Después de las incontables amenazas recibidas por mis lectoras de "Alivia ese dolor o quítame la vida" he decidido que actualizaré primero éste fic, para que al menos, no me asesinen.

Rave-chan: están muy molestas, jani-chan :/

Jani-chan: Crees que no lo sé? D:

Ryoma: Es lo que te ganas por idiota ¬¬

Rave-chan: silencio enano! Da los disclaimers para que puedan leer éste capítulo

Ryoma: ¬¬Enserio, no creo que aún piensen que a ella le pertenece prince of tennis, verdad?

Jani-chan: suspira – aquí les dejo el capítulo… disfruten! :D

Nos despertamos casi al mismo tiempo, eran las once de la mañana. Mi mamá había ido a trabajar a las seis. Nos miramos por largo rato sin poder despegar nuestras miradas.

-Buenos días – me dijo

-Buenos – respondí

-¿Tienes planes para hoy? – me preguntó

Un poco extrañada por la pregunta, negué con la cabeza.

-¿Te gustaría ir a una cita conmigo? – Yo asentí feliz – Pero debemos hacer algo primero – lo miré dudosa – Debo ir a visitar a Kyu, hoy está de cumpleaños y él aún cree que soy su padre – yo le sonreí y luego asentí.

Nos levantamos, desayunamos y nos fuimos a casa de Tomoka. Ella abrió la puerta y nos dejó pasar. Claro, a mí me miró con cara de pocos amigos. Seguramente, quería que Ryoma hubiera ido solo para intentar seducirlo.

-¡Papi! – gritó Kyu corriendo a los brazos de Ryoma

Éste lo cargó sin mayor dificultad - ¿Cómo estás pequeño? – le preguntó. Él amaba a ese niño, realmente lo amaba cómo a su propio hijo.

-Bien – respondió el más chico

-¿Sabes qué día es hoy? – preguntó en tono juguetón

El pequeño Kyu puso su dedo en su barbilla como pensando una respuesta coherente, luego sonrió – Es mi cumpleaños, papi –

-¡Así es! – Contestó – Tengo esto para ti – dejó a Kyu en el suelo y me dio la señal para que le entregara el paquete que tenía en mi poder

-Felicidades por tu cumpleaños, Kyu – le sonreí mientras le entregaba su obsequio

Contento, abrió su obsequio rápidamente. Y agradeció a su padre por el nuevo juguete que había obtenido.

Después de un rato, salimos de la casa de Tomoka. Ryoma salió con mirada dura del lugar, tenía la mandíbula apretada. Su rostro detonaba frustración.

-Sé que es tonto, pero ¿pasa algo? – pregunté algo dudosa

-Ya no la soporto. Si pudiera, haría que Kyu viviera conmigo – me dijo

-Demuestra que ella no es buena madre – le respondí simple

-A pesar de todo, Sakuno, Osakada es una excelente madre. No tengo nada que reclamarle con eso – me dijo sincero – Es solo que… ¡Joder! Kyu también es mi hijo… - bajó la mirada frustrado.

-Entonces, llega a un acuerdo legal con ella. Kyu ya está lo suficientemente grande, como para pasar un día entero lejos de su madre. Cumple tu función de padre estando separado de ella, eso sí es posible de hacer – intenté darle una solución para que no tuviera más esa cara

Él me besó y luego suspiró – olvidemos eso un rato, es hora de nuestra cita – me sonrió

No, no fue una cita elaborada como las que teníamos en Paris. Tampoco podíamos andar de la mano libremente, aquí debíamos ser más discretos… mucho más discretos. Y es que había mucha gente que nos conocía y conocía a mi madre.

Fuimos a comer a un restaurant, luego Ryoma me llevó a dar una vuelta al centro comercial que estaba por ahí cerca. Me compró unas prendas de ropa que me habían parecido lindas en extremo y luego lo acompañé a comprar una nueva tenida deportiva.

¡Hacía meses no reía tanto! Estar en compañía de Ryoma, era lo mejor que podía tener. Caminamos por el centro de la ciudad sin mayores complicaciones. Luego, nos fuimos a casa alrededor de las cinco de la tarde.

Mi madre, llegaría a las ocho y yo debía preparar la cena.

Ryoma cerró la puerta de la casa tras de sí y me abrazó por la espalda. Una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo. Besó mi cuello y comencé a relajarme para sentir sus caricias con todos mis sentidos.

-Te amo – susurró en mi oreja para luego lamerla juguetonamente

Yo sonreí y me voltee para quedar frente a él – Te amo – respondí para luego besarlo

Sí, cada vez lo deseaba más. Estaba tan locamente enamorada de Ryoma que parecía que iba a morir. Sus manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo hacían que mi corazón estuviera a punto de estallar de felicidad.

Ryoma me recostó en el sillón y él se recostó sobre mí. Se quitó la sudadera que llevaba encima y continuó besando mi cuello. Ligeros suspiros salían de mi boca cada vez que él me besaba.

De pronto, el timbre de mi casa sonó y ambos nos separamos de mala gana. Intentando normalizar mi respiración mientras arreglaba ligeramente mi cabello y mi ropa; me dirigí a la puerta para abrir.

Los cabellos rojizos de Kintarou y su cínico rostro hicieron que mi sonrisa se esfumara

-Hola, preciosa – saludó Kintarou, luego frunció el ceño

Yo desvié mi mirada a Ryoma en busca de ayuda, pero no lo encontré en el sillón. Me desesperé ¿dónde había ido en un momento tan importante como éste?

-¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó Kintarou con mirada furiosa

Yo enarqué una ceja ¿Qué pretendía? ¿Ir a mi casa y no encontrarme ahí? Fue entonces que me di cuenta que Kintarou no me miraba a mí; si no, algo detrás de mí. Ryoma… él no estaba en el sillón porque… estaba tras de mí, dándome apoyo

-Es mi casa ¿no? – Respondió Ryoma despectivo - ¿Qué es lo que tú estás haciendo aquí?

-Vine a ver a mi novia – Kintarou arrastró cada palabra con una sonrisa escalofriante en su rostro

Ryoma alzó la mano para golpearlo pero se detuvo al instante que Kintarou comenzó a reír como loco.

-Yo no haría eso si fuera tú – miró desafiante a Ryoma – en un instante, puedo hacer que la policía venga y denunciarte por pedofilia – sonrió triunfante – Sakuno es menor de edad ¿sabes? – comenzó a mirar sus uñas despreocupado – Y tú, que tienes veinticinco y has estado con ella… para la ley, eso es violación de un menor – contó

-cumpliré 18 dentro de poco, la ley no le hará nada – lo defendí

-Sigues teniendo 16, Sakuno – amenazó Kintarou, yo tragué saliva – Lo dejaré pasar – enderezó su postura y sonrió de nuevo de forma escalofriante – sólo ésta vez. Ahora ustedes entrarán y yo me iré a casa. Terminarán su relación y yo mañana vendré a ver a mi novia – miró a Ryoma mientras decía aquello – Si me llego a enterar que ambos me mienten y siguen con su relación… - vaciló un poco antes de continuar – le diré toda la verdad a tu madre y luego lo denunciaré – sentenció – Nos vemos – se dio la media vuelta

Ryoma con la mirada baja cerró la puerta tras de sí. Sus puños apretados, impotentes. ¿Ese era el fin? No, no quería dejarme llevar por las amenazas de Kintarou. ¿Y por qué Ryoma no decía nada? ¿Es que acaso planeaba hacerle caso?

-Dime algo – dije, con miedo de escuchar lo que no quería

Ryoma suspiró y me miró decidido – Escapémonos – dijo, yo lo miré sorprendida – Vámonos lejos, donde ni Kintarou, ni la ley nos encuentren – ofreció

-¿Estas de broma? – Intenté hacerlo razonar – Si nos llegan a encontrar, irías a la cárcel – mi corazón dio un vuelco al escucharme. Pensar en eso, me horrorizaba

-¿Es que acaso quieres terminar? – preguntó triste

-¡No! – estaba desesperada

-Odio admitir esto, pero nos tiene – Ryoma se acercó a mí y me abrazó – Debemos tomar una decisión ahora.

-Tengo miedo – lo abracé – no quiero alejarme de ti, pero tampoco quiero que nada malo te pase – unas lágrimas comenzaron a caer

-Haremos lo que tengamos que hacer – me miró – Vamos a hablar con Sakura

-¿Estás demente? – lo miré

-Estoy enamorado – hizo una mueca – Escucha, si Sakura lo sabe y lo acepta, la ley no puede hacer nada. Si no, estoy dispuesto a escapar contigo… ¿Estás dispuesta, Sakuno? – me preguntó

Yo lo miré decidida – Estoy dispuesta – dije para que luego él me besara.

Impacientes, preparamos las maletas y las pusimos en el volvo. Si algo llegaba a ponerse feo, estaríamos preparados para huir. Mi madre llegó y nos sentamos a la mesa para cenar.

-Ok – comenzó ella - ¿Me pueden decir qué ocurre? – sonrió nerviosa

Ryoma suspiró – Hay algo importante que debemos decirte – me miró buscando apoyo

-Primero que nada, quiero decirte que sé muy bien lo que he hecho. Que te amo y espero que me apoyes – le dije

-Oh, no – dijo ella – ¿Kintarou te ha dejado embarazada? – preguntó mientras se tomaba la cabeza con las manos

-¿Qué? ¡No! – le dijo Ryoma

Mi madre suspiró aliviada - ¿Entonces? ¿Qué sucede? – preguntó mientras nos miraba

-Sakura… - comenzó Ryoma – Sé que esto parece lo más descabellado del mundo, y que lo más probable es que me cortes la cabeza pero en mi defensa, déjame decirte que la amo y que no he planeado hacerle daño en ningún momento. He sido respetuoso y he esperado hasta que ella estuviese lista. No la he obligado a nada y de verdad, de verdad esperamos que nos apoyes – la miró

-Espera – dijo ella perpleja – ¿Apoyarte en qué? – Preguntó – No he entendido nada de lo que me has dicho

-Mamá – hablé yo – Ryoma y yo… - mi voz no salió

-Estamos saliendo – terminó Ryoma

Mi mamá nos miró incrédula - ¿Qué? –

-Estamos de novios – volvió a decir Ryoma –

Mi mamá se masajeó las sienes frunciendo el ceño para luego inhalar profundo - ¿Qué? – volvió a preguntar

-¡Vamos! Lo escuchaste bien – dijo Ryoma impaciente

-Ryoma, dime que es una broma – habló ella suplicante

-Ni mis sentimientos, ni los de Sakuno son una broma – respondió él al instante

-Somos familia consanguínea, Ryoma – la voz contenida de mi madre, daba miedo - ¿Sabes lo que eso significa?

Ryoma bajó la mirada impotente – Lo sé perfectamente. No puedo evitarlo, juro que lo intenté pero… - mi madre lo interrumpió. Ella se puso de pie bruscamente y golpeó la mesa con ambas manos

-¡Intentarlo no es suficiente! ¡Tienes que hacer todo y poder todo! – dijo furiosa

-Sakura, cálmate – habló Ryoma – sé que es difícil de entender pero… nos amamos

-¿Estás consiente también de que ella es menor de edad? – me miró seria y luego miró a Ryoma

Él tragó saliva – Lo estoy, pero la amo más que a mi propia libertad – dijo serio

Mi madre frunció los labios intentando contenerse y luego suspiró – No me parece suficiente –

-Escucha – comenzó a hablar Ryoma – sé que no soy como cualquier otro novio que Sakuno pueda tener – vaciló un poco para luego continuar – pero la amo y quiero protegerla de Kintarou, él quiere hacerle daño. Es por eso, que he decidido contarte toda la verdad – terminó de decir el mejor discurso que se le pudo haber ocurrido

Ella se volvió a sentar mientras se cruzaba de brazos – Aprecio la sinceridad y el valor que tuviste de decírmelo. Sin embargo, aún no puedo aceptarlo – dijo mientras me miraba de reojo

-Mamá, por favor – dije ya un poco desesperada – No amo a nadie más que a Ryoma. Yo… sé que tus argumentos son válidos pero Ryoma y yo nos amamos y eso… eso vale, ¿no? – dije decidida

Mi madre suspiró derrotada – Sakuno, siempre he dejado que tomaras tus propias decisiones. – luego miró a Ryoma de reojo – Por lo que veo, ya tomaste una decisión aquí. Lo aceptaré – Me volvió el alma al cuerpo – pero mientras… - y mi corazón se detuvo nuevamente- mientras me acostumbro a la idea, no quiero verlos de cariñositos por ahí – sentenció

Ryoma y yo nos miramos y sonreímos… todo al final había salido bien. Con mi madre, al menos.

-Ryoma – habló ella y lo miró seria, con los ojos entrecerrados – cuidado con lo que haces

Él tuvo una risita nerviosa y luego tragó pesadamente – Lo tendré, tranquila Sakura – dijo

-Estás advertido – dijo con un aura asesina

-Sí, sí – dijo mientras se rascaba la nuca y me miraba con complicidad

-Descuida, mamá – sonreí un poco nerviosa yo también

Suspiramos, las cosas se pondrían más fáciles. ¿No?

Jani-chan: rave-chan, Ryoma y yo les agradecemos por leer! :D

Ryoma: la verdad, es que deberías dejar de escribir estupideces ¬¬

Rave-chan: te volverás anciano! Deja de fruncir el ceño!

Ryoma: ¬¬

Jani-chan: jeje, hoy no responderé reviews… pero espero que les haya gustado! Pronto nuevas actualizaciones! Dejen un review!

Un abrazo!

Jani-chan :)