshizo del brazo de Victoria, aventándola.
Estaba furioso de ver lo que Alice le había hecho, que era lo mismo que él le había hecho.
Afuera, Alice empezó a tiritar de frio, Jasper se quitó su abrigo y se lo puso, recibiendo una sonrisa de agradecimiento.
-Aunque solo estamos actuando- le dijo Jasper-, ¿no te parece que sería mejor hacerlo hasta el final?
Alice simplemente sonrió, sin entender por completo las palabras de Jazz. Lo único que sabía era que empezaba a sentir algo crecer en su corazón cada vez que lo veía.
Ésta noche comentaste que yo te había robado el corazón, pero creo que eres tú el que se ha robado mi corazón…
Días después, Alice estaba sentada en una mesa del restaurant, hojeando una revista de repostería mientras veía los utensilios que tenía en la mesa: habían diferentes cosas para decorar un pastel y galletas, también tenía algunas chispas de chocolate de colores y algunos capacillos.
-¿Para qué es todo eso?- le preguntó Bella mientras se acercaba.
-Mañana es el día de San Valentín-explicó-, sería una pena si lo dejo pasar.
Bella jaló una silla y se sentó enfrente de ella.
-¿Para quién es?
-Es para alguien a quien le estoy agradecida- la imagen de Jasper apareció en su mente-. Pero Bella, ¿no le vas a dar chocolates a Edward?- cambió de tema, no queriendo responder más preguntas sobre eso.
Bella no contestó inmediatamente, estaba pensando sobre si sería buena idea regalarle algo, nunca había pasado un 14 de febrero con novio, y no sabía muy bien qué hacer…
Alice interrumpió sus pensamientos cuando le extendió algunas chispas de chocolate y capacillos.
-Toma, para que le hagas algunos.
-¿Por qué debería de dárselos a él?- preguntó con indiferencia mientras tomaba lo que le daba su amiga.
Alice se rio de ella, sabiendo que lo había dicho para que ella no notara que Bella en verdad quería darle algo a Edward. Bella notó la risa de Alice y le quito algunas cosas de la mesa, pero ella lo notó y se las quito, Bella volvió a quitarle más cosas y así empezó un juego para ver quién se quedaba con más cosas para hacer un regalo.
Pero llegó una persona e interrumpió su "pelea".
-El estado de éste restaurante es absolutamente terrible- dijo mientras entraba, se dirigió a una mesa para dos y en una silla dejó todas sus cosas (llevaba muchas bolsas) y en la otra se sentó-. ¡Aseguro que la comida es terrible!
Bella se paró y fue al lado del señor.
El señor ya era grande, su pelo era negro, pero se veían marcas de canas, revelando que ya era grande; era de tez morena y usaba lentes, pero tenía una voz muy fuerte.
-Abuelo, nuestra comida es muy buena- defendió Bella el restaurante.
-Quiero jajangmyeon- ordenó.
-Si desea jajangmyeon, debe ir a un restaurante chino- le dijo Alice.
-¡Quiero jajangmyeon!
-¿Por qué no va al restaurante que está cruzando la calle? Ahí venden comida china- le volvió a decir Alice, un poco harta del comportamiento del señor.
-Puedo hacer jajangmyeon- dijo Benjamin, saliendo de la cocina.
Bella y Alice se miraron sorprendidas, y después de unos minutos, el jajangmyeon estuvo listo y se lo llevaron al señor, quien se lo comió hasta no dejar nada.
-¿Cómo estuvo? – le preguntó Bella mientras recogía los platos.
-Ha sido el peor jajangmyeon que he comido- respondió enojado-. ¿Cómo pueden vender comida con esa inexistente habilidad para cocinar?
-¿Quién dijo que podía ordenar jajangmyeon aquí?- le preguntó Alice.
El señor ignoró a Alice y se levantó de su silla, agarró sus cosas y estuvo a punto de irse cuando Bella lo detuvo.
-Abuelo, aunque sea debería de pagar por el jajangmyeon
El señor esperó mientras Alice y Bella discutían por cuánto deberían de cobrarle, pero él saco un pescado de una de sus bolsas y se lo extendió a Bella.
-¿Qué es esto?
-Para el jajangmyeon- contestó.
-Solo aceptamos dinero- le dijo Alice-. No podemos aceptar eso como pago
-¡No voy a darles dinero después de comer una porquería como esa! ¡Tómalo!
Bella alargó las mangas de su suéter (para que cubrieran sus manos) y tomó el pescado con una cara de asco.
-Dígale al cocinero o lo que sea, que la próxima vez quiero lo mein.
-¿Va a regresar de nuevo?- le preguntó Alice, sorprendida.
Pero el señor volvió a ignorarla y solo murmuró mientras salía:
-Sabía que la comida sería terrible…
-Hasta luego- se despidió Bella, cuando se fue gritó-. ¡Benjamin!
Fue corriendo hasta la cocina.
-¿Cómo alguien puede ser tan grosero?- se preguntó Alice una vez que estaban en la cocina.
-No dejes que eso te moleste, Benjamin- lo consoló Bella-. Parecía que sufría de Alzheimer.
-¿Podemos probarlo?- preguntó Alice mientras señalaba un plato de jajangmyeon.
Benjamin asintió y les dio el plato y unos palillos. Alice tomó una porción y se la dio de comer a Bella, después ella comió.
-¡Delicioso!- dijeron las dos cuando acabaron.
-Es mucho mejor que el del restaurante de enfrente- elogió Alice.
Benjamin ignoró su comentario y agarro el pescado que traía Bella.
Tengo que superarme, la próxima vez lo haré mejor. ¡Lo prometo!
Ya era de noche, y Bella estaba haciendo sus últimas tareas cuando recordó las palabras de Alice cuando le contesto para quién era lo que iba a regalar.
Es para alguien a quien le estoy agradecida
Si se las diera a alguien con quien estoy agradecida, debería de dárselas a Jacob, él me ha ayudado muchas veces, desde que lo conocí me ha ayudado.
Pero después recordó la pregunta de Alice.
Bella, ¿no le vas a dar chocolates a Edward?
-¿Chocolates? No… los chocolates no serían tan buenos…
Murmuró mientras se levantaba e iba a su cocina, ahí sacó algo de harina, azúcar, huevos y todos los ingredientes necesarios para hacer unas galletas.
Le costó un poco de trabajo amasar, pero una vez que estuvo lista la masa, empezó a darle forma, cuando estuvieron como ella quería las metió al horno. Mientras esperaba a que estuvieran listas, sacó algunas cosas que le había dado Alice y otras que ella tenía.
Sacó las galletas del horno y cuando estuvieron frías, empezó a decorarlas.
Cuando Edward está feliz su cara es algo así… y cuando está enojado se ve así… pero la mejor cara de él es cuando está sorprendido…
Pensaba Bella mientras decoraba las galletas.
-¿Por qué quieres que nos encontremos en un lugar como éste?- le preguntó Edward mientras se acercaba a Bella, ella la había estado esperando debajo de un árbol que estaba afuera de una galería de arte- De cualquier modo, no tienes buen gusto para escoger lugares.
-Vine aquí de muy buen humor a pasar un buen rato con mi novio, ¿por qué no tratas de divertirte?- le preguntó un poco enfadada.
-Hace frío- se excusó-. Vamos a otro sito.
-Sígueme- ordenó mientras empezaba a caminar.
-¿A dónde?- le preguntó mientras la seguía- ¿Me vas a llevar a algún legar extraño de nuevo para causar problemas, no es así?- se burló.
Bella apretó los labios y caminó más rápido.
-¡Espera!
La alcanzó rápidamente y entraron a la galería de arte, donde se sentaron en unos asientos y estuvieron platicando de cosas triviales, hasta que Bella fue por un poco de café para los dos.
-Aquí no hace frío, y hay café gratis- dijo al regresar, extendiéndole un vaso desechable.
Edward aceptó el vaso y le dio un sorbo, Bella se volvió a sentar.
Después de unos segundos, Edward le preguntó:
-Por cierto, ¿qué es eso?- señaló una bolsa de regalo que estaba al lado de Bella.
-¿Esto?- preguntó mientras ponía la bolsa sobre sus piernas- No es nada.
Agarró la bolsa y la iba a tirar cuando Edward la agarro.
-Dámelo.
Abrió la bolsa y sacó una caja que abrió, en la cual habían varias galletas con la forma de la cara de Edward y con su cabello, cada galleta tenía una cara diferente.
-Los hice para dárselos a alguien especial- explicó Bella, un poco nerviosa de que Edward viera su regalo-, pero los arruiné… Se ven terribles, ¿no? Pero saben bien…
Extendió la mano para tomar una galleta, pero Bella la agarró por la muñeca y jalo de ella hacia él para darle un beso apasionado en los labios.
-¡Soy muy feliz!- dijo Edward cuando terminaron el beso, con una sonrisa.
Bella, un poco ruborizada, solo asintió con la cabeza, incapaz de hablar después del beso.
Ese beso fue tan… se sentía tan bien, pude sentir toda la felicidad que sintió, y… ¡besa tan bien!
-Todos han esperado por mucho tiempo- habló una voz masculina por las bocinas-. ¡Es el evento por un celular gratis en el día de San Valentín! Todos los que quieran participar bajen al sótano.
Bella se levantó rápidamente, y agarrando a Edward de la mano, bajaron inmediatamente al sótano.
El encargado del evento vestía un traje blanco, y acomodó a las parejas (entre ellas Edward y Bella) enfrente de los espectadores.
-Las reglas son simples- dijo por el micrófono-. Dejen sus bolsos, por favor- se dirigió a las mujeres-. La primera regla, sin considerar el género, es que uno debe de ser cargado por otra persona.
Edward rodó los ojos y se agacho lo suficiente para que Bella se subiera a su espalda, ella lo enrolló con sus brazos y piernas.
-La segunda regla es que no deben de dejar caer a su pareja o serán descalificados- volvió a decir el anfitrión-. Lo primero que harán con 10 sentadillas. ¡Ahora el juego comienza!
Conforme el anfitrión decía lo que debían de hacer, varias parejas eran eliminadas porque se cansaban de cargar o se habían caído, pero Edward y Bella seguían en el juego, y él no parecía muy cansado.
-Han soportado 57 minutos cargándolas- dijo el anfitrión-. ¿Quiénes serán los ganadores?- se preguntó antes de ir con otra pareja que seguía jugando, solo sobraban ellos y Bella y Edward- ¿Cuánto tiempo más crees poder aguantar?
La mujer, que estaba cargando a su novio (quien era más pequeño que ella), contestó:
-Lo que sea necesario para ganar
-¿Y tú?- preguntó el anfitrión a Edward.
-Hasta que ganemos- contestó con determinación.
Después de unos minutos, en los que no estaban haciendo nada, Edward le habló a Bella, molesto.
-Oye, lavandera. Esto es realmente vergonzoso… Si alguien se entera de que el heredero del Grupo Vulturi está haciendo esto por un celular, estaría en la primera plana del periódico mañana.
-Tranquilo, nada de eso pasará- le dio un beso en su cuello.
-Estoy exhausto. Si tanto necesitas un nuevo celular sólo dímelo, te compraré uno.
-Mi propósito es ganarlo con mis habilidades.
-¿Tus habilidades? Te recuerdo que yo te estoy cargando, así que es mi habilidad.
Afuera, dos coches se estacionaron en la acera, salieron Jane, Demetri y algunos guardaespaldas, quienes siguieron a Jane adentro de la galería y después al sótano.
Edward estaba muy exhausto, no creía aguantar más; sintió una mirada sobre él y volteó hacia las escaleras, donde Jane estaba parada.
Bella notó que Edward se puso tieso, y siguió su mirada, encontrándose con la mirada de Jane, quien la fulminaba. Ella soltó sus brazos y piernas y cayó de pie en el piso.
Jane miraba a Bella como si se tratara de una cucaracha que necesitaba ser aplastada, y ella no pudo hacer más que esconderse detrás de Edward.
-Asegúrate que venga con nosotros- le ordenó a Demetri antes de irse.
Los guardaespaldas entraron poco tiempo después (por órdenes de Demetri) y agarraron a Edward de los brazos.
-¡Suéltenme!- gritó mientras forcejeaba.
Bella puso una mano sobre su hombro, cuando él volteó ella le dio una sonrisa.
-Está bien.
Después de mirarla un momento más, él accedió a salir después de Jane, quien ya lo estaba esperando en el carro.
Bella subió y salió al exterior junto con Edward, iba detrás de él y solo vio cómo lo metían forzadamente al carro, quienes se fueron inmediatamente.
Las lágrimas amenazaban con salírsele de los ojos, pero se obligó a no llorar y solo empezó a caminar de regreso a su casa.
Jane ya sabe lo de nosotros… y esa mirada… definitivamente ella no me quiere cerca de Edward, ¿será esté el final de nuestra relación?
Alice había esperado por Jasper casi una hora.
¿Dónde estará? Se preguntaba con preocupación mientras volvía a ver su reloj, ya era tarde y aún no regresaba a casa, estaba tan preocupada que no escuchó que unas personas se acercaban hasta que estuvieron enfrente de ella.
-Alice- saludo Jasper-, ¿qué te trae por aquí?
Alice no contestó de inmediato, en cambio, miró a las dos mujeres que venían del brazo de él. Una era una rubia despampanante y la otra tenía rasgos asiáticos, las dos eran muy hermosas.
-Yo solo… - tartamudeó Alice.
-Debe de haber venido a traerte chocolates- le sugirió la rubia a Jazz.
-¿Hoy es día de San Valentín?- le preguntó desconcertado.
-Señorita- le habló la asiática amablemente-, tu nariz está roja, debiste de haber esperado mucho tiempo.
-¿Por qué no pasas y tomas una taza de café?- la invitó él mientras abría la puerta de su casa.
-No, gracias.
-No seas así, entra.- le dijo la asiática antes de que con la ayuda de la rubia la metieran a la casa agarrándola de los brazos.
Cuando entró, vio que había una mesa repleta de regalos, bajó la vista al suyo y no pudo evitar sentirse insignificante.
-Voy por el café. Deja los tuyos ahí también- le dijo mientras señalaba la mesa y se iba a la cocina.
¿Sólo eso soy para ti, Jasper? ¿Una más? ¿Soy una más de tus admiradoras?
-Acabo de recordar que tengo otras cosas que hacer- dijo con la vista perdida-, así que me voy.
Salió de la casa, sin esperar una respuesta por las mujeres o por Jasper.
Jasper había escuchado su anunció, y cuando escuchó que la puerta se cerraba salió corriendo detrás de ella. La alcanzo cuando apenas estaba saliendo de su propiedad y la tomó del brazo, deteniéndola.
-Déjame ir, por favor- le suplicó con la voz rota, tratando de no derramar lágrimas enfrente de él.
-Es por esto que las chicas bonitas son molestas- murmuró, después agarró su cara entre sus manos, mirándola fijamente-. Alice, escúchame bien: actuar es solo actuar, eso fue lo que pasó el otro día, yo simplemente actuaba, nada fue cierto, pero es problemático si tú lo mal interpretaste.
Alice no pudo contener más las lágrimas y empezó a llorar, Jasper secó algunas de sus lágrimas y después la dejo ir para tomar el regalo que aún tenía entre sus manos.
-Te guardaré esto hasta que conozcas a la persona indicada.
El llanto de Alice solo incremento en intensidad, ella no quería a alguien más, ella quería a Jasper.
Jasper no podía corresponder sus sentimientos, hacía tiempo había amado, y había lastimado mucho a esa persona, no quería que la historia se repitiera.
La historia no se repetirá, no se repetirá…
Bella seguía caminando de regreso a su casa, sus hombros estaban temblando ante el esfuerzo por no llorar, pero cuando se sentó en una banca no lo pudo contener más y empezó a llorar, enterrando su cara entre sus manos.
-¿Alguien llamó por el servicio de un chofer?- escuchó que alguien a su lado preguntaba.
Levanto la vista y a su lado estaba Jacob en su moto, extendiéndole un casco.
-¿Cómo lo supiste?- preguntó mientras se secaba las lágrimas y tomaba el casco.
-Ya te lo dije, me llamaron para pedir mis servicios como chofer.
-¿Cómo?
-Edward me mandó un mensaje mientras se lo llevaban.
Bella bajó la vista cuando mencionó su nombre, se puso el casco y se subió detrás de Jake, poniendo el regalo de Edward (quien lo había olvidado) en un manubrio. Lo agarró de la cintura antes de que empezara a manejar.
El trayecto a su casa fue en silencio, los dos sumidos en sus pensamientos que giraban en torno a Edward y de lo que pasaría a partir de ese momento.
-Gracias- le dijo Bella cuando se detuvo enfrente de su casa.
Se bajó de la moto y empezó a caminar cabizbaja hacia su casa.
-¡Bella!- la llamó Jake, haciendo que se girara- Si algo ocurre me lo puedes decir.
-¿Por qué tendría que pasar algo?- le pregunto con tono ingenuo, no quería que Jacob pensara que algo malo pasaba. Bella sabía que si eso pasaba, ella misma iba a empezar a creer en eso, y se rehusaba totalmente.
-No me refería a eso- la tranquilizó-, me refiero a que espero que no ocurra algo.
Bella suspiro de alivio, pero después se puso nostálgica ante el pensamiento de que hicieran algo contra ella y Edward, después de todo… nunca hicieron su relación formal, ¿cierto? Pero eso la puso aún más triste.
-Dudo que algo pueda suceder. Honestamente, no es como si Edward y yo estemos en una relación seria- se dio la vuelta y se despidió-. Maneja con cuidado.
-Bella- la volvió a llamar Jake.
-Ya te lo dije- se volteó y le sonrió-: no te preocupes.
-¿Vas a entrar con eso?- señaló su cabeza.
Bella, confundida, subió una mano y tanteo su cabeza, descubriendo que no se había quitado el casco. Entonces, se rio nerviosamente y se lo quito, para después dárselo.
-Estaba a punto de sacármelo, solo quería saber si tú lo notabas- bromeó y se sonrojó de la vergüenza-… ¡Adiós!
Jacob no arrancó hasta que Bella entró a su casa, y cuando iba a acelerar notó una bolsa en su manubrio.
Era una bolsa de regalo.
Jane estaba en la oficina de su casa, desde el evento de caridad sabía que algo raro pasaba con Edward, así que contrató a unos investigadores para que lo siguieran todo el día.
Ahora, en sus manos, tenía las fotos que habían sacado, en casi todas estaba Bella sonriendo junto a él. Conforme pasaba las fotos se enojaba más, le molestaba ver que esa muchacha era parte de la vida de su hijo.
-Su padre es un lavandero- decía mientras leía el informe sobre Bella-, y su madre trabaja en un supermercado. ¿Cómo fue posible que alguien de su clase social entrara al Colegio Vulturi?- le preguntó a Demetri, quien estaba parado frente a ella- No tiene sentido, ¿quién la metió al colegio?
-Usted lo ordenó, señora- le contestó él con calma.
Jane estaba a punto de gritarle cuando recordó ese día donde se había publicado un artículo sobre porqué los estudiantes en el Colegio Vulturi se querían matar. Recordó haber dicho que quien había iniciado el fuego debía de ser quien lo parara.
-¿Por qué no me informaste sobre esto antes?- lo acusó.
-Pensaba que estaba atormentando a esa señorita-se disculpó-, como en el pasado.
Nuevamente, Jane estaba a punto de contestarle cuando se abrió la puerta dando paso al mayordomo.
-El joven amo…
No fue capaz de terminar la frase cuando Edward lo empujo y entro a la oficina con una mirada feroz.
Jane cerró la carpeta donde tenía las fotos.
-La chica que viste hoy, no te metas con ella- le advirtió con una mirada enloquecida.
-¿Qué has dicho?- le preguntó indiferentemente.
-Dije que no te metas con ella.
-No sé de lo que estás hablando. ¡Ah! ¿Hablas de la chica que vimos hoy? ¿Piensas que tu madre no tiene nada más que hacer que molestar a una jovencita? No tengo tanto tiempo libre como para que lo gaste en un asunto sin importancia- mintió.
-Te creeré- le dijo Edward, sabiendo que eso no iba a ser posible.
Por ahora era lo máximo que él podía hacer: creer que Jane no le haría nada a Bella.
Cuando él se fue, Jane aventó la carpeta con las fotos al piso.
-Prepara lo que te había dicho- le ordenó a Demetri.
-Sí, señora- contestó él automáticamente.
La historia se estaba repitiendo.
Desde pequeños cada uno de los F4 iba a las casas de los otros casi todos los días, cuando crecieron cada uno se dio una llave de las mismas para no tener necesidad de andar tocando timbres. Cada uno de ellos confiaba en los otros, habían sido amigos desde hacía tiempo.
Por eso, no fue sorpresa para Jacob el ver de repente a Edward en su casa, pero a él si le sorprendió mucho ver que Jake tenía la caja de galletas que le había regalado Bella.
-¿Por qué las tienes?
-¿Dónde crees que las encontré?- bromeó mientras agarraba una cara de Edward y se la metía a la boca.
Estaba deliciosa.
-¡No te la comas!- le gritó mientras le quitaba la caja y le daba un manotazo.
Jacob le invito un vaso de agua, y mientras los dos bebían, Edward empezó a hablar con temor.
-Jacob… ¿por qué siento mucho miedo? Siento como si algo malo le fuera a pasar. Lo que más me preocupa es que… cuando ella esté en peligro… ni siquiera lo podré saber.
Jake se paró de su asiento y se sentó al lado de él.
-No te preocupes, Bella no es débil. Tampoco tengas miedo, nosotros- se refirió al F4-… siempre estaremos para ti.
Y Edward supo que no importara qué, sus amigos siempre estarían para apoyarlo.
-La presidenta del Grupo Vulturi, Jane Vulturi, ha sido escogida como la presidenta de la Asociación Internacional de Hotelería- decía el conductor de un noticiero.
Apareció en la pantalla la imagen de Jane sonriendo.
-¿Está satisfecha con el resultado?- le preguntó un reportero.
-No encuentro la satisfacción hasta que me convierto en la mejor- contestó con otra sonrisa.
-¿Esa persona es la mamá de Edward?- preguntó Seth mientras señalaba la tele.
Charlie estaba por responderle cuando sonó el timbre.
-¿Será Edward? – se preguntó Seth mientras se levantaba para abrir la puerta.
Bella, en su habitación, había escuchado que habían tocado el timbre.
¿¡Será Edward!? ¡Pero estoy en pijama! ¡No me pude ver así! Pensó antes de levantarse y ponerse unos pantalones de mezclilla y una blusa azul.
Así me veo mejor.
Salió de su cuarto y empezó a regañar a Edward.
-¿No te he dicho que llames antes de…?
Se quedó callada cuando vio quienes estaban en su sala: eran Jane (sentada en un sillón) y Demetri parado a su lado.
-Pareces sorprendida por mi inesperada visita- la saludó Jane.
-En absoluto- contestó Renée, mandándole una mirada a Bella de que no hablara-. No debería de sorprendernos su visita después de que Edward estuvo aquí
-¿Edward ha estado aquí antes?- preguntó escandalizada.
-¿No lo sabía?- intervino Charlie- Él pasó la otra noche con nosotros.
Jane retiró la mirada, con una cara de asco y cuando volvió a mirarlos tenía una expresión inescrutable.
-Iré al grano: creo que cuando una persona nace, cada uno tiene obligaciones que cumplir. Edward es un chico que tiene que cargar con el Grupo Vulturi, no solo a nivel nacional, sino a nivel mundial, y yo haré todo lo que esté en mi poder para que él no se desvíe de ese camino. Para que Bella cumpla con sus obligaciones…
-Así como usted hará lo imposible para que Edward cumpla con sus obligaciones- interrumpió Renée alegremente-, yo trataré de hacer lo imposible para que Bella sea una buena compañera para su hijo.
-No me refería a eso- contestó un poco molesta-, digamos que Edward es como el pasto de un campo de golf, para que crezca apropiadamente se deben de quitar las malas hierbas, hay que quitarlas desde la raíz para que no dañen al pasto.
Pasaron unos segundos antes de que alguien dijera algo.
¿Está tratando decir que yo soy…?
-¿Quiere decir que Bella es la mala hierba?- le preguntó Charlie lentamente.
-Me alegra saber que me entendieron- dijo con una sonrisa-. Por lo general, matan a la mala hierba con aerosoles venenosos, pero yo no usaré eso. Demetri.- lo llamó.
Él asintió con la cabeza y puso sobre la mesita de centro una maleta, la abrió y estaba repleta de dólares.
-Son 300 mil dólares- les informó Demetri.
-Si no es suficiente podemos darles más ya que fue mi error el descuidar a mi hijo- ofreció Jane-. Demetri- lo volvió a llamar.
Él sacó de su traje una hoja, que puso en la mesa, y una pluma; todo esto se lo dio a Bella.
-Es un contrato donde prometes no ver nunca más a Edward. Solo debes de firmarlo.- le dijo.
Bella miraba estupefacta la hoja, la agarró y empezó a hacerla pedazos cuando Renée se levantó de la sala y fue a la cocina. Regreso con un plato con las sobras de comida y se las tiró a Jane encima de la cabeza.
-Váyase- ordenó furiosamente.
-Está cometiendo un gran error.- le advirtió mientras trataba de no golpearla.
-No me importa si es un error o no, pero estoy segura de que soy mejor que usted quien va llamando "mala hierba" a hijos de otras personas enfrente de sus padres. ¡Váyase!
-¿No lo lamentarán?- esta vez se dirigió a Charlie- No soy una mujer que de segundas oportunidades.
-No nos arrepentiremos- aseguró él.
Jane se levantó y no miró atrás.
-Vámonos- le ordenó a Demetri.
Él cerró la maleta y salieron de la casa de Bella.
Bella, quien hasta ese momento parecía que no estaba presente, se hizo notar por su llanto.
¿Sólo soy eso? Al final, ¿solo soy una mala hierba que debe de ser arrancada de la vida de la persona que más amo?
Al siguiente día, Bella fue a nadar después de clases, y cuando estaba a punto de salir del edificio escuchó música de piano. Se dejó guiar por el sonido y llegó a un pequeño salón, donde Jacob estaba tocando.
-¿Acaso conseguiste una entrada para mi concierto?- le preguntó él cuando la vio en el marco de la puerta.
-¿Por qué estás aquí tan tarde?
-Te podría preguntar lo mismo- pero Bella no contestó, así que decidió bromear un rato-. Ya que no veo la entrada para mi concierto, ¿porque no me ayudas a voltear las páginas?
Se hizo a un lado en el banquillo y Bella se sentó a su lado.
Al principio, lo único que hacía ella era voltear las páginas, pero después de un rato fue aburrido y Jacob le propuso enseñarle a tocar un poco. Ella aceptó y comenzó con su primera lección de piano.
Cuando terminaron, eran cerca de las ocho de la noche y él insistió en llevarla a su casa, ella aceptó y cuando se bajó le dio inmediatamente el casco.
-Esta vez no me lo llevaré- bromeó.
Jacob sonrió y ella también lo hizo.
Y mientras lo veía, no pudo evitar pensar que este día hubiera sido miserable sin su ayuda.
Jacob es como mi sol personal, me da calor en los momentos más fríos.
-¿Por qué me miras así?
-Porque- se debatió un momento entre si decirle la verdad o no-… es interesante. Es interesante que cuando hago sonar la campana de emergencia de mi corazón, tú siempre apareces
-¿Cómo la que haces sonar cuando hay un incendio?
Bella asintió.
-Entonces seré tu bombero particular-prometió.
-Muchas gracias por lo de hoy, en verdad me relajó. Ve a casa con cuidado- se despidió.
A la mañana siguiente, las cosas estaban un poco aburridas en el restaurante, hasta que Bella recibió una llamada.
-¿Hola?- contestó- ¿Mamá? ¿Qué? Espera, para de llorar y habla claro para que te entienda-escuchó atentamente y cuando le dijo Renée lo que pasaba casi le dio un infarto-. ¡¿Qué?!
Regreso inmediatamente a su casa y cuando entró vio a su papá cabizbajo y a Renée llorando.
-¿Por qué de repente nos dicen que tenemos que deshacernos de la lavandería?- les preguntó mientras abrazaba a su mamá.
-Nos dijeron que el hijo del dueño va a tener un trabajo en Grupo Vulturi si lo hacían- contestó Charlie-. Y, también, el agente de bienes raíces dijo que probablemente nadie nos quiera rentar un local en éste barrio
-¿De qué vamos a vivir?- se preguntó Renée entro sollozos.
Bella sentía que estaba atrapada en un tornado.
No se preocupen, yo encontraré la manera de que salgamos adelante. Tengo que hacerlo.
Los dos siguientes días fueron muy duros para Bella, había faltado al colegio (sin decirles a sus papás) para buscar otro trabajo de medio tiempo, pero siempre le decían que era muy chica como para trabajar.
En ese momento, Bella estaba caminando por las calles mientras salía de otro edificio donde no la habían contratado.
A lo lejos, Edward estaba en su carro, pero cuando volteó la vista y vio a Bella su cara se iluminó, trató de llamarla desde la ventanilla, y cuando ella no la escuchó, él se bajó a la fuerza del carro y corrió hacia ella.
La tomó de la mano y la volteó.
Bella la miró sorprendida por uno instantes antes de que él agarrara su cara entre sus manos y la besara apasionadamente.
-¿Por qué no me dijiste nada?- le preguntó.
Después del beso, Edward había exigido una explicación ante la ausencia de ella en la escuela, y Bella le explicó cómo les habían quitado la lavandería.
-Si te lo hubiera dicho, hubieras preguntado: "¿Cuánto es?". ¿Verdad?
-Esa bruja…- murmuró con resentimiento.
-Las cosas no son tan fáciles, parece que nadie nos quiere rentar un lugar.
-¿Por qué has faltado tanto a clases? No solamente es por eso, ¿verdad?
-Tengo que buscar otro trabajo de medio tiempo, necesito más dinero.
-Bella sabes que puedes…
-¡Lo sé! ¡Lo sé!- lo interrumpió- Pero si acepto tu dinero, eso desequilibraría las cosas entre nosotros. No quiero depender de tu dinero para salir de éste asunto, si te la pasas protegiéndome no seré capaz de mantenerme a tu altura, ¡y no quiero que pase eso!
-Yo… es que no puedo, no puede solo quedarme observando. Necesito…
-No te preocupes, te prometo que si otra cosa llega a pasar te avisaré.
-Y también- dijo él mirándola profundamente-, prométeme que no importa lo que pase, nunca te alejarás de mí.
Bella lo observó unos instantes, antes de suspirar y responderle.
-Esa promesa es muy difícil. He querido escapar muchas veces, no por tu mamá o alguien más, sino por ti- le reveló-. Pero… te prometo que no me alejaré de ti por tu mamá, ella no será la razón.
-Me siento muy afortunado de que Isabella Swan sea mi novia- le dijo-. La promesa me hace sentir mejor.
Bella le dio una sonrisa y comenzó a caminar, él la siguió, entrelazando sus dedos con los de ella.
-Buenas tardes- hablaba Bella por su celular-, hablo para preguntar sobre el anuncio del periódico que dice que están buscando trabajadores de medio tiempo para el turno de la noche… Entiendo- dijo cuándo la interrumpieron-. Gracias- colgó.
Dio un sonoro suspiro e iba a marcar al número de otro anunció en el periódico cuando un cliente entro en el restaurante. Desafortunadamente se sentó en una mesa que le correspondía a Bella, así que lo tuvo que atender.
-La avena de calabaza que ordenó- le dijo llevando su comida-. Buen provecho- se dio la vuleta, pero se volvió a voltear-. Está muy caliente así que debería de soplarle un poco para que no se queme- le advirtió amablemente.
-Eres muy amable- le dijo el señor.
-Gracias, simplemente hago mi trabajo.
-Déjame decirte que tienes una cara realmente bonita. ¿Eres estudiante de universidad?
-No, soy estudiante de preparatoria.
-Entones sería un poco difícil…- murmuró.
-¿Qué sería difícil?
-Yo tengo una compañía de modelos, contratamos a muchos estudiantes y tu cara es muy bonita, sería una desgracia no aprovecharla…
-Ya veo- murmuró antes de irse, pero nuevamente regreso, invitada por la curiosidad-. Pero, de casualidad, ¿cuánto pagan?
El señor sacó una tarjeta de presentación de su cartera y una pluma de su saco, anotó unos números al reverso y se lo entregó a Bella.
Bella abrió desmesuradamente los ojos. ¡Podía darse una vida de lujos con esa cantidad!
En el sótano de los F4, Jacob ya llevaba más de una hora oyendo las quejas de Jasper contra Alice.
-Oye- lo interrumpió-, ¿me prestas tu teléfono?
-¡Claro!- le contestó Jazz mientras se lo daba- ¿Te quedaste sin batería?
Jasper marcó un número y esperó a que contestaran, cuando escuchó que lo hacían le extendió el teléfono a Jazz y él lo miró con duda.
-¿Hola?- preguntó la voz de Alice por el teléfono- ¿Jasper? ¿Hola?
Jazz le mando una mirada asesina a Jacob antes de tomar el teléfono.
-¡Hola Alice!
Jacob simplemente ser rio, ya estaba harto de que Jasper se quejara con él.
Más tarde, de regreso a casa, Jacob pasó a cargar gasolina.
-¿Cuánto va a cargar?- le preguntó la encargada.
-Lleno- contestó, sabiendo que no lo había reconocido.
-¿Cuál va a ser su forma de pago?
Él agarró un cartón de jugo que tenía en su bolsa y se lo extendió.
-¡Jake!- gritó Bella, levantando la vista y reconociéndolo- Pensaba que me iba a desmayar por lo cansada que estoy- le dijo mientras abría su jugo y le daba un sorbo-, pero esto me ha ayudado. Gracias, Jake.
-¿No crees que estás trabajando demasiado?
-¿No sabes quién soy?- bromeó- ¡Soy Bella Swan! ¡Estoy llena de energía y fuerza de voluntad! ¡Nada puede vencerme!
-Mentirosa- le dijo mientras veía que un hilillo de sangre salía por su nariz.
-¿Qué?- preguntó confundida.
Él sacó un pañuelo y empezó a secarle la nariz.
-Tu cuerpo está diciendo que ya no tienes energía
Ella agarró el pañuelo y se lo quito, haciendo eso ella misma.
De repente se había sentido incómoda por su cercanía.
-Me rompe el corazón verte así- murmuró.
Ella levantó la vista y se quedaron viendo por unos instantes.
-Si fuera Edward- rectificó-, esto me rompería el corazón
-No le digas a Edward, por favor. Quiero ser capaz de solucionar mis problemas, es la única manera en la que puedo mantener mi orgullo.
-Estoy muy celoso de Edward- le dijo antes de volver a subirse en su moto.
Bella lo miraba sorprendida.
¿Jacob está celoso de Edward? ¿Por qué?
-Adiós.- le dijo antes de irse.
Al siguiente día Bella había salido temprano de la escula y aprovechó para ir a recoger a Seth.
Mientras salían de su escuela unos niños le dieron un empujón a su hermano.
-¡Miren! ¡Ahí va el muerto de hambre!- se burló uno.
-¡No puedo creer que ni siquiera tenga dinero para un almuerzo!- bromeó el otro.
Bella los fulminó con la mirada y ellos salieron de ahí disparados, Seth también comenzó a caminar, pero Bella lo detuvo.
-Espera, espera. ¿No has comido nada?
-¡Claro que ya comí!- mintió.
Volvió a reanudar la marcha y nuevamente ella lo detuvo.
-No, espera. Dime la verdad o iré a la escuela y le preguntaré a tu profesora- amenazó, sabiendo que eso no le gustaba a su hermano.
-No he comido porque no quiero gastar el dinero-admitió con vergüenza-. Mi profesora quería pagarlo por mí, pero no acepté. No quiero que sientan lástima por mí.
-¿Por qué no me lo habías dicho antes?
-No tenías tiempo. Vas a la escuela en la mañana, en la tarde trabajas en el restaurante y por las noches estás en la gasolinera. ¿Cómo querías que te lo dijera si ya no te veo? Además, no moriré solo por no desayunar.
Seth se echó a correr después de lo dicho en dirección a su casa, pero los pies de Bella no respondían.
-Tal vez digas que no morirás-murmuró con la voz rota-, pero… eres mi hermano, no quiero que te pase algo malo… es desgarrador ver esto…
Suspiro y empezó a caminar, metiendo las manos en las bolsas de su suéter, sintió algo extraño, lo agarró y lo sacó.
Era la tarjeta de presentación del dueño de la compañía de modelos.
Bella se aseguró de que Seth hubiera llegado bien a su casa antes de ir a recorrer las calles en busca del estudio de ese señor, se tardó un poco más de media hora debido a que se había perdido, pero cuando llegó al edificio una secretaria le dijo que subiera al cuarto piso, donde podría encontrar a ese hombre.
Cuando llegó al cuarto piso, vio un set de fotos que consistía en algunas sillas, sillones y una cama, todo ambientado con un luz rosa.
-¿Hay alguien?- preguntó en voz alta cuando no vio rastros de alguien- ¿Hola?
Escuchó un estruendo detrás de ella y se volteó, espantada.
¡Hola! ¡Pues ya nueva capítulo! Sinceramente, hasta en el dorama, éste es uno de esos capítulos que no me gustan tanto pero que son cruciales por su contenido. Aquí vemos algunas cosas que se retomarán en el futuro para explicar algunas cosas que hacen los personajes.
Espero y que a diferencia de mí, a ustedes le haya gusta. Además... ¡casi no aparece Edward! (tanto como me gustaría jaja)
Ya saben que los reviews son bienvenidos para sugerencias, comentarios, etc.
Nos leemos pronto!
