Luna se revolvía en sus propios pensamientos. En ese momento se encontraba en el despacho de la vice directora, habían demasiados papeles alborotados tanto en el suelo como el su escritorio. Ya había buscado en la oficina de su hermana, incluso se dio la esperanza de que podría encontrar lo que buscaba en la biblioteca pero era como si aquellos documentos habían desaparecido de la faz de la tierra.
Aun trataba de analizar lo ocurrido, realmente habían pasado tantas cosas sin sentido los últimos meses, desde el problema con Sunset Shimmer hasta la competitividad de Crystal Prep.
Quería ayudar de alguna manera a Nightlife, nunca perdió la fe en que esa niña saldría adelante y por un buen camino, conocía la trágica historia de Nightlife y aunque estuviera fuera de su alcance optó por hacer del papel de madre. Nightlife se sentía con falta de cariño, siempre le faltó una figura maternal y nadie mejor que el calco de su antigua mentora para ocuparló.
—¿Subdirectora Luna?. —La puerta estaba entreabierta, antes de cualquier movimiento unos golpes la sacaron de sus pensamientos.
No tenía ganas de hablar o escuchar a nadie pero debía, ese era su funcionamiento. Antes que todo el respeto a sus alumnos.
—Adelante. —Se reincorporó en su silla para no dar una mala impresión aunque no considero los abundantes papeles que invadían su despacho.
Sin pensarlo, aquella persona, al oír la autorización de ingreso se adentro al oscuro cuarto, las ventanas cerradas y las cortinas corridas.
No hacía falta presentaciones para deducir quien era.
—Disculpe si interrumpo en algo. —Se disculpo la chica de cabello lavanda, presintio que no era un buen momento pero allí esestaba, debía armarse de valor para evitar algún mal entendido. Aun si parecía inevitable.
—No te preocupes, Twilight, dime en que puedo ayudarte. —Habló sin quitar la vista de los papeles que tenia sobre la mano, la princesa no alcanzo a saber porque la falta de concentración de Luna. Era mejor no intervenir.
—Estoy aquí porque quiero hablarle sobre algo importante. —
—¿Es una urgencia?. —
—No de hecho. —
—Entonces regresa más tarde, estoy ocupada en estos momentos y yo... —
—¡Quiero hablar sobre Nightlife!. —
Luna no podía creer lo que escuchaba, nunca pensó que los alumnos de Canterlot conocieran en si a Nightlife. Una chica tan reservada como ella.
—¿Tu que sabes sobre ella?. —
—Pues... —
La subdirectora hizo un ademán con su mano, invitando a tomar asiento.
Twilight tenía información fresca sobre Nightlife, relataria la historia de Celestia sin exagerar de más.
—¿Y bien?. —
—No quiero juzgarla porque no está en mi derecho pero la princesa Celestia la cree una persona de alto ingenio, pensó que desterrandola aquí haría lo correcto pero hace poco se dio cuenta de que este mundo podría sufrir. —
—Twilight, basta. —No hiba a negar que le dolía de manera abrumadora el escuchar lo mal que hablaban sobre aquella niña desamparada, Nightlife hoy en día era una mujer, practicamente se había criado sola y siempre se defendió del mundo, en esa ocasión no podía hacerlo y necesitaba a alguien que lo hiciera por ella.
—Yo no quiero producir miedo, solo quiero que me escuche. —
—Normalmente no hablo de estas cosas con mis alumnos. Mi deber es conocer a mis alumnos y eso es lo que hago, pero Nightlife, pese a su pasado me ha demostrado que es alguien de quien puedes esperar demasiado. —
—Se equivoca. —
—Está conversación se acabo. —
Twilight se sentía muy maltratada por las acciones de Luna, no pidió que hablaran sólo que la escuchara pero nisiquiera la miro.
La princesa sólo se levantó del pequeño sofá a un lado de la habitación, totalmente indignada. No hablo con la directora Celestia porque imagino que no la conocía y era cierto pero si Luna no quería oírla no le quedaba otra opción, la preocupación de la princesa Celestia le dio a entender que podía ser peligrosa.
—Perdone si le quite su tiempo. —Lo único que pensaba era en lo manipuladora que podía llegar a ser Nightlife, había ganado inmunidad con Luna. ¿acaso eso buscaba del principio?.
Se dirigió hacia la puerta, giro en si para ver si la subdirectora la miraba pero no fue así. Abrió la puerta de esa oscura habitación dejando deslumbrar las paredes del despacho, hasta que la cerró nuevamente dejando en total oscuridad a Luna.
Otra cosa no pasaba en su cabeza, lo de Nightlife no había sido fácil y quizás por el parentesco con su antigua mentora le había tomado confianza como para soltar eso de una vez. Pero lo mencionado segundos antes también la hacia dudar, no había espacio en su cabeza para imaginar un mal provocado por Nightlife, se había comportado de manera sutil los últimos años que sería una ironía darle la espalda ahora. Ahora es cuando necesitaba a alguien que pudiera ser sus ojos y oídos. Ahora necesitaba un guía.
Luna estaba dispuesta a correr el riesgo.
...
Las sirenas finalmente habían convencido a su tutora para que las dejará pasearse por la ciudad, era peligroso para ellas, no eran tontas, pero les hacia falta respirar aire y considerando que Nightlife las había abandonado por un par de días, se sintieron necesitadas.
Sonata y Aria nunca cruzaban una palabra que no fuera para insultarse mutuamente, lo único que compartían era su amor hacia Nightlife. ¿Y como no hacerlo?, dado los antiguos sucesos, Nightlife siempre se comportó de manera amable con ellas, nunca se atrevió a juzgarla por lo sucedido.
Brindó su hospitalidad a las tres sirenas el primer día que llegaron al mundo humano, ella comprendía lo que era no tener a nadie y no permitiría que alguien más descubriera esa horrible experiencia. Estuvo a su alcance y ayudó.
Al principio, Adagio no soportaba el haber sido auxiliada por una humana, en poco tiempo pensaba dominar ese mundo y no quería tenerle compasión a ningún habitante de esa dimensión. Pero no se atrevió a decírselo en la cara, hasta ella conocía la palabra descortés.
Aria, fue tan enigmática al principio, como siempre pero Nightlife saco a flote una que otras sonrisa, eran muy cercanas, siempre hubo química en ellas. Nightlife no rechazaba la oportunidad de desaparecer la soledad de su ser. Pero la sirena era fácil de influenciar y se hizo la idea que estando con una mortal le causaría problemas tanto a ella como a Nightlife. Ahora no pensaba igual.
En cuanto a Sonata, siempre sintió una atracción hacia aquella ex estudiante de Luna, la vio como su heroína, amiga, hermana, incluso se atrevería a llamarla amante cada que se escurría en su cuarto para llamar la atención. Ella siempre fue bienvenida.
Cuando Nightlife se entero del plan de las Dazzlings, nisiquiera en ese punto dejo de ayudarlas. Incluso les dio consejos sobre cómo podrían llevar a cabo su maléfico plan.
Las sirenas notaron que a aquella chica no era muy buena ciudadana, ¿acaso no estaba consiente de que su mundo hiban a gobernar?.
Hasta para las sirenas era un difícil acertijo.
—¿A donde vamos?. —
—No lo sé, solo pensé que salir de casa sería divertido pero el mundo es tan aburrido si no puedes controlar a nadie. —Entre suspiros y quejas concluyó el camino para ambas.
Para su fortuna aún era de madrugada y pocas personas transitaban la zona, en la cabeza de ambas fluían los pensamientos sobre que podrían estar haciendo si aún tuvieran sus talismanes. Causando agonía y caos en el mundo, influenciando la rivalidad entre los humanos.
—¿Extrañas nuestra antigua vida?. —
—Apuesto que si no nos hubiesen expulsado de Equestria habríamos dominado ese patético mundo. —
—Eso no responde mi pregunta. —
—¿Que quieres que te diga, Sonata? ¿que adoraba sembrar la discordia?. —
Eran positivas, amaban tener el mundo a sus pies. Vivían de lo que ellas causaban, eran felices con el simple hecho de que todos cayeran hipnotizados por ellas. Pero ¿por que no se sentían satisfechas? algo faltaba en su detonante corazón.
—¿Te sentirías mejor si regresamos a casa?. —Podría decirse que a Sonata no le gustaba tanto el mundo humano, le llamo la atención con sus culturas poco entendibles pero en esos momentos sólo quería salir huyendo, tal y como lo hizo después de la derrota en ese evento musical.
—¿Está salida fue para nada?. —
—Podríamos salir cuando regrese Nightlife. —
—No lo sé, aunque odie a esas Rainbooms, no quisiera causarle problemas con ella. —
Sonata entendió que con "ella se refería a la adolescente de la que su amiga estaba perdidamente enamorada.
Pero no tenían derecho a poseerla, en esos momentos, Sonata se arrepentía de no haber disfrutado la noche que Nightlife le ofreció.
...
Rarity caminaba por la orilla del lago aún soñolienta, no había descansado muy bien la noche anterior y pensó que haciendo alguna actividad aburrida como contar sus dedos o completar un crucigrama le brindaría el sueño que merecía. Sin embargo eso no funciono.
Hacía horas había despertado pero era algo temerosa a la oscuridad haci que espero los primeros rayos del sol para salir de su cabaña.
Todos dormían en ese momento, algunas aves anunciando la mañana. Desde que tenía memoria nunca recordó levantarse con la salida del sol, si no fuese por la escuela no se levantaría temprano.
Aun añoraba los recuerdos que vivió en ese lugar tiempo atrás.
Nunca le interesó ir a un campamento, sus padres creyeron que sería un buen paso para conocer amigos, Rarity sólo estaba concentrada en sus sueños de ser una gran modista y sobresalir en la ciudad. Asistió a un campamento de verano para chicas, esa era la otra cosa mala de ese lugar, Rarity no juzgaba las relaciones con un mismo género, solo le pesaba en la mente que algún día podría volverse así si buscaba amistades femeninas. Era algo que realmente no quería.
En sus primeros días había conseguido muchas amigas, pero con Nightlife era diferente, al verla, solo veía a alguien que necesitaba comprensión. En ese entonces nunca le pregunto su vida, no tenia confianza hacia ella.
Pero al finalizar las vacaciones, ella y Nightlife se volvieron tan unidas que planeaban salidas, pijamadas y cosas que a su edad solía hacer.
—Hey. —Una aguda voz, no muy lejos de donde estaba ella, la despertó de sus pensamientos.
Busco con la mirada aquella voz hasta que la encontró. La misma niña que había llegado con ellas, no olvido que era hermana de Nightlife pero si olvido su nombre. —Eres Rarity ¿verdad?. —La nombrada sólo asintió y se acercó al lugar en donde ella estaba.
—Lo lamento, olvide tu nombre. —Mencionó con vergüenza.
—Sugar Heart. —Agregó con una amplia sonrisa, Rarity sólo noto lo diferente que era a Nightlife, muy opuestas.
No sabia el porque había captado su atención, no saco ninguna conclusión. Se quedó inmóvil finjiendo que no le sorprendía aquel llamado.
—¿Ocurre algo?. —
La niña noto algo inusual en Rarity, no diría que la conocía pero había grabado su imagen como para recordar que ese día no se veía igual a ayer.
Mantenía la mirada en la modista, eso comenzó a incomodarla.
—Tiene la misma mirada penetrante que Nightlife —Pensó para Si misma.
—Tienes algo...aquí. —Con su dedo índice señaló su propio cuello para hacerle entender a Rarity en donde se ubicaba algo que captó su atención.
Rarity estaba consiente de lo que tenia, no sólo el color sino el dolor quizás le daba a entender.
La pelirosa miraba con atención como si Rarity peleará contra ella misma, sumergida en sus pensamientos sin hallar respuesta. Sugarheart se sintió culpable de inundar la cabeza de la modista con pensamientos sin importancia. No tenía derecho de meterse en su vida personal y mucho menos por el hecho de que nunca mantuvo una conversación estable con su hermana, apenas la conocía cada vez que se la cruzaba en la calle. Nightlife no visitaba muy seguido su hogar. Y ella entendía el porque.
—Eh, ¿acaso tu y mi hermana se acostaron?. —
El flujo de sangre traicionó a Rarity dejando ver lo sonrojada que estaba, sus ojos se abrieron un poco por la sorpresa.
Entonces ¿ella sabía sobre los gustos de Nightlife?, no comprendía nada pero debía dar una respuesta razonable, si una infante se preguntaba eso, no quería imaginar lo que dirían las demás en cuanto despertarán.
—Para ser una niña refinada creo que conoce más del tema que yo. —Pensó para sus adentros.
—Bueno...yo no diría que nos acostamos...verás... (risita nerviosa)...cuando uno...digo... (risita nerviosa)...es que no...quiero decir...que...quenopasonadadeloquecrees. —Aún se sentía incómoda por la pregunta, con la palma de su mano tapó parte de su cuello, realmente atraía miradas de confusión.
—¿Entonces eso fue...? —No era nada de lo que ella no sabia, quizás distintas versiones pero conocía la historia. Solo quería que Rarity lo admitiera. Para ella era importante el ver feliz a su hermana. Después de todo le había arrebatado todo.
¿Era posible que se dejará intimidar por una niña?.
FLASHBACK
—Es algo de lo que no quisiera hablar. —
¿Tan malo era su pasado? quería entenderla pero no podia hacerlo si no le relataba los hechos como eran. Recordaba haber oído que su familia murió pero no comprendía de donde apareció su hermana.
—Pero quiero entenderte. —
—Y yo que lo hagas, pero no es el momento. —
—¿Entonces cuando?, solo quiero entender lo que te abruma, quiero... —
Unos suaves labios la interrumpieron. Ya no le sorprendía que siempre le faltarán el respeto al robarle las palabras pero la diferencia estaba en que mientras los demás la callaban con palabras, Nightlife la callaba con besos.
Sentir que ella la quería tal como era le llenaba el corazón. Era lo único que necesitaba, sentir que alguien la apreciaba con sus dones y sus equivocaciones.
—Sería bueno que te calles y disfrutes lo que voy a hacer. —
Era fácil el ruborizarse y su tono de piel no era de mucha ayuda, siempre era notorio a distancia.
Vacío su mente y dejo que Nightlife hiciera el trabajo, haci le había encantado siempre. Ser la posesiva.
Con un movimiento de piernas se balanceo sobre Rarity dejandola sin defensa alguna. Le encantaba cuando mandaba aquella mirada inocente pero a la vez llena de deseo.
La rutina comenzó de una manera que ninguna de las dos vio venir, en ese momento sus mente no poseía control sobre sus cuerpos, solo se dejaban llevar por los impulsos que ambas desconocían.
El cuerpo de Nightlife nunca se había sentido así, tan careciente de atención. Por lo general solía obtener esa chispa de cariño gracias a Sonata pero esta vez no era con su sirena con quien estaba, era un cuerpo totalmente diferente, las emociones eran diferentes, mientras que con una sentía deseo con la otra sentía amor. Era una ingenua por pensar que su pasado pendía del deseo y lo incorregible al amor.
Rarity aún no estaba segura si eso era lo que había estado esperando, No tenia porque sentirse de esa forma, ella nunca le haría daño. ¿Pero por qué sentía que si?, sentía que era cuestión de tiempo para que Nightlife profundizará su ser de una manera nada linda sino desgarradora.
Los gemidos de la menor tomaron lugar en un espacio silencioso, sentir sus labios sobre los suyos era distinto a presenciarlos sobre su piel.
Nightlife marcaba un camino de besos sobre el cuello de Rarity, su respiración erizaba cada vello de la modista, cada beso, cada susurro, cada caricia era suficiente como para quebrar la delgada línea entre cordura y locura.
Nightlife trataba de no ser tan cruel, quería ser precavida, sin ninguna sorpresa, quizás para la menor era la primera vez que experimentaba eso. Sus manos se midieron al contacto con el cuerpo de Rarity, trataba de darle calma y no transmitir su deseo sin amor. Eso es lo que sentía en ese momento.
—Nightlife... —Susurro el nombre de su amante, no era la Nightlife de hace unas horas y Rarity lo sabia, podía sentir que ella se contenía y no quería hacerlo pero debía. En lo que más pensaba era en entregarse a ese sentimiento reprimido, y su inexperiencia e inseguridad destruían toda duda que había.
La temperatura comenzó a elevarse desmesuradamente y el frío que pudieron sentir esa noche de invierno se evaporó por completo. Tanto así ardían en deseo que la ropa fue un impedimento para disfrutar lo que se proporcionaban una a la otra.
Con mesura mordió el cuello de la menor haciendo soltar un jadeo de dolor, eh allí el inusual color en la piel de Rarity.
Escuchar el sonido difamando dolor inundó los oídos de Nightlife, destruyó su alma lentamente, ¿por que era insegura? quería ser propietaria del cuerpo de Rarity, pensar eso era muy egoísta pero no quería compartirlo con nadie.
Si se separarán por cualquier estupidez que allá cometido Nightlife, almenos quería que la recordase.
Por otra parte ya fueran gemidos de dolor o placer le daban más de una razón para hacerle el amor.
—¿Tienes miedo aún?. —Pregunto en forma de susurro, notaba las caricias temblorosas de Rarity.
Esta asintió con la cabeza sin soltar una palabra, ahora era la indefensa. —¿Por qué?. —
—Pues...soy virgen. —Anuncio con pena, era vergonzoso tan solo mencionarlo y sintió que debía cubrirse en una mentira de que no era su primera vez. Aunque debía admitirlo, tampoco quería que la llamasen "cualquiera".
—¿Eso te avergüenza?. —Pregunto con una sonrisa, no sentía porque pero esa sonrisa le hacía borrar cada falta y gota de vergüenza.
—Algo, tengo miedo de lo que pueda pasar después. —
Ante a aquella confesión, Nightlife sintió que debía hacerlo, que debía darle más tiempo del que pensó.
—No te preocupes, te dije que esperaría y eso haré. —Lentamente la libero de su propia tensión, todo lo que había hecho habría sido posible si ella olvidará las voces juzgadoras de los demás. Ya tendría el valor para secuestrarla y llevarla lejos. Metafóricamente.
—Lo siento. —
—No tienes porque, es divertido ver como me provocas. —
—Justamente por eso, si tan solo yo... —
La noche finalizó con un suave y afectuoso beso.
FIN DEL FLASHBACK—No lo sé, quizás un insecto. —Se defendió ante la ola de interrogatorios a pesar de que sólo había formulado una.
—Qué interesante insecto —Dijo con sarcasmo, no era una ingenua como parecía. Sabía la orientación sexual de su hermana y el hecho de como miraba y trataba a Rarity le hacía afirmar de que era una de las tantas novias que le había dado la vida.
...Una recompensa.
