11. El príncipe dormido

Nos encontrábamos frente al castillo del norte, por suerte no quedaba muy lejos del pueblo donde se llevaría a cabo el GP mañana. Lo que nos da la oportunidad perfecta para ir y volver en poco tiempo.

Le pedí a Viktor que me acompañara ya que no era capaz de pedírselo a la hadas. Seguramente ellas se hubiesen negado rotundamente ante la sola idea de acercarme a este lugar. Aunque tuvimos que ir a buscar a Yurio antes de venir, ya que esa era la condición que puso Viktor para traerme. Acepte de inmediato pues no me parecía una mala idea. El hada acepto a regañadientes y se pasó todo el camino tratando de convencerme de volver. Pero yo ya había tomado una decisión.

- Sigo pensando que esto es una mala idea cerdo

- ¿Estás seguro de esto Yuuri?

- Si Viktor completamente

- ¡Ains! Eres tan terco a veces- Dijo haciendo un mohín que me pareció de lo más tierno. Entonces desenfundo su espada y comenzó a despejar la maleza.

El lugar que rodeaba al castillo estaba cubierto de plantas espinosas, eran muy espesas y había que caminar de a poco y con mucho cuidado para no lastimarse, aun así termine con un par de rasguños, pero nada importante. Después de un rato logramos llegar a las puertas, las que estaban firmemente selladas.

- No sé cómo lo haremos ahora- Viktor enfundo su espada- No creo poder derribar la puerta, es muy firme además se nota que ha permanecido sellada por mucho tiempo, debe estar totalmente trabada

- Eso déjamelo a mí- Yurio se posicionó frente a la puerta y con una especie de explosión logró que se abriera un poco, el espacio era suficiente para dejarnos entrar- Esto es raro…

- ¿Qué cosa?- Pregunté.

- No había ningún hechizo protegiendo el castillo o las puertas. Pensé que tal vez Carabosse había dejado alguno para que la gente no se acercara al lugar

- Pichit dijo que los aldeanos no venían hasta acá por miedo al hechicero. Tal vez simplemente tenían mucho miedo de venir y por eso no hacía falta ningún hechizo

- Si, es probable que sea por eso…- Dijo no muy convencida el hada.

- Bien, entremos- Viktor me detuvo del brazo.

- Yuuri por última vez ¿Realmente estas seguro de querer hacer esto? Aun podemos volver

- Tengo que hacerlo Viktor, por favor

- ¡Que cerdito más terco! Está bien, pero yo entrare primero- Se adentró por el espacio entre las dos puertas y después de unos segundos me llamó para que entrara junto con Yurio.

Estaba oscuro, no podía ver nada en un principio hasta que el hada uso su magia para crear tres bolitas luminosas que flotaban y alumbraban en la dirección en la que dirigiéramos la mirada, era una para cada uno.

Cuando por fin se ilumino nos dimos cuenta que estábamos en el principio de un largo corredor, había una alfombra roja con las orillas doradas, esta seguía hasta el final del pasillo. A medida que íbamos avanzando podía ver que también habían unas armaduras a cada lado de la alfombra, parecía que nos estuvieran dando la bienvenida.

- No hay ni una sola mota de polvo ni nada desgastado- Comentó Viktor.

- Si, es extraño- Respondí. A medida que nos acercábamos al final del largo pasillo empecé a sentir mis piernas un poco pesadas, pero preferí restarle importancia, seguro no es nada.

- ¡Wow!- Dijimos los tres al llegar al final y ver el panorama frente a nosotros.

- Es como si el tiempo en este lugar se hubiese detenido-. Dijo Viktor.

Efectivamente eso parecía, era un salón gigantesco y todo estaba impecable, no había ni el más mínimo signo de deterioro en ningún sitio. Las personas que se encontraba allí parecían estar profundamente dormidas. Incluso la comida que se podía ver en una mesa a un costado parecía recién hecha, podría jurar que incluso algunos platos desprenden vapor.

A pesar de todo esto en vez de sentirme asombrado, como lo estaban Viktor y Yurio, me encontraba cada vez más cansado, mis ojos se cerraban solos y estaba haciendo un esfuerzo enorme por mantenerme despierto.

- Oye cerdo ¿Estas bien?

- Yuuri te ves muy pálido. Deberíamos volver al pueblo

- Estoy bien, solo es un poco de cansancio. Además aun no encuentro todo lo que se supone que vine a ver- Empecé a avanzar un poco y de repente mi mirada se topó con un par de tronos en los que reposaban los cuerpos de dos personas- Esos deben ser mis… mis padres

Me iba a poner a correr en dirección a ellos, pero las piernas debieron fallarme porque de un momento a otro todo empezó a volverse borroso y negro. Podía escuchar como Viktor y Yurio gritaban mi nombre, pero se oían como si estuviesen muy lejos. Después todo fue oscuridad.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~o~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

- ¡Yuuri! ¡Yuuri! ¡Por favor despierta! ¡No me hagas esto ahora! ¡Despierta por favor Yuuri!

No, no, no, esto no puede estar pasando, estaba un poco raro desde que entramos al castillo, pero pensé que era debido a la impresión por el lugar, jamás me espere que en un instante se desvaneciera sin razón. Lo alcancé a atrapar antes de que cayera al piso y se hiciera daño, ahora lo sostenía entre mis brazos y trataba desesperadamente que reaccionara.

- ¡Oye maldito cerdo! ¡Deja de jugar y despierta de una vez!

- Yurio ¿Qué está pasando? ¿Por qué Yuuri no reacciona? ¿Sigue vivo?- No pude contener las lágrimas por más tiempo y estas empezaron a salir sin permiso.

- ¡Claro que está vivo idiota! Es solo que… no entiendo que está pasando

- Yuuri, amor mío por favor- Tomé su rostro entre mis manos y junte nuestras frentes, aún estaba tibia y poco a poco su cara se humedecía debido a mi llanto- despierta… despierta

- Viktor…

- Es mi culpa, no debí traerlo hasta aquí… si tan solo le hubiese dicho que no ¿Qué voy a hacer ahora?

- Debemos llevarlo con Pichit y los demás, tal vez ellos sepan que hacer

- Si, tienes razón- Seque mis lágrimas y cargué a Yuuri al estilo princesa, me hubiese gustado hacer esto con él consiente, así podría ver como se sonroja.

Cuando llegamos a la casa de Seung-gil aún estaba oscuro. Lo que más me dolió en ese momento fue la cara de horror que pusieron las hadas al verme llegar con Yuuri inconsciente entre mis brazos. Lo dejé en la cama de la habitación en la que se supone él debía estar descansando.

Yurio se encargó de explicarles toda la situación, ya que yo solo podía pedir disculpas, ni si quiera me atrevía a mirarlos a la cara. Solo me dedique a sentarme a un lado de la cama mientras besaba su mano.

- Por todo lo que nos contaste, es posible que sea la maldición de Carabosse- Dijo Leo.

- Pero Carabosse no se encontraba allí- Respondió Yurio- Me hubiese dado cuenta de inmediato

- Eso quiere decir que la maldición no fue impuesta a Yu-topia- Intervino Pichit- Si no que fue puesta en el castillo. Tiene sentido ya que se supone que en ese momento se encontraban ahí todos los habitantes del reino, también explica porque Seung-gil y nosotros no fuimos afectados, ya que no nos encontrábamos ahí

- Entonces al ser Yuuri un habitante de Yu-topia y entrar al castillo…- Yurio no fue capaz de terminar su oración. Supongo que entendió que fue nuestra culpa al dejarlo ir. Me arrepiento tanto de no haberle hecho caso a mi intuición de qu…

- ¡Espera un momento! ¿Qué es lo que dice la maldición de Carabosse exactamente?- Pregunté.

- Yo lo recuerdo- Dijo Guang-Hong- "Ninguno de los que se encuentran en este palacio será capaz de encontrar el amor. Todos quedaran sumidos en un profundo sueño, que solo se romperá cuando alguno de ustedes reciba un beso de amor verdadero" era algo así

- E-entonces no hay problema- Dije poniéndome de pie- Yo amo a Yuuri, así que solo debo besarlo y la medición se romperá

- ¡Eso es cierto!- Chilló Guang-Hong- ¡Hazlo Viktor!

- No estoy seguro de que funcione- Leo no parecía muy convencido- Pero supongo que no perdemos nada con intentarlo

No necesitaba escuchar más al respecto, ya sabía qué hacer.

Me incline sobre la cama y acerque mi rostro al de mi amado, suavemente junte nuestros labios. Los de él se sentían suaves y tibios, después de unos segundos me separe.

Uno, dos, tres minutos y no despertaba.

- ¿Por qué no funciona? ¡Yo de verdad lo amo!- No lo entiendo, estoy seguro de mis sentimientos por Yuuri ¿Por qué no despierta?

- Eso es porque aún no es amor verdadero- Miré al hada que había dicho esas palabras. Pichit se acercó a mí y puso su mano en mi hombro- No me refiero a ti, se lo mucho que lo amas. Yo hablo de Yuuri, él te quiere mucho, pero aun no aceptaba sus verdaderos sentimientos por ti. Por eso no funciona, porque es un amor unilateral, el mismo tipo de amor que hundió a Georgi en la miseria. Lo siento Viktor… a Yuuri solo le faltó un poco de tiempo para aceptar lo que sentía por ti.

- ¿E-entonces ya no hay nada más que hacer?- Mis piernas fallaron y caí de rodillas al piso y las lágrimas volvieron a salir, no las puedo controlar. Todos a mí alrededor tenían la misma expresión sombría en sus rostros. No puedo creer que mí amado este así por mi culpa. Ni siquiera tuve tiempo de decirle todo lo que siento por él, lo mucho que lo amo ¿Qué se supone que haga ahora?

- No… esto no se ha acabado- Dijo Yurio- Aun hay algo que podemos hacer, pero requerirá la ayuda de todos y… sobre todo la tuya Viktor

- ¡Y-yo haré lo que sea!

- Bien- Las demás hadas lo miraban expectantes a la espera de que contara su idea- No podemos revertir la maldición en sí, la magia del hechicero es muy poderosa y no hay nada que hacer al respecto, pero si podemos modificarla un poco

- No estoy entendiendo – Dijo Pichit.

- Lo que haremos es traspasar el hechizo a otra persona, Leo Pichit y yo poseemos la cantidad de magia suficiente para hacerlo, pero es inestable, para eso necesitamos a Guang-Hong, quien puede manejar grandes cantidades de esta y mantenerlas a raya y la persona que tomará el logar de Yuuri es…

- Yo… ¿Cierto?- Ahora entiendo, aún hay una oportunidad para arreglar esto y yo estoy dispuesto a hacer lo que sea- Lo haré. Yo confío en que Yuuri será capaz de ganar el GP y vencer a Carabosse, eliminando así la maldición de su pueblo… y la mía

- Viktor de verdad agradezco todo lo que estás haciendo por Yuuri- Pichit y las hadas me dieron un fuerte abrazo antes de que empezáramos.

Me senté al lado de mi amado y acaricie su mejilla, se veía tan hermoso dormido, pero mi corazón no soportaba verlo de esa manera. Yurio y las hadas se prepararon y me hicieron una señal de que estaban listos.

- ¿Qué es lo que debo hacer?- Dije.

- No lo sé… se creativo Viktor- Me respondió Pichit con una sonrisa picarona.

Me acerque nuevamente al bello rostro de mi príncipe y de nuevo besé sus deliciosos labios. Entonces sentí como una sensación de cansancio extremo me invadía, mis parpados se cerraban, pero antes de que esto sucediera logre ver cómo me miraban esos hermosos ojos de color chocolate que me volvían loco. Luego ya no tuve fuerzas y caí hacia un lado de la cama, poco a poco perdí la conciencia.

- ¡Viktor!- Al menos logré escuchar su voz antes de dormirme.