Capítulo 11
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Discusiones de pareja
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Eran las 6 de la mañana cuando Sakura se levantó para ver a Alessa, se sintió sumamente desorientada, estaba agotada y desnuda. Recordó la noche anterior y gimió de desesperación, ¿qué haría ahora? Todo intento por mantener a Sasuke lejos de su corazón estaba fallando miserablemente. Y hablando del padre de su hija, ¿dónde estaba? Buscó con la vista por los alrededores pero no lo vio. Tampoco estaba en el baño de su habitación, ¿sería que ya estaba arrepentido? Sakura suspiró frustrada, seguramente Sasuke decidió que todo eso había sido un error, se dio una bofetada mental por su estupidez.
Dejó de reprenderse para ir en busca de Alessa, había olvidado chequearle la temperatura durante la madrugada, ¡qué clase de madre era! Casi corrió hacia el cuarto de la niña y se quedó de piedra en la entrada cuando divisó a Sasuke de espaldas. Cargaba a Alessa y la mecía suavemente, se giró para verla y le sonrió levemente. Juraría que se le saldría el corazón por la boca cuando cayó en cuenta de que no sólo eran infundadas sus dudas acerca de Sasuke sino que además él estaba arrullando a la hija de ambos, en un gesto tan paternal que casi la hace llorar.
El pelinegro dejó a la bebé en su cuna y luego de sisearle un rato más le hizo señas a Sakura de que lo siguiera hacia la cocina. Resultó que Sasuke ya había hecho el café y estaba en proceso de hacer el desayuno para ambos. Sakura se sonrojó furiosamente cuando Sasuke le preguntó si se encontraba bien después de lo de anoche. Una caricia y un beso en los labios le devolvió a Sakura una esperanza que creía perdida hacía mucho tiempo.
-Estaba durmiendo a la niña… ¿Tuvo fiebre nuevamente?
-No, pero estuvo algo inquieta durante la noche. ¿Quieres café? –Sakura asintió y tomó asiento en la cocina. Sonrió cuando Sasuke le dejó el café sobre la mesa.
-¿La cuidaste? Pudiste despertarme generalmente estoy pendiente de ella es sólo que dormí muy bien y…-Sakura casi se ahoga con el café y trató de disimular lo que estaba a punto de terminar de decir.
Sasuke la miró con tal suavidad que casi se derrite sobre la mesa. Él la recordaba así, tan suave y alegre, totalmente sincera, incapaz de mentir o de dejar de decir lo que quería decir.
-¿Hoy tienes que trabajar? –preguntó la pelirosa. Sasuke hizo una mueca.
-Sí. Estoy sacando a mi tío abuelo de la directiva de empresas Uchiha, exitosamente debo decir, tengo la intención de tomar la presidencia pero quiero excluirme de la administración, cobrar dividendos sin estar realmente activo en cosas que no sean realmente importantes. Delegaré funciones algo que el abuelo nunca supo o quiso hacer.
-¿Delegar funciones? –Sakura parpadeo confundida. –Pensé que siempre habías querido la presidencia para tú sabes… controlarlo todo.
Sasuke rió suavemente.
-Y así era, hasta que entendí que eso me arruinaría. Nunca fui tan feliz como contigo Sakura, no quiero ser un viejo loco como mi tío abuelo, quiero estar para Alessa siempre, como no estuve para ti…
Sasuke se acercó para acariciar la mano de la mujer y ésta se volvió a sonrojar. Sakura terminó su café en silencio, en ese momento estaba amaneciendo y el sol aparecía con majestuosidad entre las ventanas de la casa. Sakura supo que era momento de mostrarle algo a Sasuke sumamente especial para ella. Le pidió que lo siguiera y el accedió sin rechistar.
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El estudio de Sakura era la cosa más sagrada y especial en la casa Akasuna, estaba de último, al final de las habitaciones. No tenía muchos muebles, pero sí muchas pinturas, algunas empezadas, otras terminadas y muchos lienzos en blanco, potes de pintura de varios colores yacían en un extremo del salón, y justo al lado de éstos, estaba una gran cantidad de pinceles de todos los tamaños, un par de ellos remojando en un envase que parecía preparado para ello.
Sakura sonrió cuando vio a Sasuke observar el lugar. No había ninguna expresión en su rostro pero ella sabía que eso no significaba ninguna respuesta de desprecio, en absoluto. Sasuke era así, y ella se sentía orgullosa de saberse conocedora de él más que nadie, probablemente.
-Es bastante amplio a como imaginaba tu salón de estudio. Parece hecho para esto exclusivamente, ¿qué era antes de que llegaras aquí?
-Era el estudio de Sasori, el nieto de Chiyo. Un muchacho muy reservado, que según sé amaba el arte en todas sus formas. No pintaba cuadros como yo… pero hacía bonitas marionetas, todo por afición según dice la abuela, nunca llegó a vender ni una, y a mí me parecieron lo bastante escalofriantes como para permitirle a Alessa jugar con una de ellas.
-Interesante… -susurró el hombre mientras observaba algunas de las pinturas.
-Sai quería mucho a Sasori… pero bueno, no eran más que amigos, a Sasori lo traía loco Ino, la madre de Inojin, la hija de Sai. Creo que Sai decidió seducir a Ino porque estaba despechado… él… bueno estaba muy enamorado de Sasori, supongo que fue una mala decisión, o tal vez un impulso, Sai siempre lucía arrepentido cuando hablaba de la madre de su hija. Sasori murió en un accidente poco después de que naciera Inojin, él nunca me habló de eso pero Chiyo insiste en que Sasori lo había perdonado y que se sentía muy apenado porque de verdad quería mucho a Sai.
Sasuke frunció el ceño, todo era muy complicado, pero Sai no era una amenaza sino un aliado, es todo lo que importaba desde su particular punto de vista.
-La señora… Chiyo, ella sabe lo de Sai, pero no le importa, ¿verdad?
-¿Por qué habría de importarle? Ella quería a su nieto y Sai prácticamente creció con ellos luego de la muerte de Sasori Sai era lo más cercano a una familia, a parte de su hermana pero ellas no estaban tan relacionadas en ese entonces.
Sasuke alzó una ceja divertido.
-¿No estaban tan relacionadas?
Sakura negó también divertida, tenía tanto que contarle.
Se oyeron pasos en la entrada, al parecer Chiyo ya había llegado. Sasuke miró intensamente a Sakura por un par de segundos. Luego salieron al encuentro de la mujer que sonreía muy feliz.
Al ver a Sasuke se sorprendió un poco pero su felicidad no disminuyó ni un ápice. Le guiñó un ojo con complicidad a la pelirosa.
-Sakura, he traído buenas nuevas, he conseguido un amante estupendo. Lo he conocido en casa de la vieja babosa de mi hermana, lo ha invitado y yo casualmente he coincidido con el, pero míralo, no sólo es hermoso, es un caballero, no me ha dejado pagar ni una sola vez. Quiero que conozca a Alessa, despiértala cuanto antes.
Sakura la miró perpleja sin comprender lo que decía, Sasuke se quedó de piedra al observar al personaje detrás de la amable señora Chiyo. Vestido como un galante caballero de los años 20 estaba su tío abuelo Madara, tan sorprendido como él de verlo, luego reparó en la jovencita que hablaba con Chiyo y devolvió la mirada hacia su nieto.
El silencio hosco obviamente hizo que Chiyo dejara su perorata y se dedicara a ver la batalla de miradas que había dado inicio sin su permiso.
-Chiyo… este hombre es…-dijo Sakura demasiado apenada con la señora como para decirle lo que pensaba.
-Madara. –saludó fríamente Sasuke.
-Así que aquí es donde está tu camarera Sasuke. –la voz que hasta ese momento había estado colmada de caballerosidad y atenciones hacia Chiyo se inundó de un profundo resentimiento que desconcertó y alertó a la mujer mayor.
-¿Tú eres… el odioso tío abuelo de Sasuke? Sabía que debía preguntarte tu apellido viejo infernal. –la ira de la mujer descolocó aún más a Madara.
-No te dije mi apellido porque no quería que fuera una de esas aprovechadas que se fijan en el salario antes que en el marido. –repuso él tratando de no perder los estribos.
-¡Viejo ridículo! Has visto mi casa, es un terreno solo y acaudalado. No tengo ninguna necesidad de buscar dinero en ninguna parte, estoy vieja para eso, ¡si salgo con un hombre es porque me gusta mequetrefe!
-Chiyo… no me hables así, no sabía quién eras es mi deber ser responsable…-la mujer no lo dejó hablar.
-Lo mismo pensabas de mi Sakura, eres el demonio, sé lo que les hiciste a ella y a mi nieta, ahora mismo debería molerte a golpes para que aprendas a respetar.
La indignación de la abuela no tenía límites. Sasuke no intervino y Sakura se removía nerviosa las manos. Madara estaba tan estupefacto que no podía articular palabra alguna.
-Márchate, olvídate de lo ocurrido. No quiero ver tu odioso rostro de Uchiha en mis terrenos.
-¡No! –Sasuke se sobresaltó al ver tan alterado a su tío, ni en las peores juntas de negocios se había puesto así.
-¿No qué?
-No me iré. La pasamos bien, no eres una caza fortunas, eres muy lista y me atrevo a decir que la mujer más interesante que ha vivido.
Sakura y Sasuke se miraron incómodos, ¿debían apartarse?
-No me iré, le pediré disculpas a la señorita Haruno aunque no sé qué diablos la hace pariente tuya, y también a la nietecita tuya ya decía yo que esa foto que me mostraste me advertía algo, es la viva imagen de Sasuke.
El aludido sonrió con orgullo, Sakura se apartó del camino, quería estar al alcance de Alessa por si despertaba con los gritos.
-Iremos a Cancún como dijimos, a Egipto, todos esos lugares, llevaré a la maldita niña si eso te hace feliz. Pero no nos dejemos de dar esta oport…-un zapato aterrizó sobre el pétreo rostro del Uchiha mayor.
-¿A quién le has dicho maldita niña? ¡Si serás! ¡Te mataré ya mismo granuja!
Sakura se abalanzó sobre Chiyo para evitar que ésta volviera a atacar al patriarca Uchiha, Sasuke se encargó de sacarlo a rastras del lugar, mientras le explicaba a Sakura forzosamente que se lo llevaría a casa y que luego la llamaría. El viejo Uchiha no quería ceder, gritaba a todo pulmón que Chiyo no podría huir de su pasión por siempre y que él era el mejor amante que jamás iba a encontrar, Sasuke lo miraba con vergüenza ajena y negaba con la cabeza a la par que le decía que era un desquiciado anciano al que la edad le había destrozado el sentido común. El Uchiha le dio un zape a su sobrino nieto pero no opuso más resistencia y con toda la –nula- dignidad que le quedaba subió a su auto que ahora sería conducido por Sasuke. Maldijo por todo lo alto cuando se dio cuenta de su situación.
-Esto es lo peor que me ha pasado Sasuke, justamente encuentro a esta mujer y es la no sé qué de Sakura Haruno. ¿Puedes creer mi mala suerte?
-No es mala suerte, es karma. –refunfuñó entre dientes Sasuke, su desayuno perfecto en familia se había ido al traste.
Sin embargo no dejó de sentirse miserable cuando oyó al anciano a su lado llorar.
-De verdad es la mujer más maravillosa del mundo, pensé que esta vez no lo estropearía, que al fin moriría con algo de amor, lo único que me queda después de perderte a ti, a la empresa…. –sollozó fuertemente. –Y no lo he arruinado directamente, sino que lo había arruinado en el pasado sin saberlo. ¿¡Cómo?!
Sasuke suspiró con evidente lástima, nunca, en toda su vida, había visto al hombre a su lado llorar y algo se quebró dentro de él. Los días de su niñez volvieron a él con violencia cuando era evidentemente consentido por su "abuelo" como solía llamarlo por cariño en realidad, lo enseñó a nadar, a montar bicicleta y hasta le regaló su primer paquete de condones –aunque por los motivos incorrectos- era un granuja pero con él no, y en ese preciso instante se sentía miserable por verlo así.
-Ya está… ya está…-hizo un esfuerzo y le extendió unas palmaditas en la espalda. –Si prometes dejar de portarte como un verdadero imbécil conseguiré que Sakura hable con Chiyo, tendrás la oportunidad que yo no tuve –que tú no me diste, quiso decir- y arreglarás las cosas con ella. Pero no vuelvas a maldecir a mi hija o a expresarte mal de ella o de Sakura porque yo mismo te parto la cara abuelo, ¿entendiste?
La palabra abuelo reanimó a Madara que de inmediato se lanzó a abrazar a Sasuke que casi pierde el control del volante por el impulso del anciano. Inmediatamente Madara se percató de su arrebato y se enderezó en el asiento acomodándose el traje negro que llevaba puesto.
-Me portaré a la altura Sasuke.
Sasuke suspiró.
-Eso espero abuelo…
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En su apartamento la joven pelirroja leía un libro de nombres de bebés. Se mordía el labio inferior con evidente nerviosismo, ¿y si Sasuke reaccionaba más terriblemente de lo que ella esperaba? Negó con la cabeza, su bebé y sólo su bebé era lo que importaba, volvió a escribirle esperando su respuesta, "necesito hablar contigo" no sabía qué le pasaba los últimos días, pero él parecía ignorarla siempre, bueno, mejor para ella en esos días, necesitaba pensar y mucho. Suspiró y se sumió en un profundo sueño, de cualquier forma Sasuke se pondría en contacto con ella cuando se le viniera en gana, siempre era así.
De verdad no me maten jajajaja actualice súper temprano porque lo tenía listo y uds mis queridas se merecen todos los mimos del mundo porque siempre dejan fielmente su review. Quiero que sepan que lo de Sai y Chiyo con Madara lo pensé desde el princiiiipio del fic aunque a última hora no sabía cómo hacerlo pasar, luego las musas se apiadaron de mí y baaam aquí está. Infinitas gracias a dani24ela, dayanaduarte, cinlayj2, , dany16, Rossi Uchiha y HarunoCande.
