Capítulo 11. No es a muerte

Applejack se sentía sucia, figurada y literalmente. Su cuerpo estaca cubierto de saliva seca, producto de todos los besos de su esposo, y ciertas regiones estaban cubiertas de otra cosa, la cual ella quería limpiarse lo más pronto posible. Fue al baño, encendió la regadera, y dejó que el agua le cayera encima. El agua empezó fría, pero no le importó, solo quería limpiarse pronto. Esa agua fría solo la hacía pensar en los momentos duros de anoche. Recordó todo el dolor que habia sufrido. En sus 21 años de vida, nunca habia sentido un dolor similar, el cual fue demasiado para ella. Lo último que habia visto era la cara de satisfacción de Caramel, luego todo se puso negro.

Agarro un jabón, y se lo empezó a pasar con fuerza en todo el cuerpo. Quería limpiarse toda esa suciedad. Empezó a llorar. En esta ocasión no podía hacerlo por dentro, enserio sentía una tormenta en su mente. Su cuerpo habia sucumbido ante el rey. Pudo haberse salvado de esa humillación, pero no pudo resistir el deseo. En el fondo quería hacerlo, quería sentir esa sensación que nunca habia sentido en su vida.

El agua se empezaba a sentir caliente. Applejack deja de limpiarse, y levanta la cabeza, sintiendo el agua en su rostro. El agua caliente se sentía mucho mejor, lo cual le ayudo a relajarse un poco. Volvió a pensar en la noche anterior. Dejó de pensar en el dolor, y empezó a pensar en el placer. Recordó todas esas caricias y besos en su cuerpo. Eran sensaciones raras, pero se sentían bien.

Caramel seguro sabía las cosas que Applejack sentía, y manipuló sus emociones para seducirla. El corcel era solo un egoísta, quien no habia hecho nada más que arruinarle la vida. No quería matarlo, pero quería patearlo como si fuera uno de sus manzanos, pero más duro. Applejack quería que su esposo sufriera; pero, por alguna razón, no lo odiaba. La reina cerro los ojos, e intento concentrarse su odio a Caramel, pero no podía. No entendía por qué, pero no podía odiar a ese tirano. Se sentía frustrada, quería odiarlo, pero no podía.

Cerró la llave de la regadera, se secó y salió. Allí afuera lo vio. Caramel tenía una sonrisa de satisfacción, la cual le dio asco a Applejack.

— ¿Dormiste bien, mi reina?

Applejack no respondió. Quería patearlo con toda su fuerza en la cara, pero se contuvo. No haría nada que pudiera traer consecuencias graves. Solo se dirigió a la salida.

— Sé que estas molesta — le habló el rey — Al principio te será difícil lidiar con lo que sientes, pero con el tiempo entenderás tus sentimientos.

— Cállate —susurro Applejack con frialdad.

Applejack salió de la habitación. Afuera estaba Sassaflash viéndola con una mirada fría y de resentimiento. Le habia bastado un vistazo a la cama, para entender que habia pasado anoche. Applejack ya habia visto esa mirada, fue en aquella ocasión que intento matar a Wisdom, y la pegaso intervino. Era una mirada de odio, claramente odiaba a Applejack por haber tenido una noche de lujuria con el pony que ama.

— Es hora de desayunar — dijo Sassaflash con tono frio.

— Lo sé.

Ambas empezaron a ir al comedor, pero ninguna dijo nada en el camino. Applejack no quería decir nada. Entendía bien que la pegaso la odiara, ella también se odiaba a si misma por lo de anoche.


Al ver salir a su esposa de la habitación, Wisdom entró a bañarse, limpiándose todo el resultado de anoche. Se sentía feliz, muy feliz. No era la primera vez que hacia el amor, era la tercera, pero era la primera vez con Applejack. Como lo dijo desde el inicio, él no la forzaría a nada. Todo fue parte de los deseos internos de la yegua. No era como su padre que violaba a su esposa, el jamás seria así. Wisdom sedujo a su esposa para tener una gran noche. Sabía que ella aun no lo amaba, pero podía esperar a que lo hiciera. Por ahora estaba satisfecho.

Salió de la regadera, se secó, y fue a la salida de su habitación. Afuera lo esperaba su guardia unicornio naranja, Forest Spear, quien quedo extrañado por la expresión alegre de su amigo.

— ¡Finalmente, Forest! ¡Applejack y yo finalmente hicimos el amor!

El guardia unicornio sintió una fuerte punzada en su corazón. El pony que amaba le expresaba su entusiasmo por la noche que tuvo con su esposa. Sin embargo, seguía siendo su mejor amigo, debía apoyarlo.

— ¡Genial! — exclamo el guardia, levantando su casco.

Wisdom, por su emoción, chocó su casco con el de su amigo. Estaba tan feliz que quería ir a un balcón y gritarle su emoción a su reino, pero pudo contenerse, y mejor le grito la noticia a su amigo.

— ¿Y cómo estuvo?

— ¡Fantástico! — respondió Wisdom.

— ¿Mejor que conmigo o con Sassa? — pregunto Forest con tono burlón.

— Eso es secreto — respondió Wisdom guiñando el ojo.

Forest respiro hondo y mantuvo su sonrisa. Era un tema difícil de hablar para el unicornio, pero amaba ver la sonrisa en el rey. Forest sabía que debía actuar como siempre para no preocupar a su amigo.

— ¿Se lo dirás a Sassa?

— Estoy seguro que ya lo dedujo — respondió Wisdom empezando a caminar al comedor.

— Sí, ella es muy observadora.

— Entonces… ¿Qué harás ahora? — pregunto Forest viendo a su amigo

Wisdom vio al techo, sin cambiar su cara de felicidad.

— Seguir con la vida.


Las cosas no era nada fáciles para Applejack, cada vez le era más difícil soportar esto, ser la pareja trofeo de un rey de pacotilla, tirano y cruel; sin siquiera la capacidad de lograr desquitarse de alguna forma, hacía de este martirio un verdadero infierno. Ella quería estar con su familia, en la granja, en Ponyville, con sus amigas.

Tras lo que sucedió esa tarde en que tuvo que entregar su cuerpo, Applejack con tal de no demostrar lo mucho que esto le había afectado, en ocasiones se encerraba en el baño o en algún sitio donde estuviera sola. Aunque son pocas las veces que la poni terrestre ha llegado a vérsele llorar,comúnmente prefiriendo llorar por dentro, en estos pequeños lapsos que se aislaba de todos, ella llegaba a soltar más de alguna lagrima.

Han pasado dos semanas ya. Los primeros días fueron muy duros pero ahora cree poder superarlo. Aun así necesita de estos momentos a solas para poder despejar su mente. Ella pensaba en todo lo que le acontecía y en todo lo que añoraba con el corazón, había momentos en los que la tensión era tanta que incluso quería gritar, quería despertar de esa pesadilla pero no podía hacerlo, porque ya estaba despierta. Applejack se mira a través de un espejo, notándose un poco solloza, esta toma un poco de agua y se lava la cara. Este día no podía quedarse mucho tiempo encerrada, pues bajo órdenes del rey todos tendrían que ir a una especie de evento la cual ella ignoraba. No quería ir, pero se veía obligada de todos modos. El único consuelo quizás sea que no ira solo con Wisdom y sus dos guardias, también irían Natseed y su amiga, cosa que animaba un poco el ambiente y le hacía pensar que esta vez no irían a atormentar a otra familia de granjeros, de lo contrario ¿Por qué llevarían a las niñas? Lo que sea estaba bien, con tal de que le distraiga de la suciedad que siente en su alma; pensaba ella mientras terminaba de arreglarse.

Applejack finalmente salió de la habitación, casi de inmediato comenzó a seguirla Sassaflash quien le esperaba desde que Wisdom Crown dejó la habitación. Applejack y Sassaflash la verdad nunca habían sido muy conversadoras y mucho menos amigas, estando juntas más por obligación que por gusto. Ninguna de las presentes se dirigía la palabra, a menos que Applejack quisiera saber algo en específico, pero las últimas semanas ni una ni la otra se han dirigido una sola mirada siquiera. Applejack no podía ver al rey o sus guardias directamente a los ojos, y por su parte Sassaflash quería matar a Applejack desde que se enteró de aquella noche, pero siempre se contenía. El que Applejack no le dirigiese la palabra o la mirada le facilitaban un poco las cosas, pero aun ahora se ve tentada a romper con su promesa de proteger y servir a Applejack y cambiarla por torturar y matar. Siempre imagina a Applejack sufriendo o siendo castigada por ella, para suerte de la poni terrestre las cosas solo quedarían en su mente.

Finalmente llegaron al exterior, donde se encontraba la carroza real.

—¡¿Dónde estaban, llegaremos tarde?!— reclamó Leaf Dew con impaciencia, al pie de la carroza.

Dentro estaba Forest Spear, quien normalmente iba en el techo, y por su puesto Wisdom Crown.

Una curiosa y sonriente Natseed se asoma por la carroza y mira a Applejack, provocando en esta una leve sensación de alivio. Todos finalmente estaban por subir a la carroza pero Sassaflash solo espera a que Applejack suba y cierra la puerta, la carroza comienza a movilizarse y Sassaflash abre sus alas y sigue la carroza desde lo alto. Últimamente, Sassa no se subía en el techo de la carroza, sino que la seguía volando, pues eso le ayudaba a aliviar el estrés.

Por dentro, todos esperaban a llegar a su destino.

—ejem, creo que estamos un poco apretados ¿no creen?— comenta Forest un poco incómodo, no tanto por la cantidad de ponis dentro, si no por viajar dentro de la carroza real— Podría ir en el techo, o quizás Leaf y yo podríamos haber ido allá por nuestra cuenta.

—¡No!— suelta Leaf Dew quien le gustaba siempre subir a la carroza real.

Wisdom se empezó a reír por la actitud de los dos hermanos.

—No te preocupes, Forest. Este día es especial para ti y por eso mismo me ofrecí a llevaros con comodidades.

—Lo sé pero…

—je, tranquilo, estoy seguro que tú les demostraras quien manda y porque eres mi guardia personal y mejor amigo.

—¡mi hermano les va a ganar!— exclamó Leaf emocionada.

—¿A dónde vamos?— preguntó Applejack un poco confundida ante tanto alarido.

—Al Coliseo del Corazón. ¿No te lo repetí como 5 veces en la semana?— murmuró Caramel con una sonrisa.

—mmmmm coliseo ¿no era donde…?— murmura Applejack y en eso está mira a las niñas con algo de intriga.

—¡Donde peleaban a muerte!— dijo Leaf con un tono alegre.

Applejack quedo impactada por eso, y rápidamente vio a su esposo enojada.

—¿¡por qué las trajiste!?—

El rey se empezó a reír ante eso.

—Tranquila cariño, no pelearan a muerte. Nope. Eso quedo atrás cuando me convertí en rey, aunque admito que a mi padre y en especial a mi abuela les encantaba esta clase de entretenimiento, lo considero muy incivilizado de nuestra parte. Si queremos progresar debemos adaptarnos, ahora esos juegos y combates son solo proezas atléticas. Se sigue manteniendo la acción, pero ya no es a muerte.

— Mis compañeros dicen que les quito lo divertido— le comenta Leaf a Natseed la cual no sabía cómo sentirse ante esto – Aunque yo solo quiero ver a mi hermano dar una golpiza a otros.

Era la primera vez que Natural asistía a uno de estos eventos, y lo poco que escuchaba no le parecía muy adecuado para sí misma. Ver ponis corpulentos pelearse entre ellos, le daba un poco de miedo pero al mismo tiempo algo de intriga.

Applejack se tranquilizó un poco. Seguía sin parecerle correcto traer a las niñas, incluso ella misma no quería ver dicho espectáculo. La reina mira a la joven potrilla amarilla que se encontraba sentada a su lado, la cual tenía una mirada llena de intriga más por la curiosidad que por el deseo de violencia que se denotaba en su amiga. Quizás esto no sea adecuado para ella, pero no puede dejarla sola, al menos estará cerca para taparle los ojos, y si las cosas se ponen peor podría salir de las bancas e ir a otra parte. Le parecía un buen pretexto para dejar el coliseo, lástima que no podría usarlo hasta que los combates comiencen.

La carroza se detiene finalmente ante la entrada, y antes de que Forest estuviese a punto de abrir la puerta esta es abierta desde fuera por Sassaflash. El unicornio bufa mientras al mismo tiempo le dirige una sonrisa. Antes de salir, Applejack queda conmocionada al ver semejante estructura conformada por arcos de roca sólida y barias esculturas de diferentes ponis con corona. A la reina no le parecía difícil darse cuenta de que se trataban de los antiguos reyes de Heartland al reconocer a algunas de las estatuas por medio de retratos del mismo castillo. Esto se confirmaría al ver a un puñado de ponis escultores tallando la que sería la próxima estatua, de aquel mismo poni quien la ayudo a salir de la carroza mientras esta estaba distraída observando tal edificación.

—¿Qué te parece?— le preguntó el rey a su esposa.

—es muy grande – respondió ella al no querer lanzar un insulto.

—Sí— río Wisdom mientras voltea a ver a la estatua que estaba en medio de su construcción — ¿realmente me veo así? No recuerdo que mi nariz fuera tan grande— dijo este mientras se dirige con los obreros.

—sí te ves así— murmuró Applejack de mala gana mientras evade a Caramel para evitar estar tan cerca de él. Ya fue suficiente con el tiempo que pasaron en la carroza, y prefería estar junto a Natural. De hecho, su plan era dejarlas a ella y su amiga en medio de ellos dos.

—¡HEY, LE QUIEREN QUITAR ALGUNOS CENTÍMETROS A LA NARIZ!— les grita este a los artistas.

—SÍ SEÑOR, TODAVÍA NO TERMINAMOS, PERO CUANDO LO HAGAMOS SERÁ LA VIVA IMAGEN DE USTED—

—¡GRACIAS!—

—No tenías que gritárselos….—murmuró Forest riéndose.

—¿ah no?

Wisdom suspiró y vio a su esposa alejándose del grupo pese a que ni siquiera sabía dónde estaban sus asientos. El y Forest los alcanzaron rápido.

— jeje, no te preocupes, cuando terminen con mi estatua comenzaran con la tuya—

— yo no quiero una estatua— murmura Applejack en un tono de voz casi inaudible, pero Caramel la oyó y se volvió a reír.

— Solo bromeo – volvió a decir riéndose – Es solo para los reyes y reinas de sangre.

Applejack apenas habia podido aguantar a su esposo en estas 2 semanas. Desde que tuvieron esa noche, él se la habia pasado alegre en cada segundo. No era como su amiga Pinkie Pie, el corcel era insoportable, no divertido.

En eso algo llamaría la atención de la terrestre ámbar. No muy lejos de donde estaban, se encontraba una pequeña yegua unicornio de color azul cielo y crines doradas como el mismo sol, sin embargo lo que más destaca de ella era que era tan delgada como solo la hambruna misma lo permitiría. Sin importar su reducido tamaño y cuerpo delicado y frágil esta se encontraba cargando consigo un gran equipaje al menos 3 veces mayor que ella, lográndose ver sobresaliente algunas armas de gran tamaño como hachas.

La yegua rendida, tropieza y cae de rodillas, con sus delgados y pálidos cascos temblorosos mientras intentaba ponerse una vez más de pie, sin lograr más que solo arrastrar sus cascos en la tierra del coliseo, mientras mira indignada como sus otros dos compañeros ya le llevaban bastante ventaja entrando al salón del coliseo donde se reunirían los peleadores.

—¡date prisa!— exclamó un colosal pegaso de cuerpo rojo intenso y crines violetas con mechones amarillos.

El pegaso se acerca a la poni, indignado porque se había caído, pues a sus ojos estaba descansando cuando aún no se lo había permitido. La unicornio intenta levantarse con algo de desespero, pero sus cascos traseros no respondían, estaban entumidos y le generaban un intenso dolor el intentar levantarse con tanto peso encima.

—¡LEVÁNTATE!— exclamó este mientras le daba una patada a la yegua, esta deja caer las cosas, lo cual enfurece aún más a pegaso— ¡ERES UNA HOLGAZANA! – la patea de nuevo.

—¡DETÉNGASE!— se escuchó la vos de una enfurecida Applejack indignada y molesta por el trato que se le estaba dando.

—¿QUIÉN SE ATREVE A…..?— bufó el pegaso mientras se enfocaba en Applejack igual que un toro a punto de envestir a su siguiente víctima.

Casi al instante, Sassaflash se interpone entre ambos ponis, mirando al pegaso con severidad, este quien estaba a punto de explotar en cólera se logró contener y literalmente se la trago al ver tras de ellas a Wisdom Crown y a su guardia Forest Spear a su lado.

—¿qué pasa aquí?— preguntó Wisdom con un tono sereno más sin embargo autoritario.

—¡su majestad!— exclamó el pegaso un tanto sobresaltado mientras se reverenciaba— ¡y tú no te quedes ahí!— dice entre dientes mientras patea a la yegua azul cielo.

La unicornio soltó un chillido por el golpe y luego procedió a reverenciarse también

— mil disculpes su alteza, solo estaba por dirigirme al salón para prepararme para los combates, pero mi inútil esclava se retrasó con mi armadura.

Applejack sintió gran repulsión al saber que un animal como este sea el dueño de esta yegua. En momentos se le llegaba a olvidar que este reino aun legalizaba el tener esclavos. El solo pensarlo, le provocaba un malestar inmenso ¿Cómo pueden seguir con esto? ¿Cómo es que puedan ser tan crueles? El ver a la joven esclava arrodillada ante ella, le partía el corazón, no solo porque tenía un serio problema de desnutrición, sino que también era poseedora de una serie de cicatrices de quemaduras tremendas a lo largo de todo su cuerpo, piel deformada y decolorada en parte de sus cascos, pecho y parte de la mitad del rostro, teniendo un ojo inflamado por semejante quemadura que lo rodeaba, estando este entrecerrado, y su único ojo sano, poseía un tic nervioso el cual no era más que un reflejo de todo lo que tuvo que sufrir. Y por último, pero que dejaría sin aliento a Applejack sería una inmensa cicatriz a lo largo de su vientre, cosa que solo podía significar una cosa en el peor de los casos, su rostro y belleza no fue lo único que perdió en el pasado.

La esclava al darse cuenta de que Applejack le observaba, desvió la mirada, y se tapó con sus cascos aquella horrenda marca con mucha pena, tal y como si estuviera completamente expuesta ante ella y esa mirada suya

—yo…. Em…— murmuró esta con temor mientras se hacía bolita.

—¡cierra la boca, no tienes derecho de hablarles a los reyes y mucho menos darles la espalda maldita esclava!— exclamó el dueño mientras la vuelve a patear con tal fuerza que esta cae de espaldas, dejando ver mejor aquella cicatriz que intento esconder.

—¡DETENGASE!— intervino Applejack— ¿QUÉ DERECHO TIENE PARA HACERLE ESTO?—

El corcel en un inicio quería responder de forma agresiva, pero logro contenerse y calmarse para poder responderle como era debido

—pues vera majestad, esta chica junto a sus dos compañeros que acabaron de entrar son mis esclavos, como tal son míos. No se ofenda, pero puedo hacer con ellos lo que me plazca.

—¡es un maldito!— murmuró Applejack entre dientes, tentada a darle la espalda y patearlo como si fuera un manzano.

—ejem— aclaro la garganta Caramel— cariño ¿quieres otra esclava?—

—¿pero qué dices?— murmuró Applejack confundida.

— O protegida, como prefieras decirle

Applejack voltea a ver a Natseed que se encontraba un poco más atrás charlando junto a su amiga.

—¿o prefieres dejarla así?— le preguntó Wisdom a su esposa con una sonrisa, y Applejack vuelve a mirar a la esclava unicornio.

— Está bien.

—muy bien – voltea a ver al pegaso — usted…

— Capitán Sledgehamer.

—Bien Sledgehammer ¿Cuánto quiere?

—¿perdone?

—Por la esclava, ¿Cuánto quiere?

—Mmm— pensó el pegaso mientras voltea a ver a la yegua con una sonrisa— 6000 bits.

—¡Eso es tres veces más lo que vale un esclavo grifo!— se quejó Sassaflash molesta.

—Es una unicornio muy trabajadora, además es la mejor esclava cocinera que he conocido.

—Y se parece mucho a ti Sassa— comenta Forest al oído de su amiga.

—¡Tú cállate!

Wisdom vio a la unicornio con una sonrisa y asintió con la cabeza.

—De acuerdo, estoy muy animado últimamente. La compro.

—no— se escuchó, y todos voltearon a ver sorprendidos a la esclava— no quiero ir con ustedes—

— pero...— murmuró Applejack confundida— te prometo que te trataremos bien. Tendrás cama, comida. Por favor…—

—yo merezco esto— murmuró la yegua mientras nuevamente le daba la espalda a los reyes y ella sola volvía a colocar todas las cosas sobre su lomo, y aun con dificultad camina hasta la arena.

—pero…

Wisdom no dejó seguir a su esposa.

— Ella tomó su decisión, cariño — murmuró Wisdom— Se cancela el trato.

—sí señor— respondió el pegaso aun sumiso ante el rey.

Sledgehammer se empezó a marchar, pero Applejack se le acerco a gritarle.

—¡Espere! ¡Si la va a conservar al menos ayúdele con sus cosas!— exclamó Applejack entre dientes.

—sí, lo que usted diga, majestad— dijo el pegaso alejándose, y al alcanzar a su esclava únicamente le quita un hacha y entra al salón.

—desgraciado— murmuró Applejack con molestia.

—está en sus términos legales además ella prefirió quedarse con él, supongo que le gusta ser maltratada— murmuró Sassaflash.

— Es muy triste – dijo Forest

— Lo siento cariño, pero si ella no quiere venir. Aun podría comprarla, pero no creo que eso le haga feliz— suspiró Wisdom.

Applejack aún seguía chocada por la actitud tan sumisa de esa unicornio.

— No entiendo, ¿Por qué se quedó con él?

— A veces los esclavos pasan por tantas cosas, que pierden su identidad. Es lamentable, pero es parte de la vida que tienen. Mejor entremos, pronto empezara el torneo.

Applejack suspiró y acompaño a Wisdom. Todos los demás también entraron al coliseo. Ahí, Forest Spear se separó del grupo mientras todos le deseaban suerte.

En eso, Wisdom se le acerco a Forest, y le susurro algo.

— Si te toca pelear con ese pegaso, enséñale una buena lección.

— Lo iba a hacer aunque no me lo pidieras – rio el unicornio – No me gustan los ponis como él.

Forest se alejó de su amigo.

Wisdom guio a sus acompañantes por los pasillos. Todos los ponis que pasaban junto a ellos se arrodillaban al instante, cosa que incomodaba a Applejack, aunque a Leaf Dew le gustaba.

Eventualmente se encontraron con un pony. Era un pony unicornio de quizás unos 70 años. Era verde y su melena era azul, mientras que su marca era una espada. Tenía una pequeña barba, y varias arrugas en la cara, producto de su edad. Wisdom sonrió al verlo, pero no dijo nada pues aun había ponis comunes alrededor.

— Por aquí, majestad – dijo el anciano.

Wisdom siguió al pony, y los demás lo siguieron a él. El anciano llevo al rey y a sus acompañantes a otra habitación. El lugar era un palco especial, donde se podía ver bien toda la arena. Habia varias sillas acojinadas, donde los reyes y sus acompañantes se sentarían. En la pared al lado de la puerta habia un enorme retrato, el cual era de una pegaso. Alrededor del lugar había mesas con varias comidas, incluyendo dulces y palomitas. Natural y Leaf se emocionaron por eso y fueron a comer.

El pony mayor cerró la puerta, quedando dentro con los demás. Tan pronto paso, Wisdom puso una sonrisa y vio al pony.

— ¡Wis!

— ¡Abuelo!

El rey con la emoción de un potro, corrió hacia el viejo, y le dio un fuerte abrazo.

— ¿Cómo estas, Campeón?

— Jeje, mejor que nunca.

El unicornio se apartó de su nieto, y vio a Applejack. La yegua se sintió incomoda por la mirada que le lanzaba ese pony, como si le estuviera viendo todo el cuerpo.

— Esta debe ser tu esposa, es preciosa. Lamento no haber ido a la boda, ya sabes cómo es el trabajo aquí.

— Tranquilo, te entiendo.

Wisdom se puso en medio de ambos ponis.

— Applejack, él es mi abuelo Comet Smash. Abuelo, ella es Applejack.

Comet Smash se acercó a Applejack y le beso el casco, cosa que ella detesto, pero no dijo nada para evitar problemas.

— Un placer Applejack, puedes decirme abuelo si quieres — dijo Comet con tono cómico.

— Hola Comet Smash — saludó la terrestre sin interés.

Comet Smash noto que cierta pegaso se habia ido a un extremo de la habitación, justo al frente, donde podía vigilar la arena. El unicornio se acercó a ella y le habló amablemente.

— ¿Y cómo has estado tú, Sassaflash?

— Bien, maestro — respondió la pegaso sin interés.

— ¿Sigues protegiendo bien a mi nieto?

Sassaflash puso una cara triste, la cual no pasó desapercibida para Comet Smash.

— Ahora soy guardia de la reina.

— Oh, ya veo… — puso una cara de pena — Lo siento, sé que tú lo amas mucho.

— Sí — suspiro ella.

— Yo hubiera preferido que tú te casaras con él.

— Yo también — dijo esta con tristeza — Mejor vaya a hablar con ella, es la esposa de su nieto.

Comet Smash sonrió y fue con Applejack, quien irónicamente también se habia ido a una esquina.

— Hola Applejack.

— Hola — respondió ella sin interés.

— ¿Mi nieto te trató bien?

— ¿Qué?

— Conozco a Wis, y solo lo he visto así de feliz en dos ocasiones — explico Comet con tono divertido — Yo le enseñe todo lo que hay que hacer para tratar a su pareja. ¿Te trato bien?

El enojo de Applejack resaltó en su cara. Estaba enojada que ese anciano le preguntara sobre eso. Era obvio que se refería a la noche que tuvieron hace 2 semanas. Siempre habia respetado a sus mayores, y vivir con su abuela le habia hecho acostumbrarse a ponis viejos, pero Comet la estaba haciendo enojar.

— No quiero hablar de eso — respondió Applejack con seriedad — No sé su nieto se lo dijo, pero yo no me casé con él porque quería.

Al oír eso, Comet Smash soltó un suspiro.

— Ese pequeño bribón. Y yo que pensé que rompería con esa tonta tradición familiar.

— ¿Qué?

— Applejack, ven.

Comet le señalo el enorme retrato de una pegaso que se encontraba en la habitación. Era roja, de melena negra. Llevaba un vestido amarillo que combinaba con sus ojos. Se encontraba viendo al frente con una mirada sádica, pero con una sonrisa calmada.

— Ella es la reina Limit Crown, mi esposa — explico Comet Smash a Applejack.

Applejack recordó que ya habia oído hablar de ella. Caramel no le dijo mucho de ella, pero sabía bien lo básico.

— Escuche que era una sanguinaria — dijo Applejack con seriedad.

Comet puso una sonrisa calmada al oír eso.

— Es cierto, amaba la sangre. Siempre venia al coliseo a ver a ponis matarse entre ellos. No sé si lo sabes, pero en aquel entonces los esclavos peleaban a muerte en este lugar. También participaban soldados, pues era una buena forma de probar lo que valían. Yo solía ser un esclavo. Cada día era una lucha por sobrevivir. Era matar o morir. Un día, la reina dio un anuncio a todo el reino. Ella buscaba un esposo, no le importaba si fuera un noble, un plebeyo o un esclavo; solo quería que fuera un corcel duro. Hizo un torneo, y obviamente, muchos se enlistaron. Muchos estaban dispuestos a arriesgar su vida con tal de ganarse un puesto eterno junto a la reina.

— Y tú participaste — afirmó Applejack.

— Sí. Quería salir de esa vida de esclavo. Pelee como nunca antes lo habia hecho, y gané. Luego de eso, ella me miro y me dijo: "A partir de hoy serás solo mío."

— ¿Entonces fuiste solo un objeto para ella?

— Sí. No fue fácil.

— Yo odio estar aquí.

— Te entiendo, Applejack — dijo Comet poniendo una cara algo triste.

Applejack lo volteo a ver, y noto el cambio de actitud. Comet Smash no dejó de ver el retrato de su esposa fallecida.

— Realmente nunca la amé, y hubo momentos donde pensé que sería mejor volver a luchar por mi vida, pero…

— ¿Pero qué?

— Hasta el día de hoy sigo agradecido por haberla conocido. Sin ella no habría tenido a mi hijo o a mis nietos — volteo a ver a la esposa de su nieto — Te aseguro que habrá cosas buenas en la vida que llevas.

Applejack quedo impresionada por las palabras de Comet, quien habia regresado a su cara feliz. ¿Enserio su vida como objeto de una pony valió la pena porque tuvo descendencia? ¿Sería igual con ella? ¿Qué pasaría cuando ella tuviera hijos con Caramel? No, no pensaba tenerlos. No iba a darle un hijo a ese tirano.

En ese instante se escucha el sonido de trompetas. La los ponis se empezaron a emocionar en sus asientos.

— ¡Ya va a empezar! — grito Leaf Dew emocionada.

En ese instante se oye la voz de un presentador.

— ¡Damas y caballos! ¡Sean bienvenidos al Campeonato del Límite!

En el palco real todos se sentaron, mientras que Wisdom veía un papel el cual tenía el orden del torneo. Puso una sonrisa al ver el primer encuentro.

— Parece que Forest peleara en el primer encuentro.

— ¡Siiii! — grito Leaf.

El presentador pasó a anunciar el combate.

— ¡Un aplauso para uno de los favoritos del torneo, el maestro de las hachas, Sledgehammer!

De un lado de la arena salió el pegaso con el que se habían encontrado antes. El verlo con esa gran armadura metálica lo hacía ver más grande. Llevaba varias hachas en ella, pero no parecían pesarle en lo absoluto. Applejack sintió repulsión al ver a ese pony, y en el fondo quería que recibiera una golpiza.

— ¡Ahora un aplauso para el participante misterioso, Yellow Sun!

El público se oía emocionado, pudiendo que la acción empezara lo más pronto posible. Esa emoción llegaba a oírse en los túneles que llevaban a la arena.

Un pony caminaba hacia la arena. El pasillo era oscuro, pero la luz del sol se veía en la salida. El pony iba sonriendo, mientras en su mente tarareaba una canción que le daba motivación.

Ven a mí, y verás, que soy más de lo que el ojo ve.

El pony llego a la salida, donde pudo oír el sonido del público.

Era un unicornio naranja. Su melena y su cola eran rubias. Llevaba botas cafés en sus patas traseras, mientras que en las delanteras llevaba unos brazaletes dorados. A diferencia de su oponente, no llevaba armadura, sino que llevaba un chaleco café claro, y una capa que parecía falda, del mismo color, la cual cubría su marca. Sus ojos estaban cubiertos por unos lentes de sol negros, y su boca tenía una gran sonrisa confiada.

En el palco casi todos quedaron con la boca abierta, excepto Wisdom y Sassaflash, quienes ya esperaban eso.

Como detalle adicional, la habitación en la que estaban tenía un hechizo sonoro especial, el cual les permitía escuchar todo lo que pasaba en la arena. Un detalle que sin duda le serviría a una reina del pasado que disfrutaba oír ponis sufriendo.

Sledgehammer quedo extrañado de que su oponente se viera tan raro, y débil al compararlo con sí mismo.

— Llevas bastantes armas contigo, grandote.

Sledgehamer se molestó al oír ese comentario, e intento burlarse del unicornio.

— Y tú no llevas ninguna, enano.

— No soy enano, tu eres muy grande — respondió el unicornio manteniendo su sonrisa — Aunque quizás no tanto. Algo me dice que todas esas armas están compensando algo.

El pegaso exploto por dentro al oír eso.

— ¡Muere maldito!

El pegaso no lo aguanto más, y rápidamente agarro un hacha, y se la arrojo a Yellow, pero este solo hizo a un lado la cabeza, esquivándola.

— ¿Acabas de tirarme un hacha? — pregunto el unicornio simulando sorpresa, pero manteniendo su sonrisa — Las hachas no se usan así, pensé que eras más brillante.

— ¡Cállate!

Mientras, en el palco real.

— ¿Por qué esta vestido así? — pregunto Leaf Dew confundida — ¿Y por qué habla de esa forma?

— Tu hermano quiso probar algo diferente — respondió Wisdom con calma.

— Es un idiota — comento Sassaflash.

Applejack por otro lado miro con enojo a su esposo.

— ¡Caramel, se supone que no es a muerte! — se quejó la reina.

— No lo es.

— ¿¡Esa hacha por poco lo mata!?

— Créeme, hay consecuencias por matar a tu oponente, pero cualquier tipo de herida es válida. Si un peleador sale muy lastimado, y muere después, no hay problema, pues no se podía prever.

En la arena, Yellow corrió hacia Sledgehammer. El pegaso agarro una gran hacha en sus dientes. Cuando el unicornio llego, su oponente agito la espada para tratar de acabar con la pelea, pero Yellow se acostó en el suelo y se deslizo por la tierra para esquivar el ataque. En ese instante lanzo unos golpes normales a las patas de su oponente haciéndolo tambalearse. Se paró, y le lanzo un fuerte golpe destellante en un costado de su armadura, haciéndolo caer mientras sentía un gran dolor. Al ver a su oponente en el suelo, Yellow retrocedió, en lugar de seguirlo atacando.

— Solo fue suerte — dijo el pegaso poniéndose de pie, mientras respiraba agitadamente.

— ¿Enserio? Entonces qué bueno que es mi día de suerte.

Tan pronto Sledgehammer se puso en posición de combate, Yellow lanzo un golpe en el aire, pero de su casco salió disparada una bola de energía brillante, la cual se dirigió hacia el pegaso. El pony se cubrió con un escudo en su casco. Cuando la esfera hizo contacto, se formó una explosión diminuta frente al escudo, la cual hizo retroceder al corcel.

Sledgehammer abrió los ojos como platos al ver una abolladura en el escudo. También sintió su casco entumido. Sin duda ese ataque mágico era muy poderoso. Yellow Sun no perdió el tiempo, se paró en sus cascos y volvió a disparar más ataques con sus patas delanteras. Sledgehammer reacciono y rodo por el suelo. Al ver que el bombardeo continuaba el pegaso empezó a volar, ganando una altura de 6 metros. Desde esa altura podía esquivar sin problemas los disparos de Yellow.

— ¡Wisdom eso no es justo, mi hermano no puede volar! — se quejó Leaf Dew en su asiento.

— Tranquila, Leaf — respondió Wisdom con una sonrisa calmada — No es tan fácil escapar de tu hermano.

En la arena, Sledgehammer veía a su enemigo desde el aire, buscando una oportunidad para atacar. Yellow Sun habia dejado de lanzar golpes, pues no habia forma de acertar desde allí.

— ¿¡Qué paso!? ¿¡Te cansaste!? — pregunto el pegaso desde el aire riéndose.

El unicornio puso una sonrisa.

— Bueno, creo que no vas a bajar — dijo Yellow con su tono carismático.

El siguiente movimiento de Yellow fue pararse en sus cascos traseros. Sledgehammer se rio, pues sabía que sus disparos de magia no lo alcanzarían a esa altura, pero quedo callado al ver que el unicornio apunto sus cascos delanteros hacia el suelo. En ese instante se oyó otra explosión, pero esta fue en el suelo. Yellow habia disparado hacia el suelo, y el momento lo elevo en el aire.

— ¡No puede ser! — pensó Sledgehamer con terror.

Yellow se elevó un par de metros, y al frenar, disparo de nuevo hacia el suelo, elevándose más. Siguió así hasta llegar a su oponente, quien se quedó quieto de la impresión. Los ojos Yellow estaban ocultos por las gafas de sol, pero el pegaso sabía bien que tenía una mirada no significaba buenas noticias. El unicornio procedió a darle un golpe en el pecho unicornio, el cual genero una pequeña explosión entre el casco y la armadura. Sledgehammer perdió la concentración en sus alas, y empezó a caer. Mientras, Yellow también empezó a caer libremente.

El pegaso logra reaccionar y agitar sus alas para suavizar la caída. Por otro lado, el unicornio lanzo otro ataque al suelo para alentar su caída, y aterrizar dando una vuelta. Sledgehammer se enojó como nunca y agarro otra hacha, y corrió hacia el otro pony. Lanzó varios ataques, pero Yellow los evadía sin problemas.

En el palco real, las niñas y Applejack estaban con la boca abierta, aunque Leaf también tenía dibujada una enorme sonrisa. Sin duda amaba ver a su hermano haciendo cosas tan asombrosas.

— ¡Acabalo, hermano! — animo la pequeña.

En el campo, el unicornio parecía haber escuchado esas palabras y en ese instante esquivo un hachazo, y rápidamente se colocó a un lado del pegaso. Le dio un fuerte golpe explosivo, luego puso una pata alrededor de su cuello, y con su pata trasera le metió zancadilla. Usando su magia como apoyo, Yellow levanto al pony sobre él, y luego lo arrojo con fuerza en el suelo. Ese enorme pony hizo un gran estruendo cuando cayó en el suelo.

Sledgehammer quiso levantarse, pero su cuerpo le dolía. El unicornio se paró frente a él, manteniendo su típica sonrisa.

— Trata mejor a tus esclavos

Tras decir esas palabras, el unicornio se marchó.

— ¡EL GANADOR ES YELLOW SUN!

El unicornio salió de la arena, con una sonrisa, mientras oía las aclamaciones del público. Cuando salió, se quitó las gafas de sol, dejando ver sus ojos amarillos con los que vio al palco real, donde sabía que sus amigos y su hermana lo apoyaban.

Asi que… ¿Qué puedo decir? Em… me gusta RWBY.

Applejack pudo conocer al abuelo de Wisdom, el cual tambien vivio como el objeto de la realeza. ¿Qué opinan? ¿Creen que AJ encontrara cosas buenas en esa vida?

¿Qué les parecio?

Bye bye.