Hola queridos lectores!
ADVERTENCIA: Verán este capítulo y me van a odiar, lo sé! Pero es necesario.
CAPÍTULO 11
EL NUEVO NOVIO DE SAKURA
Disfrutaba ayudar a Shaoran en la cocina, la verdad es que era un gran cocinero y lo hacía con mucha dedicación. Se habían acostumbrado a pasar largo tiempo en el apartamento del joven chino, hablando, compartiendo, jugando, entre otras cosas.
Apenas llevaban una semana, pero se sentían en total confianza, ella se veía mas relajada, tranquila y ya no era una obsesiva del trabajo, no descuidaba sus responsabilidades, pero estaba encontrándole otro gusto a la vida que las personas a su alrededor notaban, llegaba a la oficina sin su característico ceño fruncido, inclusive de vez en cuando esbozaba una sonrisa al saludar a la nueva recepcionista Rika Sasaki, de quien tenía una excelente opinión pues cumplía a cabalidad con las labores encomendadas. Tomoyo solo se limitaba a ver los cambios en su vida, sabía que debía confiar en Shaoran y no preguntar y mas aún cuando percibía que ahora Sakura era un poco más feliz, más paciente y dulce por momentos.
Estaban como cada noche en el apartamento de Shaoran sentados frente a la chimenea con una copa de vino, apenas empezaba a caer la noche sobre la ciudad, ella estaba recostada sobre las piernas del joven mientras él leía un libro y acariciaba su cabello, toda aquella tranquilidad fue quebrantada por el sonido de móvil de Sakura que reclamaba su atención.
- Habla Kinomoto – No se fijó en el número del que llamaban.
- ¿Se puede saber dónde estás mi pequeño cerezo?
¡Carajo Yue! – Ahhh… Holaaa ¿cómo estás?
- Parece que te sorprende mi llamada.
- No, no, es solo que estaba algo distraída
- Y así has estado estos días, he procurado localizarte, voy a la oficina y no estás. ¿Has estado saliendo temprano?.
- Este… Si, ya ves que me estaba quedando mucho en la oficina y decidí cambiar esa rutina.
- Me hubieses dicho… ¿Sabes? Te he notado distante, como si… Estuvieras ocultando algo.
- ¿Cómo crees?
- Bueno, entonces te espero en media hora en el restaurante de siempre. Necesitamos hablar y es urgente.
Lo último que Sakura escuchó antes de poder replicar fue el tono que indicaba que habían terminado la llamada. Ella solo lanzó un suspiro al aire y se dispuso a levantarse para ir a aquella cita.
- ¡Hey! ¿A dónde vas?
- Yue…
- ¿Era él? Y ¿por qué contestaste?
- No me fijé antes de contestar. Me dijo que me esperaba en media hora pues debía hablar algo urgente conmigo.
- Pero ¿por qué tienes que ir?
- Porque está sospechando Shaoran, quizá no de tí y de mi, pero si sabe que le oculto algo…
- Sakura y ¡por qué no le dices entonces!
- ¡Porque no quiero! No me interesa que nada dañe la tranquilidad que siento en este momento.
- ¡Perfecto! Vete entonces – estaba realmente furioso, quizá no lo estaría tanto si fuera otra persona pero justo él-
- ¿Y con esas actitudes tan ridículas quieres que haga pública nuestra relación? Por favor Shaoran, con esto solo me demuestras que todavía no estamos listos.
Se puso los tacones que tanto la torturaban, tomo su bolso y abrigo y salió del apartamento dando un portazo.
Él se quedó tragándose su enojo y pensando en las palabras de su querida Sakura.
- ¿Tomoyo? ¿Tienes planes?
- No Shaoran…
- Perfecto, te recojo en 30 minutos.
Sakura llegó al restaurante pactado cuando encontró a Yue en la barra con un vaso de whisky. Al verla, una sonrisa se plasmó en su rostro; quienes lo conocían sabían que era de gestos algo fríos, era extraño verle una sonrisa pero todo cambiaba al verla a ella.
- Pensé que no vendrías… Ya ves que últimamente has estado tan ausente
- No digas eso Yue.
- ¿Pasamos a la mesa?
Con ayuda de uno de los meseros se ubicaron en la mesa, la joven se veía molesta, pero su amigo no comprendía las razones.
- Cerezo, ¿estás bien? Te noto algo molesta… Tensa.
- No te preocupes, problemas en la oficina que nunca faltan
- Bueno, es tiempo de que te relajes, Quiero verte tranquila esta noche.
Apenas lo notaba, pero al parecer estaba más arreglado y guapo que de costumbre.
Al mismo lugar, un rato después llegaron Shaoran y Tomoyo, esta última sin entender los motivos. Los ubicaron en una mesa relativamente lejos de la pareja anterior pero aún así estaban dentro del campo de visión de Shaoran.
- Ahora si, dime qué está pasando. – preguntaba una enojada Tomoyo-
- ¿Debe pasar algo para que salgamos a cenar? ¡Vamos, Si lo hacemos todo el tiempo!
- Shaoran, sabes que no tengo un pelo de tonta y ya me fijé que Sakura y Yue están ubicados al otro lado del salón. ¿Ahora si, me contarás o no?
- Tú no te pierdes nada ¿no?
- Es porque eres transparente para mi Shaoran, estás nervioso, inclusive diría que enojado. Es muy raro verte así, confía en mi por favor.
- Tomoyo, es complicado – el simplemente agachó su rostro-
Su amiga veía que había algo que lo estaba haciendo sufrir, sabía que su querida amiga estaba implicada en eso pero no lograba descifrar con exactitud lo que sucedía.
Transcurrió el tiempo, ambas parejas comieron con tranquilidad y ahora el galeno se veía mas relajado. Aun así, siempre atento a lo que ocurriera en la mesa de Sakura.
En el caso de la primera pareja, al parecer se estaban divirtiendo, por fin Sakura lograba sentirse un poco mas relajada con su acompañante, recordando anécdotas del pasado; casi todas referente a sus nulas habilidades matemáticas y como él había pasado a ser un excelente tutor, ayudándola de tal manera que ahora era todo lo contrario. También cómo iban a la escuela todos los días, ambos hermanos Tsukishiro y los Kinomoto.
- Eran buenos tiempos ¿no?
- Si… Me ayudaste mucho en ese entonces Yue y siempre te estaré agradecida.
- Al respecto Sakura… Hay algo de lo que quiero hablarte y no deseo aplazarlo mas – Tomó la mano que la joven tenía sobre la mesa – Tú sabes que siempre he tenido… Cierta fama entre las mujeres, incluso me han preguntado por qué aún no he elegido una pareja para mi vida… Y pues… Tú eres esa razón, por ti regresé a Japón.
La muchacha estaba pálida ante la declaración de su amigo de toda la vida.
- No… Yo… Yue…
- Déjame terminar por favor. Se, entiendo, que eres una persona diferente ahora, que has evitado a toda costa el relacionarte con alguien a ese nivel, pero por favor, yo solo pido una oportunidad – Los ojos de Yue se veían suplicantes ante la mujer que tenía frente a él –
Sintieron como alguien carraspeaba tras ellos y se sorprendieron mas al ver a la pareja de Shaoran y Tomoyo mirándolos. Aunque mas específicamente era Sakura quien había quedado perpleja y a la vez furiosa, no podía creer que la había seguido hasta ahí.
- ¿Interrumpimos? Preguntó el joven galeno.
- Noo, para nada…. Justo ahora Sakura estaba por contestarme una pregunta importante, ¿no es así querida? – apretaba mas la mano de la joven- Anda, aprovechemos que nuestros amigos están aquí.
La joven ejecutiva estaba entre la espada y la pared, pero era mas su enojo en ese momento que sin saber por qué, respondió.
- Si Yue, acepto tu propuesta.
- ¡Qué bueno preciosa!... Bueno amigos, sean los primeros en enterarse que Sakura Kinomoto y yo, somos novios desde ahora.
Ella observaba como el rostro de Shaoran se iba transformando a una expresión de dolor y decepción.
- Los felicitamos pero justo íbamos de salida. Así que con permiso. Yue, Kinomoto.
Y salieron lo mas pronto posible de allí. El joven chino no podía ocultar ni disimular sus emociones y Tomoyo sabía el dolor que lo estaba consumiendo; entraron al auto y arrancaron rápidamente, la joven no dijo nada, sabía que no era el momento, solo tomó la mano de su amigo en un gesto de empatía hasta que llegaron al apartamento de ella.
- Shaoran, no estás bien, sube y hablamos.
- Está bien.
Cuando por fin lograron entrar, el solo se desplomó en los brazos de su joven amiga, llorando todo el dolor que sentía, pues para él había sido una burla, un engaño. Tanto que ella le había pedido que ocultaran su relación para que con el idiota de Yue fuera lo contrario, ¿qué tenía el de malo? ¿Qué había en él? ¿Por qué se había prestado para este juego si desde el principio él sabría que saldría herido?
Descargó todo su dolor en Tomoyo, quien lo escuchó con paciencia hasta que el por fin se quedó dormido. Como pudo lo acostó en la cama reservada para huéspedes y ella fue a su habitación; quería a Sakura mas que a nadie, era su hermana, pero esta vez no podía justificarla de ninguna manera, había herido a una de las personas mas sinceras y dulces que ella conocía, alguien que la amaba a pesar del tiempo y la distancia. Sakura había obrado mal, muy mal.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Al terminar esa incómoda cena, ella solo podía ir a un lugar, pero fue detenida por el portero del lugar.
- Señorita, si busca al joven Li, déjeme decirle que no ha llegado.
Ella no comprendía, se habían marchado mucho antes que ella, ya era hora de que estuviera allí.
- ¿Tom?
- Ahh… Sakura.
- ¿Te desperté?
- Si, ya estaba dormida – su voz se escuchaba fría e inflexible-
- De casualidad… Sabes… Ehmmm ¿Dónde está Li?
- No, no lo se, él solo me dejó en mi casa y se fue.
- ¿Y sabes a donde pudo haber ido?
- No… no lo se.
- Bueno, gracias, descansa.
Tomoyo se sentía mal por mentir a su amiga, pero pensó que en realidad se lo merecía. Corrió a verificar y apagar el teléfono de Li para que no lo molestara, por lo menos por esa noche necesitaba estar en paz.
Esperó hasta las 2 am. Decidió marcharse a su apartamento. A ese lugar frio y solo al que hace varios días solo iba por algo de ropa, pero lo sentía ajeno, vacío. Faltaba él.
¿Sakura Kinomoto qué estás haciendo? – se preguntaba a sí misma- Buscas arruinar lo único que en mucho tiempo te ha traído felicidad por simple egoísmo y rabia. Lo estás dañando a él, quien nunca buscó de ti otra cosa que hacerte feliz. Ya vez que hasta Yue tenía sus segundas intenciones.
Por fin logró conciliar el sueño.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Llegó a su oficina como siempre, muy puntual, aunque había tenido que hacer maromas para ocultar las ojeras que tenía por la falta de sueño. Llegó al pasillo que la dirigía a su oficina encontrando allí a su amiga quien la saludó de una manera ¿fría? ¿Tomoyo? Ella nunca era así.
- Buenos días señorita Kinomoto.
- Buenos días señorita Daidouji.
Ingresó sin ser seguida por la misma, supuso que tenía mucho trabajo y no le prestó mucha atención, tenía en una semana la junta anual con los accionistas, debía tener los balances en perfecto estado por lo que se reuniría con Takashi.
- Señorita Kinomoto, el señor Yamazaki se encuentra acá para su reunión.
- Puede pasar y tú también.
- Disculpe… Si no le molesta, tengo unas cosas pendientes por hacer en el área de compras, unos cheques y facturas que aún no se han firmado, si mi presencia no es indispensable creo que hay que darle prioridad a eso.
- Ahhh… Bueno, como quieras.
¿Era su impresión o Tomoyo la estaba evitando?
Toda la mañana pasó en reunión con el joven Takashi revisando los informes que se presentarían, ajustando cifras para las metas y todos los asuntos relacionados.
- Señorita Kinomoto, ¿me necesita para algo? Tengo una invitación a almorzar.
- Pensé que almorzaríamos juntas.
- Como le digo, tengo una invitación pendiente, pero si usted cree que no debo ausentarme puedo cancelarla.
- Noo. No de ninguna manera, ve tranquila, te espero en un rato.
La actitud de su amiga le dolía y mucho, a pesar de escribir en diversas oportunidades al celular de Shaoran, no había recibido respuesta alguna.
Allí estaba él, con su rostro triste y esos ojos que no disimulaban el dolor que le embargaba, le dedicó una sonrisa forzada a su amiga azabache, ella subió al automóvil y salieron rumbo a un lugar pequeño donde tratarían de disfrutar un almuerzo tranquilo.
- ¿Sabes Tomoyo? No logro encontrar mi celular, no sé que pudo pasar pero no lo encuentro.
- Yo lo tengo.
- Uff es un alivio, lo estaba necesitando.
- Pero no te lo voy a entregar.
- Y ¿por qué? ¡Es mío!
- Porque te conozco Shaoran, correrás a llamarla o escribirle y sí, es mi amiga, pero necesita una lección y yo me encargaré de eso.
Ante lo dicho por la amatista él solo continuó comiendo, no pensaba discutir con ella, al fin y al cabo era la única persona en quien confiaba y conocía ambos lados del asunto.
- Pero… ¿y si me necesitan?
- ¿Quiénes?
- Los Kinomoto, sabes que debo estar pendiente de Nadeshiko.
- Avísales que no tienes celular y no tendrás en un tiempo, que te localicen en el hospital o en el apartamento. No insistas Shaoran, no te lo daré y ya verás que me lo agradecerás- ella sabía que el aparatito había replicado toda la mañana con mensajes entrantes, con seguridad era su amiga, pero era cierto cuando le decía a Shaoran que le daría una lección-.
Regresaron a sus respectivos trabajos, Tomoyo continuo con su plan de ignorar lo mas posible a su jefa, Shaoran por su parte no podía con su tristeza.
- Shaoran –era la voz de Meiling que lo sacaba de sus propios pensamientos – Te he notado triste… ¿Algo en lo que pueda ayudar?
- Gracias por tu preocupación Meiling pero estoy bien… Solo estoy cansado. Ya ves que hay mucho por hacer. Qué tal te ha ido con el mapeo… ¿Has logrado algo?
- Aún no, sabes que esta enfermedad no se puede encontrar con facilidad, pero apenas tenga algo concreto te lo notificaré de inmediato.
- Gracias Meiling.
El día había terminado, sin darse cuenta eran ya las 8 pm. Tomó sus cosas y decidió irse a su casa, no tenía muchos deseos pero estaba cansada. Al salir vio el escritorio de su asistente vacío y antes de poder hacer algo entró una llamada a su celular.
- Habla Kinomoto
- Hola Cerezo.
- Ahhh Yue…
- vaya manera de saludar a tu nuevo novio.
- Si… Es solo que estoy cansada, apenas voy saliendo de la oficina.
- Lo sé, te estoy esperando hace un buen rato.
- Mira, no sé si tenías planes pero yo solo quiero llegar a mi casa y dormir.
- Baja y hablaremos con más calma.
Llegó a la recepción donde ya no había nadie mas que el portero del edificio. Al ver ese auto al frente deseó con todo su corazón que quien estuviera ahí fuera el dueño de un cabello castaño y unos ambarinos ojos que le traspasaban el alma. Pero no, era pedir demasiado.
Triste lo se... Muy tristeee...
No me queda más por decir, sino como siempre, gracias a todos ustedes por continuar leyendo.
Los dejo enviándoles muchos abrazos.
Ale-San.
