DANCING IN THE MOONLIGHT
CAP 11
"Cuestión de responsabilidad"
Un escenario árido y con varios cuerpos gigantes tirados por doquier se dejaba ver en aquel lugar al tiempo que una ligera brisa levantaba algo del polvo de la tierra.
Dos figuras se alzaban en medio de aquella destrucción como observando el paisaje y los restos de lo ocurrido
Conforme se asentaba el humo, varias armas también se dejaron observar muchas de ellas destruidas dando fe de lo que ocurrido en ese lugar realmente había sido algo de gran tamaño e importancia.
Un hombre de cabello plateado hizo girar su larga espada una sola vez para luego, ingresarla en la funda de su espalda hasta que quedó completamente resguardada; su compañero a un lado avanzó entre los cuerpos, cubriendose la nariz y boca con una bufanda grisasea hasta llegar al cadáver de una criatura cubierta de pustulas, terminando por mover uno de aquellos enormes brazos con uno de sus pies
-No se han dado por vencidos…
Musitó Ohinezumi Daiko finalmente retirándose aquella pieza de tela del rostro para estar con mayor comodidad
-Parece que no importa cuantas veces acabemos con ellos y los hagamos retroceder, siempre parecen regresar por mas…
La bestia sagrada de ojos grises continuó observando aquello durante algunos momentos, para luego ver de lado al inugami que parecía estar perdido en sus pensamientos con un gesto triste
-Shikoku…?
-Uh?
El aludido pareció despertar de su ensoñación para luego, ver a la otra bestia sagrada que se había girado para verle; muy lentamente le sonrió con gesto cansado y marcas de ojeras bajo los ojos
-Si, lo siento. Tienes razón, últimamente han estado mas activos que nunca. Si esto sigue así muy pronto no tendremos humanos a los cuáles proteger
Dijo muy bajito haciendo que la expresión del dios rata se volviese preocupada
-Me estás escondiendo algo Shikoku…
-Eh?- el inugami se obligó a sonreir a pesar del agotamiento que sentía, haciendo que su compañero compusiese una expresión aún mas preocupada- no es nada… creo que necesito de dormir… además, he estado usando mis fuerzas casi diario para arreglar todos estos destrozos y aún no han enviado las fuerzas de apoyo que nos prometieron para el final del mes
Musitó con dificultades como si incluso el sonido de su propia voz fuese demasiado pesado como para hacerlo salir correctamente
-Tal vez… deberíamos dejar esto para mas tarde
Sugirió el de coleta gris dando un par de pasos hacia el otro hombre que negó un par de veces con la cabeza con mucha lentitud para luego extender con algunos temblores las manos hacia delante y comenzar a concentrar una gran masa de energía sagrada y blanca entre estas
La luz brillaba cada vez mas y mas y la larga trenza del inugami se agitaba con suavidad en las ondas propias que generaba la fuerza del poder de este conforme iba acumulando todo aquello; los ojos del dios rata permanecían clavados en aquella criatura de cabellos platas hasta que pudo percibir como el azul de sus ojos se extendía hasta el blanco, dejándolos brillar en aquel tono puro que identificaba a quienes eran de naturaleza diferente a la youkai
Un segundo después, parecía que las fuerzas del sujeto de naturaleza canida se habían apagado para acto después estallar hacia los lados comenzando a cambiar de golpe todo el entorno que le rodeaba, absorbiendo los cuerpos muertos de los demonios como si estos jamás hubiesen existido así como la tierra árida debajo de ellos y dejando en su lugar una amplia extensión de hierba verde y suave, cambiando todo mientras aquellos poderes avanzaban
Árboles, plantas, aire limpio…
Incluso el cielo que se había presentado en tonos amarillentos y marrones ahora era de un azul tinta clarísimo dejando ver los rayos del sol que acariciaron todo a su paso
Un gallo gigante en tonos dorados y amarillentos cruzó por delante del astro rey rugiendo con un tono musical y suave, extendiendo este sonido por todo el firmamento y dejando ver la victoria obtenida por los seres sagrados por sobre aquellos de la oscuridad, enviando su mensaje hasta cada rincón de la tierra…
Y entonces…
El cuerpo del inugami pareció perder energías, haciendo que su compañero abriese los ojos con espanto y se lanzarse a atraparlo antes de que diese de lleno contra el suelo con todo su peso
-Shikoku!
El hombre de cabello gris sostuvo con delicadeza el cuerpo de aquel ser inconsciente y le apoyó lentamente contra su pecho para que pudiese descansar
Daiko suspiró profundamente antes de levantar una mano y apartar algunos cabellos despeinados del rostro del otro de manera que no le fuesen a molestar en cuanto recuperase la consciencia… y luego delineo con la yema de sus dedos aquella luna tan especial y tan única en aquella bestia sagrada que siempre lo hacía distinguirse entre el resto de ellos; incluso las estrellas que rodeaban a esta… todo él era demasiado especial
Incluso solo por su corazón y su alma…
Volvió a mover su cabello pero esta vez hacia atrás antes de unir sus labios a la frente de su compañero que comenzó a dejar salir algunos sonidos de dolor
El dios rata se enderezó y acomodó mejor el cuerpo del de cabello plata que muy despacio comenzó a abrir los ojos hasta que pudo dar con la mirada preocupada del de la coleta; respiró profundo y con algo parecido al alivio antes de volver a cerrar los ojos y mover el rostro para apoyarlo bien en el pecho de este
-Lo siento…
-No seas tonto. Te sobrepasaste nuevamente con tus poderes cuando ya deberías saber que no has quedado igual desde que retuviste a los dirigentes demoniacos de la isla de la luna creciente
Regañó el de ojos grises con un dejo falso de irritación antes de volver a suavizar el gesto y continuar pasando sus dedos por el cabello de aquel. Un momento después, se sentó totalmente sobre el césped que había convocado el inugami y volvió a reacomodarle para que parte de su cuerpo pudiese recostarse en su regazo; Shikoku sonrió un poco y se rió entre dientes antes de mover un brazo para acomodarlo mejor
-Debo de admitir que eres un excelente futón, Daiko…
-Creo que realmente te diste fuerte en la cabeza con esta última batalla
Respondió el aludido finalizando por sonreir condescendiente ante las palabras de su compañero que volvió a dejar escapar una risa suave para luego, abrir los ojos con suavidad y fijar la vista en el cielo sobre ellos que ahora mostraba unas cuantas nubes blancas
-Todo esta muy tranquilo…
-Si. Lástima que nunca nos dure tanto como quisiéramos
Dijo el de cabello gris con la vista aún puesta en el hombre que tenía entre los brazos y que no le regresaba la mirada
Al siguiente momento el dios rata parpadeó al percibir la energía que provenía del corazón del inugami. Era algo… que dolía y pesaba muy profundamente lo que solo significaba que aquel estaba sufriendo de algo que tenía en mente; sus ojos se entornaron un segundo antes de darse cuenta de que los ojos azules de aquel ahora se encontraban cristalinos por las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos
Y esto lo preocupó aún mas
-Qué me estás escondiendo Shikoku?
El aludido tragó un poco y se volteó ligeramente de lado, aferrándose a uno de los brazos del dios rata que parpadeó un poco antes de abrazar el cuerpo del perro sagrado contra el propio, pudiendo ver unas cuantas lagrimas comenzar a caer por su propio peso por un lado del rostro
Eso le encogió el corazón
-Dime que esta sucediendo- suplicó cada vez mas asustado, terminando por tomar de los hombros al otro que apretó los parpados temblando, aún muy débil como para moverse mas y al parecer algo nervioso por todo aquello- por favor, Shi…
Una tímida sonrisa apareció finalmente en los labios del inugami
El hombre de coleta rara vez lo llamaba por su diminutivo y solo era cuando estaba seguro de que nadie se encontraba cerca como para observarlos; levantó una mano hasta apoyarla en el hombro del onezumi y luego, levantó el rostro hasta poder alcanzar los labios de este que apenas abrió sus ojos con sorpresa para luego, corresponder a aquella acción por parte del de cabellos plateados que se aferraba a su cuerpo como si fuesen a separarlos en cualquier momento
Y tal vez era aquello, puesto que un momento después el inugami se separó de su compañero con expresión de dolor intenso y los ojos cada vez mas húmedos
-Lo siento demasiado…
Dijo con la voz levemente cortada al tiempo que la expresión del dios rata se iba haciendo un poco oscura
-Porqué… te estás disculpando?- inquirió con lentitud al tiempo que le parecía sentir una gran presión en su corazón; aquellas palabras… el tono que estaba usando…- es algo que no quiero escuchar?
Shikoku Inugami tomó un respiro muy profundo y bajó el rostro evadiendo la mirada del otro que rápidamente tomó su barbilla para hacerle verle a los ojos
-Maldita sea… dime de una vez que pasa!
Ya tenían algunos cientos de años juntos. No era mucho pero para la rata sagrada era suficiente como para saber que estaba completamente enamorado de su compañero de batallas, de aventuras, de trabajo… su actitud siempre había sido alegre y energética, algo torpe como la de cualquier cachorro a final de cuentas pero nunca había actuado de aquella manera, ni siquiera cuando se protegían entre ellos de las agresiones de los youkais
Entonces… porqué?
-No quiero tener que orzarte a que me lo digas y lo sabes- dijo con firmeza a pesar de que no quería ser demasiado duro con el otro
A pesar de ser una bestia sagrada, también sabía que el inugami tenía un corazón muy frágil. Se conmovía y se hería con facilidad y por eso se había convertido de forma personal en su protector; sin embargo, las cosas habían comenzado a cambiar en las últimas batallas en las que parecía que la bestia sagrada de ojos azules había estado perdiendo mas energía de la necesaria y de poco en poco, sus animos habían comenzado a apagarse
Acaso finalmente sabría la razón de todo eso?
El perro tragó varias veces antes de parecer tomar el valor para hablar
-Daiko… tu y yo…
-Tu y yo que…?
-Ya… ya no podemos estar juntos…- dijo con un tono débil y suplicante a lo que el de cabello gris pareció abrir grandemente sus ojos rasgados- en verdad lo siento pero… ya no podremos estar juntos… ni vernos como antes…
La bestia sagrada de ojos grises se puso de pie de golpe haciendo caer a su compañero que gimió adolorido antes de ver con algo parecido al miedo al otro que comenzaba a caminar en circulospor un lado, moviendo las manos como si estuviese completamente desesperado y no supiese que hacer; con esfuerzo, el inugami se enderezó y se sentó algo de lado debido a su debilidad mientras con su mirada suplicante seguía el movimiento del otro
-Por favor, escúchame…
-Escucharte?... todo este tiempo que hemos estado juntos y ahora me dirás que nos vamos a separar porque no significó nada?
-No tiene nada que ver con eso- pidió el de cabello blanco moviendo las manos para intentar tranquilizarlo- si me das… si me permites un segundo, puedo explicarlo- dijo con voz entrecortada a lo que el otro dejó salir una llamarada de fuego blanquecino de golpe haciendo agachar un poco al inugami
-Que se supone que deberías explicar Shikoku!?- soltó con furia el dios rata observando con dolor y frialdad a su compañero que se encogió un poco- simplemente un día te aburriste y decidiste que ya fue suficiente?... no estoy para juegos como esos!
-Nunca dije que hubiera jugado contigo!
Soltó en un grito desgarrador el de cabello blanco golpeando el suelo con los puños antes de comenzar a sollozar cubriéndose el rostro unos momentos para luego, volver a ver al que seguía de pie
-Han sido órdenes de los dioses celestiales!
-Pfff… no me diras que estaban enterados de lo nuestro, oh si?... lo teníamos bien escondido!- soltó alterado el dios rata antes de ver la expresión de tensión en el inugami; entonces, bajó las manos con verdadera sorpresa- no me diras que…
-Cuando hemos podido esconderles nada, Dai?
Rió acidamente el canino aún con las lagrimas avanzando por sus mejillas marcadas
-Han dicho que nuestro deber es dejar descendencia para que la humanidad pueda seguir protegida incluso cuando nosotros hayamos partido- dijo bajando la mirada con pena y dolor- me han creado una prometida para que la despose pronto y pueda tener hijos…
-Bah
Soltó el de cabello gris con verdadera irritación y odio no dirigido hacia el de cabello blanco
-Podriamos criar nosotros. No es algo que nos detenga. Tenemos prohibido relacionarnos con los seres contaminados y malignos pero no entre nosotros mismos… podríamos tener hijos, tu y yo…
-Tu y yo...- repitió Shikoku sonriendo debilmente aún entre sus ojos húmedos- eso sería maravilloso en realidad…
-Pero…?- Daiko entornó los ojos y el inugami volvió a desviar la mirada
-También lo sugerí. Pero se mostraron ofendidos y dijeron que no me habían creado para que yo criara como una hembra. Mi deber era dar hijos como padre y hacerlos crecer para que me fueran de ayuda hasta el día en que me llamasen de regreso al mundo de los espiritus sagrados
Musitó el inugami antes de ver como el dios rata se giraba nuevamente hasta darle la espalda y luego, comenzaba a caminar hacia la distancia
-Daiko?
-Podias haber presentado mas resistencia… podríamos haber luchado juntos contra sus decisiones…
Dijo el aludido a lo que el de cabello plateado abrió grandemente los ojos con mas miedo
-Confrontar a los dioses celestiales?- dijo con un tono algo bajo a lo que el nezumi gruñó entre dientes- te das cuenta de lo que estás diciendo?
-Antes no te importaba y decíamos que ellos no eran mas que cualquiera de los seres vivos de la tierra…- replicó la rata pero el inugami sacudió la cabeza negando con brío
-Todavía lo digo pero es estúpido pensar que nuestros poderes puedan ser mas grandes que los de ellos!- soltó con un tono algo agudo, marcado por el dolor- incluso el mas grande entre nosotros debe ser capaz de admitir cuando algo va mas allá de sus posibilidades! Enfrentarse sin pensar cuando sabes que vas a ser derrotado es totalmente irresponsable!... no puedo simplemente ir y dejar que me hagan desaparecer de este mundo y dejar a la deriva a los seres humanos que viven en mis tierras y dependen de mi para ser protegidos!
Insistió cada vez mas desesperado antes de que el otro volviese a emprender camino, dejando a un muy confundido y asustado inugami detrás suyo
-Daiko!
-Lo siento, pero yo no puedo con esto… no puedo… lidiar con el hecho de perderte solo por esos idiotas- dijo por lo bajo mientras el de cabello blanco volvía a sollozar- si te vas a dar vencido tan fácil… entonces estás solo Shikoku
-Daiko… Daiko, espera!
Pero el otro no se detuvo
Simplemente anduvo y sin voltear hacia atrás se perdió entre la espesura de los árboles que se mecían con suavidad
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