HOLA! GOMEN X LA TARDANZA JAJA AQUÍ LES TRAIGO LA CONTI, MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS, ESPERO QUE LES GUSTE MUCHOO!
Capítulo 11
Esconde sentimientos, disfruta sentimientos y descubre sentimientos.
[Itachi Pov]
Miro hacia ambos lados y cruzo la avenida tranquilamente. Supongo que he de verme bien; tengo unos pantalones negros algo ajustados y unos "converse" del mismo color. Me puse una camisa blanca, desabrochada hasta el pecho y con las mangas subidas hasta el codo. Mi cabello está normal, sutilmente atado en una coleta baja y con dos largos mechones escurriéndome por la cara, como siempre. Siento varias miradas clavadas sobre mí, y eso realmente me molesta. Algunas chicas me guiñan el ojo y se muerden sensualmente los labios cuando pasan a mi lado... Jaja, ¿Acaso no han notado lo putas que se ven? Tsk, pero eso me pasa a mí por vestirme así (Nota mental: hubiera sido mejor venirme en pijama). Las ignoro, como siempre y sigo mi camino. Doblo a mi izquierda y entro a un edificio de departamentos. Tomo el ascensor y presiono el botón del piso número cinco, me recargo sobre la pared y dejo que la tediosa musiquita de espera inunde mi loca cabeza.
¿Que a dónde voy? Bueno, es difícil de creer, quizá, ya que yo soy un hermano incestuoso, pero ahora estoy yendo a encontrarme con Deidara... Sí, el chico que Sasori me presentó para que dejara de portarme antinatural con Sasuke. No se podría decir que estoy enamorado de él, ni mucho menos que somos novios ni nada por el estilo. Simplemente... Estamos en una cita, una triple cita.
Las puertas del aparato se abren, doy un impulso y salgo. Camino por el largo pasillo hasta llegar al departamento del rubio. Suspiro, uno, dos, tres, y después toco la puerta.
Espero...
— ¡Ahí voy!— Una música potente está sonando dentro del lugar tan fuerte, que siento mis oídos zumbar como una abeja. ¡Dios! Me sorprende que él no esté sordo...
De repente, el metal que estaba sonando eufóricamente para de golpe. Escucho algunos movimientos alborotados y después él abre la puerta.
Y entonces miro al rubio. Sus ojos azules enfocados en mí de manera interesante. Tiene una playera azul sin mangas y unos pantalones exactamente iguales a los míos. Su cabello está atado en una media coleta y un enorme mechón dorado le cubre su ojo izquierdo, exactamente igual a la primera vez que lo vi.
Echo un vistazo al hogar del rubio. Sasori me había dicho que Deidara no era un chico ordenado, y al parecer mi mejor amigo tenía razón. Hay varias revistas regadas por todo el piso, ropa, empaques de rámen instantáneo abiertos y, mucha, mucha arcilla explosiva.
— ¿Hola?, ¿Itachi? Tierra llamando a Itachi, ¿Me captas?— casquea sus dedos frente a mi rostro, con el ceño algo fruncido y su mano derecha apoyada sobre su cintura. Sacudo mi cabeza y mis ojos vuelven a él.
— Ahh, lo siento— digo, con una pequeña sonrisa en los labios.
—Pues entonces ya vámonos, un— él sale de su departamento dejando un sonoro portazo detrás. Me mira de pies a cabeza por un momento y después dibuja una delicada sonrisa en su rostro.
Yo sólo correspondo.
Bajamos por el ascensor y comenzamos a caminar por la calle. No sé porque, pero no puedo apartar mi mirada curiosa de éste chico. Él camina tranquilamente, con los bazos cruzados detrás de su cabeza y sus brillantes ojos azules mirando hacia el cielo. Y su sonrisa...
Vaya, es un chico realmente extraño... Si no fuera porque Sasori me dijo que es hombre, yo juraría que era una chica. Tiene las facciones tan finas como las de una muñeca de porcelana, sus labios delgados y su nariz respingada, su cabello rubio y brillante que cae con gracia sobre su espalda. Lo único que demuestra que es un chico es su cuerpo. Bien formado, con músculos marcados y delineados, pero sin dejar su apariencia delgada... ¡En verdad! Si alguien lo desnudara y le pusiera un vestido de lolita japonesa, lo declararían como la mujer más bella del mundo.
— Mmm, Itachi...— voltea sus ojos zafiros hacia mí. Yo doy un minúsculo salto y le respondo con una sonrisa.
— ¿Qué pasa?
Él baja la cabeza y un ligero rubor se apodera de sus finas mejillas. Es difícil admitirlo, por lo menos para mí, pero se ve realmente adorable.
— Este...— empieza a tartamudear, pero se da cuenta de que se ve como un idiota haciendo eso, así que trata de calmarse. Hasta que toma una gran bocanada de aire y continua —. ¿Sasori Danna vendrá con nosotros?
¿Sasori?
— ¿Sasori?— ¿Por qué de pronto pregunta por mi amigo?— No. Sólo vendrán mi hermano, su novio, y unos amigos de él.
—Ahh, el rubio que tiene cara de zorro, un— dice tranquilamente, volviendo a alzar su mirada.
—Sip.
— Mmm, está bien.
Y seguimos caminando, tranquilos, hablando de cualquier cosa y riendo pocas veces.
Sólo falta poco para llegar a la casa de Naruto...
[Gaara Pov]
— ¡Anda, ya vete! ¡Estarás bien!
— ¡No! ¡No me empujes, Sasori!— grito desesperadamente tratando de zafarme de las manos malignas de mi primo. Fui un idiota al haberle dicho que sí iría y después arrepentirme en el justo momento en el que tengo que salir de casa. Ahora él me obliga a ir, empujándome hacia la puerta como si fuera mi mamá... ¡Mierda!
—Ohh, no me digas que vas a dejar que Sasuke y Sai tengan a Naruto para ellos dos solos.
... ¡Mierda! Odio cuando me pone a Naruto como excusa. Él más que nadie sabe que ese rubio es mi debilidad.
Escucho una risita triunfante escapar de sus labios y le lanzo una mirada asesina.
—Vete al infierno...
—Sí, sí; tú me acompañarás si no sales de casa en este mismo momento, ¿Entendido?— yo suspiró, dándome una palmada en la frente y dejando que Sasori me lleve hasta la puerta.
Al momento en el que él la abre, puedo ver a Naruto esperándome afuera, colgado del brazo de Sasuke... Malditos celos, ¡Contrólense! Y a lado de ellos está Sai, con su mirada indiferente y una sonrisa falsa y seca delineando sus labios.
— ¡Gaa-chan!— Naruto suelta a Sasuke y corre hacia mí, atrapándome entre sus brazos y presionando su cuerpo con el mío. Ahh, su cabello huele a limón...
—Tsk— Ohh, ¿Pero qué fue eso? ¿Sasuke casqueó la lengua? ¡Eso es música para mis odios!
Después de casi dejarme sin oxígeno, Naruto me suelta y suspira.
— ¡Hola, Saso-chan!— saluda con una sonrisa a mi primo, que sigue pegado a la puerta como chismoso.
—Hola, Naruto.
El rubio mantiene su sonrisa con Sasori, pero después desvía la mirada a la derecha y sus ojos se concentran en un punto en específico.
— ¡Oye, Teme! ¡Ahí viene tu hermano y su novia!
Sasuke, yo y los demás dirigimos la mirada hacia donde indicaba el rubio. No muy a lo lejos puedo ver al hermano de Sasuke, Itachi, que viene acompañado de una chica rubia muy masculina. Oh, no, ¿Ellos también vendrán? Me conformaba con Sai, pero esto ya es demasiado para mí.
Cuando llegan, me doy cuenta de que la rubia no es rubia, es rubio. ¡Es un chico! Vaya, creo que me estoy quedando ciego.
—Bueno, yo me voy— dice Sasori repentinamente, captando la atención de todos —. Naruto, cuida a mi primo, no dejes que se meta en problemas.
¿Qué? ¡Oye! Yo sé cuidarme solo, ¡No necesitas decirle a Naruto que sea mi niñera! Ahh, un sonrojo incontrolable se apodera de mis mejillas.
—Sí, Saso-chan, no te preocupes, yo lo cuido— responde Naruto con la misma sonrisa encantadora que tanto me gusta.
Sasori también sonríe.
—Está bien. Adiós, Naruto— dice para darse media vuelta y entrar a la casa. Pero entonces, su mirada vuelve hacia nosotros, sus ojos miel adquieren un tono misterioso, tratando de esconder algo que no sé qué es. No, no mira hacia nosotros, sus pupilas se centran en...— Adiós, Itachi.
El pelinegro corresponde a la despedida.
Y Sasori termina de meterse a la casa.
¿Es cosa mía? ¿O hubo un poco de tensión aquí? Supongo que nadie lo notó; pero yo conozco muy bien a mi primo y no se me hizo difícil saber que algo extraño pasó por aquí. Y bueno, la mirada extraña que el rubio le dedica a la puerta cerrada por donde Sasori entró, me lo confirma.
Hmm, en fin, cuando regrese le preguntaré qué demonios pasa con él (sí, es pura venganza...)
Ahora... Veamos cómo me va hoy.
[Sasuke Pov]
Tomo su mano con delicadeza y entrelazo mis dedos con los suyos. Es cálida, suave, tan delgada y tersa que parece de seda. Mis ojos se encuentran con los azules de él, tan profundos y encantadores que me hacen sentir cosquillas en el estómago. Sus mejillas están rojas y la curvatura de sus labios se extiende delicadamente hasta formar una bella sonrisa. Con lentitud, mis manos suben a su rostro y lo acarician con cuidado. Siento que él se estremece por el contacto, pero eso me gusta y me hace soltar una sonrisa. Y entonces me acerco, tratando de ocultar la desesperación que me obliga a probar sus labios, y cuando al fin los alcanzo, una corriente eléctrica recorre mi cuerpo a la velocidad de la luz, haciéndome experimentar una sensación excitante, algo que sólo me puede pasar con él. Su lengua, tímida, pide permiso para entrar a mi boca, y cuando se lo otorgo, siento sus brazos subir por mi espalda y aferrarse a mi cuello. Bajo las manos y tomo sus caderas con firmeza, atrayendo su cuerpo al mío sin romper el beso.
Sé que suena raro, y más viniendo de mí. Pero quisiera quedarme así para siempre. Quisiera que nuestras bocas permanecieran unidad hasta que los labios se nos hincharan. Me gusta estar con él. Me encanta tenerlo aferrado a mí y sentir sus labios acariciando los míos. Me siento perfecto, atrapado en un mundo donde sólo existimos él y yo...
—Oigan, guárdense eso para un hotel, ¿Qué acaso van a estar así cada cinco segundos? Parecen actores de películas porno, un.
Me giro hacia aquella voz, le lanzo una mirada asesina al maldito novio de mi hermano que nos mira con cara de asco. Él me mira con una sonrisa maliciosa delineada sobre sus labios, como si no le afectara ni en lo más mínimo la forma en la que lo miro.
—Así está mejor— dice cruzándose de brazos sin borrar esa sonrisa. Me dan ganas de...
— ¡Tú cállate rubia!— interviene Naruto señalando a Deidara acusadoramente—. ¡Nadie te dice nada cuando haces tus cochinadas con Itachi!
El rubio se queda estático y un tic aparece en su ojo derecho mientras su cara se vuelve roja. Todos (hasta Gaara) sueltan una pequeña risita, excepto yo, porque si lo hago mi hermano de seguro me mata. Pero sí río para mis adentros; Itachi se ve realmente adorable con las mejillas sonrojadas.
—Si no es mucha molestia, ¿Me podrían dar sus boletos, jóvenes enamorados?
Todos volteamos hacia al frente y miramos con curiosidad al chico que trabaja en el parque de diversiones. Es un sujeto bastante peculiar; uno no puede pasar a su lado y evitar clavar su mirada en él. Tiene el cabello largo de un deslumbrante color rojo (¡Genial, otro pelirrojo!) Usa unos lentes del mismo color que cuelgan de una cadena con dos calaveras pequeñas a los lados. Y sus dientes son los que más llaman la atención; son afilados y puntiagudos, como los de un tiburón que me hacen recordar a mi amigo de la infancia, Suigetsu.
—Ah, sí, tenga; somos seis— dice Itachi extendiéndole la mano con los boletos. Él excéntrico pelirrojo forma una expresión confundida y después sonríe, mostrando sus dientes tan iguales a los de mi amigo. Se acomoda los lentes de cierta manera que me recuerda a mi acosadora pelirroja... ¡Un momento!... ¡Por dios, Suigetsu! ¿¡Qué mierda le hiciste a Karin!?
— ¡Oh, no! ¡Esto no se puede!— alega el pelirrojo sacudiendo su cabeza de una lado a otro —. Si quieren entrar a la casa del terror debe ser por parejas, no por grupos.
¡Genial! Tengo a Naruto para mí solo; sin ningún pelirrojo celoso y un pelinegro sin personalidad.
—Ahh, genial; yo entro con él— digo tomando por la cadera a Naruto y atrayéndolo a mi cuerpo —. El rubio de cabello largo entra con mi hermano y los otros dos entran juntos.
— ¿¡Qué!?— Grita Gaara señalando a Sai, quien mantiene su típica sonrisa falsa—. ¡Yo no voy a entrar solo con él!
—No te enojes, rojito— le digo sonriente. Lo admito, ¡Me encanta molestar a Gaara! —. Sólo será un momento; además... Seguramente lo disfrutarás mucho.
Un tic se apodera de los ojos de Gaara y empieza a presionar los dientes... ¡Éste chico es genial! (Digo, me gusta molestarlo)
—¡Kyaaahh! ¡Ya veo!— grita el otro pelirrojo eufóricamente. Corre hacia Gaara y Sai y abraza a ambos con fuerza, sacudiéndolos de un lado a otro —. Entonces ustedes dos son pareja, ¡Adorable! — se despega de ellos y vuelve a la entrada de la casa del terror —. Vamos ya, denme sus boletos y entren por pareja.
Itachi, con una gotita resbalando por la cien le entrega los boletos. El extraño pelirrojo los toma y se aparta para que nosotros entremos.
Primero pasamos Naruto y yo. La casa no da miedo... Bueno, no mucho. Se parece a la casa de mi abuelita. Las paredes son de un color grisáceo y negro, hay varios cuadros colgados sobre éstas con un Drácula viéndonos con ojos de violador.
Momentos más adelante, un payaso diabólico aparece de la nada y comienza a perseguirnos.
— ¡Ahhh! ¡Me come! ¡Me come!— grita Naruto en un tono de voz bastante infantil. Aunque yo no lo niego, esa cosa casi me da un infarto. Tomo a Naruto fuertemente de la mano (eso ya es costumbre entre nosotros) y corremos lo más rápido que podemos. A nuestras espaldas se escuchan las siniestras carcajadas del payaso. Con temor, miro a hacia atrás y la cosa esa me sonríe desquiciadamente. Siempre... ¡Siempre! Le he tenido miedo a los payasos.
— ¿¡Aun nos sigue!?— pregunta mi rubio. Yo poso mi mirada sobre él. Sus pequeños ojos están cerrados con fuerza y está apretándose los dientes peligrosamente. Sonrió al mirar que está del color de un tomatito.
— No. No me sueltes y sigue corriendo.
— ¡Ahh! ¿¡Qué crees que hago!? ¡Fue tu culpa por obligarme a entrar aquí!
Lo miro con ojos amenazadores... ¿Acaso siempre es así?
—Mejor cállate, Naruto, que el payaso te va a atrapar.
— ¡Ahhhh!— gritamos ambos, tan fuerte y dramáticos. ¡Cielos! Seguramente nos vemos como idiotas... ¿A quién en su sano juicio se le ocurre gritar como en una película de terror cuando está en la casita del miedo de un parque de diversiones?
—Por aquí— jalo a Naruto y nos escondemos dentro de uno de los sarcófagos que se encuentran en hilera rodeando a la tumba de Drácula.
Exhalamos rápidamente... Parece que el payaso se ha ido.
Mi mirada se posa sobre él. Me sorprendo. Naruto tiene la cabeza baja, coloreada del rojo de un tomatito. Su mirada está entrecerrada y se niega a mirarme a los ojos. Luego comprendo que aquel estado es producto de la cercanía que compartimos. Nuestros cuerpos están prácticamente pegados en aquel escaso espacio que ocupa el sarcófago. Me estremezco al sentir el roce de nuestras ropas actuar también sobre nuestras pieles calientes. Sé que éste no es buen momento ni buen lugar, pero...
—Naruto...— le obligo a levantar el rostro con un ligero toque de dedos. Sus pequeños y azules ojos se posan sobre mí y siento que yo también podría parecerme a un tomate maduro. Una sonrisa cálida se dibuja en mí y yo acerco mi rostro necesitado hacia él.
Ahora no es ningún beso lujurioso ni pasional. Es tierno, sólo un roce de labios en lo que le demuestro lo importante que es para mí.
—Sasuke...
—Dime...— susurro.
—Te quiero.
Frunzo el ceño y desvío la mirada... ¿Cómo que me quiere?
—Yo no te quiero a ti.
Vuelvo a mirarlo y él tiene los ojos abiertos como platos, sin saber que decir.
Sonrío y sin su permiso me adueño de sus labios.
—Yo te amo— hablo entre el beso sensual. Él se estremece y me abraza lo poco que puede (¿Qué? El espacio de éste sarcófago está muy reducido; menos mal que no soy claustrofóbico.)
[Naruto Pov]
No es que yo sea así con normalidad... Me refiero a que yo no suelo ser meloso ni cursi; y mucho menos me sonrojo tan fácilmente. De hecho, soy todo lo contrario, creo yo.
Pero es que Sasuke de alguna manera cambia algo en mí... Me hace sentir como la princesa en un cuento de hadas... Y él es príncipe... Y él llega en su fiel corcel y... ¡Mierda, Naruto! ¡Deja de pensar en mariconadas como esas!
Pero bueno, entendieron el punto, ¿Cierto? Sasuke me hace sentir en las nubes y yo simplemente lo amo.
Bueno, debo admitir que entrar a la casa del terror fue realmente aterrador. No deberían dejar entrar a niños, seguramente se harían pipí del miedo.
Ahora nos encontramos formados para el túnel del amor... ¿Otra vez yo con mis cursilerías?! Jah... De hecho, no se porque vamos a entrar ahí... El pelirrojo de cabello largo nos recomendó ésta atracción y por alguna extraña razón accedimos... Bueno, por lo menos Sasuke y yo.
Yo tengo formados a la fuerza a Gaara y a Sai; Itachi y Deidara también están, pero ese ya es problema de Sasuke. Lo que pasa es que yo quiero que por fin mis amigos dejen salir sus sentimientos. Yo sé que ellos se quieren, lo puedo notar; siempre se están mirando misteriosamente y uno no puede estar alado del otro por más de quince segundos. Es obvio que se gustan mutuamente, pero por su actitud no saben cómo demostrárselo... ¡Muy bien! ¡Yo los ayudaré!
— Esto será aburrido, un— habla Deidara, cruzando de brazos y mirando hacia otro lado hasta que cierta atracción eufórica llama su atención —. Oye, Itachi, mejor vamos a la montaña rusa, ¿Te parece? Se ve más divertida que esto y...
— Sí, vamos— contesta rápidamente el hermano de mi Sasuke como si quisiera evitar a toda costa entrar al túnel del amor.
— ¡Pues anda, un!— Deidara lo toma del brazo, lo saca de la fila y se lo lleva.
— Oye, Teme, ¿No vas a hacer nada?
—Hmp, él es el hermano mayor, no yo.
Este... Yo sólo ruedo los ojos.
—Pensándolo mejor, parece buena idea...— dice Sai viendo hacia donde van Itachi y Deidara.
—Sí, además no queremos interrumpir, ¿Qué tal si tu novio se pone salvaje?
No sé porque creo que Sasuke y Gaara no se llevan bien...
—Entonces Gaara-kun y yo también vamos con Itachi-san y Deidara-san
Oh, no, Sai; eso no...
Antes de que esos dos se me escapen, los tomo de la mano y los regreso a la fila.
— No irán a ninguna parte, además, Gaara; Sasori me pidió que cuidara de ti.
— ¿Ahora eres mi niñera?
— ¡Cállate!— grito impotente, yo sólo los quiero ayudar — Los dos entran con nosotros y se acabó.
*U*
Hubieran visto sus caras. Se vieron tan tiernos y tan tímidos metidos ahí dentro... Bueno, al menos eso fue lo que yo vi... Cuando no estaba besándome con Sasuke.
[Sai Pov]
Muy bien, alguien como yo no lo admitiría, pero eso fue vergonzoso... ¡VERGONZOSO! En primera estar en un túnel rosado y oscuro, metido en un carrito flotante bastante reducido con Gaara a mi lado. Y en segunda, estar viendo a Naruto y Sasuke besarse cada cinco minutos frente nuestras narices... ¡INCÓMODO!
Ahora estamos en otra atracción, es una mini montaña rusa que, al momento de bajar, choca contra el pequeño lago artificial y te moja todo. Yo, como ya esperaba, estoy a lado de Gaara. Tras nosotros están Deidara e Itachi y frente a nosotros, Naruto y... Pff, Sasuke.
El carrito está subiendo lentamente y pronto se detiene hasta el punto más alto. Esperamos...
¡Ahhhhhh!
¡Mierda! ¿Por qué no avisaron! Siento como si mi cuerpo quisiera salir volando del carrito. Y cuando menos me doy cuenta, estrellamos contra el agua y nos moja hasta los calzones. Ahh, está fría, ¡Fría!
Muy bien, ahora tenemos que esperar a que el carrito se detenga donde nos tenemos que bajar...
Aburrido, veo hacia todos lados, Naruto y Sasuke se están... No, estallaré de los celos si sigo viendo eso. Ahh, maldito Sasuke... Miro hacia atrás, Deidara e Itachi están normales (creo que son los únicos) conversan tranquilamente de quien sabe qué cosa y mantienen su distancia... ¿En verdad son novios?
Como sea...
Cuando mis ojos van de vuelta hacia el frente, no puedo evitar detener mi mirada en él. Gaara también me mira. Está empapado (lo sé, eso es obvio) Tiene la camisa abrochada hasta medio pecho y como es blanca, se transparenta toda. Además se pega exageradamente a su piel, delineando su cuerpo de manera tan... ¿Erótica? ¡Ahh! ¿¡En qué demonios pienso!? Él no es sexy, el que tenga la ropa pegada y se vea la mitad de su pecho pálido no lo hace ver sensual. El que sus cabellos rojos resbalen sobre su rostro húmedo y dejen pequeñas gotas escurriendo sobre él no lo hacen ver lindo. El que me mire de pies a cabeza con esa mirada tan suya no me hace sentir nervioso... ¡Ahh! ¿¡Qué mierda pasa conmigo!?
— ¿Te ocurre algo?— pregunta él en su tono indiferente.
— No es nada— contesto de la misma manera.
Nada... Sí, como no.
