Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews LSW8059 (Gracias por tomarte el tiempo de leer mis historia, ya me comenzarán a complicarse las cosas), maysdtwitt (el rubito no puede evitarlo después de la forma en que perdió a su ángel, ya veremos si es capaz de dejar a Cas ser feliz con otra persona), TefyHatake (hay una gran sorpresita al final del fic, ahora será el turno de Dean de conocer al monstruo de los celos) y Yan Yan (Cas se sentirá raro con sus sentimientos, todo tipo de ellos pero su buen hermanito mayor estará para apoyarlo, en este capítulo se sabrá que es lo que Dean siento por Cas y si duermen en la misma habitación. No te preocupes, las observaciones constructivas siempre son bienvenidas, esa escena de sexo la escribí mucho después de hacer ese capítulo y me autocoloque un espacio limitado para que el capítulo no quedara muy extenso, por lo general lo hago de cinco o seis páginas word un capítulo del fic pero ya vendrán escenas más detallas, con todo pasión y amor) Saludos!
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Capítulo 11

Dean mantenía la mirada fija en el moreno que hablaba muy a gusto con esa chica. Ese domingo los amigos del ex ángel habían ido pasado el mediodía para almorzar con ellos y aún cuando le caían bien, no podía negar que sentía un poco de celos cuando veía a esa chica muy cerca de su angelito.

-Dejen de coquetear tortolitos- dijo Amanda haciendo morritos- Siempre están en su propio mundo.

El cazador se sintió dolido con esas palabras y bajó la vista a su comida, jugando con el tenedor sobre el puré. Sabía que era cosa de tiempo para que el menor se fijara en alguien y si era honesto, Leila es una buena chica pero su mente le jugaba malas pasadas, recordándole la antigua relación que solía tener con el ángel y esos molestos celos se apoderaban de él.

-¿Dean?- éste reaccionó al sentir el codazo a su lado y se giró hacia el más alto.

-Sammy…- susurró antes de recordar donde estaba y se regañó mentalmente por estar pensando en esas cosas.

-¿Estás bien?- pregunto su hermano con preocupado.

-¿Eh?- en ese momento se percató que los demás lo miraban- Sí… lo siento… solo estoy algo cansado, he tenido mucho trabajo esta semana- fingió una sonrisa antes de levantarse- Iré a descansar un poco, permiso.

Dejó su comida sin probar sobre el mueble de cocina para ir directo a su habitación, recostándose sobre la cama mientras cerraba los ojos. No podía comportarse de esa forma, se supone que tomó la decisión de apoyar al moreno con quien quisiera estar pero el dolor que sentía era mucho mayor que cualquier promesa. Castiel estaba en plena adolescencia y él mejor que nadie sabe todo lo que eso conlleva, la rebeldía, las hormonas y especialmente el experimentar con chicas. Uno suave aleteo llegó a sus oído pero no se movió de su posición.

-¿Qué quieres, Gabe?- preguntó desganado.

-No me gusta verte triste- dijo su amigo con una clara preocupación en su voz.

-Lo siento… me prometí que no haría esto pero… lo siento…- se disculpó abriendo los ojos para mirarlo.

-Lo entiendo, Dean- el mayor se sentó a su costado derecho en la cama- No puedo ni imaginar lo difícil que es para ti pero sabes que cuentas con todo nuestro apoyo.

-Gracias, Gabe- dijo con una pequeña sonrisa antes de observar el techo- Cas está creciendo muy rápido ¿Verdad?

-Ni que lo digas- respondió el arcángel- Ese pequeño revoltoso ya es casi todo un hombre.

-Me parece que fue ayer cuando solo era un bebé…- afirmó con nostalgia- Hacia muchos berrinches cuando Sammy o Bobby lo cuidaban… aunque conmigo siempre fue diferente, su pequeña manito se sostenía de mi ropa y eso bastaba para calmarlo…- recordó con cariño, secretamente deseaba volver a esos días y por más egoísta que pareciera, anhelaba demasiado volver a ser lo más importante en la vida del menor- Míralo ahora, es casi un adulto, tiene un mundo por descubrir… y hace unos días que ya duerme en su propia habitación- agregó lo último con tristeza.

-Es un adolescente, Dean, necesita su espacio- explicó su amigo- Y no podía ser un consentido por siempre.

-Lo sé…- sonrió un poco- Es solo que… lo extraño ¿Sabes? Está creciendo y… cada vez está más y más…- su voz se quebró por un instante.

-¿Parecido al Cas del cual te enamoraste?- preguntó el bromista, aunque sabía de antemano la respuesta.

-Sí… no me malinterpretes, que Chuck me diera esta segunda oportunidad de tener a Cas a mi lado es algo invaluable para mí y nunca me arrepentiré de cuidarlo pero no pensé que dolería tanto…- las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos- Cas tiene que hacer su vida y lo entiendo, es lo que deseo para él… quiero que sea muy feliz y disfrute al máximo su nueva vida… realmente deseo eso…

-¿Sabes lo que me parece increíble? Que sigas siendo el mismo idiota amable y que siempre se sacrifica por su familia- afirmó el arcángel observándolo- Siempre antepones a los demás por sobre ti, te fuerzas a ser el chico rudo para cuidar de los demás, lo hiciste toda una vida por mi Sammy y ahora es lo que haces por Cas pero Dean, no tienes que continuar con esto, nosotros estamos aquí para apoyarte, ya no tienes que forzarte a ser fuerte.

Esas palabras hicieron caer su fachada de dureza, se incorporó quedando sentado antes de abrazar al bromista con fuerza mientras lloraba desconsoladamente, dejando salir todo eso que procuró hundir en lo más profundo de su ser todos esos años. Las caricias del arcángel en su espalda, lo hicieron sentir acompañado.

-Duele tanto, Gabe…- sollozó aferrándose al mayor- Duele mucho…

-Lo sé, Dean- respondió su amigo sin soltarlo- Nadie dijo que esto iba a ser sencillo.

-Amo a Cas y aún cuando sé que no volveremos a estar juntos, no puedo dejar de sentirme así… cada día se parece más a mi Cas… y duele mucho…- se apartó un poco para intentar detener sus lágrimas sin éxito- Desearía tanto dejar de sentirme de esta forma… ¿Cuándo dejaré de amarlo? ¿Cuándo se me pasará?- preguntó entre sollozos- Quiero que Cas sea feliz… es lo único que deseo… pero ahora es tan difícil… sé que Leila es una buena chica y lo hará feliz pero me duele verlos juntos… y me siento horrible porque no debería sentir esto… es casi como un hijo para mí, yo lo crie todos estos años…

-No eres su padre, Dean- afirmó con seriedad el mayor- Le has dado todo el amor que puedes y ya es tiempo de que lo dejes ir, sé que duele pero Cas no querría esto para ti, no puedes aferrarte toda tu vida a un recuerdo, eso solo te lastimará- aseguró antes de limpiar las lágrimas del cazador con suavidad- Será difícil al comienzo, muy difícil pero nosotros te apoyaremos y con el tiempo, dolerá cada vez menos.

-Gracias, Gabe, realmente me alegra que estés aquí… al comienzo no te aguantaba pero… ahora te has vuelto mi mejor amigo… y me alegra mucho que estés con Sammy.

-Mi rubito idiota, yo también te considero mi mejor amigo y voy a cuidar de ti también, al igual que de mi cachorrito- prometió- Y de vez en cuando te haré alguna bromita para divertirme.

-idiota- dijo el cazador mucho más tranquilo.

Ambos intercambiaron una sonrisa y estuvieron platicando por varios minutos en la habitación antes de bajar, encontrando a los adolescentes que conversaban animadamente en la sala de estar mientras Sam estaba en la cocina sirviendo unos helados en los diferentes tazones.

-Dean- se volteó a ellos en cuanto los sintió entrar y se acercó al rubio- ¿Estás bien?

-Sí, enano, todo en orden- aseguró revolviéndole el cabello como a un niño.

-Dean- el castaño se rio.

-Ya estoy bien, Sammy, gracias a tu noviecito, así que asegúrate de compensarlo muy bien esta noche- insinuó con coquetería.

-Mi Gabe- lo besó sonriendo- Te daré una gran porción de helado con chocolate por ser un buen chico.

-¡Sí!- festejó entusiasta- Eres el mejor, cachorrito, te amo.

-Yo también te amo, Trickster- dijo manteniéndolo sujeto por la cintura.

-No se coloquen melosos en mi presencia- suspiró colocando los razones en una bandeja- Les daré algo de tiempo a solas, le llevaré esto a los niños y regresaré por mi tarta, así que nada de cosas guarras aquí o patearé traseros, par de calenturientos.

-Como digas, papá- canturreó el bromista besando a su pareja.

Llevó el postre a sus invitados y no pasó desapercibida la mirada que le dirigió el moreno mientras mantenía un extraño gesto en su rostro que no pudo identificar. Repartió el helado con una sonrisa antes de marchar a la cocina para ir por su tarta y decidió que comería en el jardín, así le daba algo de espacio a la parejita que se besaba. Se sentó junto al muro de concreto que rodeaba el jardín trasero y suspiró bajito.

-Este es un buen lugar para pensar ¿Verdad?- se sobresaltó al oír esa voz tan familiar y se giró hacia la derecha.

-No me asustes así, Chuck- pidió respirando profundo- Realmente terminarán provocándome un infarto con sus apariciones sorpresas.

-Lo siento- dijo el todopoderoso antes de sentarse a su lado, haciendo aparecer un plato con una tarta en sus manos- Es un lindo día para comer afuera, hace mucho que no probaba una de estas- afirmó asintiendo- Había olvidado lo deliciosas que son.

-¿Qué haces aquí?- preguntó con curiosidad- Pensé que Dios no tenía tiempo libre respondiendo a tantas plegarias y esas cosas.

-Bueno, siempre se ha dicho que Dios está con las personas que más lo necesitan, así que decidí hacerte una visita sorpresa- respondió guiñándole un ojo y probó otro bocado de su postre- No nos veíamos desde el cumpleaños de Cas, ¿Cómo ha estado?

-Muy bien- respondió con la mirada en su tarta- En marzo comienza su segundo año de instituto… crece demasiado rápido y ser un listillo lo favorece mucho.

Esbozó una pequeña sonrisa al recordar que el moreno siempre obtenía el primer lugar en el curso, aunque no le sorprendía en lo más mínimo, ya que además de ser inteligente, Sam le ayudaba con sus deberes y solían dedicar algunas horas del fin de semana para estudiar juntos algunas materias que no alcanzaba a ver en un año académico regular debido a su rápido crecimiento.

-Es tan difícil como creo ¿Verdad?- preguntó Chuck dando a conocer su verdadera intención para estar ahí.

-Sí…- respondió con honestidad- Muy difícil…- comió un pedazo de su tarta pero extrañamente eso no lo hizo sonreír como en otros momentos.

-Puedo imaginarlo, cada vez se parece más y más a como lo viste la última vez- comentó el todopoderoso dejando su plato a un lado.

-Será peor que el infierno cuando pase eso- admitió con total honestidad- La última vez… ese día… fue la primera vez que hicimos el amor… y horas después lo perdí… todo el tiempo que nos tomó darnos cuenta de nuestros sentimientos...- hizo un amago de sonrisa- Sé que fue mi culpa…. por mi indecisión… y mis tontos prejuicios… perdimos tanto tiempo… a veces pienso que Cas… se fue sin saber cómo me sentía a su lado… y quizás por eso estoy tan apegado a este Cas… como si intentara compensarlo… es estúpido…- se pasó una mano por el rostro en un intento por evitar llorar.

-No lo es, Dean- respondió con seriedad Chuck- Y estás equivocado, Castiel sabía perfectamente cuanto lo amas, quizás no se lo dijiste lo suficiente pero lo demostraste con cada una de tus acciones, tus caricias, tus besos y tu mirada, eso es mucho más significativo que todo lo que pudiste haber dicho- afirmó observándolo- Cas lo sabe y su deseo por estar contigo era tan grande que no pude resistirme y decidí intervenir.

-¿A qué te refieres?- preguntó confundido y dejó de lado su postre.

-Cas ha sido muy especial desde que lo cree y siempre supe que haría grandes cosas, aunque nunca imaginé que llegaría tan lejos, aprendió tanto y te amo tanto- sonrió- Desde un comienzo lo supe, cuando te tendió la mano para sacarte del infierno, ustedes estarían juntos y nada podrá separarlos-asintió en aprobación- Ni siquiera la muerte.

-¿Por eso le diste una oportunidad de renacer como humano?- interrogó aún cuando ya sabía la respuesta.

-Cas se merece una buena vida ¿Verdad? Y eso es lo que tú le has dado.

-Y seguiré haciéndolo, ya ha luchado bastante por el cielo, ahora quiero que descanse y sea feliz- el mayor le dedicó una amplia sonrisa.

Eso es lo que más deseaba, que su amado ángel aprovechara esta oportunidad y tuviera toda la felicidad que le fue negada en su vida anterior. Ese es su mayor deseo pero… las lágrimas comenzaron a agolparse en sus parpados y apretó las manos contra sus rodillas, no quería seguir llorando por lo mismo pero se sentía muy mal. El todopoderoso le dio una palmadita en la espalda en señal de apoyo. Ninguno dijo palabra alguna en ese momento, aunque tampoco fue necesario, Dean dobló las rodillas afirmando sus brazos sobre ellas antes de ocultar la cabeza para llorar mientras Dios estuvo a su lado en todo momento, acompañándolo silenciosamente por más de una hora.

-Gracias, Chuck…- dijo mucho más tranquilo que hace unos momentos- Necesitaba esto…

-Estás haciendo un buen trabajo cuidando de Cas, le has dado la mejor vida que podría tener pero ya es hora de que lo dejes ir o seguirá doliéndote- habló observándolo fijamente- Y nadie te pide que lo olvides pero los chicos no quieren verte sufrir y yo tampoco.

-Hay algo que nunca entendí… ¿Por qué nos has ayudado tanto?- preguntó bajito- El asunto del apocalipsis ya se acabó… los problemas que tuvimos después, fueron culpa nuestra y solo limpiábamos nuestro desastre… no era tu obligación apoyarnos…

-Fue mucho más que eso, Dean, ustedes llamaron mi atención desde un comienzo, especialmente tú- explicó con una sonrisa.

-¿Yo? ¿Por qué?- preguntó sin entender, no se consideraba especial para merecer esa atención celestial.

-Eres una buena persona, Dean, mucho más de lo que tú mismo estás dispuesto a reconocer y no me contradigas, recuerda que soy Dios- bromeó haciendo reír al menor- Lo digo en serio, Dean, tu alma es muy especial, eres una persona muy noble y a ninguno de nosotros nos gusta que te menosprecies de esa forma.

-¿Eh? No vas a comenzar en plan cursi tú también ¿Verdad? Ya tengo suficiente con Sammy- dijo intentando acabar con ese incomodo momento.

-Jajajajaja, a mí no me engañas, Dean, no olvides quien soy, tú debes ser uno de los más cercanos ejemplos a lo que quería conseguir cuando cree a la humanidad- el rubio carraspeó afirmando sus manos en el pasto antes de estirar las piernas mientras miraba hacia otro lado muy avergonzado- Sé que no puedes verlo ahora y probablemente no lo consigas en esta vida pero debes entender que para un ser tan puro y leal al cielo como lo es Castiel, caer por ti, fue la mejor decisión que pudo tomar en su vida porque él sabe perfectamente lo que vales, Dean Winchester y es mucho más que su amado cielo, sus hermanos o incluso yo- afirmó con una genuina sonrisa de satisfacción- Lo cual me hace bastante feliz y yo te he dado algo muy valioso para mí, así que por favor no continúes despreciándote de esa forma o me obligarás a tomar acciones más drásticas.

-Chuck…- susurró con cierto temor cuando la expresión del mayor se ensombreció.

-Solo bromeo- agregó levantándose- Muy bien, me encantaría quedarme más tiempo pero ya estás mejor y debo volver a mis ocupaciones, nos vemos, Dean.

-Nos vemos… gracias, Dios- éste le dedicó una sonrisa antes de desaparecer.

El rubio se sintió mucho mejor después de esa extraña plática con el todopoderoso y terminó de comer su tarta pero a los pocos segundos escuchó el ruido de la puerta y el moreno caminó hacia él con una expresión rara en su rostro, llegando a su lado para arrodillarse y darle un fuerza abrazo que el cazador no dudó en responder antes de tomarlo por la barbilla con suavidad sin quitar la sonrisa de sus labios.

-Deberías estar con tus amigos, jovencito- dijo mirándolo con cariño- ¿Sucedió algo?

-No me gusta que estés triste- lo abrazó con fuerza- Te quiero mucho, Dean, eres lo mejor de mi vida.

El mayor abrió los ojos en señal de sorpresa al mismo tiempo que las lágrimas recorrían sus mejillas al escuchar las exactas palabras que pronunció su ángel en el pasado y que guardaban un montón de sentimientos en ellas. Rodeó al menor con brazos, ocultando su rostro en el cuello ajeno mientras sollozaba.

-No llores, Dean… me siento muy triste cuando estás así- pidió el menor acariciándole la espalda con cariño.

-Perdón…- susurró sin poder detener sus lágrimas.

-A veces… tengo la impresión que te causo daño…- afirmó el moreno apartándose un poco para tomarlo por las mejillas- No me gusta cuando te hago sentir mal… eres la persona más importante en mi vida, Dean y si estás triste por mi culpa… no me gusta…- esos ojitos azules se llenaron de lágrimas.

-No, Cas- el rubio esbozó una sonrisa, eran esos pequeños gestos que tenía el moreno con él, los cuales lo hacían inmensamente feliz- Nunca me dañarías, Cas- afirmó besando su frente- Eres mi pequeño angelito y siempre has alegrado mi vida con solo estar a mi lado- el moreno sonrió también- Eso es, Cas se ve mucho mejor con un linda sonrisa y me haces feliz.

-¿De verdad no te lastimo?

-Claro que no, eres lo mejor de mi vida, Cas.

Ambos se abrazaron con fuerza durante largos minutos antes de regresar al interior de la casa y el rubio le dio un casto beso en la mejilla para luego comenzar a hacer la cena. Sabía que ese dolor no desaparecería de un día a otro pero tanto Chuck como Gabriel tenían razón y ya era hora que dejara de vivir en un recuerdo, ya era hora de dejar ir al moreno para poder tener una vida.

-¿Te ayudo, Dean?- preguntó el menor sonriendo.

-No te preocupes, ve con tus amigos y yo me encargaré de hacer la cena- observó a su alrededor- Te apuesto a que esos pervertidos se fueron a la habitación.

-Dean- el moreno se rio- Gabe dice que debe disfrutar cada momento junto a Sammy, aunque yo creo que se siente solito sin él.

-Eso es cierto, tendremos que conseguirle un trabajo- bromeó divertido y le revolvió el cabello a su ex-ángel- Ahora ve con tus amigos, yo preparé un delicioso pescado con puré.

-¡Sí!- festejó abrazándolo- Es mi favorito.

-Lo sé, consentido.

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Gabriel mantenía la vista fija en su hermano menor mientras Sam le ayudaba a resolver las tareas que le dieron después de su primera semana de comenzar el segundo año en el instituto. Bastaría solo ese primer semestre para que tuvieran que cambiarlo a tercero y dentro poco ya estaría graduándose con las mejores calificaciones. Aunque había un pequeño detalle que lo incomodaba y es que últimamente había notado algo extraño al menor.

-No Cas, mira, colocaste mal este número- lo corrigió Sam antes de revolverle el cabello- Estás bastante distraído hoy, ¿Sucedió algo, Cas?

-¿A qué hora regresará, Dean? Ya casi debemos cenar- dijo con cierto desgano antes de arreglar el ejercicio que tenía malo.

-Volverá más tarde- respondió el castaño- No te preocupes, Gabe y yo nos encargaremos de la cena.

-La semana pasada también lo hizo- rayó su cuaderno haciendo un pequeño puchero- ¿Dean está saliendo con alguien?

-Solo es una amiga que conoció en su trabajo- corrigió el menor, quitándole el lápiz para que lo mirara.

-¿Y por qué no me ha dicho sobre ella?- replicó con cierta molestia.

-Porque se está tomando las cosas con calma para conocerse mejor- agregó el bromista- Ahora ve a guardar tus cosas a la habitación y comeremos.

-¿Ustedes la conocen?- continuó insistiendo en el tema- Responde, Sammy.

-Sí, la vi una vez en el taller- dijo intercambiando una mirada con el arcángel.

-¿Y es linda?

-Bastante, además de que es alguien muy gentil y amable- agregó el castaño- No sé si terminarían saliendo juntos o solo serán amigos pero esa es una decisión de Dean y él nos lo dirá cuando se sienta listo.

-Mmm… pero no es bueno tener secretos- se cruzó de brazos- Dean siempre me cuenta todo, ¿Por qué no me dijo de ella?

-¿Otra vez estás celosito, Cas?- canturreó el arcángel.

-No es eso… sé que Dean debe hacer su vida… supongo que ahora lo entiendo mejor y no quiero que se quede solo por cuidarme- dijo con sinceridad- Y ya no quiero lastimarlo…

-¿Por qué dices eso?- preguntó el castaño- Tú nunca lo has herido, Cas, sino que todo lo contrario, lo haces muy feliz- afirmó sonriendo.

-Pero últimamente esta triste… y siempre coloca esa mirada cuando está conmigo… como si estuviera recordando algo doloroso…- respondió suspirando- Quiero mucho a Dean y por eso no me gustaría ser el causante de su tristeza.

-Eso jamás- afirmó el bromista haciendo aparecer uno de sus amados dulces- Dean te adora, Cas, eres lo mejor de su vida y siempre sonríe como idiota cada vez que habla o está contigo, así que saca esas ideas raras de tu cabeza.

-Gabe… Sí- dijo con una amplia sonrisa- Hay algo que quería decirles, supongo que después hablaré con Dean.

-¿Sucedió algo?- preguntó Sam con preocupación.

-Mmm, es que… estuve hablando con Leila y… ella dijo que le gustaba…- se sonrojó un poco ya que era la primera vez que alguien le decía esas cosas- Ella me agrada bastante así que decidimos intentarlo y saldremos juntos, como pareja…

-Wow, Cas, ese es mi chico- canturreó el bromista abrazándolo con orgullo- Eres un pillín, lo tenías bien escondido.

-Gabe- se sonrojó antes de cubrirse el rostro con las manos- Solo estamos probando…

-Felicitaciones, Cas, Leila es una buena chica, estoy seguro que las cosas funcionaran muy bien entre ustedes- afirmó el castaño sonriendo- Dean se pondrá feliz cuando lo sepa…

El moreno bajó la vista durante varios segundos y el bromista ladeó la cabeza con curiosidad, ya que aún después de darles esa buena noticia, los orbes azules de su hermanito lucían algo tristes y tenía la impresión que se relacionaba con el rubio, así que se aseguraría de descubrirlo cuanto antes.