The Healer
Capítulo 11
…
Antes, cuando la pelirosa era una genin los gritos de guerra le parecían sonoros, increíblemente vibrantes y tan llamativos como el aroma metálico de la sangre que desbordaba de los cuerpos vivientes de los que la rodeaban. Quizás por eso lloraba tanto. Tal vez el hecho de que en algún momento ella dejó de escuchar cualquier tipo de sonido que no proviniese de los movimientos de sus enemigos, fue lo que la hizo una mejor ninja. Y un peor ser humano.
Ya que cabe mencionar que aquello la hacía sentir con cierto aire de humanidad incierta, entre sus dedos cubiertos de carmesí.
Su conciencia emocional era lo que en su momento, no había llegado a apreciar pero que en futuras batallas comenzó a añorar con locura.
En batallas como estas –en las que parece que la muerte busca seducir-, las únicas sensaciones físicamente humanas que llega a sentir son la adrenalina trepidante erizándole la piel para que no gaste tiempo, ni dude, ni se comprometa emocionalmente en arrebatarle la vida a quien se le atraviese con intenciones homicidas.
"¡Sakaki, concéntrate!" Oh, y ella sabía que estaba malditamente furioso con ella. Sakura chocó bruscamente su espalda con la de Namikaze Minato, en un movimiento de protección que le pareció adecuado para calmar las olas caóticas de chakra que solo la sensibilidad de un médico experto podría notar con las plantas de sus pies. "¡Sakaki!" Reprochó enérgicamente, cuando otro kunai fue capaz de agregarle profundidad a una de las ya presentes fisuras sobre sus rodillas que parecían ser el lugar favorito de todos los tiradores.
La amenaza que recibió segundos después, cuando en realidad se volvió perceptible que sus piernas temblaron, la obligó a ceder ante Minato. "¡Hazme el favor de no meterte en mi camino!"
Fue la clara señal de que Sakura debía arrastrar su bonito y abatido cuerpo hasta otro punto de batalla. Minato ya no le permitiría alzar un solo dedo para protegerse sola. Él Namikaze había tolerado demasiados ataques dirigidos hacia ella sin retroceder, ni respingar, pero en aquel momento, fue obvio que le pareció suficiente.
"¡¿Que estas esperando, Hanara?!" Sakura optó por no burlarse del nombre ficticio que se le había otorgado horas atrás y que solo se usaría en misiones de riesgo, para evitar que los enemigos buscaran hechos sobre una Haruno que no existía aun. "¡Hanara!"
Por fin, y a su propio disgusto, Sakura se movilizo entre enemigos. Y huyó. Amargamente tragándose la bilis de su debilidad física.
"¡Rasengan!" Un silbido explosivo la apresuró a alejarse. Fue cuando notó que Minato no quería que luchase a su lado, por miedo a que ella misma no fuese capaz de salir ilesa de los ataques del destello de Konoha.
Todos y cada uno de los ANBU que les prometían un rasguño violento con sus terriblemente afiladas armas, o hasta propias manos antes de morir. Se encontrarían pronto con la furia inmensa y sin control de nadie más ni nadie menos que del actual –pasado para ella- Hokage.
Fue en aquel instante que la pelirosa se dio cuenta de que Kushina Uzumaki estaba herida. No de gravedad, como Sakura suponía que ella misma se encontraba. Si es que los charcos de sangre en los que se salpicaba al moverse eran de su pertenencia. (Si estos sucesos hubiesen acontecido en sus tiempos, seguro que no más que un par de gotas hubiesen llegado al suelo. Tristemente aquella no era la situación. Y por ende, no podía demostrar lo buen ninja médico que era.)
Lo que diferenciaba a amabas, era que una de las kunoichis se encontraba totalmente inmersa en un sueño creado por pérdida de sangre y una colisión contra la gran montaña de los Hokages.
A Sakura todavía le faltaba un poco más de batalla voraz antes de caer en shock. Había pasado mucho tiempo sin regodearse en sus triunfos como para dejar que un poco de sufrimiento la alejara de lo que en pocos minutos se convertiría en un campo lúgubre.
…
Seguramente había sido la inyección de Tsunade, porque obviamente la pérdida de sangre en cantidades estratosféricas, ni los golpes continuos contra superficies firmes a causa de explosiones duras, podrían haberle causado aquella sensación de vértigo angustiosa. Y mucho menos, la reconstrucción vivida de hechos que ella recordaba a la perfección. (Los cuales no necesitaba volver a ver jamás en su vida.)
'¡Detente! ¡Detente!' chilló sin voz, rogando por misericordia. No solamente pudo visualizar sucesos sangrientos sino que su cuerpo reaccionó a heridas inexistentes que a pesar de entender que no estaban manifestándose físicamente, no era capaz de detener. 'Me estas lastimando'
No se detuvo y mucho menos dejo que su cuerpo recapacitara.
"¡Sakura!"
Brazos encarcelaron de manera protectora a su cuerpo en un movimiento fluido, y Sakura respondió al estímulo aferrándose con las uñas a las ropas del individuo de presencia cálida, tan bien como sus atrofiados músculos le permitieron. El chakra agresivo de su manos se deslizó como la asustada muchacha esperaba, atravesando piel humana. Las náuseas no se calmaron para permitirle conscientemente pelear contra quien fuese que la estuviese capturando, sino que incrementaron drásticamente, ahora incluyendo en su lujo de detalles, el asqueroso sabor a sangre que su chakra le estaba regalando.
Ojos azules fieros le obligaron a buscar una sola imagen, y dejar de unir dos mundos en una sola visión. Sakura temió que su muerte se acercara. En lugar de lo que su temeroso corazón esperaba, delicadas yemas de piel caliente se posaron en sus mejillas.
Y aquellos ojos fieros dejaron de parecerle desconocidos. Haruno conocía esos bonitos irises moteados en azul vibrante, que sin lugar a dudas en cualquier segundo de su vida le han parecido lo más cercano a la perfección. Sus uñas sangrientas se unieron finalmente con sus pensamientos y no solo sus necesidades de sobrevivir, dejando ir la piel conocida del hombre que buscaba salvarla.
Sakura parpadeo entre lágrimas saladas, tratando de alejarlo de las figuras de sus enemigos pasados o de sus fantasmas favoritos. Y aunque sentía sus ojos esmeralda enfocarse en los de él, los temblores no desparecieron. Tampoco las sensaciones de dolores fantasmas acariciándole el cuerpo.
"…-"
Inentendible.
"-a"
Sin sonido. Tal vez monótono.
"-to…"
Repetitivo.
Es el nombre de alguien, pero la manera en la que lo dice no es vivida. Carece de aliento pero no de necesidad. Sakura no sabe a quién le pertenece el nombre, no logra comprenderse ni a sí misma. Sin embargo, el hombre frente a ella se tranquiliza momentáneamente. Perdiendo cierta tensión furtiva, y hundiendo el rostro de la shinobi en su cuello.
"Estas a salvo." Le aseguran los ojos azules. "Te tengo." Parece que se lo dice a sí mismo, pero en sus últimos momentos de consciencia pura, Sakura logra escuchar y descifrar un par de palabras que le entregan completa seguridad. "Te lo prometo." Tal es la seguridad que siente la pelirosa, que se permite a si misma aceptar entrar en el abismo, confiando plenamente en la voz rasposa de quien quiera que fuese tan cálido como para terminar con los escalofríos y gritos erráticos de Sakura.
…
"¡Apresúrense y llévenla al ala de operaciones! ¡Necesitamos estabilizar su respiración!"
El cuerpo de Sakura había comenzado a convulsionar en cuestión de minutos, obligando a Minato a usar el hiraishin e irrumpir en el hospital con la kunoichi expulsando espuma por los labios y las articulaciones enroscadas en posiciones alarmantes. Namikaze Minato ahora entendía a la perfección porque nunca podría haberse especializado en medicina. Sentía el terror pulsante subiéndole por las venas, bombeándole la sangre a una velocidad pavorosa y haciendo que sintiese como si la piel se le fuese a rasgar tal papel.
"¡Está perdiendo demasiada sangre! ¡Consigan más sangre del banco o…! ¡No hay tiempo apresúrense por píldoras de sangre!"
"¡Hokage-sama, por favor retírese!"
"Minato, entiendo que estés preocupado, pero por favor… ¡Sal del camino de los médicos!" Esa seguramente habría sido Tsunade pero Minato no está seguro, su cara se ve demasiado borrosa.
"¿Sakura va a estar bien?"
"¡No lo sabemos! ¡Pero si no te largas de una vez a la sala de espera, tal vez lo sabremos cuando este muerta!"
Sakura es observada brevemente por el rubio, la palabra muerte en una oración que incluye a la extraordinaria chunin, es la más desagradable que Minato ha tenido que escuchar en su vida.
"Cuatro costillas rotas, una de ellas está atravesando uno de los pulmones mientras que otra esta riesgosamente sobre el pulmón derecho, Tsunade-sama." Ni una sola enfermera se ha atrevido a arrastrarlo fuera, mucho menos cuando él sabe que le tiemblan las manos y la mandíbula le rechina en furia.
ANBUs de su propia aldea casi asesinan a Sakura. Casi la asesinan.
"Sus piernas parecen estar bien, no se ha tocado ningún ligamento y los kunais solo han sido superficiales. Sin embargo creo que el paciente tiene una contusión."
Minato debió estar ahí para atraparla las veces que fuesen necesarias. Él debería de haber estado ahí.
"Lady Tsunade, ¿está la paciente envenenada? Todas sus heridas están abiertas y limpias, pero eso no explica la espuma…"
"No lo creo-"
"¿Va a estar bien?"
"¡Minato, fuera!"
"¡Bombeen su corazón con chakra!"
"¡Sabemos perfectamente que hacer, gracias, Kakeru!"
"¿Va a estar bien?"
"Cierren la boca, cometerán un error si no dejan de estar tan frenéticos. Minato, acompáñame afuera. Ahora."
Y aun así, con todo y el tono autoritario de Tsunade Senju, Minato tiene que ser halado hasta la sala de espera.
"Tsunade, ¿Sakura va a estar bien?"
…
Dos semanas después de la segunda cirugía, Minato se encuentra frente al cuarto de hospital de Sakura, deseando que cuando entre la muchacha este despierta. Con sus preciosos irises esmeralda riéndose de sus preocupaciones. Porque ella siempre está bien. Al menos eso es lo que Kushina le asegura en su momento.
Pero el rubio no lo sabe muy bien, ya que lleva visitando todos los días, y esta segur de que Inoichi ya no soporta verlo más con su cara de perro pateado al lado de su cama, mientras que la mira a ella y luego le mira a él con suplica.
Seguro Inoichi lo odia, pero es demasiado bueno como para evitar que de un solo paso en la habitación de su novia.
Seguro Inoichi lo odia, pero no se atreve a decírselo y gritarle a la cara durante horas que es su culpa a pesar de que Minato no quería que nada de ello pasara, que nunca en su vida el querría que Sakura estuviese herida.
Seguro Inoichi lo odia, pero sabe que Minato también lo odia y que si en algún momento el intentara darle la cara por lo que ha dejado que le sucediera a Sakura, el Yamanaka solo recibiría un intento de homicidio.
La gente siempre le ha visto como una persona paciente, y está completamente en lo cierto, pero cuando se trata de Sakura… Minato no sabe muy bien si él es una persona paciente o un gran mentiroso.
El rubio inhalo aire, exhaló dramáticamente y abrió la puerta esperanzado. Y lo que recibió fue una gran bofetada, acompañada de un violento golpe emocional en el pecho.
"¡Naruto!"
Algo pequeño parecido a un hilo tensó dentro de su consciencia se quebró en trozos. Ahí estaba ella, Sakura Haruno, la bonita muchacha de palabras bruscas, viéndose tan frágil como las flores de las que su nombre nació.
Él podría no haber sido un amante, un familiar antiguo o una memorable entidad para alguien que le ha conocido por algunos meses, pero Minato sentía que por lo menos él era lo suficientemente importante como para ser un amigo. Al menos en eso hundía todas sus esperanzas. Pero porqué la pelirosa lo miraba con unas pupilas tan perdidas, como si ella ni siquiera le conociera.
Minato sintió la sangre hirviéndole en molestia. ¿Cómo es que ella era capaz de lanzar sus sentimientos de amistad o hasta compañerismo como a una pelota y él siempre tenía que correr como un cachorro por ellos para volver a ofrecérselos? ¿Acaso hasta en su subconsciente él no era nada más que un detalle borrable?
Y Minato también estaba furioso pero al mismo tiempo tenía unas inmensas ganas de romperse.
"Sakura."
Su tono fue monótono, y Minato se arrepintió al instante, él no quería recibirla de esa forma. El Hokage dentro de él le decía que Sakura estaba cumpliendo con su trabajo, pero él Minato, y la persona que prevalecía ante todo, estaba colérico. La falta de consideración que le tenía a su propia seguridad lo dejaba delirante y con ganas de gritar. Gritarle que aunque ella no lo crea, ellos son amigos, y que eso básicamente los une a la cadera, que eso la hace tan importante como su siguiente respiro y que si no va a entenderlo entonces no puede dar un paso fuera de Konoha o dentro de alguna batalla nunca jamás.
La pelirosa le observo paralizada, huyendo de su ceño fruncido, dirigiendo sus ojos a sus manos, mientras que con vergüenza, y algo de miedo, le regalaba furtivas miradas a su presencia. El rubio sintió el miedo dentro de él apagarse con un pisotón. Minato suspiró.
"Sakura, veme a los ojos."
Minato sintió que su garganta se secaba. "Naruto."
La forma en la que Sakura susurraba el nombre, le hizo querer levantarse e irse de su lado. Sakura dudaba, y separaba las silabas como si esperase algún singo de reconocimiento en el rostro de Minato. Deseando fervientemente que este Naruto fuese él. A pesar de que Minato jamás en su vida había escuchado ese nombre.
"¿Naruto?"
"¿A qué estás jugando, niña?"
Minato casi fue capaz de escuchar el corazón de la pelirosa romperse junto con el suyo. Él había estado al borde de la enfermedad por estar pasando insomnio a su lado por semanas. Esperando poder estar junto a ella todo el tiempo posible. Pero ahí estaba ella, despierta y esperando que fuese alguien más y no él.
"Sakura, no sabes lo increíblemente tranquilo que me pone ver que estas bien. Por favor no vuelvas a hacerme esto nunca." Lo dijo como si se ahogara internamente, sin embargo la pelirosa no comentó.
Minato se hizo un propio espacio en la cama individual, optando por ignorar la inseguridad de confianza en la postura de Sakura y comenzando a balbucear torpemente sobre todo los acontecimientos sin importancia que habían ocurrido en las últimas tres semanas sin ella.
Al final del día, cuando llega a la torre del Hokage porque a pesar de todo él tiene que seguir trabajando hasta que amanezca para poder volver ir a visitarla. Minato se percata que en todas esas horas, Sakura no menciono su nombre ni una sola vez.
Y es ahí, cuando el rubio se permite llorar.
…
"¿Minato, por que llevas puesta la máscara?"
"Porque luzco como alguien que ha muerto. Y no quiero que la gente se sienta triste cuando me vea." Sakura pensó en su momento que aquello era algo muy noble. Pero cuando se vio a si misma incapaz de distinguir el azul valiente de sus ojos, la kunoichi no pudo sentir nada más que egoísmo.
La pelirosa frunció el ceño, buscando maneras de insistir para que se quitara esa desagradable mascara ANBU. Desde hace días que no soportaba mirar a nadie con una encima. "Aun ahora, estando ambos solos, ¿no te la quitaras?"
El rubio se quedó en silencio por un momento apreciativo que le pareció eterno a la kunoichi, y Sakura no supo a qué posibilidad le tuvo más miedo en aquel frustrante espacio sin palabras. "No."
Era por ella. Por su culpa Minato no podía verla a la cara. Porque ahora entendía que el anhelo en su mirada no era dedicado para él, sino para alguien que ya no estaba ahí y que no nada más ni nada menos que una sombra. "¿Por qué?"
Minato no soportó ni la vaga posibilidad de mentirle a la bonita muchacha de ojos esmeralda, que impacientemente esperaba alguna respuesta de su parte y soltó con desanimo la primera oración coherente que se le vino a la mente.
"Tú también ves fantasmas, Sakura."
Ante cualquier otra persona al Namikaze no le hubiese importado ser el reflejo borroso de alguien, pero frente a Sakura…
Minato se rehusaba a visualizarse a sí mismo como Naruto, aunque fuese para ver de nuevo la bonita sonrisa que le había dedicado Sakura a ese hombre y fingir que era suya. Minato no podía forzarse a ser alguien que no era.
¿Quién era Naruto para Sakura?
…
Kushina sabe que no le ama, que no se aman como los amantes deberían hacerlo. No añoran el cuerpo y alma del otro como deberían de haberlo hecho. Ella lo entiende, aunque no comprende el por qué.
Si sus ojos ya le habían susurrado alguna vez que aquel hombre seria su futuro.
Sin embargo, Kushina ahora lo niega ardientemente. Oponiéndose a simplemente a amar la idea que representa Minato Namikaze en su vida.
"Kushina," pero lo escucha rogando, por algo que ella desconoce, entre su clavícula y su piel caliente con lágrimas en los ojos. Y le recuerda a una historia infantil que su madre le contaba antes de irse a dormir, cuando todavía la miraba con cariño, donde el príncipe ama a una mujer inalcanzable y como sabe que todo aquello está mal, se refugia entre los brazos de otra más.
…
Y al otro lado de la ventana, bajo un genjutsu pesado, oscuro y altamente inspirado por Zetsu. Obito Uchiha sonríe. Viendo como en los finales del festival de Hanabi, su cerezo favorito comienza a romperse, mientras que su sensei llora entre los brazos de un futuro que se le da indispuesto.
